En las últimas décadas, la incorporación de la perspectiva de género en el ámbito de las relaciones internacionales ha permitido redefinir la forma en cómo se analizan los fenómenos en el nivel global. Desde los aportes de pioneras como Cynthia Enloe (1989) y J. Ann Tickner (1992), el feminismo ha refutado la neutralidad del sistema internacional, donde se ha demostrado que las estructuras de poder, las instituciones y la diplomacia se construyen sobre dinámicas de desigualdad.
La concepción de una mirada crítica en este sentido posibilita visibilizar cómo las mujeres han sido percibidas como ajenas al poder y son víctimas de la exclusión. Donde el reto ha sido darles el reconocimiento como actoras estratégicas y pioneras en temas de liderazgo global. El estudio de la gobernanza y política internacional se ha forjado en un contexto dominado por visiones masculinas y perspectivas que omiten la experiencia y contribución del género femenino.
Bajo este contexto, el libro Mujer, Gobernanza y Política Internacional (2025), publicado por la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad
Nacional de Costa Rica (UNA) y la Cátedra de la Organización Mundial del Comercio en Costa Rica (Cátedra OMC-CR), enmarca una obra esencial que dispone de una revisión crítica sobre el papel femenino en los espacios de toma de decisiones y la construcción del orden internacional contemporáneo.
La obra fue editada por el Dr. Greivin Rodríguez Calderón, la Dra. Dorotea López Giral y el M. Sc. Ignacio Sánchez Gonzáles, y escrito por la Dra. Rosmery Hernández Pereira, en conjunto con un grupo de personas académicas-investigadoras, conformado por Gerald Solano Aguilar, Argentina Artavia Medrano, Gabriela Navarro Alpízar y Percy Rodríguez Argüello. Quienes analizan la relación entre la participación de la mujer en la gobernanza internacional y su impacto en diversas esferas como el comercio internacional, estableciendo avances, desafíos y la relevancia de empoderar a las mujeres en estos espacios.
La publicación se circunscribe a la Colección Nueva Época, reconocida por su compromiso con el pensamiento crítico e impulsar investigaciones que incorporen la realidad del país en debates en el ámbito global. La línea argumentativa de la obra permite ir desde la esfera exterior hacia un análisis de carácter doméstico. En los cuatro capítulos de los que consta este libro, las personas autoras tratan la evolución de la perspectiva de género, posicionando que la participación de las mujeres en dichos espacios de acción se vuelve fundamental para abordar los desafíos globales desde una visión más inclusiva y equitativa.
El primer capítulo, escrito por la Dra. Rosmery Hernández Pereira, titulado “Mujer y gobernanza en el sistema multilateral desde las posguerras hasta hoy”, presenta una visión panorámica y los aportes concretos de mujeres sobresalientes en el sistema internacional. Se analiza el recorrido por diversos organismos de las Naciones Unidas, entre ellas, la Organización Mundial del Comercio (OMC), organismos regionales y especializados. Rescatando el trabajo de voces femeninas que han impulsado y logrado poner en agenda temas relacionados a la paz, la resolución de conflictos, la no discriminación y los derechos humanos.
En esta sección, se demuestra que si bien, la gobernanza en su concepción tiene rostro de mujer, existen brechas en la ocupación de puestos de jerarquía y en los espacios de toma de decisión, donde parece que la equidad de género es una aspiración normativa, pero que en la práctica se continúa trabajando para alcanzarla. Además, se refleja que, históricamente, el género femenino ha contribuido en la diplomacia, no obstante, muchos de sus aportes han sido invisibilizados.
El segundo capítulo, elaborado por Argentina Artavia Medrano, Gerald Solano Aguilar y Rosmery Hernández Pereira, se titula “Participación de mujeres costarricenses en la gobernanza internacional”; sección que muestra las contribuciones de costarricenses en la proyección exterior del país, donde se resalta la memoria institucional y personal así como los puestos cruciales en los que se han desempeñado en organismos intergubernamentales, entre ellas, se destacan Laura Chinchilla Miranda, Epsy Campbell Barr, Rebeca Grynspan Mayufis (quien recientemente, fue anunciada por Costa Rica como candidata a la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU)), entre otras.
En el apartado se ha utilizado una metodología cualitativa basada en entrevistas y revisión documental, donde cada una fue más allá de lo cotidiano, demostrando cómo ellas rompieron paradigmas estructurales, ya que, esta desigualdad interfiere en la forma como se involucran y participan en diversas áreas de la sociedad. De esta manera, se destaca la importancia de que las féminas pueden y deben ocupar puestos de liderazgo internacional.
