Introducción
La Actividad Física (AF) es importante porque permite satisfacer las necesidades de los estilos de vida modernos y hace parte de las dimensiones de actividades cotidianas (Sjøgaard et al., 2016). Esta dimensión, generalmente, es modificada, de manera negativa, por la gente joven cuando adquieren el rol de estudiantes universitarios, a pesar de las recomendaciones emanadas desde la OMS.
Diferentes autores coinciden en afirmar que ellos incurren en prácticas no saludables como el consumo de alcohol, tabaco y abandono de la AF (Arango et al., 2010; Campo et al., 2016), situaciones que coinciden con la transición de la adolescencia a la edad adulta (Corder et al., 2019), algo preocupante, porque es en este periodo donde se establecen los hábitos (saludables o no saludables) que perduran durante toda la vida (Gordon et al., 2004).
Algunos autores han reportado una alta prevalencia de sedentarismo en esta población que se encuentra matriculada en instituciones de educación superior (Castro et al., 2020) poniendo en riesgo su salud (Clemente et al., 2016). Otro estudio realizado en cuenca encontró niveles de AF muy bajos en hombres y mujeres, además de no cumplir con las recomendaciones internacionales sobre AF (Arias et al., 2015), siendo esto cada vez más frecuente, como lo demuestra un estudio con 1.6 millones de estudiantes en 146 países, en donde se encontró que la mayoría de los adolescentes no cumplen con las recomendaciones (Guthold et al., 2020).
Una de las causas de poca práctica identificada por ellos es la falta de tiempo, ya que deben cumplir con sus responsabilidades académicas y los tiempos libres los emplean en actividades sedentarias; otra causa es de tipo social ya que para ellos es importante realizar actividades acompañados de sus pares, de tal manera que si estos no están disponibles es desestimulante para ellos (Rubio & Varela, 2016). Permanecer sentados durante las largas jornadas de clases o frente a un ordenador, para cumplir con sus responsabilidades, no privilegia la AF (Rouse & Biddle, 2010; Calestine et al., 2017), por el contrario, promueven el sedentarismo y pone en riesgo las practicas saludables.
Un estudio sobre la tendencia al sedentarismo entre la población estadounidense en el periodo 2001-2016 encontró aumento en la tendencia de permanecer mirando la televisión, al menos dos horas al día, la cual era alta y el uso de computadores durante el tiempo libre aumentó en todos los grupos de edad, así como el tiempo de estar sentado aumentó entre los adolescentes y los adultos (Yang et al., 2019). Cabe resaltar que la falta de AF es de los principales factores de riesgos que se pueden modificar para prevenir la enfermedad crónica y la muerte prematura (WHO, 2018; Muller et al., 2016). Es claro para los investigadores, que un bajo nivel de AF se asocia con el desarrollo de enfermedades crónicas (Brugnara et al., 2016), cardiovasculares (Alves et al., 2016; Lwow et al., 2018), metabólicas (Ko et al., 2016; Lee et al., 2013) y musculoesqueléticas (Tong et al., 2019).
Caracterizar las prácticas de la AF de jóvenes estudiantes en una universidad colombiana fue el objetivo del presente estudio, ya que mientras más temprano se identifique el tipo de práctica, más rápido se pueden establecer las estrategias que promuevan la AF. Los resultados de la investigación pueden servir como línea a las oficinas de bienestar universitario para la incorporación de actividades de promoción de los estilos de vida en la población universitaria.
Metodos
Se hizo un estudio descriptivo, analítico, transversal. La muestra se obtuvo mediante un muestreo aleatorio estratificado, considerando como unidad muestral a los estudiantes matriculados en una universidad, con dos campus universitarios, ubicados en dos ciudades del país, geográfica y culturalmente diferentes. Con un error del 5 %, un nivel de confianza del 95 % se obtuvo una muestra de 544 sujetos, los cuales cumplían con los criterios de inclusión, quienes aceptaron participar en el estudio.
