En Costa Rica, las migraciones hacia los Estados Unidos tienen una larga trayectoria a nivel histórico, para la década de los sesenta y setenta, se conocen casos de migrantes hacia este país. Según Kordick-Rothe (2007), para ese entonces, "nueve de doce hermanos de una familia partieron de los Santos para ganarse la vida en Nueva York" (p.180).
De esta manera, la migración se ha convertido en un fenómeno social multifacético, el cual, entre otros aspectos, tiene que ver con el contexto económico y político. Tal es el caso de las condiciones socioeconómicas de Costa Rica a finales de la década de los ochenta, que relatan acerca del agotamiento del modelo "desarrollista", la puesta en práctica de los Programas de Ajuste Estructural (PAE) y el debilitamiento del modelo agroexportador, así lo expone Solís:
En los años 80, la crisis "de la deuda" en Costa Rica se generaliza, provocando un descenso del PBI per cápita, con un retroceso en el nivel de vida de los sectores medios e incrementos en los niveles de pobreza e indigencia (2006, p. 3).
Como consecuencia, en distintas regiones del territorio, se construye una concepción de sociedad fuertemente ligada a los migrantes a Estados Unidos, y el potencial que se suponía tenían para el país. Así, territorios como Los Santos se convirtieron en líderes a nivel nacional por sus flujos de migrantes hacia el exterior, lo que ocasionó cuantiosos cambios en términos económicos y culturales. Por otra parte, destacaron en ese mismo sentido zonas como Pérez Zeledón, Acosta y Pital de San Carlos. En esa línea, se expone lo siguiente:
De acuerdo con las investigaciones del área de balance de pagos del banco central, un 80 % de las y los costarricenses que emigran tienen como destino Estados Unidos, en el año 2005 alrededor de 80 000 personas, cerca del 2 % de la población, buscaron nuevas oportunidades en dicha nación, los consulados estiman datos muy superiores al interior, suponiendo que existen al menos 220 000 costarricenses sin documentos en Estados Unidos (Chávez, 2007, p.166).
Al mismo tiempo, los datos sobre el auge de la migración en Costa Rica expresan la preferencia de los y las costarricenses por el destino norteamericano. Sin embargo, las contradicciones están presentes y en los Estados Unidos no es la excepción, su política migratoria y las necesidades de mano de obra se encuentran en constante roce, lo que ha ocasionado una gran oleada de inmigrantes irregulares provenientes, en especial, de la región centroamericana.
El siguiente trabajo analiza las representaciones sociales de los migrantes, a la luz de las transformaciones acontecidas en el sistema migratorio desarrollado entre Costa Rica y Estados Unidos. Esto en adelante será denominado coyuntura migratoria, la cual, entre otros elementos de carácter histórico estructural, se centra en: las transformaciones desarrolladas en la política migratoria estadounidense, la crisis económica mundial y la construcción del Proyecto Hidroeléctrico Pirrís, como elementos centrales en los cambios acontecidos en los imaginarios de la migración transnacional.
Metodológicamente, el artículo en cuestión procede de un abordaje cualitativo, de tipo analítico-descriptivo, basado en las historias de vida de cinco personas del cantón de Tarrazú. Estas han sido reconocidas por sus comunidades de origen como "migrantes con historia" (Fran, Mario, Eliana, Jesús y Fabián) y poseen en su trayectoria la característica común de haber sido sujetos activos dentro de la complejidad de relaciones que se construyen en el fenómeno migratorio.
Acercamiento teórico
Migración transnacional
Aunque las definiciones de transnacionalismo son muy variadas, es común que este se comprenda como una lógica de intercambios de varios tipos entre dos o más sociedades, las cuales generalmente corresponden a una de destino y otra de origen; es decir, en la dinámica transnacional, los límites tienden a ser volátiles. "El transnacionalismo crea un mayor grado de conexión entre personas, comunidades y sociedades a través de las fronteras, aportando cambios al panorama social, cultural, económico y político de las sociedades de origen y de destino" (Organización internacional para las migraciones, 2010, p. 1)1.
Para comprender el proceso por el cual se ha originado un distinto enfoque en los estudios sobre migraciones, hay que tomar en cuenta las "nuevas" configuraciones en las dinámicas de quienes dejan su país de origen, la noción de "migración temporal" que ha surgido de los estudios de migrantes mexicanos y europeos. Esto porque dicho flujo se ha convertido en una de las bases de mayor importancia en el surgimiento del enfoque transnacional.
Las redes sociales migratorias reactivan los estudios de las dimensiones asociativas entre migrantes, sociedades de origen y destino, y es en esta relación desde donde surge la alusión a los "espacios sociales transnacionales". Estos son entendidos como esa virtual"desterritorialización"de las comunidades que viene dada por un continuo flujo e intercambio de personas, bienes e información que surgen de la migración (Canales, 1999).
Dicha reconfiguración de espacios locales, en espacios sociales transnacionales, es un proceso que se ha venido experimentando en el cantón de Tarrazú, esto en relación con la intensidad de los flujos de migrantes y la acción de las redes sociales, pero más aún, constituyéndose en un reflejo de la penetración de dinámicas globales en espacios locales rurales, como la Zona de los Santos: aunque las migraciones en la Zona de los Santos se basan en la necesidad económica, han llegado a trascenderla, constituyéndose en un complejo proceso de construcción sociocultural asentado en espacios transnacionales y vinculado al capitalismo y su desarrollo a escala global(Caamaño, 2007, p. 32).
De esta forma, las dinámicas de la globalización se insertan de maneras disímiles en los espacios sociales; la tradición, la agricultura y el campesino tradicional de Tarrazú durante casi cuatro décadas se han vinculado al sistema global por la migración y la exportación del café. La historia de los ticos en Estados Unidos se ha desarrollado en "Ciudades Globales" como Nueva York y Nueva Jersey, sitios claves para la economía mundial, que concentran gran cantidad de recursos, entre ellos fuerza de trabajo inmigrante para la satisfacción de la demanda de las grandes corporaciones existentes en el lugar (Caamaño, 2007).
La concepción transnacional ha sido reconocida por un desarrollo más contemporáneo de las dinámicas migratorias de los últimos años, dicho de otro modo, ha sido derivada de estudios antropológicos sobre sociedades migrantes. Este entramado teórico comprendió en su mayoría estudios migratorios centrados en la dicotomía "campo-ciudad" y las relaciones de interdependencia que se derivan de esta correspondencia. Retomando las palabras de Morales (2007), esta teoría se origina: En su proposición más conocida. Surgió en el campo de la Antropología, a partir del estudio de las comunidades de migrantes y del proceso de interconexiones entre comunidades de origen y destino, de los encadenamientos personales y las redes sociales, y cuya base de recursos estaba fundada en la etnicidad y en su capital simbólico(2007, p. 46).
Las representaciones sociales (RS)
La necesidad de ahondar en la dimensión subjetiva del fenómeno migratorio y en el sujeto que vive el fenómeno, nos ha llevado a plantear teóricamente la noción de representaciones sociales (RS).
Las personas conocen la realidad que les circula mediante explicaciones que extraen de los procesos de comunicación y del pensamiento social. Las Representaciones Sociales (RS) sintetizan dichas explicaciones y, en consecuencia, hacen referencia a un tipo específico de conocimiento que juega un papel crucial sobre cómo la gente piensa y organiza su vida cotidiana: el conocimiento del sentido común (Jodelet, 1984, citado en Araya, 2002, p. 11).
Las RS hacen referencia a procesos de construcción de ideas que expresan la esencia del pensamiento común para organizar la cotidianidad de los sujetos. La historia y la posición social de cada individuo son de gran importancia en la comprensión de las representaciones que se construyen a partir distintos fenómenos sociales o situaciones que cruzan sus vidas. A través de las RS es fundamental reconocer las ideas, creencias, estereotipos, normas y valores que orientan tanto la acción individual como la colectiva.
Basados en la propuesta de Araya (2002), se puede extraer que en términos teóricos las representaciones socialesson:
Sistemas cognitivos en los que es posible reconocer la presencia de estereotipos, opiniones, creencias, valores y normas que suelen tener una orientación actitudinal positiva o negativa. Se constituyen, a su vez, como sistemas de códigos, valores, lógicas clasificatorias, principios interpretativos y orientadores de las prácticas, que definen la llamada conciencia colectiva, la cual se rige con fuerza normativa en tanto instituye los límites y las posibilidades de la forma en que las mujeres y los hombres actúan en el mundo(2002, p.11).
