Introducción
En Costa Rica, los orígenes de lo que hoy se llama agroecología hay que buscarlos hacia finales de la década de 1970 e inicios de la de 1980, cuando, quienes se dedicaban a la agricultura, relativamente al margen a las dinámicas de la revolución verde que se había afianzado en el país a partir de la década de 1940, comenzaron a colaborar con personas académicas y organizaciones no gubernamentales interesadas en abordar la crisis rural y ambiental. Durante los años ochenta, se implementaron iniciativas pioneras en regiones como Talamanca y Cartago, lideradas por la Fundación Güilombé y el Taller Experimental de Producción y Comercialización Agrícola Alternativa R.L. (TEPROCA), además de la capacitación de pequeños agricultores orgánicos con apoyo japonés, quienes luego conformaron la Asociación de Productores Orgánicos y Ecológicos de Tapezco de Alfaro Ruiz (APOETAR). Este periodo marca también la consolidación de la agricultura orgánica como tema relevante, con la formación de la Coordinadora de ONG con Proyectos Alternativos de Desarrollo (COPROALDE) en 1988, respaldada por la cooperación internacional, y con la realización del «1° Simposio Nacional sobre Tecnología Apropiada y Agricultura Biológica» en 1989 1 .
En la década de 1990, el Estado comienza a mostrar interés en el sector, con la creación, en 1994, del Programa Nacional de Agricultura Orgánica (PNAO) y, en 1997, de la Dirección de Acreditación y Registro en Agricultura Orgánica (DARAO) y del Centro Nacional Especializado en Agricultura Orgánica (CNEAO), del Instituto Nacional de Aprendizaje. Este periodo también destaca por el fortalecimiento organizativo, con la fundación de la Asociación Nacional de Pequeños Productores Orgánicos (ANAPAO), de la primera feria orgánica, de la primera agencia certificadora nacional (Eco-Lógica) y el lanzamiento del Programa de Investigación y Transferencia de Tecnología Agrícola en Producción Orgánica (PITTA-PO), además del nacimiento de movimientos nacionales como el Movimiento Nacional de Agricultura Orgánica (MAOCO) y la Asociación Nacional de Agricultura Orgánica (ANAO). La cooperación internacional, principalmente de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JAICA, por sus siglas en inglés), Pan para el Mundo (Alemania) e HIVOS (Países Bajos), fue clave para este desarrollo, gracias a que fomentó una perspectiva agroecológica 2 .
La primera mitad de la década de los 2000 se caracterizó por un crecimiento significativo, en este periodo se alcanzó, según algunas estimaciones, 6000 explotaciones orgánicas registradas hacia el 2005 3 . Sin embargo, la retirada de la cooperación internacional en ese periodo debilitó al movimiento, a pesar de avances como la Ley de Desarrollo, Promoción y Fomento de la Actividad Agropecuaria Orgánica N° 8591, que data de 2007, la cual estableció un marco legal consolidado para la agricultura orgánica en el país 4 . Desde 2010, el sector enfrentó dificultades para consolidarse en el mercado interno, creciendo fundamentalmente a través de la exportación (lo que beneficia a un reducido grupo de productores, con frecuencia los más fuertes), mientras que la implementación de la Ley anteriormente mencionada ha sido criticada por enfocarse en la fiscalización y la imposición de barreras burocráticas, más que en otorgar incentivos para el fomento de la agricultura orgánica en el país 5 .
Durante todo este periodo, el énfasis estuvo puesto en la agricultura orgánica; enfoques más integrales como la agroecología y la permacultura, aunque presentes de forma incipiente desde la década de 1980, fueron perdiendo protagonismo, desplazados por perspectivas cada vez más técnicas e instrumentales. No obstante, estas corrientes holísticas, que promovían valores como la soberanía alimentaria, la justicia social y la preservación de los recursos biológicos, integrando saberes campesinos e indígenas y vinculándose con movimientos regionales como el Movimiento Agroecológico de América Latina (MAELA) 6 , han comenzado a ganar nuevamente terreno en la última década, como lo muestra la realización del «IX Congreso Latinoamericano de Agroecología», en 2022, bajo el lema Diversidad biocultural para la salud de las comunidades y los ecosistemas, organizado por la Sociedad Científica Latinoamericana de Agroecología (SOCLA) y con apoyo de organizaciones e instituciones costarricenses 7 , como lo muestran los resultados de la investigación que se han desarrollado en el periodo 2023-2024, las cuales sirven de base para el presente trabajo.
En los últimos años, más actores adoptan un abordaje agroecológico en sus prácticas y el debate alrededor de la agroecología aparece con mayor fuerza y frecuencia en espacios tanto académicos como de la sociedad civil, lo que sugiere que hay una emergente tendencia para superar visiones técnico-instrumentales en favor de perspectivas más amplias y complejas, como la que ofrece la agroecología, en tanto ciencia, movimiento social y campo de prácticas 8 . Esto se da en medio de una disputa entre conceptos y narrativas ante la cada vez más evidente crisis del sistema agroalimentario capitalista 9 ; en la cual, por un lado se tiene abordajes como la agricultura regenerativa, promovida por gigantes del agronegocio como Bayer 10 y en Costa Rica por entidades locales con fuertes ligámenes con actores externos a partir de una visión pro-corporativa y filantrópica del cambio hacia la sustentabilidad en la agricultura 11 , y, por otro lado, organizaciones ambientalistas, pequeños agricultores, asociaciones locales, organizaciones no gubernamentales, colectivos agroecológicos y académicos de las universidades públicas, que promueven la agroecología sobre la base de la soberanía alimentaria y la necesidad de reconstituir tanto la capacidad de producir alimentos de una forma sustentable, como el tejido social y comunitario campesino en que se sustenta, al mismo tiempo que se cuestionan las bases de poder del sistema agroalimentario corporativo, que ha llevado a la actual crisis de dependencia alimentaria que vive el país, como lo señalan estudios y publicaciones recientes 12 .
Agroecología y agricultura orgánica: tensiones prácticas y conceptuales en el contexto costarricense
Antes de presentar los resultados, es importante reflexionar sobre las tensiones conceptuales y prácticas entre la agricultura orgánica y la agroecología en Costa Rica, como reflejo de un debate global sobre el tema 13 . Inicialmente, la agricultura orgánica en el país estuvo más vinculada a enfoques agroecológicos, pero con su institucionalización se orientó mayoritariamente hacia la certificación, la exportación y la fiscalización estatal. Actualmente, algunos productores orgánicos certificados ven la agroecología como competencia desleal, al considerar que los productores agroecológicos no están sujetos a los controles exigidos por la certificación 14 .
Según Sabourin et al. 15 , las diferencias entre agricultura orgánica y agroecología pueden analizarse desde sus antecedentes técnico-culturales y su relación con los sistemas sociopolíticos. Ambos modelos surgieron en la década de 1970 con cuestionamientos similares a la revolución verde, pero con el tiempo se diferenciaron: «la agroecología propone una visión diferente de un sistema técnico de agricultura orgánica que puede operar con la sustitución de insumos convencionales por insumos orgánicos». La agroecología enfatiza la coproducción de conocimientos locales, la soberanía alimentaria y la economía solidaria, gracias a la promoción de cambios estructurales en los sistemas agroalimentarios y fortaleciendo movimientos indígenas y campesinos. En cambio, la agricultura orgánica, aunque sostenible, suele centrarse en la certificación y el cumplimiento de normas, sin cuestionar el modelo agroindustrial, predominando los monocultivos de exportación sobre la producción para el mercado local.
Estas tensiones se reflejan en las experiencias de los sujetos de este estudio. Si bien algunos mantienen la oposición entre ambos enfoques, otros han transitado de la certificación orgánica hacia una práctica más agroecológica 16 . También, se encuentran referencias a la permacultura, la agricultura biointensiva y la regenerativa, lo que refleja cierta confusión conceptual dentro del emergente movimiento agroecológico 17 . Un estudio de 2024 sobre la evolución de la agricultura ecológica en Costa Rica describe la existencia de una agroecología ecléctica, donde conviven modelos certificados, enfoques que priorizan la relación con el entorno y formas de vida alternativas basadas en la diversificación y el cultivo sin agrotóxicos 18 . Esta perspectiva más flexible podría ayudar a entender las dinámicas en el terreno, para evitar clasificaciones rígidas.
La agroecología ha ganado fuerza en Costa Rica en la última década, aunque su introducción ha sido gradual y difícil de precisar. Algunos académicos destacan su uso desde la década de 1990 en espacios como el Foro Emaús y el Frente Ecologista Universitario 19 , mientras que otros señalan su llegada a través de redes internacionales como La Vía Campesina y la influencia de organizaciones campesinas y ONG del Cono Sur. También se vincula su expansión a iniciativas más recientes, como la declaratoria del Año Internacional de la Agricultura Familiar en 2014. Soto-Villalobos 20 sugiere que el concepto llegó al país como un eco de discusiones desde otros países latinoamericanos, donde encontró acogida en organizaciones sociales, como la Red de Mujeres Rurales, en el contexto de la lucha contra el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.
Si bien la agroecología se ha posicionado entre diversos actores, como productores, académicos y ONG, el concepto aún es poco utilizado por las instituciones gubernamentales del sector agropecuario. Un criterio relevante para diferenciar los enfoques es si la práctica agrícola se basa en recetas rígidas o en principios adaptables al contexto local 21 . Mientras la agricultura orgánica certificada tiende a ser más técnica y normativa, la agroecología fomenta la experimentación y la autonomía, gracias a la promoción de transformaciones profundas en los sistemas agroalimentarios. Siguiendo a Gliessman 22 , este estudio entiende la agroecología como una disciplina que integra el análisis ecológico de los agroecosistemas, impulsa prácticas agrícolas sostenibles y promueve cambios estructurales para sistemas alimentarios más justos y resilientes.
