Introducción
La formación del profesorado en las universidades representa el inicio de una etapa que determinará el desempeño futuro de profesionales del área educativa. Desde el descubrimiento de su vocación pedagógica, cada docente comienza la construcción paulatina de su identidad, con rasgos definitorios que, se espera, puedan tener un impacto positivo en la vida y desarrollo educativo de niños y niñas de diversas realidades socioculturales (Brown & Heck, 2018; Kumpulainen & Rajala, 2017). Surgen, entonces, conceptos ineludibles como: reflexión constante, mejora continua, adquisición de habilidades, conocimientos actualizados y sensibilidad hacia las necesidades de otros seres.
En su proceso de formación académica, el personal docente comienza progresivamente a adquirir las competencias primordiales para desempeñarse en la sociedad y, al mismo tiempo, refuerza habilidades inherentes a su labor pedagógica (Gordon, 2020). Con el propósito de ser un aporte significativo en la escuela, va forjando una base sólida sobre la cual construirá saberes, concepciones y creencias que determinarán su forma de dar respuesta a los requerimientos de su estudiantado y de la comunidad educativa, en general. Cada nuevo desafío le brinda la oportunidad de perfeccionar su conocimiento y fortalecer sus habilidades. Entre estas, se destaca la habilidad de explicar (Jorba Bisbal, 2000), fundamental para la transmisión efectiva de conocimientos y para la interacción significativa con el estudiantado, siempre con el propósito claro de retroalimentar el proceso comunicativo y asentar aprendizajes permanentes en el tiempo. Para Murillo Sandoval & Martínez Valencia (2014), el explicar constituye una de “las destrezas que los estudiantes como sujetos inmersos en colectivos, deben desarrollar” (p. 105).
En este contexto, el objetivo propuesto es reflexionar sobre la habilidad de explicar como una competencia cognitivo-lingüística esencial para el fortalecimiento pedagógico del profesorado en formación. Otro propósito es reflexionar respecto a las implicaciones de la habilidad para fortalecer la comunicación interpersonal. El enfoque conceptual desde el que se aborda la temática se fundamenta en la intersección de dos disciplinas: la psicolingüística y la sociolingüística. Esta perspectiva holística permite analizar la temática desde una mirada amplia y multidimensional, explorando tanto los procesos cognitivos subyacentes al desarrollo de la habilidad como los aspectos sociales y pedagógicos involucrados en la puesta en marcha de la habilidad, ya sea en la relación docente-estudiante como en las conexiones generadas entre estudiantes. A través de este acercamiento más integrador, se espera proporcionar una visión más profunda y crítica de la temática, y fomentar una reflexión fundamentada respecto de las formas de interacción comunicativa en el aula y la contribución que marca en la formación del profesorado.
Desarrollo
Diversos investigaciones han profundizado en torno a la relación existente entre el desarrollo de competencias profesionales y el desempeño eficiente del profesorado en su carrera docente (Byrd & Alexander, 2020; Teo et al., 2021; Gordon, 2020; Macaire, 2020). No obstante, una de las áreas que aún genera incógnitas es aquella que profundiza en el desarrollo de las habilidades cognitivas y lingüísticas que marcan el ejercicio profesional docente, y que refuerzan la idea de intercambios comunicativos efectivos (Khan et al., 2017). En primer lugar, abordar esta relación requiere de la consideración acerca de cómo se configuran los roles del estudiantado, profesorado en formación y cuerpo docente. Desde esta perspectiva, es crucial analizar las implicaciones de la formación pedagógica para la configuración profesional de futuras personas docentes. La propuesta evidenciada en este ensayo sugiere que una de las maneras en que se refuerza el ámbito pedagógico en el profesorado es a través de la adquisición y expansión de la habilidad cognitivo-lingüística de explicar, la cual constituye un pilar fundamental en su formación. Igualmente, se manifiesta como una de las instancias que hace converger los roles de docente en formación y de docente en ejercicio.
