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Káñina

versión On-line ISSN 2215-2636versión impresa ISSN 0378-0473

Káñina vol.48 no.3 San Pedro de Montes de Oca sep./dic. 2024

http://dx.doi.org/10.15517/rk.v48i3.61427 

Artículo

El símil como estrategia retórica para describir lo insólito. Parangón entre la fauna fantástica del Shanhai jing (山海經) y la de los bestiarios europeos medievales

The simile as a rhetorical strategy to describe the unusual. Comparison between the fantastic fauna of the Shanhai jing (山海經) and that of medieval European bestiaries

1 Universidad de Tamkang. Tamsui, Nueva Taipéi, Taiwán. Profesor titular. Doctor en Filología Hispánica (Universidad de Barcelona). Correo electrónico: rchdlmrt@gmail.com

Resumen

Uno de los varios oficios de la metáfora es el de nombrar realidades faltas de denominación; otro, de máximo interés aquí, el de tamizar lo nuevo a través de realidades familiares, menos disruptivas. Proyectando un dominio origen z, concreto e inmediato (abeja, por ejemplo), sobre un dominio meta x, abstracto, abstruso o extraño en exceso (es el caso de colibrí), se atenúa el impacto cognitivo que causa x, gracias a lo cual el colibrí no solo cobra visibilidad, sino que, ingresado en un orden común, se hace comprensible: pájaro abeja. Los bestiarios y las antiguas corografías estaban repletas de novedades, a menudo difíciles de concebir, para el público de la época: terra incognita, fauna y flora nunca vistas. Para poder hacerse idea, o mejor, una imagen de la realidad exótica descrita, se la asimilaba a una realidad reconocible con la que guardase algún parecido. Tal estrategia, observada en obras de tradiciones a priori muy dispares como el Shanhai jing y los bestiarios europeos, se intuye universal. Se revisan en este artículo las descripciones de las criaturas fuera de lo común del Shanhai jing y de los bestiarios europeos para verificar esta universalidad. Todos los extractos de bestiarios medievales provienen de la obra clásica de Ignacio Malaxecheverría: Bestiario medieval; los del Shanhai jing, del texto original en chino.

Palabras clave: bestiario; metáfora; retórica; Shanhai jing; símil

Abstract

One of the various tasks of the metaphor is to name realities that have not been named; another, of utmost interest here, is to sift the new through familiar, less disruptive realities. Projecting a concrete and immediate z source domain (abeja, e.g.), onto an excessively strange, abstract or abstruse x meta domain (colibrí, e.g.), the cognitive impact caused by x is reduced, thanks to which the hummingbird not only gains visibility, but even becomes understandable having entered through what is common and known: pájaro abeja. The bestiaries and ancient choreographies were full of novelties that the public of the time found difficult to conceive: terra incognita, never seen fauna and flora. In order to imagine, or better yet, conjure an image of the exotic reality described, it was assimilated to a recognizable reality with which it bore some resemblance. Such a strategy, observed in works from very disparate traditions such as the Shanhai jing and the European bestiaries, seems universal.

Descriptions of unusual creatures from the Shanhai jing and European bestiaries are reviewed in this article to verify this universality. All extracts from medieval bestiaries come from the classic work of Ignacio Malaxecheverría: Bestiario medieval; those of the Shanhai jing, from the original Chinese text.

Keywords: bestiary; metaphor; rhetoric; Shanhai jing; simile

1. Shanhai jing (山海經)

El Shanhai Jing o Clásico de las montañas y los mares3 no es stricto sensu un bestiario, sino que contiene un bestiario. O, dicho de otro modo: el Shanhai jing no es solo un bestiario. Atlas geográfico, de carácter en gran medida mítico o fabuloso4, engloba una prolija variedad de temas: cosmografía, botánica, mineralogía, historia, mitología, magia, etnografía y, huelga decir, zoología. Su descriptio mundi registra (i) la geografía, la fauna y la flora del mundo conocido por los antiguos chinos, así como (ii) la terra incognita, a saber: la geografía, la fauna y la flora del mundo inexplorado5.

Aunque heteróclito, algo no del todo infrecuente en los libros de la Antigüedad y medievales de cualquier tipo, cultura y tradición, el Shanhai jing se aprecia mejor cohesionado que sus homólogos europeos. Mayor concisión descriptiva, un esquema de redacción definido y una ecúmene y anecúmene de base acordes con el antiguo imaginario chino, lo dotan, al menos prima facie, de rigor, coherencia y claridad.