Se tuvo en cuenta los principios éticos de investigación de Helsinki y, según resolución 008430 de 1993, que rige la investigación en Colombia, se considera que no representó riesgo alguno. Se pidió el consentimiento informado a los participantes y el proyecto fue aprobado por el Comité Científico y Comité de Ética de la Universidad Libre de Colombia. Las variables estudiadas fueron: estudiantes universitarios, estilos de vida y actividad física.
El listado de los participantes se obtuvo a través de la oficina de admisiones y registros de ambos campus; los estilos de vida, dimensión actividad física, se evaluó mediante El Cuestionario de Estilos de vida Estudiantes Universitarios (CEVJU-R2) (Salazar Torres et al., 2013) el cual está compuesto por información sociodemográfica y un total de 63 ítems que recogen información para evaluar 8 dimensiones de los estilos de vida, las cuales son: Actividad física, Tiempo de ocio, Alimentación, Consumo de alcohol, cigarrillo y drogas ilegales, Sueño, Relaciones interpersonales, Afrontamiento y Estado emocional percibido y, tres aspectos relacionados con cada dimensión: las prácticas específicas, las motivaciones (para realizar y no realizar las prácticas) y los recursos que posibilitan o dificultan las prácticas. El CEVJUR2, tiene propiedades psicométricas adecuadas y es una herramienta para medir estilos de vida de los universitarios. En la última validación las dimensiones tuvieron un alfa de Cronbach superior a 0.6, lo cual indica una adecuada consistencia interna del instrumento, (Salazar Torres et al., 2010). Este se aplicó de manera presencial y directa a cada sujeto participante, para lo cual se organizaron jornadas por facultades y programas académicos en grupos, cada grupo contaba con el acompañamiento de, al menos un investigador, un auxiliar y un semillerista. Los resultados se condensaron en una base de datos y se procesaron con el Software R y Rstudio. Se hicieron tablas de frecuencia para las variables sociodemográficas con pruebas estadísticas de Chi2; análisis de distribución de frecuencias con pruebas de Chi2 para todas las respuestas relacionas con la dimensión de la actividad física.
Resultados
Las características sociodemográficas indican que hubo mayoría de mujeres (57 %), la edad mínima fue de 16 años y la máxima más de 25, predominantemente solteros (97 %) ver resumen en la Tabla 1.
Tabla 1 Características sociodemográficas de los estudiantes de pregrado
| SEXO | Barranquilla | Pereira | Total | p-valor |
|---|---|---|---|---|
| Masculino | 210 (25 %) | 156 (18 %) | 366 (43 %) | 0.0129 |
| Femenino | 318 (38 %) | 164 (19 %) | 482 (57 %) | |
| EDAD | ||||
| 16-19 | 315 (37 %) | 33 (4 %) | 348 (41 %) | <0.0001 |
| 20-24 | 189 (22 %) | 245 (29 %) | 434 (51 %) | |
| 25 o más | 24 (3 %) | 42 (5 %) | 66 (8 %) | |
| PROCEDENCIA | ||||
| Rural | 152 (18 %) | 38 (5 %) | 190 (22 %) | <0.0001 |
