Introducción
Existe interés en el estudio de las variaciones de las condiciones en que vive el ser humano a consecuencia del cambio climático. El ambiente impone límites para la supervivencia de los seres vivos tales como insectos, los cuales en ciertos casos son considerados vectores biológicos por su capacidad de transmitir enfermedades como en el dengue.
El dengue es una infección de origen viral (arbovirosis) transmitida a partir de la picadura de un mosquito hembra infectado (Aedes aegypti o Aedes albopictus). Se trata de una enfermedad que cursa con fiebre alta, cefaleas, mialgias intensas y otros síntomas diversos que pueden producir incapacidad del paciente por varios días e incluso puede ser letal sobre todo en el caso del dengue hemorrágico. Más recientemente, el Aedes aegypti se ha asociado también a la transmisión de otras enfermedades como el zica y chicungunya por lo que adquiere mucha más relevancia desde el punto de vista epidemiológico.
La Organización Mundial de la Salud reconoce que el dengue es la enfermedad transmitida por vectores de más rápida difusión mundial, 50 millones de infectados y cerca de 15000 defunciones son atribuidas a esta causa. El clima es un determinante muy potente que, unido a factores socioeconómicos y de saneamiento, explica la incidencia de casos nuevos en zonas urbanas y rurales (World Health Organization and World Meteorological Organization, 2012).
Debido a los cambios que se han presentado en el clima de algunas regiones del planeta, las enfermedades transmitidas por vectores podrían no solo aumentar su incidencia, sino retornar en zonas donde ya se habían erradicado. El dengue, en los últimos cincuenta años, incrementó su frecuencia en la población hasta treinta veces y también se expandió a través del espacio geográfico afectando nuevos territorios en los que se presenta ahora como enfermedad nueva, particularmente en las ciudades (Prieto, 2014).
Diversas investigaciones dan cuenta sobre la relación entre variables meteorológicas como precipitaciones y temperatura y la ocurrencia de epidemias de dengue (Ortiz Bultó et al., 2008). Las variaciones en las condiciones climáticas inducidas por el fenómeno de El Niño-Oscilación Sur (ENOS) influyen en que enfermedades como el dengue se distribuyan de diferentes formas y que la magnitud de su transmisión varíe en ciertos periodos.
En Costa Rica, esta enfermedad transmitida al ser humano por el mosquito Aedes aegypti es la más sobresaliente asociada a vectores por su constante reporte de casos y creciente incidencia, sin embargo, las condiciones ambientales relacionadas con fuentes de agua, temperatura, humedad y reservorios se han convertido en sus limitantes espaciales. En el caso de los factores climáticos, estos han cambiado con el paso de los años debido a procesos planetarios, probablemente influidos por el cambio climático (como el fenómeno ENOS) (Wong, Marilys Suarez y Xiomara, 2006). La alteración de un elemento del ecosistema puede generar consecuencias diversas en el vector y la exposición del ser humano.
El propósito del presente estudio es analizar exploratoriamente durante cuál fase del ENOS es más exitosa la transmisión de la enfermedad, debido a la variabilidad climática que implica la fase fría o la fase cálida, así como la intensidad del fenómeno en cada periodo de tiempo.
Marco Teórico
El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) es un fenómeno natural que implica temperaturas oceánicas fluctuantes en el Pacífico ecuatorial (Instituto Meterorologico Nacional, s.f, a). Este fenómeno, que afecta la temperatura del agua oceánica, los sistemas de corrientes marinas, los grandes centros de presión atmosférica, los vientos y las precipitaciones, termina afectando también a los seres vivos en su ecosistema y, por lo tanto, influye en la situación de salud del ser humano; por ejemplo, en Cuba se reconocen evidencias claras del impacto del cambio climático en la transmisión del dengue (Lemus Lago y Carratge Delgado, 2009).
En Costa Rica en la década de los años 60, el Aedes aegypti fue erradicado del territorio nacional. Sin embargo, a partir del año 1993, se reportan casos en Puntarenas. Según el informe del Instituto Meteorológico y el Ministerio de Salud de Costa Rica, la probabilidad de enfermar es mucho mayor en las regiones Chorotega, Pacífico Central y Huetar Atlántica. No obstante, con el aumento de las temperaturas se cree que podría empezar a manifestarse con más fuerza en el Valle Central como consecuencia de variaciones climáticas asociadas a fenómenos atmosféricos como el ENOS (Instituto Meteorologico Nacional [IMN], 2008).