De autor(es) desconocido(s), debió de compilarse entre las dinastías Zhou y Han (楊Yang, 2009); los dieciocho rollos que lo componen se ordenan según criterios geográficos6:

  1. i. Montañas. Rollos 1 a 5.

  2. ii. Mares exteriores. Rollos 6 a 9.

  3. ii. Mares interiores. Rollos 10 a 13.

  4. iv. Desiertos. Rollos 14 a 17.

  5. v. Mares interiores. Rollo 187.

Cada uno de estos rollos concluye con instrucciones litúrgicas para llevar a cabo las oblaciones a la deidad (o a las deidades) del lugar: sacrificios de animales, libaciones y ofrendas de gemas y algún cereal, por lo común arroz.

El Shanhai jing se considera el gran clásico de la mitología china (魯Lu, 1998). No se conserva ningún otro texto que la compendie; obras como el Bowuzhi (博物志)8 o el Shuijing (水經)9 refieren mitos y descripciones de seres fuera de lo común o mitológicos, pero de manera dispersa o fragmentaria. En la tradición occidental, por el contrario, abundan los tratados de mitología, las enciclopedias teratológicas y los bestiarios: Liber monstrorum de diversus generibus (siglo VII), The Wonders of the East (siglo X), el Bestiario de Aberdeen (siglo XII), entre otros.

Wu Renchen (吳任臣), historiador de la dinastía Ming, clasificó los especímenes descritos en el Shanhai jing en (i) espíritus (靈祇 língqí ), (ii) seres extraños (異域 yìyù ), (iii) monstruos (獸族 shòuzú ), (iv) plumíferos (羽禽 yǔqín ) y (v) escamosos (鱗 lín ) (馬Ma, 2005). Tales descripciones se centran en el hábitat y el aspecto físico; rara vez hacen referencia a la etología y la dieta, salvo si esta incluye la carne humana. En el caso de las criaturas présagas, se especifica si son faustas, infaustas o nefastas.

又東五百里,曰鹿吳之山,上無草木,多金石。澤更之水出焉,而南流注于滂水。水有獸焉,名曰蠱雕,其狀如雕而有角,其音如嬰兒之音,是食人。 (楊Yang, 2009, p. 9)

A otros quinientos li hacia el este se halla el monte Luwu, yermo, pero rico en metales y rocas. Allí nace el río Zegeng, cuyas aguas fluyen hacia el sur hasta verterse en el río Pang. Nada en ellas el gudiao, de aspecto similar al águila, pero con astas, y una voz que recuerda a la de un bebé. Devora personas.

2. Los bestiarios europeos medievales

Si bien espigan de fuentes muy heterogéneas: historiadores (Arriano), geógrafos (Heródoto), viajeros (Estrabón)10, alquimistas (Bolos de Mendes11), enciclopedias como la Suda, libros de maravillas zoológicas12, etcétera, los bestiarios medievales surgidos en distintas partes de Europa entre los siglos XI y XIII13 se fundamentan sobre todo en tres obras clásicas:

Historia naturalis (siglo I), escrito en latín por Plinio el Viejo, de carácter enciclopédico, recopila el saber de la época. La parte dedicada a la zoología, con base en Aristóteles, abarca los libros VIII (animales terrestres), IX (animales marinos), X (aves) y XI (insectos). Piedra angular sobre la que se cimientan las dos obras siguientes: el Fisiólogo y las Etimologías

Physiologus (siglo II)14, en griego y de autor desconocido. A lo largo de sus cuarenta y nueve capítulos, en cuya mayoría se describen animales tanto reales cuanto fantásticos, sincretiza historia natural y cristianismo. A tal efecto, intercala anécdotas bíblicas o cargadas de simbolismo cristiano: el ave fénix renaciendo de sus cenizas; el unicornio, al que solamente una doncella puede acercarse. Su autoría se ha atribuido a los gnósticos, a Taciano el Sirio y a padres de la Iglesia como Juan Crisóstomo, Ambrosio o Jerónimo de Estridón (Malaxecheverría, 1987).