Se logra articular que estas lideresas han posicionado el nombre de Costa Rica en diversos campos, como el comercio internacional, los derechos humanos, el desarme, la paz, la gobernanza regional y multilateral, la participación de estas costarricenses ha trascendido los distintos gobiernos y muestra la trayectoria sobre el acceso a puestos de poder, donde han logrado incluir en agenda y debate internacional, temas que se vinculan directamente al país. Aunque la investigación en torno a género y política exterior continúa siendo muy limitada.
El tercer capítulo, escrito por Percy Rodríguez Argüello, llamado “Antecedentes de la participación de las mujeres en la diplomacia de Costa Rica: 1936-1952”. Realiza una rigurosa investigación archivística, donde el autor va construyendo los primeros pasos de estas en el servicio exterior costarricense, en este se evalúa la calidad y cantidad de nombramientos en la Secretaría de Relaciones Exteriores de Costa Rica (SRE), a través de la comparación de puestos en el período comprendido entre 1936-1952. Uno de los elementos más relevantes de este apartado es que se aborda la administración de Don Teodoro Picado (19441948), en la cual, por primera vez, se logra el nombramiento de una mujer en un cargo diplomático y consular, nombrándose a Ofelia Rodríguez Quirós, en 1946, en el cargo de primera secretaria y encargada de Negocios ad interim.
El capítulo reúne fuentes primarias, registros de cancillería, para la construcción de una narrativa sólida y documentada. La cual permite observar cómo las dinámicas de género influyeron en la configuración del cuerpo diplomático, dado que desde la creación de la SRE en 1844 y hasta 1936 ninguna mujer ocupó algún cargo dentro de la misma. Además, evidencia cómo a partir de ese momento se dio la participación de mujeres en la diplomacia. Con ello, se logra ampliar el contexto y conocimiento sobre la historia diplomática costarricense, a la vez, que se orienta la comprensión del Estado como espacio de disputa simbólica.
En el cuarto capítulo, al ser este el último de la obra, elaborado por Gerald Solano Aguilar y Gabriela Navarro Alpízar, titulado “Género: de los discursos a las acciones, el caso de Costa Rica”, los autores brindan una visión contemporánea sobre la integración paritaria en cargos importantes dentro de la política pública costarricense. A través de un análisis del marco normativo y la presencia de actoras en la gestión de Costa Rica durante las administraciones de 2010-2022, determinando la distancia entre el discurso de la igualdad y su aplicación real.
El apartado expone que, si bien, Costa Rica se ha caracterizado por ser pionera en compromisos internacionales sobre temas relacionados a equidad, las distinciones de género están profundamente arraigadas en su sociedad, donde las brechas estructurales presentan un obstáculo para la participación equitativa de mujeres en los niveles superiores de decisión política. Además, se aborda la evolución de la representación femenina a nivel institucional, la paridad legislativa y la composición de gabinetes ministeriales, donde si bien, existen avances innegables, la equidad sigue estando condicionada debido a la reproducción de jerarquías, sesgos culturales y dinámicas excluyentes. Evidenciando así que la superación de brechas de género, en los instrumentos normativos o agendas públicas, denota una transformación de los discursos a las acciones.
Este libro concluye direccionando que la contribución no debe limitarse al diagnóstico, sino a la necesidad de traducir esos compromisos y que estos no queden solo en el papel, donde se conozcan los mecanismos para exigir y defender esa participación paritaria, y así obtener algo realmente significativo.
La obra presenta una solidez conceptual y coherencia argumentativa, donde la gobernanza es comprendida como un espacio de poder, que es permeado por dinámicas de género, donde las mujeres no son solo beneficiarias de políticas, sino que la presencia de estas debe entenderse desde su contribución como actoras del sistema internacional, que han colaborado en la construcción de consensos y la definición de agendas en temas diversos.
Mujer, Gobernanza y Política Internacional, se relaciona con la tradición del feminismo crítico y el constructivismo social, pero desde un enfoque latinoamericano que contextualiza los debates centrados en la desigualdad estructural, el desarrollo y la justicia social. Paralelamente, se alinea a perspectivas más contemporáneas como la de Laura Shepherd (2017), la cual menciona que la exclusión de este grupo de los espacios políticos formales e informales, y la perpetuación de la discriminación y violencia en diversos ámbitos.
La lectura interseccional y poscolonial de la seguridad y política exterior, permite al libro superar el marco costarricense y posicionarse dentro de una conversación en el panorama mundial sobre las múltiples maneras en las que el género influye y formula la política internacional. Al contar con una diversidad de enfoques siendo esta de sus mayores fortalezas. Cada capítulo visualiza ese esfuerzo de las personas autoras por captar la complejidad de este tema. La articulación se presenta en diferentes etapas, pasando por el nivel internacional, regional y nacional, concibe una percepción integral que ayuda a entender cómo las estructuras internacionales de poder se reproducen y adaptan en los contextos locales.
