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Revista Innovaciones Educativas

On-line version ISSN 2215-4132Print version ISSN 1022-9825

Innovaciones Educativas vol.27 n.43 San José Jul./Dec. 2025

http://dx.doi.org/10.22458/ie.v27i43.5656 

Artículo

Habilidades blandas en la educación superior: fomentando el crecimiento personal y profesional

Soft Skills in Higher Education: Fostering Personal and Professional Growth

Habilidades socioemocionais no ensino superior: promovendo o crescimento pessoal e profissional

María Guadalupe Mendoza-Zambrano1 
http://orcid.org/0000-0001-6193-8439

Jéssica Katherine Meza-Montes2 
http://orcid.org/0000-0002-8378-6007

Miguel Ángel Cobeña-Napa3 
http://orcid.org/0000-0003-4275-0232

Ana Cecilia Vélez-Falcones4 
http://orcid.org/0000-0001-7835-7075

Gema Gabriela Vélez-Zambrano5 
http://orcid.org/0009-0005-7724-4403

1Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, Extensión Pedernales, https://ror.org/01m8gvd94, Pedernales, Ecuador, guadalupe.mendoza@uleam.edu.ec, ORCID: https://orcid.org/0000-0001-6193-8439

2 Universidad técnica de Manabí, https://ror.org/02qgahb88, Pedernales, Ecuador, jessicak.meza@educacion.gob.ec, ORCID: https://orcid.org/0000-0002-8378-6007

3Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, Extensión Pedernales, https://ror.org/01m8gvd94, Pedernales, Ecuador, miguel.cobena@uleam.edu.ec, ORCID: https://orcid.org/0000-0003-4275-0232

4Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, Extensión Pedernales, https://ror.org/01m8gvd94, Pedernales, Ecuador, anac.velez@uleam.edu.ec, ORCID: https://orcid.org/0000-0001-7835-7075

5Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí Extensión Pedernales https://ror.org/01m8gvd94, Pedernales, Ecuador, geman.velez@uleam.edu.ec, ORCID: https://orcid.org/0009-0005-7724-4403

Resumen

Las universidades se enfrentan a un reto educativo que exige atención en el desarrollo de habilidades blandas. Son parte esencial del aprendizaje innovador, en la formación integral de las personas jóvenes y un requisito de los empleadores. Por lo que el objetivo es desarrollar las habilidades blandas en jóvenes en el ámbito educativo. El enfoque utilizado es de naturaleza mixta, el tipo de estudio es descriptivo y el diseño es no experimental. Los métodos científicos empleados permitieron a las personas investigadoras acercarse al objeto de estudio y, mediante el uso de técnicas e instrumentos, se obtuvo el valor del Alfa de Cronbach 0,80. La población de estudio estuvo conformada por 50 docentes y 1090 estudiantes, de la cual se consideró una muestra de 88 estudiantes y la totalidad de docentes. Estos fueron elegidos mediante un muestreo estratificado probabilístico. Los resultados permitieron identificar los aspectos relacionados con el nivel de práctica docente, las habilidades de pedagogía y los recursos tecnológicos, así como las principales deficiencias en el estudiantado. Por lo que se concluye que, al fomentar las habilidades blandas en estudiantes del nivel superior, se alcanzará un aprendizaje significativo, también estarán preparados para la vida profesional adquiriendo fuentes indispensables para su desempeño y, si no se fortalecen, presentaran dificultades en los ámbitos personal, social, educativo y laboral. Además, se presenta la propuesta detallando un listado de actividades formativas que ayudarán a las personas jóvenes a ser colaboradoras, adaptables, proactivas, resilientes y responsables.

Palabras claves: aprendizaje activo; competencias del docente; comunicación interactiva; habilidad pedagógica; pensamiento crítico; tecnología de la información.

Abstract

Universities face an educational challenge that requires focused attention on the development of soft skills. These skills are an essential part of innovative learning, play a key role in the holistic formation of young people, and are highly valued by employers. The main objective of this study is to promote the development of soft skills among students in higher education. A mixed-methods approach was used, with a descriptive, non-experimental research design. The scientific methods employed allowed researchers to examine the subject closely, and the use of validated instruments yielded a Cronbach’s alpha value of 0.80. The study population consisted of 50 faculty members and 1,090 students, from which a stratified random sample of 88 students and of all faculty members was selected. The results identified aspects related to the level of teaching practice, pedagogical skills, and technological resources, as well as the main deficiencies observed in students. It is concluded that fostering soft skills among higher education students leads to meaningful learning and better preparation for professional life, as these competencies are essential for successful performance. Conversely, a lack of development in this area may result in difficulties across personal, social, academic, and professional domains. The article also presents a proposal that includes a set of formative activities designed to help students become more collaborative, adaptable, proactive, resilient, and responsible.

Keywords: active learning; teacher competencies; interactive communication; pedagogical skills; critical thinking; information technology.