Etymologiarum (siglo VII), enciclopedia lexicográfica y pseudoetimológica15 en la que Isidoro de Sevilla epitoma la ciencia de su tiempo. Consta de veinte capítulos y aborda numerosas materias: gramática, métrica, matemáticas, música, zoología (capítulo duodécimo), botánica, astronomía, etcétera. Al igual que el Fisiólogo, que Isidoro de Sevilla cita y extracta a menudo, diluye lo pagano con moral cristiana, infundiendo atributos humanos a los animales: vicios (la lascivia de la liebre) tanto como virtudes (la prudencia de la serpiente)16; o moldeando con fines didácticos y aleccionadores pasajes consabidos de la Biblia: «Fue Adán el primero que impuso nombre a todos los seres animados, dándoles a cada uno su denominación de acuerdo con su aspecto externo y en consonancia con las condiciones naturales de que estaban dotados» (Isidoro de Sevilla, trad. en 2004, p. 889).

Otras fuentes reseñables de los bestiarios medievales fueron De sollertia animalium y Bruta animalia ratione uti de Plutarco (siglo I), De natura animalium de Claudio Eliano (siglo II) y De mirabilibus mundi de Julio Solino (siglo III); y también, aunque ya con menor incidencia, De chorographia de Pomponio Mela (siglo I), el poema Cinegética de Opiano de Siria (siglo II), parábolas y apólogos griegos, egipcios, árabes e indostánicos sobre animales, y textos místicos y ocultistas como los de Hermes Trismegisto.

Considerados en su época libros de ciencia e historia naturales, los bestiarios europeos catalogan, comúnmente, cuatro géneros de animales: (i) bestias domésticas (ovejas, bueyes, gansos), (ii) bestias salvajes (osos, lobos, águilas), (iii) bestias exóticas (dromedarios, jirafas, tigres) y (iv) bestias fantásticas (grifos, dragones, mantícoras)17. El símil, excusa decir, interviene en la descripción de criaturas de los órdenes (iii) y (iv):

El monoceros es un monstruo horrible con el cuerpo semejante al de un caballo, pies como los de un elefante y cola como la de un ciervo. Del centro de su frente brota un cuerno de asombroso esplendor, hasta de cuatro pies de largo, tan afilado que perfora fácilmente todo aquello contra lo que carga. (Bestiario latino de Cambridge; Malaxecheverría, 1987, p. 147)18

El Shanhai jing, por su parte, con independencia de las clasificaciones propuestas a posteriori por exégetas como Wu Renchen, divide los animales en 獸 shòu ‘bestias’, 鳥 niǎo ‘aves’ y 魚 ‘peces’, todos ellos sin excepción extraordinarios. También se mencionan en el texto animales ordinarios en Asia (yaks, tigres, camellos), pero no se describen (陳Chen y 孫Sun, 2016).

En el Bestiario medieval de Ignacio Malaxecheverría se registran 55 especies de animales, 28 de las cuales fueron catalogables como exóticas19, fantásticas o monstruosas, y, a su vez, clasificadas en (i) bestias telúricas, (ii) bestias acuáticas, (iii) bestias aéreas, (iv) bestias ígneas y (v) monstruos e híbridos. Contando únicamente las especies fuera de lo común, el Shanhai jing supera con creces esta cifra: 248.

Un matiz remarcable diferencia no solo los bestiarios, sino también el Fisiólogo y las Etimologías, de la obra de Plinio el Viejo, así como (excusa decir) del Shanhai jing: la clave alegórica cristiana que prepondera en la mayoría de bestiarios, en Isidoro de Sevilla y en el Fisiólogo (García Arrauz, 1997): «El cetus es el demonio, la mar es este mundo y las arenas son las riquezas terrenas» (Bestiario de Philippe de Thaün; Malaxecheverría, 1987, p. 48); del chivo, al que tacha de «lascivo, impúdico, y ansioso siempre de copular», Isidoro de Sevilla refiere con execración que «su miembro fálico es tan ardiente, que su sola sangre es capaz de disolver el diamante» (Isidoro de Sevilla, trad. en 2004, p. 891).

Tanto en los bestiarios medievales como en el Shanhai jing se describen seres monstruosos. Tales monstruos servían de advertencia contra lo desconocido y sus peligros. En los bestiarios europeos, los monstruos cumplían la función de intimidar e inculcar la preceptiva cristiana; los del Shanhai jing, si bien atemorizan igual que sus semejantes de Occidente, carecen de dimensión alegórica.

