1. Introducción
Las emociones son inherentes al ser humano y afectan su comportamiento en ámbitos variados, incluyendo la práctica deportiva (Aliyas et al., 2024; Cabanac, 2002; Jekauc y Brand, 2017). Existen diversas teorías sobre las emociones básicas (Ekman, 1992; Ortony, 2022), pero este estudio se centra en la clasificación de Plutchik (1994), la cual incluye: ira, miedo, alegría, tristeza, asco, sorpresa, confianza y anticipación.
Como expresan Jekauc y Brand (2017), es intuitivo pensar que las emociones y sentimientos inciden en el comportamiento humano, aumentando la persistencia y la práctica de aquellas actividades que más gustan, como también es el caso del deporte. Como describen Lewis et al. (2017), la más experimentada entre deportistas jóvenes al practicar deporte es el disfrute, lo que provoca mayores niveles de motivación. En contraposición, en algunos casos se ha observado que el deporte puede derivar en emociones desagradables como la ansiedad.
El tenis, al ser un deporte individual con alta carga psicológica y tiempos de pausa que generan incertidumbre, provoca en los jugadores una gran cantidad de emociones (Crespo y Miley, 1999), y gestionarlas es crucial para el rendimiento (González, 2008). Algunos estudios han demostrado que quienes pierden presentan mayores niveles de ansiedad y cortisol que las personas que ganan, quienes muestran más autoconfianza (Covassin y Pero, 2004; Filaire et al., 2009; Fernández-Fernández et al., 2014). En jugadores jóvenes, la confianza y la ansiedad influyen significativamente en su rendimiento y estado de flow (Koehn, 2013), y los padres juegan un papel importante en sus experiencias emocionales (Gil de Montes Etxaide et al., 2007; Lewis et al., 2017; Knight et al., 2017).
Los padres tienen grandes influencias en el desarrollo deportivo de sus hijos, bien sea de forma positiva como negativa, pues muchos gestionan las necesidades logísticas y económicas de los jugadores y les transmiten valores como el compromiso y el respeto (Gould et al., 2006). Otros ejercen una influencia negativa, al presionar excesivamente a sus hijos para ganar. En consecuencia, las actitudes y actos de los padres tienen grandes efectos en los jugadores de tenis durante toda su etapa de desarrollo (Gao et al., 2024).
A pesar de la importancia de las emociones en el rendimiento y la salud mental de los jóvenes deportistas y en sus padres, nunca se han estudiado, tanto las de jugadores jóvenes como las de los padres de los deportistas, haciendo uso del análisis sentimental. Tradicionalmente, se han empleado cuestionarios y análisis cualitativos (Gould et al., 2006; Filaire et al., 2009; Koehn, 2013; Lewis et al., 2017); por ello, se pretende incluir aspectos del lenguaje que permitan analizar cómo se expresan estos sentimientos (Robazza et al., 2023).
Este estudio tiene como objetivo aplicar la metodología del análisis sentimental en el deporte, concretamente en el tenis, para analizar las emociones que este provoca en jugadores y sus padres y madres. Además, para dotar de una mayor profundidad al análisis, se ha realizado un análisis cualitativo en función de los resultados obtenidos en el análisis sentimental.
2. Metodología
Muestra
La muestra del estudio estuvo compuesta por 9 jugadores de tenis juveniles (6 niñas y 3 niños, con edades entre 10 y 18 años, media = 14.11 ± 3.95 años) y 8 padres y madres (7 madres y 1 padre) procedentes de España, México, Bolivia y Perú. Los participantes fueron seleccionados mediante un muestreo intencional y por conveniencia (Draper, 2009), cumpliendo con los siguientes criterios de inclusión:
· Para los jugadores:
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Edad entre 10 y 18 años, representando etapas críticas del desarrollo deportivo y emocional.
Mínimo de 2 años de experiencia en la práctica del tenis a nivel competitivo local o regional.
Disposición para participar en entrevistas semiestructuradas y compartir sus experiencias emocionales relacionadas con el tenis.
· Para los padres y madres:
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Ser padre o madre de un jugador que cumple con los criterios anteriores.