En este contexto, este trabajo registra las experiencias de quienes aceptaron responder las encuestas, todas ellas identificándose como agroecológicas en algún sentido. Más allá de las etiquetas utilizadas, resulta fundamental analizar las prácticas y visiones de estos actores para comprender hasta qué punto se alinean con la agroecología como un enfoque integral para el rediseño de los sistemas agroalimentarios.
Metodología
Para el desarrollo de esta investigación se utilizó un enfoque de análisis mixto, con un diseño exploratorio y descriptivo, con la combinación de métodos cualitativos y cuantitativos. Un estudio exploratorio tiene como objetivo examinar un tema poco investigado o sobre el cual existe escasa información, esto proporciona un primer acercamiento que permite una comprensión inicial del fenómeno. Este tipo de estudio es útil cuando se busca indagar áreas novedosas o cuando la revisión de la literatura solo ha revelado ideas generales o datos limitados. Aunque generalmente es descriptivo, su carácter provisional puede sentar las bases para investigaciones posteriores más profundas e incluso generar explicaciones preliminares del problema 23 .
La recolección de datos se realizó con el uso tanto de fuentes primarias como secundarias, en un periodo de 15 meses, entre agosto de 2023 y noviembre de 2024. Por una parte, se implementaron encuestas electrónicas semiestructuradas, que combinaron preguntas cerradas y abiertas, dirigidas a una lista previamente identificada de experiencias agroecológicas en Costa Rica. Las encuestas se enviaron con el uso del correo electrónico y redes sociales; para ampliar el alcance del estudio, se utilizó la técnica de muestreo no probabilístico, conocida como bola de nieve, en la que cada persona encuestada proporcionaba nuevos contactos. Este método permitió validar las experiencias identificadas previamente y descubrir nuevas iniciativas, que fueron progresivamente incluidas en la muestra.
La encuesta fue el principal instrumento de recolección de información y se estructuró en cuatro secciones, a saber: a) Información general de la experiencia agroecológica, b) Historia y potencial organizativo, c) Prácticas agroecológicas implementadas, c) Visión y posicionamiento sobre la agroecología y la sustentabilidad de los sistemas agroalimentarios. Por este medio, se pudo obtener información cuantitativa y cualitativa; los datos cuantitativos fueron tabulados con el programa MS Excel, mientras que la información cualitativa fue codificada y organizada mediante el software de análisis cualitativo QDA Miner.
Es importante señalar que se diseñaron y aplicaron tres encuestas distintas, con algunas variaciones en las preguntas, aunque manteniendo las mismas secciones en cada una. Lo anterior, dado que la encuesta se realizó teniendo en consideración tres tipos generales de experiencias agroecológicas: fincas, experiencias de comercialización y experiencias educativas/organizativas 24 . Por fincas se entiende aquí una extensión de terreno (generalmente rural pero no estrictamente en oposición a lo urbano), dedicada a actividades agropecuarias como la agricultura, la ganadería o ambas. Estas fincas pueden incluir áreas de producción vegetal y animal, pastos, bosques y construcciones para vivienda, así como almacenamiento y procesamiento de productos. Su tamaño varía desde pequeñas parcelas hasta propiedades medianas, su gestión puede estar a cargo de un propietario individual, una familia o empresas dedicadas a la producción agrícola o ganadera. Por experiencias de comercialización se hace referencia principalmente a ferias orgánicas, agroecológicas o sostenibles, así como a mecanismos de venta en línea de productos agroecológicos, que permiten a los productores comercializar sus productos frescos, con valor agregado o artesanales. Finalmente, por experiencias educativas u organizativas se entienden aquellas iniciativas y actividades cuyo objetivo es la formación, sensibilización y organización de individuos, grupos o comunidades en torno a prácticas agroecológicas.
En las tres encuestas se registró un total de 203 respuestas, de las cuales el 50,2 % corresponde a hombres y el 49,8 % a mujeres, cada una representa una experiencia agroecológica. En cuanto a la ocupación principal de las personas en la muestra general, el 60,8 % se dedica a la producción agropecuaria, el 46,5 % a la comercialización agropecuaria y el 37 % a la educación agroecológica. Además, el 53,4 % se identifica como empresario o emprendedor, el 12,6 % forma parte de alguna Organización No Gubernamental (ONG) y el 11 % está vinculado a la academia, principalmente en universidades públicas. Cabe señalar que las personas podían seleccionar múltiples ocupaciones, lo cual permite reflejar la diversidad ocupacional de la muestra.
Además de las encuestas, se realizaron 16 entrevistas, tanto presenciales como virtuales, a productores, especialistas y académicos, todos con experiencia en agroecología. Cuatro de las entrevistas se efectuaron mediante visitas de campo, mientras que las restantes se realizaron a través de la plataforma Zoom. Estas entrevistas ofrecieron información cualitativa más amplia y abrieron perspectivas de análisis. La información obtenida se analizó con el software Atlas.ti. En la Tabla 1 se muestra el detalle de las personas entrevistadas, por tipo.
Tabla 1 Tipo de entrevistados
| Informantes | Código | Tipo de actor |
| Personas productoras agroecológicas | Prod_agro1 Prod_agro2 Prod_agro3 Prod_agro4 Prod_agro5 Prod_agro6 Prod_agro7 | Productora agroecológica Productor agroecológico Productora agroecológica Productor agroecológico Productora agroecológica Productora agroecológica Productor agroecológico |
| Especialistas en agroecología | Esp_agro1 Esp_agro2 Esp_agro3 Esp_agro4 Esp_agro5 Esp_agro6 | Miembro de ONG Miembro de colectivo agroecológico Miembro de ONG Representante poder local Representante poder local Miembro de colectivo agroecológico |
| Académicos en agroecología | Acad_agro1 Acad_agro2 Acad_agro3 | Académica universidad pública Académico en programa de investigación interdisciplinaria Académico universidad pública |
| Total | 16 | |
Fuente: Elaboración propia, 2024.
Para complementar la información obtenida, se consultaron bases de datos y documentales y se solicitó información a instituciones como el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y el Instituto de Desarrollo Rural (INDER), con el objetivo de obtener contactos sobre productores agroecológicos u orgánicos.
Al tratarse de una investigación exploratoria, se optó por no partir de una tipología de experiencias agroecológicas y por no elaborarla como resultado de la investigación. Al no contar con información suficiente antes de iniciar el trabajo, no fue posible definir tipos mutuamente excluyentes y colectivamente exhaustivos que asegurasen que todos los casos pudieran ser clasificados y, al mismo tiempo, que cada caso encajase solo en una categoría. Por otra parte, como la construcción de una tipología puede estar influenciada por los sesgos y percepciones del equipo investigador, se consideró que esta no era la ocasión adecuada, ya que el interés ha sido el de recabar tanta información como sea posible, sin necesidad de clasificarla en categorías que podrían resultar o bien demasiado amplias, o demasiado estrechas, en esta primera fase aproximativa al tema en estudio. Es importante, finalmente, destacar que todas las experiencias incluidas en este estudio fueron validadas a través de encuestas y entrevistas y que, al completar el formulario de encuesta, o en ocasión de la entrevista, las personas dieron el consentimiento para que la información compartida se utilice para efectos estrictamente académicos y salvaguardando la confidencialidad.
Ámbito de estudio
El ámbito de la investigación abarcó todo el territorio de Costa Rica, un país centroamericano situado entre Nicaragua y Panamá, con costas en el océano Pacífico y el mar Caribe, lo que le confiere una conectividad estratégica con ambos océanos. Su geografía está marcada por cuatro cordilleras principales (Guanacaste, Tilarán, Central y Talamanca), lo que genera una gran diversidad de microclimas y ecosistemas 25 . Esta variedad geográfica y climática favorece el desarrollo agrícola, lo cual permite una producción diversificada y contextos adecuados para la agroecología. Costa Rica es reconocido como uno de los países más biodiversos del mundo, ya que alberga el 5 % de las especies conocidas globalmente 26 . Su combinación de climas tropicales y regiones montañosas propicia el diseño agroecológico de agroecosistemas que contribuyen a la conservación de la (agro)biodiversidad y al bienestar de las comunidades rurales 27 .
El estudio identificó experiencias agroecológicas en 62 cantones (73,8 % del total nacional), lo cual representa una muestra significativa de la diversidad ecológica y socioeconómica del país. Se tomó como referencia la división provincial, así como la organización en cantones y distritos, sin perder de vista el contexto de las seis regiones de planificación, adoptadas en la década de 1970 a partir del trabajo del geógrafo Helmut Nuhn 28 . Aunque estas regiones sirven como base para la planificación territorial, no tienen el mismo reconocimiento constitucional que las provincias y presentan profundas desigualdades económicas y sociales 29 .
Costa Rica cuenta con una población de 5,2 millones de personas, de las cuales el 72,8 % reside en zonas urbanas, con alta concentración en la Gran Área Metropolitana, donde habita el 53 % de la población total 30 . En términos económicos, el PIB del país alcanzó en 2023 los 40 984 130,9 millones de colones (aproximadamente 85 590 millones de dólares), siendo que la actividad agropecuaria responde por 4,2% del PIB total 31 . El 9,9 % de la población está ocupada en el sector primario, con una mayor participación de hombres (13,9 %) que de mujeres (3,9 %) 32 . La producción agropecuaria sigue dominada por modelos convencionales y agroexportadores, donde destacan cultivos como banano, café, palma aceitera, caña de azúcar y piña 33 , mientras que la ganadería cubre más de 1 millón de hectáreas (19,8 % del territorio nacional) 34 .