El Shanhai jing no adoctrina ni sermonea. El didactismo chino es de índole práctica y no se alía con la religión. Instruye en los sacrificios a los dioses, ciertamente, pero lo hace con un tono burocrático, sin concesiones al delectare et prodesse, y exento de cualquier intención moralizante. Así, informa en muy pocas líneas de que la oblación a las deidades paseriformes de los diez montes Qüe debe realizarse con pelo de animal, jade y arroz; de que la aparición de un 當康 dāngkāng vaticina prosperidad; o, como en el ejemplo siguiente, de que la carne del 類 lèi es un antídoto contra los celos:

又東四百里,曰亶爰之山,多水,無草木,不可以上。有獸焉,其狀如狸而有髦,其名曰類,自為牝牡,食者不妬。(楊Yang, 2009, p. 2)

A otros cuatrocientos li hacia el este, se estriba la montaña Danyuan, rica en acuíferos, pero sin ninguna vegetación. No es posible escalarla. Mora en ella el lei, una bestia hermafrodita, peluda, parecida al tanuki. Comer su carne cura los celos.

Dos factores explican este laconismo y, por extensión, las diferencias estilísticas entre el Shanhai jing y los bestiarios medievales: (i) la tradición retórica y (ii) la tipología de las lenguas en que tales obras se redactaron. En relación con lo segundo, debe tenerse en cuenta la singular morfología, no solo léxica sino también gráfica, de la lengua china, gracias a la cual muchos zoónimos chinos proporcionan datos significativos acerca de sus referentes. Tanto es así que, consignado el zoónimo en sinogramas, resulta redundante, por ejemplo, especificar el hábitat o el género del animal:

  1. i. 樹鳥  shùniǎo : literalmente, árbol (樹) pájaro (鳥). El zoónimo informa del taxón y del hábitat del animal. Se colige de la palabra una especie de ave arborícola.

  2. ii. huá :. La clave semántica 魚 ‘pez’, formante del sinograma 䱻, adscribe el referente a la categoría pez. Es decir: el propio el zoónimo contiene el taxón del animal.

Asimismo, cabe señalar que el texto del Shanhai jing, escrito sobre una plantilla configurada en torno a cinco ítems -hábitat, taxón, descripción, prodigio y zoónimo (陳Chen, 2012)- es mucho más fácil de seguir y de analizar que el de los bestiarios medievales europeos, tal como se muestra en la Tabla 1.

Tabla 1 Pauta descriptiva del Shanhaijing 

又東三十里,曰鮮山,其木多楢杻苴,其草多𧄸冬,其陽多金,其陰多鐵 有獸焉 其狀如膜大,赤喙、赤目、白尾 見則其邑有火 名曰𤝻即
Localización Clase Descripción Prodigio Zoónimo
A otros treinta li hacia el este se eleva el monte Xian, poblado de alcornoques, rico en robles, encinas, membrillos y esparragueras. La ladera meridional abunda en metales; la septentrional, en el hierro. Hay allí una bestia. Semejante al perro lobo salvaje, pero con el hocico y los ojos rojos, y la cola blanca. Donde se lo ve ocurren incendios. Se llama yiji (yíjí).

Fuente: (楊Yang (2009, p. 161)

Distando el estilo del Shanhai jing, no literario pese a su contenido en gran medida ficcional, del de los bestiarios medievales europeos, casi indistinguibles del relato literario y muy apegados al delectare et prodesse horaciano, las descripciones de animales extraordinarios en uno y otros presentan, no obstante, un claro denominador común: el uso sistemático del símil. En el ejemplo anterior, el yiji se asimila al perro lobo salvaje; la serra, en el siguiente, al león, las aves y los peces:

La serra es una bestia marina que tiene alas para volar, cabeza de león y cola de pez. Cuando ve una nave en alta mar, alza sus alas en alto y causa gran perjuicio a la nave, pues avanza ante el viento, reteniéndolo, de forma que ella no recibe nada, y la nave mientras tanto no puede avanzar en absoluto. (Bestiario de Philippe de Thaün; Malaxecheverría, 1987, p. 68).

3. La metáfora y el símil

Lakoff y Johnson (1980) agrupan bajo el lema de metáfora numerosos procesos figurativos, e incluyen, dentro de la definición de metáfora, el símil, la metonimia, la sinestesia, la antonomasia, la onomatopeya y la ironía20. A efectos operativos, con base en la metaforología cognitiva, se reduce aquí la noción de metáfora a la idea esencial de transferencia de cualidades desde un dominio origen o selector hasta un dominio meta o base.

