Introducción
El fútbol americano es un deporte de equipo popular y competitivo en los Estados Unidos y Canadá. Se trata de una actividad de contacto, en la cual dos equipos de 11 jugadores compiten para llevar el balón a la zona de anotación del contrario y obtener más puntos que su rival. El juego se divide en cuatro cuartos de 15 minutos y se pueden utilizar tanto los pies como las manos para avanzar el balón. La Federación Internacional de Fútbol Americano (IFAF) regula las reglas del juego, mientras que la National Football League (NFL) representa el más alto nivel de competición (Vitale et al., 2016; Robbins, 2010; LaPlaca y McCullick, 2020).
El éxito en el fútbol americano se relaciona directamente con la fuerza, la potencia y la agilidad de los jugadores (Gabbet, 2005), razón por la cual resulta crucial que los entrenadores cuenten con la información necesaria para tomar decisiones tácticas eficientes; así, respetarán las cualidades físicas de los atletas y se adaptarán a las exigencias de cada posición en el campo de juego. Algunos autores (Schmidt, 1999; Miller et al., 2002) han destacado que, en el nivel profesional, se utilizan programas de entrenamiento específicos para cada jugador, lo que permite a los entrenadores de fuerza trabajar en el desarrollo de las características físicas necesarias para maximizar el rendimiento en sus respectivas posiciones.
Aunque se reconoce que la práctica deportiva modela las características físicas del individuo según su especificidad para potenciar su rendimiento durante la competencia (Norton y Olds, 1996), en deportes colectivos de carácter amateur, sucede que a veces los deportistas no están posicionados en cuanto a sus características físicas, hecho que se da en un entorno competitivo y sugerido en la literatura.
Durante las últimas tres décadas, se ha llevado a cabo una serie de investigaciones internacionales sobre las características físicas de los jugadores de fútbol americano pertenecientes a la NFL (Bosch et al., 2014; Dengel et al., 2013; Gettman, 1987; Gleim, 1984; Pryor et al., 2013). Estos estudios han analizado factores como la altura, el peso, el índice de masa corporal y la composición corporal, no solo en las posiciones de juego, sino también entre las distintas divisiones. Además, se ha encontrado que estas características físicas son distintas entre los jugadores de fútbol americano, debido a las diferentes exigencias de velocidad y movimiento requeridas para rendir en cada posición (Burke et al., 2023; Philipp et al., 2024; Fry y Kraemer, 1991; Kraemer et al., 2005; Snow et al., 1998; Wilmore y Haskell, 1972).
Según Sierer et al. (2008), las posiciones de juego en los equipos ofensivos y defensivos se clasifican en tres grupos: linieros (LM), jugadores de habilidad (SP) y jugadores de gran habilidad (BSP). Los LM están situados en la línea de confrontación y son los más grandes y pesados del equipo (Binkley et al., 2015; Feairheller et al., 2016). Los SP incluyen a los mariscales de campo, corredores, receptores abiertos y profundo, quienes son más rápidos y fuertes que los LM y BSP (Sierer et al., 2008; Robbins et al., 2012). Por último, los BSP tienen habilidades motoras distintas y son capaces de derribar a los apoyadores, entre ellos se encuentran el fullback, tight end y defensivo (Sierer et al., 2008). Cada posición requiere atletas con características físicas específicas ajustadas a las necesidades de su posición, con el fin de optimizar el rendimiento técnico (Baur et al., 2023; Camacho y Tlatoa, 2013; Kraemer et al., 2005).
Se ha estudiado que en el fútbol americano cada posición impone distintas demandas de rendimiento. Wellman et al. (2016) han utilizado la tecnología del Sistema de Posicionamiento Global (GPS) para cuantificar las diferencias posicionales en las características de movimiento durante un partido y un entrenamiento de pretemporada (DeMartini et al., 2011). Por ejemplo, los jugadores de diferentes niveles y en posiciones de habilidad lograron mayores distancias, sprints de alta intensidad, así como esfuerzos de aceleración y desaceleración que los jugadores de otras posiciones. Debido a los distintos requisitos de rendimiento en el juego, los perfiles físicos varían entre las posiciones: los SP y BSP destacan por su velocidad y agilidad, mientras que los LM (ofensivos y defensivos) sobresalen en fuerza y potencia (Iguchi et al., 2011; Robbins, 2011; Vitale et al., 2016).