En el contexto presentado, surge el siguiente cuestionamiento: ¿Qué papel desempeña la habilidad para explicar en el fortalecimiento del ámbito pedagógico de las futuras personas docentes? Es una pregunta que resulta compleja de analizar por las diferentes interacciones asociadas, puesto que la capacidad de explicar no solo facilita la construcción del conocimiento, sino que también contribuye al desarrollo de la reflexión pedagógica y a la interacción efectiva en el aula. Así, se puede lograr un acercamiento desde la valorización social y lingüística de la habilidad. Por tal motivo, este ensayo examina la importancia del explicar en el desarrollo pedagógico y comunicativo del profesorado. En una primera instancia, se abocará a la idea de que una formación pedagógica adecuada es la clave para el desarrollo de competencias y habilidades. En segundo lugar, se discutirá sobre las implicaciones de la habilidad de explicar como una herramienta cognitivo-lingüística medular en la enseñanza. Finalmente, se analizará el explicar como una habilidad trascendental en la interacción comunicativa en el aula.
Una formación pedagógica adecuada: Clave para el desarrollo de competencias y habilidades
En un mundo en constante evolución, se hace imprescindible que el profesorado esté preparado para enfrentar de manera efectiva los retos y demandas que la educación actual exige. Bajo esta óptica, una formación pedagógica óptima tiene un rol fundamental en el desarrollo de competencias y habilidades esenciales, tales como la planificación didáctica, la capacidad para el trabajo colaborativo, la gestión del aula, la evaluación para los aprendizajes y la comunicación asertiva. Estas competencias son claves para la consolidación de una persona profesional capacitada, integral y comprometida con su rol docente, en diferentes circunstancias. Esta idea va en la línea de lo planteado por Fuentealba Jara & Imbarack Dgach (2014), acerca de que “ser docente se afecta, retroalimenta y re-significa a partir de los cambios en el contexto y las influencias sociales” (p. 258). En este sentido, se hace necesario mostrar cómo una formación pedagógica adecuada puede marcar la diferencia, no solo en las competencias del profesional docente, sino también en la eficacia del proceso de enseñanza-aprendizaje, y en el rendimiento global del estudiantado.
La tesis acá planteada es que una formación pedagógica integral sienta las bases para que el profesorado desarrolle y, al mismo tiempo, fortalezca competencias y habilidades pedagógicas. Dentro de estas, se hallan las competencias comunicativas y sociales. Ambas, según la lógica expuesta, se vinculan estrechamente con la labor del personal docente que, al comunicar y explicar, debe evidenciar dominio del lenguaje, capacidad de utilizar ese lenguaje para transmitir conocimientos de manera efectiva y en un contexto específico, demostrar empatía, escucha activa, potencial para la resolución de conflictos, flexibilidad y, en consecuencia, habilidades para promover aprendizajes significativos de valor para el estudiantado.
En este contexto, son tres los focos de análisis: el primero se refiere a la adquisición y puesta en práctica de competencias esenciales, como la capacidad de adaptación del currículo o la comunicación efectiva (Byrd & Alexander, 2020), que buscan dar respuesta a los continuos cambios en la sociedad actual (Márquez-Barquero et al., 2023). Un segundo aspecto se orienta al desenvolvimiento de habilidades pedagógicas indispensables para el ejercicio profesional y para la configuración de su identidad (Hanna et al., 2019). En tercer lugar, se encuentra la idea de que una formación sobresaliente impacta en el desempeño de las personas profesionales docentes y en la calidad de la educación propiciada al estudiantado (Yansyah, 2022).
El abordaje del primer aspecto implica examinar los diferentes aspectos que conforman una formación pedagógica adecuada. En este trabajo, tales elementos se centran en las principales competencias adquiridas por el profesorado para comunicar, para transmitir experiencias y para promover acciones concretas por parte del alumnado. Es ineludible, entonces, pensar en el impacto que este despliegue de competencias genera en la persona profesional docente, en el proceso de enseñanza-aprendizaje y en el progreso de su estudiantado. Desde este punto de vista, una formación en competencias se asocia con una formación sólida en teorías, didácticas generales y específicas, y metodologías educativas actualizadas que lo preparan para actuar ante las necesidades educativas y cambios sociales constatados sistemáticamente.