La palabra «agujero negro», verbigracia, es una metáfora: un dominio origen concebible (agujero negro) nombra un dominio meta de difícil comprensión (región finita y masiva del espacio de cuyo campo gravitacional -en teoría- ni siquiera la luz puede escapar). Esta metáfora sintetiza una comparación tácita fundada en la homoiosis (ὁμοίωσις) entre dos elementos (Lamarti, 2016): tal región susodicha del espacio se asemeja a un agujero negro. La semejanza de base puede ser conceptual o visual, o conceptual y visual a un tiempo.

La retórica tradicional, asimismo, tipificó dos clases de metáfora según el rasgo de (± presencia) de los dominios cognitivos: (i) metáfora in praesentia o explícita, con ambos dominios expresos; (ii) metáfora in absentia o implícita, uno de cuyos dominios se elide. En este sentido, la teoría de la intersección sémica de Ricoeur (2001), contraponiendo (i) a (ii), define la metáfora in praesentia en términos de símil o de comparación21. Esta distinción entre metáfora in praesentia y metáfora in absentia, empero, opera solo en el plano de la lengua. La expresión metafórica «agujero negro», obsérvese, admite la estructuración sintáctica del símil tanto como la de la metáfora lingüística:

  1. a. Tal región espacial es un agujero negro.

  2. b. Tal región espacial es como un agujero negro.

Los enunciados a y b verbalizan de dos maneras distintas un mismo proceso metafórico22: metáfora en a y símil en b. La única diferencia entre ambas expresiones lingüísticas (diferencia inexistente en el plano conceptual) reside en que a identifica el dominio origen (agujero negro) con el dominio meta (región espacial), mientras que b los iguala.

4. El símil para la descripción de lo insólito

La sintaxis del símil presenta en español (al igual que en chino y en la mayoría de lenguas) poca variabilidad estructural: verbos copulativos y pseudocopulativos, locuciones con los adjetivos igual, mismo, idéntico, similar y semejante, frases comparativas de igualdad con la conjunción como y (con menor asiduidad) el adverbio cual23, la fórmula tener A (o parte de A) apariencia (aspecto, forma, etcétera) de B (o parte de B). Esta sintaxis recurrente es la que se observa en las descripciones de animales fabulosos del Shanhai jing y de los bestiarios medievales europeos:

i. 又北三百二十里,曰灌題之山,其上多樗柘,其下多流沙,多砥。有獸焉,其狀牛而白尾,其音訆,名曰那父。(楊Yang 2009, p. 60)

A otros trescientos veinte li hacia el norte se encuentra el monte Guanti, con cumbres pródigas en ailantos y macluras, y cuya parte baja es abundosa en piedra de amolar y arenas movedizas. Mora allí una bestia llamada nafu, semejante al buey, de cola blanca y cuya voz suena como el grito de una persona.

ii. El fénix es un ave muy gentil y hermosa; se encuentra en Arabia, y tiene el aspecto de un cisne. Ningún hombre por mucho que sepa buscar, puede hallar más de uno en tierra, pues está solo en el mundo, y es de color totalmente púrpura. (Bestiario de Philippe de Thaün; Malaxecheverría, 1987, p. 120)

Las realidades con las que se asimilan los seres tanto exóticos cuanto monstruosos de estas descripciones se importan principalmente de dos áreas de conocimiento: (i) la anatomía humana y (ii) la anatomía de animales familiares. Esto es coherente con el primer nivel de la escala de abstracción metafórica (Heine et al. 1991), el de mayor concreción, a saber: cuerpos humano y animal. En todo proceso de metaforización, una realidad A (+ concreta) se desplaza por esta escala de abstracción hasta otra realidad B (- concreta). Así, en la metáfora conceptual la cabeza es la sede de la inteligencia y de la razón, conceptuación que en el plano lingüístico produce expresiones metafóricas como tener cabeza o perder la cabeza, el dominio cabeza (+ concreto) transita hacia los dominios inteligencia y razón (- concretos). Es lógico, por ende, que en el Shanhai jing y en los bestiarios, los animales fuera de lo común o alguna(s) de sus partes se describan con rasgos antropomórficos o de animales cotidianos. Así sucede con los cinocéfalos de Aristóteles:

Los cinocéfalos tienen la misma forma que los monos, salvo que son más grandes y más fuertes y su cara se parece a la del perro; por otra parte, son de costumbres más salvajes y sus dientes son semejantes a los del perro y más fuertes. (Aristóteles, trad. en 1992, p. 101).

