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Comunicación

versión On-line ISSN 1659-3820versión impresa ISSN 0379-3974

Comunicación vol.33 no.2 Cartago jul./dic. 2024

http://dx.doi.org/10.18845/rc.v34i2.7672 

Comunicación

Marco Aguilar, visto por un amigo poeta

Marco Aguilar, Through the Eyes of a Poet Friend

Carlos Salvatierra Cambronero1 

1 Cursó estudios en la Universidad Nacional (UNA) y la Universidad Florencio del Castillo (UCA), donde obtuvo una maestría en Administración Educativa. Es poeta y promotor cultural, miembro y presidente de la Comunidad de Autores Literarios y Editores de Turrialba (COALET), así como coordinador del Festival Internacional de Poesía de Costa Rica. Como miembro del Taller Marco Aguilar, da talleres a jóvenes de colegios locales. Contacto: csalva2008@gmail.com

Resumen

De los poetas turrialbeños contemporáneos, Carlos Salvatierra fue posiblemente quien trató más de cerca a su colega Marco Aguilar. En tal sentido, este artículo aporta una visión íntima y veraz de la personalidad y las inquietudes existen ciales, cívicas y poéticas de Aguilar, que se extendieron en un amplio espectro, desde su amor por el prójimo de su vecindario, hasta su compromiso ético con la conservación de la naturaleza.

Palabras-clave: poesía costarricense; poesía turrialbeña; testimonio; ética; Marco Aguilar

Abstract

Among the contemporary poets of Turrialba, Carlos Salvatierra might have been the one who most closely treated his colleague, Marco Aguilar. Therefore, this article provides an intimate and genuine vision of the personality and the existen tial, civic and poetic concerns of Aguilar, which extended over a wide spectrum, from his love for his fellow man in his neighborhood, to his ethical commitment to the preservation of nature.

Keyword: Costa Rican poetry; Turrialban poetry; testimony; ethics; Marco Aguilar

Marco Aguilar fue un hombre honesto, tranquilo y humilde. Desde muy temprana edad mostró interés por las letras y, junto con sus amigos y compañeros de colegio, Jorge Debravo y Laureano Albán, funaron el Círculo de Poetas Turrialbeños, que sería el embrión del Círculo de Poetas Costarricenses.

Hombre apacible y silencioso, supo cultivar y co sechar su poesía de manera sencilla y directa, en la que se percibe su intención de bendecir el quehacer cotidiano. Por eso, esta describe la cotidianidad de su vecindario, las mañanas de domingo, la misa y las faenas de Juan el jornalero. En realidad, en toda la gama de estilos que practicó, desde su poesía libre hasta sus elaborados sonetos, emergen sentimientos que versan desde su amor por el vecino inmediato hasta su amplio compromiso con el entorno, al de nunciar el atropello a la naturaleza.

Como permaneció en nuestra amada Turrialba, nos veíamos con frecuencia. Casi siempre nos encontrá bamos en la concurrida soda de Lorena -en la anti gua estación ferroviaria, hoy remodelada y converti da en un restaurante-museo-, para conversar sobre nuestros planes y proyectos poéticos, o quizás tan solo para dejar que el aromático café nos hiciera vo lar en su vapor.

Por ahí también caminábamos, conversando acerca de cuestiones que no miraba con ojos felices, sino lastimados por alguna actividad que se estuviera rea lizando por donde transitábamos, como cuando se escuchaba el desbocado y ensordecedor ruido de las motosierras talando parte de la historia de nues tro pueblo. Por ejemplo, oír y ver desplomarse los árboles de almendro, así como percatarse de la irre mediable ausencia del pito y el paso del tren, lo in dujo a escribir el poema Profecía de los trenes y los almendros muertos, que daría título al último poe mario que publicó.

Supo que la sencillez era la mejor forma de llegar al oído o a los ojos de quienes gustan de la poesía. Por ello, evitaba adornar sus poemas con exceso de figuras literarias. Creía en la palabra directa, original, franca y abierta.

Asimismo, riguroso y exigente consigo mismo, Mar co nunca estuvo totalmente satisfecho con lo que escribía. Siempre andaba buscando la perfección de sus obras; quizá eso explica que su producción en libros fuera escasa, aunque lo que logró publicar re presenta una cosecha de muy alta calidad poética.

