SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.43 issue1School infrastructure in the central pacific region of costa rica: designs that promote learning in the classroomUniversity students of UNESPAR-Brazil: their perceptions about sustainable development author indexsubject indexarticles search
Home Pagealphabetic serial listing  

Services on Demand

Journal

Article

Indicators

Related links

  • Have no similar articlesSimilars in SciELO

Share


Revista Educación

On-line version ISSN 2215-2644Print version ISSN 0379-7082

Educación vol.43 n.1 San José, San Pedro, Montes de Oca Jan./Jun. 2019

http://dx.doi.org/10.15517/revedu.v43i1.28910 

Artículos científicos

El valor de la solidaridad en los currículos de comunicación en la Universidad Cooperativa de Colombia [1]

The value of solidarity in communication curricula at the Universidad Cooperativa de Colombia

1Universidad Cooperativa de Colombia, Bogotá, Colombia

Resumen

La educación superior y la educación básica tienen el compromiso de enseñar los valores comunes de la sociedad, los cuales constituyen el vínculo que regula su convivencia, incidiendo en la calidad de vida de las personas. Uno de esos valores, la solidaridad, está llamado a potenciar la naturaleza del ser humano como sistema inteligente que es, favoreciendo el entorno hasta llegar a ser decisivo en la coexistencia humana, por ello es conveniente y relevante desde la pedagogía examinar cómo se evidencia dicho concepto desde el currículo por parte de los docentes de una institución reconocida por su perfil en el trabajo de la cooperación. La investigación se desarrolla en la Universidad Cooperativa de Colombia, por parte de la Facultad de Educación en el Programa de Comunicación Social entendiendo que el profesional de esta disciplina está formado en generar mensajes que conduzcan a la interacción social dentro de la esfera público privada. El estudio tiene como objetivos determinar en los contenidos de los currículos institucionales en Comunicación Social, la presencia, características, manejo y las relaciones del concepto de solidaridad; el mismo, se realizó bajo un paradigma interpretativo, siguiendo la lógica de lo cualitativo y utilizando la metodología de análisis de contenido. En el estudio participaron 135 estudiantes, y cuatro docentes del área, se utilizaron como instrumentos una encuesta, y una entrevista. Como principal resultado, la investigación permitió evidenciar que el concepto de solidaridad sí está presente en la construcción de los currículos analizados, pero no como un elemento sustancial de un proyecto institucional; para los docentes, la solidaridad más que aprehendida es asimilada dentro de los escenarios prácticos y para los estudiantes no hay una presencia fuerte de este valor bajo las características propias del ser solidario. Se recomienda que el término solidaridad debe estar presente de manera precisa en los microcurrículos, como parte del perfil solidario de la institución. En el área de la Comunicación Social, se evidenció que es necesaria la solidaridad desde la reciprocidad en la transmisión de mensajes, en la elaboración de trabajos con la comunidad a partir de la interacción y desde las miradas que superan los conceptos de emisores y receptores por sujetos sociales. Por ello relacionar la comunicación con la pedagogía en la enseñanza de valores debe ser una interacción disciplinaria, dado que ambas constituyen acción colectiva.

Palabras clave Solidaridad; Currículo; Educación

Abstract

Higher education as well as basic education, is committed to teaching the common values of society, which are the link that regulates their coexistence, affecting people’s quality of life. One of those values, solidarity, is called to enhance human being’s nature as an intelligent system, favoring the environment to become decisive in human coexistence, therefore it is convenient and relevant in pedagogy to examine how such concept becomes evident in curriculum by means of teachers from an institution that is recognized for its profile in the work of cooperation. The research is developed in the Cooperative University of Colombia, by the Faculty of Education in the Social Communication Program, understanding that the professional in this discipline is trained to generate messages that lead to social interaction within the public-private sphere. The study’s objectives are to determine the presence, characteristics, management and relationships of the concept of solidarity in the contents of the institutional curricula in Social Communication; it was carried out under an interpretative paradigm, following the logic of the qualitative and using the methodology of content analysis. The study involved 135 students and 4 teachers from the area, a survey and an interview were used as instruments. As a main result, the investigation made it possible to show that the concept of solidarity is present in the construction of the analyzed curricula, but not as a substantial element of an institutional project; for teachers, solidarity -more than apprehended- is assimilated within the practical scenarios and for students there is no strong presence of this value under the characteristics of being solidary. It is recommended that the term solidarity should be present precisely in the micro curricula, as part of the solidarity profile of the institution. In the area of social communication, it was evident that solidarity is necessary from the reciprocity in the transmission of messages, in the elaboration of works with the community from the interaction and from the perspectives that overcome the concepts of issuers and recipients by social subjects. Therefore, to relate communication to pedagogy in the teaching of values must be a disciplinary interaction, since both constitute collective action.

Keywords Solidarity; Curriculum; Education

Introducción

A través de la historia la solidaridad ha venido evolucionando su significado en razón a las múltiples disciplinas que atañe y a la realidad cotidiana que la demanda. Recientemente y en el marco de la actual sociedad globalizada, es cada vez más recurrente el término, utilizándolo para convocar respuesta a situaciones críticas o calamidades de personas o grupos tales como la situación de refugiados o inmigrantes en Europa, (sirios, afganos, turcos, africanos) o en América Latina, los venezolanos.

