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Medicina Legal de Costa Rica

versión ISSN 1409-0015

Med. leg. Costa Rica vol.11-12 no.2-1 Heredia may. 1995

 

Medicina penitenciaria y derechos humanos en la cátedra de medicina legal
 

La enseñanza de la Medicina penitenciaria dentro del programa de Medicina Legal de la Universidad de Costa Rica se inició en 1988 por iniciativa del doctor Eduardo Vargas Alvarado. Se aprovechó para ello que el doctor Juan Gdo. Ugalde Lobo había realizado estudios en esta especialidad en Francia, becado por la Corte Suprema de Justicia de Costa Rica y el gobierno francés.

Con anterioridad a este importante hecho, la Corte decidió: ¨Que se disponga por la Corte Plena que los médicos del Organismo revisen todos los días a los detenidos en los calabozos¨ (copia textual del articulo XXVII del 22-4-1982).

Es a partir de este momento que se puede comenzar a hablar de la Medicina Forense Penitenciaria, no como una especialidad ni ejercida dentro de un centro penitenciario sino, como parte del trabajo que el médico forense enfrenta a diario en la Clínica médico Forense cuando examina y rinde peritajes sobre personas detenidas, o bien cuando hace visita diaria a las cárceles donde se encuentra con personas, privadas temporalmente y por pocas horas de su libertad.

La función del médico forense está dirigida, fundamentalmente, a velar por que la integridad del detenido sea respetada durante su estado de detención y a denunciar a la autoridad judicial cualquier tipo de maltrato que sufra esta persona. También es llamado a ejercer profundamente su papel de médico cuando trata algún detenido que se enferma durante su privación temporal de libertad. En no pocas ocasiones el médico se ha visto en la urgencia de trasladar un detenido agudamente enfermo a un centro hospitalario para su debida atención médica.

Esta noble función la realiza estrictamente apegado a lo que dictan las ¨Reglas Mínimas para el Tratamiento de los Reclusos de las Naciones Unidas¨.

El conocimiento de esta importante rama de la Medicina Legal se enriqueció con investigaciones que realizaron médicos del Departamento; así como con visitas a una buena parte de los centros penitenciarios. Allí se pudo conocer la realidad en que se encuentra el privado de libertad y fundamentalmente entrar en contacto con el sistema de salud de los centros pertenecientes al Ministerio de Justicia.

Estos son los hechos que anteceden la incorporación de la enseñanza de la Medicina Penitenciaria dentro del programa del Curso de Medicina Legal para estudiantes de cuarto año de la Universidad.

Este curso teórico incluye conocimientos generales del Sistema Penitenciario Nacional, tratados internacionales en relación con el tratamiento del detenido, sistemas de atención médica en nuestras cárceles y patología carcelaria.

Desde el año pasado el conocimiento teórico que reciben los estudiantes se ha enriquecido con el trabajo práctico.

Gracias a la valiosa colaboración de autoridades del Ministerio de Justicia, al doctor Uriel Campos (jefe nacional de los Servicios Médicos de ese Ministerio) y ala doctora Elizabeth Porras (jefa médica de la Unidad de Admisión de San Sebastián), grupos de estudiantes han visitado esta unidad de indicados, asisten a las consultas médicas y posteriormente elaboran un trabajo de investigación que presentan al resto de sus compañeros.

Esta modalidad de curso ha tenido una buena acogida por los estudiantes quienes se han mostrado sorprendidos al descubrir esta disciplina de la Medicina y la importante función que cumple el médico dentro del as cárceles.

Este año se integrará a este equipo de trabajo el doctor Ole Vedel Rassmusen (consultor médico del Instituto Interamericano de Derechos Humanos) quien dictará charlas sobre la ética médica y derechos humanos, tortura física y psíquica y sus consecuencias.

Esto es parte de un proyecto piloto que pretende incluir la enseñanza de tan importantes temas en los currículos de las escuelas de Medicina y de Derecho, no solamente en Costa Rica, sino también en Centroamérica.

Hay proyectos y deseos de trabajar en el campo de la Medicina Penitenciaria y los Derechos Humanos. La meta es que en poco tiempo el interés y el conocimiento en estas materias se acreciente en los estudiantes de Medicina, futuros médicos que en algún momento de su carrera tendrán que tratar a un privado de libertad. Se espera que en ese acto el médico dé lo mejor de sus conocimientos, y más importante aún, que esa relación médico-paciente se dé dentro de un clima de respeto y de humanidad.