Este concepto tiene sus orígenes en la teoría de Moscovici (1979), que a su vez fue influenciado en sus planteamientos por importantes teóricos de la sociología clásica, como Durkheim (1968) y sus propuestas sobre las "representaciones colectivas". Para este autor, dichas representaciones se concebían como la forma en que los fenómenos sociales se expresaban en los individuos y en sus maneras de actuar, además de ello, las representaciones eran formas de pensamiento social.
El contexto es una dimensión central en la comprensión de las representaciones sociales, es decir, el sentido común se construye en un espacio y un tiempo determinado, en el cual coexisten la historia y la tradición de un pueblo o región específica. Por lo tanto, para la comprensión de las RS, es necesario analizar el marco de referencia de los sujetos. En la experiencia de Tarrazú y las dinámicas que se han desarrollado en los últimos años, las representaciones sociales sobre la migración, en algunos casos, se han orientado al cuestionamiento de lo que otrora era comprendido como migración a los Estados Unidos.
En palabras de Jodelet (1984) esto pudiese ser comprendido de la siguiente manera:
Las Representaciones Sociales son la manera en que nosotros, sujetos sociales, aprehendemos los acontecimientos de la vida diaria, las características de nuestro medio ambiente, las informaciones que en él circulan, a las personas de nuestro entorno próximo o lejano. En pocas palabras, el conocimiento espontáneo, ingenuo que habitualmente se denomina conocimiento de sentido común o bien pensamiento natural por oposición al pensamiento científico. Este conocimiento se constituye a partir de nuestras experiencias, pero también de las informaciones, conocimientos y modelos de pensamiento que recibimos y transmitimos a través de la tradición, la educación y la comunicación social (Citado en Araya, 2002, p.27).
En el párrafo anterior, se ilustra con claridad las implicaciones que tiene el proceso de construcción de las RS, tal como, la importancia de tomar en consideración el espacio social y geográfico. En este caso, por ser, en teoría, una región meramente rural aún predomina la cohesión y el sentimiento de comunidad. Un ejemplo corresponde a las experiencias acumuladas de las comunidades que han migrado históricamente desde Tarrazú, el cual permite un análisis de la construcción social de la idea de migrar, como se han orientado los diferentes modos de acción individual y colectiva. De hecho, el análisis debe centrarse en la construcción social de ideas, estereotipos y creencias, según sea el entorno social en el que se desarrolla la inmediatez de las personas.
Las redes sociales migratorias
Como ha sido mencionado, la migración es un fenómeno de absoluta complejidad, en el cual intercede una multiplicidad de factores que trascienden las esferas de lo económico. Es así como distintos tipos de capital se interrelacionan en la migración, entre ellos, se puede destacar el capital social, específicamente, el que se construye mediante relaciones sociales, cuyo fin obtener recursos que pueden ser de utilidad social para diferentes acciones individuales o colectivas (González y Mao-Mei, 2012).
El concepto de Red Social al igual que el de capital social han sido objeto de múltiples aplicaciones, inclusive en diferentes disciplinas; específicamente en la sociología, este abordaje refiere a una mirada de la migración como un sistema referenciado en el proceso de la socialidad2, "[...] un conjunto de relaciones y procesos" (Morales, 2007, p. 41).
En la propuesta, se tomará como base de trabajo la definición que aporta Morales de red social:
Las redes de la migración se organizan como conjuntos sociales de relaciones interpersonales que vinculan a los migrantes o migrantes retornados con sus parientes, sus amigos o compatriotas que permanecen en el país de origen. Fundadas en el desarrollo de formas asociativas y vínculos sustentados en la reciprocidad, la confianza mutua y la solidaridad, propias de los procesos de formación de capital social, su mayor valor para los migrantes no radica tan solo en su importancia económica, sino en la posibilidad de acceder a través de ellas a un conjunto de bienes comunes, simbólicos y no monetarios (2007, p. 42).
En las relaciones sociales que se han construido a través de migrantes y no migrantes en el cantón de Tarrazú, las redes migratorias han sido mecanismos de trascendencia, debido a que poseen el poder de darle un contenido sustantivo a toda la gama de representaciones sociales que giran en torno al proceso. En el siguiente párrafo, se expresa con claridad lo anterior: "Las redes son instituciones culturales que emergen como mecanismos para la circulación de información de utilidad social, para el suministro de ayuda económica, alojamiento y diversas formas de apoyo, tanto material como simbólico y emocional" (Morales, 2007, p. 41).
En síntesis, se ha destacado la importancia de las redes socialescomo uno de los "principales motores" que impulsan la potencial reconfiguración de las representaciones sociales, con respecto a las migraciones en Tarrazú. De esa forma, las redes son vehículos para la difusión y creación de las distintas configuraciones de los imaginarios sociales en la región.
En ese sentido, en el caso específico de las migraciones de los Santos, las redes migratorias han permitido que independientemente de las razones económicas o estructurales que han prevalecido en la región, las migraciones sigan su reproducción.
Sobre el capital simbólico: cuestión de honor, de prestigio; la cuarta especie de capital
La vida humana históricamente ha estado en estrecha vinculación con la tenencia e intercambio de posesiones materiales, sin embargo, estas nunca se han limitado a la satisfacción de las necesidades por sí mismas. El tener se relaciona con exteriorizar los rituales sociales de exhibición material y encuentra su motivación en la reproducción de los bienes, que adquieren un significado exclusivo en nuestras sociedades: "Capital económico y capital simbólico están inextricablemente mezclados, que la exhibición de la fuerza material y simbólica por aliados prestigiosos es de naturaleza tal que sí aporta beneficios materiales" (Bourdieu, 1987, p. 189).
En efecto, para comprender la noción de capital simbólico, es esencial mencionar que existen varios tipos de capital que desarrolla Bourdieu -en su obra:
Bourdieu (1986) distingue cuatro tipos principales de capital: capital económico en un sentido estricto, capital cultural, capital social y capital simbólico, algo en lo que pueden convertirse los demás tipos de capital. La distribución de los distintos tipos de capital es lo que configura la estructura del espacio social y determina las oportunidades de vida de los agentes sociales (Fernández, 2013, p.3).
De esta forma, la dinámica de la vida social de las personas se convierte en una lucha por obtener los distintos tipos de capital (cultural, social, económico) que podrían ser canjeados por capital simbólico. Como el mismo Bourdieu menciona, la totalidad de su obra podría ser leída como una indagación de las diversas formas y efectos que tiene el capital simbólico en la vida social (Bourdieu y Wacquant, 2005).
Por tanto, se puede comprender el capital simbólico como un reconocimiento que realizan los sujetos al fenómeno migratorio, el cual posiblemente tiene un anclaje significativo en la producción económica de los migrantes y cómo estos la visibilizan por medio distintas prácticas de exhibición. Al mismo tiempo, trasciende la esfera cultural e idealiza ciertas formas de vestir, de consumir o de "estar el mundo". Así, el capital simbólico es honor, es prestigio, que ha sido dado y es de alguna manera incuestionable (Bourdieu, 2007).
Para esclarecer lo anterior, Bourdieu explica que este capital: "Consiste en ciertas propiedades impalpables, inefables y carismáticas que parecen inherentes a la naturaleza misma del agente. Tales propiedades suelen llamarse, por ejemplo, autoridad, prestigio, reputación, crédito, fama, notoriedad, honorabilidad, talento, etc." (1987, p.160). Por eso, según el mismo autor, el capital simbólico así entendido no es más que el económico o cultural en cuanto conocido y reconocido.
En efecto, lejos de ser naturales o inherentes a la persona, tales propiedades solo pueden existir en la medida en que sean reconocidas por los demás. Es decir, son formas de poder que unos otorgan a ciertos agentes o bien a fenómenos sociales que atañen a sus vidas. Para estos efectos, se retoma en el siguiente párrafo a Bourdieu:
Se comprende que las grandes familias no se pierdan una ocasión de organizar esas exhibiciones de capital simbólico, cortejos de parientes y de aliados que solemnizan la partida o el retorno del peregrino, escolta de la casada cuyo valor se aprecia en el número de "fusiles" y en la amplitud de las salvas tiradas en honor de los casados, presentes prestigiosos, como las ovejas que se ofrece en ocasión de la boda, testigos y garantes que se puede movilizar en toda ocasión y lugar, ya sea para atestiguar la buena fe de una transacción de mercado o para reforzar la posición del linaje en una negociación matrimonial y para solemnizar la conclusión del contrato (2007, p.189).