Se reconoce que las variables climáticas, más allá de otras de carácter socioeconómico e incluso entomológicas, se utilizan en zonas donde existen adecuados modelos de vigilancia epidemiológica. Son factibles de utilizar en modelos predictivos de incidencia de dengue. Tan solo las variables climáticas, particularmente la precipitación y la temperatura, pueden ser utilizadas como una primera aproximación para comprender la exposición de la población y la transmisión del dengue a escala nacional (World Health Organization and World Meteorological Organization, 2012)
En Cuba, los modelos explicativos demuestran un aumento en las poblaciones de mosquitos asociado a altas temperaturas, combinado con una elevada humedad relativa y bajas precipitaciones y, por lo tanto, una mayor probabilidad de enfermar (Ortiz Bultó et al., 2008). Los periodos de sequías pueden incrementar el número de criaderos y sostener la población de vectores dentro de las viviendas y en su perímetro. Además, resulta viable la reproducción del vector por la disminución del caudal en los márgenes de los ríos y presas de agua, unido a un incremento en el manejo del agua intradomiciliar debido a posible insuficiencia en el servicio. Se ha reconocido que el papel de las precipitaciones como variable en los modelos explicativos tiene que ver con las condiciones locales, es decir, la redistribución de la humedad en función del relieve (Funges Gomes, Araújo Nobre, y Goncalves Cruz, 2012).
Teniendo en cuenta la relación que podría existir entre el fenómeno del ENOS y la transmisión del dengue, a nivel internacional se han realizado estudios orientados a la comprensión de la asociación entre factores climáticos y su epidemiología. Se han encontrado correlaciones entre las condiciones climáticas y la transmisión del dengue en el Este de Caracas, reflejado en el ingreso de pacientes con la enfermedad en un hospital. Un hecho similar se ha visto también en Barbados, Tailandia, Puerto Rico, Argentina, entre otros; donde las variaciones climáticas influyen en la incidencia de esta enfermedad (Rifakis et al. 2005). En el mismo estudio, se encontró una asociación significativamente positiva entre la incidencia del dengue y el fenómeno de La Niña. En forma inversa, se encontró una relación negativa entre la incidencia de la enfermedad y las temperaturas máximas notificadas para la ciudad, donde a mayores temperaturas se registra una menor incidencia de la enfermedad.
En el estudio en Costa Rica, se asoció la estacionalidad del dengue en la costa Pacífica con el clima, la relación existente entre la precipitación pluvial y el patrón estacional de la incidencia de la enfermedad es clara, ya que el comportamiento de esta última varía con el aumento y disminución de la precipitación en función de los cambios climáticos globales. El dengue en la vertiente del Pacífico de Costa Rica es una enfermedad que se manifiesta estacionalmente con ciclos hiperanuales identificables, los cuales deben tener un vínculo directo con las precipitaciones (Wong, Marilys Suarez y Xiomara, 2006). Algunos estudios dan cuenta de un aumento de los casos reportados ante la disminución de la precipitación pluvial (Meza-Ballesta y Gónima, 2014; Sequera de Souza, Garcia da Silva y Garcia da Silva, 2010).
En otra investigación de carácter ecológico en Costa Rica, se encontró que las variables que mostraron una mayor relación con la incidencia de dengue clásico y dengue hemorrágico son las climáticas y socioeconómicas (Mena, Troyo, Bonilla y Calderon, 2011). Estos factores tienen consecuencias en la distribución espacial en el comportamiento de los vectores, ya que se relacionan directamente con sus parámetros biológicos.
Materiales y Métodos
La investigación se realizó por medio de un estudio ecológico exploratorio, el cual tomó fuentes de información secundarias generadas por las bases de datos del Ministerio de Salud (MINSA) (Ministerio de Salud, s.f) para obtener el número de casos de dengue; el Instituto Meteorológico Nacional (IMN) (Instituto Meteorológico Nacional, s.f, b) para obtener datos climáticos; y el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, s.f) para obtener datos de proyecciones de población. Se obtuvo información necesaria para explorar a nivel ecológico el efecto del fenómeno del ENOS sobre la transmisión del virus del dengue en Costa Rica.