En las últimas décadas, los cambios en el uso del suelo han estado marcados por la expansión agroexportadora y el crecimiento de la ganadería. Entre 1986 y 2019, el 52,3 % de las hectáreas que dejaron de ser bosque se convirtieron en pastizales, mientras que los monocultivos de banano y piña alcanzaron más de 150 000 hectáreas en 2014, principalmente en el Caribe y la Zona Norte 35 . Además, entre 2014 y 2019, la conversión de bosques a pastos aumentó en un 96,8 %, mientras que la conversión a uso urbano se incrementó en un 80,5 % 36 . Estas transformaciones evidencian la presión sobre los recursos naturales y refuerzan la importancia de integrar prácticas agroecológicas que permitan un equilibrio entre producción y conservación ambiental.
Resultados
Esta investigación ha permitido registrar un total de 203 experiencias agroecológicas, entre ellas fincas, experiencias de comercialización y experiencias educativas u organizativas, tal como se explicó antes. En esta sección, se ofrece una caracterización general de dichas experiencias a partir de los resultados de las encuestas.
Fincas
Distribución de las fincas por provincia y cantón
Del total de experiencias identificadas, 146 son fincas que producen de acuerdo con principios agroecológicos, lo que corresponde al 71,9 % del total 37 . De estas fincas, la mayor parte se concentra en las provincias de Alajuela, Puntarenas y Cartago, conforme a una distribución que se muestra en la Tabla 2.
Antigüedad de las fincas
De acuerdo con la información obtenida, las fincas se agrupan en los siguientes rangos de antigüedad (Figura 1):
Ocupación principal
Se solicitó a los participantes que indicaran su actividad principal, con la opción de seleccionar hasta dos de las más relevantes. En este sentido, el 69,9 % afirma dedicarse a la producción agropecuaria. La comercialización de productos agroecológicos ocupa el segundo lugar, siendo la ocupación principal para el 48,6 % de los encuestados. Además, un 26 % se identifica como educadora en temas agroecológicos y ambientales, el 8,9 % señala que es miembro de alguna ONG, y el 7,5 % se dedica también a la academia.
Además de las ocupaciones principales, también se identificaron otras actividades dentro de la categoría otros, que representan en conjunto el 11,9 % del total. Entre ellas se encuentran ocupaciones como pensionado, apicultor, ingeniero electrónico, conferencista, investigador o investigadora sociocultural, funcionario público o funcionaria pública y productor o productora de semillas, entre otras. Esta diversidad ocupacional refleja un perfil multifacético entre quienes participan en la agroecología.
Mano de obra utilizada
El tipo de mano de obra en estas fincas se distribuye de la siguiente manera: el 32 % utiliza exclusivamente mano de obra familiar; el 36,6 % combina mano de obra familiar con trabajadores externos ocasionales, principalmente en época de cosecha o para tareas específicas; el 26 % emplea mano de obra externa de forma permanente y un 5,2 % trabaja con socios o voluntarios.
Tamaño de las fincas
Al analizar la información sobre la extensión de las fincas, se observa que el 49,7 % de ellas abarca hasta tres hectáreas. Aquellas con una extensión de entre 3 y 6 hectáreas representan el 17 % del total, mientras que las que cubren entre 6 y 9 hectáreas constituyen el 9,2 %. Finalmente, el 24,2 % de las unidades productivas supera las 10 hectáreas.
Productos comercializados y tipo de semillas utilizadas
Desde la perspectiva de los productos comercializados por estas fincas, predominan las hortalizas (59 %), los bioinsumos (47,7 %) y las frutas (54,2 %), seguidos de las legumbres (34 %), las semillas (25,5 %) y los productos alimenticios artesanales (25,5 %). La comercialización de esta producción se realiza mediante diversos mecanismos, principalmente a través de la venta directa al consumidor (76,5 %) o en ferias del agricultor, tanto convencionales (28 %) como orgánicas (21 %). Además, tanto la distribución de cestas a domicilio (15 %) como la comercialización en línea (14 %) han cobrado mayor relevancia.
En cuanto al tipo de semillas utilizadas, la gran mayoría de las fincas emplea semillas criollas (80,7 %), y una porción significativa también utiliza semillas orgánicas comerciales (37,3 %). Adicionalmente, el 30,7 % de los productores reporta el uso de semillas híbridas en sus cultivos.
Prácticas agroecológicas implementadas en las fincas
La información relativa a las prácticas implementadas en las fincas revela una diversidad de estrategias productivas asentadas en los principios de la agroecología, como se observa la Figura 2.
Este conjunto de prácticas coincide en parte con los hallazgos de Vargas-Picado 38 , acerca de las prácticas culturales agrícolas observadas en fincas agroecológicas en la Zona Norte de Cartago y en cantones como Zarcero, Grecia, Barva y Acosta.
Tipo de apoyo recibido
Estas fincas en general desarrollan sus actividades con poco apoyo, pues tan solo el 38 % señala haber recibido algún tipo de asistencia técnica por parte de instituciones estatales u otro tipo de organismos, como ONG, mientras 35 % apunta no haber recibido ningún tipo de apoyo. Por otra parte, 15 % ha recibido algún tipo de financiamiento para sus operaciones, 30 % ha recibido apoyo con certificación y 14 % con infraestructura y equipo. Finalmente, apenas un 18 % ha recibido cursos para el desarrollo de capacidades y en educación ambiental.
Potencial organizativo
En cuanto al interés de los participantes por integrarse en redes u organizaciones que promuevan la agroecología, el 96,7 % manifiesta estar abierto a esta idea, mientras que el 3,3 % prefiere trabajar de manera independiente, sin articulación con otras iniciativas. De las personas interesadas en formar parte de esfuerzos organizativos, el 78 % respalda la creación de una red nacional de agroecología como un espacio de convergencia para diversos actores. Un 79,5 % de las personas está dispuesta a colaborar en actividades de educación y capacitación en agroecología dirigidas a colectivos variados, como escuelas, colegios, organizaciones sociales y el público en general. Además, el 51,7 % muestra disposición para apoyar iniciativas que busquen actualizar el marco legal costarricense con el fin de establecer políticas públicas para una transición agroecológica a nivel nacional. Finalmente, el 47,7 % expresa interés en contribuir a la implementación de huertos urbanos en zonas vulnerables.
Valoraciones sobre la agroecología
La encuesta incluyó una escala de Likert mediante la cual se buscó estimar el posicionamiento de las personas participantes del estudio respecto a un conjunto de afirmaciones relativas a la agroecología. La Tabla 3 muestra los resultados, que serán comentados más adelante.
Tabla 3 Valoraciones sobre la agroecología (fincas agroecológicas)
| Ítem | Respuestas | % |
| La agroecología puede ser definida como una ciencia, un conjunto de prácticas agropecuarias y un movimiento social | Totalmente en desacuerdo | 15,9 |
| Parcialmente en desacuerdo | 6,9 | |
| Neutral | 1,4 | |
| Parcialmente de acuerdo | 24,1 | |
| Totalmente de acuerdo | 51,7 | |
| La agroecología reaproxima a los productores de los consumidores sobre la base de la economía solidaria | Totalmente en desacuerdo | 18,6 |
| Parcialmente en desacuerdo | 3,4 | |
| Neutral | 2,8 | |
| Parcialmente de acuerdo | 11 | |
| Totalmente de acuerdo | 64,1 | |
| El protagonismo de la transición agroecológica debe ser de los campesinos y las campesinas | Totalmente en desacuerdo | 17,9 |
| Parcialmente en desacuerdo | 5,5 | |
| Neutral | 2,8 | |
| Parcialmente de acuerdo | 8,3 | |
| Totalmente de acuerdo | 65,5 | |
| Lo más importante en la agroecología es el rediseño del sistema productivo (tanto a nivel de finca como de territorio), teniendo como base la potenciación de la agrobiodiversidad | Totalmente en desacuerdo | 17,2 |
| Parcialmente en desacuerdo | 7,6 | |
| Neutral | 10,3 | |
| Parcialmente de acuerdo | 23,4 | |
| Totalmente de acuerdo | 41,5 | |
| La agroecología conlleva el empoderamiento y valorización de saberes campesinos, indígenas y tradicionales | Totalmente en desacuerdo | 13,8 |
| Parcialmente en desacuerdo | 11,7 | |
| Neutral | 9 | |
| Parcialmente de acuerdo | 15,9 | |
| Totalmente de acuerdo | 49,7 | |
| La agroecología supone el empoderamiento de las mujeres y los jóvenes | Totalmente en desacuerdo | 24,1 |
| Parcialmente en desacuerdo | 13,1 | |
| Neutral | 15,2 | |
| Parcialmente de acuerdo | 22,8 | |
| Totalmente de acuerdo | 24,8 | |
| La agroecología es clave para la seguridad y soberanía alimentaria de pueblos, comunidades y países | Totalmente en desacuerdo | 16,6 |
| Parcialmente en desacuerdo | 17,2 | |
| Neutral | 16,6 | |
| Parcialmente de acuerdo | 20 | |
| Totalmente de acuerdo | 29,7 | |
| La agroecología supone una crítica al control corporativo de los sistemas agroalimentarios | Totalmente en desacuerdo | 15,2 |
| Parcialmente en desacuerdo | 9,7 | |
| Neutral | 9,7 | |
| Parcialmente de acuerdo | 22,1 | |
| Totalmente de acuerdo | 43,4 |
Fuente: Elaboración propia, 2024.
Hasta aquí se han presentado los principales resultados relativos a uno de los tipos de experiencia identificados, a saber, las fincas agroecológicas. A continuación, se presentan aquellos relativos a las experiencias de comercialización, enfocando en aquellos que se consideran de mayor relevancia.