En consonancia con el desarrollo de habilidades pedagógicas para el ejercicio profesional, se revela en las instituciones educativas un compromiso por proporcionar al personal docente en formación las herramientas necesarias para planificar y diseñar experiencias de aprendizaje activas y efectivas. La construcción de su identidad profesional, de este modo, se va perfeccionando a medida en que va trabajando en sus prácticas pedagógicas y reconoce al otro como un ser especial, a quien debe acompañar en su proceso formativo (Brown & Heck, 2018; Hanna et al., 2019).
Un tercer foco de interés se orienta al hecho de que una formación adecuada impacta en el desempeño de las personas profesionales docentes y en la calidad de la educación propiciada al estudiantado. En este escenario, se podría afirmar que profesionales con una preparación sólida son capaces de conocer y comprender las necesidades individuales de su estudiantado, adaptar las estrategias de enseñanza a diferentes estilos de aprendizaje, emplear estrategias diversificadas acordes con los objetivos de aprendizaje y utilizar recursos pedagógicos coherentes con los diagnósticos realizados.
Un aspecto crucial para la consolidación de una formación pedagógica integral lo constituye la expansión de las competencias transversales en el personal docente, como la capacidad de comunicación efectiva, la empatía, la creatividad, la resolución de problemas y el pensamiento crítico. Estas habilidades no solo contribuyen al crecimiento profesional del personal docente, sino que también influyen en la calidad del vínculo establecido con el alumnado y en la motivación para el aprendizaje. La mirada desde la cual se asume esta concepción es una perspectiva sociocultural del aprendizaje, que, a juicio de Córdoba Martínez et al. (2018), conlleva serias implicaciones para el proceso de enseñanza y aprendizaje. Una de ellas, si no la principal, es el paso desde un rol de apoyo al estudiantado a un fomento de la autonomía y a la autorregulación de sus procesos más esenciales. En palabras de la autora, se enfatiza en la importancia de que estos “empiecen a ser los protagonistas de su aprendizaje y trasciendan hacia la autonomía mediante la autoevaluación, para que así lleguen a la autorregulación” (Córdoba Martínez et al., 2018, p. 164).
Finalmente, se hace evidente el desafío acerca de cómo motivar la tarea que le compete a cada profesor y profesora en formación en su tránsito hacia la profesionalidad docente, con todos los elementos impulsores y obstaculizadores de su rol. Este es un ámbito que requiere un estudio permanente y un análisis de las diferentes condicionantes internas y externas que influyen en su desarrollo profesional. Una formación pedagógica idónea motiva al personal docente a la aplicación de estrategias didácticas innovadoras, a la promoción de la participación entre el estudiantado, al fomento del trabajo colaborativo y a la generación de un ambiente inclusivo y respetuoso hacia la diversidad (Teo et al., 2021). Sin duda, estas prácticas no solo favorecen la adquisición de conocimientos, habilidades y actitudes por parte del estudiantado, sino también potencian su desarrollo integral al influir en el éxito del proceso de enseñanza-aprendizaje.
La habilidad de explicar como herramienta cognitivo-lingüística
En concordancia con lo discutido hasta ahora, este estudio refuerza la idea de que una formación pedagógica apropiada sienta los cimientos para la puesta en escena de competencias y habilidades que caracterizan el rol docente. El punto focal de estos planteamientos permite visualizar el explicar como una habilidad cognitivo-lingüística fundamental para el desarrollo pedagógico en futuras personas docentes. Del mismo modo, se instaura como una herramienta al servicio de los intercambios comunicativos que definen a docentes competentes. Por una parte, la formación pedagógica proporciona al profesorado las bases necesarias para desarrollar y fortalecer la habilidad de explicar. Por otra parte, esta habilidad de explicar estimula la comunicación que se da entre docentes y estudiantes, con el fin de dar respuesta a los resultados de aprendizaje de cada actividad curricular.
Desde una perspectiva sociocultural de los aprendizajes, la puesta en práctica de la habilidad de explicar no remite únicamente al ámbito académico, sino también contempla el desarrollo de competencias sociales, tales como la comunicación efectiva en diversos contextos, la formación en valores, la educación emocional para sí y para el otro ser, y la formación ciudadana. Estas competencias, a su vez, se vinculan con habilidades que tienen un impacto en el futuro profesorado, puesto que debe usarlas en su ejercicio profesional y, al mismo tiempo, debe potenciarlas en su estudiantado, para enriquecer el proceso de enseñanza-aprendizaje. Entre estas habilidades, se encuentran la empatía, el respeto y la tolerancia, que contribuyen significativamente al trabajo colaborativo en el aula (Benoit Ríos, 2021).