Estar activamente involucrado en el apoyo a su hijo en la práctica del tenis, asistiendo regularmente a entrenamientos y competiciones.
Disposición para participar en entrevistas y discutir sus propias emociones y experiencias en relación con el tenis de su hijo.
La inclusión de participantes de España, México, Bolivia y Perú se realizó con el objetivo de captar una diversidad de perspectivas culturales y contextuales dentro del mundo hispanohablante. Estos países fueron seleccionados debido a la relevancia del tenis juvenil en sus contextos deportivos y la accesibilidad de los investigadores a clubes y academias locales. Esta diversidad geográfica permite explorar cómo diferentes entornos socioculturales pueden influir en las emociones y experiencias asociadas con la práctica del tenis.
Procedimiento
En primer lugar, se realizó un borrador del modelo de entrevista tanto para padres como para jugadores. Posteriormente, este borrador fue revisado por dos expertos en investigación en tenis y se estableció el modelo de entrevista definitivo. A continuación, se contactó con los jugadores, padres y madres vía redes sociales y, una vez accedieron a participar en la investigación, se les realizó la entrevista. Previo a la realización de la entrevista, se obtuvo el consentimiento informado de todas las personas participantes mediante la firma de un documento. El protocolo fue revisado por el comité Ético de Investigación en Humanos de la Comisión de Ética en Investigación Experimental de la Universitat de València (2024-FIS-3249835).
El instrumento de intervención principal utilizado para este trabajo fue la entrevista semiestructurada, ya que es una forma de obtención de información de carácter pragmático, caracterizada por tener menor rigidez que la entrevista estructurada, pues sigue un guion con las ideas que se quieren tratar, pero con cierta flexibilidad a la hora de plantear y responder las preguntas (Lopezosa, 2020). En las entrevistas, se abordaron temas como la iniciación al tenis, sentimientos durante entrenamientos y competiciones, influencias en la vida diaria, relaciones sociales, estudios y salud. Las entrevistas, así su posterior grabación y transcripción, se llevaron a cabo a través de la plataforma Microsoft Teams.
Análisis de datos
El análisis sentimental se llevó a cabo utilizando el paquete Syuzhet de R, basado en el NRC Emotion Lexicon que asocia palabras con ocho emociones básicas y dos sentimientos (Jockers, 2023; Mohammad y Turney, 2013). Los ocho conceptos figuran en inglés como lengua principal; sin embargo, para utilizarlo en textos en español se realiza una traducción automática muy fiable (Isasi, 2021).
Las emociones primarias que se identifican en este análisis se definen según la teoría de Plutchik (1994) como:
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Alegría. Estado emocional positivo asociado con la obtención de recompensas y la satisfacción de necesidades. Favorece la afiliación social y refuerza comportamientos que conducen al bienestar.
Tristeza. Respuesta emocional ante la pérdida o el fracaso, caracterizada por una disminución de energía y motivación.
Ira. Emoción de alta activación provocada por la percepción de un obstáculo o amenaza a los intereses personales. Su función es movilizar al individuo para enfrentar la fuente de frustración mediante la confrontación o la defensa.
Miedo. Reacción ante una amenaza percibida, que desencadena respuestas fisiológicas como el aumento del ritmo cardíaco y la activación del sistema de lucha o huida. Su función adaptativa es la autopreservación.
Anticipación. Estado de alerta y expectativa frente a eventos futuros, basado en la predicción de consecuencias. Su función es facilitar la planificación y preparación para la acción.
Sorpresa. Respuesta emocional breve y repentina ante un estímulo inesperado. Puede ser positiva o negativa y su función es redirigir la atención hacia el evento novedoso para procesarlo y reaccionar adecuadamente.
Confianza. Sentimiento de seguridad en una persona, entorno o situación, lo que fomenta la cooperación y las relaciones interpersonales. Su función adaptativa es fortalecer vínculos sociales.
Asco. Rechazo instintivo hacia sustancias, situaciones o comportamientos considerados nocivos. Su función es proteger al organismo de posibles contaminaciones o daños.