En Chile, el fútbol americano está experimentando un crecimiento significativo, con un aumento en el número de participantes, lo que conlleva una mayor competitividad, por lo cual es necesaria una preparación deportiva óptima para afrontar la carga competitiva (Federación Deportiva Nacional de Fútbol Americano, 2022). En ese sentido, estudiar las capacidades físicas por posiciones de juego podría proporcionar información valiosa para los entrenadores y preparadores físicos en general. Además, en Chile, hasta la fecha no se han identificado estudios de esta naturaleza. Por lo tanto, el objetivo de este estudio es comparar las capacidades físicas de los jugadores de fútbol americano de un club de la región de Biobío, según sus posiciones de juego.
Metodología
La investigación fue observacional de corte transversal con alcance descriptivo en el que participaron voluntariamente atletas de fútbol americano de un club de la región del Biobío. Todos los participantes fueron informados sobre los objetivos, riesgos y beneficios del estudio y dieron su consentimiento informado voluntariamente antes de participar en las evaluaciones. El presente estudio se condujo de acuerdo con las normas éticas establecidas por el comité de experimentación humana responsable y con base en la Declaración de Helsinki (Asociación Médica Mundial, 1964), así que fue aprobado por el Comité Ético Científico de la Universidad Adventista de Chile, con resolución n.° 2023-13.
Participantes
La muestra fue no probabilística por conveniencia. Participaron voluntariamente, de las mediciones físicas, 22 atletas masculinos de fútbol americano no profesionales con un promedio de edad de 21.6 ± 4.6 años, pertenecientes a un club de la región del Biobío, el cual se involucra en competencias nacionales. Los atletas tienen una experiencia de cuatro años en la modalidad y entrenan cuatro días a la semana.
Para que un atleta fuera considerado en el estudio debió cumplir los siguientes criterios: (1) tener al menos un año de antigüedad en el club, (2) haber participado de todas las mediciones de las pruebas físicas y (3) haber firmado el consentimiento informado.
Por otra parte, se excluyeron del estudio aquellos jugadores con algún tipo de lesión que dificultara realizar las pruebas al máximo de su capacidad física.
Instrumentos
Se evaluaron las variables físicas correspondientes a velocidad, agilidad, fuerza máxima de extremidades superiores e inferiores y potencia, basadas en las pruebas del NFL Combine (Robbins, 2012). Se utilizaron las siguientes pruebas evaluativas: Sprint en 40 yardas (para la velocidad); 3 cone drill y Pro-agility drill (para la agilidad); Squat 90°
(para potencia de miembros inferiores); Bench press (para fuerza máxima de miembros superiores); Broad jump (para la potencia de miembros inferiores), y Sprint en 40 yardas (para potencia máxima).
Los atletas efectuaron dos sprint en una distancia de 36.6 metros (40 yardas). La salida del sprint es de una posición de apoyo de tres puntos: dos pies y una mano en la línea de partida. Se dio la partida con la señal del silbato, durante el recorrido se motivó al jugador para favorecer su máximo rendimiento hasta la línea de meta. Se registró el mejor de ambos tiempos (Robbins, 2012). Con el fin de anotar el tiempo empleado por los atletas, se empleó un cronómetro digital marca Q & Q, modelo Hs45®.
3 cone drill
Los jugadores ejecutaron dos veces esta prueba y se registró la mejor marca. La salida fue a la señal del silbato. La distancia entre conos en este ejercicio fue de 4.6 metros (cinco yardas). El jugador comenzó su desplazamiento en velocidad desde el primer cono hacia el segundo y luego volvió al primero para tocar la línea con la mano; regresó al segundo y se dirigió al tercero; giró alrededor de él en sentido contrario al reloj, se devolvió al segundo y luego se condujo al primero (Robbins, 2012). Se cuantificó el tiempo de los atletas mediante la utilización de un cronómetro digital Q & Q, modelo Hs45®.