Resumo

objetivo é desenvolver habilidades socioemocionais nos jovens no ambiente educacional. A abordagem utilizada é de natureza mista, o tipo de estudo é descritivo e o projeto é não experimental. Os métodos científicos utilizados permitiram que os pesquisadores abordassem o objeto de estudo e, por meio do uso de técnicas e instrumentos, foi obtido um valor de Alfa de Cronbach de 0,80. A população do estudo consistiu em 50 professores e 1.090 alunos, dos quais foi considerada uma amostra de 88 alunos e todos os professores. Eles foram escolhidos por amostragem probabilística estratificada. Os resultados permitiram identificar aspectos relacionados ao nível de prática de ensino, habilidades pedagógicas e recursos tecnológicos, bem como as principais deficiências do corpo discente. Conclui-se, portanto, que, ao promover as socioemocionais nos alunos do ensino superior, será alcançada uma aprendizagem significativa, eles também estarão preparados para a vida profissional, adquirindo fontes indispensáveis para o seu desempenho e, se não forem fortalecidas, apresentarão dificuldades nos âmbitos pessoal, social, educacional e de trabalho. Além disso, a proposta é apresentada com o detalhamento de uma lista de atividades de treinamento que ajudarão os jovens a serem colaborativos, adaptáveis, proativos, resilientes e responsáveis.

Palavras-chave: aprendizagem ativa; competências do professor; comunicação interativa; habilidades pedagógicas; pensamento crítico; tecnologia da informação.

INTRODUCCIÓN

Ante la realidad en el ámbito educativo, aún existen modelos tradicionalistas centrados en conocimientos técnicos, memorísticos y repetitivos, donde las personas estudiantes olvidan casi a la misma razón con la que aprenden. Por tal efecto, es necesario aplicar un sistema formativo que facilite en estudiantes nuevos. Al respecto, Benavides y Ruíz (2022) indican que: “en el contexto educativo, se observa con preocupación la poca reflexión sobre los diferentes sucesos que se vive, lo cual proyecta, la imagen de un grupo humano con poca iniciativa para transformar su realidad” (p. 64).

El ser humano necesita del sistema educativo para prosperar profesionalmente y relacionarse mejor con el medio social que le rodea. Se requiere la preparación académica en diferentes niveles, siendo la educación superior la que le permita establecerse en cualquier área laboral. Roncancio (2017) explica que: “la educación es un factor esencial en un mundo competitivo, globalizado e interconectado, donde las comunidades están expuestas a cambios constantes y requieren aprendizajes funcionales, activos y eficiente” (p. 36).

En la actualidad, se requiere que la persona joven sea eficiente y eficaz, siendo la secuencia educativa un problema para las nuevas generaciones, el cual exige que se reinventen cuando terminen los estudios y estar al día en conocimientos, tecnologías y metodologías. Si las habilidades no se desarrollan adecuadamente en las personas jóvenes, se verán limitadas en superar circunstancias adversas al no adaptarse a nuevos contextos, llevándolas a aislarse a la sociedad del conocimiento.

Como explican De la Rosa et al. (2019): “el alumno requiere habilidades para desenvolverse con éxito en los aprendizajes, dispone de un estilo cognitivo determinado, necesita de la práctica, percibir y conceptualizar adecuadamente las tareas escolares” (p. 59). Muchas personas jóvenes cambiarán sus habilidades para adaptarse a las necesidades de la sociedad, pero no todas lo conseguirán. Al desarrollar las habilidades blandas, el estudiantado se fortalecerá en los aspectos personal, emocional y social. Por ello, las universidades deben interesarse por evaluar el desarrollo de las habilidades blandas antes y después de las prácticas profesionales en las que dure su formación académica.

Laiton (2011) enfatiza en que el estudiantado no encuentra en la academia aptitudes necesarias para desarrollarse en el ámbito personal y profesional; de ahí la importancia de que el profesorado esté preparado en la orientación y formación de educandos en sus procesos de aprendizajes; que no solo tengan la voluntad de aprender una ciencia, sino que también muestren interés por desarrollar sus capacidades investigativas y científicas.

Para que las personas jóvenes conecten con las oportunidades de empleo, deben tener en cuenta que las habilidades son las más buscadas en la actividad laboral. Esto va más allá de los conocimientos que adquieren durante sus estudios universitarios. Hoy en día, las empresas buscan personas con talento y actitudes positivas, que sean capaces de adaptarse a diversas situaciones, ser organizadas, gestionar bien sus emociones, demostrar asertividad ante los retos de la sociedad y dominar las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Lo cual es un reto para las Instituciones de Educación Superior (IES) como lo plantea Gómez (2019):

Los retos de las instituciones educativas ahora se encuentran en preparar a los estudiantes en competencias blandas que serán necesarias para el momento en el que se insertarán al campo laboral considerando que los empleos cada vez se presentan en escenarios con más retos debido a los cambios en la velocidad, el alcance y el impacto en los sistemas. (p. 2).

Las universidades deben incluir en sus planes de estudio, cursos didácticos que permitan a las personas estudiantes desarrollar habilidades blandas. Por lo tanto, se espera que las personas graduados tengan habilidades comunicativas, espíritu de trabajo en equipo, conducta moral y capacidad para resolver problemas; los cuales son requisitos importantes para tener éxito en cualquier carrera y trabajo. Atendiendo las deficiencias antes mencionadas y a través de una investigación para determinar el procedimiento y la solución de las demandas del mercado laboral, Flores et al. (2021) indican: Los estudiantes son los principales actores en el salón de clase, donde se realizan debates, se producen y comparten las ideas y saberes mientras que el docente lo trasforma y emite el conocimiento. Una educación de calidad fortalece los procesos de aprendizajes y enseñanzas que son fundamentales en la comunidad educativa. (p.30).