Experiencias de comercialización
En Costa Rica existen pocos espacios formales para la comercialización de productos agroecológicos u orgánicos. En general, se trata de pequeñas ferias organizadas directamente entre productores y consumidores, con escaso o nulo apoyo institucional y que enfrentan desafíos significativos para su consolidación. Entre estos desafíos se encuentran la dificultad para ampliar el acceso al mercado, la limitada información disponible para el público sobre los beneficios de una alimentación nutritiva y libre de agroquímicos, así como del valor de la comercialización directa sin intermediarios.
En total, la investigación ha permitido registrar la existencia de 20 experiencias de comercialización agroecológica/orgánica, que representan el 9,85 % del total de experiencias identificadas. De estas 20 experiencias, el 75 % (15) son ferias, 15 % (3) utilizan medios en línea para comercializar los productos y 10 % (2) hace distribución de cestas a grupos de consumidores con los que tiene una relación directa. La Tabla 4 muestra información más detallada sobre estas experiencias.
Tabla 4 Distribución de las experiencias de comercialización de productos agroecológicos y orgánicos (por provincia y cantón)
| Provincia | Cantidad | Cantón | Nombre |
| San José | 10 | Santa Ana | - Agroferia* - Mercado de Abasto Solidario - Sabellico Alimentos Saludables* |
| Pérez Zeledón | - Mercado Local Solidario del Chirripó (I) – Chimirol - Mercado Local Solidario del Chirripó (II) – Rivas - Feria Tinamastes | ||
| San José | - Feria Verde Aranjuez | ||
| Montes de Oca | - Feria Orgánica El Trueque | ||
| Vásquez de Coronado | - Los Juncos Express* | ||
| Curridabat | - Mercado Natural de Curri | ||
| Alajuela | 5 | Alajuela | - La Verbena |
| San Ramón | - Mercadito Agroecológico Ramonense | ||
| Grecia | - Enraizadas* | ||
| San Mateo | - Mercado de la Tierra | ||
| San Carlos | - Feria Agroecológica de la Red de Mujeres Sancarleñas - Feria Sin Tranca | ||
| Heredia | 1 | San Rafael | - Mojojoy Agri-Cultura |
| Cartago | 1 | Cartago | - El Mercadito Azul |
| Guanacaste | 1 | Nicoya | - Feria Sámara Market |
| Puntarenas | 1 | Puerto Jiménez | - Mercado Verde |
| Limón | 1 | Talamanca | - Feria Agrícola y Artesanal de Puerto Viejo |
* Experiencias en línea / Fuente: elaboración propia, 2024.
La mayoría de estas iniciativas se concentran en la Gran Área Metropolitana (GAM), donde se localiza el 85 % del total, acorde con el hecho de que en la GAM reside el 53 % de la población del país, como se indicó antes. Esto refleja una menor disponibilidad de productos frescos agroecológicos en las provincias costeras. La provincia de San José alberga el 50 % de estas iniciativas, con tres experiencias en el cantón de Santa Ana –dos virtuales y una feria semanal organizada con el apoyo de la Municipalidad 39 – y tres en Pérez Zeledón. Alajuela también cuenta con una mayor presencia de iniciativas, distribuidas en diversos cantones. La mayor parte de estas experiencias comercializa sus productos de manera semanal (78 %), mientras un 6 % lo hace de forma quincenal y 11 % de forma mensual. El 5 % restante no respondió la pregunta. Es importante mencionar que, en algunos casos, como la Feria Agrícola y Artesanal de Puerto Viejo, se comercializa tanto productos convencionales como orgánicos; en otros, como el Mercado de Abasto Solidario, sus organizadores insisten que se trata de productos sustentables, pues, aunque los productores incorporan prácticas agroecológicas en sus cultivos, están en un proceso de transición.
Antigüedad de las experiencias de comercialización
En cuanto a la antigüedad de estas iniciativas, los datos recopilados muestran la siguiente distribución por rangos de tiempo (Figura 3).
Ocupación principal
El 67 % de las personas en este tipo de experiencia se dedica principalmente a la comercialización de productos orgánicos u agroecológicos, junto a un 33 % que se dedica también a la producción agropecuaria. Adicionalmente, 17 % se dedica a la academia y 17 % pertenece a alguna ONG. Un 33 % también se identifica como persona educadora en temas agroecológicos y ambientales.
Productos comercializados
La oferta de productos en estas ferias o espacios en línea es bastante diversificada, como se ve en la Figura 4.
Cantidad de personas que comercializa sus productos en las experiencias de comercialización de productos agroecológicos y orgánicos.
Se consultó a las personas informantes acerca del número de participantes que comercializan sus productos en ferias o a través de plataformas en línea. La Tabla 5 resume los datos recopilados, proporcionando un panorama de la participación de productores en estos espacios de venta, tanto presenciales como virtuales.
Tabla 5 Número de personas que venden sus productos en las experiencias de comercialización
| Experiencia | Cantidad de personas |
| Agroferia | 300 |
| Feria Sin Tranca | 100 |
| Mercado de Abasto Solidario | 75 |
| Feria Verde Aranjuez | 58 |
| Feria Tinamastes | 40 |
| Mercado Natural de Curri | 40 |
| Feria Agrícola y Artesanal de Puerto Viejo | 33 |
| Enraizadas | 30 |
| Feria Sámara Market | 30 |
| Mercado Local Solidario El Chirripó (II) | 30 |
| Mercadito Agroecológico Ramonense | 25 |
| Mercadito Azul | 20 |
| Sabellico | 20 |
| Mercado Local Solidario El Chirripó (I) | 20 |
| Mercado de la Tierra | 20 |
| Los Juncos Express | 19 |
| Mercado Verde de Puerto Jiménez | 15 |
| Feria Orgánica El Trueque | 15 |
| La Verbena | 5 |
| Mojojoy Agri-Cultura Orgánica | 2 |
| TOTAL | 897 |
Fuente: Elaboración propia, 2024.
Este dato es relevante porque permite dimensionar la amplitud y alcance de estas iniciativas de comercialización directa. Sin embargo, es importante señalar que no todos los participantes venden hortalizas o productos frescos; en muchos casos, los productos comercializados incluyen artesanías o alimentos procesados. Por ejemplo, en la Feria Agrícola y Artesanal de Puerto Viejo, participan 12 productores agrícolas y 21 personas que venden productos artesanales o procesados. De manera similar, en el Mercadito Agroecológico Ramonense, alrededor de 8 personas vendedoras son agricultoras, mientras que el resto comercializa productos artesanales o procesados. Esta tendencia se observa en todas las ferias y plataformas en línea, en proporciones variables.
Valoraciones sobre la agroecología
A las personas que respondieron la encuesta relativa a experiencias de comercialización también se les solicitó expresar una valoración respecto de las afirmaciones contenidas en la escala siguiente, donde se muestran los resultados para cada una (Tabla 6).
Tabla 6 Valoraciones sobre la agroecología (experiencias de comercialización)
| Ítem | Respuestas | % |
| La agroecología puede ser definida como una ciencia, un conjunto de prácticas agropecuarias y un movimiento social | Totalmente en desacuerdo | 8 |
| Parcialmente en desacuerdo | 0 | |
| Neutral | 0 | |
| Parcialmente de acuerdo | 24 | |
| Totalmente de acuerdo | 68 | |
| La agroecología reaproxima a los productores de los consumidores sobre la base de la economía solidaria | Totalmente en desacuerdo | 8 |
| Parcialmente en desacuerdo | 0 | |
| Neutral | 0 | |
| Parcialmente de acuerdo | 4 | |
| Totalmente de acuerdo | 88 | |
| El protagonismo de la transición agroecológica debe ser de los campesinos y las campesinas | Totalmente en desacuerdo | 8 |
| Parcialmente en desacuerdo | 4 | |
| Neutral | 4 | |
| Parcialmente de acuerdo | 4 | |
| Totalmente de acuerdo | 80 | |
| Lo más importante en la agroecología es el rediseño del sistema productivo (tanto a nivel de finca como de territorio), teniendo como base la potenciación de la agrobiodiversidad | Totalmente en desacuerdo | 8 |
| Parcialmente en desacuerdo | 8 | |
| Neutral | 4 | |
| Parcialmente de acuerdo | 24 | |
| Totalmente de acuerdo | 56 | |
| La agroecología conlleva el empoderamiento y valorización de saberes campesinos, indígenas y tradicionales | Totalmente en desacuerdo | 8 |
| Parcialmente en desacuerdo | 4 | |
| Neutral | 4 | |
| Parcialmente de acuerdo | 16 | |
| Totalmente de acuerdo | 68 | |
| La agroecología supone el empoderamiento de las mujeres y los jóvenes | Totalmente en desacuerdo | 24 |
| Parcialmente en desacuerdo | 20 | |
| Neutral | 24 | |
| Parcialmente de acuerdo | 12 | |
| Totalmente de acuerdo | 20 | |
| La agroecología es clave para la seguridad y soberanía alimentaria de pueblos, comunidades y países | Totalmente en desacuerdo | 8 |
| Parcialmente en desacuerdo | 8 | |
| Neutral | 16 | |
| Parcialmente de acuerdo | 24 | |
| Totalmente de acuerdo | 44 | |
| La agroecología supone una crítica al control corporativo de los sistemas agroalimentarios | Totalmente en desacuerdo | 8 |
| Parcialmente en desacuerdo | 0 | |
| Neutral | 8 | |
| Parcialmente de acuerdo | 20 | |
| Totalmente de acuerdo | 64 |
Fuente: Elaboración propia, 2024.