Mediante el paquete Syuzhet, se obtuvieron diferentes gráficos representativos de valores relacionados con las emociones del texto. Por un lado, la valencia emocional a lo largo de la entrevista, un gráfico que muestra en el eje X el paso del tiempo a lo largo de la entrevista y, en el eje Y, las medidas positivas o negativas de los sentimientos (Jockers, 2023). Después, se analizaron las emociones básicas según la clasificación explicada anteriormente (Plutchik, 1994) en función de con qué frecuencia se repetían en el texto.
Por último, se obtuvo la nube de palabras, una de las formas más visuales para analizar los datos. Consiste en un gráfico con los conceptos clave más repetidos en el texto; el tamaño de cada uno indica la frecuencia con la que aparecen y el color representa la emoción básica con la que se relacionan. La asociación de conceptos con cada emoción se fundamenta en el NRC Emotion Lexicon (Mohammad y Turney, 2013), un recurso ampliamente utilizado en análisis de sentimientos y que asocia términos específicos con ocho emociones primarias y dos categorías sentimentales (positivo/negativo). Este diccionario ha sido desarrollado mediante un extenso proceso de anotación manual y validación empírica en estudios previos de lingüistíca computacional y análisis emocional de textos. En este estudio, la clasificación del léxico en cada emoción se basa en la asignación previa de términos en el lexicón y en su posterior validación dentro del contexto del texto analizado (Jockers, 2023; Mohammad y Turney, 2013).
El paquete Syuzhet muestra alguna limitación, y aunque es bastante preciso en la interpretación del lenguaje, no detecta la negación en español. Por ello, las palabras fueron revisadas en su contexto específico dentro del texto para corroborar que su carga emocional correspondía con la emoción asignada por el software. Este enfoque mixto que combina procesamiento automático y análisis cualitativo, permite una interpretación más precisa y contextualizada de los resultados, minimizando posibles sesgos en la clasificación automática.
3. Resultados
Emociones de los jugadores
En cuanto a los resultados obtenidos del análisis de texto de los jugadores, en primer lugar, se puede observar cómo en la valencia emocional (ver Figura 1) hay más polaridad de emociones positivas y negativas en los ámbitos de los entrenamientos, competiciones y su vida diaria. Sin embargo, en las secciones de por qué se iniciaron en la práctica del tenis, sobre sus relaciones sociales, los aspectos académicos o de salud destacan emociones predominantemente positivas. Además, es importante resaltar que en el ámbito de su vida diaria se observan picos mucho más negativos de emociones en comparación al resto de secciones.
Por lo que respecta a la frecuencia de cada una de las emociones reportada por los jugadores, mostradas en la Figura 2, las dos que más predominaron en las entrevistas fueron la confianza y la anticipación. En menor medida, también tuvieron una alta frecuencia la tristeza, el miedo y la alegría. Las emociones menos manifestadas fueron el disgusto o asco y la sorpresa.

Nota. Elaboración propia.
Figura 2 Diagrama de barras de las frecuencias de emociones de los jugadores.
Para analizar las situaciones y contextos que se relacionan con las emociones más frecuentes reportadas por los jugadores, se obtuvo la nube de las palabras más frecuentadas relacionadas con las cinco emociones más presentes, mostradas en la Figura 3. Los conceptos más frecuentes que se asociaron con la confianza fueron “hecho”, “ayudar”, “padre”, “entrenador”, “intentar”, etc. Relacionadas con la anticipación; “tiempo”, “pista”, “plan”, etc. Con la tristeza; “mal”, “problema”, “perdido”, “triste”, “perder”, “duro”, etc. Con la alegría; “bueno”, “feliz”, “confianza”, “gusto”, “divertido”, etc. Y con el miedo; “nervioso” o “cambio”.
Para la emoción de la confianza, conceptos como “hecho” y “ayudar” se utilizaban para expresar la confianza y satisfacción en aquello que hacen, en este caso, el tenis. En la mayoría de los casos, esta confianza se relacionaba con los beneficios que el tenis puede traerles en un futuro. Por ejemplo, el Jugador 1 dijo: “Me siento contento con lo que he hecho. El trabajo traerá beneficios en un futuro”. Estas palabras se utilizaron para indicar que el tenis les ayuda a ser más responsables, a organizarse mejor con los estudios y mejora su salud.