Lo anterior ha conducido a que la solidaridad se visibilice básicamente como manifestación de apoyo en contornos de la inmediatez, es decir proporcionando una ayuda puntual o momentánea, viciando el concepto que se caracteriza como un principio, una virtud, un valor que se aprende y permanece en el tiempo. Y es que según Buxarrais (1998) “la solidaridad trasciende a todas las fronteras: políticas, religiosas, territoriales, culturales, etc. para instalarse en el hombre, en cualquier hombre, ya que nunca como ahora se tiene conciencia de formar parte de la aldea global” (párr.19) y atañe especialmente al campo educativo desde el cual su dimensión ética adquiere mayor relevancia, dado que “la educación debe permitir a los seres humanos unirse en la solidaridad y la fraternidad, despojándola del sentido mercantilista e instrumentador que educa niños y adolescentes dentro de modelos de producción y de consumo” (Andrade, 2013,p.10).

Buxarrais encuentra tres componentes en el concepto, a saber: compasión, reconocimiento y universalidad, reflejados en el ver con el corazón.

Es así, que educar en valores es un área que demanda amplia reflexión, así como estrategias pertinentes. Actualmente se requiere no solo formar con bajo los más altos estándares en conocimiento y habilidades, sino que es indispensable hacerlo en actitudes y valores, pensando en el mayor beneficio para el educando y su entorno y para ello, es importante partir de la elaboración explícita de las dimensiones social y ética del currículo de las distintas profesiones.

El término solidaridad presenta unos orígenes remotos, desde la filosofía griega con Platón cuando afirma que “teniendo cada cual por máxima la de que el interés ajeno no es diferente al suyo, tenderán todos hacia el mismo fin con todo su poder experimentarán una alegría y un dolor común a todo ellos” (Arango, 2005, p.26) siendo el más conocido en el derecho romano al Figurar por primera vez en la recopilación de la jurisprudencia romana realizada por Justiniano en sus conocidos fragmentos o digesta con una específica aplicación al establecimiento de responsabilidades u obligaciones compartidas legalmente por varios individuos. Solamente a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, es cuando Pierre Leroux, lo introduce en la filosofía como una característica antropológica que representa la armonía de la vida en sociedad (Arango, 2005).

Es Leroux quien presenta una de las definiciones de solidaridad más antiguas,

conjunción de esfuerzos humanos que concurren a un fin común político, social, económico, religioso, industrial, jurídico propiamente dicho, y al acuerdo de las personas reunidas expresamente para obtener la referida finalidad en un momento dado. Representa, pues, la solidaridad una idea de unión, adhesión, concordia, conformidad de personas, fuerzas y cosas para alcanzar determinado fin (Del Valle, 2009, p.5).

Como valor, la solidaridad está llamada a potenciar la naturaleza del ser humano como sistema inteligente que es, desde su expresión más simple, favoreciendo el entorno hasta llegar a ser decisiva en la permanencia de la humanidad.

Pensar en solidaridad y cómo esta se refleja en un currículo conduce a profundizar antes que nada en dichos términos y su relación con la comunicación, concretamente con las ciencias de la comunicación por la incidencia que estas tienen en el comportamiento de la sociedad y en la promoción efectiva de la solidaridad. Es así que el término se está redimensionando ante la crisis de valores y los cada vez más numerosos conflictos en el mundo entero, así lo considera Cassiari (1997, p. 19-27) quien manifiesta que la sola acción del libre mercado sin una intervención estatal, pero sin la adecuada formación cultural y social, llevan a reproducir distintos modelos de desigualdad y marginación para muchos. El no tener en cuenta la solidaridad real entre individuos y sociedades, a largo plazo tendrá como consecuencia el desarrollo o incremento de grandes tensiones y desequilibrios en el mundo.

Es así, que la enseñanza de los valores sociales como el de la solidaridad es un tema de permanente significación en Colombia y en buena parte del contexto latinoamericano, en tanto que educar es forjar identidad en el niño o en el joven y a la vez es transmitir valores. Esta conjunción de identidades se vivencia en una identidad comunitaria o colectiva que comparte valores y lo hace justamente a través de la educación.

Afirma Fabelo, “la sociedad siempre tiende a organizarse sobre la base de un sistema de valores instituido y oficialmente reconocido que es el que dicta las normas” (2004, p. 59).

Por lo anterior, examinar la presencia del valor de la solidaridad en los currículos es de alta relevancia tanto para la educación en general como para la Universidad Cooperativa de Colombia (UCC), por cuanto dicho valor está inscrito como uno de los principales postulados en su misión institucional. Por ello, se formularon como objetivos: comprobar la presencia de dicho concepto, sus características y relaciones en los currículos de la Facultad de Comunicación Social de dicha institución, más específicamente determinar si los estudiantes a través de los currículos de las asignaturas Institucionales, las cuales tratan sobre la misión, principios, valores y proyecto institucional de la Universidad, tienen acceso al valor de la solidaridad en un campo disciplinar de gran incidencia en la comunidad educativa por la generación de contenidos, así mismo analizar la relación que presentan dichos currículos con el valor de la solidaridad dentro de las prácticas pedagógicas, a fin de contribuir a la enseñanza de la misma y fortalecer la misión de la UCC, partiendo del supuesto de que si la Universidad Cooperativa de Colombia plantea en su proyecto institucional el valor de la solidaridad como el primero de los cuatro ejes en su misión, es de esperarse que en los currículos del Programa en Comunicación Social, el concepto de solidaridad sea uno de los elementos fundamentales de la construcción curricular.