En virtud de lo anterior, conceptualmente el capital simbólicoes amplio sin embargo, posee una gran capacidad de adaptarse a la interpretación de universos simbólicos y de dilucidar las transacciones que se realizan entre individuos, las que pudiesen ser de tipo material o simbólico. En consecuencia, se podría inferir que este capital simbólico, puede no obedecer a "condiciones objetivas" de los sujetos que lo ostentan. La exhibición puede ser articulada sobre supuestos falsos, no obstante, como bien lo describe Bourdieu (1978), dicha especie de capital se basa, entre otras cosas, en la creencia, la cual "es la alquimia que produce la magia social del capital simbólico" (citado en Fernández 2013, p.38).
Las representaciones sociales sobre las políticas migratorias de Estados Unidos
Para los migrantes consultados en el cantón de Tarrazú, los cambios ocasionados en las regulaciones migratorias, después de los atentados terroristas de 11 de setiembre del 2001, han tenido impacto en un posible descenso de las salidas desde Tarrazú3.
En este mismo sentido, datos oficiales muestran que ha habido una baja en la cantidad de costarricenses que ingresaron a los Estados Unidos, según Cervantes (2012) basado en datos del censo de población estadounidense, "Durante los últimos años en Estados Unidos el flujo de inmigrantes provenientes de Costa Rica ha sido prácticamente nulo" (P.9). En el año 2009, se registraron 86 343 costarricenses inmigrantes en dicha nación de Norteamérica; por su parte, en el año 2011, la cantidad fue de 78 111, para un descenso del 9,5 %, el cual corresponde al principal periodo de estudio de nuestra investigación. De este modo, el declive en la migración se viene destacando desde mediados de la década pasada, en el año 2005 la población proveniente de Costa Rica registró la cantidad de 91 420, la cual corresponde a la cantidad más elevada de inmigrantes de este país en los últimos 20 años (Cervantes, 2012).
En tanto, los informantes conciben que la seguridad y los cambios regulatorios son las razones principales por las cuales se da el descenso en el flujo migratorio, sobre todo en la última parte de la década pasada, este podría estar directamente relacionado con las consecuencias de la crisis económica mundial. Esto se analizará en el siguiente apartado.
De esta forma, el flujo de personas hacia EE. UU., desde inicios de los años 60 del siglo XX, ha tenido tres periodos muy marcados, los cuales se identifican en los relatos de los informantes. Según Mario4 (2013), "en los años 80, se inician los flujos migratorios con cierta intensidad, parece ser que, a mediados de esta década, es en donde las Redes Sociales Migratorias tienen una influencia incipiente, pero marcada.Fundamentalmente, para la década de los noventa, los flujos se masifican y la migración se vuelve una tradición (Fran, comunicación personal, 2013). La mayor parte de informantes coincide en que en el año 2001 hay una ruptura, un cambio que ocasiona el descenso del tránsito de tarrazuceños hacia EE. UU. (Fabián, comunicación personal, abril, 2013).
Ya para el 85... por decirle algo, yo en el 83 trabajaba con un gran equipo, el Deportivo Águila de San Pedro5, ya para el 85, todo el equipo estaba en Estados Unidos, la mitad de San Pedro se había ido... como se dieron cuenta que yo llegué bien, el compañero queestaba conmigo, habíamos llegado bien... En ese entonces había mucho trabajo (Mario, comunicación personal, abril 2013).
Pese a que el mismo Mario relata que en el año 1983 "eran pocos los hispanos, y casi nadie de Tarrazú había ido" (abril, 2013), llama la atención cómo, dos años después, todo el equipo de fútbol había migrado. En ese sentido, es visible el impacto que había tenido la partida de Mario y su compañero. De acuerdo a esto, resulta notable la función sistemática e incipiente que realizaban las redes de migrantes, en donde los vínculos y las historias compartidas tenían gran peso para reclutar migrantes. En un inicio, el flujo de información que circulaba entre EE. UU. y Tarrazú había sido efectivo; es decir, el éxito de Mario y el contexto que él mismo plasma de abundancia de trabajo impulsan a una oleada de hombres jóvenes que participaban en el mencionado equipo de fútbol a viajar de forma irregular (Mario, comunicación personal, abril 2013).
De la misma forma, dichos elementos, que podrían ser entendidos como alicientes positivos o bien motivacionales para otras personas migrantes en potencia, aluden al capital simbólico que es construido mediante relatos de supuesto éxito en la migración. El trabajo abundante, el dinero y el éxito son los elementos constituyentes de dicho capital, que, según lo relatado, marcó el rumbo de la migración desde sus inicios. Es así como, fundamentalmente, en las redes sociales migratorias circula un capital simbólico que concibe a la migración como proyecto de vida, en tanto genera bienes económicos y simbólicos para la exhibición.
De esta forma, en épocas anteriores, principalmente en los ochenta y noventa, se construye una representación común en las narrativas de los migrantes sobre la regularidad e irregularidad migratoria. Mario lo analiza en los siguientes términos: "Cuando inició la migración a EE. UU., la Visa era más fácil, pero también pasar por México, por el río Bravo, era menos complicado. Ahora todo es más difícil" (comunicación personal, abril 2013). En esa afirmación, se representa con claridad una noción del pasado relacionada con la falta de dificultades, en oposición al presente, el cual claramente se liga con la dificultad, la negación de las posibilidades de acceder al éxito que, en su momento, representó la migración para muchas personas. De acuerdo con ello, tales informaciones de circulación en las redes de migrantes eran activos de vital importancia a la hora de decidir si llevar acabo la migración.
Para los consultados del cantón de Tarrazú, el hecho de obtener una visa estadounidense (frecuentemente llamada "Visa americana), era uno de los mayores logros en la vida de una persona, aunque era relativamente complicado por los requisitos6, muchos hacían hasta lo imposible por poder obtenerla (Fran, comunicación personal, abril, 2013). El premio era aúnmayor, si esta era otorgada por diez años7, en ese caso se convertía en un sinónimo de "éxito" asegurado de por vida8.
"La visa era una gran ventaja, una 'bendición'" (Fabián, comunicación personal, abril, 2013). Esto porque las dificultades que acarreaba el viajar por México más el costo económico se convertían en enormes desventajas para los migrantes, pues como ellos mismos dicen: "llegaban con un peso extra encima, por la deuda"(Fran y Mario, comunicación personal, abril, 2013). El costo económico de viajar de forma irregular era financiado por algún vecino prestamista o terrateniente, los relatos resaltan que los intereses para dicha deuda eran muy elevados, solo por el hecho de ser emigrantes.
Por otra parte, la irregularidad, representada como "pasar por México" en sus producciones discursivas, era un mal necesario, aunque de mal gusto9, e implicaba mucho riesgo; irse por la frontera sur, en las primeras dos décadas10 de masificación de las migraciones, era sinónimo de seguridad de que llegarían con éxito a su sueño americano, aunque no era el ideal. Los migrantes con menos recursos contaban con esa opción para llegar, ambas opciones, la visa y la "pasada" por México, en el contexto actual, parecen haberse convertido en casi "imposibles", "ya que la situación económica no permite ni ahorros y menos un préstamo, además ya nadie lo financia a uno" (Fabián, comunicación personal, abril, 2013).
En los periodos de mayor auge de la migración, logra construirse la concepción de migración transnacional:
La diferencia es que a finales de los 80 y en los 90 era una tradición viajar a los Estados Unidos, era una costumbre. Le puedo decir que en ese momento el 75 % estaba en ese ir y venir, el 25 % sacaron papeles allá o se casaron, siguen sin papeles, pero no han vuelto aún. Después del 2001, la situación cambió, la gente dejó de sentirse segura, con un respaldo (Fran, comunicación personal, abril, 2013).
La narrativa de Fran ilustra claramente la concepción transnacional de las migraciones; el "ir y venir" proporciona la noción de un contexto en el que predominan los flujos simbólicos e informativos, de personas y de bienes materiales, muy contundente para el imaginario de Fran. También, él hace alusión al año de ruptura, el 2001, el cual claramente es relacionado con miedo, angustia e inseguridad: "la convivencia se hace más difícil" (Eliana, comunicación personal, abril, 2013).
