Introducción
Según Chazari et al (2020), a relación entre el ser humano y la naturaleza ha dejado una huella indeleble en el paisaje a lo largo de la historia. Este proceso, en constante evolución, ha modificado de manera directa el territorio. Diversos autores, como Nogué (1989), Fernández y Garza (2006), Mateo (2008) y Fernández (2020), han intentado conceptualizar el paisaje, considerándolo desde la perspectiva del observador y destacando elementos como: la morfología, la vegetación, el agua, el color, el fondo escénico, la singularidad o rareza, y las acciones humanas. Este enfoque se complementa con técnicas de simulación visual, como las descritas por BLM (1980), fundamentales para comprender la percepción del paisaje y evaluar su valor estético. Suárez (2014) explica que esto se evidencia en casos como la reserva de la Biosfera Janos en Chihuahua, México, donde la planificación turística sostenible juega un papel crucial en la conservación de los recursos naturales y culturales.
Por otro lado, la exploración de la conceptualización y evolución del paisaje, desde una perspectiva histórica hasta enfoques contemporáneos, se aborda en estudios como los de Fernández y Garza (2006) y Mateo (2008). Estos trabajos proporcionan un marco teórico sólido para abordar el estudio y valoración del paisaje en diferentes contextos. Además, la investigación de Smalley y White (2023) destaca cómo los fenómenos meteorológicos pueden influir en la apreciación estética del paisaje urbano y natural, lo que sugiere la necesidad de considerar factores contextuales, como las condiciones meteorológicas, en su análisis y gestión.
Estos hallazgos subrayan la importancia de enfoques más holísticos para evaluar la belleza y el valor del paisaje, integrando aspectos arquitectónicos, naturales y sociales en su estudio y conservación. La interacción dinámica entre estos elementos es de vital relevancia en la planificación y gestión del entorno, aunque, debido a su naturaleza multifacética, el paisaje ha sido objeto de interpretaciones diversas. Los valores asociados al paisaje suelen estar estrechamente relacionados con su “impacto visual”, lo que conduce a enfoques que se centran en conceptos como la belleza o la calidad del paisaje observable, así como en la identificación de las preferencias de la comunidad.
San Francisco, es una comunidad del cantón Paján, en la provincia de Manabí, que cuenta con atractivos turísticos denominados popularmente “Cascada de María de Oro”, “Mirador el Pechiche”, “Cueva el Murciélago”, “Pozos ancestrales” y “Bosque primario”. Sus principales actividades económicas son la ganadería y la agricultura. Su población se ha organizado a través de la Asociación de Desarrollo Agrícola y Servicios Turísticos para realizar senderismo y paradas turísticas. Aunque la comunidad se encuentra próxima al corredor turístico “Ruta del Spondylus”, y zonas rurales de importante afluencia turística, interesada en actividades de recreación y esparcimiento en espacios históricos, naturales y culturales, esta área no ha logrado aún posicionarse de manera sobresaliente en el sistema turístico.
En la actualidad, existe una falta de información respecto al valor paisajístico de su área de influencia. Esta falta de datos representa un obstáculo para la gestión sostenible del paisaje y su desarrollo turístico. El propósito de esta investigación es realizar una evaluación descriptiva de su valor paisajístico, con el fin de respaldar la preservación del paisaje y orientar la planificación de actividades turísticas en la región.
Área de estudio
El trabajo de campo se llevó a cabo a finales de mayo del 2023 en el área de influencia de la comunidad de San Francisco, en el cantón Paján, provincia de Manabí, Ecuador (Figura 1). Se trata de una zona geográficamente localizada en las coordenadas 1°29’52.5”S y 80°26’06.4”W. La población se encuentra asentada en una zona húmeda rodeada de elevaciones montañosas, esto a 325 m.s.n.m. Tiene un clima tropical que varía entre los 18 y 24 °C de temperatura.
