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Diálogos Revista Electrónica de Historia

On-line version ISSN 1409-469X

Diálogos rev. electr. hist vol.25 n.2 San Pedro Jul./Dec. 2024

http://dx.doi.org/10.15517/dre.v25i2.58272 

Historia de Costa Rica

Las mujeres «son un misterio». Las lesbianas como sujeto enigmático para la prensa costarricense entre 1985 y 1999

Women «Are a Mystery». Lesbians as an Enigmatic Subject for the Costa Rican Press Between 1985 and 1999

Paula Sequeira Rovira1 
http://orcid.org/0000-0002-3281-0572

1 Instituto de Estudios de la Mujer, Universidad Nacional, Heredia, Costa Rica. Contacto: paula.sequeira.rovira@una.cr

Resumen

Este trabajo es un intento por ahondar en el tema de las percepciones sobre las lesbianas y sobre las mujeres que tenían encuentros eróticos con otras mujeres en noticias costarricenses entre 1985 y 1999. Se encontró que, aunque su percepción fue difusa, existió una mayor delimitación hacia su imagen. Sin embargo, dicha representación supuso a la lesbiana como una mujer blanca, sensual, joven, alta, delgada, y sin ninguna discapacidad visible. Un segundo aspecto descubierto fue el uso del sexo entre mujeres como una estrategia para promover la venta de ciertos productos o como parte del comercio sexual dentro del territorio costarricense. Finalmente se analizan algunas percepciones sobre las lesbianas producto de una actividad feminista organizada en 1990. El objetivo de este trabajo es analizar las narrativas sobre las lesbianas o las mujeres que tenían sexo con otras mujeres durante ese período para determinar qué tipo de mensajes se ligaron a ese contenido.

Palabras clave: lesbianismo; sexualidad; mujeres; Costa Rica; periódico

Abstract

This work is an attempt to deepen on the issue of perceptions about lesbians and about women who had erotic encounters with other women that appeared in the news between 1985 and 1999. It was found that although the perception of them was diffuse, there was a greater delimitation towards their image. However, this perception assumed the lesbian to be a white, sensual, young, tall, thin woman, and without any visible disability. A second aspect that was found was the use of sex between women as a strategy to promote the sale of certain products or as part of the sexual trade within Costa Rican territory. Finally, some perceptions about lesbians that existed because of a feminist activity organized in 1990 are analyzed. The aim of this work is to analyze the narratives about lesbians or women who had sex with other women to determine what type of messages were linked to that content.

Keywords: Lesbianism; sexuality; women; Costa Rica; newspaper

Introducción

La búsqueda, revisión y análisis de las formas históricas en cómo han sido transformadas las apreciaciones hacia las personas es parte del trabajo que debería fomentarse dentro de quienes investigan temáticas relacionadas a las Ciencias Sociales. Si además de esto, dicha información es tamizada por la perspectiva que brindan los estudios de género o de sexualidad, la reflexión se fortalece mucho al construir otras posibilidades de aproximación al pasado, sus particularidades y su contexto. Aunque la mirada retrospectiva de lo ocurrido puede parecer sobrecogedora, es necesario revisar las visiones ya acaecidas y aprender de ellas para determinar parte de las razones que están ligadas a los gustos, los deseos o las aversiones mostradas en la subjetividad de una población.

En relación a la historia costarricense reciente que están vinculados a la sexualidad, sin duda, aún quedan muchos aspectos por atender. La presente investigación pretende analizar una serie de noticias de periódico que proponen una reflexión sobre las percepciones que existieron sobre el lesbianismo o las prácticas sexuales entre mujeres a finales del siglo XX. La revisión retrospectiva que se centra en el sujeto de “la lesbiana” en Costa Rica entre los años de 1985 a 1999, si bien ha sido objeto de interés por algunos trabajos (Chacón,2015; Gamboa, 2008; Serrano, 2002), nunca se ha focalizado en el estudio documental de un solo periódico durante todos esos años. Este enfoque permite encontrar la mayor cantidad de noticias sobre el tema en cuestión y valorar así, la existencia de patrones significativos respecto a las lesbianas.

En esos trabajos previos, los análisis se basaron en entrevistas y en la revisión de otro tipo de material bibliográfico, donde también se incluyeron noticias. Sin embargo, este artículo se propone como novedoso al presentar como medio principal de información la revisión exhaustiva del periódico La República durante 1985 y 1999, con el fin de rastrear qué tipo de narrativas se produjeron sobre esta población.

Como se detallará más adelante, las lesbianas o las mujeres que tenían sexo con otras mujeres se convirtieron para la prensa en un sujeto enigmático. Durante mucho tiempo, no existieron referencias claras sobre la percepción de sus características fenotípicas o qué tipo de atuendos usaban (Sequeira, 2021). Las particularidades sobre las suposiciones de cómo se veían cambió sustancialmente para estos años pues en los reportajes encontrados fueron asociadas a actrices blancas, delgadas y hermosas de Hollywood o a personajes que interpretaban papeles ligados a esta orientación sexual.

Las noticias extranjeras, particularmente las de Estados Unidos, propusieron un sujeto prototípico de lesbianas asociadas al mundo del espectáculo y muchas veces reflejaban percepciones erotizadas de ellas; inclusive llegaron a enlazarlas con la prostitución o la pornografía. Asimismo, el aire de misterio que las envolvió produjo que cuando se publicaron reportajes sobre los avances de la neurociencia, interesados en explicar el “origen” de la homosexualidad masculina o femenina, esta última quedara siempre imbuida en una incomprensión inexplicable. El objetivo de este trabajo es analizar las narrativas sobre las lesbianas o las mujeres que tenían sexo con otras mujeres con el fin de determinar qué tipo de mensajes se desprendieron de ese contenido durante el período definido previamente.

Precisiones metodológicas y clasificación de las noticias

Este trabajo utilizó la técnica de análisis crítico de discurso como herramienta para retomar las argumentaciones ofrecidas en las noticias. En base a lo anterior, se entiende que los discursos son cambiantes y dependen de los contextos en que se producen para poder interpretarlos de la mejor manera (Jäger 2003). La recopilación de la información se realizó por medio de búsquedas bibliográficas concentradas en la plataforma electrónica del Sistema Nacional de Bibliotecas de Costa Rica (SINABI), específicamente en el apartado de periódicos. Dicho espacio virtual permite una revisión sostenida de ese material en los años a estudiar: 1985 a 1999.

