Introducción
En estudios de salud, el ejercicio físico es definido como toda actividad programada de forma regular que implica movimiento y esfuerzo. Los beneficios para la salud física y mental asociados a la realización de ejercicio físico han sido documentados en diversos estudios a lo largo de las últimas décadas. En Costa Rica, se reporta que cerca del 45% de la población es sedentaria, siendo este resultado congruente con un incremento en las enfermedades cardiovasculares, así como sobrepeso y obesidad en casi el 65% de la población incluyendo niños (Cuesta & Calle, 2013; Bonilla & Sáez, 2014; Loría, 2016; Rojas-Valverde & Fallas-Campos, 2017). Un estudio de inactividad física a nivel global (Guthold et al., 2018), destaca que en Costa Rica el 46% de la población es sedentaria, lo cual es congruente con lo reportado por otros autores. La población infantil y adulta de Costa Rica, presentan un incremento sostenido del sobrepeso y obesidad producto del sedentarismo. A nivel centroamericano, Costa Rica ocupa el segundo lugar en prácticas sedentarias. A pesar de los múltiples beneficios del ejercicio divulgados a la población, existe un nivel de sedentarismo que va en aumento de la mano con los avances de la tecnología y los cambios socioeconómicos que han modificado el nivel de actividad y ejercicio físico en los individuos de todas las edades. Las ocupaciones laborales, las actividades recreativas, académicas y el ajetreo de la vida, han influido negativamente no solo, en la realización de ejercicio físico, sino de la actividad física, es decir, las personas pasan casi 8 horas al día en sedentarismo total (trabajando sentados frente a un monitor, viendo televisión, etc.) y al menos otras 8 horas del día en actividad física de baja intensidad (caminatas cortas como ir al baño, preparar comida, etc.), sumado a esto el descanso de 8 horas en promedio, por lo cual, los estudios indican que los adultos pasan cerca del 60% del día, en estado
sedentario (Matthews et al., 2008; Soto & Muñoz, 2018; Ruegsegger & Booth, 2018).
La realización de ejercicio físico responde a varios factores que determinan el nivel de regularidad con que se practica o bien la ausencia total de su realización. Entre estos factores tenemos que se destacan la estimulación temprana por parte del círculo social, ya sea familia o entornos de recreo y académicos, el apoyo social y de infraestructura, el nivel socioeconómico, el nivel académico y el sexo (Cuesta & Calle, 2013; Bonilla & Sáez, 2014; Soto & Muñoz, 2018; Ruegsegger & Booth, 2018).
Es evidente además que, en la mayoría de los estudios, los hombres son los que dedican más tiempo al ejercicio y se ejercitan desde edades muy tempranas, esto ligado al apoyo de la sociedad, del círculo familiar cercano, de las ventajas anatómicas y fisiológicas y de alcance de objetivos y resultados derivados del ejercicio más notorios y en menor tiempo. Es también importante resaltar que los hombres realizan ejercicio con el fin de mejorar su aspecto físico en cuanto a crecimiento muscular, mientras que las mujeres buscan mantener un peso ideal, por lo cual, existen no solo diferencias en cuanto a edad, apoyo, ventajas anatómicas y fisiológicas y resultados, sino que también en los tipos de ejercicios que realizan (Ramos et al., 2016; Rojas-Valverde et al., 2016; Granda et al., 2018; Oliveira & Parra, 2018; Royo et al., 2022).
Este estudio ofrece información científica original sobre este tema en el ámbito que se realizó; los resultados pueden ser utilizados en otros estudios y en ambientes similares. El objetivo principal del estudio es comprobar la hipótesis alternativa de que existen diferencias entre hombres y mujeres en cuanto a la realización de ejercicio físico.
Materiales y métodos
Instrumento
El instrumento fue diseñado para aplicarlo en línea utilizándose el software LIMESURVEY. Consta de tres secciones: 1. Datos personales, 2. Ejercicio físico, 3. Escala de Medida de los motivos y opiniones que influyen en la realización del ejercicio físico. El instrumento utilizado “Escala de Medida de los motivos y opiniones que influyen en la realización del ejercicio físico” ha sido validado a nivel internacional y usado en estudios similares. Se realizaron algunas adaptaciones de los ítems de acuerdo con el contexto y la intencionalidad del estudio.
Procedimiento
Según la lista de funcionarios activos con una cuenta de correo electrónico institucional, se les envió un correo personalizado que incluía la invitación para participar en el estudio. Durante el periodo en que se mantuvo activo el cuestionario se enviaron tres recordatorios a los funcionarios que no lo habían contestado con el fin de motivar la participación. Se envió a 3998 funcionarios, lográndose obtener un 45% de respuesta (n = 1 779); se mantuvo activo desde el 01 de octubre de 2021 al 01 de marzo de 2022.