Marco metodológico
1. Valoración de los paisajes
De acuerdo con Chazari et al. (2020), para la valoración de los paisajes, se siguió una metodología fundamentada en la investigación de diversos autores. La conceptualización de paisajes se basó en trabajos previos de Nogué (1989), Fernández y Garza (2006), Mateo (2008) y Fernández (2020), los cuales consideran el entorno visual desde el punto de observación, y caracterizan los elementos perceptibles por el ser humano, la morfología, vegetación, agua, color, fondo escénico, singularidad o rareza, y acciones humanas. La evaluación de los paisajes se llevó a cabo con base en criterios predefinidos por Suárez (2014), Thompson et al. (2016), Méndez-Méndez et al. (2018), y el diseño de las tablas propuestas por Bureau of Land Management (1980), Yeomans (1986) y Muñoz (2004). A continuación, se describen los métodos seguidos:
1.1 Valorar los atributos estéticos del paisaje:
Se refiere a la percepción subjetiva de la estética y el atractivo de un paisaje, que puede ser evaluada a través de la belleza escénica, la diversidad visual, la armonía de los elementos y la experiencia emocional que provoca en los observadores. Para su valoración utilizamos ocho fotografías identificadas desde la “A” a la “H”, seleccionadas por consenso, y ocho adjetivos propuestos por Suárez (2014), adaptadas a partir del trabajo de Muñoz (2004). Se diseñó un cuestionario, que se aplicó a una muestra representativa de la población de la parroquia Paján.
La encuesta se llevó a cabo utilizando la técnica de muestreo conocida como bola de nieve, la cual implica la selección inicial de un grupo de residentes locales. Posteriormente, a este grupo se le solicita que refieran a otros residentes cercanos a la comunidad para participar en el estudio. Participaron 236 residentes (133 mujeres y 103 hombres), de ellos la mayoría se dedican al trabajo agrícola y 54 brindan servicios turísticos. La edad media de los informantes fue 51 años (mínimo 20 años, máximo 81 años); 43% tenían nivel básico de instrucción. Al interpretar los resultados se realizó un análisis estadístico-descriptivo para registrar la frecuencia con que fueron indicados los adjetivos en cada fotografía.
1.2 Evaluar la calidad visual:
Se refiere a la percepción estética y la belleza de un entorno natural o cultural, evaluada mediante una serie de criterios que incluyen la forma y el relieve del paisaje, la variedad y distribución de la vegetación, la presencia y apariencia del agua, las combinaciones de colores y su intensidad, el impacto del entorno circundante en la experiencia visual, la singularidad o rareza del paisaje en comparación con otros entornos, y la influencia de las acciones humanas en la estética del paisaje. Para su evaluación se utilizó un sistema de puntuación que oscila entre 0 y 5, y se asignó una clasificación general basada en la puntuación total acumulada (Tabla 1).
Los aspectos evaluados fueron:
Morfología: Este aspecto evaluó la forma y el relieve del paisaje. Se consideró excepcional cuando el relieve mostraba una topografía muy montañosa, con formaciones rocosas notables o características singulares dominantes, lo que se reflejó en una puntuación de 5. Si bien, cuando se observaban formas erosivas interesantes o un relieve variado, pero no dominante, se otorgó una puntuación de 3. Por último, a aquellos paisajes que presentaban colinas suaves o fondos de valle planos, se les asignó una puntuación de 1.
Vegetación: En este aspecto se evaluó la variedad y la distribución de tipos de vegetación. Se asignó una puntuación de 5 a los paisajes que mostraron una gran variedad de tipos de vegetación. Aquellos con alguna variedad en la vegetación, pero con solo uno o dos tipos, recibieron una puntuación de 3. Por último, los paisajes con poca o ninguna variedad o contraste en la vegetación se clasificaron con una puntuación de 1.
Agua: Se consideró la presencia y la apariencia del agua en el paisaje. Se otorgó una puntuación de 5 a los paisajes donde el agua era un factor dominante, con aguas limpias y claras. Aquellos paisajes en los que el agua estaba presente pero no dominaba recibieron una puntuación de 3. Por último, cuando no había presencia de ríos ni movimiento de agua, la puntuación fue de 0.