El objetivo general de la investigación es analizar el desarrollo de las habilidades blandas por parte del docente, con el propósito de comprender su influencia en el proceso de enseñanza-aprendizaje y que promuevan el crecimiento personal y profesional de estudiantes de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, Extensión Pedernales. Para lograrlo, se plantearon los siguientes objetivos específicos:

  1. Diagnosticar la situación actual sobre las habilidades blandas aplicadas en el contexto universitario.

  2. Determinar los elementos que conforman las habilidades blandas aplicadas en el nivel superior.

  3. Sistematizar los referentes teóricos que sustentan las habilidades blandas aplicadas en el nivel superior.

Con la recopilación de datos se analizan los resultados de los instrumentos aplicados al grupo seleccionado, con el fin de entender la problemática ante mencionada y buscar posibles soluciones que exigen las demandas del mercado laboral.

La coordinación académica debe proponer una serie de reformas sistemáticas que guíen al personal docente a planificar según las necesidades y saberes de estudiantes, a fin de que obtengan aprendizajes significativos, además de mejorar las relaciones intrapersonales. Con lo indicado, el personal docente se involucrará más en las actividades de clases, llevarán un registro de los antecedentes estudiantiles y existirá un clima más armónico en las aulas. Desde la perspectiva de Aguilar et al. (2018): “es por esta razón que el docente, teniendo en cuenta la variedad de estudiantes con los que trabaja puede presentar una variedad de inputs y propuestas para trabajar todas las destrezas de los estudiantes” (p.71).

En cuanto al desarrollo de habilidades blandas, se refieren a las capacidades innatas de los seres humanos, incluidas las experiencias y la adaptabilidad al entorno. Permiten a las personas jóvenes desenvolverse mejor en el medio social, colaborar eficazmente con las demás y alcanzar un alto rendimiento mediante un pensamiento analítico, reflexivo e investigativo. A juicio de Clavijo et al. (2020): “se entiende por habilidades blandas aquellas capacidades particulares que podrían mejorar el desempeño laboral, facilitar la movilidad interna, catapultar la carrera profesional y predecir el éxito laboral” (p. 46).

Además, las habilidades blandas representan una herramienta que complementa la calidad de la educación superior, porque precisamente es en este nivel académico donde el estudiante logra su formación individual y profesional, lo que permitirá una futura integración al ámbito laboral; por ello, las universidades tienen la responsabilidad de alinearse a las exigencias del mercado laboral, para posteriormente ofrecer carreras en línea con lo indicado. Fuente. et al. (2021) explican que: Las habilidades blandas que se desarrollan desde la formación básica deben continuar en la educación superior, ya que facilitan el proceso de inmersión laboral de los recién egresados; sin embargo, un aspecto interesante radica en la falencia encontrada en este estudio sobre la habilidad de conciliación y de plantear preguntas (p. 58).

Dichas habilidades blandas ayudan a las personas a mantener una actitud positiva, un buen comportamiento, relaciones sociales sanas, una gestión emocional adecuada, conocimientos continuos, que les permiten adaptarse y manejar eficazmente las exigencias y los retos de la vida diaria. Es necesario que las habilidades blandas se cultiven y desarrollen a lo largo de la vida, aunque estas no dependan exclusivamente de los conocimientos académicos, son competencias indispensables en la formación del estudiantado (Vázquez et al., 2022).

Por otra parte, existen tres categorías que se relacionan con la variable independiente de investigación: habilidades intrapersonales, interpersonales y emocionales. Estas no suelen utilizarse de forma independiente, por lo que una misma situación puede requerir el uso de varias habilidades a distintos niveles y cada una de ellas complementa a las demás. Su fin es comprender a las demás personas, basándose en la confianza, la cooperación y la empatía. Marrero et al. (2018) establecen que: El proceso de enseñanza -aprendizaje debe contribuir a la formación integral del estudiante y para ello debe orientarse un currículo que vincule el conocimiento (saber hacer), los sentimientos, las emociones (saber ser) de modo que fomenten las relaciones personales que les permita una buena convivencia y por consiguiente la participación efectiva en el desarrollo de la sociedad (p.3).

Las habilidades intrapersonales son las que se desarrollan hacia dentro, individualmente, desde una perspectiva personal. Estas ayudan a formar la personalidad o a crear un modelo exacto de uno mismo, a conocer los puntos fuertes y débiles, así como a conectar con los pensamientos, sentimientos y emociones. Están muy presentes en el desarrollo de la autoconciencia, la autodisciplina y la automotivación. Al respecto, Gutiérrez (2020) manifiesta que las habilidades intrapersonales son la capacidad de construir una percepción del ser mismo, están vinculadas con el nivel de conocimiento que tiene el sujeto con relación a sus propios actos, es decir, facilidad para entender sus emociones, interpretarlas, diferenciarlas y orientarlas adecuadamente.

Así mismo, las habilidades interpersonales permiten a las personas manifestar sus sentimientos y percepciones ante cualquier situación, de forma verbal o no verbal, sin causar daño a las demás. Esta habilidad defiende y respeta adecuadamente los derechos de las personas, aumentando la probabilidad de razonar y disminuyendo la posibilidad de generar problemas con otras personas. Baque et al. (2022) argumentan que las habilidades interpersonales son el conjunto de comportamientos y hábitos necesarios para garantizar una adecuada interacción, mejorar las relaciones personales y alcanzar los objetivos de comunicación, además, ayudan a tener una comunicación más beneficiosa con otras, a expresar mejor lo que se necesita decir y a entender lo que se quiere comunicar.