| Urbana | 376 (44 %) | 282 (33 %) | 658 (78 %) | |
| ESTADO CIVIL | ||||
| Casado o unión libre | 22 (3 %) | 3 (0.4 %) | 25 (3 %) | 0.0129 |
| Soltero | 506 (60 %) | 317 (37 %) | 823 (97 %) | |
| SEMESTRE | ||||
| 1-mar | 236 (28 %) | 60 (7 %) | 296 (35 %) | <0.0001 |
| 4-jul | 216 (25 %) | 186 (22 %) | 402 (47 %) | |
| 8 - 10 + Internado | 76 (9 %) | 74 (9 %) | 150 (18 %) | |
| TRABAJA | ||||
| No | 437 (52 %) | 218 (26 %) | 655 (77 %) | <0.0001 |
| Si | 91 (11 %) | 102 (12 %) | 193 (23 %) | |
| ESTRATO | ||||
| 1 (Bajo-bajo) | 90 (11 %) | 28 (3 %) | 118 (14 %) | 0.0005 |
| 2 (Bajo) | 151 (18 %) | 70 (8 %) | 221 (26 %) | |
| 3 (Medio-bajo) | 170 (20 %) | 147 (17 %) | 317 (37 %) | |
| 4 (Medio) | 82 (10 %) | 65 (8 %) | 147 (18 %) | |
| 5 (Medio-alto) | 24 (3 %) | 10 (1 %) | 34 (4 %) | |
| 6 (Alto) | 11 (1 %) | 0 (0 %) | 11 (1 %) | |
| Ciencias de la Salud | 203 (24 %) | 61 (7 %) | 264 (31 %) | <0.0001 |
| Ciencias Económicas, Administrativas y Contables | 114 (14 %) | 54 (6 %) | 168 (20 %) | |
| Ciencias Sociales | 136 (16 %) | 109 (13 %) | 245 (29 %) | |
| Ingeniería | 75 (9 %) | 96 (11 %) | 171 (20 %) | |
Nota. La Tabla 1 muestra las características sociodemográficas de los estudiantes de pregrado en Barranquilla y Pereira. Los datos se presentan como número de estudiantes y porcentaje entre corchetes. Los valores de p se obtuvieron mediante pruebas de chi-cuadrado e indican que los valores son significativos estadísticamente.
Prácticas de la actividad física
La población juvenil evaluada no considera, dentro de su estilo de vida, prácticas de la AF como el caminar o montar bicicleta, ya que el 63 % lo realiza pocas veces o nunca, de los cuales el 36 % son mujeres, marcando una diferencia significativa según el p-valor de 0.004. Es importante educar a los jóvenes sobre las diferentes prácticas de la AF, incluyendo la caminata y el uso de la bicicleta que, además de servir como medio de transporte le abona beneficio a la salud.
Por otra parte, el 41 % nunca practica algún deporte con fines competitivos p-valor de 0.0001 y el 15 % nunca realiza ejercicio durante 30 minutos, al menos tres veces a la semana, p-valor 0.0258. Es importante seguir sensibilizando sobre la dosificación de la práctica de la actividad física, según el direccionamiento de la OMS.
Motivos para hacer algún ejercicio o actividad física
Para los jóvenes evaluados la principal motivación para hacer las prácticas es beneficiar su salud con un porcentaje del 46 %, de los cuales el 54 % son mujeres, marcando una diferencia significativa según el p-valor de 0.0004998. Por otra parte, los estudiantes se sienten motivados por mejorar su figura y estado de ánimo, 29 % y 16 %, respectivamente. Ver Tabla 2. Es importante aprovechar la motivación identificada en la población para seguir implementando la AF como estrategia de promoción de estilos de vida saludable.