Ante la dificultad de expresar lo abstracto, raro o desconocido, los descriptores se valen del esquema A es (como, una especie de) B y variantes. No rara vez, además, se acaba designando a B con el nombre de A mediante catacresis o extensión metafórica del significado24: (León + Águila)BGrifo A .

Epicteto (siglo I) prestigia este método en el Enquiridión, escrito por Flavio Arriano, discípulo suyo, en el siglo II: denotar lo ajeno per comparationem con lo anejo. Aplicado tal principio a la descripción de los animales exóticos de los bestiarios, se identifica entre la criatura fuera de lo común y una criatura de sobra común el tertium comparationis: el grifo = el león + el águila. También Aulo Gelio (siglo II) pondera la utilidad de parangonar las percepciones incomprensibles con realidades próximas, inmediatas o familiares. La visión (relato, descripción) de un animal insólito (los cinocéfalos del ejemplo anterior) redunda en una percepción incomprensible capaz de causar phantasiai o acatalepsia25. El símil (el zorro en el ejemplo siguiente) deshace este efecto o lo atenúa:

有(在龍魚北)乘黃,其狀如狐,其背上有角,乘之壽二千歲。(楊Yang, 2009, p. 185)

Se encuentra (al norte de la región de los peces dragón) el chenghuang, semejante al zorro, pero con cuernos en la espalda. Quien logra montar en uno alcanza a vivir dos mil años.

Obsérvese que algunas de estas descripciones per comparationem dan lugar a la quimerización del animal. En el siguiente fragmento, el camaleón se describe como una quimera de lagarto, tortuga y cocodrilo:

El camaleón es una bestia que nace en Asia, y allí abunda. Su cabeza es parecida a la del lagarto, pero tiene las patas rectas y largas, y las garras duras y afiladas, y la cola grande y enroscada. Camina tan despacio como una tortuga, y tiene la piel dura, como de cocodrilo. (Libros del tesoro de Brunetto Latini; Malaxecheverría, 1987, p. 114)

Por lo general, esto sucede cuando en el orden familiar no existe ningún animal que permita per se el parangón. Atomizado el animal para su óptima descripción, cada una de sus partes (dominio meta) se compara con sus equivalentes en animales de mayor familiaridad (dominio origen). Tanto en los bestiarios europeos como en el Shanhai jing abundan estos híbridos:

有(又北三百里,曰北囂之山)獸焉,其狀如虎,而白身犬首,馬尾彘鬣,名曰獨𤞞。(楊Yang, 2009, p. 69)

Allí (a otros trescientos li hacia el norte, en la montaña Beixiao) mora el dugu, una bestia de color blanco, parecida al tigre, pero con cabeza de perro, cola de caballo y pelambre cerdosa.

A todas estas descripciones de animales insólitos subyace el mismo proceso, observado anteriormente en agujero negro, y observable en cualquier otra metáfora: proyección metafórica y transferencia de rasgos entre dominios cognitivos. Cabe insistir en que la diferencia entre la descripción del nafu y la palabra compuesta agujero negro no radica en el plano conceptual, sino en el lingüístico.

Figura 1 Representación de la metáfora 

Figura 2 Representación del símil 

Mientras que agujero negro, desplazando el dominio cognitivo meta (región espacial), implica (i) extensión metafórica del significado y (ii) catacresis, la descripción del nafu, asentada en el símil, explicita ambos dominios cognitivos.

5. Conclusiones

El símil une los puntos entre la realidad que describir y la realidad con la que el público oyente o lector está familiarizado. Se salva de esta forma la distancia entre lo insólito (terreno de lo inconcebible o de lo difícilmente concebible) y lo conocido. Tal estrategia, tanto en el Shanhai jing cuanto en los bestiarios medievales europeos, consiste en escoger una realidad familiar (un animal dentro del orden común de esa cultura: caballo) para parangonarla con la realidad extraña (un animal fuera del orden común de esa cultura: taotu (騊駼)) que quiere describirse.