Las habilidades emocionales expresan los sentimientos y, a la vez, manejan aspectos negativos como conflictos, malas actitudes, comportamientos inadecuados y los resuelve de manera eficaz. Está correlacionada con la ética y la honradez, que mejoran la salud mental y física. Con respecto a las habilidades emocionales, Bonilla (2018) manifiesta que, al reconocer, diferenciar y entender los propios sentimientos, así como conocer los elementos que lo causan, se pueden trabajar en armonía con los demás, de allí la importancia de aprender a identificar las emociones, manejarlas, comprenderlas y regularlas a temprana edad.

En cuanto a las habilidades duras son las capacidades técnicas que pueden adquirirse mediante la educación, programas de formación, certificaciones y experiencias en el trabajo, pero deben complementarse con las blandas; las cuales no pueden certificarse o no son específicas de un trabajo concreto. Normalmente, estas habilidades no se enseñan, sino que se adquieren con el paso del tiempo y no dependen de la profesión, sino que influyen directamente en el nivel de éxito de la persona, como se indica en National Soft Skills Association (2016), según un estudio de la Universidad de Harvard, se considera que las habilidades blandas influyen en el éxito profesional en un 85% (relacionadas con la inteligencia emocional, las aptitudes, los valores y los comportamientos) y en un 15% las habilidades duras (conocimientos técnicos, habilidades racionales, uso de programas o equipos tecnológicos y dominio de idiomas nacionales y extranjeros).

Es importante mencionar, la importancia de las habilidades blandas desde la concepción docente, ya que, la persona profesora universitaria actual ingresa en los salones de clases para compartir metodologías y herramientas personalizadas con estudiantes multidisciplinarios de distintas generaciones y expectativas diversas. Crean una conexión directa sin perder de vista el acto educativo, desarrollando relaciones como un ambiente de trabajo agradable, respeto a la diversidad y gestión de conflictos. También promueven habilidades interpersonales que les permiten relacionarse con las demás personas, como el liderazgo, la escucha activa, la comunicación asertiva, la empatía, la colaboración, la cooperación y la resolución de problemas. Marrero et al. (2018) lo explican: La enseñanza superior debe asumir una responsabilidad académica diferente a la tradicional y construir un proyecto novedoso que incluya el desarrollo teórico, la integración de las funciones sustantivas, los planteamientos curriculares, el énfasis en la formación docente y los aspectos didácticos (p. 8).

Cuando se menciona que el profesorado tiene la responsabilidad de promover el desarrollo de las habilidades blandas en los salones de clases, se hace referencia a que el maestro debe conocer a las personas jóvenes para perfeccionar las estrategias de enseñanza y lograr así, el desarrollo de competencias, destrezas y habilidades. Como lo propone Naranjo (2019): “un docente debe ser confiable, empático, cercano, al mismo tiempo que debe evidenciar conocimiento y ser veraz. En su lenguaje debe tener buena, dicción, y un correcto uso de lenguaje con un buen vocabulario y finalmente ser creíble” (p. 92). Es necesario que las universidades cuenten con personal docente especializado con perfil de liderazgo.

Las habilidades blandas en el ámbito de la educación superior representan el desarrollo de aptitudes intrapersonales en las personas jóvenes, lo que se traduce en una mejora de la calidad de la formación profesional. A través de la formación y las especializaciones que ofrecen las universidades, el personal docente tiene un rol fundamental que implica el identificar el talento que poseen sus estudiantes para luego potenciarlo (Rodríguez, 2020). Se requiere que el profesorado proporcione a estudiantes todas las herramientas necesarias para obtener una formación de calidad, que puedan utilizar en su trayectoria académica.

Es crucial que toda persona educadora fomente las habilidades blandas en el aula, para que los educandos aprendan a gestionar las emociones de forma coherente, esto les permitirá vivir en sociedad y lograr un crecimiento profesional óptimo y eficaz, lo cual es esencial para los tiempos actuales. Así mismo, confirma Rodríguez (2020): “las características de los docentes auto eficaces es que siempre están abiertos a explorar nuevas formas de enseñanza, además están dispuestos a trabajar con los estudiantes que requieren mayor apoyo” (p. 189). Las universidades deben alinearse con las demandas del mercado laboral, lo que significa que los programas de formación deben estar sujetos a todos los acontecimientos a los que se enfrenta la sociedad.

En relación al crecimiento personal y profesional en la formación integral del estudiante, el mayor acercamiento a la realidad social y pedagógica que se ha identificado es que la formación y desarrollo de las habilidades blandas en estudiantes universitarios debe ser de interés central de las instituciones de educación superior, debido a su estrecha relación con el bienestar personal, el ajuste social y la adaptación al contexto laboral. Desde la perspectiva de Aguinaga y Sánchez (2020): “se observa que la mayoría de estudiantes tiene dificultades para desarrollar las habilidades blandas, denominadas también habilidades socioemocionales, necesarias e imprescindibles para enfrentar los desafíos del mundo global con éxito” (p. 79).