Sobre este punto, es importante reseñar que la totalidad de los principales informantes que colaboraron para este trabajo, se encontraban en Estados Unidos el 11 de setiembre (9-11) del 2001, día de los atentados contra el Centro Mundial de Comercio (World Trade Center), por esta razón, sus narrativas en cuanto a este hecho histórico denotan representaciones enfocadas en la incertidumbre, la inseguridad, inclusive esto se antepone a las ideas sobre implicaciones que el atentado terrorista pudiese tener frente a la política migratoria. En esta línea, se retoma la valoración que realiza una informante sobre la situación económica posatentados terroristas:
Primero que nada la economía en Estados Unidos dejó de ser estable, a partir de entonces, no se ha visto crecimiento. Recuerdo que los precios en la gasolina subieron, la vigilancia en diferentes lugares y en aeropuertos se incrementó, algo que llevó a que los tickets de avión subieran muchísimo.
No se puede olvidar el convivir con un nuevo concepto y un temor nuevo presente en la vida de muchas personas: el terrorismo (Eliana, comunicación personal, abril 2013).
Al igual que Fran, Eliana hace una alusión muy puntual a la situación económica y la estabilidad, el crecimiento de los precios también es una consecuencia de los atentados, pero en su representación, el concepto de "terrorismo" toma una dimensión central. Este aparece en el imaginario como un nuevo temor, una nueva dificultad a enfrentar , esto tiene un impacto real para los migrantes en ese momento debido a los retornos de personas que no pueden afrontar la incertidumbre y el temor de vivir con la idea de nuevos ataques terroristas, pues fue lo que se empezó a difundir en ese período en los principales medios de comunicación (Fabián, comunicación personal, abril, 2013); o bien, estaba la idea de convertirse ellos mismos en el blanco de sospecha, por ser migrantes.
Los acontecimientos terroristas parecen haber tenido un impacto importante en el peso simbólico que se le asignaba al migrante en ese período:
Mucha persecución a lo último, más que todo al hispano. Allá toman al hispano como mexicano, aunque hay mucha gente de todo tipo de lugares. Desde el 9-11 del 2001, las ideas han venido cambiando, cambió demasiado, aparte de que yo me había casado, estaba haciendo los papeles, y en ese momento los requisitos para la0residencia se hicieron casi imposibles de cumplir, porque mucha gente migrante fue la que causó ese desastre allá (Fabián, comunicación personal, abril, 2013).
En el caso de Fabián, los atentados tienen una afectación significativa; en su relato, se ilustra la estigmatización que sufrieron los extranjeros a causa de la relación que se planteaba: terroristas-migrantes. De forma que en su historia de vida, el 9-11 también es recordado porque no le permitió adquirir la residencia estadounidense: "estaba muy cerca, pero en ese momento los requisitos se hicieron casi imposibles" (Fabián, comunicación personal, abril, 2013). Además, señala una dimensión de importancia en los últimos acontecimientos suscitados en la frontera mexicana, la introducción de grupos de crimen organizado, tomando en uno de sus brazos de influencia el "coyotaje" de personas. Así, afirma que "ya nadie va a ir a cruzar la frontera sabiendo lo que está pasando; arriesgarse a perder la vida por un narco o bien por un coyote, nadie lo haría" (Fabián, comunicación personal, abril, 2013).
Sin duda, esta realidad vivida por muchas personas también tuvo un impacto trascendental en las comunidades de origen, espacios transnacionales que en teoría entraron en un estado de pasividad relativa a la espera de la normalización de la situación en EE. UU.
Aunado a esto, algunos migrantes mencionan un hecho puntual, que les causó dificultad en sus lapsos de estadía en EE. UU., después del famoso setiembre del 2001.
Antes de esa fecha, las normas de seguridad eran más fáciles, la gente pasaba más fácil, uno viajaba y mandaba el pasaporte para que lo sellaran cuando había viajado por México, eso si se iba con visa, y arreglaban el pasaporte, los que iban por México llegaban más fácil. Eso cambió después del 11 de setiembre, ahora es imposible hacer un trinquete con el pasaporte (Jesús, comunicación personal, 2013).
Según el relato anterior, una práctica frecuente era hacer algunos trámites irregulares con los pasaportes. Estos se enviaban antes del regreso del migrante para obtener sellos de entrada en otras fechas, lo cual ocasionaba que su estadía pudiese ser mayor al tiempo para el que fue otorgada la visa.
En el caso de los migrantes que viajaban de forma irregular, los pasaportes comúnmente eran destruidos para los mismos fines, es decir, no dejar rastroen los sistemas de control migratorio (Mario y Jesús, comunicación personal, abril, 2013). Dichas prácticas se servían de redes de contactos que se establecían en las instituciones de control migratorio de ambas naciones. No obstante, con los cambios recientes, según los migrantes consultados, esto quedó en el pasado, lo cual afectó de forma directa sus intereses de burlar los controles e incidir de manera positiva en las posibilidades de volver a su destino predilecto11.
Representaciones sociales y crisis económica mundial, un nuevo horizonte para la migración desde Tarrazú
Los códigos simbólicos que se construyen ante la crisis son ambiguos en algunos casos; sin embargo, en la mayoría de los relatos, el énfasis gira alrededor de afectaciones muy claras: el empleo, costo de la vida y la disminución de las remesas como un efecto colateral. La cobertura mediática masiva se convierte en un elemento importante, como refuerzo de los flujos de información que circulan en las redes migratorias, estas en su momento empiezan a estar marcadas por la introducción de nuevos componentes en la comunicación de masas, entonces, algunos de los migrantes, sobre todo los más jóvenes, inician el uso incipiente de redes sociales virtuales y el intercambio simbólico se intensifica.Las representaciones sobre la crisis económica mundial son entendidas como un elemento de mucha importancia, pero en muchos casos complementario al primer acontecimiento de atentados terroristas al Centro Mundial de Comercio12.
Es que ahora la gente... ahora es más difícil ir a Estados Unidos, de cualquier manera la gente aunque sea sin crisis ha dejado de irse por lo anterior de seguridad migratoria, la crisis ha afectado, pero lo más importante es que es muy complicado irse para los Estados Unidos (Jesús, comunicación personal, abril, 2013).
En realidad, Jesús vivió los principales efectos de la crisis en Costa Rica, como migrante retornado, por lo cual su representación admite cierto impacto en lo que él llama "dejar de irse para Estados Unidos". No obstante, para su caso, el principal aspecto negativo fue el endurecimiento de la política migratoria, inclusive en su relato es clara la alusión a que, antes de iniciarse la crisis, ya los flujos de personas se habían detenido. El problema, según él,lo tienen quienes se habían visto imposibilitados13, no el contexto de dificultadeconómica "la gente, con crisis o sin crisis, ha dejado de irse" (Jesús, comunicación personal, abril, 2013).
Desde el punto de vista de una migrante en Estados Unidos, en el momento de la "crisis", la construcción de la representación se torna disímil: a diferencia de Jesús, la crisis para Eliana ha sido un elemento central y forma parte de una serie de cambios en los "modos de vida" que se vienen construyendo desde el 9-11. Es decir, en su relato lo conceptualiza como un proceso progresivo de deterioro en las condiciones de vida de los migrantes y de la ciudadanía en general, el cual denota este tipo de acontecimientos como caos, como nuevas formas de ver el mundo y con mayor incertidumbre: "Durante esta crisis, se produjo un nuevo giro en los Estados Unidos" (Eliana, comunicación personal, abril, 2013).
En consecuencia, la inseguridad del contexto es representada como un aumento de la incertidumbre en el "mundo de la vida", en el imaginario de los migrantes, y se da en mayor medida si se está de forma irregular. Es decir, las dificultades o acontecimientos se representan como fatalismo, como "dejar de existir", "somos los primeros que nos iríamos" (Mario, comunicación personal, abril, 2013). Para Mario, en su historia como migrante irregular en los inicios de la crisis, lo peor se veía venir, aunque su experiencia y su convicción de conocimiento del contexto inmediato le indicaba lo contrario: "Fue muy duro para nosotros, se hablaba de que no iba a quedar ni un solo ilegal allá, aunque uno pensaba que eso era muy difícil, porque Estados Unidos por años y años se ha movido por los ilegales".
De esta manera, sale a la luz que uno de los ideales más asentados en los imaginarios locales queda en entredicho con la afectación directa de la crisis económica mundial. Las dinámicas económicas globales generan un panorama distinto para la migración y para la nación estadounidense. Antes, los supuestos que circulaban en las redes migratorias de aquellos años de abundancia de trabajo y salarios elevados con respecto a los de Tarrazú eran una realidad incuestionable; así lo relata Fabián (comunicación personal, abril, 2013) al hacer referencia a las motivaciones que tuvo para emigrar en 1997: "En ese momento era el sueño americano, la idea de que allá se iba a hacer dinero se iba a vivir mejor, se iba a poder tener sus cositas".