Los estudios ecológicos tienen el propósito de dar seguimiento a problemas de salud que son objeto de vigilancia epidemiológica y para los que se cuenta con información sobre exposición o riesgo. Además, son de gran utilidad para la evaluación de políticas sanitarias que se expresan espacialmente y afectan a grandes poblaciones (Valvidia, 1999). La selección de un estudio ecológico-exploratorio para este trabajo se fundamentó en la oportunidad de acceso a la información existente en las bases de datos de las instituciones que fueron consultadas, además de que brindó la posibilidad de obtener resultados rápidos, pero de utilidad para impulsar la investigación en esta línea u orientar la toma de decisiones en materia de vigilancia epidemiológica.
El área de estudio se localizó en la región Pacífico Central y la región Huetar Atlántico, ya que son las zonas más afectadas por la enfermedad en el país, además de que son representativas a nivel de clima por pertenecer al régimen del Pacifico y al régimen del Caribe respectivamente, lo que permitió que los resultados de la comparación fueran más visibles dado que el efecto del fenómeno del ENOS es más evidente en estas dos regiones, en las cuales según la fase presentan efectos contrarios más marcados que en el resto del país.
Se capturó la cantidad de casos de dengue reportados semanalmente para las regiones Pacífico Central y Huetar Atlántica, también se consultaron los registros sobre precipitación pluvial mensual por estación meteorológica, y la población humana proyectada por distrito en el periodo de 1990-2011.
Se trabajó con dos variables principales: las precipitaciones pluviales asociadas al fenómeno del ENOS y la incidencia acumulada (IA) del dengue. La primera se operacionalizó de acuerdo con su fase fría y su fase cálida según los subperiodos de duración correspondientes a todo el período de estudio. Esta clasificación se sustenta en la observación de los patrones de precipitaciones para las dos regiones seleccionadas. Se calculó la incidencia acumulada mensual correspondiente a cada fase del fenómeno ENOS y sus subperíodos. Se hizo uso de gráficos de comportamiento de la enfermedad según las fases del fenómeno del ENOS y su intensidad.
Se realizó una comparación entre las incidencias acumuladas (IA) promedios mensuales de los subperiodos en los que se desarrolló el fenómeno de El Niño, el fenómeno de la Niña y los subperiodos neutros (periodos en que no se está bajo el efecto de ninguna de las fases del fenómeno del ENOS). Además, se comparó visualmente la intensidad de los eventos con la IA, mediante gráficos, en los cuales la curva trazada indicó la intensidad del evento como alta, media o baja, de acuerdo con lo que ha establecido la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA).
El análisis se enfocó en la hipótesis del impacto diferenciado por zonas geográficas (regiones Pacífico Central y Huetar Atlántica) del fenómeno ENOS, según sus variaciones (fase fría, cálida y neutra), sobre el riesgo de enfermar por dengue. El Índice Comparativo de Morbilidad (ICM) se calculó para cada subperiodo de tiempo establecido de acuerdo con la predominancia de una fase u otra del ENOS y para cada zona geográfica, lo que permitió constatar variaciones temporales y espaciales.
El ICM es un indicador de riesgo relativo que permite comparar los casos observados para cada zona y el subperiodo frente a los casos esperados. Los casos esperados se obtienen a partir de la multiplicación de la IA obtenida para un subperiodo de referencia (el primero de toda la serie temporal) y la población proyectada para cada subperiodo siguiente según región. De esta forma, se construyó una serie temporal (curva) de riesgos relativos con sus respectivos intervalos calculados al 95% de confianza. Los intervalos de confianza permiten tener referencia de las variaciones aleatorias de los valores puntuales de riesgo relativo y así mismo una idea mucho más certera de la evolución de la probabilidad de enfermar.
Así mismo, para cada zona geográfica se construyó un modelo a partir del cálculo del ICM o riesgo relativo de enfermar de dengue para las fases fría, cálida y neutra (agrupando subperíodos): ICM= co/ce, donde los casos observados (co) se obtuvieron a partir del conteo de casos ocurridos durante la predominancia de una u otra fase y los casos esperados (ce) se obtuvieron: ce= IA* población por región según fase del ENOS. Se trabajó con la población a mitad de periodo para cada zona geográfica, estimada a partir de proyecciones demográficas.