En cuanto a la anticipación, cabe destacar vocabulario relacionado con “tiempo”, usado al explicar cómo los jugadores deben organizar su tiempo para llegar a sus estudios y pasatiempos, compaginándolos con el tenis. Por ejemplo, al igual que muchos, el Jugador 4 declara: “No puedo dedicar casi tiempo a los amigos”.
Entre las palabras más frecuentadas para la tristeza, destaca “mal”, utilizada para expresiones como llevar mal el perder o sentir decepción al hacer un mal entrenamiento. También, se puede encontrar este vocablo en frases con una connotación positiva, como “El tenis es un alivio al tener un mal día”, como dijo la Jugadora 5. Otras como “salir”, “tarde”, “problema” se utilizaron para expresar emociones negativas como la preocupación por cómo saldría el torneo, sienten estrés por llegar tarde a los entrenamientos, se duermen tarde por acabar las tareas y estudios, e incluso que tienen problemas con compañeros que les insultan.
Para la emoción de miedo, “nervioso” y “nerviosa” tuvieron una alta frecuencia, las cuales aparecían en contextos sobre todo de competición, pues la mayoría se sentían ansiosos antes de los torneos por lo que podía pasar, y durante los partidos, tanto si iban ganando como perdiendo. Por otro lado, “ver”, aunque con una alta frecuencia aparecía formando otras palabras o frases (a ver…), se utilizó para expresar la inquietud sobre cómo iban a ir los próximos partidos, torneos o entrenamientos. La Jugadora 6, por ejemplo, incluso indicó que “Analizaba lo ocurrido en el partido, para ver cómo había actuado, para próximas veces saber cómo actuar y cómo no”.
Por último, en relación con la alegría, “bueno” fue uno de los vocablos más repetidos. Se utilizó para expresar que tenían buenos recuerdos y sentimientos respecto a los inicios de la práctica del tenis cuando eran más pequeños, así como para decir que han hecho buenos amigos gracias al tenis. Otras de las palabras más repetidas fueron “feliz” y “contento”, que aparecen expresando el disfrute con la práctica, como por ejemplo la Jugadora 7 que manifestó: “Me siento feliz conmigo misma”.
Emociones de los padres y madres
Por lo que respecta a los resultados del análisis sentimental en los padres, se puede observar en la Figura 4 la valencia emocional a lo largo de las partes de la entrevista. Se destaca una tendencia mucho más positiva en cuanto a las emociones en todos los ámbitos de la entrevista, a excepción del de la competición, el cual es notablemente más negativo que el resto. Se encuentran también ciertos picos negativos en los ámbitos de vida diaria y el profesional, aunque no son demasiado pronunciados.

Nota. Elaboración propia.
Figura 4 Valencia emocional de los padres/madres de los jugadores a lo largo de la entrevista.
En cuanto a la frecuencia de cada una de las emociones reportada por los padres, como se observa en la Figura 5, las más repetidas fueron la confianza y la anticipación. En menor medida, tuvieron una alta frecuencia la alegría, el miedo y la tristeza. Las menos presentes en las entrevistas fueron la ira y el disgusto o asco.

Nota. Elaboración propia.
Figura 5 Diagrama de barras de las frecuencias de emociones de los padres.
En la Figura 6 se observa la nube de palabras obtenida de las entrevistas con los padres para cada una de las emociones, con diferentes tamaños en función de la frecuencia. En relación con la confianza, vale destacar, de entre las entrevistas a los padres, conceptos como “verdad”, “padre”, “equipo”, “entrenador”, con la alegría “disfrutar”, “feliz”, “suerte”, “hija”; relacionadas con la anticipación, “tiempo”, “paciencia”, “jugador”; con la alegría, “bueno”, “trabajo”, “orgullo”, “hija”, “disfrutar”; con el miedo, “ver”, “cambio”, “falta”; y con tristeza, “perdido”, “horrible”, “imposible”.