Color: Se analizaron las combinaciones de colores, su intensidad y variedad en elementos como el suelo, la vegetación, la roca y el agua. Se otorgó una puntuación de 5 a los paisajes con combinaciones de colores intensas y variadas, o con contrastes agradables. Aquellos que presentaban alguna variedad e intensidad en los colores y el contraste, pero de manera no dominante, recibieron una puntuación de 3. Por último, cuando la variación de color o contraste era mínima y los colores eran apagados, la puntuación fue de 1.
Fondo Escénico: Se evaluó cómo el paisaje circundante puede influir en la calidad visual general. Si el entorno potenciaba significativamente la calidad visual, se asignó una puntuación de 5. En caso de que contribuyera moderadamente a la calidad visual, se otorgó una puntuación de 3. Cuando el paisaje circundante no tenía impacto en la calidad visual del conjunto, la puntuación fue de 0.
Singularidad o Rareza: Este aspecto evaluó si el paisaje es único, poco común o muy raro en la región, así como la posibilidad de contemplar fauna y flora excepcionales. Se asignó una puntuación de 5 si el paisaje era único o poco común, con la posibilidad real de observar fauna y flora excepcionales. Si el paisaje era característico pero similar a otros en la región, se clasificó con una puntuación de 2. En caso de que el paisaje fuera bastante común en la región, la puntuación fue de 1.
Acciones Humanas: En este aspecto se evaluaron las acciones humanas estéticamente no deseadas o modificaciones que influyen en la calidad visual del paisaje. Se otorgó una puntuación de 2 si el paisaje estaba libre de acciones no deseadas o con modificaciones que mejoraban la calidad visual. Si la calidad escénica se veía afectada por modificaciones poco armoniosas, pero no en su totalidad, o si no añadían calidad visual, la puntuación fue de 1. En casos donde las modificaciones eran intensas y extensas, reduciendo o anulando la calidad escénica, la puntuación fue de 0.
Tabla 1 Categorización de la calidad visual del paisaje.
Categoría | Clasificación | Descripción | Puntaje |
---|---|---|---|
Clase A | Áreas de calidad alta | Características excepcionales para cada aspecto considerado | 19 - 33 |
Clase B | Áreas de calidad media | Características excepcionales para algunos aspectos y comunes para otros | 12 - 18 |
Clase C | Áreas de calidad baja | Características y rasgos comunes en la región | 0 - 11 |
Elaboración propia
1.3. Evaluar la fragilidad del paisaje:
Se refiere a la susceptibilidad de un paisaje a cambios o perturbaciones, que pueden ser naturales o causadas por actividades humanas. Para su evaluación se utilizó un sistema de puntuación que oscila entre 0 y 6, donde solo se obtiene una puntuación de 6 puntos a los paisajes singulares y notable con elementos únicos y distintivos. y se asignó una clasificación general basada en la puntuación total acumulada (Tabla 2). Se empleó para comprender la susceptibilidad del entorno a cambios o perturbaciones. Se fundamentó en diversos factores y elementos que se detallan a continuación:
Pendiente:
Alta fragilidad (3 puntos): Más del 30% de los terrenos tienen un dominio del plano vertical de visualización.
Media fragilidad (2 puntos): Entre el 15% y el 30% de los terrenos presentan modelado suave u ondulado.
Baja fragilidad (1 punto): Menos del 15% de los terrenos tienen un plano horizontal de dominancia.
Densidad de Vegetación:
Alta fragilidad (3 puntos): Grandes espacios sin vegetación.
Media fragilidad (2 puntos): Cubierta vegetal discontinua o dominancia de estrato arbustivo.
Baja fragilidad (1 punto): Grandes masas boscosas con vegetación densa.
Diversidad de Vegetación:
Alta fragilidad (3 puntos): Menos de tres estratos de vegetación o un solo estrato dominante.
Media fragilidad (2 puntos): Entre tres estratos de vegetación con mediana diversidad de especies y contrastes evidentes.
Baja fragilidad (1 punto): Más de tres estratos de vegetación con alta diversidad de especies y fuertes contrastes.
Altura de la Vegetación:
Alta fragilidad (3 puntos): Vegetación arbustiva o herbácea que no supera los 2 metros de altura o ausencia total de vegetación.