Marco teórico

La solidaridad como valor universal

En la revisión de antecedentes desarrollada se encuentra La técnica puzzle de Aronson como herramienta para desarrollar la competencia compromiso ético y la solidaridad en la enseñanza universitaria artículo de Traver y García (2006). Los autores parten del hecho de que una educación universitaria de calidad debe incluir en su currículo la formación en valores, la cual debe darse en la misma institución y en su cuerpo de profesores. Para ello, plantean desarrollar la competencia de compromiso ético y como parte de la misma, el desarrollo de la solidaridad como valor y actitud en relación con el saber estar y el saber ser.

A su vez, resaltan que el cuerpo docente universitario además de transmitir conocimiento, transmite valores. En su trabajo Traver y García, recurren a la Técnica Puzzle de Aronson (TPA) (Aronson y otros, 1978, Aronson y Patnoe, 1997 citados por Traver y García, 2006) para la enseñanza-aprendizaje de la solidaridad, llamada así porque hace referencia a un rompecabezas y fundamentada en la teoría constructivista.

La TPA se desarrolla en tres niveles relacionados con la actitud de solidaridad en el entorno educativo: el contenido de aprendizaje, en el que el contenido de la materia que se va a enseñar, se trabaja conjuntamente la solidaridad procedimental y actitudinalmente; como estrategia de aprendizaje en la cual se utiliza el contenido procedimental de la solidaridad, a través de una técnica de aprendizaje cooperativo buscando plasmar el aprendizaje en el aula y como objeto de aprendizaje por cuanto lo que se procura es que el estudiantado desarrolle actitudes solidarias (Traver y García, 2006, p.7). Traver y García señalan que la utilización de esta técnica en el aula va a facilitar el aprendizaje de la actitud solidaria al enseñar al alumnado a construir vínculos solidarios, y desarrollar proyectos de trabajo por encima de las diferencias que existan entre ellos.

Por su parte, el artículo Ética, solidaridad y aprendizaje servicio en la educación superior de Arratia (2008), presenta la implementación de la metodología aprendizaje- servicio en la enseñanza de la ética para la formación en valores en la actividad curricular en enfermería. Uno de estos valores es la solidaridad, que es considerado relevante por la autora pues genera una buena conducta en el proceso de formación del estudiantado. El principio aprendizaje-servicio propuesto por Dewey está relacionado con los contenidos específicos de los cursos a partir de necesidades concretas de la comunidad. Se aplica en el curso Solidaridad y Antropología del Cuidado, explorando proporcionar herramientas para la comprensión y aplicación del concepto de solidaridad con miras a evidenciar conductas solidarias. En procura de su objetivo, el alumnado ingresa a instituciones de salud para realizar labores de cuidado, utilizando un cuaderno de campo de cada experiencia y acudiendo a la reflexión individual y grupal. En el proceso educativo, se planifica la actividad académica a través de documentos y espacios de reflexión. Se destaca que al iniciar el curso estos reciben de manera detallada “el propósito, objetivos y forma de detección de necesidades de la comunidad en la que interactuarán, estrategias de comunicación con organizaciones sociales, instancias de reflexión y evaluación de aprendizajes y del servicio” (Arratia, 2008, s.p.). La evaluación desde el punto de vista de docente fue positiva para mejorar la calidad en el aprendizaje y al estudiantado le permitió mostrar su solidaridad con las personas necesitadas.

Conceptualmente la solidaridad se presenta de manera significativa desde la sociología, con Durkheim (2001), en el siglo XIX, quien la asimila como mecanismo de cohesión de los grupos sociales, estableciendo dos tipos diferenciados de solidaridad, la mecánica y la orgánica, e imprimiéndole un carácter relevante al proponerla como la base de la vida social, en razón a que supera la división del género humano en nación, familia y propiedades imprimiéndole el sentido de unión entre los hombres.

Paralelamente, los grupos revolucionarios socialistas toman la solidaridad como una de sus banderas más preciadas, suplantando a la caridad que tiene un origen y aceptación más fuerte en el ideario religioso.

Por lo anterior, no se debe considerar la solidaridad como algo casual, en razón a que está unida a la socialización la cual es esencial en el ser humano, ni referirla al comunitarismo, planteamiento de la política clásica aristotélica, en razón a que en el modernismo la solidaridad parte de la autonomía del individuo, aunque para García (2011) la solidaridad no es un derecho sino una obligación, teniendo en cuenta su espacio ante la ley.

Lo anterior conduce a tener presente las distintas maneras de abordar la solidaridad, como ayuda mutua, compasión, cooperación, apoyo, favor, acepciones que en su mayoría están inmersas en el ámbito social.

Pero es a través de la asociación como el discurso de la cooperación se relacionó con el de la solidaridad según Del Valle (2009)

pero la solidaridad como práctica social parece una comprensión de la unión como acción política Gide y Rist lo resumieron al convocar en la solución de los problemas sociales a la asociación [...] sea ella profesional, mutualista o cooperativa (Gide y Rist, 1949: 788). (p.6).

