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Enfermería Actual de Costa Rica

On-line version ISSN 1409-4568Print version ISSN 1409-4568

Enfermería Actual de Costa Rica  n.32 San José Jan./Jun. 2017

http://dx.doi.org/10.15517/revenf.v0i32.27108 

Artículo

Necesidades educativas del estudiantado y personal docente respecto del fenómeno de la violencia escolar

Educational needs of students and teachers about the phenomenon of school violence

Necessidades educativas dos estudantes e pessoal docente em relação ao fenômeno da violência escolar

Laura López Navarro1 

Mauren Rebeca Quirós Alvarado2 

1Enfermera, Máster en Enfermería Pediátrica con énfasis en Niñez y Adolescencia, Docente. Escuela de Enfermería. Universidad de Costa Rica. Correo electrónico: LAURA.LOPEZNAVARRO@ucr.ac.cr

2Enfermera, Máster en Enfermería Pediátrica con énfasis en Niñez y Adolescencia, Docente. Escuela de Enfermería. Universidad de Costa Rica. Correo electrónico: mauren.quiros@ucr.ac.cr

Resumen

Introducción:

El profesional en Enfermería favorece el crecimiento y desarrollo de los individuos, a través de la promoción de la salud y prevención de la enfermedad mediante la educación en problemas de salud, tal como el fenómeno de la violencia escolar. Este artículo tiene como objetivo interpretar el fenómeno de la violencia escolar en los docentes y estudiantes de cuarto y quinto grado de una Escuela Pública en San Rafael Arriba de Desamparados, 2014.

Método:

enfoque cualitativo descriptivo que permite la implementación de distintas técnicas de recolección de datos con el fin de establecer, a través de la triangulación, las necesidades que afectan la realidad social.

Resultados:

Dentro de los principales hallazgos se identificó la dificultad para establecer adecuados canales de comunicación entre docentes y estudiantes; carencia de habilidades personales que les permitan desarrollar acciones para la identificación y contención en la temática de la violencia escolar. Ambas poblaciones destacaron la importancia de la familia como pilar en el desarrollo del individuo y en la obtención de límites, valores, y comunicación asertiva para desenvolverse en la sociedad y así construir una cultura de paz.

Conclusión:

La violencia escolar es una problemática de salud pública, por ende, el abordaje desde la Enfermería Pediátrica debe continuar, puesto que brinda conocimiento y destrezas para planificar y ejecutar programas preventivos en las poblaciones participantes.

Palabras Clave: violencia escolar; cultura de paz; habilidades para la vida; Enfermería Pediátrica

Summary

Introduction:

Professional Nursing promotes the growth and development of individuals through health promotion and disease prevention through education in health problems, such as the phenomenon of school violence. This article aims to interpret the phenomenon of school violence on teachers and students in fourth and fifth grade of a public school in San Rafael Arriba de Desamparados, 2014.

Method:

A descriptive qualitative approach that allows the implementation of different data collection techniques in order to establish, through triangulation, the needs that affect social reality.

Results:

Among the main findings identified the difficulty to establish proper channels of communication between teachers and students; lack of personal skills to develop actions for the identification and containment on the subject of school violence. Both populations stressed the importance of the family as a pillar in the development of the individual and in obtaining limits, values, and assertively to function in society communication and build a culture of peace.

Conclusion:

School violence is a public health problem, therefore, the approach from the Pediatric Nursing should continue, as it provides knowledge and skills to plan and implement preventive programs in participating populations.

Keywords: school violence; culture of peace; life skills; Pediatric Nursing

Resumo

Introdução:

O profissional em Enfermagem favorece o crescimiento e desenvolvimento dos indivíduos, através da promoção da saúde e prevenção da doença mediante a educação em problemas de saúde, tal como o fenômeno da violência escolar. Este artigo tem como objetivo interpretar o fenômeno da violência escolar nos docentes e estudantes de quarta e quinta serie de uma Escola Pública em San Rafael Arriba de Desamparados, 2014.

Método:

enfoque qualitativo descritivo que permite a implementação de distintas técnicas de recoleção de dados com o fim de estabelecer, através da triangulação, as necessidades que afetam a realidade social.

Resultados:

Dentre as principais descobertas se identificou: a dificuldade para estabelecer adequados canais de comunicação entre docentes e estudantes; carência de habilidades pessoais que lhes permitam desenvolver ações para a identificação e contenção na temática da violência escolar. Ambas partes, destacaram a importância da família como pilar no desenvolvimento do indivíduo e na obtenção de limites, valores, e comunicação assertiva para desenvolver-se na sociedade e assim construir uma cultura de paz.

Conclusão:

A violência escolar é uma problemática de saúde pública, por isso, a abordagem desde a Enfermagem Pediátrica deve continuar, posto que brinda conhecimentos e destrezas para planejar e executar programas preventivos nas pessoas participantes.

