Introducción
Con base en la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) Querétaro (2012), el Estado de Querétaro contaba con una población de 1 875 159 personas, representado un 48.5% por hombres y 51.5%, de mujeres1. El total de adultos era de 1 119 085, de los cuales 46.8% fueron hombres y 53.2%, mujeres.
Para el Estado, diversas son las afecciones en salud que se deben resaltar, una de ellas, las infecciones de transmisión sexual (ITS). Según el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica, en el 2014 aumentó a 893 los casos de virus de papiloma humano (VPH) en mujeres en Querétaro2
Relacionado con lo anterior, la población de Santa Lucía, San Juan del Río, Querétaro, es una se encuentra en una comunidad rural, vulnerable, debido a la desprotección de grupos poblacionales ante daños potenciales a su salud y la desventaja para resolverlos por falta de recursos personales, familiares, sociales, económicos o institucionales necesarios para el acceso a la atención de la salud3.
Los VPH son causantes de ITS, sin embargo, como se sabe, algunos tipos de VPH son causantes de cáncer cérvicouterino4. Este virus se puede transmitir de una persona a otra durante las relaciones sexuales, por lo que se estima que aproximadamente el 80% de los individuos tendrán contacto con este virus en el transcurso de sus vidas5. Lo anterior posiciona claramente al fenómeno como un problema de salud pública, debido a que es una infección desconocida en la población, lo cual se asocia a diversos factores culturales que favorecen el desarrollo de creencias que dificultan la prevención y diagnóstico en el adulto6.
Para prevenir la infección contra este virus, existe una vacuna, la cual es recombinante tetravalente (tipos 6, 11, 16 y 18) o bivalente (16 y 18). Se aplica a niñas de 9 años y 11 años -en no escolarizadas-, cuya colocación es vía intramuscular en tres dosis: la primera es en la fecha elegida; la segunda, al mes o dos meses de la dosis inicial; la tercera, transcurridos seis meses de la primera (cero, 1 o 2 y 6 meses)7.
El VPH afecta principalmente a la mujer, en la que las consecuencias son peores (cáncer cérvicouterino). En este sentido, la salud de las mujeres es importante no solo por ellas mismas, sino porque también tienen repercusiones en el desarrollo de la siguiente generación, sin olvidar que cuidarlas y mantenerlas es un derecho constitucional y responsabilidad conjunta con a las instituciones de salud, por tal motivo es fundamental recordar que un verdadero cambio de actitud en relación con el autocuidado es necesario mejorar los conocimientos de la población8. De igual modo, es imprescindible que la población en general conozca acerca del VPH en la población general para que la implementación de estrategias de prevención primaria y secundaria de las enfermedades asociadas a este virus sea exitosa9. Tales estrategias pueden ser correctamente aprendidas o manejadas por personal de salud, como el caso de profesionales de enfermería, de quienes se requiere que lleguen a las comunidades para orientar sobre los factores de riesgo para adquirir el virus.
En torno al VPH, tiene diversos factores de riesgo, conocidos y desconocidos por la población, que afectan directa o indirectamente la salud de las mujeres, a los que se aúnan las actitudes, creencias y conductas que llevan a un autocuidado que influye en la calidad de vida. En lo que respecta a la investigación en la salud de la mujer, es necesario conocer si el nivel de conocimientos sobre el autocuidado de la salud y sus estrategias de prevención son oportunos, de manera tal que con ello se pueda generar información que permita identificar los factores de riesgo de este grupo social10 y establecer propuestas educativas dirigidas; es decir, enfocadas a grupos específicos, con las estrategias educativas apropiadas, etc.
Relacionado con lo anterior, cabe indicar que la cultura de la salud, así como la del autocuidado, y de la prevención de enfermedades de transmisión sexual, parece estar lejos del imaginario social de las personas, al no figurar en la vida cotidiana como una preocupación, ni como una necesidad de incorporarla en su existencia como factor de calidad de vida10, motivo por el que la población relaciona la infección por VPH con un tema trasmisión sexual, pero aun no logra establecer que dicha infección es la precursora de las lesiones cérvicouterinas y que esta, incluso, puede ocasionar lesiones cervicales y cáncer11.