Media fragilidad (2 puntos): Altura de las masas vegetales inferior a 10 metros y sin gran diversidad de estratos.
Baja fragilidad (1 punto): Altura de las masas vegetales superior a 10 metros y con gran diversidad de estratos.
Tamaño de la Cuenca Visual:
Alta fragilidad (3 puntos): Visión de carácter extensa a zonas distantes (>200 metros).
Media fragilidad (2 puntos): Visión de carácter cercano o próxima (entre 0 y 500 metros).
Baja fragilidad (1 punto): Visión de carácter media (entre 500 y 2000 metros).
Forma de la Cuenca Visual:
Alta fragilidad (3 puntos): Cuencas visuales regulares, generalmente redondeadas.
Media fragilidad (2 puntos): Cuencas visuales irregulares o mezcla de ambas categorías.
Baja fragilidad (1 punto): Cuencas visuales alargadas, unidireccionales o restringidas.
Visualización:
Alta fragilidad (5 puntos): Vistas panorámicas abiertas sin obstrucciones visuales.
Fragilidad de los medios (2 puntos): El paisaje presenta zonas de menor incidencia visual, pero en un porcentaje moderado.
Baja fragilidad (1 punto): Vista cerrada u obstaculizada con presencia constante de zonas de sombra o menor incidencia visual.
Unidad de Paisaje y Singularidad:
Alta fragilidad (6 puntos): Paisaje singular y notable con elementos únicos y distintivos.
Media fragilidad (2 puntos): Paisaje interesante pero habitual, sin elementos singulares destacados.
Baja fragilidad (1 punto): Paisaje común sin riqueza visual o con alteraciones significativas.
Visibilidad y Accesibilidad Visual:
Alta fragilidad (5 puntos): Percepción visual alta, visible a distancia y sin restricciones.
Fragilidad media (2 puntos): Visibilidad media o ocasional, con combinación de ambos niveles.
Baja fragilidad (1 punto): Baja accesibilidad visual, visitas escasas o breves.
Tabla 2 Escala de fragilidad del paisaje.
Clasificación | Descripción | Puntaje |
---|---|---|
Áreas de alta fragilidad | Las áreas de alta fragilidad son especialmente delicadas y susceptibles a cambios, tanto naturales como humanos. Su conservación es crucial para preservar la integridad del paisaje. | = >30 |
Áreas de moderada fragilidad | Las áreas de moderada fragilidad son menos delicadas que las de alta fragilidad, pero aún requieren precaución en su manejo. Pueden soportar cierto grado de actividad humana, pero es importante gestionarlas de manera sostenible para evitar impactos negativos en el paisaje. | = 15 - 30 |
Áreas de baja fragilidad | Las áreas de baja fragilidad son menos sensibles a las perturbaciones y pueden soportar una mayor actividad humana sin sufrir daños significativos en el paisaje. Sin embargo, es importante seguir prácticas de gestión responsable para preservar su integridad y valor paisajístico a largo plazo. | = < 15 |
Elaboración propia
1.4. Capacidad de uso del paisaje:
Este se establece en función de la calidad y fragilidad de este. Según la clasificación de Muñoz (2004), se identifican seis clases de capacidad de uso, cada una con características específicas y recomendaciones para su utilización (Tabla 3).
Tabla 3 Capacidad de uso del paisaje rural.