Pro-agility drill
Los jugadores realizaron dos veces esta prueba, con tres minutos de recuperación entre cada intento. La salida fue señalada mediante el sonido de un silbato. Esta prueba comenzó en la línea de cinco yardas (en el medio) en la posición de tres puntos (apoyo en dos pies y una mano). Posteriormente, corrieron hacia la derecha y tocaron la línea lateral con la mano. De inmediato, se dieron la media vuelta y corrieron a máxima velocidad a la línea de diez yardas, para tocar la línea con la mano. Finalmente, se dieron la vuelta una vez más y corrieron a la línea de meta situada en la línea de cinco yardas (al medio) (Robbins, 2012). Se utilizó un cronómetro digital marca Q & Q, modelo Hs45®, para el registro del tiempo empleado por los atletas.
Squat a 90 grados (sentadillas)
El jugador debió ejecutar el movimiento de sentadillas, realizando la acción excéntrica a 90°, con la mayor cantidad de peso posible. Se registró el mayor peso levantado (1RM).
Bench press (press de banca)
Este ejercicio se ejecutó en posición decúbito dorsal sobre un banco plano, con cinco puntos de apoyo: dos pies en contacto con el suelo, glúteo apoyado en el banco, espalda y nuca en contacto con la parte superior del banco. Al realizar la fase excéntrica, la barra debió tocar en el punto anatómico esternón de manera controlada y luego la fase concéntrica debió ser hasta que los codos se extendieran completamente. Para seguridad del atleta, se ubican dos personas a los costados de la barra sin realizar contacto alguno, como forma de ayuda en el levantamiento. Se registró el mayor peso levantado (Robbins, 2012).
Power clean
El atleta debió levantar una barra cargada en el suelo con un agarre amplio; (se levantó la barra con fuerza, mientras se extendieron las piernas y los brazos simultáneamente). El jugador se inclinó ligeramente debajo de la barra, para sostenerla en una posición de frente a los hombros, y luego enderezó las piernas y los brazos, en busca de ponerse de pie con la barra en la posición inicial (Cormie et al., 2007). Se registró el peso máximo levantado.
Broad jump (salto de longitud)
La salida fue a la señal del evaluador. Este salto horizontal debió ser ejecutado con ambos pies, usando un contra movimiento y balanceo de brazos. El atleta saltó hacia posición anterior para la distancia máxima. La distancia del salto se midió como aquella desde la línea de inicio hasta la parte más cercana del cuerpo, al aterrizar el punto de contacto del talón. Se registró el mejor de dos intentos (Robbins, 2012). Para dicho registro de la distancia, se utilizó una cinta métrica (en centímetros) depositada en el suelo.
Procedimientos
Para efectos de esta investigación, los atletas completaron las evaluaciones en dos días distintos, con una diferencia de dos días entre una evaluación y otra. Todos los jugadores fueron previamente informados de asistir a las evaluaciones con ropas deportivas de juego. El primer día se enfocó en la medición de velocidad y agilidad, mientras que el segundo se destinó a la medición de fuerza y potencia. Antes de cada evaluación, los atletas efectuaron un calentamiento habitual dirigido por el entrenador del equipo.
Las posiciones de juego fueron clasificadas en tres grupos (Sierer et al., 2008): (1) posiciones de habilidad (SP), que incluyen a los jugadores cornerback, safety, wide receiver y quarterback; (2) posiciones de gran habilidad (BSP), que abarcan a los outside linebacker, end, middle linebacker, tight end, fullback y halfback; y (3) posición de linieros (LM), que comprende a los left tackle, left guard, center, right guard, right tackle.
Análisis estadístico
Se utilizó la estadística descriptiva para todos los datos físicos, representados en media (X) y desviación estándar (DE). Posteriormente, se verificó la normalidad de la información, usando el test de Shapiro-Wilk.
Para los datos que presentaron una distribución normal, se empleó la prueba de ANOVA de un factor, la cual comparó las medias de los grupos de posiciones de juego (SP, BSP y LM), seguida de la prueba de Levene, para comprobar la homogeneidad de varianzas. Una vez corroboradas las varianzas como iguales, se aplicó la prueba Posthoc de Tukey, con el fin de identificar qué posiciones, específicamente, presentaron una diferencia significativa.
Para los datos que no presentaron una distribución normal, se utilizó la estadística no paramétrica de Kruskal-Wallis, seguida del método de clasificación por pares DwassSteel-Critchlow-Fligner (DSCF).