Con respecto al desconocimiento de la población sobre el VPH, la literatura reporta diversas evidencias. En una investigación realizada por Páez et al., aplicada a 552 mujeres de seis comunidades de Paraguay, se encontró que solo el 10% había oído hablar del VPH, 19% sabía que se transmite sexualmente y 13% la asoció con cáncer cérvicouterino, a lo que se suma que solo el 11% mencionó que existe una vacuna que previene la infección12.
Luego, en un estudio de la Universidad de Antioquia con estudiantes y docentes, se reportó escaso conocimiento sobre el VPH, respecto del que un 50% de la muestra no identificó los medios de transmisión9. También, en Veracruz, se entrevistó a 119 mujeres, quienes presentaban conocimientos acerca del VPH, así como de las formas de transmisión, debido a que ha sido informada por personal de salud; sin embargo, aún existe un riesgo de padecerla13.
En el Estado de México, en un trabajo con 182 estudiantes de medicina, el 41% de la población tuvo un alto índice de conocimiento acerca del VPH; las mujeres tuvieron un mayor conocimiento, así como los estudiantes de 21 años14. En Querétaro, en un estudio con más de 200 mujeres de una comunidad rural, el 64.6% de los casos estas mostró deficiencias en conocimientos generales sobre el VPH, lo cual contrasta con un 2% que presentó un buen nivel de conocimientos y el grupo integrado por solteras, divorciadas, viudas y las que viven en unión libre, quienes tienen conocimientos muy deficientes, lo cual evidencia que el estado civil no influye en esta situación15. Con respecto a la vacuna, estudios previos han demostrado que los estudiantes encuestados en Presidencia Roque Sáenz Peña, Chaco, Argentina, no habían escuchado hablar del VPH, a lo que se suma que la mitad de los alumnos encuestados desconocía la existencia de la vacuna para la prevención de la enfermedad16.
En mujeres madres de niñas que asisten a escuelas públicas y privadas en la ciudad de Durango, México, se les preguntó si conocían sobre la existencia de una vacuna que previniera el VPH. De 470 mujeres, el 93% tenía conocimiento o sabía de la existencia de la vacuna17.
En la población de Santa Lucía, San Juan del Río, Querétaro, aun no existen datos epidemiológicos de prevalencia de la enfermedad, ni estudios de salud sexual, por lo que se consideró necesario identificar primeramente el conocimiento del fenómeno en la población. En este sentido, el objetivo del estudio fue determinar el nivel de conocimientos sobre el VPH y la vacuna en mujeres adultas jóvenes de una comunidad rural de Querétaro.
Material y Método
La población de estudio fue la comunidad rural de Santa Lucía, perteneciente al municipio de San Juan del Río, Querétaro. Cuenta con una población de 784 habitantes, de los cuales 394 son hombres y 390 mujeres18. Se tomó como población de estudio el grupo de mujeres jóvenes adultas de 20 a 40 años. El tipo de muestreo que se utilizó fue no probabilístico por conveniencia.
Se excluyó a aquellas personas que no sabían leer y escribir, debido a que el instrumento fue autoadministrado. Se procedió a visitar la comunidad para conocer la distribución de la casas y, posteriormente, se realizó una segunda visita para la aplicación del instrumento elaborado por Pat y Servin, denominado “El virus del Papiloma Humano y su salud”19. El nivel de confiabilidad del instrumento mediante la prueba de Alfa de Cronbach es de 0.79.
El instrumento está dividido en cinco apartados: el primero se refiere a datos sociodemográficos; el segundo, a información sobre el VPH, consta de 25 ítems: los nueve primeros son de respuesta de opción múltiple y 16, de falso y verdadero. El tercero se enfoca en la salud personal y consta de cinco ítems; en el cuarto, hay ocho preguntas de opción múltiple relacionadas con la salud sexual. Por último, el quinto cuestiona la fuente donde se obtiene la información y contiene dos ítems de opción múltiple y uno de respuesta abierta.
Una vez identificados los participantes del estudio, se les explicó el objetivo y en qué consistiría su participación, después se les proporcionó el consentimiento informado para autorizar su participación en el estudio y, posteriormente, el instrumento de evaluación.