Clase | Características | Uso | |
Calidad | Fragilidad | ||
1 | Alta | Alta | Conservación, tales como: voluntariado en conservación, visitas a puntos escénicos, tours de interpretación ambiental, turismo fotográfico guiado, senderismo guiado, observación de aves y vida silvestre. |
2 | Alta | Media | Turismo/recreación de bajo impacto como, por ejemplo: senderismo, observación de fauna silvestre picnic, fotografía de paisajes, campamentos, visitas guiadas, excursiones, observación de flora autóctona, prácticas de yoga o meditación. |
3 | Alta | Baja | Turismo/recreación, por ejemplo: senderismo, ciclismo de montaña, observación de aves, visitas a granjas, pesca deportiva, campamentos, degustación de productos locales, paseos a caballo, talleres artesanales y eventos culturales, agroturismo. |
4 | Media | Alta/Media | Según estudios más profundos puede incorporarse a 2 ó 1 |
5 | Baja | Alta/Media | Según estudios más profundos puede incorporarse a 6 |
6 | Baja | Baja | Localización de actividades de alto impacto visual, como, por ejemplo: miradores panorámicos, turismo fotográfico, parques de aventura, excursiones en helicóptero, observatorios astronómicos, espectáculos de luces nocturnas, instalaciones de arte público, recorridos en tren o teleférico, centros de visitantes con miradores. |
Elaboración propia
Resultados
El área de influencia de la comunidad de San Francisco, cantón Paján, provincia de Manabí, Ecuador, tiene 216 ha. Basándonos en el enfoque que considera al paisaje como el elemento central de la experiencia turística, propuesto por Thompson et al. (2016), así como en las entrevistas realizadas, el paisaje se divide en cinco unidades de paisaje con diferentes coberturas y usos del suelo: bosque natural, bosque natural antropizado, agricultura, pastizal cultivado y la comunidad de San Francisco.
El bosque natural antropizado predomina en un 56% (127 ha), donde se realizan actividades forestales como la tala selectiva de especies para la fabricación de muebles y obtención de leña para uso local. Luego, siguen el pastizal cultivado (41ha), con presencia de ganado vacuno, y el bosque natural (30ha) que desempeña un papel ecológico vital y contribuyente a la biodiversidad de la región (Figura 2). Estas unidades se distribuyen en la zona y desempeñan un papel fundamental en la configuración del paisaje y su heterogeneidad visual y ecológica (Figura 3).
El paisaje en esta región exhibe una dinámica notable que ha evolucionado con el tiempo, marcada por cambios continuos en el uso y aprovechamiento de las tierras destinadas a la agricultura. Aún se conservan remanentes de bosques naturales que albergan especies arbóreas nativas. De manera destacada, en esta zona se encuentra la conocida “Cascada de María de Oro”, un atractivo turístico primordial para la comunidad. Esta cascada se caracteriza por una altura de alrededor de 7 m, una formación en la caída de 20m x 10m y una profundidad de 1,50 m.
Las entrevistas realizadas revelaron que existen tres viviendas que ofrecen alojamiento, además de una casa comunal denominada “La cabaña

Elaboración propia.
Figura 2 Porcentaje de cobertura por unidades de paisajes de la Comunidad de San Francisco, cantón Paján, Manabí.

Elaboración propia
Figura. 3 Cobertura vegetal y uso del suelo en la comunidad de San Francisco, cantón Paján, Manabí.
de Facundo”, que requiere equipamiento para mejorar sus servicios. Actualmente, no hay establecimientos que proporcionen servicios de alimentación, aunque se considera la posibilidad de ofrecer este servicio si es solicitado previamente por los turistas. Según miembros de la Asociación de Desarrollo Agrícola y Servicios Turísticos San Francisco (ADATUSFRA), hasta 2019 se experimentó un aumento en el flujo turístico, que actualmente es esporádico y limitado a visitantes nacionales debido a la situación epidemiológica relacionada con la COVID-19. Actualmente se ha reactivado la actividad turística.
La delimitación y definición de las unidades dentro de este paisaje se fundamentan en la variada gama de usos del suelo, un enfoque respaldado por autores que sostienen que un paisaje agrario se expresa visual y perceptualmente a través de los componentes que configuran el espacio agrario en un territorio determinado. Estos componentes abarcan desde núcleos de población y redes viales hasta áreas de producción agrícola, espacios destinados a la ganadería y bosques orientados a la explotación sostenible de recursos forestales, entre otros; todos ellos moldeados por la influencia directa de la actividad humana.