Dentro de los aportes más significativos del libro, se fundamenta la capacidad para vincular teoría, historia y política, se promueve la idea de que la inclusión de las mujeres en la gobernanza no solo responde a una acción de justicia social, sino que, se expresa en una condición para mantener parámetros de sostenibilidad frente a problemas emergentes. Su valor no radica solamente en visibilizar los logros y desafíos de las mujeres en el campo de la diplomacia, paralelamente, se muestra una nueva forma de entender la gobernanza internacional, la cual precisa de un ejercicio más inclusivo, donde su representación responda en términos de legitimidad e integridad.
Además, genera los espacios necesarios para abordar nuevas áreas de investigación, como la diplomacia digital, la inteligencia artificial, el comercio electrónico y la relación entre género y cambio climático, entre otros. Ya que, en estas áreas emergentes, la brecha de género también se replica en los aspectos de innovación y gobernanza tecnológica, por ende, podrían ser examinadas desde el marco conceptual que propone este libro.
No obstante, la obra como se menciona al inicio invita a realizar una reflexión crítica. Su foco principal en tres de sus capítulos se basa en el contexto costarricense, lo que, si bien enriquece la perspectiva nacional sobre el tema, se deja abierta la opción de expandir la comparación al plano regional, incorporando estudios en torno a la diplomacia feminista emergente en América Latina o casos sobre perspectiva de género en Asia.
De la misma manera, se podrían integrar visiones descoloniales, donde el estudio se centre en revisar cómo herencias coloniales, raciales y de clase, siguen perjudicando la participación de las mujeres en la esfera internacional, con especial atención, en los espacios de negociación sobre temas económicos y políticos.
En el campo de las Relaciones Internacionales, el libro Mujer, Gobernanza y Política Internacional, constituye un vínculo entre el pensamiento costarricense sobre temas de género y la dinámica global, donde se demuestra que se debe dar una transformación en las estructuras del poder, lo que conlleve a la ampliación de oportunidades en las diversas esferas que convergen en el sistema internacional.
El aporte de este libro trasciende el aspecto descriptivo y alcanza una dimensión epistemológica, donde se desafían los cimientos más tradicionales de la disciplina, cuestionando el carácter masculino, estatal y jerárquico y, por el contrario, se busca colocar desde la cooperación y la interdependencia los pilares para una racionalidad colectiva. Permitiendo que se reconsidere la política internacional desde las experiencias que históricamente han sido silenciadas, para exponer las estructuras invisibles que mantienen la desigualdad en el ámbito supranacional.
La obra también demuestra desde una perspectiva política, que la participación femenina no es un fin en sí mismo, a través de este, se generan mecanismos para democratizar las estructuras de poder y se expande la noción de la gobernanza. Desde la óptica de la inclusión, la participación de mujeres no se extrapola solo a un asunto de representaciones simbólicas, sino que contribuye a la transformación ontológica de la política internacional, reconociendo nuevas formas de ejercer poder y construir la legitimidad.
Mujer, Gobernanza y Política Internacional, no se sitúa en la noción del Estado como actor central, sino que el análisis se enmarca en actores que interactúan en redes transnacionales y los diferentes organismos, donde lideresas han jugado un papel de suma relevancia, ese desplazamiento de lo estatal a lo social, permite visualizar el desarrollo de los estudios feministas en relaciones internacionales, proyectando el poder como la capacidad de articular, dialogar y transformar las interacciones dentro del sistema.
Asimismo, el libro proyecta la visión pionera de lo podríamos denominar como “diplomacia inclusiva costarricense”, si bien, Costa Rica no ha adoptado formalmente una política exterior feminista, las trayectorias de lideresas como Rebeca Grynspan, Epsy Campbell y Anabel Gonzáles, evidencian una praxis diplomática fundada en valores de igualdad, diálogo y solidaridad. Esta lectura muestra cómo el poder normativo de países pequeños no depende únicamente de su capacidad material, requiere de manera conjunta, la coherencia y liderazgo inclusivo.
Este libro logra demostrar nuevamente que las relaciones internacionales no son una disciplina estática, al contrario, se mantiene en constante evolución, al ser un campo que se actualiza y debe responder a nuevos desafíos tales como: la diversidad, la equidad y la justicia social, aspiraciones que convergen con las interacciones de los diferentes actores. En este momento donde la desigualdad, el autoritarismo y la fragmentación presentan una fuerte amenaza a la cooperación entre actores, este libro revive esta noción de que la gobernanza únicamente se considera legítima cuando todas las voces son escuchadas y representadas.