Se estimó el tamaño del efecto (TE) para verificar la magnitud de diferencias entre las medias. Los valores de tamaño del efecto se calcularon con base en la d de Cohen, utilizando los siguientes umbrales para la clasificación cualitativa: trivial (< 0.2), pequeño (0.21 - 0.49), moderado (0.50 - 0.79), grande (> 0.80) (Cohen, 1988).
Para el cálculo de los procedimientos descritos, se utilizó el software Jamovi®, versión 2.3.18. Todos los test adoptaron un nivel de significancia de p ≤ 0.05.
Resultados
En la tabla 1, se presentan las características de la muestra. Los valores de promedio y desviación estándar fueron de 21.6 ± 4.6 años de edad para la muestra investigada, con un peso corporal de 87.9 ± 14.8 kg y una estatura de 174 ± 5.4 cm.
Tabla 1 Descripción de la muestra por posición
| Datos generales | SP (n = 6) (X ± DE) | BSP (n = 9) (X ± DE) | LM (n = 7) (X ± DE) | TOTAL (n = 22) (X±DE) |
| Edad | 24.8 ± 6.6 | 21 ± 3.6 | 19.6 ± 1.9 | 21.6 ± 4.6 |
| Peso (kg) | 87.3 ± 13.3 | 78.7 ± 11.8 | 100 ± 10.9 | 87.9 ± 14.8 |
| Estatura (cm) | 173 ± 2.71 | 172 ± 5.5 | 176 ± 6.6 | 174 ± 5.4 |
Nota: X = media; DE = desviación estándar; SP = jugadores de habilidad; BSP = jugadores de gran habilidad; LM = linieros.
En relación con los resultados de las pruebas físicas por posición de juego (tabla 2), hubo diferencias significativas entre las pruebas de Broad jump, 3 cone drill y Proagility drill (ANOVA p ≤ 0.05). Al aplicar la prueba Post-hoc de Tukey, se observaron diferencias significativas entre las posiciones de BSP y LM para la prueba de Broad jump (p = 0.019), con un tamaño del efecto (TE) grande (d = 1.51). De igual manera, se notaron diferencias significativas entre SP y LM para la prueba de 3 cone drill (p = 0.045) con un TE grande (d = 1.44). Finalmente, los atletas de SP fueron estadísticamente más rápidos que los LM en la prueba de Pro-agility drill (p = 0.012, d = 1.95).
Tabla 2 Resultado de las pruebas físicas por posición
| Pruebas físicas | Posiciones | ANOVA | TOTAL (n = 22) (X ± DE) | Tamaño del efecto (TE) | ||||
| SP (n = 6) (X ± DE) | BSP (n = 9) (X ± DE) | LM (n = 7) (X ± DE) | SP vs. BSP | SP vs. LM | BSP vs. LM | |||
| Power Clean (kg) | 74.2 ± 10.7 | 66.1 ± 8.2 | 61.4 ± 9.5 | p = 0.070 | 66.8 ± 10.2 | 0.87 | 1.37 | 0.5 |
| Squat (kg) | 106 ± 17.4 | 113 ± 15.2 | 107 ± 12.5 | p = 0.634 | 109 ± 14.7 | 0.46 | 0.09 | 0.37 |
| Bench press (kg) | 80.8 ± 16.3 | 71.7 ± 7.07 | 71.4 ± 4.8 | p = 0.347H | 74.1 ± 10.3 | 0.93 | 0.95 | 0.02 |
| Broad jump (cm) | 199 ± 19.4 | 215 ± 21a | 187 ± 12 | p = 0.023 | 2.1 ± 0.2 | 0.86 | 0.66 | 1.51 |
| 3 cone drill(s) | 8.6 ± 0.3b | 8.7 ± 0.7 | 9.4 ± 0.4 | p = 0.032 | 8.9 ± 0.6 | 0.23 | 1.44 | 1.21 |
| Pro-agility drill(s) | 4.4 ± 0.1c | 4.6 ± 0.2 | 4.9 ± 0.3 | p = 0.008H | 4.6 ± 0.3 | 0.77 | 1.95 | 1.18 |
| 40 yardas(s) | 5.2 ± 0.4 | 5.1 ± 0.2 | 5.5 ± 0.2 | p = 0.072 | 5.2 ± 0.3 | 0.19 | 0.99 | 1.19 |
Nota: X = media; DE = desviación estándar; SP = jugadores de habilidad; BSP = jugadores de gran habilidad; LM = linieros.