Es importante mencionar que la temática particular del análisis sobre las “lesbianas”, se desprendió de una revisión más amplia sobre el tema de sexualidad en el siglo XX, entre 1965 y 1999, pero que posteriormente se extendió hasta 1960 (Sequeira, 2024). En aquel momento, una de las técnicas de recolección de información principales utilizadas fue la revisión documental progresiva de periódicos, pues se consideró era una forma adecuada de adentrarse en los eventos particulares vividos en Costa Rica por esos años.

Asimismo, el periódico no solo permitió mirar las noticias del campo nacional, sino que también facilitó una mirada más amplia al tener en cuenta también los cables internacionales, la sección de sucesos, los espacios de opinión, los anuncios, las proclamas de alguna institución, las caricaturas e inclusive la cartelera de películas proyectadas en los cines nacionales. Por ello, durante las fechas establecidas el único medio informativo que estaba ininterrumpidamente dentro del SINABI era el periódico La República.

Tabla 1 Distribución de las noticias encontradas en La República según la procedencia nacional o internacional para el período 1985 a 1999 

- PROCEDENCIA -
INTERNACIONAL NACIONAL TOTAL
56 24 80

Como puede verse en la Tabla 1, las informaciones encontradas para el período de estudio fueron 80 en total y fueron mucho mayor aquellas que venían de cables internacionales (56), en comparación a las que se produjeron propiamente en Costa Rica, las cuales fueron 24. En todo caso, para hacer la clasificación de las noticias seleccionadas, se utilizó como criterio principal el empleo de la palabra “lesbiana” o “lesbianismo”. Sin embargo, para profundizar en estas percepciones y proponer un marco más amplio de análisis también se incluyeron informaciones sobre mujeres que tenían prácticas sexuales con otras mujeres, la nominación de “mujeres homosexuales” u otra asociación que por el contexto de la escritura suponía la existencia de una práctica similar (ANSA/La República, 1997). También se decidió incluir dos casos especiales. El primero fue una noticia, que, aunque dentro de su redacción no tenía ninguna relación con el lesbianismo, sí presentaba en su ilustración a tres mujeres jóvenes en poses erotizadas entre ellas (Verano de moda, 1998, p. 1).

Un segundo caso fue un reportaje de la sección de sucesos en la que se informaba sobre la creencia dentro de la policía de la existencia de una delincuente, a la que describían como “marimacha”, la cual se paseaba en motocicleta interesada en hacerle daño a mujeres (Motociclista de Alajuela puede ser una mujer, 1987). El primer artículo se incluyó solamente por su imagen de portada, pues mostraba una representación de juegos de seducción entre varias mujeres para ilustrar la llegada de una estación calurosa. Por otra parte, el segundo caso se introdujo porque la redacción del reportaje daba a entender que la “marimacha”, se focalizaba en herir ciertas partes del cuerpo por un tipo de gusto sexualizado.

Las noticias que se rechazaron fueron aquellas que tuvieron como foco central el tema del VIH-SIDA puesto que esta situación podría complejizar aún más estas discusiones. En este sentido, es importante aclarar que de las 80 noticias encontradas solamente 13 no suscribieron la palabra “lesbiana” o “lesbianismo” dentro de su redacción, de las cuales 11 hablaron sobre la homosexualidad de mujeres y el sexo o amor entre mujeres, 1 fue una imagen erotizada que ilustraba un reportaje de La República y 1 hacía alusión a la palabra “marimacha”.

La Tabla 2 muestra las noticias encontradas y subdivididas por año de aparición.

Tabla 2 Distribución de las noticias encontradas de acuerdo con el año de su aparición y si fueron producto de informaciones del ámbito nacional o internacional 

AÑO NOTICIA INTERNACIONAL NOTICIA NACIONAL TOTAL
1985 1 1 2
1986 3 0 3
1987 3 2 5
1988 5 0 5
1989 8 0 8
1990 5 5 10
1991 6 1 7
1992 2 3 5
AÑO NOTICIA INTERNACIONAL NOTICIA NACIONAL TOTAL
1993 1 3 4
1994 0 1 1
1995 1 1 2
1996 4 2 6
1997 5 0 5
1998 8 4 12
1999 4 1 5
Totales 56 24 80

Nota. Elaboración propia.

Como se puede apreciar en la Tabla 2, en todos los años, por lo menos apareció una información sobre el tema aquí tratado. Asimismo, si se dividen las noticias por cada cinco años, se puede observar que la cantidad de noticias de esta índole es bastante similar en cada uno de los lustros. Así, entre 1985 y 1989 se encontraron 23 noticias; entre 1990 y 1994 se localizaron 27, y entre 1995 y 1999 se situaron 30 noticias.

El presente trabajo reconoce la importancia del análisis y el rescate de la sección de sucesos o similar, pues allí se encuentra un gran cúmulo de elementos historiográficos interesantes para la reflexión. Aunque estas percepciones han cambiado, sujetos como los homosexuales (Sequeira, 2020a) o los hippies, por ejemplo, (Sequeira, 2020b) fueron reconocidos como delincuentes o criminales por muchos años. Por lo tanto, se representaron como un problema para la sociedad, pues atentaban contra su moral y sus valores. Las lesbianas, específicamente, también se han representado como un sujeto complejo, aunque no tanto como los dos grupos anteriormente mencionados (Sequeira, 2021). En el caso de las noticias internacionales, varias de ellas respondieron a una sección de sucesos y de casos “raros” de varios países del mundo, tal y como fue los apartados de “Insólito”, “Mundo Insólito” o de “Mosaico”. Allí se recopilaban todo un conjunto de noticias extravagantes, sorprendentes o inauditas para el contexto de aquellos años.

Finalmente, es necesario señalar que los reportajes revisados no ofrecen espacio para que las propias mujeres estudiadas hablen sobre sus deseos, sus prácticas o sus visiones de mundo. La voz leída dentro de las noticias es del periodista o de alguna autoridad religiosa, política o similar. Esto podría suponer un problema adicional al análisis histórico al presumir que dichas narrativas no tienen tanto valor académico como las que son expresadas por la propia población primaria al no poder certificar un tipo de “verdad real” de los hechos.

No obstante, es necesario hacer dos consideraciones relevantes para el artículo. Primero, la presente investigación no quiere abocarse a analizar una orientación sexual particular, es decir, una definición que adscribe un sujeto sobre sí mismo en relación con un gusto o deseo particular. Sino más bien, busca proponer una aproximación a cómo eran percibidas las lesbianas o las mujeres que se erotizaban con otras mujeres, pues existe un vacío de información sobre esta temática en la academia costarricense. Aunque no hay duda de que es indispensable facilitar los espacios para que ciertas poblaciones vulnerables puedan contar su historia, la información de los medios permite ampliar en los estudios sobre las lesbianas en la época aquí delimitada, a partir de cómo estas eran percibidas.