Para el estudiantado, el desarrollo de los conocimientos y habilidades representa la base sobre la que construirán su vida profesional. Sin ello, corren el riesgo de fracasar, ser rechazados o considerados individuos poco serios. Los procesos de enseñanza-aprendizaje de las personas jóvenes son cruciales porque ahora requieren habilidades para cuestionar, evaluar y resolver problemas que permitan al estudiantado en formación abordar situaciones a las que se enfrentará en su profesión. Es importante que las personas estudiantes se cuestionen si poseen las capacidades necesarias para desempeñarse profesionalmente, según Ramírez y Manjarrez (2022): “el estudiante debe desarrollar con ayuda del docente esas capacidades por cuanto son las que le van a permitir una convivencia dentro del entorno social, y poder adaptarse a los cambios que en ocasiones sufre la sociedad de manera abrupta” (p. 28).

Es fundamental identificar las habilidades que las personas estudiantes necesitan para enfrentarse al mercado laboral, las estrategias de desarrollo y fortalecimiento, a partir de las competencias que han desarrollado a través de su inmersión en el contexto cultural, social y relacional. Por consiguiente, la aplicación de estas habilidades durante la etapa universitaria produce mejoras notables en la gestión saludable de las emociones y la inteligencia emocional que es de vital importancia para su crecimiento integral; para Vázquez et al. (2022):

La importancia de reconocer la enseñanza de las habilidades blandas en los estudiantes universitarios para desarrollar sus potencialidades, sus valores, su corriente ideológica, su cultura, su sentido de justicia social, su trascendencia, su creatividad y solidaridad y con un sentido humanista, es necesaria. (p. 11)

En este sentido, las universidades como instituciones responsables de impartir conocimientos en diferentes áreas y en la preparación profesional están llamadas a incluir dentro de sus programas de enseñanza el fortalecimiento de las habilidades blandas en el estudiantado, con el propósito de formar profesionales integrales que cuenten con conocimientos intuitivos, afectivos y científicos, pero que, además, posean inteligencia emocional que les permita desarrollar estas aptitudes y generar aportaciones positivas a la sociedad y su evolución; según Ramírez y Manjarrez (2022): Se requiere entonces de la formación de profesionales integrales que puedan brindan soluciones útiles a los problemas diario que se suscita en el medio social donde se desenvuelve el hombre, que no se limite solo a recibir conocimientos científicos de los centros de formación profesional, sino que a su vez pueda recibir también herramientas que les permitan desarrollar esas capacidades de adaptación, liderazgo, resiliencia y trabajo en equipo. (p. 28)

Con respecto al desarrollo profesional en el proceso de enseñanza y aprendizaje, una de las formas más efectivas de la enseñanza universitaria es promover el desarrollo de las habilidades blandas mediante programas; como la retroalimentación efectiva, las actividades extracurriculares, la creación de cursos o asignaturas específicas, la formación individual o en pequeños grupos, los espacios de reflexión sobre comportamientos que permitan desarrollar las habilidades y la iniciativa en la creación de clubes y organizaciones estudiantiles. Además, estas opciones son útiles para las personas jóvenes que necesitan mejorar habilidades específicas en áreas en las que tienen dificultades. Aranguren (2022) establece que: Estos procesos deben estar favorecido por entornos escolares donde se formulen metodologías de aula que integren, en la diversidad de las áreas académicas a través de todos los cursos y de forma transversal, los contenidos, las estrategias, los medios y las condiciones para que surjan, de manera espontánea, las emociones. (p. 414)

La Tabla 1 muestra las actividades para desarrollar las habilidades blandas con sus respectivas categorías y subcategorías.

Tabla 1 Actividades formativas para el desarrollo de las habilidades blandas 

Fuente: Elaboración propia.

Las actividades formativas le permiten a la persona joven interactuar con todo el mundo y trabajar en proyectos en un entorno no académico, lo que puede ayudar a desarrollar importantes habilidades blandas como orientación al servicio, creatividad y negociación, como lo proponen Espinoza y Gallegos (2020): “en los centros educativos se busca lograr que los estudiantes sean conscientes de lo que piensan, sienten y viven durante las clases y su relación con el contenido” (p. 43). Mediante prácticas continuas y buenos hábitos de trabajo que guían a los individuos para reconocerse emocionalmente y relacionarse de forma segura con las demás personas. Valdivia (2019) expone que: Para ello, las instituciones de educación superior deben aportar nuevos e innovadores contenidos, estrategias y métodos de enseñanza aprendizaje, a través de sus docentes de modo que preparen a los estudiantes para las exigencias actuales y las rápidas transformaciones de la sociedad, la economía, la ciencia, la tecnología, la cultura y la ética (p. 17).

Estos espacios educativos deben caracterizarse por el uso de actividades didácticas en las que las personas estudiantes aprendan a utilizar los conocimientos, permitiéndoles desarrollar las habilidades, motivándoles para que sean eficaces en su uso en la vida personal y potenciando los conocimientos en el ámbito profesional. Las habilidades blandas son un proceso de aprendizaje y, por tanto, los resultados no son inmediatos, sino que se obtienen a largo plazo. Deben cultivarse experimentándolas, porque es a través de la práctica y no de la teoría como se interiorizan. Por último, estas aptitudes se aprenden de los errores y de la capacidad de volver a intentarlo después de fracasar. Zepeda et al. (2019a) destacan que: La formación universitaria actual en el contexto y mundial caracterizada por tener como objetivo el desarrollo o fortalecimiento de competencias de corte personal, académico y profesional, se apoyan en el empleo de las TIC y en metodologías o estrategias didácticas que así lo permiten como el aprendizaje basado en proyectos, lectura, aprendizaje basado en problemas, método o estudio de casos. (p. 61)

Por otra parte, la operacionalización de la variable habilidades blandas, se basa en un proceso en el que la variable de los conceptos abstractos se transforma en términos concretos para facilitar los procesos de observación y medición (Bauce et al., 2018). Por tal motivo, se consideraron las habilidades blandas como la variable independiente, y el crecimiento personal y profesional como la variable dependiente.