Para un migrante tarrazuceño, lo anterior fue una realidad inobjetable; el ideal del sueño americano, de la abundancia de oportunidades, años después pasaría a ser representado como un contrasentido de lo que fue alrededor de los años noventa. En esta misma línea, en el relato de Fran, se aprecia una representación que hace alusión a ambas épocas: una de bonanza económica, representada por los años noventa, y la de dificultades económicas y escasez de empleo que corresponde al periodo poscrisis:
No es lo mismo ir a Estados Unidos en los noventa, donde usted llegaba y podía tener un trabajo, donde usted se ganaba 500 dólares y pagaba 200 dólares de alquiler, a ir en este momento y ganarse lo mismo, pero llegar a pagar 600 dólares de alquiler, muchos restaurantes cerraron, en donde trabajaban la mayoría (Fran, comunicación personal, abril, 2013).
En otro orden de cosas, los abusos y el maltrato al migrante no dejan de estar presentes en las representaciones de estos hechos coyunturales. Para después 11 de setiembre del 2001, en el desarrollo de la crisis, en algunos relatos se encuentran alusiones a la segregación racial:
Se nota que después de que el país sufrió esa crisis económica mundial sí se sufre mucha discriminación, ya empezaron a exigir en montones de restaurantes permisos de trabajo, pero, en este momento, Estados Unidos es algo inmensamente difícil, muy difícil (Mario, comunicación personal, abril, 2013).
En el polo opuesto, también se construyen representaciones de la crisis como oportunidad, sobre todo, para aquellos que se encontraban en los Estados Unidos en ese momento y contaban con recursos para adquirir bienes raíces, específicamente viviendas, las cuales disminuyeron su valor. Según sus historias, pese a las dificultades que implicaba conseguir un crédito de vivienda en esas condiciones de catástrofe financiera, era una buena opción hacerlo:
Otro problema fue que se agravó la bancarrota de diversas entidades financieras relacionadas con el mercado de las hipotecas inmobiliarias, muchas personas perdieron sus casas y para otros era la gran oportunidad de comprar una debido a que los precios estaban muy accesibles. Ese fue nuestro caso, aunque en los bancos era muy difícil conseguir un préstamo de vivienda, nosotros lo logramos y se pudo comprar una casa a un muy buen precio (Eliana, comunicación personal, abril 2013).
En el caso de Eliana, ella había recibido la noticia de que ya tenía aprobada su residencia, por lo cual pudieron aprovechar las oportunidades que se presentaban en esos días. Sin embargo, en cuanto a un migrante en estatus irregular, las representaciones pasan por las dificultades y la incertidumbre; así lo expresa Fabián, con una clara conciencia de que algunos podían aprovechar, pero no los desposeídos:
Empezó a subir el costo de la vida, una casa que se podía comprar con 130 000 dólares, ahora se podía comprar con 90 000 dólares, la gente ya no podía pagar los préstamos de las casas. Se dieron muchas situaciones: se perdieron carros, casas y de todo, sentimos un alza, pero al mismo tiempo se dio una baja en cosas que se podían comprar. El que tenía dinero podía aprovechar para comprar.(Fabián, comunicación personal, abril, 2013).
La coyuntura migratoria refiere, en lo analizado hasta aquí, a dos acontecimientos de carácter histórico estructural: la crisis económica mundial y las modificaciones en las leyes migratorias, fruto de los atentados al Centro Mundial de Comercio. Ambos hechos históricos repercuten en la reconfiguración del capital simbólico que había sido construido en la historia de las migraciones transnacionales en Tarrazú.
De esta forma, como ha sido palpable en las representaciones sociales, los imaginarioshan seguido un trayecto no lineal, contradictorio en muchas ocasiones, resultado de las coyunturas mundiales que afectan a Estados Unidos, como sociedad de destino y a espacios locales como sociedad de origen, es el caso de Tarrazú.
Los códigos de la migración, capital simbólico y representaciones sociales
Para iniciar lo correspondiente a las representaciones sobre las condiciones sociales en Tarrazú, se habla de carencias económicas que han llevado a las personas a buscar un nuevo y mejor futuro en los Estados Unidos. La historia de las migraciones, como ya se ha mencionado, en términos de representaciones sociales, expresa tres periodos relativamente delimitados: los inicios de los flujos, la maximización y la disminución del proceso que se ha dado en las dos últimas décadas14.
Cuando se habla del contexto local, lo primero que sale a colación es la falta de oportunidades, el entorno económico y productivo cerrado, el cual no brinda mayores posibilidades a quienes no poseen los medios de producción para salir avante como caficultores. Inclusive, la idea de progreso está directamente ligada a la tenencia de tierras y que estas se utilicen para producir café. "Las primeras veces que uno buscaba irse para Estados Unidos era por causa de lo económico, buscando una mejor vida" (Mario, comunicación personal, abril, 2013).
Eso quiere expresar que la realidad local desde los inicios de la migración ha sido retratada como de escasez, hastío para los jóvenes y niños, los cuales desde que crecían, según Mario, llevaban la idea de migrar hacia un lugar de oportunidades económicas. Incluso, este mismo entrevistado hace alusión directa a que ellos como migrantes con más experiencia no decían mucho, porque la generación de jóvenes había anidado esa idea solo a la espera de crecer, para partir:
Todo joven en esos años anhelaba ir a Estados Unidos para cambiar su situación económica, algunos aburridos, o tal vez un poco mal de la situación económica. Eso se le fue "metiendo" en la mente al joven, inclusive a la gente no tan joven, los adultos. Había una cantidad de niños que estaban deseando crecer un poquito para irse para los Estados Unidos; no había que decirles mucho, simplemente desde niños llevaban esa idea (Mario, comunicación personal, abril, 2013).
De hecho, en su representación sobre la situación de la década de los noventa, Mario realiza un análisis basado en la valoración de las condiciones económicas de su comunidad. La necesidad de cambio es un elemento central en su argumentación; sin embargo, se puede interpretar de sus afirmaciones, la existencia de capital simbólico sobre la migración que circuló en las redes sociales migratorias en esos años: "No había que decirles mucho, simplemente desde niños llevaban esa idea" (Mario, comunicación personal, abril, 2013). Aunque no lo admite directamente y no profundiza en sus razones, la idea que narra Mario en su descripción sobre los niños y los jóvenes expresa el deseo de cambio y de mejoramiento de las condiciones económicas a partir de la migración. No obstante, según él, no les decían mucho sobre sus experiencias como migrantes, de modo que el hecho de migrar, por sí solo, genera cambios visibles en sus "formas de estar en el mundo". En los relatos, mencionan los cambios en la vestimenta o bien su ascenso económico, hasta cuestiones básicas como poder pronunciar algunas palabras en inglés (Fabián, Fran y Mario, comunicación, personal, abril, 2013), fue motivo en esos años de ideas de prestigio y éxito visto en las nuevas generaciones hacia los migrantes.
En relación con lo anterior, específicamente en la década de los noventa, en el año 1997 Fabián ponía sus esperanzas en la migración como única oportunidad, ante el sometimiento a un modelo de producción basado en el monocultivo del café. Según su relato, este grano representa la única fuente posible de ingresos en el lugar; ante la pregunta sobre su motivación principal para migrar, esta fue su respuesta:
Motivación a un cambio, a vivir un poquito mejor. Las situaciones económicas no se estaban viviendo de la mejor manera, porque aquí por la cuestión que la mayoría de personas son terratenientes, lo único que se puede hacer es el café, fuera de eso no hay nada (Fabián, comunicación personal, abril, 2013).
En consecuencia, en dichas representaciones, predomina el capital simbólico que movió el imaginario sobre la migración por años. El supuesto "éxito" fue un factor determinante, es decir, se denota con claridad la contraposición de dos contextos: el primero que limita, pues no ofrece lo necesario, el segundo que abre las oportunidades y las posibilidades, origen y destino respectivamente.