El procesamiento de la información se realizó en el programa Stadistic Package for the Social Science (SPSS) de Windows versión 20, con el que se realizó estadísticas descriptivas, así como frecuencias, porcentajes y medidas de tendencia central (media y desviación estándar). Los puntos de corte del instrumento para determinar el nivel de conocimiento general, la enfermedad y la vacuna, así como la medición de conductas de riesgo se establece de la siguiente manera:
La puntuación de los conocimientos generales del VPH tiene un intervalo de 25-1: las personas que obtuvieron 25-23 cuentan con excelente conocimiento; las de 22-21, se ubican en muy bien; las de 20-19, en bien; las de 1817, en regular; las de 16-15, en deficiente, y aquellas con una puntuación menor de 14, en muy deficiente.
Los aspectos éticos de esta investigación se apegaron a lo establecido en el reglamento de la Ley General de Salud en materia de investigación en seres humanos, descritos en el Título quinto, capitulo único artículo 100 apartado 4 y 6, así como a la Norma Oficial Mexicana NOM-012-SSA3-20127, que establece los criterios para la ejecución de proyectos de investigación para la salud en seres humanos20-21.
Resultados
Se aplicó el instrumento de recolección a un total de 45 mujeres de la comunidad de Santa Lucía, San Juan del Río, Querétaro, que cumplieron con los criterios de inclusión.
A partir del instrumento aplicado se encontró que la edad tiene una x=27.8 años y S=5.9 años, el 11% (5) de las personas tenían 26 años, seguido de 21, 22, 23 años con un 8.9% (4). El nivel económico de las mujeres entrevistadas en su mayoría fue medio, en un 82.2% (37) y en algunas fue bajo, con un 15.6% (7) (Cuadro 1).
Cuadro 1: Perfil sociodemográfico de las mujeres de Santa Lucía, San Juan del Río, Querétaro

Fuente: Elaboración propia del grupo investigador
El 48.9% (22) de las mujeres mencionó que el virus causa lesiones que se curan y pueden causar cáncer cérvicouterino, mientras que el 28.9%(13) señaló que es una enfermedad del aparato reproductor femenino causante de tener problemas en las relaciones sexuales. La posible causa de contraer VPH señalada por la mayoría 86.7% (39) es cambiar de pareja sexual frecuentemente.
El 64.4% (29) de las mujeres comentó que la causa del cáncer cérvicouterino radica en tener varias parejas sexuales, seguido por un 26.7% (12) que lo asocia con herencia materna. Sobre el método de prevención, en específico la prueba del Papanicolaou, un 73.3% (33) respondió que detecta células de la matriz que están defectuosas y un 20%(9) que sirve para detectar infección de vías urinarias. El método de planificación familiar indicado por las mujeres -un 91.1% (41)- para proteger del VPH es el condón .
El 62.2% (28) señaló que la transmisión del virus se da de la mujer hacia el hombre; el 55.6% (25) mencionó que es falso, porque la mujer solo es la portadora del VPH y el 8.9% (4) indicó que no sabría decir. El 66.75% (30) de las mujeres acertó al mencionar que el hombre no está protegido contra el VPH. Los conocimientos generales sobre el VPH se muestran en la Figura 1.
En relación con las preguntas sobre el nivel de conocimientos de la vacuna, los datos arrojaron lo siguiente: el 57.8% (26) indicó que la vacuna contra el virus del papiloma humano no solo es para mujeres y el 8.9% (4) mencionó que no sabría decir. El 17.8% (8) de las mujeres dan como verdadero la aplicación de la vacuna en bebés de ambos sexos al nacer; luego con respecto a si las vacunas protegen contra algunos serotipos del VPH, el dato es conocido por un 37.8% (17) de las participantes, mientras que el 46.7% (21) indicó lo contrario.