Experiencias educativas u organizativas
El tercer grupo de experiencias agroecológicas identificado en esta investigación se denomina experiencias educativas u organizativas. En este caso, la investigación permitió identificar 37 de ellas, que representan 18,2 % del total de experiencias agroecológicas registradas en el estudio. Estas iniciativas abarcan desde pequeños colectivos hasta ONG con presencia y acción internacional, así como instituciones educativas nacionales e internacionales radicadas en Costa Rica, que desarrollan proyectos a nivel local. También se incluyen centros educativos adscritos al Ministerio de Educación Pública (MEP), cuyos docentes implementan proyectos agroecológicos como herramienta pedagógica, además de fincas cuya principal vocación es la educación agroecológica o que, además de su actividad productiva, integran acciones educativas. Asimismo, se encuentran iniciativas situadas a nivel municipal y otras de asesoría técnica agroecológica privada. La mayor parte de estas experiencias se localiza en San José y Alajuela; en el caso de la provincia de Limón, no fue posible identificar ninguna iniciativa de este tipo, lo cual no significa que no exista. La Tabla 7 presenta el detalle de estas experiencias por provincia y cantón.
Tabla 7 Experiencias educativas u organizativas (por provincia y cantón)
| Provincia | Cantidad | Cantón | Nombre |
| San José | 10 | Pérez Zeledón | - Asociación Ambientalista Montaña Verde - Finca Orgánica Tinamaste - Permavida |
| Escazú | - Huertas Donde Sea y Bilili | ||
| Goicoechea | - Iski Sostenible | ||
| Desamparados | - Escuela La Joya | ||
| Puriscal | - Rancho Mastatal | ||
| Santa Ana | - Escuela Comunitaria de Agricultura Orgánica y Alimentación Consciente | ||
| Curridabat | - Red de Coordinación en Biodiversidad | ||
| San José | - Asesoría Técnica Agroecológica | ||
| Alajuela | 9 | San Ramón | - Ecopaz Vida Sustentable 3S3 - Colectivo Vamos a Sembrar - Escuela Valle Azul |
| San Carlos | - Red de Mujeres Sancarleñas - Finca Educativa Don Juan | ||
| San Rafael | - PARTNER CEG Internacional | ||
| Atenas | - Huerto Agroecológico Grigarones | ||
| Poás | - Liceo Carrillos | ||
| Upala | - Escuela Agroecológica, Universidad Nacional | ||
| Heredia | 4 | San Rafael | - Mojojoy Agri-Cultura Orgánica - Escuelita de la Tierra |
| San Isidro Heredia | - Colectivo Agroecológico Zurquí - Maestría en Agricultura Ecológica, Universidad Nacional | ||
| Belén | - Srum Agroecología | ||
| Cartago | 4 | Paraíso | - Finca Sol y Valle |
| Alvarado | - Colegio Técnico Profesional de Pacayas | ||
| Oreamuno | - Arari Plantas y Salud - Centro Nacional Especializado en Agricultura Orgánica (CNEAO) | ||
| Puntarenas | 4 | Puerto Jiménez | - Agro Tropismo - Biriteca Agroecológica |
| Monteverde | - Instituto Monteverde | ||
| Buenos Aires | - Asociación Camino de la Semilla Bröran | ||
| Guanacaste | 2 | Hojancha Nicoya | - Colegio Técnico Profesional - Asociación Agro-Orgánica Guanacasteca* |
| A nivel nacional / internacional | 4 | S/d | - Red de Agroecología |
| S/d | - Red de Fincas Integrales | ||
| S/d | - Yunta Agroecológica | ||
| Moravia | - Asociación Coordinadora Indígena y Campesina de Agroforestería Comunitaria (ACICAFOC) |
* Esta organización también tiene presencia en cantones como Santa Cruz, Nandayure, Liberia, Filadelfia y Tilarán. / Fuente: Elaboración propia, 2024
Antigüedad de las experiencias educativas/organizativas
En relación con la antigüedad de estas iniciativas, se tiene el siguiente panorama: 3 % tiene menos de un año de establecida; 26 % de 1 a 3 años; 18 % de 3 a 6 años; 15 % de 6 a 9 años y 38 % más de 10 años. Casi la mitad de estas experiencias entraron en funcionamiento en los últimos seis años (desde el 2018) y la otra mitad tiene más de seis años trabajando, por lo que puede considerarse que están más consolidadas.
Ocupación principal
El 76 % de las personas encuestadas se identifica como personas educadoras agroecológicas y ambientales y el 44 % se define como personas empresarias y emprendedoras. Además, el 20 % reporta dedicarse a la academia y el 23 % trabaja para una ONG. Solo el 17 % considera la producción agropecuaria entre sus actividades principales, mientras el 9 % se dedica a la comercialización de productos agropecuarios. Tal como en los otros tipos de experiencia registradas, las personas podían indicar hasta dos de sus ocupaciones principales.
Actividades educativas u organizativas desarrolladas
Este conjunto de experiencias desarrolla actividades diversas, que reflejan su heterogeneidad organizativa y sus variados objetivos alrededor del fomento o promoción de la agroecología. La Tabla 8 permite apreciar las principales acciones identificadas.
Tabla 8 Principales actividades desarrolladas por las experiencias de educación u organización (%)
| Actividad | % |
| Talleres, capacitaciones y procesos formativos vinculados con agroecología y temas afines | 79 |
| Formación y asesoría para el desarrollo de huertos comunitarios, rurales o urbanos | 71 |
| Atención a grupos de estudiantes y visitantes en general para explicar los principios de la agroecología aplicados al manejo agropecuario | 68 |
| Procesos formativos a nivel comunitario con abordaje en la agroecología y diversas formas de producción agrícola sustentables | 66 |
| Vinculación de iniciativas académicas (extensión, investigación, producción) con iniciativas agroecológicas | 60 |
| Fomento de bancos comunitarios de semillas u otras formas de intercambio y preservación del patrimonio genético de la agricultura local | 53 |
| Fomento de espacios para el intercambio, formación y organización de mujeres vinculadas a la agroecología | 47 |
| Actividades artísticas y lúdico-creativas para la promoción de la agroecología, la soberanía alimentaria, la defensa de la agrobiodiversidad, entre otros | 45 |
| Articulación política para la promoción de la agroecología a nivel nacional y municipal | 42 |
| Acciones para la defensa de los derechos territoriales de los pueblos indígenas y la promoción de la agroecología junto a estos pueblos | 26 |
| Edición de publicaciones educativas y de debate sobre agroecología y prácticas agrícolas sustentables | 32 |
Fuente: Elaboración propia, 2024.
Valoraciones sobre la agroecología
Se pidió a los encuestados involucrados en experiencias educativas y organizativas que valoraran las afirmaciones presentadas en la escala en la Tabla 9, donde se muestran los resultados obtenidos para cada afirmación.
Tabla 9 Valoraciones sobre la agroecología (experiencias educativas/organizativas)
| Ítem | Respuestas | % |
| La agroecología puede ser definida como una ciencia, un conjunto de prácticas agropecuarias y un movimiento social | Totalmente en desacuerdo | 2,3 |
| Parcialmente en desacuerdo | 4,7 | |
| Neutral | 9,3 | |
| Parcialmente de acuerdo | 20,9 | |
| Totalmente de acuerdo | 62,8 | |
| La agroecología reaproxima a los productores de los consumidores sobre la base de la economía solidaria | Totalmente en desacuerdo | 4,7 |
| Parcialmente en desacuerdo | 7 | |
| Neutral | 16,3 | |
| Parcialmente de acuerdo | 16,3 | |
| Totalmente de acuerdo | 55,8 | |
| El protagonismo de la transición agroecológica debe ser de los campesinos y las campesinas | Totalmente en desacuerdo | 7 |
| Parcialmente en desacuerdo | 7 | |
| Neutral | 20,9 | |
| Parcialmente de acuerdo | 23,3 | |
| Totalmente de acuerdo | 41,9 | |
| Lo más importante en la agroecología es el rediseño del sistema productivo (tanto a nivel de finca como de territorio), teniendo como base la potenciación de la agrobiodiversidad | Totalmente en desacuerdo | 7 |
| Parcialmente en desacuerdo | 0 | |
| Neutral | 9,3 | |
| Parcialmente de acuerdo | 27,9 | |
| Totalmente de acuerdo | 55,8 | |
| La agroecología conlleva el empoderamiento y valorización de saberes campesinos, indígenas y tradicionales | Totalmente en desacuerdo | 4,7 |
| Parcialmente en desacuerdo | 0 | |
| Neutral | 2,3 | |
| Parcialmente de acuerdo | 7 | |
| Totalmente de acuerdo | 86 | |
| La agroecología supone el empoderamiento de las mujeres y los jóvenes | Totalmente en desacuerdo | 4,7 |
| Parcialmente en desacuerdo | 0 | |
| Neutral | 7 | |
| Parcialmente de acuerdo | 11,6 | |
| Totalmente de acuerdo | 76,7 | |
| La agroecología es clave para la seguridad y soberanía alimentaria de pueblos, comunidades y países | Totalmente en desacuerdo | 4,7 |
| Parcialmente en desacuerdo | 0 | |
| Neutral | 2,3 | |
| Parcialmente de acuerdo | 7 | |
| Totalmente de acuerdo | 86 | |
| La agroecología supone una crítica al control corporativo de los sistemas agroalimentarios | Totalmente en desacuerdo | 2,3 |
| Parcialmente en desacuerdo | 7 | |
| Neutral | 4,7 | |
| Parcialmente de acuerdo | 18,6 | |
| Totalmente de acuerdo | 67,4 |
Fuente: Elaboración propia, 2024.