Para la emoción de la confianza, “verdad” es una de las palabras más frecuentes, aunque se ha comprobado que esta se utiliza para formar otras expresiones muy recurrentes a la hora de hablar, como “la verdad es que…” o “si es verdad que…” por lo que no se tomará como referencia. Otras utilizadas por los padres fueron “hecho”, utilizada para expresar que les gusta que sus hijos hagan deporte. También “importante”, con la cual expresaron la relevancia que la práctica del tenis tiene para ellos; como dijo la Madre 1: “Lo más importante para mí es la actitud que ellos tienen al jugar, la forma en la que compiten”. Cabe destacar vocablos como “padre”, “madre” o “entrenador”, utilizados para expresar la buena relación que tienen con otros padres, así como la confianza con los entrenadores.
En cuanto a la emoción de la anticipación, se relacionó sobre todo con “tiempo”, para expresar la organización requerida para dedicar espacios al tenis y a sus hijos, compaginándolo con su trabajo. Por otro lado, “llegar” se relacionó con la tensión o estrés que sienten los padres antes de llegar a los partidos, por la incertidumbre que sienten. En relación con esta palabra, también “paciencia” se utilizó para decir que, por ejemplo, el Padre 3 “a veces me siento impotente y necesito trabajar mi paciencia”.
Para la alegría, “bueno” fue el concepto más predominante, aunque en este caso se ha observado que se utiliza la mayoría de las veces como conector o formando otras expresiones utilizadas a la hora de hablar, como por ejemplo “pero bueno…”. También, se utilizó en algunas expresiones para indicar que después de los partidos se llevan buenas sensaciones o que creen que los hijos se pueden convertir en muy buenos jugadores. Cabe destacar, por un lado, la palabra “hija”, relacionada con la alegría, pues es una muestra de lo que supone para los padres la relación con sus hijas. Algunos mencionaron: “quería que mi hija jugara a tenis porque yo también jugué de más joven”.
Por lo que respecta a la emoción de miedo, el concepto más frecuente fue “ver”, aunque se ha observado que no se utilizó para expresar esta emoción, sino formando otras unidades léxicas. Sí se relacionó la palabra “falta”, utilizada para expresar ansiedad y frustración durante los partidos: la falta de paciencia. Además, “miedo” tuvo una alta frecuencia, utilizada al expresar que los padres sentían miedo de empezar a jugar al principio, por el ambiente de la competición; otros, lo siguen experimentando: como la Madre 2, quien declaró: “Me da miedo, por la cuestión de cómo va a reaccionar ante una situación difícil”.
Relacionadas con la tristeza, se han encontrado palabras como “mal” y “dejar”, utilizadas para expresar preocupación y pena por cómo los padres sufren durante los partidos, al ver a sus hijos mal en la competición, pero sobre todo cuando ya son más mayores y tienen que dejarlos ir a competir solos. También, en relación con la competición, se encontró “horrible”; por ejemplo, la Madre 4 indicó: “Una sensación horrible cuando iba a verla, quería apoyarla y me hacía callar”.
4. Discusión
Los resultados obtenidos han mostrado que las emociones más frecuentes fueron la confianza, la anticipación y la alegría; y, las más bajas, el disgusto y la sorpresa. Los resultados concuerdan con lo expresado por Donaldson y Ronan (2006), quienes demostraron que la práctica deportiva predijo un mayor bienestar emocional y conductual en deportistas jóvenes. De igual forma, los resultados muestran mayores frecuencias de emociones positivas que negativas en los jugadores, en concordancia con otros estudios (Lewis et al., 2017)
Más concretamente, la valencia emocional positiva se relaciona con los buenos recuerdos que los deportistas reflejaron de su infancia y los inicios en el tenis, lo cual concuerda con Lauer et al. (2010), quien explica que las primeras etapas de desarrollo en el deporte suelen ser las que más se disfrutan y se asocian a emociones positivas, y que, a medida que los deportistas crecen, toman más importancia los resultados y el ranking, por lo que empiezan a desarrollar altibajos emocionales. También, fue muy positiva la valencia emocional en el ámbito académico, puesto que los deportistas se perciben más responsables y efectivos en los estudios, al practicar este deporte; por ejemplo, la Jugadora 5 menciona que “El tenis me ayuda a ser más disciplinada, a entregar las tareas y a estudiar mejor”. Estos resultados concuerdan con los obtenidos por otros autores, quienes relacionan positivamente la práctica deportiva y los estudios (Montecalbo-Ignacio et al., 2017; Surichaqui-Tiza et al., 2021).