Segundo, para el presente trabajo es incorrecto pensar que existe algo como una “sexualidad verdadera” oculta en el corazón de ciertos sujetos y que solo se puede obtener cuando este sujeto habla sobre sí mismo. De hecho, encontrar la “verdad” de cualquier tema no se solucionaría ni siquiera haciendo entrevistas a una población en particular. Por ejemplo, en una entrevista de 1977, Foucault mencionó que la verdad era siempre contingente. A esta categoría la entendía como “el conjunto de los procedimientos que en todo momento permiten a cada uno pronunciar enunciados que se consideran verdaderos” (Foucault, 2013, p. 77).

En esta misma línea, Foucault (2013) hablaba también de “los efectos de verdad” (p. 73), relacionados con la producción de las ideas que parecían ser ciertas, incuestionables o dogmáticas. Aquí lo importante no es cuestionar qué es verdadero y qué no lo es, sino más bien entender que al unir las percepciones vertidas en el periódico, se muestra un reflejo de una cierta visión de mundo, y esta no es más ni menos reveladora que las entrevistas a una población particular. Ambas son diferentes y complementarias.

Esto lleva a plantear que aún faltan más trabajos académicos sobre temáticas asociadas al lesbianismo y sus percepciones. Y aunque se ha propuesto la existencia de un proceso sistemático por invisibilizar a esta población (Chacón, 2015; Torres, 2012), las 80 noticias encontradas muestran que también ellas formaron parte de las consideraciones desarrolladas en la prensa nacional ligadas a preocupaciones dentro y fuera del país. Más que un proceso de ocultamiento, es posible afirmar que la impresión hacia esta población durante los años de estudio puede considerarse como borrosa. Sin embargo, estas apreciaciones ambiguas fueron llenándose con otro tipo de estereotipos menos difuminados y enlazados con un sujeto muy particular de lesbiana para el ámbito internacional.

En la Tabla 3, se observan como las asociaciones que se realizaron sobre esta población fueron variadas. Las mismas se ordenaron de acuerdo con las características que tuvieron mayor cantidad de menciones

La Tabla 3, muestra las noticias encontradas que reportaron una diversidad de situaciones. Algunas estuvieron contenidas en asociaciones de una feminidad más tradicional: intención de casarse (Lesbianas contraerán matrimonio, 1989), situaciones ligadas a la maternidad (ANSA, 1996a), trabajos vinculados al servicio al prójimo mediante un ministerio de una iglesia cristiana (ANSA, 1997b). Estos reportajes fueron casi en su totalidad provenientes de cables internacionales y colocadas en secciones como “Mundo Insólito” o “Insólito”. En ellas no se ofrecían detalles particulares sobre las percepciones hacia las lesbianas, sino más bien se enfocaban en información relativa a ellas.

Tabla 3 Distribución de las noticias encontradas de acuerdo con el tipo de noticia al que aludían y si fueron producto de informaciones del ámbito nacional o internacional 

TIPO DE NOTICIA INTERNACIONAL NACIONAL TOTAL
Personajes de la farándula/ referencias al cine o literatura 17 5 22
Movimiento LGBTQ/organización 15 5 20
Matrimonio 10 0 10
Delincuencia/corrupción moral 0 8 8
Pornografía/prostitución/erotismo 3 4 7
Origen 2 2 4
Ordenación ministerial (religión) 4 0 4
Inseminación artificial/ maternidad 3 0 3
Violencia doméstica 1 0 1
Suicidio 1 0 1
Total 56 24 80

Nota. Elaboración propia.

Las percepciones sobre ese sujeto misterioso que era la lesbiana para la prensa de estos quince años serán revisadas a partir de tres situaciones. En primer lugar, se considerarán las asociaciones más comunes sobre ellas en el mundo del espectáculo y del cine. En segundo lugar, se buscará analizar ciertas alianzas que las vincularon con figuras eróticas, e inclusive con el mundo de la pornografía o la prostitución. En tercer lugar, se reflexionará sobre la imagen dada a las lesbianas en territorio costarricense, principalmente, por un encuentro que ellas organizaron en 1990.

Ciertamente, existe un problema con ocultar o anular las expresiones eróticas como la que interesa dentro del presente artículo. Se ha dicho que: “Invisibilizando a la lesbiana desaparecen, al mismo tiempo, las posibilidades de resistencia a la lesbofobia.” (Gimeno, 2008, p. 74). Si bien lo anterior es cierto, la imagen de la lesbiana que construyeron las informaciones presentadas en el período estudiado generó una idea estereotipada de estas mujeres como atractivas, delgadas y blancas. Tal y como lo recuerda Halberstam (2008) no se puede hablar de procesos de invisibilidad homogéneos para todas las lesbianas, pues algunas (la lesbiana afrodescendiente o la privada de libertad, por ejemplo) han tenido una menor visibilidad.

En todo caso, la pregunta aquí no es por qué se invisibilizó a la lesbiana, pues ya se ha mencionado la diversidad de informaciones que contuvieron esta palabra o referencias hacia mujeres que tenían sexo con otras mujeres. Lo más sugerente es cuestionarse ¿qué tipo de visiones se produjeron sobre estas personas por la prensa del período de estudio? Como se mostrará, “los efectos de verdad” (Foucault, 2013) generados ayudaron a producir una idea de estas mujeres, estereotipada y amigable con el deseo heterosexual masculino.

La lesbiana seductora: el rostro que ofrecieron las informaciones sobre la farándula internacional

Si se trata de grupos históricamente discriminados, la redacción de las noticias sobre estos colectivos puede contener sesgos poderosos. En este sentido, Gimeno (2008) realizó una reflexión sobre la lesbofobia en informaciones periodísticas de un caso español de 1999 donde se acusó a una mujer lesbiana por un asesinato que no cometió. En su libro, la autora llama a reflexionar sobre cómo los eventos relatados por la prensa son “siempre narraciones de hechos” (énfasis en el original) que responden a una serie de “representaciones mentales”, “conocimientos”, “creencias” y “estereotipos” (Gimeno, 2008, p. 24). De esta forma, no es difícil entender que históricamente la visión hacia colectivos como las lesbianas, los homosexuales, los trans, la población afrodescendiente, entre otros; puede contener toda una carga valorativa compleja dentro de su composición.