Fuente: Elaboración propia del grupo investigador
Figura 1: Conocimientos generales del VPH de las participantes
Con respecto a la vacuna, el 82.2% (37) de las mujeres acertó que la administración de la vacuna de las niñas se realiza en el 5to año de primaria. Las mujeres en un 51.1% (23) refirieron que una vez administrada la vacuna ya no corren riesgo de contraer cáncer cérvicouterino. Las participantes señalaron que la vacuna se administra con meses de diferencia en un 57.8% (26). De igual manera, el 82.2% (37) afirmó que la vacuna es gratuita.
El apartado de conocimientos de la vacuna estuvo compuesto por ocho preguntas de las que se obtuvo conocimientos muy deficientes con un 53.3% (34), tal como se puede observar en la Figura 2.
En el apartado de conductas de riesgo y salud sexual, se midió el consumo de alcohol, fumar y salud sexual: el 88.9% (40) consume bebidas alcohólicas al menos dos veces por semana; el 33.3% (15) se embriaga al menos una vez al mes, mientras que el 37.8% (17) indicó que fuma.
El 33.3% (15) no se realiza chequeo médico al menos una vez al año y el 26.7% (12) ha tenido relaciones sexuales bajo efectos del alcohol. El 86.7% (39) de las mujeres de Santa Lucía han iniciado vida sexual con una x=15.7 años y s=6.6 años, de las cuales son heterosexuales un 94.9% (37) y el 5.15% (2) es homosexual. El 89.7% (35) tiene pareja sexual actualmente, han tenido 1 pareja sexual el 35.9% (14); 2, el 35.9% (14); 3, el 5.1% (2); 4, el 10,3% (4), y más de 4, el 12.8% (5).Con respecto a si utilizan preservativos en las relaciones sexuales, el 56.4% (22) indicó que sí; el 25.65% (10), a veces y el 17.9%, (7) nunca.

Fuente: Elaboración propia del grupo investigador
Figura 2: Conocimientos de la vacuna contra el VPH en mujeres de Querétaro
En cuanto a las fuentes de donde obtienen información, un 41% (16) proviene de la clínica de salud, generalmente ofrecidas por el centro de salud de la comunidad. En torno a las variables sociodemográficas y calificación de conocimientos se obtiene lo siguiente: las mujeres casadas son las que saben más sobre la enfermedad un 25% (3) lo cual equivale a una calificación de bien, mientras que las calificaciones más bajas corresponden las mujeres en unión libre (un 80% (4)). En la Figura 3 se puede observar la distribución de la calificación obtenida respecto del estado civil.
Discusión
Las características sociodemográficas de los participantes las convierten en un grupo vulnerable, debido a que Santa Lucía es una zona rural. La vulnerabilidad en salud se entiende como la desprotección de ciertos grupos poblacionales ante daños potenciales a su salud, lo que implica mayores obstáculos y desventajas frente a cualquier problema de salud debido a la falta de recursos personales, familiares, sociales, económicos o institucionales22.
Los datos encontrados en este grupo reflejan una serie de puntos de oportunidad en los que el personal de salud, específicamente enfermería, puede trabajar. El nivel de conocimientos que las mujeres de Santa Lucía tienen fue deficiente (40%), debido a que influyen las creencias socioculturales de la comunidad y ellas determinan la ejecución de conductas preventivas: en el caso de la educación en salud enfocada al VPH, la percepción de riesgo incrementa, por lo que se tornan más conscientes de que sus conductas de riesgo las exponen a altas probabilidades de contraer la infección por VPH6. Por ejemplo, es reconocido que en las comunidades rurales el matrimonio o unión de las mujeres jóvenes con hombres generalmente mayores es común y aceptado, lo que favorece el inicio de las relaciones sexuales a temprana edad, aspecto que también estuvo presente en las mujeres que participaron en este estudio.
La deficiencia en el nivel de conocimientos fue expuesta de la misma manera en el estudio realizado por Hernández, et al., en el que un 57.1 %, de mujeres mostró un nivel de conocimientos medio, un 23,2 %, bajo y tan solo el 19,7%, calificó como alto23. De igual manera, la investigación realizada en el Estado de Querétaro por Guerrero y Ramírez indicó que el 64.6% de las mujeres presentó deficiencias y solo el 2% contó con un buen nivel de conocimientos15.