Por su parte, Cortina (2002) plantea la solidaridad en términos de relación con la cooperación, indicando que la primera va más allá de la cooperación, porque no pretende el bien propio, sino el de los demás y asume a la persona como fin en sí misma, dándole la importancia y el valor que merece, lo cual conduce al apoyo de los otros, pero sin estar condicionado a una contraprestación, que no siempre se da, pues si lo hace deslegitimaría el concepto, teniendo en cuenta, que la solidaridad se ejerce en condiciones de asimetría, más claramente, quien la realiza y quien se beneficia, y no se debe olvidar que el origen de la solidaridad no está en ninguna posición de superioridad, sino como argumenta Habermas nace de la intersubjetividad constitutiva del sujeto y de la sociedad. Es decir, los individuos entienden que la medida de su bienestar es la medida del bienestar de la sociedad en conjunto.

La solidaridad entonces, como valor universal es según Camps la que “logra cohesionar la felicidad (que es un problema individual) y la justicia (que es un problema de la colectividad)” (Zabala, 1998, p.106).

Es así, que en la actualidad, el término de solidaridad se ha convertido en un aspecto relevante cuando se habla de valores y derechos elementales, Sandel (2007) señala que los sujetos no pueden describirse de manera independiente de sus orientaciones axiológicas, porque se mueven siempre en el horizonte de determinadas ideas de valores.

Para uno de los expertos en el tema, Razeto (1993)

…la solidaridad se inserta habitualmente en el llamado ético y cultural al amor y la fraternidad humana, o hace referencia a la ayuda mutua para enfrentar problemas compartidos, a la benevolencia o generosidad para con los pobres y necesitados de ayuda, a la participación en comunidades integradas por vínculos de amistad y reciprocidad. (p.1).

Un aspecto a destacar del concepto, es su carácter polisémico:

que va desde el fin del Estado hasta la idea de sociedad justa. Este concepto carece de la rigidez característica de lo fácilmente descriptible o definible, porque se origina tanto en contenidos rigurosamente racionales como en otros sentimentales, lo que permite visualizarlo desde ángulos formales y éticos del discurso intelectual de una amplia gama de agentes. (García, 2011).

A estas alturas es posible establecer que el concepto de solidaridad no es un concepto unidireccional y estático en el campo de las ciencias humanas; tiene diversas interpretaciones y desarrollo en cada una de ellas y esto determina su naturaleza interdisciplinaria y heterogénea (Posso, 2012) y de esta manera es como se aborda en el desarrollo de la investigación.

El currículo mediador de la enseñanza

El currículo o plan de estudios involucra los distintos cambios que se presentan en las instituciones educativas sobre la manera de pensar, sentir y actuar la educación, lo cual origina nuevos procesos y proyectos frente al ser, al saber y al saber hacer de las mismas.

Zabalza (2003) manifiesta que el currículo no aparece como “una idea gloriosa que se le ocurre en una tarde feliz a una mente privilegiada” (p.2), sino que se construye en cada nivel de formación teniendo presente las necesidades del entorno, atendiendo a las reglamentaciones jurídicas y al perfil que la institución proyecte desarrollar. Por ello, el modelo curricular, debe guardar estrecha relación con la misión y visión que la institución educativa desarrolle. De igual manera debe estar sustentado por principios filosóficos, pedagógicos, sociológicos que contribuyan a caracterizar la formación de los educandos; responder a unos objetivos claros y estar en armonía con el contexto social donde se va a implementar.

Según Arredondo (1981) el currículo es el resultado de

a) análisis y reflexión sobre las características del contexto, del educando y de los recursos; b) La definición, tanto explicita como implícita de los fines y los objetivos educativos; c) La especificación de los medios y los procedimientos propuestos para asignar racionalmente los recursos humanos, materiales, informativos, financieros, temporales y organizativos, de manera que se logren los fines propuestos. (p.374).

Así las cosas, este autor asume el currículo como un proceso permanente de participación, en donde se analizan las características y necesidades del contexto educativo, así como del social, político y económico. Igualmente se analiza el contexto del educando, de los recursos que se necesitan y de los existentes.

A su vez, Stenhouse (2003) lo define como “una tentativa para comunicar los principios y rasgos esenciales de un propósito educativo, de forma tal que permanezca abierto a discusión crítica y pueda ser trasladado efectivamente a la práctica” (p.29). En este sentido el autor está afirmando que el currículo debe ser pensado para responder a los fines educativos que una sociedad juzga relevantes.

En la revisión pertinente del estado del arte, merece destacarse la investigación realizada por Ortega (2010) “Diseño del currículo. El currículo como generador de perfiles institucionales en las carreras de diseño”, cuyo objetivo se centra en establecer las bases educativas y curriculares de la enseñanza del diseño en la Universidad de Palermo en relación con la Universidad de Buenos Aires, señalando cómo

la flexibilidad del currículo se ha asumido en función de favorecer la gestión del currículo, fomentar la interdisciplinariedad, estimular la participación de los alumnos en los proyectos de investigación, aumentar la movilidad y la interacción al interior de la universidad, pero las relaciones del currículo con el entorno se mantienen en función de las particularidades de cada disciplina e institución. Esto no significa que las universidades no generen pertinencia institucional. (p.44).