A lo interno de La República, el tipo de reportajes más publicados sobre esta temática fueron los que hicieron alusión a personajes de la farándula internacional, asociado al cine o a mujeres famosas. A diferencia de otros momentos históricos donde no había casi ninguna descripción de cómo podía verse una mujer lesbiana (Sequeira, 2021), a partir de entonces las noticias plantearon ciertos rasgos físicos que podían asociarse con esta palabra. Este tipo de informaciones no fueron similares, sino que se trataba de todo un grupo variado de noticias que hacían alusión a dicha relación con celebridades, cantantes, escritoras, o al mundo cinematográfico con un alto alcance mundial.

Estas asociaciones podrían dividirse en tres grandes categorías. En primer lugar, estuvieron las informaciones de acusaciones sobre lesbianismo que eran negadas. Es decir, mujeres famosas que rechazaban que las vincularan con esta orientación sexual. Se trató de casos como la actriz Brigitte Nielsen, pareja de ese momento de Sylvester Stallone (ANSA, 1988; ANSA, 1987a y ANSA, 1987b), quien aseguraba que se la acusaba injustamente por ligarlaa la homosexualidad femenina . Lo mismo sucedió con la popular presentadora brasileña Xuxa quien, estaba inconforme con estas vinculaciones al señalar: “No entiendo ese empeño en afirmar que me gustan las mujeres. ¿Tengo cara, voz o maneras de quien gusta de mujeres?” (EFE, 1999, p. 6B).

En segundo lugar, estaban quienes sí reconocían cercanía con esta orientación o con prácticas similares. Este era el caso de la cantante Madonna, quien aparentemente “confesó sus tendencias ‘gay’ ”(ANSA, 1991, 35A); la actriz Jodie Foster de la que se decía sentir “amor por una amiga lesbiana” (ANSA/La República, 1997, p. 15A) o las cantantes Sophie B. Hawkins, K. D. Lang y Melissa Etheridge aque se les nombró como “mujeres declaradamente lesbianas y notablemente exitosas” (Starcevic, 1996, p. 1B).

Asimismo, una de las parejas más famosas, que declaró estar en una relación amorosa fue la conformada por las actrices Anne Heche y Ellen DeGeneres (ANSA, 1999; ANSA, 1998) y cuyo proceso de compartir públicamente su unión se nombró como un “momento liberador” (Stone, 1998, p. 1B). Al parecer, su declaración fue muy significativa para la visibilización de las relaciones homosexuales. Posterior a la declaración pública de Ellen DeGeneres, se dijo que ella “se transformó en un mito para la comunidad homosexual” (Stone, 1998, p. 1B).

En tercer lugar, se publicaban noticias de temáticas lésbicas en relación con la industria cinematográfica. Por un lado, estaban los artículos vinculados a la censura, las cuales podían criticar las políticas restrictivas hacia películas con temas homosexuales o lésbicos (La censura en los inicios del cine sonoro, 1986). Por otro lado, apoyar la necesidad de prácticas censoras para el territorio costarricense para estas mismas situaciones (Asch, 1991). Una de estas informaciones fue una publicación de la Oficina de Censura en la que esclarecía las razones para no autorizar la proyección en el país de la película titulada La Historia de O. Entre los motivos ofrecidos estaba el “lesbianismo” que supuestamente apareció en la cinta (Cine Boletín orientador de la Oficina de Censura, 1985).

Además, aparecieron críticas a personajes estereotipados como malos y que representaban mujeres con atracciones sexuales hacia otras mujeres. Tal fue el caso de la película Bajos instintos interpretada por Sharon Stone (ANSA, 1992, p. 8B; Murillo, 1992, p. 10B) o por el personaje protagonizado por Glenn Close en la película 101 dálmatas (ANSA, 1996, p. 22A). En el primer caso, la molestia se vinculaba a que la historia giraba en torno a una seductora escritora, quien tenía una amante mujer y que era una asesina de hombres. En el segundo caso, hubo también disgustos por el personaje de Cruella, una mujer malvada que quería hacerse un abrigo con la piel de los perros dálmatas, pero que “parece obsesionada por los encantos de su asistente Anita” (ANSA, 1996, p. 22A). En ambas ocasiones, las organizaciones por los derechos de las personas homosexuales se manifestaron en oposición a la propagación de estereotipos negativos hacia las lesbianas que las asimilaban a delincuentes o a mujeres malvadas.

Se podrían hacer varias discusiones sobre el reconocimiento y lucha por los derechos de esta población. Asimismo, sería relevante estudiar la sensación hacia las políticas censoras en la cinematografía, las visiones de criminalidad o las molestias de algunas mujeres famosas por ser asociadas al lesbianismo. No obstante, ; lo que realmente interesa para este trabajo es analizar las asociaciones fenotípicas que se pueden obtener de las noticias. Ya que el sujeto de las lesbianas fue un enigma para las informaciones periodísticas de años anteriores es pertinente preguntarse ¿qué atribuciones físicas se proyectaron sobre esta población con base en las noticias antes reseñadas?

De acuerdo con estos reportajes, en la gran mayoría de los casos, se trató de mujeres rubias, blancas, altas, delgadas, atractivas, famosas, adineradas, adultas jóvenes, de países del Norte Global, exitosas y sin ninguna discapacidad visible. Muchas de ellas inclusive eran asociadas a símbolos sexuales de su época, tal como se puede decir de Madonna, Brigitte Nielsen, Xuxa o Sharon Stone, e inclusive, Corinne Cléry, la actriz que interpretó a “O” en La Historia de O. A excepción de Glenn Close, que contaba con casi 50 años a la hora de estrenarse 101 dálmatas: Xuxa que era brasileña o finalmente K. D. Lang que tenía una apariencia más masculina. Si se identificaban como lesbianas no es relevante para este trabajo. Lo fundamental es que ellas o los personajes interpretados fueron asociadas durante el período de estudio como mujeres con intereses románticos con otras mujeres.

Como se ha mostrado, la prensa nacional e internacional, homogenizó a las lesbianas en un prototipo muy reducido de mujeres blancas y atractivas. Mediante un impulso colonial, estos estereotipos intentaron universalizar la imagen de quienes podían nombrarse y hasta mirarse como lesbianas. Al observar las imágenes de las mujeres asociadas como lesbianas de los cables internacionales, se podría decir que las mismas respondieron a influencias “occidentecéntricas”, término planteado por Oyèwùmi (2023) para incluir el peso que ha tenido tanto Europa como Estados Unidos en la conformación del conocimiento. Otros tipos cuerpos, tonos de piel, expresiones de género, vestimentas no eran llamativas o asociadas al lesbianismo.