En este estudio el 48.9% de las mujeres dijo que el virus puede causar cáncer cérvicouterino; al respecto, cabe mencionar que el desconocimiento como factor de riesgo de dicho cáncer se asocia a situaciones estructurales y sociales cuya influencia permea en la cultura y estilos de vida. En un estudio cualitativo sobre el tema, se encontró que las mujeres desconocen por completo el VPH, sobre el que nunca oyeron hablar, o recuerdan haber escuchado en algún momento la sigla pero no recuerdan nada acerca de lo que escucharon24. En el estudio realizado por Guerrero y Ramírez, el 61.3% de las mujeres encuestadas lo relacionó solamente con el cáncer de la matriz y el 19%, con verrugas genitales15.
En otro estudio, la mayoría de las participantes también señala el VPH como causa de la enfermedad23. Tales hallazgos evidencian que la población de este estudio, tiene un gran desconocimiento sobre el tema o bien múltiples vacíos en la información, lo que supone un reto educativo. El 95.6% de la muestra dijo que el VPH se adquiere por relaciones sexuales y el 62.2% señaló que la transmisión del virus es de mujer hacia el hombre, conocimientos que son correctos en su mayoría. En un estudio realizado en el Estado de México señalan que el 60% de las encuestadas dijo que el contagio es a través de la vía sexual, alrededor del 4% comentó que lo contagia el hombre a la pareja25, datos que coinciden con los hallados en esta investigación.
Un 91.1% de las mujeres indican que el condón es el método indicado por las mujeres para protegerse del VPH, lo cual coincide con otro estudio en el que el 90% hace referencia al condón como un método para evitar el contagio de VPH25. Tales datos contrastan con los obtenidos de un estudio realizado en Querétaro, en el que un 67.3% de las mujeres señaló que el preservativo protege del contagio y el 19.4% opinó que las inyecciones hormonales previenen la infección15. En este estudio la prevención de Infecciones de transmisión sexual se da a través de métodos de barrera, porque son los más promovidos en el centro de salud, pero es crucial referir a las mujeres a las clínicas para su oportuna orientación para que se apoyen en el papanicolaou, aunque en este estudio no se indagó sobre la práctica de este.
Al cuestionarse sobre qué detecta el papanicolaou, el 73.3% de las mujeres del estudio indicó células de la matriz que están defectuosas y el 20%, infección de vías urinarias. El desconocimiento del papanicolau puede deberse a la existencia de tabúes y creencias que actúan según el contexto cultural determinado y descartan cualquier otra alternativa de cuidado en salud que no coincida con dichas creencias6. En un estudio realizado en Chimalhuacán sobre la utilidad del papanicolau, el 6.9% desconoce abiertamente para qué sirve, mientras que el 28.4% lo relaciona con la detección del cáncer; solo el 16.7% tiene conocimiento de que sirve para detectar VPH, el 14.7% menciona que es para identificar alguna enfermedad de transmisión sexual25.
Mucho se puede reflexionar sobre los datos encontrados. En este sentido se reconoce que es necesario establecer correlaciones de los datos para determinar de manera puntual los aspectos que favorecen o desfavorecen el desconocimiento de las mujeres sobre el tema. Asimismo, es importante ubicar aquellos rubros en los que hay total desconocimiento del fenómeno como en los que hay confusión o creencias.
Los datos mostraron conductas de riesgo para la transmisión del virus, como el no usar preservativo, tener relaciones sexuales bajo la influencia de alcohol, fumar, tener múltiples parejas sexuales, no realizarse chequeo médico, entre otros. En ese sentido, se sugieren más estudios cuantitativos, posiblemente considerando otro tipo de variables ligadas con el VPH, las conductas, percepciones o actitudes hacia el fenómeno o, bien, estudios cualitativos que permitan a los participantes ahondar el tema desde su visión.
Los datos captados por este estudio pueden poner sobre la mesa cuestionamientos sobre las posibles estrategias educativas para orientar a las mujeres sobre este tema en salud, dadas las variadas condiciones socioculturales, así como identificar la edad en que necesario iniciar las actividades de promoción de la salud y prevención, ya que los riesgos en salud inician a temprana edad, entre otros.














