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Revista Costarricense de Cardiología

Print version ISSN 1409-4142

Rev. costarric. cardiol vol.5 n.3 San José Dec. 2003

 

TRABAJO ORIGINAL
Mortalidad por infarto agudo de miocardio: distribución
geográfica y lugar de ocurrencia. Costa Rica, 1970 – 2002
 
 Marlene Roselló Araya, Sonia Guzmán Padilla *

 
Resumen

Introducción: En Costa Rica, desde 1970 la mortalidad por las enfermedades cardiovasculares ha constituido la principal causa de muerte tanto en hombres como en mujeres. El 48% correspondió a la enfermedad isquémica del corazón y de ésta, dos terceras partes al infarto agudo de miocardio (IAM).
Objetivo: Describir la evolución de la mortalidad por IAM, según distribución geográfica y lugar de ocurrencia en Costa Rica durante el período 1970 al 2002.
Metodología: Se utilizó la base de datos del Programa Centroamericano de Población del Instituto Nacional de Estadística y Censos, con información de las defunciones de todas las edades durante el período de estudio. Se realizaron estadísticas descriptivas con Excel.
Resultados: La tasa de mortalidad estandarizada (TME) por IAM en los hombres aumentó 12,5% y en las mujeres descendió 7,7% de 1970 al 2002. Para el 2000-2002, la TME de San José fue mayor que la de Alajuela, Guanacaste, Puntarenas y Limón (p<0,001), la TME de Guanacaste fue menor que la Alajuela, Cartago y Heredia. A partir de los 25 años de edad las TME de los hombres, fueron superiores que las femeninas. En el quinquenio 1970-1974, 53,1% de las personas murieron en el hogar; 37,7% en el hospital y 9,5% en otro establecimiento de salud, para 2000-2002, 47,6% de las muertes ocurrieron en el hogar y 43,9% en el hospital. No se hallaron diferencias por sexo y edad.
Conclusión: Las diferencias encontradas sugieren la necesidad de investigar la presencia de factores de riesgo asociados al lugar de ocurrencia y áreas geográficas de nuestro país.

Palabras clave: IAM, EIC, mortalidad, tasas, factores de riesgo, prevalencia

Abstract

Introduction: Since 1970, in Costa Rica the mortality by cardiovascular disease, has been the main cause of death, for women and men. 48% of these deaths are due to isquemic heart disease and, out of this, two thirds to acute myocardial infarction (AMI).
Objective: To describe the evolution of the acute myocardial infarction mortality rate, by geographic distribution and place of occurrence in Costa Rica, from 1970 to 2002.
Methodology: For the present study, data of the Central American Population Program of the National Statistics and Census Institute was used, information on decease costarrican residents of all ages was obtained. Descriptive statistics were elaborated using Excel program.
Results: Standardized Mortality Rate (SMR) by AMI rose 12,5% in men and, decreased 7,7% women, from 1970 to 2002. For the period 2000-2002, the SMR of San Jose was higher than in Alajuela, Guanacaste, Puntarenas and Limón (p<0,001); the SMR from Guanacaste was lower than Alajuela´s, Cartago´s and Heredia´s. From 25 years up, the SMR of men were higher than women’s. In the five-year term of 1970-1074, 53,1% of people died in their homes; 37,7% at the hospital and, 9,5% in other health establishments. In 2000-2002, 47,6% of people died at home and 43,9% at the hospital. No differences of age and sex were found.
Conclusion: The differences found in this study, suggests the need to investigate the presence of AMI risk factors, associated to the place of occurrence and geographic areas of our country.

Key words: AMI, EIC, mortality, rate, risk factors, prevalence.

Introducción

Las enfermedades cardiovasculares (ECV) más frecuentes y de mayor influencia en la mortalidad son principalmente las derivadas de la arteriosclerosis, particularmente el infarto agudo de miocardio (IAM) y los accidentes cerebrovasculares, cuya incidencia se eleva significativamente con la edad, pues son consecuencia de la acción prolongada de determinados factores de riesgo y de los cambios degenerativos del envejecimiento (1,2, 3).

En Costa Rica, desde 1970 la mortalidad por ECV ha constituido la principal causa de muerte tanto en hombres como en mujeres. El 48% de las muertes por ECV se debe a la enfermedad isquémica del corazón (EIC) y de ésta, dos terceras partes al IAM, primera causa individual de muerte en el país en ambos sexos; el mayor número de casos se presentó en varones, datos similares han sido reportados en otros países (1, 4).

En nuestro país en 1996 se reportó para la EIC y el IAM, que San José, Alajuela y Heredia presentaron las tasas de mortalidad más altas, mientras que Guanacaste y Limón las más bajas (5).

