El murciélago frugívoro hondureño (Artibeus inopinatusDavis & Carter, 1964) es un murciélago de la familia Phyllostomidae, registrado hasta ahora en Honduras, Nicaragua y El Salvador. También se incluye dentro de las especies hipotéticas para Guatemala, sin embargo, Kraker-Castañeda et al. (2016), no lo consideran dentro de su listado oficial de especies para ese país. Se distribuye desde el nivel del mar hasta los 1100 m.s.n.m.
Los registros de esta especie son escasos en comparación con sus congéneres, a pesar de ser descrita desde hace seis décadas (Davis & Carter, 1964), estos registros, en su mayoría se refieren a su presencia en capturas esporádicas con redes de niebla.
De acuerdo con Reid y Medina (2016) su estado de conservación de la UICN se clasifica dentro de la categoría de “datos deficientes”, ya que no se conoce su estado poblacional, sin embargo, en Honduras se considera una especie en peligro de extinción debido a su restringido ámbito de distribución y a la pérdida de hábitat (Portillo et al., 2019).
En su ámbito de distribución, la especie puede confundirse con Artibeus jamaicensis, incluso se cree que algunos individuos podrían haberse identificado de forma incorrecta. Sin embargo, A. inopinatus es más pequeño, presenta el uropatagio ligeramente peludo, incluyendo pequeñas orlas de pelo al borde del mismo, además, A. inopinatus muestra una coloración distintiva, el vientre es más claro que el dorso, con un pelaje corto de puntas claras que le dan un tono escarchado (Solari et al., 2019).
Durante dos de las sesiones de monitoreo de la investigación “Murciélagos en el gradiente altitudinal del ACG” a cargo del grupo Manzu Conservación de Murciélagos, en la cual se registran y monitorean las poblaciones de murciélagos del área a distintos niveles sobre el nivel del mar y en diversos ecosistemas una vez por mes desde el año 2019, capturamos dos individuos de Artibeus inopinatus, el primero en el mes de mayo y el segundo en junio del 2023, en el Parque Nacional Santa Rosa, Área de Conservación Guanacaste (ACG), sector Playa Naranjo, Guanacaste, Costa Rica, en las coordenadas 10°47'31.12"N y 85°39'35.57"O, a una elevación de 20m.s.n.m.
El sitio de estudio es un parche de bosque tropical seco maduro, es decir, por sus características, se mantiene verde en época seca y presenta árboles de hasta 40 metros de alto. El bosque tropical seco de Santa Rosa, representa el único parche de bosque seco en la región mesoamericana que se encuentra conectado de forma ininterrumpida desde la costa del pacífico hasta los bosques húmedos de la vertiente del Caribe, pasando por las altas montañas de la cordillera de Guanacaste, razón por la cual el área fue declarada como Sitio Patrimonio Natural por la UNESCO en el año 1999 (Blanco, 2015), además de esto, Santa Rosa fue declarado como Área importante para la Conservación de murciélagos en el año 2013 (Jiménez et al., 2023).
Para la identificación de la especie en el campo, consultamos la Guía de campo de murciélagos de Nicaragua (Medina-Fitoria, 2014) y la Clave de campo de los murciélagos de Costa Rica y Nicaragua (York et al., 2019). Posteriormente, hicimos una revisión de los detalles de identificación tomados en cuenta por Turcios-Casco et al. (2020). Para ambas sesiones de captura se utilizaron 4 redes de niebla (2 de 12 metros, 1 de 9m y 1 de 6m, para un total de 39 metros de red).
El primer individuo que capturamos (mes de mayo) era una hembra adulta, se encontraba en una de las redes de 12m, cerca del nivel de suelo a las 22:30 horas. La hembra estaba en estado de gravidez y pronta a dar a luz ya que su vientre estaba sumamente abultado, los pezones habían perdido el pelo que los recubre, como es característico de las hembras activas. No presentaba parásitos externos ni ninguna condición anormal. Las medidas del individuo fueron de 50,7mm de antebrazo, 20,6mm de tibia, 67,5mm desde la punta de la cabeza hasta el inicio del uropatagio, con 36,3g de peso.
El segundo individuo (mes de junio), se trataba de un macho adulto sexualmente activo, se encontraba en una red de 12m, en el punto exacto donde colocamos la red donde capturamos a la hembra el mes anterior. Este fue capturado a las 21:30 horas a un metro sobre el nivel del suelo. Las medidas fueron de 52,1mm de antebrazo, 20,7mm de tibia, 31,2g de peso; en este individuo no medimos la longitud total del cuerpo, en su lugar tomamos la medida del tercer metacarpal que fue de 47,3mm. Además de las medidas, los pelos presentes a nivel de uropatagio resultaron clave para su identificación, también se comprobó su dentición, incluyendo la forma bilobulada de los incisivos superiores (Fig. 1).
Tomamos una muestra de piel del ala derecha de ambos individuos entre los dedos 4 y 5 cerca del borde externo del patagio, las cuales almacenamos en un vial con alcohol al 96% y depositamos en el laboratorio Biolep en el Parque Nacional Santa Rosa, Guanacaste, Costa Rica, para agregarlo a las bases de datos del Proyecto Bioalfa. Posteriormente, marcamos a los individuos con pintura acrílica no tóxica de secado rápido para evitar una doble manipulación en caso de recaptura en la misma noche y los liberamos después de tomar las debidas fotografías.
Este hallazgo representa el primer (y segundo) registro de la especie para el país, de acuerdo con Reid y Medina (2016) A. inopinatus ha sido registrado únicamente en el bosque seco tropical de Mesoamérica. En el caso de Costa Rica, el bosque tropical seco se extiende solo hacia el noroeste ,del país, en la provincia de Guanacaste, la cual también posee bosques húmedos hacia el sur en la península de Nicoya, por lo cual, el ACG representaría el límite sur de la distribución de la especie.

Fig. 1 Individuos de Artibeus inopinatus capturados en el sector Playa Naranjo, Parque Nacional Santa Rosa. A: Uropatagio con pelos cortos en toda su extensión apenas notorios hasta el borde del mismo. B: Vista lateral del macho de A. inopinatus. C: Detalle de la dentición en la hembra, nótese que los incisivos superiores internos son bilobulados. D: Vista Dorsal del macho, nótese una tonalidad clara de los pelos.
Debido a los pocos registros a lo largo de su distribución, aunado a su localización restringida en el país y los escasos datos existentes en cuanto a su ecología, sugerimos que esta especie sea catalogada como una especie amenazada para Costa Rica. Es necesario continuar los esfuerzos de monitoreo poblacional e implementar un estudio a nivel ecológico a la mayor brevedad posible, puesto que se desconocen los efectos de amenazas tales como la pérdida de hábitat, los incendios forestales y el cambio climático en esta especie.
Este hallazgo demuestra la importancia de realizar monitoreos continuos en los distintos ecosistemas de la región para poder documentar con mayor certeza la distribución de las especies y llegar a un mejor entendimiento de los requerimientos de cada una.










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