Discusión
Los datos aportados en las secciones anteriores permiten desarrollar algunas reflexiones importantes acerca de la diversidad de prácticas, desafíos y potencialidades que caracteriza a las iniciativas agroecológicas en Costa Rica. En primer lugar, se trata de un conjunto heterogéneo de experiencias productivas, de comercialización y educación/organización, cuyos puntos en común son la preocupación por la producción agropecuaria sustentable y la generación de medios de vida para las personas productoras y las comunidades donde están insertas o a las que contribuyen de diversas maneras. No obstante, en términos generales se trata de iniciativas dispersas en el territorio, poco articuladas, salvo a través de los pocos canales de comercialización que sirven de punto de encuentro pero que se concentran mayoritariamente en la región metropolitana del país. Existen algunas organizaciones que cumplen un importante papel de apoyo, como se verá más adelante, pero generalmente con un impacto más localizado.
En el caso de las fincas agroecológicas, aunque la mayoría de las personas que respondieron la encuesta se dedica principalmente a la producción agropecuaria, la opción de seleccionar más de una ocupación permitió reflejar una variedad de actividades complementarias a la actividad principal. Esta diversificación puede responder a la necesidad de ampliar las fuentes de ingresos y reducir la vulnerabilidad económica, así como al interés de integrar actividades que se alineen con las trayectorias personales y profesionales de cada individuo. Este fenómeno se vincula con la discusión sobre la pluriactividad rural; es decir, la práctica de combinar diferentes actividades económicas dentro de un entorno rural, generalmente en el ámbito de una misma unidad familiar o productiva. Aunque la pluriactividad permite a los productores diversificar sus ingresos y reducir su dependencia de una sola actividad (como la agricultura), también puede interpretarse como un reflejo de la precarización del sector agrícola y de la falta de políticas públicas efectivas que respalden a la agricultura familiar y la implementación de prácticas agroecológicas. Al reflexionar sobre el contexto mexicano, y latinoamericano en general, Jarquín-Sánchez, Castellanos-Suárez y Sangerman-Jarquín 40 destacan que la pluriactividad es, en parte, una respuesta a la desagrarización y a la falta de apoyo estatal, factores que han debilitado la capacidad productiva y económica de las unidades familiares agrícolas. Este podría ser el contexto también en el caso costarricense.
Asociado con lo anterior se tiene los datos sobre el tipo de mano de obra utilizada en las fincas agroecológicas, que revelan patrones de organización laboral que pueden influir directamente en su sostenibilidad y capacidad de respuesta a las demandas del mercado. La predominancia de mano de obra familiar en el 33 % de las fincas indica una orientación hacia modelos productivos de menor escala, posiblemente limitados en expansión, pero con menores costos operativos. Por otro lado, la combinación de mano de obra familiar y externa ocasional en el 34 % de las fincas sugiere una estrategia de flexibilidad que permite adaptarse a las demandas estacionales sin comprometer recursos financieros de forma permanente. El uso de mano de obra externa permanente, observado en el 27 % de las fincas, puede reflejar una tendencia hacia la intensificación de la producción y la profesionalización de ciertas actividades, lo cual implica también un compromiso financiero más alto. Finalmente, el trabajo con socios o voluntarios, aunque menos común (6 %), abre una vía para el fortalecimiento de prácticas agroecológicas comunitarias y creación de redes entre actores locales y externos, aunque puede presentar desafíos de coordinación que afecten la sostenibilidad a largo plazo. Estos patrones de organización laboral ofrecen una visión compleja sobre las dinámicas económicas y sociales que sustentan la agroecología en las fincas estudiadas y destacan la importancia de adaptar el modelo de producción a las capacidades y recursos de cada unidad productiva.
Los datos sobre la extensión de las fincas se refieren al tamaño total aproximado, sin detallar la superficie destinada específicamente a la producción. No obstante, estos datos permiten afirmar que se trata en su mayor parte de pequeños establecimientos, en su mayoría dedicados a la producción al aire libre (71 %). Un porcentaje menor combina sistemas de producción en ambientes protegidos, como invernaderos, y al aire libre (25,5 %), mientras que solo un 3,6 % produce exclusivamente en ambiente protegido. Esta prevalencia de la producción al aire libre indica una alta vulnerabilidad en el contexto del cambio climático: sequías prolongadas, patrones de lluvia irregulares y fenómenos meteorológicos extremos exponen a los productores a riesgos como el estrés hídrico, la erosión del suelo y la propagación de patógenos, lo que dificulta la viabilidad de los cultivos mediante prácticas agroecológicas en fincas aisladas.
A pesar de estos desafíos, es importante destacar el conjunto de prácticas agroecológicas adoptadas por estas fincas. No solo han introducido de forma generalizada el uso de abonos orgánicos y microorganismos de montaña (en gran medida producidos dentro de la misma finca, a partir del aprovechamiento de residuos orgánicos y muestras de suelo local), así como el manejo agroecológico de plagas y enfermedades que afectan los cultivos, sino que un elevado porcentaje también destina una parte de la propiedad a la conservación de bosque, o bien, se preocupa por el fomento de polinizadores y la conservación de semillas, por la implementación de cultivos de cobertura, por la combinación de policultivos y rotación de cultivos, la conservación de suelo y agua y la agroforestería, entre otras prácticas que mejoran el suelo y lo protegen de la erosión, además de promover la participación comunitaria y la valorización del conocimiento local.
En una investigación exploratoria como la presente, es más efectivo enfocarse en las prácticas concretas en lugar de los conceptos abstractos, ya que estas prácticas son indicadores tangibles del grado de implementación de los principios de la agroecología, así se evita caer en debates interminables sobre definiciones. Es importante mencionar que un estudio reciente muestra la existencia de este tipo de práctica en fincas agroecológicas en países como Panamá, Nicaragua y Costa Rica; en este último, las prácticas analizadas por el autor se centran en promover la diversidad de cultivos y la fertilidad del suelo, prácticas que deben ser entendidas con relación a «diversos factores contextuales, como las tradiciones agrícolas locales, la disponibilidad de recursos y el marco institucional que influye en las prácticas adoptadas» 41 .
En relación con esto último, en general, los datos permiten afirmar que estas fincas cuentan con poco apoyo técnico e institucional y que no existe una ruta clara, por parte del Estado e inclusive de organismos de cooperación o instituciones financieras o académicas, para dar soporte a fincas que se diferencian por métodos de producción agroecológicos, lo cual sin duda limita su potencial de crecimiento. La ayuda recibida parece no responder a una visión integrada para este sector agropecuario, sino a iniciativas fragmentarias con poco impacto efectivo. Asociado con lo anterior, se observa una importante red de apoyo de parte de organizaciones de la sociedad civil, preocupadas por viabilizar o al menos dar soporte organizativo a estas fincas. Organizaciones como la Red de Fincas Integrales, la Red Sancarleña de Mujeres Rurales, el Colectivo Agroecológico Zurquí, la Red de Economía Social Solidaria, la Red de Agroecología, la Yunta Agroecológica, la Biriteca Agroecológica, entre muchas otras entidades sociales, intentan canalizar esfuerzos y recursos que den sustento a las iniciativas agroecológicas que se han identificado, junto con actores más antiguos en el contexto costarricense, entre ellos el Movimiento de Agricultura Orgánica (MAOCO), ya mencionado antes. Sin embargo, la dificultad de acceder a fondos, problemas organizativos y la inexistencia de políticas públicas de fomento, limitan significativamente su accionar. A pesar de esto, hay un potencial organizativo que requiere ser reconocido y activado para superar la fragmentación de estas iniciativas, dispersas en el territorio y con poca interconexión.
Además de los datos cuantitativos, el estudio permitió sondear opiniones sobre la agroecología, lo que facilitó una aproximación a las tendencias valorativas entre las personas participantes. En primer lugar, es notable que algo más de la mitad de las personas encuestadas están de acuerdo con la definición clásica de agroecología como una ciencia, un conjunto de prácticas agropecuarias y un movimiento social. Este hallazgo es significativo porque indica que no existe un sesgo hacia una comprensión puramente técnica de la agroecología, sino que hay espacio para reconocer su dimensión política, lo cual se refuerza si se observa el bajo porcentaje que apoya totalmente la idea de que la agroecología es sinónimo de producción orgánica.
Por otro lado, resulta llamativo que no haya una opinión claramente favorable respecto a la afirmación de que la agroecología implica el empoderamiento de las mujeres y los jóvenes, ya que prácticamente el mismo número de personas se manifestó totalmente en desacuerdo y totalmente de acuerdo con esta idea. Esto sugiere la necesidad de profundizar la reflexión y la acción para promover una verdadera equidad de género y generacional dentro del incipiente movimiento agroecológico en Costa Rica.
Es importante destacar la notable diferencia en las valoraciones respecto a los enfoques para implementar un abordaje agroecológico en la producción. Por un lado, el rediseño integral del sistema productivo basado en la agrobiodiversidad recibe un apoyo significativo; por otro, algunos priorizan la sustitución de insumos químicos por alternativas orgánicas. Esto sugiere una diversidad de interpretaciones sobre lo que se entiende por prácticas agroecológicas. Mientras algunos conciben la agroecología como un rediseño holístico del sistema productivo, otros la asocian principalmente con acciones específicas, como la eliminación de agroquímicos. Destaca además el importante apoyo a la afirmación de que la agroecología supone el empoderamiento y valorización de saberes campesinos, indígenas y tradicionales; este respaldo refuerza la idea de que la agroecología no debe ser una práctica impuesta, sino una transformación impulsada desde la base, donde el conocimiento local y la experiencia de los productores son fundamentales. No obstante, el apoyo a la afirmación acerca del protagonismo de los campesinos en la transición agroecológica es bajo, lo cual sugiere contradicciones en este sentido.