La mayoría de estudios del comportamiento de las enfermedades se basan fundamentalmente en registros de mortalidad (6), en Costa Rica estos registros tienen disponibles entre otros, datos referentes al lugar de ocurrencia, de residencia, sexo y edad, por lo tanto, estos registros son de utilidad, ya que pueden brindar valiosos conocimientos de los datos demográficos, clínicos y procedimientos diagnósticos y terapéuticos utilizados en los pacientes con IAM, con el fin de establecer programas de prevención de las ECV (1).

En el presente artículo se describe la evolución de la mortalidad por infarto agudo del miocardio, según distribución geográfica y lugar de ocurrencia en Costa Rica durante el período 1970 al 2002.

Metodología

Se utilizó la base de datos del Programa Centroamericano de Población del Instituto Nacional de Estadística y Censos (7), de la cual se obtuvo la información de las defunciones de los residentes en Costa Rica, de todas las edades durante el período 1970 al 2002.

La rúbrica de enfermedad utilizada fue infarto agudo de miocardio, los datos de 1970 a 1979 se analizaron según la octava revisión de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) de la OMS de 1980 a 1996 la novena revisión, con el código 410 para ambos períodos y para el período 1997 al 2002 la décima revisión, código 121 (8, 10).

La tendencia de la mortalidad se analizó en quinquenios de 1970 a 1999 y el trienio 2000 – 2002. Para la interpretación de los datos, además de las cifras absolutas de defunciones, se calcularon tasas brutas por 10.000 habitantes según lugar de residencia (provincias del país), lugar de ocurrencia (hospital, clínicas de la Caja Costarricense de Seguro Social, clínicas privadas, hogar y otros lugares), edad, sexo y año de fallecimiento y se calcularon tasas estandarizadas por el método directo (11), utilizando la población tipo para Latinoamérica de 1960 (12).

Resultados

La proporción del IAM en relación con la enfermedad cardiovascular aumentó durante el período de estudio, cerca del 20% en el quinquenio 1970-1974 y 32,4% en el trienio 2000-2002, con 1.586 casos (Figura1).
 

 
La tasa estandarizada de mortalidad por IAM en el quinquenio 1970-1974, en los hombres fue de 40 (IC 95% 35, 3-44, 8) y de 45 en el trienio 2000-2002 (IC 95% 42, 0-48, 1) por 10.000 habitantes, para un aumento del 12,5% de 1970 al 2002. Las tasas de mortalidad en mujeres mostraron un ligero descenso (7,7%), en el quinquenio 1970-1974 la tasa fue de 27,2 (IC 95% 23,5-30,9), mientras que en el trienio 2000-2002 fue de 25,1 (IC 95% 24-26,2) por 10.000 habitantes. Estos cambios en ambos sexos no fueron estadísticamente significativos (Figura 2).
 
 
En la Figura 3, se muestra como la mortalidad por IAM, presentó diferencias interprovinciales en nuestro país. De 1970 a 1984, Heredia presentó las tasas estandarizadas más altas, sin embargo, a partir de 1985, San José ocupó este lugar con una tasa de 31,7 por 10,000 habitantes hasta alcanzar la tasa más alta de 36,6 por 10,000 habitantes en el trienio 2000-2002.
 
 
Durante todo el período de estudio, las tasas estandarizadas de Alajuela, Cartago y Puntarenas presentaron un comportamiento ascendente, contrario a Heredia. Tasas estandarizadas menores que la nacional fueron presentadas por Guanacaste y Puntarenas, y a partir de 1984 por Limón. El cambio observado de quinquenio a quinquenio por provincia no fue estadísticamente significativo.

Para el trienio 2000-2002, la tasa estandarizada de San José fue mayor que la de Alajuela, Guanacaste, Puntarenas y Limón, datos estadísticamente significativos. Así mismo, la tasa estandarizada de mortalidad de Guanacaste fue significativamente menor que la de San José, Alajuela, Cartago y Heredia (Figura 4).
 

 
El cuadro 1, presenta la edad promedio de muerte por provincia, las personas de San José murieron a mayor edad en todos los años de estudio. Las personas de Limón en el último quinquenio, murieron casi ocho años más jóvenes que los de San José (67,8 vrs 75,5 años respectivamente). En el trienio 2000-2002, las personas de Puntarenas y Cartago murieron siete y cuatro años, respectivamente, más viejos que en los años setenta. En todas las provincias, las mujeres murieron a mayor edad, en promedio se dio al menos tres años de diferencia entre hombres y mujeres.
 
 
Durante el período de estudio, en todas las provincias, las personas de 75 y más años presentaron las mayores tasas de mortalidad, a partir de los 25 años de edad las tasas estandarizadas del sexo masculino, fueron superiores que las femeninas (Cuadro 2).
 