En este sentido, el plan de estudios y su aplicación constituyen una simbiosis reconocida a nivel de formación de estudiantes, más aún si lo que se pretende es desarrollar habilidades sociales en estos.

Una característica relevante del currículo es su transversalidad, la cual tiene que ver básicamente con los contenidos actitudinales y axiológicos presentes en distintas asignaturas. De hecho, los valores, la ética, la prevención, la educación ambiental y el emprendedurismo vienen a ser temas de carácter transversal y como tal se consideran componentes indispensables en los PEI al permitir la formación integral del estudiante atravesando todas sus dimensiones.

Para diseñar currículos con enfoques transversales, Monclus y Sabán, (1999) señalan que deben elaborarse según problemas y conflictos, los temas se plantean como contenidos de una gran trascendencia, requieren tomar posiciones personales o colectivas, se consideran contenidos relacionados con valores y actitudes, los contenidos se desarrollan dentro de las áreas curriculares y en contextos reales y concernientes a problemas actuales.

Al respecto, el currículo además de ser un instrumento, en este caso de la universidad, lleva implícito los problemas propios de la sociedad y la cultura en la que la misma se encuentra inmersa, por tanto hablar de un currículo contextualizado, es referirse a aquel que tiene presente todos los cambios que atraviesa el conocimiento en los distintos escenarios de la vida, es reconocer el impacto que dicho conocimiento tiene en la sociedad y a su vez la influencia que de esta recibe.

De otra parte, para generar una cultura solidaria se requiere avanzar en dos campos, una intención comunicativa y prácticas solidarias. Según Alfaro (2010) la comunicación y la educación comparten estratégicamente un mismo campo, por ello se consideró conveniente y relevante examinar si la solidaridad está presente en el contenido de los currículos que imparten los docentes en la Universidad Cooperativa de Colombia, una institución reconocida por su perfil en el trabajo de la cooperación y la economía solidaria, escogiendo para ello el Programa de Comunicación Social debido a la importancia de quienes se profesionalizan en esta disciplina en la comunidad académica, al crear o reproducir mensajes que permiten la interacción social dentro de la esfera pública, privada y en su entorno sociocultural, pero además que el estudio tuviera una dimensión interdisciplinaria entre la educación área donde nace el proyecto y la comunicación donde se ejecuta.

Metodología

Se desarrolló una investigación de corte cualitativo, descriptivo, utilizando la metodología del análisis de contenido consistente

en una técnica indirecta, al tener contacto con los sujetos a través de los sesgos de lo que estos producen, es decir los documentos de donde se toma la información… los productos a analizar pueden ser escritos, orales, imágenes, audiovisuales con el objeto de dar a conocer su comportamiento (Landry, 1988, p. 329).

El procedimiento realizado, partió de seleccionar los documentos y elegir el corpus del contenido a analizar, que fueron los microcurrículos, seguido de la organización de la información, luego la definición de las unidades de análisis, el establecimiento de códigos y finalmente el desarrollo de las categorías de análisis.

Como se mencionó, la investigación se realiza en la Universidad Cooperativa de Colombia, sede Bogotá, (la universidad cuenta con 18 campus ubicados en distintas ciudades de Colombia) en el Programa de Comunicación Social.

Una primera muestra la constituyeron los microcurrículos “o programación curricular de aula se compone del conjunto de estrategias y actividades de aprendizaje que cada docente promueve” (Martínez y Petit, 2013, p. 49). En este caso de la asignatura llamada Institucionales que se dicta en cuatro semestres académicos (I, II III, IV), realizando una revisión documental e indagando si el concepto solidaridad, estaba presente o no.

Una segunda muestra consistió en 135 estudiantes de una población de 640 que cursaban entre el primero y el cuarto semestre del Programa, a quienes se les aplicó un cuestionario, a través del servicio online www.surveymonkey.com. La muestra seleccionada se basó en el criterio que estuvieran cursando la materia en el momento de la aplicación. La encuesta se diseñó atendiendo dos categorías de análisis: Resultados de la relación curricular y la enseñanza de la solidaridad y Percepción de los estudiantes sobre el aprendizaje de la solidaridad, cada una con tres preguntas que buscaban conocer los valores enseñados relacionados con la solidaridad, la definición y característica de la misma, la apropiación de los microcurrículos y la evaluación de dicha enseñanza

Los códigos establecidos fueron: AY (ayuda mutua) A (acompañamiento), Com (compasión) Coo (cooperación) RS (responsabilidad social) S (solidaridad).

Una tercera muestra fueron los cuatro docentes de las asignaturas mencionadas, a quienes se consultó a través de una entrevista a fin de conocer si la enseñanza de la solidaridad se impartía dentro de la economía solidaria o como un elemento integral de los valores. Ambos instrumentos fueron validados por expertos.

Resultados

En la revisión documental de los microcurrículos de la asignatura de Institucionales I, II, III, y IV, para evidenciar la presencia del concepto de solidaridad dentro de estos, se tuvieron en cuenta sinónimos con base en los conceptos de Razeto (1993), Hoffe (1994) y De Sebastian (2005) entre los cuales se destacan que dicho valor es una acción, un comportamiento del individuo (como humano) de apoyo mutuo o cooperación que se fundamenta en condiciones de igualdad.