De este modo, las lesbianas “buenas” eran aquellas que la prensa internacional retrataba con los cánones europeos/estadounidenses de erotización y no reñían con la lógica heterosexual. Mientras que las lesbianas “malas” eran las que no cumplieran estos parámetros de homogenizacióny en consecuencia,no tenían derecho a referencias y ni siquiera a un rostro.

En todo caso, la lógica colonial ha tenido una tendencia por dicotomizar a las mujeres blancas (buenas) entendidas como “sexualmente pasivas y física y mentalmente frágiles” (Lugones, 2008, p. 95), en contraposición a las mujeres racializadas (malas) que “fueron caracterizadas a lo largo de una gama de perversión y agresión sexuales” (Lugones, 2008, p. 96). La mujer lesbiana blanca y hermosa de los cables internacionales, tal y como se mostrará más adelante, responde a una visión de más de doscientos años de erotización del sexo lésbico, muy similar al resaltado por la prensa internacional y nacional.

Así, el estereotipo de la lesbiana seductora (blanca, atractiva, adinerada, etc.) ofreció un rostro a este sujeto. Curiosamente, tanto la imagen de las lesbianas, como la del homosexual hiperfemenino sufrieron un proceso de sexualización. En el caso de los hombres, dicha sexualización tuvo casi siempre una asociación negativa pues se aseguraba que eran violadores y no podían controlar sus deseos sexuales (Sequeira, 2020a).

Sin embargo, cuando se trataba de las lesbianas hubo dos reacciones muy claras. En primer lugar, para las noticias del ámbito internacional y algunas nacionales, la sexualización de la lesbiana seductora fue vista como “positiva” en no amenazaba al sistema heterosexual y era usado como un gancho comercial. En segundo lugar, otras informaciones que tuvieron lugar en Costa Rica y en las que también se las sexualizó, mostraron su rechazo en base a una mirada moral de las prácticas y las identidades permitidas. A continuación, se ahondará sobre estas situaciones.

La erotización de la lesbiana

La mirada que históricamente se ha producido sobre las lesbianas ha tenido múltiples influencias. Por un lado, las visiones de los sexólogos del siglo XIX favorecieron una perspectiva limitada de lo que significaba el lesbianismo, no solo asociándolo a la patología, sino también dándole énfasis a las apariencias masculinas (Halberstam, 2008). Por otro lado, las obras pornográficas lésbicas francesas del siglo XVIII buscaron resaltar otro tipo de imágenes que se reproducen hasta la actualidad. El retrato que esta literatura pornográfica europea propagó sobre la lesbiana involucró sexo entre mujeres “extremadamente hermosas y de apariencia femenina” (Faderman, 1981, pp. 40-41) y “nunca de apariencia excepcional o masculina” (Faderman, 1981, p. 41). En la lógica de esos relatos, los hombres terminaban quedándose con una de estas mujeres jóvenes, quienes utilizaban el sexo lésbico como una práctica que no reñía con la lógica heterosexual. Con el pasar de los años, la pornografía lésbica tradicional continuó manejando ideas similares e idealizando las prácticas sexuales de mujeres atractivas para el disfrute de los varones.

En varias ocasiones los reportajes encontrados asociaron el uso del lesbianismo o de las relaciones eróticas entre mujeres con una lógica comercial. Esto, proponía una característica completamente novedosa para este sujeto, que en años anteriores no fue posible apreciar: supuso la erotización de dicha orientación y de estas prácticas sexuales con el fin de atraer clientela hacia diversos negocios. Las relaciones eróticas entre mujeres dejaban de ser una posibilidad cometida por cuerpos borrosos para convertirse en un acto realizado por mujeres hermosas y que posteriormente se monetizaban.

Curiosamente, la erotización del lesbianismo o de las relaciones sexuales entre mujeres se produjo tanto para reportajes del ámbito internacional como para el nacional. No obstante, en el primer caso esto implicó ventas multimillonarias a un nivel más extendido y en el segundo, fueron para un público más local. También, es importante acotar que las noticias basados en sucesos nacionales no permitieron dar un semblante de mayor nitidez a las características de su fisionomía, lo que sí ocurrió con las noticias de otros países.

En el contexto internacional existen dos razones para la vinculación entre la sexualización y las relaciones eróticas entre mujeres. En primer lugar, uno de los reportajes encontrados se refirió a la polémica por la publicación del libro Sex de la cantante Madonna, el cual fue descrito como “flagrantemente pornográfico” (Ayuso, 1992, p. 6B). El motivo era el contenido de imágenes explícitas que mostraban “sadomasoquismo, la dominación sexual, el lesbianismo y los triángulos amorosos” (p. 6B). Madonna, quien para esos años era un ícono de la música y un símbolo sexual, utilizaba diversos ganchos eróticos entre los que estaban las imágenes que la acercaban con mujeres para comercializar su controvertido libro.

Este atractivo comercial también fue aprovechado por otras industrias. Por ejemplo, a inicios de la década de 1990, el periódico La República reprodujo una nota sobre el videojuego Leisure Suit Larry, el “primer software erótico de éxito en Estados Unidos” (Pornografía por diskettes, 1991, p. 16B). Allí, la tarea del jugador consistía en ayudar al protagonista (un hombre de más de cuarenta años, poco agraciado y sin mucho éxito con las mujeres) a encontrar diferentes formas para tener sexo. Así, “el coito” se convirtió en “el motor del juego” donde “los personajes femeninos” aparecían “con trajes diminutos, a veces casi en negligés” (Flamma, 2015, p. 130).

El título de la noticia internacional sugería una relación notoria con contenidos pornográficos dentro del videojuego. Asimismo, se relataban diversas aventuras sexuales de Larry, incluyendo una donde “su mujer lo echó de casa por meterse con una lesbiana” (Pornografía por diskettes, 1991, p. 16B). No está de más decir que las imágenes de las mujeres que aparecían en el videojuego representaban el estereotipo de ser blancas, delgadas, sensuales y jóvenes.

Es llamativo y sugerente pensar que tanto para la noticia de Madonna como para la del videojuego se incluyera junto a estas situaciones la palabra pornografía. Con esto se puede rastrear el uso de lo femenino sexualizado como gancho lucrativo en las ventas para comercializar un producto. Así, diversas industrias sacaban provecho del atractivo de sugerencias sexuales entre mujeres atractivas para usufructuar económicamente de ello. Lo anterior no era ninguna amenaza al sistema sexual o económico imperante, más bien se integraban estas prácticas a la lógica mercantil para obtener ganancias utilizando la imagen de mujeres jóvenes y hermosas. En este sentido, Jeffreys (1996) señaló que fue precisamente en la década de 1980 cuando la industria sexual se interesó más fuertemente en introducir a las lesbianas dentro de la industria pornográfica y de diversas formas de comercializar la sexualidad.