 
En lo que respecta al lugar de ocurrencia de las defunciones, se observó que en el quinquenio 1970-1974, 53,1% de las personas murieron en el hogar; 37,7% en el hospital y 9,5% en otro establecimiento de salud (Clínicas de la CCSS, Clínicas privadas y otro lugar), para el trienio 2000-2002, 47,6% de las muertes ocurrieron en el hogar y 43,9% en el hospital. La reducción observada en la mortalidad en el hogar, incrementó en 5% las muertes hospitalarias (Figura 5).
 
 
En el quinquenio 1970-1974, se observó que 49,4% de los hombres y 58,3% de las mujeres murieron en el hogar; esta tendencia presentó altibajos a través de los años, sin embargo, en los últimos tres años de estudio, el porcentaje de hombres y mujeres fue 47,8 y 47,4 respectivamente, observándose mayor cambio en las mujeres. Por otro lado, para 1970-1974, 38,7% de los hombres y 35,8% de las mujeres murieron en el hospital, mientras en el quinquenio 1995-1999, 41,7% y 47,2% respectivamente, en los tres últimos años de estudio se presentó un comportamiento descendente (Figura 6).
 

En el quinquenio 1995 - 1999, las personas que murieron en el hogar eran las de más edad (71,0 vs. 69.7), esta diferencia se mantuvo en todo el período de estudio. En el trienio 2000-2002, San José, Cartago y Puntarenas, reportaron mayor porcentaje de defunciones en el hogar, mientras que en Alajuela y Limón, la mortalidad hospitalaria fue mayor.

Discusión

En este estudio se encontró que San José presentó las mayores tasas estandarizadas de mortalidad por IAM, a la vez estas personas son las que presentaron una edad de muerte mayor que la del resto del país. Por otro lado, las provincias alejadas del Valle Central tales como Guanacaste, Puntarenas y Limón presentaron las menores tasas de mortalidad, pero con una edad de muerte menor. Esto podría estar influenciado por la disponibilidad de servicios de salud, calidad de atención e incluso por factores socioeconómicos, ambientales y de estilos de vida de las personas (13).

Se ha determinado en numerosos estudios que la edad es un factor de riesgo para la enfermedad cardiovascular por lo que la sobrevida disminuye notablemente en personas mayores de 65 años de edad (14), en este estudio se comprobó que las personas de 75 años y más presentaron las mayores tasas de mortalidad, sin embargo, es importante resaltar el comportamiento de las tasas masculinas a partir de los 45 años de edad donde son casi el doble de las femeninas, datos similares son reportados en otros países (15,16,17). El exceso de mortalidad en los hombres se ha atribuido por el simple hecho que ser varón es considerado el principal factor de riesgo no modificable, además, la prevalencia de ciertos factores de riesgo como tabaquismo y licor que son más frecuentes en los hombres y la esperanza de vida es superior en las mujeres (18,19). Sin embargo, al igual que en otros países, en el nuestro no se conoce con exactitud, los motivos concretos de la mayor mortalidad cardiovascular de los hombres en los diferentes lugares y grupos de edad (20).

A pesar que los registros de mortalidad cuentan con datos referentes al lugar de ocurrencia de muerte, este aspecto no ha sido analizado en el país. En este estudio se determinó que 55,8% de las defunciones por IAM sucedieron fuera del hospital, comparados con otros estudios donde 40% y 65% de los infartados mueren sin recibir asistencia hospitalaria (21,22); en España este porcentaje fue 78,6% (23).

Por otro lado, la Sociedad Española de Cardiología estimó para el 2002, que 59,8% de las defunciones por IAM serían hospitalizadas (21). En Costa Rica, para el trienio 2000-2002, se determinó que 44% de las defunciones ocurrieron en algún centro de salud (hospital, clínicas), un estudio en España reportó que 21,4% de las muertes por IAM sucedieron en el hospital (18% hombres y 33,3% mujeres) (23).

En este estudio no existió diferencia de edad ni de sexo para morir en el hospital o en el hogar, cuya mortalidad fue semejante. Por otro lado, se hallaron diferencias estadísticas en las tasas de mortalidad por IAM entre las zonas del Valle Central y las zonas alejadas de éste, donde las personas mueren a menor edad. En conclusión, a pesar que en Costa Rica en la última década, el diagnóstico y el tratamiento de los síndromes coronarios ha evolucionado rápidamente (24), los resultados de este estudio, sugieren la necesidad de investigar o determinar la existencia de factores de riesgo asociados a este comportamiento que puedan estar incidiendo en las diferentes áreas geográficas de nuestro país.

Bibliografía

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* Instituto Costarricense de Investigación y Enseñanza en Nutrición y Salud (INCIENSA) correspondencia a Marlene Roselló A.Apdo.4,Tres Ríos, Cartago,Costa Rica,correo electrónico mrosello@inciensa.sa.cr , Teléfono 279-9911, fax 279-5546.

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