Para el cálculo de los casos esperados (ce) por zona geográfica y fase del ENOS, se utilizó una IA diferente según el modelo de análisis. En el modelo correspondiente a la región Huetar Atlántica, se utilizó la IA mensual calculada para la fase de El Niño (considerada hipotéticamente como fase protectora para esta zona desde el punto de vista del riesgo de enfermar). Para la región Pacífico Central, se utilizó la IA mensual calculada para la fase de La Niña (considerada hipotéticamente como fase protectora para esta zona desde el punto de vista del riesgo de enfermar). Se calcularon pruebas de Chi-Cuadrado que comparan los casos observados y casos esperados de ICM. Adicionalmente, se tomó la distribución Chi-cuadrado como distribución muestral para calcular los intervalos de confianza a los ICMs.
Resultados
En el período que abarca esta investigación (1990-2011), el fenómeno del ENOS se presentó en doce subperiodos, en los cuales el fenómeno de El Niño dominó siete de estos y el de La Niña los cinco restantes, como se puede observar en los cuadros 1 y 2. En dichos subperiodos, las mayores incidencias de casos de dengue coincidieron con años durante los cuales se presentó alguna de las fases del fenómeno de El ENOS, en combinación con tormentas tropicales y huracanes.
En el cuadro 1, se presentan los datos de IA, el ICM y sus intervalos de confianza según períodos de influencia de El Niño y La Niña o neutro, para la Región Pacífico Central.
Cuadro 1: Incidencia acumulada promedio mensual según fase del fenómeno del Niño-Oscilación del Sur en la región Pacífico Central, Costa Rica 1993-2011.

Fuente: Elaborado a partir de los datos del MINSA y del IMN, 2014.
En la región Pacífico Central, las mayores incidencias acumuladas (IA) del promedio mensual se presentaron en los periodos de El Niño ocurridos en 1994 y 1997-1998 con 381 y 404 casos por cada cien mil habitantes respectivamente. En el resto de los años, las principales incidencias ocurrieron durante la fase cálida y los subperiodos neutros, mientras que las incidencias más bajas ocurrieron en aquellos años en que la fase fría se manifiesta.
El Índice Comparativo de Morbilidad indicó que, en la mayoría de los periodos, la morbilidad de la enfermedad es mayor a la del año de 19931 , varía de ICM=10% a ICM=30%, y las variaciones entre periodos van de 1% a 30% presentándose los mayores incrementos a partir del año 2000 con un nivel de confianza del 95%. Las variaciones entre las IA promedio mensuales presentadas en las distintas fases del fenómeno del ENOS se observan con mayor detalle en el Gráfico 1.

Fuente: Elaborado a partir de los datos del IMN y del MINSA, 2014.
Gráfico 1: Incidencia acumulada promedio mensual según fase del fenómeno del NiñoOscilación del Sur, 1993-2011. Notas: (1)Intensidad de la fase del ENOS según NationalOceanic and Atmospheric Administration (NOAA): F=fuerte M= moderado D=débil.
Sobre el Gráfico 1 es importante resaltar que no se observó una tendencia al incremento o disminución de la IA que respondiera a la magnitud de las fases del ENOS (fuerte, moderada, débil). Sin embargo, se aprecia claramente que los períodos en los que domina el fenómeno de El Niño existe una tendencia al incremento en la probabilidad de desarrollar casos de dengue en esta zona. Más adelante se retoma esta hipótesis de trabajo.
En el Gráfico 2 se muestra la evolución de la tendencia de la probabilidad de enfermar en el tiempo, a través del ICM y su intervalo de confianza al 95%.

Fuente: Elaborado a partir de los datos del IMN y del MINSA, 2014.
Gráfico 2: Índice de morbilidad comparativa para los periodos del fenómeno del Niño-Oscilación del Sur en la región Pacífico Central, Costa Rica 1993-2011.
En el Gráfico 2, comparando con el primer año del período de estudio, se observa una ligera tendencia al incremento del ICM, es decir, se incrementa la probabilidad anual de desarrollar casos. Hacia el final del periodo se alcanza un mayor exceso de riesgo significativamente diferente respecto al inicio de la observación (con un nivel de confianza del 95%).
En el Cuadro 2, se observan datos probatorios de la hipótesis del incremento del riesgo de desarrollar dengue durante la fase neutra y el fenómeno de El Niño respecto al fenómeno de La Niña, para la región Pacífico Central.