En coherencia con las ideas previas, la habilidad de explicar implanta una dinámica de bidireccionalidad que hace posible, entre otras cosas: a) El intercambio de conocimientos y experiencias entre docente y estudiante. b) La comprensión mutua. c) Las relaciones dialógicas y comunicación efectiva. d) Un contexto de colaboración y de compromiso con el aprendizaje. e) El fortalecimiento de la relación entre el sujeto emisor y el receptor. f) Instancias para la retroalimentación efectiva y g) El aprendizaje mutuo, susceptible de mejora continua. En otras palabras, la habilidad de explicar se consolida como una herramienta primordial en el proceso de enseñanza-aprendizaje, pues permite dar respuesta a las necesidades formativas del profesorado, encauzadas a enfrentar los desafíos de la sociedad actual y contribuir positivamente a su entorno.
Desde el rol de la persona facilitadora del aprendizaje, el profesorado construye su saber pedagógico en contacto directo con el estudiantado a través de una retroalimentación significativa que involucra el análisis y la comprensión de los avances, dificultades y necesidades individuales de cada estudiante. Ello implica la generación de instancias que propicien el fortalecimiento de habilidades cognitivas, metacognitivas y sociales, entre otras. En efecto, para Alquichire-Rojas & Arrieta (2018), “los estudiantes necesitan intervención en sus procesos de aprendizaje para potenciar sus habilidades cognitivas” (p. 50). La habilidad de explicar, como habilidad pedagógica, tiene una influencia tanto en el tratamiento de los contenidos como en la toma de decisiones en aula. Según Castillo-Estenoz et al. (2020), esta habilidad es decisiva en la formación de docentes, ya que hace posible “la adopción de modos de actuación para asumir la dirección del proceso en los diferentes niveles educativos en su labor profesional” (p. 56).
En la diversidad de contextos educativos existentes, la habilidad de explicar desempeña un papel central en la enseñabilidad, proceso que se vincula a la posibilidad de que un contenido sea enseñado y aprendido de manera efectiva. En este sentido, se enlaza con la claridad en la adquisición de conocimientos, en la transmisión de mensajes y, por consiguiente, en la comprensión efectiva y pertinente del estudiantado. Por ejemplo, en el área de la medicina, Turtos Díaz et al. (2019) avalan la necesidad de que las acciones didácticas y metodológicas asociadas con la habilidad de explicar se “conviertan en herramientas permanentes de trabajo del colectivo docente en tanto esta se constituye en (sic) base para el logro de las habilidades intelectuales interpretar y predecir” (p. 7). En la misma línea, Virtanen & Tynjälä (2019) refieren que el aprendizaje de este tipo de habilidades exige la aplicación de diferentes enfoques pedagógicos y la utilización de diversas estrategias de enseñanza.
Por último, un aspecto relevante por mencionar se conecta con las decisiones metodológicas que el profesorado debe tomar para la instauración del explicar en tanto herramienta pedagógica. Para el uso del explicar en el aula, se requiere una reflexión profunda por parte del profesorado, la cual considere los enfoques pedagógicos, las características del estudiantado y el empleo de recursos acertados, elementos que, en su conjunto, se orientan a promover un aprendizaje significativo y efectivo. Con el fin de adaptar el proceso de explicación a sus particularidades, la contextualización de la enseñanza, en este sentido, implica interiorizarse acerca de quién es el estudiantado, la forma en que aprende, sus necesidades individuales, motivaciones, entre otros aspectos. Sobre este particular, uno de los hallazgos de Córdoba Martínez et al. (2018) apunta a la proyección de un entorno de aprendizaje constructivista y comunicativo, con una persona docente mediadora, involucrada en la organización de la clase y la evaluación continua a lo largo del proceso de enseñanza-aprendizaje. Indiscutiblemente, este escenario fomentará la participación comprometida de estudiantes, la retroalimentación efectiva y el éxito del proceso educativo.