Por otra parte, en varios relatos se representa la realidad "deseada" que hubiese sido el estudio; superarse mediante una forma de movilidad social con mayor legitimidad y aceptación social, sin embargo, en algunos casos el "sueño americano" se antepone a ello. Parece que el contexto de carencias familiares y pocas comodidades debería ser cambiado a toda costa, inclusive tomando riesgos como la migración irregular. A esto se refiere Fabián, cuando hace alusión a la falta de condiciones para llevar a cabo su proyecto de superación personal mediante el sistema de educación formal:
La mente mía estaba pensando en estudiar, lo que pasa es que había muchas dificultades, medios de transporte y cosas que no se tenían, uno ha crecido en una familia pobre y sinceramente el papá lo que le daba eran los alimentos, lo poco que tenía (Fabián, comunicación personal, abril, 2013).
Fran, al igual que Fabián, intenta llevar acabo su movilidad social básicamente basada en el estudio, sin embargo, su proyecto se ve interrumpido al final de la secundaria por la decisión de migrar; esto se conceptualiza más allá de las necesidades económicas, se ve como una "moda" para los años noventa.
Llama la atención que en su descripción del entorno socioeconómico inmediato, Fran no denota un contexto de necesidades ni de crisis económica, inclusive describe la situación similar a la actual; según él, la realidad no ha sido ni buena ni mala. Entre otras cosas, esto se explica por la posición en la estructura social de Fran, que hasta ese momento había podido contar con el apoyo de sus padres para realizar la secundaria, a diferencia de Fabián quien sí denota una situación de carencias económicas y desventajas sociales marcadas.
La primera vez que yo opte por irme fue a finales de 1991, estaba en cuarto año del colegio, era como una tradición estarse yendo para los Estados Unidos, era más por moda que por otra cosa. Le puedo decir que la situación económica no era ni buena ni mala, era similar a la de hoy en día, la gente pensaba en esas ideas de irse para Estados Unidos para comprarse un carro o una casa, o para hacer plata; era lo económico, pero al final era como una moda (Fran, comunicación personal, abril, 2013).
De esta forma, el párrafo anterior refleja con claridad una condición muy particular en la posición de Fran, el cual revela cómo las migraciones en el cantón de Tarrazú, a través de los años, trascendieron sus condicionantes económicos, para convertirse en un fenómeno cultural. Es decir, la noción de capital simbólico no solo se manifiesta en los ideales de prestigio o éxito relacionados con los beneficios económicos, sino que también se recrea en la posibilidad de reproducir la migración como una moda, una tradición social que, según el relato de Fran, no admitía un análisis en profundidad por parte de los migrantes, sino que era la usanza de la época.
Para Mario, la juventud optaba por migrar aunque la situación económica de sus padres, agricultores, fuese de bienestar. Reitera en su discurso que los jóvenes habían crecido con esa idea, con solo el hecho de haber visto a los primeros migrantes de los ochenta; la migración fue con claridad para ellos sinónimo de adquisición de bienes materiales, de estatus socioeconómico y de generar ideales de prestigio en los demás. De forma tal que los vehículos, vestimenta y hasta las joyas eran formas predilectas de visibilizar la adquisición de capital simbólico por medio de la migración.
Entre los fundamentos de importancia que aporta su relato para legitimar la migración como un fenómeno "fecundo" en la conciencia de los jóvenes, están los ofrecimientos de tierra o de otros bienes materiales, a cambio de no migrar, lo que, según él, no tuvo mayor éxito, pues estaban casi "programados" para irse.
Bueno... porque los hijos de esas personas, que estaban bien económicamente por lo menos en tierras, en cafetales, no estaban tan bien, los hijos no estaban disfrutando de eso; como se hablaba tanto de que en Estados Unidos se ganaba tanto económicamente, lo que anhelaba el joven era ir y traer su dinero, traerse un buen carro, una buena casa, mucho joven no... Inclusive se escuchaba que muchos padres de familia les decían: "no te vayas, yo te doy esto o lo otro", pero eso no, el ir a Estados Unidos era algo que se le metió a la juventud, por viajar, por conocer, por hacerse su propia fortuna (Mario, comunicación personal, abril 2013).
De cualquier forma, el peso simbólico que tenía la migración para la juventud de la época era notable, incluso impactaba a los jóvenes de las familias que estaban en una condición de relativa ventaja en la estructura social. "Los padres estaban bien, pero los hijos no estaban tan bien, tenían la necesidad de crear su propia fortuna" (Mario, comunicación personal, abril, 2013). En este caso, la creación de fortuna tenía que ver con la vivencia de la aventura, conocer otros espacios y poder ser parte del ideal de juventud de la época.
En algunos casos como el de Fran, se menciona una diferenciación entre los rangos etarios de los migrantes y los intereses o proyectos de vida que se forjaban para migrar, los más jóvenes buscaban bienes para exhibir (Mario, Fabián y Fran, comunicación personal, abril 2013); mientras que los mayores de 30 años, un futuro promisorio mediante la inversión en fincas cafetaleras. La única salvedad hecha por Fran en su narrativa es que algunos podrían escapar a este fenómeno social por el hecho de haber sido beneficiarios de una "buena herencia", esto fue una constante, según él, en la década de los noventa.
Bueno en ese momento yo salí de décimo año del colegio, prácticamente salí para irme para los Estados Unidos. Para esa edad era difícil pensar en eso, entre los 15 y los 20 años era difícil lograr tal objetivo, pero le digo, para los adolescentes y jóvenes que estaban en ese momento con ganas de irse, en lo que más pensaban era en hacer cosas materiales y cosas así. La gente de 30 o más años, en lo que pensaban era en hacerse un futuro económico, que creo que si se puede realizar allá, pero que aquí estaba fuera del alcance, de no ser usted una persona que tuviera una buena herencia o algo así (Fran, comunicación personal, abril, 2013).
En una línea similar, las primeras experiencias de los migrantes en Norteamérica, expresan el interés que podría haber tenido un adolescente por el cambio cultural implicado al vincularse a una sociedad con un nivel de desarrollo infraestructural y económico más elevado que el de su sociedad de origen. En gran parte, la construcción de capital simbólico a partir de las historias de migración en Tarrazú se ha relacionado con la idealización de espacios que podrían ser muy novedosos y atractivos para la generación de jóvenes de ese momento "Uno escuchaba sobre edificios, sobre parques de diversión y de agua, hasta le mencionaban 'mall', y eso aquí no se conocía, uno quería irse para conocer lo nuevo de allá" (Fran, comunicación personal, abril, 2013).
Para Eliana, sus primeras experiencias en el exterior tuvieron un importante impacto en su visión de mundo. Describe su llegada a Estados Unidos como un momento de miedo e ilusión, desde su pequeño pueblo nunca había imaginado la complejidad de las grandes ciudades.
Empecé a notar un cambio desde que subí al avión, era mi primera vez, me sentía supernerviosa, pero a la vez emocionada. Al llegar a la ciudad de New York, lo primero que noté eran esos tremendos edificios y muchas luces, llegamos por la noche e imagínate venir de un pueblo pequeño, y llegar nada más y nada menos que a la Gran Manzana. Después de un poco más de una hora, llegamos a la casa de mis familiares, dormimos un rato y al levantarme me impresionó mucho ver tantas casas y todas bien pegadas una de las otras, era algo nuevo para mí. Definitivamente me sentía en otro mundo, ya después de salir y la mayoría de las personas hablando inglés, y yo no saber más que decir "hello", me sentí asustada. Pero a como fueron pasando los días, nos fuimos acostumbrando a la nueva vida (Eliana, comunicación personal, abril, 2013).
En términos culturales, Eliana describe su experiencia como un gran cambio, un valor agregado a los objetivos iniciales de su proyecto de migración; es decir, el sentido cultural de "diferenciarse", partir de un pueblo pequeño hacia la Gran Manzana. De esta representación proviene, posiblemente, el capital simbólico que fue asignado por la juventud durante varias décadas a los EE. UU. como aquel lugar para cumplir sueños de todo tipo, conocer lo que en los pequeños pueblos rurales era una fantasía.
Según los relatos que se han analizado, esta perspectiva ha sufrido cambios y los ideales que fueron determinantes principalmente en la década de los noventa parecen haber perdido fuerza, o bien, no son realmente significativos a la hora de tomar una decisión tan trascendente como emigrar hacia otro país. "Ahora los carajillos aunque sea por internet todo lo conocen, ya no es como antes que ni a San José iba uno" (Fabián, comunicación personal, abril, 2013).