A él no le gustaba alardear con su obra, y decía que al lector le correspondía hacer la crítica. Al respec to, al referirse a sus poemas, en una ocasión expresó que “una vez que uno los escribe, ellos sabrán si tie nen calidad, estatura para defenderse y prevalecer, o si van para el basurero”.

Roberto Barahona

Carlos Salvatierra y Marco 

.

Él era cauto y reservado con su obra poética, y por varias décadas la guardó en un rincón de su intimidad, ya fuera en su taller o debajo de la almohada -cóm plices de su desvelo-, pues no le gustaba mostrarla. Esto se debía a lo humilde y quizás perfeccionista que era, y también porque había sufrido los embates del plagio. Esto permite entender que mostrara cier ta reticencia a leer poemas inéditos en público, ya que le habían plagiado algunos y hasta con su Obra reunida sufrió una ingratitud de parte de un colega, quien decía ser su amigo.

En realidad, la maduración de su poesía fue un pro ceso lento, pero con paso firme, casi invisible.

Tan escondida tenía su obra que, desde la apari ción de Raigambres (1961) y Cantos para la semana (1963), debió transcurrir nada menos que un cuarto de siglo para que Marco publicara de nuevo un libro, que fue Emboscada del tiempo (1988), el cual fue sucedido, tras otro prolongado lapso, por El tránsito del sol (1996). Esto ocurrió porque un día, sin avi so previo, apareció por Turrialba el escritor y gestor cultural Francisco (Chico) Zúñiga Díaz, y lo persua dió para que publicara sus poemas con la pequeña pero productiva editorial Ediciones Zúñiga y Cabal, propiedad suya y del escritor español Antidio Cabal González.

La obra de Marco fue valorada por algunos críticos como una notable propuesta literaria y la más conse cuente de la poesía contemporánea costarricense. Al respecto, su libro El tránsito del sol fue calificado de excelente por críticos del calibre de Isaac Felipe Azo feifa y Alberto Cañas Escalante. El mismo Jorge De bravo, su compañero y amigo, lo consideró un gran poeta de precoz madurez, al expresar que la poesía de Marco pronto alcanzaría la altura necesaria que su obra poética buscaba.

Debo manifestar que la poesía de Marco gustaba mucho, por depurada y de buen oficio. Cada vez que nos reuníamos en alguna actividad cultural y leía su poesía, lo escuchaban con atención y gusto, pues el auditorio esperaba escuchar poemas nuevos, bas tante comprometidos por su raigambre de pueblo.

Roberto Barahona

Concurrencia parcial en uno de sus recitales. A su lado, los poetas Carlos Salvatierra y Carlos Enrique Rivera 

.

A lo largo de más de 60 años de escribir, en los cinco libros que Marco publicó -en los cuales predominó el verso libre, más El tránsito del sol, de sonetos, ex clusivamente-, así como en un indeterminado nú mero de poemas inéditos que conserva su familia, los futuros estudiosos de su obra podrán atestiguar una notoria diversidad y evolución en las temáticas abordadas, así como en la maduración de su pensa miento y estilo poético. No obstante, en ese creci miento y evolución, gustó de enarbolar su verso con libertad expresiva, sin perder el ritmo, la musicalidad interior y el propósito en cada uno de sus poemas. Al respecto, si hurgamos en sus libros, desde Rai gambres hasta Profecía de los trenes y los almendros muertos, es perceptible la fuerza con la que impreg nó toda su obra.

Marco siempre utilizó el hilo de su raigambre para te jer el lienzo del oficio de la palabra, por cierto, muy precisa y honesta. Con la palabra caminaba por sen deros cotidianos. Fueron inseparables, y siempre la llevaba a todas partes.

No hablaba de su obra en proceso. Esperaba que su raigambre se iluminara con la luz del tránsito del sol. Su temor siempre fue que el tiempo lo emboscara. Por eso, se montó precisamente el día de su natali cio en el último vagón del tren y se marchó hacia la eternidad, acompañando a sus queridos almendros

Notas

1 Cursó estudios en la Universidad Nacional (UNA) y la Universidad Florencio del Castillo (UCA), donde obtuvo una maestría en Administración Educativa. Es poeta y promotor cultural, miembro y presidente de la Comunidad de Autores Literarios y Editores de Turrialba (COALET), así como coordinador del Festival Internacional de Poesía de Costa Rica. Como miembro del Taller Marco Aguilar, da talleres a jóvenes de colegios locales. Contacto: csalva2008@gmail.com

Recibido: 16 de Julio de 2024; Aprobado: 14 de Agosto de 2024

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