Cuadro 2: Exceso de riesgo promedio mensual de enfermar de dengue (ICM, Región Pacífico Centra, Costa Rica 1990-2011) en fase neutra y de El Niño, respecto al fenómeno de La Niña.
| Fase del ENOS | ICM | Límites de confianza del ICM | p |
| Neutra | 1,73 | 1,52-1,98 | 0,000 |
| El Niño | 2,31 | 2,03-2,61 | 0,000 |
Fuente: Elaborado a partir de los datos del MINSA, 2014.
Es evidente el exceso de riesgo mensual de enfermar de dengue en la región Pacífico Central en la fase de El Niño. Durante el período de tiempo analizado, en el transcurso de la fase neutra, el exceso de riesgo de enfermar de dengue alcanzó 1,73 veces más probabilidad que en la fase de La Niña, fase en la que esta región se protege. En el transcurso de la fase de El Niño, la población que habita la región Pacífico Central es aún mayor que en la fase neutra, tuvo 2,31 veces más probabilidad de enfermar como promedio mensual que durante la fase de La Niña. Estos es excesos de riesgo de enfermar son significativos al 95% de confianza y los intervalos de confianza evidencian un nivel aceptable de confiabilidad.
En el Cuadro 3 se presentan los datos de IA, el ICM y sus intervalos de confianza según subperiodos de influencia de El Niño y La Niña o nneutro, para la región Huetar Atlántica.
Cuadro 3: Incidencia acumulada promedio mensual según fase del fenómeno del Niño Oscilación del Sur en la Región Huetar Atlántico, Costa Rica 1993-2011.

Fuente: Elaborado a partir de los datos del IMN y del MINSA, 2014
Respecto a la región Huetar Atlántico, la relación con el ENOS es diferente a la descrita para la región Pacífico Central, ya que en los periodos en que La Niña predomina, las IA aumentan; mientras que en los periodos en que se presenta El Niño, la probabilidad de desarrollar nuevos casos es menor. Esta hipótesis se retomará más adelante.
Las variaciones entre las IA promedio mensual presentadas en las distintas fases del fenómeno del ENOS se observan con mayor detalle en el Gráfico 3.

Fuente: Elaborado a partir de los datos del IMN y del MINSA, 2014.
Gráfico 3: Incidencia acumulada promedio mensual en los periodos del Fenómeno del Niños-Oscilación del Sur en la región Huetar Atlántico, Costa Rica 1993-2011. Notas: (1)Intensidad de la fase del ENOS según National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA): F=fuerte M= moderado D=débil.
Sobre el Gráfico 3 es importante resaltar que no se observó una tendencia al incremento o disminución de la IA que respondiera a la magnitud de las Fases del ENOS (fuerte, moderada, débil). Sin embargo, se aprecia claramente que, los períodos en los que domina el fenómeno de La Niña, existe una tendencia al incremento en la probabilidad de desarrollar casos de dengue en esta zona.
En el Gráfico 4 se muestra la evolución de la tendencia de la probabilidad de enfermar en el tiempo, a través del ICM y su intervalo de confianza al 95%.

Fuente: Elaborado a partir de los datos del MINSA, 2014.
Gráfico 4: Índice de morbilidad comparativa para los periodos del fenómeno del Niño-Oscilación del Sur en la región Huetar Atlántico, Costa Rica 1993-2011.
En el Gráfico 4 se observa una tendencia clara al incremento prácticamente sostenido del riesgo de enfermar desde el inicio del período. Al final del período de estudio, el exceso de riesgo tiende a hacer significativamente superior (con un nivel de confianza del 95%).
En el Cuadro 4, se observan datos probatorios de la hipótesis del incremento del riesgo de desarrollar dengue durante el fenómeno de La Niña respecto al fenómeno de El Niño y las fases neutras, para esta zona.
Cuadro 4: Exceso de riesgo promedio mensual de enfermar de dengue (ICM, región Huetar Atlántico, Costa Rica 1993-2011) en fase de La Niña.
| Fase del ENOS | ICM | Límites de confianza del ICM | p |
|---|---|---|---|
| Neutra | 1,91 | 1,72-2,15 | 0,000 |
| La Niña | 3,18 | 3,03-3,37 | 0,000 |
Fuente: Elaborado a partir de los datos del MINSA, 2014.