También resulta contradictorio que una mayoría de personas apoye la idea de que la agroecología es clave para la seguridad y soberanía alimentaria de pueblos, comunidades y países, pero que no exista ese mismo nivel de apoyo a la idea de que la agroecología supone una crítica al control corporativo de los sistemas agroalimentarios. En particular, un abordaje agroecológico va de la mano con la noción de soberanía alimentaria, porque ambos enfoques comparten principios y objetivos que buscan transformar los sistemas agroalimentarios en formas que sean socialmente justas, ecológicamente sostenibles y culturalmente adecuadas. Esto gana particular importancia en un país como Costa Rica, extremadamente expuesto a la inseguridad alimentaria en función de la reducción prolongada de su producción de granos básicos y su dependencia crónica de la importación de estos alimentos 42 . Este tipo de contradicciones muestran que hay divergencias de orden teórico y político entre las personas que apoyan la práctica de la agroecología en Costa Rica, lo que abre importantes líneas de trabajo para aquellas personas, organizaciones e instituciones interesadas en el fomento de dicho abordaje.
En relación con las experiencias de comercialización identificadas, en general se trata de pequeñas iniciativas, pero que son cruciales para asegurar el acceso al mercado para un número significativo de familias y productores. Estas iniciativas visibilizan una oferta diferenciada por las características del proceso productivo, las cuales no son debidamente valoradas en ferias o canales de comercialización convencionales. En este sentido, un aspecto importante de destacar es la diversificada oferta alimentaria en estos espacios de comercialización; en altos porcentajes, todos ofrecen productos de consumo básico como hortalizas, frutas y granos básicos; además, productos elaborados como quesos, café, miel y bioinsumos también se encuentran presentes. Todos los espacios ofrecen productos alimentarios artesanales, al tiempo que una gran parte ofrece productos de higiene personal, semillas y alimentos para consumo en el local. Esto refuerza el lugar de estas ferias y espacios de comercialización como puntos de encuentro entre productores y consumidores; conforme a los datos recopilados, más de 800 personas consiguen comercializar sus cosechas agroecológicas o productos agroindustriales/artesanales en estos espacios, lo cual permite alcanzar a un público importante, que en esta ocasión no ha sido posible estimar cuantitativamente. Aunque, por otra parte, como la mayoría de estas iniciativas se concentra en la Gran Área Metropolitana, se hace necesario pensar en la construcción de alternativas de comercialización agroecológica en otros territorios.
Las personas y grupos que llevan adelante estos esfuerzos comparten diversas motivaciones y aspiraciones que dan sentido a su trabajo, más allá de la rentabilidad económica que buscan para los productores que participan. Por ejemplo, la comercialización justa, así como la construcción de tejido social solidario, conectando directamente a los productores con los consumidores como forma de contribuir a la economía local campesina al tiempo que se ofrecen alimentos frescos, sin venenos y a precios razonables, figuran entre estas motivaciones.
Preocupaciones subyacentes, como contribuir con la soberanía alimentaria nacional y con la equidad de género (abriendo espacio para que las mujeres rurales comercialicen el producto de su trabajo), así como defender las semillas criollas y una mayor variedad de alimentos, se encuentran presentes entre estas personas y entidades. Efectivamente, un alto porcentaje (88 % totalmente de acuerdo) valora que la agroecología facilita la reaproximación entre productores y consumidores sobre la base de una economía solidaria. Esto destaca la importancia de los lazos directos y de confianza en el mercado agroecológico, además promueve prácticas de consumo que apoyan la economía local y benefician tanto a los productores como a los consumidores.
Por otra parte, las personas también visualizan obstáculos importantes, como la excesiva burocracia de los sistemas de certificación y la correlativa falta de control sobre la producción convencional, que desmotiva y arrincona aún más a los productores que trabajan con enfoque agroecológico u orgánico, que no encuentran espacio para vender sus productos en las ferias del agricultor convencionales 43 ; la inexistencia de políticas de apoyo para abrir ferias u otros espacios locales de comercialización alternativos, sumado a que el consumidor costarricense no prioriza el consumo de productos orgánicos o agroecológicos.
Si a esto se le suma la fuerte estructura de poder que sostiene los intereses de las grandes transnacionales de los agroquímicos, de los supermercados y los mercados de mayoreo, promover ferias agroecológicas es un esfuerzo a contracorriente y de resultados inciertos, aunque progresivamente estos espacios se han ido estabilizando a partir de diversas estrategias y de la fidelización de algunos nichos de mercado, aún minoritarios 44 .
Cabe observar que el 100 % de estas experiencias tiene presencia en redes sociales y algunas tienen página en línea, lo cual resulta de particular importancia en un contexto de creciente relevancia del comercio electrónico. No obstante, la mera presencia en redes sociales, aunque importante, no es suficiente para asegurar una mayor visibilidad para estas iniciativas, por lo tanto se señala como un tema en el que podrán articularse posteriores esfuerzos para el diseño de estrategias de comercialización usando herramientas digitales que puedan potenciar su alcance y asegurar una mayor sustentabilidad económica, conectando a las personas productoras con potenciales personas consumidoras, tanto dentro como fuera de la GAM, dentro de las posibilidades de escalamiento que sean razonables o deseables en cada caso particular.
Ya en lo tocante a las experiencias educativas y organizativas vinculadas con la agroecología, estudios previos sobre el tema han tendido a concentrarse exclusivamente en las fincas o unidades productivas. Sin embargo, entender la agroecología como un movimiento social implica reconocer las dinámicas y articulaciones que están permitiendo su expansión en el territorio costarricense.
La realización de procesos formativos es una de las principales actividades de estas organizaciones o iniciativas, tanto en entornos urbanos como rurales. Estos procesos incluyen talleres y capacitaciones dirigidos a comunidades, estudiantes y al público en general, con la promoción del conocimiento agroecológico y su aplicación en sistemas productivos sostenibles 45 . Además, se presta especial atención a grupos de estudiantes interesados en la agroecología como fundamento para el diseño de sistemas productivos, integrando iniciativas de investigación y extensión académica con proyectos agroecológicos en curso.
Un aspecto destacado de estas iniciativas es el fomento de bancos comunitarios de semillas y el intercambio genético local, sin depender necesariamente de bancos formales, como un medio para preservar variedades autóctonas y contribuir a la autosuficiencia alimentaria. También se llevan a cabo acciones de articulación política para apoyar la agroecología, la creación de publicaciones temáticas y la inclusión de cuestiones relacionadas con la agroecología en comunidades indígenas. En algunos casos, estas experiencias adoptan una orientación empresarial, con el ofrecimiento de asistencia técnica a productores en el diseño de agroecosistemas ecológicos y regenerativos.
Estas actividades reflejan la diversidad de enfoques pedagógicos y políticos entre las iniciativas, que abordan la agroecología desde distintas perspectivas. Mientras algunos actores se distancian de la agricultura orgánica debido a los obstáculos regulatorios y al control estatal, otros consideran que ambas aproximaciones son compatibles y comparten el objetivo común de producir alimentos saludables y libres de contaminación, conservando los recursos naturales y garantizando la soberanía alimentaria del país.
La mayoría de los consultados fundamenta su pedagogía en la relación teoría-práctica, comúnmente expresada como aprender haciendo. Aunque algunos enfoques son más técnicos y otros más políticos, todos coinciden en la necesidad de ver la producción agropecuaria desde una perspectiva ecológica, entendiendo que está sujeta a las mismas leyes naturales que los ecosistemas. Esto implica diseñar agroecosistemas productivos, sostenibles y resilientes en lugar de continuar degradando la base biológica que sustenta la vida y la alimentación.
La inclusión de estas iniciativas educativas y organizativas es fundamental para comprender que la transición hacia la agroecología no se limita únicamente a las prácticas productivas, sino que abarca aspectos sociales, políticos y culturales. Reconocer el valor de estos esfuerzos permite ampliar la perspectiva hacia un cambio más integral, que promueva nuevas iniciativas alineadas con la transformación agroecológica. Aunque estas organizaciones a menudo operan sin apoyo estatal o institucional, con excepción de las universidades, es crucial que estas instituciones reconozcan y respalden los esfuerzos locales, que pueden ser ejemplo y catalizadores de cambios profundos en los territorios.
En conjunto, las actividades de estas 37 organizaciones e instituciones abarcan desde formación educativa, preservación de recursos genéticos, organización comunitaria y defensa de derechos territoriales. A través de la creación de espacios de formación/colaboración para mujeres y de vinculación con pueblos indígenas, demuestran una visión inclusiva que destaca la importancia de la participación de grupos históricamente marginados. Además, el esfuerzo por posicionar la agroecología en agendas locales y nacionales sugiere un modelo de agroecología que no solo se centra en la producción sostenible, sino también en la transformación social y el empoderamiento comunitario.
Conclusiones
La realización de este estudio ha permitido una aproximación inicial a una amplia diversidad de experiencias agroecológicas que existen en Costa Rica, pero que en general no son conocidas más allá de sus contextos específicos de acción. En buena medida, como ya se destacó al inicio, ello se debe a la ausencia de un registro adecuado de este tipo de experiencias, ya sea por parte del Estado como por estudios académicos o independientes al respecto. Esa falta de información dificulta que esta diversidad de actores establezca una mayor interconexión en la práctica, en la búsqueda de superar la fragmentación relativa en que se desarrollan y en favor de espacios de convergencia, visibilidad y movilización en el espacio público.
A pesar de las limitaciones y dificultades impuestas por un sistema agroalimentario basado en la agroexportación y en la apertura comercial irrestricta, así como a pesar de que Costa Rica es uno de los países que más consumen agrotóxicos en el mundo, independientemente de la metodología de cálculo utilizada 46 , decenas de personas productoras están buscando, desde hace décadas, construir alternativas productivas y de comercialización que les permitan salirse de los límites impuestos por el modelo hegemónico. Para ello, implementan en sus fincas una gran variedad de prácticas productivas alineadas con los principios de la agroecología, promueven espacios solidarios de comercialización y desarrollan diversas actividades de asesoría técnica, educación agroecológica y articulación política, generando con ello alternativas concretas que impactan positivamente en los territorios donde se llevan adelante.