El explicar, una habilidad esencial en la interacción comunicativa en el aula
El explicar se configura como una habilidad compleja y, al mismo tiempo, esencial en el contexto de la interacción comunicativa en el aula. Para el profesorado, es clave desarrollar, desde etapas iniciales de su formación académica, la capacidad para transmitir conocimientos de manera clara y efectiva. Mediante esta habilidad es posible abordar conceptos complejos y hacerlos enseñables, proveer ejemplos concretos, establecer analogías y crear conexiones significativas entre los contenidos educativos, los conocimientos previos y las experiencias de vida del estudiantado. Así se releva la importancia de desarrollar y perfeccionar esta habilidad, para robustecer su empleo y significancia durante la comunicación en aula.
Es bien sabido que el desarrollo de habilidades sociales y el aprendizaje humano se dan a través de la interacción en diversos entornos, donde las relaciones con otros individuos desempeñan un papel crucial. Estas interacciones proporcionan a las personas la oportunidad de aprender a valorar y respetar los derechos de los otros individuos (Arhuis-Inca & Ipanaqué-Zapata, 2023). Para Benoit Ríos (2020), el explicar está presente en cada acto comunicativo y didáctico, mediado por la incorporación de cuestionamientos que favorecen la construcción activa del conocimiento y el desarrollo del pensamiento reflexivo. Una habilidad de esta naturaleza podría generar interacciones comunicativas más enriquecedoras para el aprendizaje y fortalecer la capacidad de comunicarse; no obstante, su implementación puede enfrentar ciertas dificultades y obstáculos determinados por la diversidad de contextos sociales y culturales en los que se desarrollan las interacciones humanas. Otras limitaciones podrían estar en las aptitudes individuales e, igualmente, en la forma de enfrentar los cambios sociales y tecnológicos actuales.
En ocasiones, las dificultades se encuentran no en la internalización de los contenidos, sino en la habilidad para verbalizar tales conocimientos. En el ámbito de la física, Sánchez et al. (2020) han observado que el alumnado ha adquirido habilidades para resolver problemas matemáticos de naturaleza cuantitativa. Sin embargo, se evidencian dificultades vinculadas con su capacidad para explicar el significado de las soluciones numéricas. Tales dificultades pueden ser abordables en la medida en que se potencia la competencia comunicativa y la explicación como una destreza. Según García et al. (2018), es posible reforzar esta habilidad desde el momento en que el profesorado comienza su formación, mediante la integración didáctica de enfoques que consideren situaciones concretas y reales.
La contextualización es un punto determinante en cómo la habilidad se correlaciona con un diálogo participativo y una comunicación eficaz. De acuerdo con Dalman et al. (2020), la comunicación oral se asocia con la comprensión de la cultura de las personas hablantes (personal docente/estudiantado), en términos de formas de pensar, patrones de vida, ética de trabajo y creencias. De igual forma, adquiere gran protagonismo la retroalimentación con fines pedagógicos que, para Carless & Boud (2018), se concibe como un proceso comunicativo interactivo, que se construye en sociedad y a través del diálogo.
Los cambios sociales actuales, marcados por el avance de la tecnología y la comunicación virtual, plantean nuevos desafíos para el despliegue de habilidades cognitivas, lingüísticas y sociales. En muchos casos, las interacciones directas, presenciales o cara a cara están siendo reemplazadas por intercambios comunicativos mediante herramientas tecnológicas, que podrían intervenir en el proceso de decodificación de mensajes, de explicar realidades o de comprensión profunda. Sin embargo, la tecnología también ha brindado oportunidades para fortalecer estas habilidades en otros aspectos y para retroalimentar los procesos de enseñanza-aprendizaje desde una perspectiva holística. A este respecto, Ayola Mendoza & Moscote Riveira (2018) sostienen que se debe procurar en el alumnado una formación integral orientada a la comprensión de problemas de la vida cotidiana proponiendo soluciones creativas y contextualizadas.