Resultados
En relación con las características sociodemográficas y laborales de los funcionarios que completaron el instrumento (Tabla 1), se encontró mayor número de personas de sexo masculino y porcentajes más altos de funcionarios con las siguientes características generales: con edad menor de 50 años, casados(as), sin hijos, con menos de 20 años de antigüedad laboral, profesionales que laboran en la Vicerrectoría Académica y poseen formación universitaria completa.
En cuanto a la realización de ejercicio se obtiene que 71,1% de los funcionarios practica ejercicio (Tabla 1). De acuerdo con el resultado de la prueba de independencia no paramétrica, los hombres realizan ejercicio en mayor proporción (X 2 = 18,090, p < 0,000 ), es más alto el porcentaje de personas que ocupa puestos profesionales y realizan ejercicio en comparación con quienes se desempeñan en puestos administrativos (X 2 =7 735, p < 0,005) y en cuanto al nivel educativo, es significativamente mayor el porcentaje de funcionarios que poseen formación universitaria completa y realiza ejercicio (X 2 = 13 504, p < 0,004).
Se realizaron análisis independientes para los funcionarios que sí realizan ejercicio, obteniéndose que la frecuencia promedio con que lo realizan es de aproximadamente cuatro días por semana (3,8 días). A pesar de que no se verifica una diferencia significativa entre hombres y mujeres con respecto a este promedio (t = - 0,551, p = 0,581), las mujeres realizan ejercicio por intervalos más extensos, dedicando entre dos a tres horas a esta práctica (X 2 = 10,405, p < 0,015). Por otra parte, las mujeres muestran mayor preferencia por la realización de ejercicios cardiovasculares como zumba (X 2 = 96,114, p < 0,000); mientras que los hombres prefieren ejercicios de combinación de fuerza como levantamiento de pesas (X 2 =31,342, p < 0,000).
TABLA 1 Distribución de las características sociodemográficas y laborales de los funcionarios de una universidad estatal de Costa Rica, 2022
| - | Característica | Practica algún ejercicio: | ||
| - | - | Si | No | |
| Sexo | Masculino | 665 | 327 | |
| Femenino | 600 | 187 | ||
| - | Menos de 30 | 60 | 29 | |
| - | 31 a 40 años | 452 | 158 | |
| Edad | 41 a 50 años | 415 | 185 | |
| - | 51 a 60 años | 262 | 117 | |
| - | Más de 60 años | 76 | 25 | |
| - | Soltero (a) | 391 | 129 | |
| Estado civil | Casado (a) | 551 | 249 | |
| Divorciado (a) | 162 | 64 | ||
| - | Unión libre, separado (a), Viudo (a) | 161 | 72 | |
| - | Sin hijos | 494 | 181 | |
| Número de hijos | Un hijo | 299 | 130 | |
| Dos hijos | 323 | 129 | ||
| - | Tres o más hijos | 149 | 74 | |
| - | Menos de 1 año | 5 | 2 | |
| - | De 1 a 10 años | 504 | 205 | |
| Antigüedad laboral | De 11 a 20 años | 553 | 217 | |
| - | De 21 a 30 años | 170 | 68 | |
| - | Más de 30 años | 33 | 22 | |
| Puesto | Administrativo | 384 | 191 | |
| Profesional | 881 | 323 | ||
| - | Rectoría | 77 | 29 | |
| Departamento al que pertenece | Vicerrectoría Académica | 858 | 370 | |
| Vicerrectoría Investigación | 59 | 13 | ||
| Vicerrectoría Planificación | 33 | 12 | ||
| - | Vicerrectoría Ejecutiva | 238 | 90 | |
| - | Universitaria completa | 1034 | 385 | |
| Nivel educativo | Universitaria incompleta | 139 | 84 | |
| - | Técnico-Otro | 92 | 45 | |
Discusión
En relación con las diferencias en la práctica de ejercicio entre hombres y mujeres, es notorio que sigue existiendo desigualdad en cuanto a los roles en ambos sexos, los cuales inciden negativamente en las mujeres con respecto a la práctica de ejercicio. La conciliación de la vida profesional, académica y familiar, pareciera ser poco favorecedora y limitante de los periodos de tiempo disponibles para la realización de ejercicio físico en las mujeres, sumado a esto se encuentra también que la sociedad destina mayor apoyo y motivación a los hombres para la realización de ejercicio físico desde edades tempranas, relegando a las mujeres fuera de esta práctica (Martín et al., 2014; Dosal et al., 2016; Ballesteros & Freidin, 2019).