A manera de resumen se presenta en la Figura 1 el número de veces que se encontró el término solidaridad, sus características y sus sinónimos y la forma en que se evidencia dentro de la evaluación.

Fuente: Elaboración propia

Figura 1. Recurrencia del término solidaridad  

De igual manera, desde los microcurrículos se pudo contrastar que la solidaridad en el Programa de Comunicación Social de la Universidad Cooperativa de Colombia, tiene una visión que va más allá de su enseñanza como un valor, puesto que basados en sus orígenes institucionales del cooperativismo y la economía solidaria, esta última tiene como fundamentos los principios cooperativos dentro de los cuales se explícita este valor como inherente a los profesionales egresados de la institución.

En relación con los resultados de la encuesta, la participación del alumnado por sexo género fue de un 66% de mujeres, y un 34% de hombres, la mayoría con una edad de 20 años en la que se encuentra el 29.29%. Dentro de las respuestas se destacan:

Como valores más enseñados, el estudiantado señala: la cooperación, la compasión, la solidaridad y la ayuda mutua. (Ver Figura 2).

Fuente: Elaboración propia

Figura 2. Valores enseñados  

Frente a la relación curricular y la enseñanza de la solidaridad manifiestan que se da directamente desde la economía solidaria y los principios cooperativos y aseguran que tanto en la comunicación como en la educación hay una correspondencia desde la transversalidad de las ciencias, pero además, la comunicación como escenario de información y divulgación es idónea para la transmisión de valores, y a su vez la educación permite afianzar la apropiación de este valor. Del mismo modo, en la pregunta referida a si dentro del contenido programático recibido, los estudiantes evidenciaron que aparecía la enseñanza de la solidaridad en los distintos semestres. El resultado arrojó que en el segundo semestre es en el que la mayoría (48%) responde afirmativamente, seguido por el primer semestre con un 26% y muy cerca el tercer semestre (25%). (Ver Figura 3).

Fuente: Elaboración propia

Figura 3. Evidencia en el microcurrículo de la enseñanza de la solidaridad  

Ya en el ejercicio propio de la comunicación, a la pregunta ¿Cómo cree que incide la solidaridad? se observa que para la mayoría de los estudiantes (27%) la solidaridad incide en la práctica comunicativa, a través de las experiencias, con un porcentaje muy cercano, el 26% en el diálogo; el 18% responde que la influencia es en el liderazgo y para el 11% y 10% se manifiesta a través de la comunicación y la cooperación respectivamente. Según lo arrojado en estas respuestas, es claro que en el campo de la comunicación una persona es solidaria principalmente si sus experiencias dan cuenta de ello. (Tabla 1).

Fuente: Elaboración propia

Tabla 1: Incidencia de la solidaridad en la comunicación  

En relación con ¿cuál sería la mejor manera de enseñar la solidaridad desde la comunicación? La respuesta con el mayor porcentaje (34%) es la comunicación entre sí, le sigue el diálogo con un 26%, a través de las experiencias un 9% y la cooperación el 7%. En menor medida Figuran a través de la autonomía 4% y la capacidad de resolver problemas con el 3%. Este resultado no guarda propiamente relación con el anterior, en el sentido que la mejor enseñanza de la solidaridad es comunicándose y no a través de experiencias, lo cual podría indicar que los estudiantes no tienen clara la aplicación del valor solidario. (Tabla 2)

Fuente: Elaboración propia

Tabla 2: La mejor manera de enseñar solidaridad en la comunicación  

Por su parte, al preguntar a los estudiantes si en las evaluaciones, parciales o trabajos en equipo, se medían las temáticas en torno a la solidaridad, un alto porcentaje (75%) manifiesta que se hace constantemente, en tanto que un 24% responde que a veces sí y a veces no, y solamente un 1% manifiesta que nunca, es decir en términos de evaluación, esta se hace frecuentemente.

Respecto a los resultados de la entrevista, el personal docente concuerda en que la solidaridad más que aprehendida es asimilada dentro de los escenarios prácticos, lo cual es la forma en que el escenario de la evaluación se hace presente, y aunque no son explícitos, sí se denota una clara visión de evaluar la percepción a partir de la actitud de cada estudiante.

Discusión y conclusiones

Desde la perspectiva de la formulación del proyecto se considera pertinente para rescatar la solidaridad como un concepto y una acción humana que los profesionales de cualquier disciplina deben conocer para el ejercicio de su profesión. Y fue acertado trabajar dicho concepto en el Programa de Comunicación Social, a razón de que la comunicación estructurada tiene la tarea de sensibilizar a la sociedad y lograr cambios de actitud con miras a conseguir un mundo más humano y mejor, considerando a la vez, que la comunicación genera opinión y esta es significativa para extender las políticas institucionales de una institución universitaria.

El abordaje de esta formulación mostró en primera instancia que la pregunta problema planteada fue resuelta, al observar cómo la presencia del concepto de solidaridad dentro de los microcurrículos se evidencia en las metodologías y evaluaciones de estos, sin embargo, al adentrarse en el análisis se halló que de los cuatro microcurrículos estudiados, solamente en dos (III y IV de Institucionales) se evidenció con fuerza la presencia del concepto, lo cual indicaría que su enseñanza en el campo de la comunicación está centrada más en la experiencia o práctica que en el conocimiento de su significado, cuando lo esperado es que los elementos teóricos y prácticos confluyan en la formación del estudiante y futuro egresado.