La Tabla 2 muestra la operacionalización de la variable con sus respectivas dimensiones e indicadores.

Tabla 2 Operacionalización de la variable habilidades blandas 

Fuente: Elaboración propia.

Para operacionalizar la variable, se tuvieron en cuenta tres dimensiones. La primera dimensión abarca las habilidades intrapersonales y sus indicadores, se midieron mediante una encuesta dirigida al estudiantado. La segunda dimensión se centra en las habilidades interpersonales, los indicadores que están dirigidos a jóvenes se midieron mediante la ficha de observación. La tercera dimensión se refiere a las habilidades emocionales, se midió mediante la ficha de observación y una entrevista realizada a ellos.

MATERIALES Y MÉTODOS

En la investigación se aplicó un enfoque mixto, siguiendo el análisis de Hernández et al. (2014): “las etapas en las que suelen integrarse los enfoques cuantitativo y cualitativo son fundamentalmente: el planteamiento del problema, el diseño de investigación, el muestreo, la recolección de los datos, los procedimientos de análisis y/o interpretación de los datos» (p. 540). Mediante este contexto, se detalla minuciosamente los tipos de habilidades blandas en el ámbito universitario, las ofertas y demandas del mercado laboral, al igual de las exigencias de la sociedad en general.

Además, se recolectaron y analizaron los datos de los instrumentos aplicados que respondieron a las preguntas de investigación, lo que contribuye a que se abordara la problemática de manera más efectiva y se propusieran soluciones más adecuadas. El diseño fue no experimental. Además, el estudio realizado es de naturaleza descriptiva, porque se determinaron las principales habilidades blandas que tienen las personas estudiantes de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, Extensión Pedernales, las causas que limitan para adquirir y desarrollar otras. Finalmente, los métodos empleados fueron la teoría científica, que permitió analizar a jóvenes en diferentes aspectos académicos, como el análisis y la síntesis, inductivo-deductivo y el enfoque de sistemas; con el fin de abordar la problemática de estudio y llegar a soluciones óptimas en el proceso investigativo.

Con el fin de abordar el objetivo de diagnosticar la situación actual, se recopilaron datos empíricos, se recurrió a la observación, como técnica en la investigación que consiste en la percepción directa del objeto de estudio permitiendo conocer el estado actual sobre las habilidades blandas, para luego describir y analizar situaciones sobre el contexto universitario. La encuestas establecen la elaboración de un cuestionario, permitiendo conocer las opiniones y valoraciones del objeto de estudio sobre las habilidades blandas y, por su parte, en cuanto a las entrevistas, previamente se diseñan cuestiones que después responderán los coordinadores de carrera mediante una comunicación directa en función de las habilidades blandas, lo que permitió obtener información primaria de los participantes (Argüelles et al., 2021).

Para determinar los elementos que conforman las habilidades, se aplicó el análisis documental que permite profundizar los conceptos y las teorías relevantes. Adicionalmente, se aplicaron métodos matemáticos y esta- dísticos que permitieron comprobar la fiabilidad del instrumento usado, tales como el cálculo de tablas, porcentajes, el coeficiente alfa de Cronbach que obtuvo un resultado de 0,80. En consecuencia, se considera que el instrumento presenta un nivel muy alto de precisión y fiabilidad, como se muestra en la Tabla 3. Además, la escala para medir el resultado final se determina del siguiente modo: 0,01 a 0,20 (Muy bajo); 0,21 a 0,40 (Bajo); 0,41 a 0,60 (Moderado); 0,61 a 0,80 (Alto) y 0,81 a 1,0 (Muy alto). Con el fin de analizar el fenómeno de estudio de manera exhaustiva, la población de estudio estuvo conformada por 50 docentes y 1090 estudiantes, de la cual se consideró una muestra de 88 estudiantes, quienes fueron elegidos mediante un muestreo estratificado probabilístico seleccionando 8 estudiantes de los diferentes niveles y tomando como estratos a las 11 carreras de la universidad para asegurar la participación de las diferentes áreas y la totalidad de los docentes. Tabla 3.

Tabla 3 Resultado de la validación por Alfa de Cronbach 

Fuente: Elaboración propia.

DISCUSIÓN DE RESULTADOS

A continuación, se presentan los resultados obtenidos en los procesos correspondientes a la observación de diagnóstico realizada a estudiantes, la cual se aplicó durante las actividades académicas; la encuesta de diagnóstico realizada a los docentes para obtener información situacional inicial, así como la entrevista de diagnóstico aplicada al director con el fin de conocer los roles de docentes y estudiantes según la perspectiva de cada carrera.

Resultados de la observación de diagnóstico realizada a estudiantes

La ficha de observación se aplicó durante las actividades académicas de jóvenes universitarios. Se observaron los comportamientos, destrezas e integración social, necesarias para conocer de cerca las habilidades blandas.