Es evidente el exceso de riesgo mensual de enfermar de dengue en la región Huetar Atlántica en la fase de La Niña. Durante el período de tiempo analizado, en el transcurso de la fase La Niña, la población que habita la región Huetar Atlántica tuvo 1,91 veces más probabilidad de enfermar como promedio mensual que durante la fase Neutra y 3,18 veces más durante la fase de El Niño. Estos excesos de riesgo de enfermar son significativos al 95% de confianza y los intervalos de confianza evidencian un nivel aceptable de confiabilidad.
Discusión
La relación entre los factores climáticos y la probabilidad de enfermar de dengue ha sido documentada. En el área fronteriza entre Texas, Estados Unidos y México se realizó un estudio con el fin de evaluar el clima y el fenómeno El Niño Oscilación del Sur, en la re emergencia de la enfermedad. Entre los resultados se evidencia un aumento de 19.4% en la incidencia de casos, las semanas posteriores a incrementos de 1ºC en la temperatura superficial del mar (Brunkard, Cifuentes, y Rothenberg, 2008).
En esta investigación, los resultados de la evolución en el tiempo del riesgo de enfermar indican que a partir del año 2000 la cantidad de enfermos aumentó en los litorales de Costa Rica en más de un 10%, alcanzando hasta un 86% en el Caribe. Para el período de estudio, el riesgo de enfermar se incrementa sostenidamente en ambas zonas con relativa independencia de la predominancia de alguna de las fases del ENOS.
Diversos estudios señalan la correlación positiva entre factores climáticos y el riesgo de enfermar de dengue. Se reconoce que el incremento de las precipitaciones genera el aumento de la población de vectores y también el número de casos (Medeiros Silva, Marques da Silva, Pereira da Almeida, y Da Silva Chavez, 2015). Se ha evidenciado que al colocar en una gráfica de tiempo las curvas de precipitación pluvial e incidencia de dengue es posible comprobar la existencia de patrones de comportamiento comunes. Este ejercicio empírico se llevó a cabo en Cambodia (World Health Organization and World Meteorological Organization, 2012).
En esta investigación, en relación con la intensidad de las fases del ENOS durante el periodo de estudio no se observó una tendencia al aumento o disminución de los casos de dengue que pudiera indicar que la magnitud del evento afecta la incidencia de la enfermedad. A mayor intensidad del fenómeno es posible que el riesgo de inundación aumente, y después de una inundación se generen condiciones aptas para la propagación de la enfermedad; por ejemplo, en 1996 las inundaciones vividas en la región Chorotega (Costa Rica) cuando se presentó el fenómeno del ENOS en su fase fría, la cantidad de casos de la enfermedad que fueron atendidos por el Ministerio de Salud después de la inundación se elevó en un 16% (Brenes y Barquero, 1996). En otros países como Bolivia, la reemergencia del dengue y las altas incidencias de la enfermedad coincidieron con la fase El Niño de magnitud fuerte, sin embargo, a partir de 1999 se observó, en las investigaciones realizadas, que la incidencia solo tendía hacia el incremento de casos, sin mantener una clara relación con la variabilidad climática y la magnitud del fenómeno (Providas, 2013).
De acuerdo con los resultados expuestos en la presente investigación, si bien no se encontró asociación entre la magnitud del fenómeno y la incidencia de casos, si se evidencia un vínculo entre la alternancia de sus fases y el riesgo de enfermar. El fenómeno del ENOS se relaciona con el aumento y disminución de la probabilidad de enfermar de dengue en los litorales, de manera que cuando se presenta la Fase Cálida conocida como El Niño las IA mensuales aumentan en el Pacífico y disminuyen en el Caribe. No obstante, cuando se presenta la fase fría/La Niña, el litoral Caribe es el que se reporta las mayores afectaciones por dengue. Dicha relación es similar a la experimentada en Venezuela donde los estudios indican que las incidencias de la enfermedad en el Este de Caracas, litoral Caribe, aumentan significativamente en los periodos de La Niña, así como el hecho de que países insulares del Pacífico presentan durante la fase cálida del ENOS aumentos importantes en la cantidad de casos de dengue (Rifakis et al. 2005).