Los contextos de su vida diaria fueron negativos, porque los tenistas expresaron dedicar muchas horas al tenis y pocas veces tienen tiempo libre para otras actividades. El ámbito de la competición fue vinculado también a sentimientos de presión e incertidumbre constantes, lo que se podría explicar por la inseguridad sobre la puntuación durante un partido de tenis, como explicaron Crespo y Miley (1999). Esto concuerda con lo indicado en Lewis et al. (2017), ya que obtuvieron que las emociones negativas en los partidos se relacionaban a situaciones tales como perder los primeros juegos del partido, ver que su ejecución no está siendo buena o después de perder un set si ven que la puntuación no mejora.
Para el contexto del entrenamiento, se encontraron algunos picos negativos, lo que puede explicarse porque algunos de los jugadores expresaron que cuando no realizan un buen entrenamiento, se sienten decepcionados. Esto se asemeja con lo obtenido en Santos-Rosa Ruano et al. (2007), quienes indicaron que los jugadores de tenis, aun obteniendo un buen resultado, podían experimentar una baja satisfacción debido a su percepción de ejecución. Al ser un deporte en el que todo depende de este aspecto, la autoexigencia y expectativas de ejecución en estos jugadores es muy alta. Esto se relaciona con lo que demostraron Antoñanzas Laborda y Lope Álvarez (2017): los jugadores que en los entrenamientos denotan un clima orientado a la tarea, cuando pierden un partido lo atribuyen a que han cometido muchos errores, y cuando ganan, piensan sobre lo que pueden mejorar.
Por lo que respecta al análisis sobre las emociones de los padres y madres de los jugadores, las más reportadas fueron la confianza, anticipación, alegría y miedo; las menos reportadas fueron la tristeza, sorpresa disgusto e ira. Estas emociones muestran el entorno en el que los padres educan a sus hijos, por lo que se considera que toman el tenis como un estilo de vida que les aporta valores y no como un objetivo que se debe cumplir a toda costa. Como expresa Genevois (2011), esto es gracias al apoyo afectivo, financiero y logístico que los padres vuelcan en los hijos, identificándolas como conductas positivas dentro del deporte del tenis.
El motivo de que emociones como la ira no tuvieran apenas presencia en estos resultados se puede deber a las características propias del deporte. Como demostraron Omli y LaVoi (2012), la mayoría de los padres que experimentaban enfado o ira como espectadores durante un evento deportivo de jóvenes era debido a una actuación injusta o incompetente por parte del árbitro u otros agentes, por lo que se puede intuir que este tipo de situaciones no están tan presentes en el tenis. En jugadores jóvenes, la mayoría de las veces no hay un árbitro presente en la pista lo que requiere que los jugadores sean honestos en el juego y, por lo general, a los padres tampoco se les permite intervenir ni realizar comentarios durante el partido.
Concretamente, las emociones positivas predominaron en los contextos de la iniciación y el entrenamiento. En este sentido, los padres expresaban que les gustaba ver a sus hijos jugar tenis y verlos disfrutar. Esto se suele deber a que muchos de los padres practicaron tenis de jóvenes, algunos incluso lo siguen practicando, y que sus hijos también disfruten de su mismo deporte les hace sentir alegría y satisfacción. Por ejemplo, la Madre 6 indicó: “Mi corazón se acelera de felicidad, de verlo hacer cosas tan increíbles a una corta edad, veo que va creciendo como jugador y como persona”. Estos resultados, tras ver los obtenidos en los jugadores, permiten indicar que los padres en general promueven buenos entornos para la práctica, por lo cual los jugadores muestran tan buenas emociones relacionadas con el tenis. Esta implicación también se demostró en Sánchez-Miguel et al. (2013), quienes indicaron que los padres que dan apoyo a sus hijos en el deporte se asocian con un mayor disfrute de estos en la práctica y a una menor desmotivación.