Hidroeléctrica Pirrís, la profundización de la crisis, representaciones sociales sobre la viabilidad de la migración como proyecto de vida
Como parte de la historia reciente, en el año 1999, da inicio la construcción del Proyecto Hidroeléctrico Pirrís (PH Pirrís); edificación que marcó una nueva etapa para el cantón de Tarrazú y para la Zona de los Santos. Dicho proyecto ha tenido un gran impacto en la contratación de mano de obra no calificada y, en menor medida, de técnicos y profesionales. Para el imaginario, esto fue un factor de mucho peso que pudo haber subsanado, por un lapso corto, las necesidades históricas de empleos bien remunerados que han existido en la región.
Enfocado en el tema migratorio, para Fran, el proyecto tuvo mucho impacto en la contratación de personas, sin embargo, él asegura que este no fue directo, pues no hubo una disminución de los flujos hacia Estados Unidos.
Sí, claro, si no me equivoco, el PH Pirrís inició en el 99. Cuando yo me fui en el 2001, había mucha gente ahí y cuando regresé, había el triple, a pesar de que no toda la gente era de la zona, creo que intervino en modo indirecto, creo que sí tuvo que ver, pero fue un impacto pequeño (Fran, comunicación personal, abril, 2013).
Por otra parte, para Mario, contrario a lo expuesto por Fran, el proyecto tuvo un gran impacto, pero en términos de un vacío, que, según él, históricamente se ha padecido en el cantón de Tarrazú; este corresponde a la falta de trabajos de calidad con el reconocimiento de las garantías laborales respectivas.
Es un factor de cambio, las garantías sociales, la estabilidad del trabajo sin salir, eso cambió las ideas. Aquí nunca había nada de esto, la gente, como peones en las fincas, no sabe de vacaciones ni de seguro social, si no se trabaja no hay pago (Mario, comunicación personal, abril, 2013).
En la representación de Mario, se hace una alusión indirecta a la estabilidad laboral, que, según él, de no ser por el proyecto, habría que salir para obtenerla. Esa referencia podría estar ligada a la migración, sin embargo, esa estabilidad que menciona pudiese ser solo en términos de no sufrir una salida abrupta del empleo, debido a que, como él lo menciona, en los Estados Unidos a los trabajadores en situación irregular no se les reconoce ningún tipo de garantía laboral. Por lo tanto, la falta de esas condiciones no sería una razón de peso para muchos en cuanto a migrar, sino parece ser que aquello con mayor influencia son únicamente los factores económico y cultural. Tal idea se sigue en este párrafo:
El proyecto tuvo mucho peso en el cambio de las ideas sobre los Estados, yo vi gente que se venía del norte, para buscar trabajo en Pirrís, nunca habíamos visto eso. No solo la migración de este pueblo (San Carlos de Tarrazú) se detuvo, sino que la gente quería venirse para comprar carros y alquilarlos al proyecto, o maquinarias, y no les bastaba solo con venirse, también vendían sus fincas, pensaban que Pirrís iba a ser eterno (Líder comunal, comunicación personal, mayo, 2013).
Fundamentalmente, en la cita anterior se puede apreciar la alusión a una "falsa conciencia" de algunos lugareños, que, según el consultado, no pudieron medir con exactitud el alcance temporal de dicho proyecto. La venta de fincas, el regreso de migrantes y las altas inversiones de algunas familias son elementos que, con base en lo expuesto por este líder comunal, profundizaron la crisis económica que se ha desatado en el cantón por los precios internacionales del café: "Lo peor de todo, ahora hace unos días unos carajillos se echaron por México y los agarraron, no muchacho, es que no es vacilando, aquí la situación está horrible" (Líder comunal, comunicación personal, mayo, 2013).
La coyuntura económica construida en Tarrazú en los últimos años refiere a la vulnerabilidad de una economía que estuvo impulsada por muchos años mediante las remesas, los altos precios del café y la llegada del proyecto hidroeléctrico Pirrís. Es decir, dichos acontecimientos han configurado un estadio social en el cual se refleja la transición de una época de relativa bonanza económica a la época actual, cuando predomina un panorama económico poco alentador. El párrafo siguiente hace referencia a esto:
En Tarrazú, tuvimos un serio problema. Por muchos años, la gente mandaba dólares del norte, el café estaba a buenos precios y en el proyecto la gente ganaba buen dinero, diay nos acostumbramos avivir bien. En cambio ahora, no nos quedó nada de eso, el café por los suelos, nadie piensa en irse y el proyecto se fue (Líder comunal, comunicación personal, mayo, 2013).
En este contexto, se ubica Fabián y analiza en los siguientes términos las expectativas de migrar que pudiesen tener algunos jóvenes, no obstante, señala la imposibilidad de que ocurra debido al crítico entorno económico predominante.
¿Con qué dinero?15 Si tienen la idea de migrar, ¡pero no pueden! La idea del Estados Unidos de los 90 ha cambiado mucho, porque la situación no está nada agradable para ellos allá, sin embargo, uno que ha estado allá, que ha visto las situaciones duras de EE. UU. y buenas, uno sabe que trabajando, luchando, se sale adelante allá. Antes la gente se quedaba uno o dos años, ahora la gente no baja de ocho o diez años allá, todo mundo se queda y los que vienen son ciudadanos, menos con la situación económica de aquí.
Mis hermanos han tenido un estilo de vida muy diferente al de aquí, han hecho su dinero. El que no tiene papeles no creo que vuelva, solo si lo deportan, de hecho, en los Estados Unidos, usted no necesita estudiar, lo que necesita es trabajar y querer salir adelante; en una semana, se puede ganar mil dólares, eso aquí es difícil ganárselo hasta para un profesional.
La migración ha caído mucho, pero siempre se va la gente de aquí y Pérez Zeledón, que son los dos cantones de los que más gente se va para EE. UU.
Mucha gente se fue con la idea de que se iba a hacer la plata fácil. El que ha tenido éxito se ha alejado de los vicios y ha compartido cuarto con otros para ahorrar dinero. Aparte de eso, a muchos costarricenses les gusta el trago y si usted hace eso allá, nunca va a salir adelante; en plan de fiesta, usted tiene muchasopciones para tomar, las personas llevan 24 o 30 cervezas (Fabián, comunicación personal, abril, 2013).
Para Fabián, las ideas de migrar aún se encuentran ancladas en la conciencia colectiva de los tarrazuceños, sin embargo, las condiciones económicas las imposibilitan. La temporalidad en la representación de Fabián sobre la situación actual remite a una diferenciación que ha sido recurrente en los relatos: el Estados Unidos de los noventas y el de la actualidad son opuestos, por lo menos en lo que respecta a las expectativas de los migrantes. No obstante, parece ser que para él, la única vía posible es el trabajo arduo y el alejarse de algo que él describe como un código común para la comunidad costarricense radicada en Los Estados Unidos "el que ha tenido éxito se ha alejado de los vicios" (Fabián, comunicación personal, abril, 2013).
En la representación anterior, se evidencia la ambigüedad que puede existir en cuanto al estado actual de la migración, para el informante: "La migración ha caído mucho, pero siempre se va la gente de aquí y Pérez Zeledón, que son los dos cantones de los que más gente se van para EE. UU." (Fabián, comunicación personal, abril, 2013).
Si bien el argumento de Fabián relata que la migración ha disminuido, algunas personas aún siguen pensando en irse tras el sueño americano. Sin embargo, aunque no profundiza en decir quiénes o cómo se van, más adelante en su relato describe a esas personas como migrantes con visa, con permisos de trabajo, o bien, los que ya han regularizado la situación de ciudadanía, aquellos que él considera han sido los "tradicionales" y que fueron la mayoría en los años noventa; con respecto a los irregulares o "mojados" afirma que ya no existen. Los desposeídos han sido vetados de esa posibilidad, según su discurso.
Por otra parte, en su narrativa, sale a relucir un detalle que podría ser importante en la reconfiguración del imaginario en la coyuntura migratoria. Para Fabián, el irse del país de origen ha tomado otro rumbo en cuanto a la duración de la estadía en la nación de destino: "Antes la gente se quedaba uno o dos años, ahora la gente no baja de ocho o diez años allá, todo mundo se queda y los que vienen son ciudadanos, menos con la situación económica de aquí" (Fabián, comunicación personal, 2013).
Lo anterior designa una nueva conformación de los transnacionalismos formados por migrantes. En este caso, siguiendo la representación de Fabián, los que viajaban por dos o tres años con la idea de ahorrar al máximo y vincularse de nuevo a su lugar de origen prácticamente han desaparecido; en su lugar, se ubican los que ya han conseguido regularizar su situación migratoria que vuelven a Costa Rica de vacaciones.