La producción agrícola en la comunidad de San Francisco ha sido históricamente una fuente significativa de ingresos para la población local. Sin embargo, los agricultores se enfrentan a desafíos como sequías e inundaciones debido a las condiciones climáticas extremas. Las lluvias abundantes, en particular, afectan negativamente a cultivos como el café, maíz, yuca, frijoles, maní, plátano, achiote, entre otros, lo que resulta en considerables pérdidas económicas para los agricultores locales, para quienes la agricultura representa su principal sustento. Evaluar y mejorar esta unidad agrícola es esencial para convertirla en un punto de interés para los visitantes. Los productores agrícolas a menudo operan en condiciones desfavorables, invierten tiempo y esfuerzo en sus cultivos, y luego se ven obligados a vender sus productos a intermediarios a precios bajos. La falta de títulos de propiedad de las tierras limita su acceso a créditos para mejorar sus producciones, una situación que afecta a la mayoría de los habitantes de la zona.
1.5. Valoración de los atributos estéticos del paisaje
La evaluación de diversas áreas paisajísticas en la comunidad de San Francisco reveló una apreciación mayoritariamente positiva por parte de los observadores (Tabla 4). La vista panorámica de la comunidad fue calificada como “espectacular” por el 42,9% de los encuestados, seguida de opiniones positivas similares para la vista frontal de la cascada y el camino de entrada. La entrada del sendero turístico, la flora y la fauna del área boscosa, así como el río de la comunidad, también recibieron apreciaciones positivas. Sin embargo, las opiniones variaron con respecto a los campesinos realizando trabajos agrícolas, mostrando una combinación de calificaciones positivas y neutrales.
Estos hallazgos destacan la belleza y diversidad del paisaje de la comunidad de San Francisco, lo que sugiere un gran potencial para el desarrollo turístico sostenible en la región. La alta calificación de la vista panorámica y la vista frontal de la cascada sugiere que estos paisajes son particularmente impresionantes y atractivos para los observadores, lo que respalda la importancia del turismo en la zona. La variabilidad en las opiniones sobre el camino de entrada indica que algunos observadores pueden percibirlo como un elemento destacado del paisaje, mientras que otros pueden considerarlo menos llamativo.
La entrada del sendero también turístico se demostró generalmente atractiva, lo que sugiere que este podría ser un punto de interés adicional para los visitantes. Las altas calificaciones otorgadas a la flora y fauna del área boscosa resaltan la importancia de la biodiversidad en la región y su valor estético. La apreciación del río de la comunidad como “espectacular” sugiere que este recurso acuático puede tener potencial turístico.
Las opiniones variadas sobre los campesinos realizando trabajo agrícola resaltan la importancia de la agricultura en la comunidad, aunque también indican que este paisaje puede no ser tan atractivo visualmente para algunos observadores. En conjunto, estos resultados proporcionan una visión integral de los valores paisajísticos en la comunidad de San Francisco, lo que puede ser útil para la toma de decisiones en relación con el desarrollo turístico y la conservación del entorno natural.
Tabla 4 Evaluación de los atributos estéticos del paisaje.
Elaboración propia.
1.6. Evaluación de la calidad visual
El análisis de la calidad visual del paisaje en la comunidad de San Francisco revela una puntuación total de 26 puntos, lo que indica una apreciación general positiva de la calidad estética del entorno. Varios aspectos contribuyen a esta valoración, destacando la morfología del paisaje, la vegetación y la presencia de agua, que reciben la puntuación máxima de 5 puntos cada uno. Estos elementos naturales, como el relieve montañoso, la variedad de vegetación y la presencia de agua en el paisaje, se consideran excepcionales y añaden un alto valor visual.
El color del paisaje también se percibe con una puntuación razonable de 3 puntos, lo que indica que hay cierta variedad e intensidad en los colores y contrastes presentes, aunque no dominan la escena. El fondo escénico, que evalúa cómo el paisaje circundante contribuye a la calidad visual, se valora con 5 puntos, lo que sugiere que el entorno complementa significativamente la apreciación estética del paisaje.
Sin embargo, la singularidad o rareza del paisaje y las acciones humanas en él obtienen calificaciones más bajas de 1 punto cada una. Esto indica que el paisaje se percibe como relativamente común en la región y que puede haber algunas modificaciones humanas poco armoniosas que afectan negativamente la calidad visual en ciertas áreas.