Cuando se descubrieron noticias similares en el campo nacional vinculadas al comercio sexual, nunca se utilizó la palabra “lesbiana” o “lesbianismo”, sino que se hacía relación a prácticas sexuales entre mujeres que servían para ser parte de diversos negocios eróticos. Estos reportajes estuvieron publicados en la sección de sucesos de La República e involucraban aspectos ligados a la pornografía, la prostitución o el mercadeo de fantasías sexuales. En un primer ejemplo, se reportó que la policía encontró una filmación, venta y exportación de videos pornográficos costarricenses en el que un “grupo de jovencitas se dedicaban a posar desnudas y a realizar actos sexuales con hombres y mujeres” (Ticas en videos pornos, 1993, p. 13A).

Una estrategia similar se utilizó cuando iniciaron las líneas de sexo telefónico en el país. Sobre este aspecto, las autoridades pedían precaución a la población costarricense por el elevado costo por minuto en que se había establecido la tarifa. La República realizó una investigación sobre esta temática y al llamar al número en los anuncios de la empresa reportó “una grabación en la que varias mujeres describen la relación sexual que mantienen con un hombre o, en otros casos, con otra mujer.” (Pastor, 1995, p. 6A).

En una tercera noticia nacional, se informaba sobre el hecho de la diversificación de la prostitución costarricense. Se trataba de trabajadoras y trabajadores sexuales quienes atendían a clientela masculina, pero también a femenina. A través de un medio de comunicación escrita buscaban que les contrataran un “Masaje exclusivo para damas” en el que se empleaba a “hombres y mujeres, quienes están en capacidad de atender a clientes del sexo opuesto, así como a quienes prefieran masajistas del mismo sexo” (Hernández, 1996, 4A).

En el caso de que la persona usuaria fuera una mujer tenía “la opción de arreglar una cita con un muchacho. Este le muestra un álbum con fotos de jóvenes modelos (hombres y mujeres) para seleccionar uno o una y emprender la ruta escogida” (Hernández, 1996, 4A). Los ejemplos mencionados, son un reflejo de mercados que con el tiempo se iban diversificando y aprovechando. Así, las prácticas o representaciones “lésbicas” para vender una fantasía erotizada (como en el caso de los videos pornográficos o la línea de sexo) , también incluía la opción de pagar por un encuentro sexual entre mujeres.

Con una mirada retrospectiva por los vacíos informativos, los reportajes costarricenses citados no establecieron qué tan usuales eran las contrataciones de una mujer a otra para tener sexo, o la frecuencia de las llamadas a la línea erótica. Tampoco se mencionó cómo eran las fotografías que aparecían en el álbum-catálogo sexual, ni cuántas mujeres existieron filmando pornografía lésbica para la década de 1990. Solo se puede afirmar que fueron eventos reportados sobre la industria sexual costarricense que incluía el sexo entre mujeres como una de sus variantes.

En los casos internacionales sí se le puede poner un “rostro” o características fenotípicas en relación con la comercialización de las prácticas “lésbicas” o hacia la imagen que se buscaba monetizar. No se trataba de cualquier tipo de mujeres, sino de un tipo específico. Estas eran muy similares al caso de las actrices seductoras antes mencionadas. Sus representaciones físicas se asemejaban a los patrones de blanquitud, juventud, esbeltez, etc. En el caso de las grabaciones pornográficas o los catálogos costarricenses donde se mostraban trabajadoras sexuales, solo puede suponerse características físicas pues dichas informaciones eran relativamente escuetas o nulas.

Cabe destacar que las ideas sobre el lesbianismo ligado al porno en territorio nacional también estuvieron presentes en la negativa de la Oficina de Censura por permitir la exhibición de La Historia de O. En ese momento se justificó su censura para cualquier público porque: “Contiene escenas pornográficas: lesbianismo, sexo oral, sadomasoquismo, lenguaje vulgar, etc.” (Cine Boletín orientador de la Oficina de Censura, 1985, p. 47). Al sugerir contenido pornográfico, o una especie de exhibición de actos sexuales que no dejan nada a la imaginación, se tomaba el lesbianismo (y no la heterosexualidad) como acto demasiado explícito, y así se justificaba su desaprobación. Con esa redacción, el lesbianismo se proponía como un apéndice del porno, en tanto una práctica que se valora, por sí misma, como vulgar y demasiado directa. Sin embargo, las prácticas sexuales entre hombres y mujeres en la película solo eran inadecuadas en tanto actos específicos (sadomasoquismo o sexo oral). Lo lésbico, al ser catalogado como inmoral por sí mismo, era más fácilmente asociado a la lujuria, a la obscenidad y, por tanto, a la pornografía.

Como consecuencia, las noticias de la época comenzaron, poco a poco, a darle un rostro a las lesbianas o a quienes desarrollaban actos lésbicos. En el caso específico de Costa Rica, este tipo de detalles no fue tan claro como en el encasillamiento de ciertas mujeres de la farándula internacional. A continuación, se mostrarán dos casos en los que se propone a la lesbiana costarricense como una figura aún demasiado borrosa.

La lesbiana feminista en Costa Rica: la viajera solitaria

Al leer los reportajes de la prensa costarricense en La República, es muy difícil encontrar una serie de características claras asociadas con el sujeto que llamaban como lesbianas. A pesar de haber sido una práctica que, bajo ciertas condiciones, se había erotizado, no se encontraron rasgos más explícitos con los que se las pudiera vincular en el territorio nacional. Para el período estudiado, solo se localizaron dos situaciones para algún tipo de especulación con relación a lo anterior. La primera no remite propiamente a la palabra lesbiana, sino al término de “marimacha”.

Una aclaración necesaria: marimacho o marimacha no es un símil de lesbiana, sino que refiere a una niña, adolescente o mujer adulta, con características asociadas típicamente con lo masculino. Asimismo, suele considerarse como una transición en la vida de muchas jóvenes, pero “se castiga cuando se convierte en el indicador de una fuerte identificación con el varón… y cuando amenaza con prolongarse más allá de la infancia, en la adolescencia” (Halberstam, 2008, p. 28). En el caso costarricense, marimacha ha sido una palabra de “carácter ofensivo e irónico” (Campos, 2010, p. 52) que muchas veces sí ha sido asociada a las lesbianas. Por la justificación anteriormente señalada, la noticia a continuación se consideró como parte del análisis, aunque es claramente ambigua.