Para la región Huetar Atlántica, la fase cálida de ENOS (El Niño) se presenta como períodos de relativa protección y el riesgo de enfermar disminuye significativamente. En tanto, la fase neutra incrementa el riesgo y más aún en la fase fría (La Niña). Por el contrario, en la región Pacífico Central es la fase fría (La Niña) la que genera la mayor protección, en la neutra se incrementa el riesgo que llega a ser significativamente más alto durante la fase cálida (El Niño). En ambas regiones, la fase neutra es una etapa transitoria entre una fase de menor riesgo a una de mayor riesgo. Las tendencias descritas sobre la probabilidad de enfermar y sus variaciones según fases del ENOS son estadísticamente significativas.
En una investigación realizada en Monteria, Colombia, se señala que contradictoriamente en momentos de disminuición de la pluviosidad asociada a fenómenos de oscilación climática, se notó un incremento de los casos de dengue (Cassab, Morales, y Mattar, 2010), situación similar se ha reconocido en Cuba (Ortiz Bultó et al., 2008) así como en el nordeste brasileño (Anyamba, Chretien, Small, Tucker y Linthicum, 2006).
En un estudio llevado a cabo en Costa Rica sobre el efecto del cambio climático en la salud humana, se consideró la relación del fenómeno del ENOS con la tasa de incidencia del dengue en las provincias de Alajuela, Guanacaste, Puntarenas y Limón, y se concluyó al igual que en esta investigación que la relación entre las fases con la propagación de la enfermedad existe y las mayores incidencias del Pacifico se asocian a El Niño, mientras que en el Caribe se genera una relación con La Niña (IMN, 2008).
La disminución de la pluviosidad no necesariamente implica una reducción en el reporte de casos de dengue, esto es tal vez porque el Aedes aegipty puede mantener su ciclo en estas circunstancias a expensas de criaderos artificiales como son sitios de almacenaje de agua que puede escasear y aún con baja densidad se encuentra en la capacidad de transmitir la enfermedad (Sequeira de Souza y Garcia da Silva, 2010), algo similar se encontró también en Colombia (Meza-Ballesta y Gónima, 2014). Con independencia de la época seca o húmeda, es posible encontrar cierto número de mosquitos por casa debido a la presencia de criaderos, observándose también falta de correlación en el tiempo entre la cantidad de precipitaciones y el número de casos (Cruz Pineda et al., 2010; Rubio-Palis, Perez-Ybarra, Infante-Ruiz, Comach, y Urdaneta Marquez, 2011). Por otro lado, una alta pluviosidad puede significar la pérdida de las condiciones que necesita el vector en el medio acuático, en reservorios naturales.
Conclusiones
El fenómeno del ENOS afecta el aumento y disminución de los casos de dengue en los litorales de manera inversa, ya que en los periodos durante los cuales se presentó en el país durante la fase cálida, las IA promedio mensuales aumentaron en el Pacífico y disminuyeron en el Caribe. Durante los periodos en que se mantuvo la fase fría, la IA promedio mensual aumentaron en el Caribe y disminuyeron en el Pacífico. Sin embargo, se debe tener en cuenta que, en los periodos neutros, las IA promedio mensuales reportadas en ambas regiones presentan en la mayoría de los periodos valores importantes y que la tendencia general del riesgo de enfermar es al aumento sostenido durante todo el periodo de tiempo de este estudio. La posibilidad de considerar información climatológica en el análisis del riesgo como parte de la vigilancia epidemiológica puede ser relevante para la prevención de casos dengue en el país.
Recomendaciones
Debido a que el dengue es la más destacada enfermedad asociada con vectores en el país y que su incidencia en los últimos años ha presentado una tendencia hacia el aumento, es recomendable que esta investigación sea tomada como un punto de referencia para el inicio de acciones en salud que tomen en cuenta esta tendencia. Estas acciones pudieran estar enfocadas en reforzar la vigilancia, la información y la promoción de buenas prácticas de saneamiento en las poblaciones, que se espera, sean más vulnerables durante una determinada fase del ENOS.
No obstante, debido al carácter exploratorio de este estudio, es importante que se realicen investigaciones específicas y de mayor detalle, en las cuales la metodología se centre en áreas geográficas más reducidas y se consideren otra clase de variables potencialmente confusoras de carácter ambiental y socioeconómico.