Figura 1

Según los resultados, es crucial que los maestros creen un ambiente armonioso en los salones de clases, motivando a sus estudiantes para que continúen sus estudios, mejorando sus puntos débiles y reforzando sus habilidades. Se propuso un periodo de instrucción verbal, en el que se describiera, explicara, definiera y ejemplificara cada habilidad, reconociendo la importancia de desarrollarlas tanto para el crecimiento personal como profesional.

También se pudo apreciar que las personas jóvenes son tranquilas, respetuosas, tienen aspiraciones, visión de futuro y son emocionalmente estables. Por lo que se determinó que es necesario potenciar las habilidades blandas como resolución de problemas, adaptabilidad, pensamiento crítico, inteligencia emocional, liderazgo, trabajo en equipo, gestión de tiempo, flexibilidad y productividad. Y las que se deben fortalecer son la comunicación efectiva, la innovación, ética, empatía y la resiliencia.

Esto se debe a que una parte de ellas aún no han desarrollado la mayoría de las habilidades, mientras que otras sí, debido a su experiencia previa en el mundo laboral. Moreno y Quintero (2021) señalan que:

Es importante analizar el desarrollo de estas habilidades en diferentes etapas del ciclo formativo, donde se evidencie si este, se da inherentemente o es necesaria la formulación de programas específicos, en los cuales se potencien y fortalezcan las habilidades blandas, independiente de la carrera y el ciclo profesional. (p. 66)

Resultados de la encuesta de diagnóstico realizada a docentes

Se realizó una encuesta a las principales figuras de la institución, el profesorado, para obtener un diagnóstico de la situación actual. La encuesta consta de 10 preguntas en la escala Likert destinadas a conocer, entre otros elementos, las herramientas utilizadas en los salones de clases como pizarras, organizadores gráficos, láminas, cuaderno, bitácoras que permiten fomentar el aprendizaje activo, comunicación, colaboración, organización para desarrollar las habilidades blandas en las personas jóvenes, así como las experiencias de éxito en su formación. De acuerdo con Aguinaga y Sánchez (2020): “la carencia de las habilidades en los maestros para potenciar las competencias requeridas como las habilidades blandas, conlleva a que los educandos no respondan a la demanda global del siglo XXI “(p. 79).

Entre las preguntas a las que se hace referencia está que los docentes, partiendo de un listado, seleccionen las que considera más importantes para desempeñar de forma adecuada en los salones de clases, como se muestra en la figura 2.

Figura 2 Resultado ítem 7: De acuerdo con las 12 habilidades blandas, ¿cuáles son las que usted considera más importan- tes para desempeñar de forma adecuada en los salones de clases? 

Las habilidades blandas que mostraron una correlación positiva considerable con el rendimiento docente son la responsabilidad, la adaptabilidad y la gestión eficaz de la información; mientras que las habilidades con una relación de similitud con el rendimiento docente son la comunicación y el desarrollo de los demás.

Resultados de la entrevista de diagnóstico realizada al director

Para conocer la situación actual de las personas jóvenes y la actividad docente, se estableció una conversación con los coordinadores de diferentes carreras sobre las habilidades que se fomentan en la Universidad, las cuales son adaptabilidad, inteligencia emocional, gestión de tiempo, flexibilidad, productividad, la comunicación efectiva, la innovación, empatía y resiliencia. Además, las que se priorizan en los salones de clases que son pensamiento crítico, trabajo en equipo, resolución de problemas, liderazgo y ética. Figura 3.

Figura 3 Resultado ítem 4: ¿Con qué frecuencia aplica las siguientes habilidades blandas en su práctica docente? 

Según los resultados de la entrevista, los educandos desarrollan habilidades como la comunicación, el trabajo en equipo, la resolución de problemas y el liderazgo. Además, se sugirió realizar capacitaciones a docentes sobre las habilidades blandas en la formación de estudiantes con el fin de facilitar el éxito profesional, en la posición de Cedeño et al., (2021).

No quedan al margen de esta perspectiva, quienes defienden que la educación, las inteligencias múltiples y las habilidades poseen relaciones muy importantes, confirmando la idea de que existen muchas formas y alternativas para generar aprendizajes, cuya formación integral de los estudiantes es muy importante (p. 92).

Se debe evaluar las habilidades actuales de estudiantes de educación superior, teniendo en cuenta las distintas generaciones que existen en el ámbito académico, con el fin de orientar los resultados hacia la consecución de objetivos personales, la resolución de conflictos, la toma de decisiones y la inteligencia emocional, habilidades que las empresas buscan en los titulados durante el proceso de selección laboral. En ese sentido, Fuentes et al. (2021): “es interesante observar cómo los diferentes estudios enfatizan la importancia de desarrollar y fortalecer las habilidades blandas en la educación, como característica indispensable que debe prevalecer en el plan de estudios de los diferentes programas académicos” (p. 51).

La alineación en habilidades blandas en universidades requiere ajustes pedagógicos necesarios en los componentes curriculares como en las prácticas profesionales para desarrollar individuos con competencias necesarias para hacer como para ser, según explican Lozano et al. (2022): “la formación educativa requiere de personas líderes que no solo posean conocimientos, sino que dispongan de habilidades blandas para poder interactuar, relacionarse socialmente con los demás y dichas habilidades puedan ser reflejadas en los educandos” (p. 414). Las personas docentes deben ser líderes eficaces, capaces de inspirar a jóvenes a continuar su trayectoria profesional.