Lo expuesto implica que los tejidos transnacionales, flujos simbólicos, materiales y que posibilitaron reproducir la migración independientemente de sus razones de origen se han reconfigurado en un nuevo estadio, en el cual predominan los flujos de ciudadanos y migrantes regulares. Esto podría ser una muestra de que la migración en Tarrazú se ha convertido en un fenómeno más selectivo. Así pues, como consecuencia de las condiciones estructurales y locales que se han analizado en los párrafos anteriores, quienes recurrían a la migración como modo de vida transnacional, como válvula de escape, coinciden en que la coyuntura actual ha conformado las condiciones propicias para recurrir a migrar, pero sin la posibilidad de hacerlo.
Conclusiones
Las tesis centrales de la presente investigación han sido un esfuerzo por esclarecer las representaciones sociales de los migrantes, las cuales han surgido en diferentes escenarios sobre la coyuntura migratoria actual.
La migración en Tarrazú muestra la evolución histórica de los mecanismos sociales de trasferencia de información útil para el migrante. Las redes sociales migratorias, entendidas como formas de asociación solidaria basadas en el conocimiento mutuo, han evolucionado con los acontecimientos históricos que modificaron la migración como un todo. Fundamentalmente, la migración tarrazuceña cambió al ritmo en que lo hicieron los distintos tipos de capital simbólico, los cuales han circulado en las redes por más de cuatro décadas de intercambios entre ambas sociedades.
El capital simbólico, entendido como prestigio y como ideas de éxito asociadas a la migración de costarricenses a los Estados Unidos, ha sido representado en las primeras décadas de migración como el tradicional sueño americano; sin embargo, con la evolución proceso y la creación de un mayor cúmulo de experiencia social, las representaciones sociales sobre la migración, han problematizado elementos económicos, o bien, de seguridad individual, al punto de crear nuevas nociones de capital simbólico. En estas últimas, sobresalen rasgos de incertidumbre antepuestos a las ideas iniciales de prestigio.
Las representaciones sociales sobre la migración transnacional a losEstados Unidos muestran tres periodos que son ampliamente delimitados por los informantes: los inicios ubicados en los primeros años de la década de los ochenta, consecuentemente se da el periodo masificación a mediados de los ochenta y que se prolonga hasta inicios de la primera década del siglo XXI, cuyo primer momento de ruptura, el cual corresponde al tercer lapso, se ubica en los ataques terroristas al Centro Mundial de Comercio en el 2001.
En las particularidades de los diferentes periodos históricos de la migración, se pueden ubicar algunos rasgos importantes, como la menor dificultad relativa para realizar la migración durante los primeros años de inicio del fenómeno, y cómo esa facilidad se traduce en dificultad y en controles estrictos, después del primer acontecimiento histórico de ruptura que sufre la migración en el año 2001.
La migración en sus inicios es reconocida como una "tradición social", esto corresponde al periodo de auge de los flujos migratorios, iniciado a mediados de los años ochenta. De este modo, se construyen incipientemente los tejidos transnacionales y una de las características centrales es la poca prolongación del periodo de estadía de los migrantes, la cual oscilaba, según los relatos, en cinco años o menos. En ese lapso, surge en gran medida la noción, en el imaginario, del "migrante tradicional", el que comúnmente viajaba de manera irregular por la frontera mexicana, conocido como el "mojado"; este para efectos de las representaciones sociales, ha ido desapareciendo a la luz de los diferentes impactos de la coyuntura migratoria.
Es indudable la importancia que tuvo el atentado terrorista en el Centro Mundial de Comercio para la configuración de nuevas representaciones sociales sobre la migración transnacional. En consecuencia, el nuevo capital simbólico es producto de la transición a un panorama de inseguridad e incertidumbre que cuestiona la noción tradicional de migrar. Es decir, la migración ha sido definida en otros sentidos, representaciones opuestas al imaginario previo, el de los noventas. La convicción inicial que ubicaba a Estados Unidos como la tierra de las oportunidades entra en entredicho en la actualidad.
La crisis económica mundial es un elemento que ha llegado a intensificar, de alguna manera, las representaciones sociales sobre la imposibilidad de los migrantes que retornaron a su país natal de volver a Estados Unidos. Dicho elemento complementario ha sido frecuentemente ligado con el costo de la vida y el encarecimiento del empleo, que dan, como en los casos anteriores, nuevos sentidos en los "modos de vida". Si bien, según los relatos, la crisis es una de las dimensiones con más importancia, se puede describir como un elemento que refuerza la coyuntura y la dificultad preexistente.
En el universo discursivo sobre la crisis económica mundial, sobresalen dos dimensiones que son paradójicas, pero que expresan una dinámica frecuente entre migrantes con respecto a su estatus. De forma que, en mayor medida, los migrantes irregulares y con pocos recursos materiales admiten la afectación directa y la dificultad para sobrellevar tanto sus vidas laborales como familiares de forma "normal"; lo anterior se entiende también para otras depresiones económicas. En el caso contrario, hay migrantes que, con posiciones más ventajosas en la estructura social y con estatutos regular, pudieron aprovechar las oportunidades de la crisis para adquirir bienes a mejores precios.
En el ámbito local, las representaciones giran en torno a elementos centrales, en cuyo trasfondo se ubican la falta de oportunidades, la volatilidad de los precios del café y la problemática que sufren quienes no tienen acceso a los medios de producción "tradicionales". Dichas nociones, en cuanto a sociedad de origen, posiblemente se hayan mantenido y profundizado en la coyuntura migratoria de los últimos años. Sin embargo, la dicotomía inicial, entre un contexto que limitaba (origen) y otro que ofrecía oportunidades (destino), es el ideal que ha cambiado frente a las nuevas condiciones estructurales, barajadas con la crisis y los atentados terroristas del año 2001.
Aunque se presenta una clara conciencia entre los informantes de las condiciones difíciles, las cuales han sido inducidas por el modelo de producción orientado a un monocultivo, que ha ocasionado flujos migratorios constantes desde los años ochenta, también hay una convicción de que la migración en el cantón de Tarrazú posee un trasfondo notoriamente cultural, este trasciende el ámbito económico.
El Proyecto Hidroeléctrico Pirrís en las comunidades de impacto directo ocasionó el retorno de migrantes impulsados a invertir; esto, según los relatos, ha sido algo inédito para la Zona de los Santos en general. Posiblemente, dicha dinámica ha tenido un importante impacto en el imaginario, mediante la sustitución de representaciones sociales; en consecuencia, se ha constituido otro de los elementos de carácter local que contribuyó a la deslegitimación del concepto tradicional de migración presente en la década de los noventas. Es decir, el cambio ha sido notable con respecto al capital simbólico que poseía la migración durante las dos primeras décadas del siglo XX.
Las vivencias de los consultados expresan la transición de una serie de representaciones sociales de bonanza, que se relacionan con los noventas y la primera década del presente siglo. De manera que el escenario económico favorable se enlaza a las remesas provenientes de Estados Unidos, los altos precios del café, y la producción de empleos en el proyecto Pirrís. En las representaciones sociales actuales confluyen una serie de códigos que indican una situación contraria a la, según los consultados, vivida en los noventa. Así pues, las características actuales se inscriben en la falta de remesas, bajos precios del café y finalización del Proyecto Hidroeléctrico Pirrís; por lo tanto, hay un regreso a las condiciones históricas de falta de empleo que habían imperado.
Pese a que el Proyecto Hidroeléctrico Pirrís fue entendido como una solución a la problemática del empleo mal remunerado a finales de la década de los noventas, esto también ocasionó, en su finalización, un imaginario de profundización de la crisis económica local, en su mayoría propiciada por la baja en los precios del café.
Según los relatos, la realidad socioeconómica del cantón de Tarrazú, motiva a migrar, sin embargo, las nuevas variables que construyen la coyuntura migratoria son entendidas como una imposibilidad de realizarlo. Así, las representaciones sociales se estructuran con una lógica determinada en los siguientes términos: imposibilidad de los desposeídos de acceder a créditos para migrar por México; pocas posibilidades de obtener una visa turística o permiso de trabajo; nuevas dificultades ligadas a la mayor vigilancia y la introducción del crimen organizado en la frontera mexicana; carencia de empleo en Estados Unidosy debilitamiento de las redes migratorias.