Tabla 2 Distribución de frecuencias de motivos para hacer algún ejercicio o actividad física
| Motivos | Hombre | Mujer | p-valor | ||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| No saludable | Saludable | Total | No saludable | Saludable | Total | ||
| Mejorar su figura | 60 (7.1 %) | 46 (5.4 %) | 106 (12.5 %) | 101 (11.9 %) | 38 (4.5 %) | 139 (16.4 %) | 0.0004998 |
| Relacionarse con amigos o nuevas personas | 13(1.5 %) | 7(0.8 %) | 20(2.3 %) | 13(1.5 %) | 2(0.2 %) | 15(1.7 %) | |
| Mejorar el estado de ánimo | 18(2.1 %) | 17(2.0 %) | 35(4.1 %) | 76(9.0 %) | 23(2.7 %) | 99(11.7 %) | |
| Beneficiar su salud | 118(13.9 %) | 64(7.5 %) | 182(21.4 %) | 159(18.8 %) | 52(6.1 %) | 211(24.9 %) | |
| Hace parte del estilo de vida de sus padres o hermanos | 3(0.4 %) | 2(0.2 %) | 5(0.6 %) | 3(0.4 %) | 0(0.0 %) | 3(0.4 %) | |
| Hace parte del estilo de vida de su pa reja o amigos cercanos | 1(0.1 %) | 3(0.4 %) | 4(0.5 %) | 4(0.5 %) | 3(0.4 %) | 7(0.9 %) | |
| Otro | 9(1.1 %) | 5(0.6 %) | 14(1.7 %) | 4(0.5 %) | 4(0.5 %) | 8(1.0 %) | |
| Total | 222(26.2 %) | 144(16.9 %) | 366(43.0 %) | 360(42.6 %) | 122(14.4 %) | 482(57 %) | |
Nota. La Tabla 2 muestra los motivos para hacer algún ejercicio o actividad física entre hombres y mujeres, divididos en categorías de "No saludable" y "Saludable". Los datos se presentan como número de estudiantes y el porcentaje entre corchetes. Los valores de p se obtuvieron mediante pruebas de chi-cuadrado
Principales motivos para no hacer (o dejar de hacer) ejercicio y actividad física
Los principales motivos para no hacer (o dejar de hacer) ejercicio y actividad física de los jóvenes estudiados son la pereza con un porcentaje del 67 %, de los cuales el 57 % son mujeres, sin embargo, no hay evidencia estadística suficiente para afirmar una diferencia significativa entre hombres y mujeres ya que el p-valor es 0.2549. Por otra parte, el 12 % de los estudiantes manifiestan que hacer ejercicio implica mucho esfuerzo y que se cansan muy fácilmente. Ver Tabla 3.
Tabla 3 Distribución de frecuencias de motivos para no hacer (o dejar de hacer) ejercicio y actividad física
| Motivos | Hombre | Mujer | p-valor | ||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| No saludable | Saludable | Total | No saludable | Saludable | Total | ||
| Temor a hacer el ridículo | 9(1.1 %) | 1(0.1 %) | 10(1.2 %) | 12(1.4 %) | 6(0.7 %) | 18(2.1 %) | 0.2549 |
| Implica mucho esfuerzo y se cansa fácil | 24(2.8 %) | 14(1.7 %) | 38(4.5 %) | 54(6.4 %) | 10(1.2 %) | 64(7.6 %) | |
| Pereza | 150(17.7 %) | 92(10.8 %) | 242(28.5 %) | 238(28.1 %) | 86(10.1 %) | 324(38.2 %) | |
| Insistencia de amigos, pareja o familia para no hacerlo | 3(0.4 %) | 4(0.5 %) | 7(0.9 %) | 4(0.5 %) | 0(0.0 %) | 4(0.5 %) | |
| Las personas cercanas a usted lo han criticado por hacer ejercicio actividad física | 1(0.1 %) | 1(0.1 %) | 2(0.2 %) | 2(0.2 %) | 2(0.2 %) | 4(0.4 %) | |
| Otro | 35(4.1 %) | 32(3.8 %) | 67(7.9 %) | 50(5.9 %) | 18(2.1 %) | 68(8 %) | |
| Total | 222 | 144 | 366 | 360 | 122 | 482 | |
Nota. La Tabla 3 muestra los motivos para no hacer (o dejar de hacer) ejercicio y actividad física entre hombres y mujeres, divididos en categorías de "No saludable" y "Saludable". Los datos se presentan como número de estudiantes y el porcentaje entre corchetes. Los valores de p se obtuvieron mediante pruebas de chi-cuadrado.
En las motivaciones de las prácticas de actividad física se observa que el 33 % de los jóvenes universitarios evaluados piensa que podría cambiarlas, pero no sabe si lo hará, de los cuales el 38 % son mujeres, marcando una diferencia significativa según el p-valor <0.0001. Por otra parte, el 28 % de los estudiantes están satisfechos con sus prácticas y no piensan que sean problemáticas. Ver Tabla 4.