En el reportaje de sucesos se detallaba el caso de un delincuente en motocicleta que lesionaba exclusivamente a mujeres. Con casi veinte denuncias similares, la policía consideraba que se trataba de un hombre o de “una mujer con inclinaciones varoniles” a quien también llamaban como “marimacha” (Motociclista de Alajuela puede ser una mujer, 1987). Bajo los ojos del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), estas “inclinaciones varoniles” estaban justificadas por las partes del cuerpo que la marimacha lesionaba inicialmente: “primero ataca hiriendo en los senos a las víctimas (mujeres jóvenes, sobre todo), luego halándoles el pelo y últimamente golpeándolas con una piedra” (p. 8).

La sexualización de una parte del cuerpo (senos) o de una práctica (halar el pelo) llevaba a las autoridades a deducir que se trataba de una mujer interesada en otras mujeres, aunque fuera para atacarlas. En vista de que no se presentaron más casos de agresión por persecución policíaca, uno de los agentes del OIJ había declarado: “O es una mujer o es un gran cobarde” (Motociclista de Alajuela puede ser una mujer, 1987, p. 8). La noticia (prejuiciosa, despectiva y misógina) fue la única hallada durante el período estudiado y en el territorio nacional de una conducta que tentativamente podría estar asociada a una lesbiana con características delictivas. La “marimacha” actuaba sola y desaparecía en cuanto cometía el ilícito. Su actuación agresiva y aislada eran peculiaridades intangibles de su personalidad. La noticia no registró absolutamente nada sobre la percepción de su fisionomía.

Una situación posterior vincularía el movilizarse en solitario con un distintivo para revelar el lesbianismo. Así, en 1990, las alarmas lesbofóbicas gubernamentales se profundizaron cuando se organizó un “Congreso lésbico-feminista” internacional en abril de ese año (Quesada, 1990, p. 9A). En algunos artículos de opinión se habló del evento como “indeseable y detestable” y parte de diversas “anomalías sociales” (Tabash, 1990, p. 18A), como una “vagabundería” (Campos, 1990, p. 12A) o una “peligrosa contaminación” por ser “potencialmente portadoras del SIDA” (Huezo, 1990, p. 16A).

Además, describieron la reunión como “orgía” (Campos, 1990, p. 12A) u “orgías satánicas” (Huezo, 1990, p. 16A). Estos comentarios reducían a las lesbianas al ámbito sexual y las tachaban como personas inmorales y despreciables. De este modo, se observa que más allá de las molestias por dicho congreso, no se encuentran detalles respecto a cómo se veían. Se trataron únicamente de ideas sobre la desaprobación por el encuentro internacional.

Quizá la referencia más específica (aunque ambigua) sobre cómo se veían, fue la que hizo el entonces ministro de Gobernación y Policía, Antonio Álvarez Desanti, quien informaba sobre las acciones que se tomarían para detener el ingreso de las lesbianas latinoamericanas por todas las fronteras del país. Álvarez Desanti señaló que “la situación no va a ser fácil de controlar” pero que se iba priorizar la detención a “las mujeres que vengan solas al país” (Quesada, 1990, p. 9A). Sin embargo, esto no daba precisión sobre sus características, pues la “soledad” de la que se preocupaba el ministro únicamente hacía alusión a que no venían acompañadas de hombres.

Entonces, era altamente probable que las mismas autoridades no manejaran imaginarios más concretos de aquel sujeto que llamaban “lesbianas”. Como se dijo en otra investigación, el transitar de las lesbianas costarricenses por espacios públicos durante las décadas de 1970 y 1980 era “muy discreta”, y además al ingresar a bares gays, ellas tomaban “una serie de precauciones, cuidando muchos detalles para no ser vistas al momento de ingresar o de salir” (Serrano, 2002, pp. 138-139). Quizá por esta misma discreción, las autoridades gubernamentales no tenían mucha información sobre ellas, ni tampoco las habían catalogado tan claramente como sí lo hicieron con los hombres homosexuales.

Las lesbianas representaban ideas vagas para los policías y funcionarios públicos que sugerían una imagen que las vinculaba, sobre todo, con la idea de una especie de soledad heteronormativa, es decir, no tener una pareja hombre. Por lo demás, la imagen que aparece en las noticias de las lesbianas costarricenses para el período estudiado no pudo trascender los estereotipos dicotómicos de cómo se suponía debía ser el comportamiento o el deseo en las personas. La descripción que se hizo de ellas quedó arrinconada en esquemas borrosos, donde el único rastro destacable y también estereotipado era dado por la apariencia ligada a la farándula internacional anteriormente puntualizada.

Conclusiones

Aun con todas las vinculaciones que se podrían hacer de acuerdo con los reportajes de La República respecto a las lesbianas y su adscripción de un rostro particular de mujeres famosas, la percepción hacia ellas continuó manteniendo rasgos de ambigüedad y de misterio. Dichos enigmas trascendían la simple descripción de su apariencia. Esto quedaba reflejado en un estudio científico publicado en ese mismo medio informativo en el que se buscaba plantear los orígenes de la atracción de personas del mismo sexo y aclaraba que “las mujeres «son un misterio»” (ANSA, 1989, p. 2B). Dicho reportaje, planteaba el supuesto papel que las hormonas jugaban en definir si “un hombre será «viril» o tendrá tendencias homosexuales; si una mujer será sometida o tratará de contrarrestar el instinto dominante del «sexo fuerte»” (p. 2B).

Este “misterio” que eran las mujeres no dejaba si quiera justificar con certeza el hipotético origen del lesbianismo (como sí hacía con los hombres homosexuales). En otro reportaje también reproducido en La República sobre este mismo “origen” se decía que la “homosexualidad masculina… podría estar condicionada por factores genéticos” (Homosexualismo: ¿Será algo que se hereda?, 1986, p. 28). Sin embargo, en esta misma información, no había nada concluyente respecto a las mujeres. Por ejemplo, se decía sobre una investigación que “porcentualmente, las mujeres con hermanos homosexuales no tienen tendencias lesbianas mayores que las mujeres con hermanos heterosexuales” (Homosexualismo: ¿Será algo que se hereda?, 1986, p. 28). Es decir, la homosexualidad femenina era solamente una mención, pero no se ahondaba en el tema. Las razones que supuestamente explicaban el lesbianismo continuaban la tendencia de lo indeterminado, presentándose como incógnitas científicas en el desarrollo humano.