H: Estas dos pruebas se analizaron mediante la prueba no paramétrica de Kruskal-Wallis.
a: Diferencia significativa entre BSP y LM.
b: Diferencia significativa entre SP y LM.
c: Diferencia significativa entre LM y SP.
Discusión
El principal objetivo de la investigación fue comparar las capacidades físicas de los atletas de fútbol americano de un club de la región de Biobío, según sus posiciones de juego. Los resultados principales indican que los jugadores BSP mostraron un mejor rendimiento en la prueba de potencia de las extremidades inferiores, en comparación con los LM. Además, en las pruebas de agilidad, se demostró que los SP son significativamente más ágiles que los LM. Por otra parte, los SP registraron mejores desempeños en la prueba de potencia que los LM.
En cuanto a la posición de juego, se observaron diferencias significativas en la prueba de potencia (Broad jump) entre los BSP y los LM. Los BSP presentaron una media de 215 ± 21 cm, mientras que los LM, una de 187 ± 12cm (p = 0.019, d = 1.51), lo cual indica que los BSP poseen mayor potencia en el tren inferior y lograron una mayor longitud de salto en comparación con los LM. Estos resultados se asemejan a los encontrados por Yamashita et al. (2017), quienes evaluaron atletas japoneses no profesionales en la categoría de BSP y jugadores LM en la prueba Broad jump. Señalaron que los atletas de gran habilidad tuvieron una media de 2.59 ± 0.14 cm, mientras que los linieros mostraron una de 2.39 ± 0.17 cm. Por otra parte, en Italia Vitale et al. (2016) efectuaron un estudio similar, en el cual se destaca que en la prueba de potencia también se halló una diferencia significativa entre las posiciones BSP y LM (2.25 ± 0.2 cm y 2.07 ± 0.24 cm, respectivamente, p = 0.001).
Al analizar los resultados de la prueba de potencia del salto horizontal en los tres países mencionados, se observaron similitudes. Los jugadores BSP evidencian mayor potencia en las extremidades inferiores en comparación con los LM. Esto se debe a que el rendimiento en esta prueba está inversamente relacionado con el tamaño de los sujetos que la realizan (Miller et al., 2002).
En nuestra investigación, se observaron diferencias significativas en las pruebas de agilidad entre los atletas SP y los LM. En la prueba de 3 cone drill, los jugadores chilenos de SP fueron más ágiles que los LM, con un tiempo promedio de 8.61 ± 0.3 s y 9.42 ± 0.44 s, respectivamente (p = 0.045, d = 1.44). Estos resultados son consistentes con los encontrados por otros estudios en los que los atletas de habilidad son más ágiles que los linieros. Por ejemplo, Yamashita et al. (2017) hallaron que los jugadores japoneses de SP fueron más ágiles que los LM, con tiempos promedio de 7.08 ± 0.23 s y 7.84 ± 0.55 s, respectivamente. Del mismo modo, Vitale et al. (2016) notó una diferencia similar en jugadores italianos; los SP completaron la prueba en un tiempo promedio de 8.39 ± 0.47 s y los LM en 9.29 ± 0.73 s (p = 0.001).
Por último, en la prueba Pro-agility drill, nuevamente los atletas chilenos de SP son más ágiles que los LM, pues estos completaron la prueba en 4.42 ± 0.11 s, mientras que los linieros demoraron 4.88 ± 0.31 s (p = 0.012, d = 1.95). Resultados similares se encontraron en los jugadores japoneses no profesionales, ya que los SP fueron más ágiles que los LM (4.44 ± 0.21 s y 4.83 ± 0.29 s, respectivamente). Además, un estudio en atletas italianos (Vitale et al., 2016) destacó una diferencia significativa en la agilidad entre los jugadores de SP y LM: los SP mostraron un mejor desempeño en la prueba (4.58 ± 0.24 s y 5.16 ± 0.3 s respectivamente, p = 0.001).