Finalmente, es importante mencionar que el explicar, concebido como una habilidad para la interacción comunicativa, se relaciona con los procesos cognitivos que se activan en la mente cuando se procesa el lenguaje, cuando se estimulan los significados y el conocimiento previo, y se realiza una selección rigurosa de los mensajes que se expresarán en aula. Para explicar, el profesorado requiere reflexionar en torno a contenidos, metodologías, estrategias didácticas y las tareas lingüísticas implementadas. Desde esta premisa, las implicaciones del proceso de explicar remiten al fortalecimiento del pensamiento crítico y de la reflexión, tanto en docentes como en estudiantes. Del mismo modo, se afianzan importantes desafíos que impulsan al cuestionamiento constante, al análisis de diversas informaciones y a la construcción de conocimientos, a partir de las experiencias vitales. No cabe duda de que el abordaje de la habilidad de explicar redundará en una comunicación efectiva, capaz de contribuir al establecimiento de relaciones positivas, al fortalecimiento del proceso de enseñanza-aprendizaje y al desarrollo de habilidades sociales centrales para el futuro rol docente.
Conclusiones
En una sociedad sujeta a cambios sistemáticos, el rol del personal docente adquiere nuevos rasgos que contribuyen a la construcción de una identidad, que tiene en su centro el aprendizaje significativo del estudiantado. En efecto, un entorno pedagógico en constante evolución presenta diversos desafíos que llevan a replantearse cuál es el rol del profesorado y cómo este se manifiesta en la cotidianeidad y en los intercambios comunicativos más efectivos en el aula. En este contexto, se buscó dar respuesta al cuestionamiento referido a la influencia que tiene la habilidad cognitivo-lingüística de explicar en el fortalecimiento del ámbito pedagógico de futuras personas docentes.
En este orden de ideas, una característica que define al profesorado es su capacidad de adaptarse a diferentes formas de enseñanza y aprendizaje, utilizando recursos de diversa naturaleza. Desde este punto de vista, la habilidad de explicar de manera efectiva ocupa un lugar central. El explicar implica mucho más que la mera transmisión de información; involucra la facultad de comunicar ideas complejas de manera clara, concisa y accesible para el estudiantado. El personal docente que domina esta habilidad tiene la destreza de captar la atención de su alumnado, despertar su interés y fomentar un ambiente de real participación. De igual manera, la explicación por parte del alumnado puede retroalimentar los procesos para la toma de decisiones.
Este ensayo abordó tres temas sustanciales que constituyen, al mismo tiempo, importantes desafíos. Un primer tópico se centró en la idea de que una formación pedagógica eficaz contribuye a la apropiación de competencias y habilidades que determinan la forma de afrontar los procesos de enseñanza-aprendizaje. Otro tema remitió a la valoración del explicar como una herramienta pedagógica. Desde esta perspectiva, la habilidad de explicar se afianza como un recurso fundamental en el desarrollo de la enseñanza y el aprendizaje, ya que posibilita satisfacer las demandas de formación del profesorado, con el objetivo de afrontar los retos de la sociedad contemporánea y aportar de manera positiva a su entorno. El tercer aspecto se centró en el explicar como una habilidad vital en la interacción comunicativa al posibilitar una relación bidireccional, entre docentes y estudiantes, caracterizada por el diálogo y retroalimentación significativa.
De acuerdo con el objetivo de este ensayo, se concluye que la habilidad de explicar es una competencia cognitivo-lingüística esencial en la formación del profesorado, puesto que su implementación está intrínsecamente relacionada con la interacción comunicativa en el aula y, por tanto, se espera su incorporación en los primeros años de formación pedagógica. Las experiencias tempranas le brindan la oportunidad de perfeccionar dichos conocimientos y, en especial, de fortalecer las habilidades que son parte inherente del rol docente y de su ejercicio profesional. Con cada nuevo desafío superado, se consolida la vocación pedagógica y la confianza asociada a su desempeño docente actual y futuro. Indudablemente, aún hay diversas aristas de análisis que requieren una reflexión más profunda, pero lo cierto es que el desarrollo de la capacidad de explicar constituye un pilar determinante en los procesos de enseñanza y aprendizaje, y en la construcción de una identidad docente sólida, adaptada a la nueva sociedad del conocimiento.