En cuanto a los contextos de vida diaria y relaciones sociales, la mayoría de las emociones reportadas eran positivas, aunque al principio les suponía alguna dificultad como, por ejemplo, indicó la Madre 2: “Al principio un poco de caos, porque teníamos que traerla aquí a 10 km de distancia, compaginando con la extraescolar, con los trabajos y demás. Al principio te quita tiempo, pero vamos, que lo haces con gusto”. Algunos de ellos explicaban que, gracias a que su trabajo es a distancia, les permite acompañar a sus hijos muchas veces; de otro modo, sería muy difícil compaginarlo. Estos resultados muestran que los padres entrevistados poseen unas características muy favorables para el apoyo a los jugadores. Según Thrower et al. (2016), los objetivos que los padres tienen para sus hijos, los recursos financieros y temporales, y su nivel de comprensión del tenis influyen en el tipo de implicación que los padres ejercen sobre sus hijos.
Las emociones negativas se reportaron al expresar los nervios, frustración y tristeza que sienten en competición y cómo tienen que hacer frente al estrés cuando sus hijos juegan los partidos. Esto se puede deber a la tensión que experimentan al ver competir a su hijo, el cual está sometido a muchas emociones durante el partido, y no poder comunicarse con él les supone más tensión. Estos resultados concuerdan con los obtenidos en otros estudios, ya que los contextos de competición suponen mayor estrés y preocupación para los padres al ver competir a sus hijos (Harwood y Knight, 2009; Prosoli et al., 2021).
Cabe señalar las limitaciones que tuvo este estudio, como fue el reducido número de participantes, lo que pudo afectar al tipo de análisis, aunque la cantidad de texto analizado fue suficiente. Además, la edad de algunos jugadores, al hacerles preguntas sobre un tema tan personal como las emociones, hizo que no dieran información tan completa como sí lo hicieron los padres. Como factor limitante, este tipo de análisis es muy general y no se puede obtener resultados individuales.
Para próximos estudios e investigaciones, se podría aplicar a jugadores de otras edades y hacer análisis más específicos. Se podrían identificar las diferencias entre distintos géneros, profundizando según ciertos aspectos o situaciones (por ejemplo, analizar las emociones solo en competiciones) o analizando personalmente las emociones de cada padre, madre y su hijo, de los entrenadores y sus jugadores, entre otros.
5. Conclusiones
Tras el análisis sentimental y cualitativo sobre las emociones que produce el tenis en los jugadores jóvenes y sus padres, cabe destacar que las emociones más presentes entre los jugadores de tenis y sus padres son positivas: en este caso, la confianza y la anticipación (en el sentido que se prevén beneficios para su futuro). La anticipación también podría tener vertientes negativas, como los nervios o ansiedad en la competición, aunque esto va a depender de muchos factores, pues realmente se relacionan con el nivel de activación, el cual es necesario mínimamente para rendir bien en cualquier competición.
Por los argumentos antes expuestos, se puede decir que la práctica del tenis genera beneficios emocionales a los jugadores y sus padres, en casi todos los ámbitos de sus vidas. Por lo que respecta a las emociones negativas, principalmente se asocian al estrés y preocupación por la competición, a las dificultades para compaginar los estudios o trabajo con una alta carga de entrenamiento, así como por el sentimiento paternal de protección a los hijos en situaciones adversas.
En resumen, la práctica del tenis en jóvenes genera, principalmente, emociones positivas, como la confianza y la anticipación de beneficios futuros, tanto en los jugadores como en sus padres. Aunque existen emociones negativas asociadas al estrés competitivo y a la conciliación con otras responsabilidades, estos desafíos pueden gestionarse, lo que refuerza el valor global de la experiencia deportiva.

