Lo anterior se observó en la revisión documental, la cual además mostró como características de la solidaridad desde el Programa de Comunicación Social, que se enseña más como fundamento de los principios cooperativos basados en los orígenes institucionales del cooperativismo y la economía solidaria, que como valor del individuo. Características tomadas de la definición de Razeto (1993) y de De Sebastian (2005), sobre el comportamiento, la igualdad y la cooperación, pero que no se puede llegar a una conclusión sobre su aparición en su totalidad, si se observa que solo en dos de los cuatro microcurrículos analizados existe la enseñanza de ella y si se corrobora que dentro de estos contenidos, la palabra solidaridad es complementaria de la economía solidaria y no se presenta como un valor del profesional universitario, con excepción de la práctica solidaria que se observó en la materia institucional IV.

Es así que no se halló la palabra solidaridad en materias como Institucional I y II, aunque allí se encontró la palabra humanidad, lo cual podría significar para los docentes que la solidaridad no es un término relevante en su asignatura.

A lo anterior se suma, cómo los estudiantes en su mayoría asocian solidaridad con diálogo y liderazgo, es decir más en el terreno de la comunicación que en el campo axiológico.

En torno al manejo del término, este se da a partir de las metodologías utilizadas por el personal docente, lo cual se observó en las entrevistas realizadas a estos, siendo ratificadas por el estudiantado en las encuestas, y aunque estos manifiestan que no hay una metodología explícita para su enseñanza, sí indican que el profesorado maneja dicho concepto.

En cuanto a la relación de la solidaridad con el currículo se halló que la forma en la cual se puede dar esta relación, es durante la evaluación de la asignatura, más que en el contenido, es decir, el resultado a través de la percepción que tienen los docentes y estudiantes consultados, mostró que la evaluación es un espacio en el cual los docentes proponen diversas alternativas o presentan situaciones de la vida cotidiana, que permite relacionar los contenidos técnicos con los valores sociales de todos los profesionales, entre ellos la solidaridad.

En el desarrollo de la investigación, los objetivos fueron resueltos desde el diagnóstico al cual se llegó a través de las encuestas al estudiantado y las entrevistas al cuerpo docente, alcanzando un plano reiterativo sobre la necesidad de correlacionar la enseñanza de lo técnico con el desarrollo de la praxis (acercándose a la concepción de Monclus y Saban, 1999). Contrastando con lo planteado por estos autores se encontraron problemas del currículo, a saber:

Problemas y conflictos del currículo, en donde la solidaridad no se evidencia de manera contundente porque la misma estructura del currículo no le permite al docente extenderse en los contenidos y características.

Temas que se plantean como contenidos de una gran trascendencia, que para la investigación, no es evidente que la solidaridad sea tan trascendental como se esperaba que fuera en el campo de las humanidades.

Requieren tomar posiciones personales o colectivas, en las que se evidencia que el concepto de solidaridad se ha basado en una construcción institucional, a partir del Proyecto Institucional de la Universidad Cooperativa de Colombia, pero no se ha desarrollado, ni acercado a las necesidades propias de la comunicación, valorándose que dentro del grupo docente hay una preocupación por relacionarles académicamente.

Lo anterior reitera el hecho que tanto docentes como estudiantes abordan la solidaridad, pero lo hacen de una manera tangencial. Esto es, dentro de contextos reales y concernientes a problemas actuales, o en el discurso de los docentes, sin embargo, en los currículos solo se podría apropiar en la materia institucional IV. (Vargas, 2016).

Lo anterior conduce a reflexionar sobre las distintas metodologías que es posible emplear para la enseñanza de la solidaridad, los trabajos de Arratia (2008) y Traver y García (2006) confirman que a ser solidario se aprende.

Pasando al plano de la comunicación social se confirma la necesidad de la enseñanza de la solidaridad en la transmisión de mensajes desde la reciprocidad y en el trabajo con la comunidad a través de la interacción, más allá del concepto de emisor y receptor por sujetos sociales.

Igualmente, tanto estudiantes como profesores evidenciaron que la solidaridad en el Programa en Comunicación Social se visualiza en personas que son líderes y autogestionarios, que se caracterizan por el buen trabajo en equipo y se conciben en principios de la economía solidaria como la cooperación, hallando similitudes con el concepto trabajado por Cortina en la investigación.

En este sentido el supuesto fue comprobado, en la medida que en la Universidad Cooperativa de Colombia, específicamente desde el Programa de Comunicación Social, el concepto de solidaridad si está presente en la construcción de los currículos analizados, aunque no como elemento sustancial de un proyecto institucional, de otra parte, para los estudiantes de comunicación social no hay una presencia fuerte de este valor bajo las características propias del ser solidario.

Consideración final

A manera de recomendación, la enseñanza de la solidaridad debería estar presente de manera clara y directa en los microcurrículos del Programa de comunicación social de la Universidad Cooperativa de Colombia, dado el perfil solidario de la institución, el cual conlleva implícita la obligación de entregar una educación que busque enaltecer este valor social, como parte de la responsabilidad que le compete asumir ante el país de formar profesionales integrales según su misión institucional. Así mismo, sus docentes deberían comprometerse a incluirla y desarrollarla, teniendo en cuenta que los profesionales de la comunicación son seguros transmisores de la impronta de la Universidad frente a la comunidad académica y la sociedad en general.