Al comparar los resultados de atletas chilenos, japoneses (Yamashita et al., 2017) e italianos (Vitale et al., 2016) en las pruebas de potencia y agilidad, se observaron similitudes. En las posiciones BSP y LM, se halló que los BSP tienen mayor potencia en el tren inferior que los LM, mientras que en las pruebas de agilidad los SP demuestran una mayor agilidad que los LM. Esto puede ser debido a que los LM suelen ser jugadores de más tamaño y peso en comparación con otras posiciones (Binkley et al., 2015; Feairheller et al., 2016), lo que puede afectar su desempeño en pruebas como el Broad jump, 3 cone drill y Pro-agility drill. El exceso de peso puede actuar como un lastre y reducir tanto la agilidad como la capacidad de cambio de dirección, al igual que disminuir la velocidad explosiva y el control del cuerpo, lo que se mide en las pruebas descritas (Joyce y Lewindon, 2014).
Basándonos en los resultados obtenidos, se puede observar que los jugadores SP presentan las características físicas óptimas para ejecutar las pruebas de agilidad con mayor eficiencia. Asimismo, se ha demostrado que existe una correlación positiva entre el peso corporal y el tiempo de traslado (Davis et al., 2004), lo cual sugiere que los LM, al tener un mayor tamaño y peso corporal, evidencian un menor rendimiento en pruebas de agilidad, velocidad y potencia, en comparación con las demás posiciones, en los tres países investigados.
Según la literatura, las posiciones de LM tienen un desempeño inferior en las medidas de capacidad de sprint, salto y cambio de dirección, pero superior en las medidas de fuerza del tren superior del cuerpo (Robbins, 2011; Yamashita et al., 2023). En nuestra investigación, se comprobó que los atletas SP demostraron un mejor desempeño que los LM, en la prueba de Bench press (80.8 ± 16.3 kg versus 71.4 ± 4.76 kg, respectivamente, d = 0.95). Esta prueba evalúa la fuerza del tren superior, lo que indica que los LM no cumplen con las exigencias de la posición descrita en la literatura.
Igualmente, se observó que en la prueba de Power Clean también los atletas SP obtuvieron mejores resultados en comparación con los linieros (74.2 ± 10.7 kg y 61.4 ± 9.45 kg, respectivamente, d = 1.37). Igualmente, en la prueba de Squat, los jugadores BSP obtuvieron mejores resultados que las demás posiciones (113 ± 15.2 kg), aunque se observa un tamaño del efecto pequeño (d = 0.37 - 0.46).
Pese a que es conocido que los jugadores LM necesitan una mayor fuerza en comparación con otras posiciones, debido a su función en el campo, como bloquear al contrincante y proteger al mariscal de campo, también requieren fuerza en la parte inferior del cuerpo que abran espacios para el corredor, hecho que le permite hacer jugadas ofensivas y avanzar hacia la zona de anotación. En cambio, los atletas SP, como los receptores y el corredor, destacan por su velocidad y agilidad (Pryor et al., 2013); en nuestro estudio, los SP cumplen con estas características.
Sin embargo, con la prueba de Broad jump, la cual se utiliza para medir la fuerza de extremidades inferiores (Carlock et al., 2004), se han encontrado resultados con valores superiores para los atletas BSP que contrastan con los LM. Esto puede deberse a que, al ser atletas más livianos, tienen un menor peso en la zona inferior del cuerpo, lo cual, en este caso, puede considerarse predictor indirecto de rendimiento, según Ribeiro et al. (2015). Así, el ciclo de estiramiento-acortamiento es más rápido y ocurre cuando un estiramiento veloz de un músculo es seguido por un acortamiento o contracción de este (Jeffreys, 2016); de tal modo, es posible saltar con mayor longitud durante la prueba. En ese sentido, una reciente revisión de entrenamiento pliométrico en atletas de deportes colectivos concluyó que este tipo de entrenamiento es muy adecuado para mejorar el rendimiento del salto, en conjunto con el sprint, atributos claves del desempeño en deportes como el fútbol americano o rugby (Slimani et al., 2016).