En relación con lo anterior y a pesar de que no se constata una diferencia significativa entre hombres y mujeres con relación al número de días a la semana que realizan ejercicio, las mujeres tienden a dedicar más tiempo diario en los días que ejercitan, aunque no hay claridad en los beneficios de esta práctica, es decir, menos frecuencia pero más tiempo, dado que las recomendaciones basadas en diversos estudios, así como los especialistas en medicina deportiva, recomiendan no sobrepasar las dos horas de ejercicio en un mismo periodo de entrenamiento, esto por la fatiga muscular, que lejos de producir beneficio es contraproducente (Ramírez et al., 2013; Ramos et al., 2016; Granda et al., 2018; Ballesteros & Freidin, 2019; Jiménez et al., 2022). Lo anterior denota la necesidad de brindar orientación al respecto, de manera que pueda optimizarse la realización de ejercicio físico por parte de los funcionarios.
Algunos autores afirman además, que las marcadas diferencias en cuanto a condiciones anatómicas y fisiológicas determinan la afinidad del sexo masculino en gran medida una mayor realización de ejercicio, esto debido a la evidente ventaja corporal de los hombres en cuanto a fuerza, rendimiento y resultados, aparte que desde edades tempranas existe un estímulo a la realización de ejercicio en los hombres, por lo cual, las diferencias entre el rendimiento y los resultados se hacen más evidentes de forma positiva para los hombres, dejando en desventaja a las mujeres (Rojas-Valverde et al., 2016; Granda et al., 2018).
Es importante resaltar que muchos estudios han determinado que los patrones de crianza marcan diferencias en cuanto a la realización de ejercicio. Desde edades tempranas los niños son estimulados con deportes de contacto y de competencia como fútbol y natación, incluso en los juegos de iguales, se denotan juegos de competencia y de fuerza, mientras que, en el caso de las niñas, se refuerza el juego con muñecas, artículos de cocina, etc. Estos estudios indican que, en la adolescencia y edad adulta, estos patrones continúan vigentes en la práctica del ejercicio, lo cual promueve que los hombres prefieran determinados ejercicios y las mujeres tengan preferencia por otros (García et al., 2008; Costa et al., 2013; Vedul-Kjelsås et al., 2015; Dosal et al., 2016; Ramos et al., 2016; Oliveira & Parra, 2018; Royo et al., 2022).
Se ha determinado que, las preferencias por ciertos tipos de ejercicios están vinculadas con la estimulación hacia esta práctica, primeros acercamientos con el ejercicio, las diferencias anatómicas y fisiológicas y los estereotipos, que indican que algunos ejercicios son solo para mujeres o para hombres; todos estos impulsados por los patrones de crianza y desigualdad de roles; es así como las mujeres prefieren o desarrollan más afinidad por ejercicios de flexibilidad, ritmo y coordinación, mientras que los hombres prefieren ejercicios que involucren contacto físico, ejercicios extremos y ejercicios de fuerza (García et al. 2008; Martins et al., 2015; Vedul-Kjelsås et al., 2015; Dosal et al., 2016; Ramos et al., 2016; Piñeiro, & Mayán, 2018; Oliveira & Parra, 2018; Royo et al., 2022).
El nivel educativo y su relación con el desempeño en puestos profesionales, parece tener un efecto directo en cuanto al acceso y la comprensión de la información favorecedora de ciertas prácticas incluyendo las relacionadas con la salud. Además de que, aunado a esto se encuentran ligados los factores económicos a estos puestos, que, por lo general, poseen un poder adquisitivo mayor que otros estratos laborales, lo que permiten el poder destinar recursos económicos a mejoras en el estilo de vida en cuanto a los servicios de salud, recreación e instalaciones deportivas (Ramírez et al.,2013; Granda et al., 2018; Ballesteros & Freidin, 2019; Jiménez et al., 2022).
La práctica del ejercicio físico depende entonces, en gran medida de la condición económica de los individuos, esto en todos los estratos etarios, estando en la adultez relacionada con el nivel académico y el puesto laboral desempeñado. Diversos estudios reflejan una relación directa entre el estatus económico y la realización de ejercicio, ya que tener acceso a distintas instalaciones y prácticas deportivas favorece la realización de ejercicio sostenido en el tiempo (Ramírez et al.,2013; Ramos et al., 2016; Granda et al., 2018; Ballesteros & Freidin, 2019; Jiménez et al., 2022).
Los beneficios tanto para la salud física como la mental, relacionados con la práctica regular de ejercicio físico están ampliamente documentados. Los esfuerzos del sector salud se han enfocado en educar a la población acerca de la importancia de asumir el ejercicio como un hábito saludable en el estilo de vida, en todos los grupos etarios y considerar el ejercicio como una práctica más de la vida cotidiana. En la población analizada, el reto del sector salud es incentivar a los funcionarios que realizan ejercicio físico, para que adopten prácticas seguras y acompañamiento para un mejor aprovechamiento. En el caso de los funcionarios que no realizan o realizan de forma irregular, se deben establecer propuestas integrales para contribuir a la promoción del ejercicio físico como la estrategia para fomentar la salud y fortalecer hábitos de estilos de vida saludable.











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