La conceptuación metafórica delimita lo abstracto, perfila y compacta lo difuso, establece límites concretos y asumibles. Esto, patente en los bestiarios, pero también en otros géneros literarios como el de los libros de viajes, es universal, ya que refleja la humana propensión de despejar oscuridad, es decir, conocimiento por vía de metáforas:

Los mangos son como manzanas, pero con hueso; cuando están maduros, son muy dulces y se comen como fruta, pero antes de madurar son agrios como limones y los encurten. (Ibn Battuta, trad. en 2019, p. 368)

De manera análoga a Ibn Battuta y a los autores del Shanhai jing y de los bestiarios medievales, nótese, proceden los hablantes de todas las lenguas, en general, cuando tratan de describir algo con lo que su interlocutor no está familiarizado, y así: el tofu es como el queso, o el puma es una especie de león de montaña (en chino 山獅 ‘puma’, literalmente: león de montaña).

Aclarar con símiles y metáforas zonas oscuras de la realidad, ignotas e innominadas, permite al ser humano, en efecto, ir gradualmente desde lo desconocido hacia lo conocido, situarse (u oscilar) entre lo uno y lo otro, hacerse idea y una imagen de lo observado.

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3Otra de las traducciones dables en español es Libro de las montañas y los mares. El sinograma 經jīng forma parte del título de muchas obras de la literatura clásica china y se traduce ora como ‘libro’, ora como ‘clásico’: 詩 o Clásico de la poesía, 易 (I-Ching) o Libro de las mutaciones, 茶 o Clásico del té, entre otros.

4El Shanhai jing no deslinda la geografía real de la ficticia, o lo hace mediante líneas cuando menos difusas. Así, lo ficticio (el monte Penglai, por ejemplo) se describe con idéntico esquema que lo real (el río Juqu, por ejemplo). Esto no es exclusivo del Shanhai jing. En la mayoría de misceláneas y enciclopedias de la antigüedad china apenas una finísima frontera separa la historia y la geografía de la mitología.

5En ambos casos, pero sobre todo (por razones obvias) en la descripción de terra incognita, se interpolan mitos, fábulas, rumores, relatos extraordinarios y conjeturas.

6Los dieciocho rollos en conjunto no superan los treinta mil sinogramas, por lo que no se trata de una obra voluminosa.

7Apéndice no incluido, por razones inescrutables, en Mares interiores, sección previa a la de Desiertos. Los apartados de cada rollo siguen los puntos cardinales, que, en el caso del primer rollo, Montañas, son cinco: sur (南), oeste (西), norte (北), este (東) y centro (中). El título de cada uno de los rollos contiene el prefijoide 經: el primer rollo, por ejemplo, se titula 南山經 (Libro de las montañas del sur). De esto último cabe inferir la independencia de los textos antes de su compilación.

8Enciclopedia universal escrita en el siglo III por el poeta Zhang Hua (張華).

9Clásico del agua, obra perdida. El geógrafo Li Daoyuan (酈道元) escribió en el siglo V un libro remisivo a este clásico, titulado Shuijing zhu (水經注) o Comentarios al Clásico del agua, donde describe más de mil doscientos acuíferos.

10Heródoto, Estrabón, Pausanias y otros viajeros de la Antigüedad grecolatina relatan con naturalidad avistamientos de dragones, basiliscos, monstruosas hormigas del desierto cuyo tamaño es «menor al de los perros pero mayor que el de los zorros» (Heródoto, cit. en Pérez Ródenas, 2013, p. 299) o grifos, «bestias semejantes a los leones, pero con alas y pico de águila» (Pausanias, cit. en Pérez Ródenas, 2013, p. 304). Contra los viajeros, en general, debe uno precaverse, pues muchos acaban viendo lo que leyeron o escucharon, cuando no lo que quisieron ver. Los libros de viaje (véanse, inter alia, los de Marco Polo, Ibn Battuta, Odorico de Pordenone o Antonio Pigaffeta) están repletos de ejemplos de esta superposición de lo ficticio (seres, enclaves, sucesos) sobre lo real.

11Alquimista egipcio del siglo III a. e. v., cuyo interés por el ocultismo, la metafísica oriental y la paradoxografía lo llevó a hibridar el pensamiento científico (o pseudocientífico) con el mágico.

12Maravillas (unicornios, mantícoras, dragones) localizadas sobre todo en Arabia, India y Asia Oriental (Zumthor, 1994).

13El único bestiario castellano aparece tardíamente, en 1570. Se trata del Bestiario de Juan de Austria, una miscelánea más bien, aunque con mucho de bestiario, escrito por Martín Villaverde.

14Si bien se desconoce la fecha de su composición, se ha convenido en que el Fisiólogo hubo de redactarse no antes del siglo II ni después del siglo IV, probablemente en Alejandría. Se ha señalado a Bolos de Mendes como una de sus fuentes (Malaxecheverría, 1987).