La falta de políticas públicas específicas y de apoyo institucional representa uno de los mayores desafíos para la consolidación de la agroecología en Costa Rica. A diferencia de los sistemas agroindustriales, que se benefician de subsidios, facilidades comerciales y fiscales 47 , las iniciativas agroecológicas enfrentan barreras significativas en el acceso a recursos financieros, formación técnica especializada y mercados diferenciados. Sin un respaldo adecuado, los productores agroecológicos deben enfrentarse a las restricciones de un modelo hegemónico que privilegia la producción masiva (exportable o no), así como las importaciones y el uso intensivo de agrotóxicos. Es urgente que el Estado, a través de sus diversas instituciones, implemente políticas de incentivo y estructuras de apoyo que fomenten el desarrollo agroecológico, brindando condiciones para que más productores puedan transitar hacia prácticas sostenibles y alcanzar la estabilidad económica en sus fincas y territorios.
Este trabajo ha tenido un carácter exploratorio y, por tanto, abre un camino de investigación para seguir ampliando el registro de este tipo de experiencias, en aras de generar más información y visibilidad para los esfuerzos cotidianos que tantas personas hacen para producir, vender e intercambiar alimentos sanos, semillas y saberes, con el cuido de la tierra y de la salud de las personas. No obstante, falta mucho por identificar y por ello es importante reconocer los límites del presente estudio. Por ejemplo, se reconoce que el principal instrumento utilizado (una encuesta electrónica), aunque por un lado facilitó el desarrollo del trabajo con los escasos recursos materiales disponibles, también representó una limitación, ya que muchos productores no pudieron completar el instrumento, ya fuera por cuestiones técnicas o por acceso insuficiente a internet. Se estableció contacto con muchas más personas de las que finalmente fue posible incluir en el estudio; a otras no fue posible contactarlas, a pesar de contar con información sobre experiencias que podrían estar implementando prácticas agroecológicas en distintas escalas y en diversas partes del país. Todo ello deja la certeza de que existe un campo significativo de trabajo para seguir explorando en el futuro, especialmente a través de visitas a las diferentes regiones donde se localizan estas experiencias para la realización de estudios de caso y comprender mejor las dinámicas agroecológicas en cada una de ellas.
Es importante señalar que este estudio no identificó experiencias agroecológicas en los territorios indígenas (salvo la indicada en la Tabla 7), lo cual se constituye en una brecha en la documentación de iniciativas dentro de estas áreas que poseen una rica diversidad biocultural y tradiciones agrícolas ancestrales. Abordar esta laguna investigativa permitiría no solo visibilizar y valorar el potencial agroecológico de los territorios indígenas, sino también analizar los conflictos territoriales que afectan profundamente las condiciones de vida de estas comunidades. Dichos conflictos imponen severas limitaciones a su capacidad de acceder y aprovechar los recursos presentes en sus territorios, lo que subraya la necesidad de un enfoque integral que combine el respeto por los derechos territoriales con el desarrollo de prácticas agroecológicas que contribuyan a la soberanía alimentaria de los pueblos originarios costarricenses. Por otra parte, aunque la investigación señala una participación significativa de mujeres en la muestra, esto no necesariamente indica si esas mujeres lideran efectivamente las experiencias agroecológicas caracterizadas, por lo cual futuros estudios podrán profundizar en este aspecto.
Aunque no se procedió a elaborar una tipología de las experiencias identificadas, es posible observar distintas trayectorias entre los actores de este proceso en abierto. Por un lado, hay personas campesinas orgánicas o agroecológicas que participan de estas iniciativas desde los años ochenta y noventa, que fueron los periodos formativos de las agriculturas alternativas en el país; hay productores que vienen de carreras académicas o profesionales y que en cierto momento de sus vidas inician proyectos agroecológicos; hay personas jóvenes que buscan en la agroecología un modo de vida cuestionador y un camino de construcción de autonomía; hay mujeres que se organizan a partir de sus saberes y politizan su lugar como productoras rurales; hay grupos de personas consumidoras y productoras actuando juntos para abrir espacios que hagan posible otras formas de sociabilidad a través de intercambio solidario, etc. Por ello, más importante que establecer tipos, es comprender el movimiento que está animando una construcción colectiva alrededor de la agroecología como vector de cambios económicos, políticos y culturales, asociados a la producción, comercialización y consumo de alimentos.
Escapa a los objetivos del presente estudio elaborar recomendaciones para el escalamiento de la agroecología en el país; lo que sí es posible colegir del trabajo realizado, es que existe un potencial de crecimiento para que más personas hagan parte de un cambio que es indispensable no solo en Costa Rica, sino en el mundo. Para ello, no obstante, como ya se ha mencionado, es fundamental que existan políticas públicas a nivel local y nacional que puedan generar condiciones favorables para que el movimiento social en ciernes pueda expandirse y consolidarse; igualmente, es necesario que estas diversas experiencias sean capaces de juntarse y crear espacios de diálogo y construcción de un campo que politice a la agroecología y vaya más allá de un enfoque técnico-instrumental, con el abordaje de las principales demandas y necesidades productivas y alimentarias del país, de una forma que involucre a públicos amplios y genere transformaciones de largo aliento, que además dispute con las corporaciones y el mismo Estado la construcción de un patrón alimentario donde los alimentos saludables y las formas de producción ecológicas están al alcance de todas las personas, con un enfoque basado en las nociones de soberanía alimentaria y derecho humano a la alimentación.
Este estudio ha puesto de manifiesto la riqueza y diversidad de las experiencias agroecológicas en Costa Rica, pero también ha resaltado la falta de visibilidad y articulación entre ellas. Para que la agroecología pueda prosperar y consolidarse como una alternativa viable frente al modelo agroindustrial dominante, es esencial fomentar la interconexión y el intercambio entre los distintos actores. Esto no solo contribuiría a superar la fragmentación actual, sino que también permitiría la creación de espacios de convergencia y colaboración que fortalezcan el movimiento agroecológico en su conjunto, haciéndolo capaz de enfrentar de forma creativa y propositiva a las fuerzas e intereses que bloquean el surgimiento y consolidación de proyectos agroalimentarios y comunitarios alternativos.
Un aspecto crucial que podría abordarse en investigaciones futuras es la exploración desde un enfoque regional. En este estudio, la identificación de las experiencias agroecológicas se realizó considerando la división territorial administrativa (provincia, cantón, distrito). Sin embargo, un análisis que integre una perspectiva regional y territorial permitiría comprender con mayor profundidad las dinámicas productivas, sociales y culturales en función de factores ecosistémicos comunes entre distintas fincas y sus potenciales mercados. Esto proporcionaría un marco contextual más detallado sobre los agroecosistemas y sus interacciones. Tal enfoque no solo enriquecería la caracterización de las iniciativas agroecológicas, sino que también ofrecería una visión más precisa del potencial transformador de la agroecología en Costa Rica, así se contribuirá al diseño de estrategias territoriales más efectivas para su expansión y consolidación.
Por otra parte, las redes sociales y las tecnologías digitales ofrecen una plataforma importante para visibilizar, conectar y fortalecer las iniciativas agroecológicas. En un contexto donde muchas experiencias agroecológicas operan de manera aislada, las herramientas digitales permiten construir redes de colaboración entre personas productoras, consumidoras y organizaciones, esto facilita el intercambio de conocimientos y el acceso a nuevos mercados. La adopción de estas herramientas puede no solo superar barreras geográficas, sino también aumentar el impacto de las iniciativas agroecológicas para generar mayores oportunidades de comercialización directa y crear una comunidad virtual comprometida con el consumo responsable y el apoyo a la economía local.
Finalmente, la participación de la comunidad científica y académica es esencial para fortalecer la evidencia a favor de la agroecología y apoyar su expansión. Se requiere de investigaciones rigurosas que cuantifiquen los beneficios económicos, sociales, de salud y ambientales de las prácticas agroecológicas, de modo que sus resultados puedan influir en la formulación de políticas públicas y en la toma de decisiones. Además, el apoyo académico puede ayudar a visibilizar la agroecología como una opción viable y necesaria para la seguridad alimentaria y la sustentabilidad. Al establecer alianzas con actores locales, las instituciones de investigación y educación superior pueden desempeñar un papel protagónico en la transición hacia un sistema agroalimentario resiliente y equitativo.
En síntesis, el camino hacia una transición agroecológica no es sencillo y requiere de esfuerzos concertados que trasciendan las fronteras de las fincas y los mercados locales. Es fundamental que tanto los productores como los consumidores, las organizaciones sectoriales (incluso aquellas que representan a sectores del campesinado que producen con métodos convencionales), la academia, las organizaciones no gubernamentales y, crucialmente, las instituciones gubernamentales a todos los niveles, se comprometan con una agenda que promueva la sustentabilidad y la equidad en el sistema agroalimentario, con el fomento de la autonomía de los productores y productoras en sus territorios y la formación de redes de personas productoras y consumidoras, algo que no está ocurriendo actualmente en Costa Rica. Solo a través de políticas públicas inclusivas, el apoyo a las iniciativas locales y la promoción de prácticas agrícolas radicalmente sostenibles, se podrá asegurar un futuro en el que la agroecología no sea solo una alternativa marginal, sino el centro de una transformación profunda hacia un sistema agroalimentario socialmente justo, ecológicamente sustentable y climáticamente resiliente.



