Tabla 4 Distribución de frecuencias de motivaciones para hacer algún ejercicio o actividad física
| Motivaciones | Hombre | Mujer | p-valor | ||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| No saludable | Saludable | Total | No saludable | Saludable | Total | ||
| Está satisfe cho con sus prácticas y no piensa que sean problemáticas | 60(7.1 %) | 72(8.5 %) | 132(15.6 %) | 60(7.1 %) | 42(5.0 %) | 102(12.1 %) | <0.0001 |
| Podría cam biarlas, pero no sabe si lo hará | 77(9.1 %) | 24(2.8 %) | 101(11.9 %) | 162(19.1 %) | 20(2.4 %) | 182(21.5 %) | |
| Podría cam biarlas en poco tiempo y ya tiene un plan para lograrlo | 32(3.8 %) | 11(1.3 %) | 43(5.1 %) | 36(4.2 %) | 11(1.3 %) | 47(5.5 %) | |
| Ya ha hecho algunos cambios, pero aún le falta lograr lo que pretende | 45(5.3 %) | 18(2.1 %) | 63(7.4 %) | 73(8.6 %) | 28(3.3 %) | 101(11.9 %) | |
| Está satisfe cho con los cambios que ha logrado y piensa mantenerlos | 8(0.9 %) | 19(2.2 %) | 27(3.1 %) | 29(3.4 %) | 21(2.5 %) | 50(5.9 %) | |
| Total | 222(26.2 %) | 144(16.9 %) | 366(43.1 %) | 360(42.4 %) | 122(14.5 %) | 482(56.9 %) | |
Nota. La Tabla 4 muestra las motivaciones para hacer algún ejercicio o actividad física entre hombres y mujeres, divididos en categorías de "No saludable" y "Saludable". Los datos se presentan como número de estudiantes y el porcentaje entre corchetes. Los valores de p se obtuvieron mediante pruebas de chi-cuadrado.
Discusión
Los estudiantes universitarios tienen riesgos de enfermedades crónicas no transmisibles por no cumplir las recomendaciones acerca de la práctica de la AF orientadas al cuidado de la salud. En el presente estudio el grupo participante no privilegia actividades como la caminata o el uso de la bicicleta para sus desplazamientos (desplazamiento activo), a pesar de su importancia dentro de esta dimensión, por sus beneficios para la salud a nivel general. Estos resultados son opuestos a los hallazgos de Samarkandi (2022), quien encontró una prevalencia de AF del 69.9 % y dentro de las actividades privilegiadas estuvo la de caminar. Pero no solo esto, también realizaban deportes de intensidad vigorosa, fitness o actividades recreativas (Samarkandi, 2022).
Si bien es cierto no hubo preguntas que ilustraran las causas del no uso de desplazamiento activo hay que tomar en consideración lo que algunos autores consideran importantes, como la percepción de seguridad que representa para los estudiantes el uso de este desplazamiento: por un lado está la seguridad vial; el aumento en la circulación de automóviles, el no respeto por señales de tránsito, el manejo de tiempo y el aumento de accidentes de tránsito, pueden ser consideraciones tenidas en cuenta por los estudiantes para el desplazamiento hacia sus instituciones (Titze et al., 2007; Giles & King, 2009; Horacek et al., 2018), si ellos no se sienten seguros evitarán su uso para no poner en riesgo su integridad; por otro lado está la delincuencia, haciéndoles sentir temor por su integridad personal y la seguridad de su medio de transporte (Cole et al., 2008; Molina et al., 2010; Wang et al., 2015) razón por la cual es posible que lo eviten.
Teuber & Sudeck (2021), plantean para estos dos tipos de desplazamientos un aspecto positivo y otro negativo. El positivo lo relacionan directamente con los beneficios para la salud, el gusto por la AF; el negativo lo asocian con la exposición a ser víctima de la delincuencia, la falta de tiempo, el esfuerzo físico y las condiciones climáticas, por las respuestas de este grupo podría inferirse que su poco uso obedece a factores como el esfuerzo físico y las condiciones climáticas.