15Etimologías populares causadas por atracción paronímica. Isidoro de Sevilla incurre en ellas y desbarra a menudo al referir étimo y origen de las palabras: «El caballo se llama equus porque cuando se uncían las cuadrigas, se los igualaba (aequare), emparejando los que eran de igual talla y semejantes en la carrera» (Isidoro de Sevilla, trad. en 2004, p. 897).

16Algunos animales eran ambivalentes e incluso podían simbolizar ideas opuestas: la serpiente remitía a Cristo, «in quantum prudens est», pero también a Satanás «in quantum venenosus est» (Valentini y Ristorto, 2015, p. 21).

17Las taxonomías de los animales, tanto en el Medievo como en la Antigüedad grecolatina, no seguían criterios morfológicos o biológicos, sino de hábitat: terrestres, acuáticos y voladores, generalmente divididos en cuadrúpedos, aves, peces, serpientes y gusanos, categoría esta última que incluía también a los insectos (Macías Cárdenas, 2013).

18Las citas del Bestiario medieval se referencian siguiendo este esquema: (título de la fuente original; Malaxecheverría, 1987, número de página).

19Con todo, a las bestias exóticas a menudo también se les confiere rasgos fantásticos: «Y su naturaleza (del camaleón) es tremendamente prodigiosa, pues no come ni bebe cosa alguna, sino que vive únicamente del aire que aspira» (Libros del tesoro de Brunetto Latini; Malaxecheverría, 1987, p. 114).

20Danesi (2004), sin embargo, excluye la metonimia y la ironía.

21Si bien se emplean con frecuencia como sinónimos, símil y comparación difieren en que la semejanza expresada por aquel se basa en relaciones estrictamente de igualdad; la comparación, en cambio, comprende los tres grados: inferioridad, igualdad y superioridad.

22El símil estructura en el plano lingüístico procesos conceptuales de carácter metafórico (Lamarti, 2016). La conceptualización metafórica la vida es un viaje, por ejemplo, produce metáforas lingüísticas (Tiene metas ambiciosas), símiles (Su vida es como una montaña rusa), comparaciones (Aquellos años fueron la etapa más feliz de su vida), metonimias (Perdió el norte tras romper con ella), etcétera.

23 La morfosintaxis del chino, lengua prototípicamente analítica, aun siendo más simple que la del español, o precisamente por este motivo, cuenta con una mayor variedad de conjunciones comparativas (Lamarti, 2016): 如 , 如同 rútóng , 同樣 tóngyàng , 比較 bǐjiào , 似乎 sìhū , 猶如 yóurú , 類似 lèisì , etcétera. El Shanhai jing, no obstante, está escrito en chino antiguo, lengua aislante por antonomasia, y de ahí el uso exclusivo de la conjunción monomorfemática 如 en sus descripciones.

24Así, sirena ‘ser mitológico’ extendió su significado y prestó su voz para poder denotar sirena ‘artilugio o dispositivo de alarma’.

25Conceptos muy vinculados con el escepticismo filosófico. Por acatalepsia se entiende tanto la sensación de que algo no puede comprenderse como la propia imposibilidad de comprender o concebir (o siquiera conocer) algo. Contra las phantasiai (φαντασίαι) o impresiones irreales: visiones, alucinaciones, fantasmagorías, etcétera, previene Aulo Gelio en sus Noches áticas.

1Las primeras ilustraciones (畏獸畫 ‘dibujos de bestias pavorosas’) del Shanhai jing se perdieron. Las más antiguas conservadas hoy, de los artistas Hu Wenhuan (胡文煥) y Jiang Yinghao (蔣應鎬), datan de la dinastía Ming (Ma馬, 2002). El Shanhai jing y los bestiarios europeos medievales comparten también el hecho de que solían ilustrarse con representaciones de los animales exóticos y monstruosos que se describen en sus páginas.

2Todas las traducciones del chino en este artículo son propias. Excepto los antropónimos chinos y los fragmentos citados del Shanhai jing, los sinogramas se transcriben en pinyin de acuerdo con su pronunciación en chino mandarín moderno, distinta de la del chino antiguo y de la de cualquier otra lengua sínica en la que pueda leerse o haberse leído esta obra.

Recibido: 23 de Enero de 2024; Aprobado: 25 de Abril de 2024

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