En las pruebas de fuerza máxima como Power Clean y Bench press, los SP obtuvieron mejores resultados que los BSP en lugar de los LM, con un tamaño del efecto grande en ambas pruebas (d = > 0.80). En la prueba de velocidad de 40 yardas, los SP y BSP tuvieron mejores resultados que los LM, con un tamaño del efecto grande. Esto indica que los SP son más fuertes y rápidos en dichas pruebas físicas, en comparación con las demás posiciones, incluyendo a los atletas italianos y japoneses, quienes también mostraron ser más lentos que los SP y BSP.
En cuanto a la prueba de Squat, se demostró que los BSP obtuvieron los resultados más altos (113 ± 15.2kg), en contraste con las demás posiciones (107 ± 12.5 kg en LM y 106 ± 17.4 kg en SP), aunque el tamaño del efecto fue pequeño. Esto puede deberse al nivel de entrenamiento de cada jugador y a la frecuencia con la que trabaja la zona inferior del cuerpo. Sin embargo, es importante destacar que en el fútbol americano todas las posiciones deben tener una buena capacidad de fuerza en el tren inferior, ya que se trata de un deporte intermitente de notable intensidad, el cual implica realizar esfuerzos estáticos, colisiones, impactos, carreras de alta velocidad y períodos de descanso (Bridgeman y Gill, 2021).
La literatura indica que los LM, debido a su gran tamaño y peso, suelen soportar más peso en las pruebas de fuerza máxima que los BSP y SP, según lo afirmado por Shields et al. (1984). No obstante, los resultados indican que los LM presentan un desempeño inferior al esperado en las pruebas de fuerza máxima, lo que sugiere la necesidad de tomar en cuenta este aspecto para mejorar su capacidad física, en relación con las exigencias de su posición y sus funciones en el campo de juego.
En el estudio de Miller et al. (2002), se determinó que las posiciones más pesadas tienden a presentar mayores valores de fuerza máxima. Sin embargo, en nuestra investigación se encontraron resultados opuestos a lo que señalan los autores, ya que los SP y BSP cargan más peso en las pruebas de fuerza máxima en comparación con los LM. También, se encontró que los BSP tienen una mayor potencia en el tren inferior y son más veloces, en comparación con los SP y LM. En el trabajo de Brechue et al., (2010), se refleja que los LM son los más lentos en la prueba de velocidad; en cambio, los SP son los más rápidos. En las pruebas de agilidad aplicadas en nuestro estudio, los SP fueron notoriamente más agiles, en contraste con los BSP y LM. Por lo anterior, es fundamental generar programas de entrenamiento considerando las características físicas de los jugadores, según su posición (Burke et al., 2023), pues se ha demostrado (Baur et al., 2023) que un entrenamiento durante 4-5 años presenta mejoras significativas en variables de fuerza, velocidad, agilidad y masa corporal.
Las fortalezas de este trabajo se basan en su contexto, ya que no existen investigaciones documentadas sobre los clubes chilenos de fútbol americano, hecho que lo convierte en una indagación relevante que puede servir de referencia para conformar equipos amateur. Además, el estudio proporciona información valiosa para entrenadores y preparadores físicos, con el objetivo de monitorear el perfil de los atletas en distintas etapas de su proceso formativo y de personalizar los entrenamientos, según las características individuales y de acuerdo con la posición de juego.
Entre las principales limitaciones de nuestro estudio, tenemos el escaso número de atletas y, al ser un trabajo de corte transversal, impide efectuar relaciones causales. En ese sentido, resulta relevante seguir recabando e investigando sobre hallazgos de esta índole, con un mayor número de participantes en la muestra, de diferentes niveles competitivos y distintos diseños de indagación, para ratificar, de manera significativa, que los datos obtenidos pueden ser extrapolados.
Conclusión
Los atletas BSP y SP tienen mejor desempeño en la variable de agilidad, mientras que los LM presentan menor desempeño en las pruebas de fuerza. Las posiciones SP mostraron mayor velocidad y agilidad que los LM y BSP. Además, los BSP obtuvieron un mayor desarrollo que los LM, en la variable de potencia.
En general, se concluye que los atletas del club de la región del Biobío presentan diferencias entre posiciones y evidencian características específicas, según su posición en el campo de juego. Los LM mostraron un rendimiento significativamente inferior al esperado, en términos de fuerza máxima, según sus funciones en el campo de juego, lo que llama la atención en este estudio