También se evidenció en el presente estudio la tendencia a la no práctica de la actividad física durante 30 minutos, al menos tres veces a la semana, un mayor porcentaje entre las mujeres. Hallazgos similares han encontrado otros autores, un estudio en Arabia confirmó que las mujeres tienen mayor probabilidad de sedentarismo con respecto a los hombres. Concluyen afirmando que, a pesar de conocer los efectos negativos de la inactividad física continuaban mostrando un comportamiento excesivamente sedentario o de inactividad física (Bashatah et al., 2023). Esto puede estar sustentado en lo que indican algunos autores acerca de que las mujeres tienen una mayor percepción de barreras para la práctica de la AF (Sevil Serrano et al., 2017). Por otro lado, podría pensarse que los resultados pudieron estar influenciados por la pandemia del COVID-19 ya que la investigación fue realizada en ese periodo. Varios estudios así lo confirman, Meyer et al. (2020), encontraron, en general, una prevalencia de inactividad física del 20.5 % entre adultos mayores de 18 años en los Estados Unidos (Meyer et al., 2020), del 25.0 % entre adultos mayores de 18 años en Reino Unido (Smith et al., 2020) y del 29.3 % en estudiantes universitarios en Hungría (Ács et al., 2020).
También, resulta interesante inferir como una posible causa de la poca AF el campus universitario. En este espacio los jóvenes permanecen gran parte de su tiempo por lo que debería ser un ambiente que invite o estimule a la práctica de la AF, sin embargo, algunos hallazgos indican todo lo contrario. En un estudio de dos universidades alemanas se evidenció vastos espacios verdes sin señales visuales que fomenten la AF, deficiencia de equipos deportivos, y, además de difícil acceso. Las normas sociales inducían a permanecer sentados durante las conferencias y en el tiempo de clases, en conclusión, los campus disuadían a los estudiantes de practicar AF (Von Sommoggy et al., 2020).
Finalmente, es clara la importancia de promover las prácticas saludables y, en particular, desde el ambiente universitario, dada su importancia para el cuidado de la salud. Se han hecho estudios sobre el tema con resultados que invitan a replicar, como los resultados en una universidad peruana, donde observaron cambios significativos después de una intervención (Carranza et al., 2020).
Los resultados, por lo regular, indican que la población estudiada si bien es cierto tiene un conocimiento general acerca de la actividad física y su importancia para la salud, no la priorizan por diferentes motivos relacionados con la carga académica, el detalle acerca del qué y cómo ponerla en práctica. Con base en esta información las universidades pueden revisar sus programas de promoción e implementar acciones.
Las limitaciones del este estudio estuvieron relacionadas con la ubicación geográfica de la población estudiada ya que se encontraba en dos zonas prácticamente opuestas con respecto a la geografía, topografía y arraigos culturales. Un grupo reside en el caribe colombiano, zona costera, clima caliente húmedo, mientras que el otro grupo reside en el conocido eje cafetero colombiano, el cual cuenta con una topografía montañosa y con clima predominantemente frío. Se recomienda a las futuras investigaciones tener en cuenta este elemento que puede generar sesgos; por lo tanto, cada grupo debe ser analizado separadamente.
Conclusión
El grupo de participantes de esta investigación, tienen prácticas no saludables relacionadas con la AF, confirmando los hallazgos de diferentes estudios. Existen múltiples causas para ello, razones por las cuales los programas de Bienestar Universitario deben propender por el fomento de la buena práctica, garantizando con ello, la disminución del riesgo de las enfermedades prevenibles.
Las instituciones educativas deben caracterizar los hábitos saludables en sus cortes de inicio con un monitoreo periódico de los mismos. También, deben proporcionar los espacios (gimnasio, ecoparques) al interior de los campus universitarios para la práctica de la AF.