1.7. Evaluación de la fragilidad del paisaje
En el análisis de cuatro unidades paisajísticas en la comunidad de San Francisco (comunidad de San Francisco, pastizal cultivado, agricultura, y bosque natural antropizado), revelan una valoración de fragilidad en un rango moderado, con calificación totales de 21, 18, 20 y 22, respectivamente. Estos puntajes similares en varios factores sugieren que estos paisajes comparten características en términos de su apariencia visual y vulnerabilidad ante cambios en el entorno. Por su parte el bosque natural obtuvo una puntuación de alta fragilidad (32).
Los paisajes de la comunidad de San Francisco, pastizal cultivado, agricultura, y bosque natural antropizado, aunque presentan similitudes en sus evaluaciones, cada unidad paisajística muestra algunos matices en factores específicos. Estos resultados proporcionan una base importante para comprender mejor cómo estas áreas se ven afectadas y pueden ayudar a guiar estrategias de conservación y gestión para preservar la calidad visual y la integridad de los ecosistemas en la comunidad de San Francisco.
Discusión de resultados
Los resultados demuestran que la comunidad de San Francisco cuenta con zonas de alto valor paisajístico y un entorno natural privilegiado con bosques y especies nativas que han propiciado adaptaciones en las actividades agrícolas. Las emociones y sentimientos positivos se expresaron en la mayoría de las imágenes, donde se incluyó: “espectacular”, “estimulante”, “interesante”, “agradable”, “sencillo” y “conservado”. Mientras que las emociones negativas se asociaron con la pérdida o degradación del paisaje, en “sin interés” y “desagradable”.
La mayoría de los participantes (n = 76) utilizaron un lenguaje emotivo de “espectacular”, a los paisajes específicos para las zonas naturales. Los participantes expresaron preferencias por tipos de paisajes naturales, particulares relacionados con su infancia o el lugar donde nacieron. Otros participantes (n = 54) expresaron una conexión cultural con los paisajes ganaderos y cultivados del patrimonio rural. En este estudio se amplía nuestra comprensión sobre la relación entre la percepción estética del paisaje, su fragilidad y las acciones necesarias para su conservación, proporcionando así una base para futuras investigaciones y prácticas de gestión sostenible. Según Salinas et al. (2023), la identificación de los sectores paisajísticos con mayores valores estéticos es importante en la planificación espacial del turismo y contribuye a la conservación y manejo del territorio estudiado.
Con relación a la calidad de paisaje, el entorno natural recibió una calificación más positiva que el entorno con actividades humanas (comunidad), agrícolas y ganaderas (pastizal cultivado). El mayor porcentaje de los paisajes se calificaron en “espectacular”, siendo el patrón del paisaje de la comunidad heterogéneo, con presencia de bosques conservados y con actividades madereras, cultivos de ciclo corto, y la ampliación de la frontera agrícola, con parches de bosque remanente que permiten la movilidad de la fauna. Sin embargo, los fenómenos efímeros como la salida del sol y el anochecer redujeron la diferencia, siendo las condiciones más valoradas para todos los paisajes. Smalley y White (2023) demuestran que los elementos estéticos no estructurales podrían afectar significativamente la valoración del paisaje, y que los componentes estructurales, como ríos y lagos, montañas distantes, calles arboladas y edificios históricos, se consideran características estéticas favorables e incluso que mejoran el valor.
El mayor número de participantes (n = 134) describieron el disfrute al experimentar la presencia de vida silvestre, incluidos mamíferos como Alouatta palliata Gray (1849), llamado popularmente “mono aullador de manto dorado”, así como insectos (mariposas), aves, anfibios y reptiles propio de los ecosistemas naturales de la región costa ecuatoriana.
Las principales actividades turísticas sugeridas por la población local son el senderismo, ciclismo, camping y agroturismo, así como incorporar productos locales en la oferta gastronómica, con los productos recogidos de las cosechas de la zona agrícola, dirigida a los turistas, como una forma de apoyar el desarrollo económico local. Sin embargo, estudios realizados por Petit et al. (2023) plantean que la mayoría de los paisajes agrícolas no cumplen con la conservación de la biodiversidad y la provisión de servicios ecosistémicos. Estos autores enfatizan que el diseño de los paisajes agroecológicos sigue siendo un desafío.