Referencias

Alfaro, R.M. (2010). Ciudadanos culturales y mediáticos, escondidos en la formalidad democrática. Revista de la integración. Políticas culturales en la región andina, (5). https://goo.gl/zhjtCr [ Links ]

Andrade, R. (2013). La formación humana como dinamismo esencial hacia la plenitud del ser. (Trabajo de Maestría en Bioética). Universidad El Bosque, Bogotá. [ Links ]

Arango, M. (2005). Manual de cooperativismo y economía solidaria. Medellín: EDUCC. [ Links ]

Arratia, A. (2008) Ética, solidaridad y "aprendizaje servicio" en la educación superior. Acta bioetha, 14(1), 61-67. Recuperado de: https://goo.gl/4byQ3s [ Links ]

Arredondo, V. (1981). Documento base en desarrollo curricular. Congreso nacional de investigación educativa. México [ Links ]

Buxarrais. M.R (1998). Educar para la solidaridad. España: OEI. ACSUR Las segovias [ Links ]

Cassiari. M. (1997). Diálogo sobre la solidaridad. Barcelona, España: Editorial Herder. [ Links ]

Cortina, A. (2002). Educación en valores y responsabilidad cívica. Bogotá: Editorial El búho [ Links ]

Del Valle, P. (2009). La irrupción de la solidaridad y el cooperativismo en Antioquia (Colombia) a finales del siglo xix y comienzos del siglo XX. XXVII Congreso de la Asociación Latinoamericana de Sociología. VIII Jornadas de Sociología de la Universidad de Buenos Aires. Asociación Latinoamericana de Sociología, Buenos Aires. [ Links ]

De Sebastian, L. (2005). De la esclavitud a los derechos humanos. Barcelona. Ed. Ariel [ Links ]

Durkheim, E. (2001). La división del trabajo social. 4ª ed. Madrid. Ediciones Akal. [ Links ]

Fabelo, J.R. (2004). Los valores y sus desafíos actuales. Recuperado de https://goo.gl/Chv9n3 [ Links ]

García, R. (2011) El concepto de solidaridad como idea política estructural en el Uruguay del 90 y del primer batilismo. III Jornada de historia política. Instituto Ciencias Políticas. Facultad de Ciencias Sociales. Universidad de la República. Uruguay. Montevideo, junio 27 – 29. Recuperado de: https://goo.gl/hWkV4f [ Links ]

Hoffe, O (1994). Diccionario de ética. Barcelona. Ed.Crítica [ Links ]

Landry, R. (1998). L´analyse de contenu. En B. Gauthier (Ed.), Recherchesociale. De la problemátique à la collecte des données (pp. 329-356). Sillery, Presses de l'Université du Québec. [ Links ]

Martínez, A. y Petit, K. (Enero-Junio 2013) Una visión reflexiva sobre la evaluación del microcurrículo y la calidad educativa. Revista Educación en valores, 1(19), 47-66. Disponible en https://goo.gl/Ww3M8t [ Links ]

Monclus, A. y Sabán, C. (1999). Educación para la paz. Madrid: Grao [ Links ]

Ortega, N. (2010). El currículo como generador de perfiles institucionales en las carreras de diseño. Argentina: Universidad de Palermo [ Links ]

Posso, P. (2012). Tendencias actuales del concepto de solidaridad. Dialéctica Revista de investigación Universidad Panamericana, 30, 99-106. [ Links ]

Razeto, L. (1993). Los caminos de la economía de la solidaridad. Recuperado de https://goo.gl/eSv6kx [ Links ]

Sandel, M. (2007). Filosofía pública. Barcelona: Marbot Ediciones [ Links ]

Stenhouse, L. (2003). Definición del problema. Investigación y desarrollo del curriculum. Madrid: Ediciones Morata. [ Links ]

Traver, J.A. y García, R. (4 – 10 de noviembre, 2006) La técnica puzzle de Aronson como herramienta para desarrollar la competencia “compromiso ético” y la solidaridad en la enseñanza universitaria. Revista Iberoamericana de Educación, 40. Recuperado de https://goo.gl/DZEQs3 [ Links ]

Vargas, S. (2016) La enseñanza de la solidaridad desde la educación. Perspectiva, revista digital docente. Recuperado de https://goo.gl/N7k8Ts [ Links ]

Zabala, H (1998). La teoría sobre la solidaridad y el porvenir de la cooperación. Medellín: Scribd Attribution Non-Commercial (BY-NC). Recuperado de https://goo.gl/efwqXk [ Links ]

Zabalza, M. A. (2003) Curriculum universitario innovador. III Jornada de Formación de Coordinadores –PE. España: Universidad Politécnica de Valencia. Recuperado de https://goo.gl/WkcehU [ Links ]

[1] Artículo resultado de la investigación Evidencias del concepto de solidaridad en los currículos de la Facultad de Comunicación de la UCC. Sede Bogotá

Recibido: 11 de Mayo de 2017; Aprobado: 18 de Diciembre de 2018

Creative Commons License Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 3.0 Internacional.