En este sentido, las universidades y el conjunto docente deben proporcionar al estudiantado los conocimientos relacionados con la ciencia y la tecnología que han sido elegidos por ellos para su desarrollo profesional. Este conocimiento no puede limitarse a los métodos de enseñanza tradicionales, que solo se centran en la adquisición de conocimientos, por el contrario, deben ir más allá, preparando a las personas para su integración profesional. Desde la posición de Zepeda et al. (2019):

La educación ha respondido a los cambiantes requerimientos de la sociedad y de la industria. Esto representa tanto para las instituciones como para el profesorado el compromiso de estar al día para enriquecer la formación integral de los alumnos y formar egresados que, además de tener una formación disciplinaria, sean creativos, innovadores y proactivos (p.3).

Estas habilidades son esenciales para formar a la próxima generación de líderes de educación. Las personas estudiantes deben comprometerse en su desarrollo profesional, lo que requiere una pedagogía del aprendizaje activo. La enseñanza de las habilidades requiere de métodos participativos. Los jóvenes deben estar motivados para asumir y enfrentar estos retos innovadores, en lugar de ser oyentes o espectadores en la adquisición de conocimientos, y deben tomar la iniciativa para desarrollar mejor su educación. Confirman Fuente. et al. (2021):

El primer paso es conocer el nivel de competencias y habilidades blandas en los estudiantes, dado que este es un aprendizaje que inicia desde temprana edad, pero no resulta suficiente para su empleabilidad, generando incertidumbre en su desarrollo ocupacional y experiencia laboral, que en algunas oportunidades incide en el éxito profesional y laboral (p. 51).

CONCLUSIONES

Mediante el objetivo general de la investigación: analizar el desarrollo de las habilidades blandas por parte del docente con el propósito de comprender su influencia en el proceso de enseñanza-aprendizaje y que promuevan el crecimiento personal y profesional de las personas estudiantes, los resultados arrojan la importancia de la planificación, diseño y aplicación de habilidades blandas a través de estrategias utilizada por maestros, como la creación de ambientes armonioso en los salones de clases, motivando a sus estudiantes a que potencien la comunicación y el trabajo en equipo para su perfil personal y profesional, mejorando sus puntos débiles y reforzando a través de buenas prácticas de habilidades blandas.

La institución educativa superior analizada con frecuencia desarrolla habilidades blandas en la práctica docente. Las personas estudiantes que fueron parte del estudio manifiestan que se fomenta mediante la comunicación con un 95% y en un 75% por medio del trabajo en equipo, esto significa que sí se utilizan las habilidades blandas. Sin embargo, no se lo realiza de forma óptima enfocándose más en los contenidos de la materia. En consecuencia, se considera que las instituciones de educación superior deben adoptar y evaluar procesos de enseñanza y aprendizaje que se integren con la potencialización de las habilidades, para garantizar la calidad de profesionales. Con ello, también se fortalecen metodologías educativas innovadoras, acordes a las exigencias de profesionales del futuro.

Después de recabar datos y obtener resultados de las técnicas aplicadas a jóvenes de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí Extensión Pedernales, se diseñó una propuesta con actividades formativas para el desarrollo de las habilidades blandas (Tabla 1), que a criterio de los investigadores permitirá desarrollar habilidades blandas mediante el uso de herramientas prácticas que faciliten la formación integral de estudiantes y así promover procesos de aprendizaje como la actualización de conocimientos, la empatía, la comunicación asertiva-efectiva y la adaptación-flexibilidad. Y en el ámbito educativo; pensamientos creativos, desarrollo tecnológico, diversidad cultural e inclusión.

Finalmente, la enseñanza de las habilidades requiere de métodos participativos y estudiantes deben compro- meterse en su desarrollo profesional. Asimismo, es indispensable que el personal docente se prepare día a día para alcanzar su máximo potencial, considerando los diferentes escenarios de enseñanza- aprendizaje, con una formación continua de uso habilidades blandas para docentes como estrategia para potenciar el crecimiento personal y profesional en estudiantes, sobre todo comprendiendo y reconociendo, valores en el ámbito laboral. Por tanto, es necesario incorporarlo en el plan de estudios que permita su fortalecimiento desde la educación inicial y su continuidad. De igual forma, es indispensable que los responsables de evaluar a docentes cuenten con la experiencia suficiente para realizar esta tarea de manera transparente y eficiente.

CONTRIBUCIÓN DE LAS PERSONAS AUTORAS

María Guadalupe Mendoza-Zambrano: conceptualización, curación de datos, análisis formal, captación de fondo, investigación, metodología, administración del proyecto, recursos, software, supervisión, validación, visualización, redacción - revisión y edición final.

Jéssica Katherine Meza-Montes: conceptualización, curación de datos, captación de fondo, investigación, metodología, administración del proyecto, recursos, software, supervisión, validación, visualización, redacción - borrador original, redacción - revisión y edición final.

Miguel Ángel Cobeña Napa: curación de datos, investigación, administración del proyecto, recursos, supervisión, validación, visualización, redacción - borrador original.

Ana Cecilia Vélez Falcones: análisis formal, investigación, recursos, visualización, redacción - borrador original.

Gema Gabriela Vélez Zambrano: conceptualización, análisis formal, investigación, recursos, visualización, redacción - borrador original.

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Recibido: 07 de Febrero de 2025; Revisado: 13 de Marzo de 2025; Aprobado: 08 de Mayo de 2025

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