En cuanto a la fragilidad del paisaje de la comunidad es moderada. Se evidencia la necesidad de intervenir en el potencial estético de las unidades de paisaje con mayor actuación humana, sobre todo en el factor del color de los paisajes. Se debe aprovechar las condiciones de pendientes elevadas en el territorio, así como su abundante vegetación de los bosques. Es necesario hacer acciones de reforestación para cubrir las áreas del bosque antropizado.
Estos datos evidencian la necesidad de mejorar las condiciones en el área para potenciar el turismo rural o de naturaleza (ecoturismo), como una importante estrategia de desarrollo local. Este hallazgo tiene implicaciones importantes para el paisaje, donde los recursos agrícolas (productos) se utilizan a menudo en la creación de experiencias turísticas memorables en las regiones agrícolas y demostraron que el tamaño y la composición del paisaje natural están en función del grado en que el área natural original ha sido modificada por asentamientos humanos, esto según Thompson et al. (2016).
Burger (2000) indica que las dimensiones humanas de la preservación de la tierra y la protección de la biodiversidad son clave para la sostenibilidad a largo plazo, y los ecoturistas/recreacionistas pueden ser una opción de gestión. Para Gandarillas y McCall (2023), estos resultados demuestran la necesidad de diseñar los paisajes teniendo en cuenta mantener un amplio espacio para los paisajes naturales, y sugieren la importancia de la aplicación del enfoque integrado para el estudio del patrimonio cultural y ecológico, basado en los valores ecoculturales y el conocimiento local como recursos para una planificación territorial.
Los resultados de la evaluación de la calidad visual y fragilidad del paisaje en la comunidad de San Francisco proporcionan una base sólida para la planificación de actividades turísticas sostenibles y la gestión adecuada de los recursos naturales. La alta calidad visual, que indica que la comunidad cuenta con características excepcionales en términos de su belleza escénica, sugiere que este entorno es propicio para actividades turísticas que se centran en la apreciación de la naturaleza y la belleza paisajística. Esto incluye senderismo, ciclismo y fotografía rural, que permiten a los visitantes disfrutar y preservar la calidad del paisaje al mismo tiempo.
Sin embargo, es esencial abordar la fragilidad del paisaje, que se clasifica como moderada. Las actividades turísticas deben llevarse a cabo de manera responsable y con un enfoque en la conservación de los ecosistemas locales. La promoción del agroturismo y la alimentación saludable con productos locales fomenta la integración de la comunidad en la actividad turística y ayuda a preservar los ecosistemas cultivados. Es fundamental implementar medidas de gestión que mitiguen la degradación de los ecosistemas y promuevan la inclusión social, asegurando que los beneficios del turismo se compartan equitativamente con la comunidad local. Se recomienda un enfoque integral que combine el turismo responsable con la conservación del paisaje y la promoción del bienestar de la comunidad.
Conclusiones
Los hallazgos revelaron la delimitación de cinco unidades paisajísticas en función del uso del suelo, mostrando una combinación de elementos naturales y humanos que contribuyen a su valor estético y a su vulnerabilidad.
La alta calidad visual y moderada fragilidad paisajística indican un alto potencial para el turismo bajo una planificación y gestión cuidadosa, destacando la necesidad de promover actividades turísticas centradas en la apreciación de la naturaleza y la belleza paisajística.
La incorporación de productos locales en la oferta gastronómica dirigida a los turistas se presenta como una forma efectiva de respaldar y fortalecer la economía local, mientras se fomenta un equilibrio entre la conservación del entorno y el desarrollo sostenible.
El análisis exhaustivo de la evaluación de la calidad visual y fragilidad del paisaje resalta la importancia de abordar la conservación y gestión del entorno de manera integral, promoviendo un turismo responsable que respete los ecosistemas locales y beneficie equitativamente a la comunidad.
Este estudio genera reflexiones sobre la integración del conocimiento científico con el conocimiento local y las prácticas culturales en la planificación del paisaje y el desarrollo turístico, subrayando la necesidad de implementar medidas de gestión que preserven la belleza escénica y el bienestar de la comunidad a largo plazo