Como se planteó anteriormente, con el pasar del tiempo aquel sujeto que se llamó como la lesbiana empezó a tomar otro tipo de características. De hecho, en dos reportajes muy específicos de informaciones europeas se mostraba un abanico un poco más amplio de posibilidades para exponer una mirada sobre ellas. En un primer caso, se informaba sobre un establecimiento en Alemania donde las mujeres podían “pagar por gozar de una sesión de lesbianismo” (Burdel para lesbianas, 1993, p. 10B). Allí, las trabajadoras sexuales que se podían contratar estaban entre “la masculina de cabellos cortos, la de senos pequeños, la rusa, la masajista experta, la estudiante hermosa y Katharina, la dominante sadomasoquista” (p. 10B).

En un segundo ejemplo de un concurso de belleza lésbico londinense se planteaba que “No solo desfilaron mujeres atractivas, sino que estaba también la “madre soltera” de cuatro niños, la “skinhead” tatuada, la enfermera londinense y la bailarina de flamenco” (ANSA, 1997, p. 18A). Al menos, estas dos informaciones mostraban una imagen más amplia respecto al lesbianismo.

Sin embargo, para el grueso de los reportajes se las siguió proponiendo bajo una mirada sexualizada, que las encasillaba en mujeres jóvenes y sensuales. Basta recordar sus asociaciones con la pornografía, la prostitución y las imágenes que vinieron de la farándula internacional y de los sucesos o críticas de censura nacionales. Así, las lesbianas tomaban un rostro un poco más definido cuando se pensaba en Madonna, Jodie Foster o Anne Heche.

En el caso costarricense, si bien la sexualización de las mujeres que tenían sexo con otras mujeres fue tratada de forma despectiva (por ejemplo, cuando se las vinculó con orgías o pornografía), existe una imagen menos severa hacia estas prácticas. Se trató de una fotografía aparecida en un reportaje de 1998 que proponía el inicio del verano en Costa Rica, donde se mostraba a tres mujeres jóvenes en bikini y posando sensualmente para la cámara. La ilustración, claramente usufructuaba de la iconografía sexualizada como parte de las campañas publicitarias o como un cebo para la venta o promoción de un producto. En la imagen, la modelo rubia que estaba en el centro tapaba su pubis con una tanga que estaba sobrepuesta estratégicamente en su entrepierna, mientras las otras dos compañeras le jalaban con sus dedos o con sus dientes los tirantes de su top (Verano de moda, 1998). Este anuncio, que capturaba un ambiente festivo, no ponía en peligro ni cuestionaba el sistema sexual dicotómico imperante. Más bien, reproducía una seducción entre mujeres aceptado en el ámbito público para favorecer el consumo y la entretención.

De acuerdo con Gimeno (2008) existen dos estereotipos de lesbianas que históricamente han tenido mayor peso. La primera es la lesbiana como “monstruo” y la segunda es la que se presenta como “un objeto sexual fácilmente manejable por el falo, y por tanto no amenazadora” (p. 81). Esta última es la que mayormente se construyó dentro de las noticias encontradas en los años de estudio. Es la lesbiana que se incorpora a la lógica capitalista para el consumo del deseo masculino y no atenta contra con la heterosexualidad. Como se ha mencionado, la relación de los actos sexuales entre mujeres, su erotización y la continuación de lógicas heteronormativas no es nueva.

Según la historiadora Faderman (1981), desde el siglo XVII y siglo XVIII se podía encontrar en la literatura erótica europea la descripción de encuentros sexuales entre mujeres que eran “simplemente un preludio” (p. 26) a los actos sexuales heterosexuales. Desde aquellos años, la visión de los hombres hacia estas prácticas se asentaba sobre todo en una especie de anuencia, o como también se manifestó, en una “tolerancia divertida” (p. 28). En este sentido, la perspectiva giraba en torno a que estos encuentros (aunque podían ser consentidos bajo ciertas circunstancias), nunca eran realmente “completos”.

En la actualidad, la pornografía que prioriza la erotización entre dos mujeres está en auge. Con base en las estadísticas presentada anualmente por el sitio web Pornhub, el comportamiento pornográfico de Costa Rica se posicionó en el lugar 122 a nivel internacional y solamente en esa plataforma alcanzó en el 2017 el lugar 69 de visitación. Para ese año, la tercera búsqueda favorita que se hacía en el país estaba vinculada al sexo lésbico. Y, por si fuera poco, la exploración más rastreada para el territorio nacional fue “lesbianas en español”, llegando a alcanzar ese año un alza de 1683% (Pornhub Insights, 2018).

En conclusión, se les otorgó cierto rostro a las lesbianas principalmente con las noticias que provinieron de la farándula internacional y específicamente de Hollywood. Estas ideas promovieron representaciones extremadamente estereotipadas de aquello que se especuló “era” una lesbiana. Así, aunque esta población llegó a tener mayor visibilidad y se fueron asociando a una imagen más definida, esto no implicó ni un avance en términos de sus derechos ni un cuestionamiento a un sistema heteronormativo que consideraba que su “soledad” solo podía solucionarse si estaban en compañía de un hombre.

Los textos revisados no fueron construidos por mujeres lesbianas. Es más, se sabe poco sobre las personas autoras detrás de muchos reportajes: en muchas ocasiones no estaban firmados o venían de cables internacionales también sin autor. Este recuento, no pretende ser una voz fidedigna de las experiencias o vivencias de estas mujeres. Para tener otro tipo de aproximación a las experiencias lésbicas, algunas autoras han aconsejado recurrir a historias orales (Mogrovejo, 2024). Sin embargo, esto no debería excluir las consideraciones antes señaladas de la lógica planteada por Foucault (2013) sobre la “verdad” como algo circunstancial y que está mediada por múltiples factores.

El presente recuento es más una mirada histórica de algunos de los trazos mediáticos que han ayudado a conformar las ideas sobre la imagen de ciertas lesbianas: erotizada y deseable hacia los ojos de la sexualidad heterosexual masculina. El estudio sobre esta imagen lésbica no es nuevo y muchos otros trabajos se han interesado en exponer ciertas de sus particularidades (Halberstam, 2008; Gimeno, 2008; Jeffreys, 1996 y Faderman, 1981). Lo que sí es novedoso mediante el presente artículo es que ayudan a poner en blanco y negro la influencia de los medios de comunicación escrita costarricenses para generar esta imagen erotizada desde mediados de la década de 1980. Además, bajo este análisis también queda claro que este fenómeno de la importación de la mujer lesbiana sensual y joven no era parte de la lógica mediática de Costa Rica tan solo unos años antes (Sequeira, 2021).

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Recibido: 12 de Enero de 2024; Aprobado: 11 de Julio de 2024

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