Palavras-chave: violência escolar; cultura de paz; habilidades para a vida; Enfermagem Pediátrica

Introducción

El profesional en Enfermería se caracteriza por brindar la atención y cuidado requeridos por los seres humanos en las diferentes etapas de la vida, para lo cual considera tanto la necesidad como la demanda; al respecto, algunos autores señalan que posibilitar las acciones para el cuidado, y que se reflejen de manera positiva en las personas, es una de las funciones del profesional en enfermería, cuya meta es favorecer el crecimiento y desarrollo de los individuos1, en diversos ambientes (hospitalario, comunidad, docencia, educación), con el objetivo de velar por el estado de salud de los usuarios y prevenir posibles complicaciones2

Lo anterior implica promover la salud en las personas con el fin de prevenir enfermedades a través de la educación de los diversos grupos, lo cual implica no solo un manejo de los conceptos científicos, sino no obviar que cada individuo es experto en la vivencia de su estado de salud3.

Según el Fondo de la Naciones Unidas para la Infancia4, en el año 2025, la población mundial menor de 18 años aumentará en 2300 millones de niñas y niños; es decir, un 4% más que en la actualidad, dato que invita a pensar cómo garantizarles un crecimiento y desarrollo óptimo dentro de la sociedad, razón por la que han surgido diversas políticas internacionales, como el Tratado Internacional de la Ratificación de la Convención de los Derechos del Niño, la cual propició que, en el año 2009, se decretara la Política Nacional de la Niñez y Adolescencia (PNNA), en la que se reconoce la condición de los niños, niñas y adolescentes como sujetos plenos de derechos.

En el ámbito nacional, según reportes del Instituto Nacional de Estadística y Censo5 para el 2011, la población menor de 18 años correspondía a un 34,2% (1 471 391 habitantes), porcentaje del que un 34,4% se refería a infantes de 6 a 12 años, en otras palabras, la población escolar ocupó el segundo lugar dentro del grupo de menores de edad, motivo que refuerza el porqué de intervenir en ese sector.

El intervenir a partir de la prevención en factores de riesgo es la base sobre la que sustenta este trabajo, máxime si se considera datos obtenidos en investigaciones, como las realizadas por Cabezas6, quien afirma que, en una muestra de 916 niños, con edades entre los 9 y 16 años, que un 29% de la población estudiada (266) había sido víctima de agresión en las aulas. De igual modo, Solano (2009) al trabajar con una muestra de 311 estudiantes, detectó diversas manifestaciones de violencia escolar, tales como hablar mal de los compañeros, seguido de insultos, colocar un apodo al otro y ridiculizar, además de que el 50,1% de los encuestados presenció cómo algunos estudiantes fueron víctimas de agresión física en el centro educativo. Tales cifras justifican el desarrollo de un trabajo en torno al tema, máxime teniendo en cuenta que en la etapa escolar las personas adquieren, desarrollan y potencian sus capacidades y destrezas7.

Lo anterior se asemeja a lo expuesto por Bernal8 en las estadísticas nacionales, quien menciona cómo en el año 2002 el Ministerio de Educación Pública (MEP) solicitó por primera vez información acerca de la violencia en los centros educativos: mediante los informes se reportó 87 904 agresiones; de las que un 63,34% se registró en primaria; otros datos destacables se refieren al tipo de agresión detectada: un 59,4% se refiere agresiones verbales; un 39%, a físicas; un 12,9%, a escritas; entre otras. Por último, del total de agresiones, el 36, 2 % acaecieron fuera de la institución, lo cual implica que el restante 63,8% se presentó dentro de los establecimientos educativos.

La información presentada en los informes no es ajena a la realidad de la escuela pública, afectada por la violencia escolar, según lo informan los docentes. La importancia de intervenir en esta población es posible a través de la enfermería pediátrica, abordada desde el modelo de Imogene King que, según Kérovac1, el cual estudia el cuidado como un proceso de interacción recíproca entre el profesional en enfermería, la persona y el entorno, generando transacciones y la consecución de objetivos para lograr un estado funcional de salud en el que la persona cumpla su máximo potencial en la vida cotidiana y en las funciones sociales. Lo anterior justifica el objetivo de esta investigación el cual reza de la siguiente manera: desarrollar un diagnóstico de necesidades educativas del estudiantado de cuarto y quinto grado y personal docente en una escuela pública costarricense, en el segundo semestre del año 2014.

Materiales y Métodos

Se incluyó a escolares de cuarto y quinto grado con asistencia regular, así como a los docentes de esos niveles, indistintamente de la asignatura que imparten.

La selección de la muestra para el diagnóstico se realizó al azar, según los criterios de inclusión y exclusión mencionados. Participaron 12 niños y 1 niña y, de la población docente, 5 maestras y 1 maestro.

El trabajo se realizó desde de la fenomenología, la cual describe experiencias vividas por una persona o un grupo de personas acerca de un concepto o fenómeno. En relación con el término, Trejos, Sáenz,y Oviedo9, la definen como la ciencia de los fenómenos que consiste en ver lo que se muestra, tal como es, en consecuencia, es objetiva, verdadera y científica y con ella se explica la naturaleza de las cosas o los fenómenos, así como las percepciones y significados que se desprenden de estos.

La investigación presentó un enfoque cualitativo, el cual, para Hernández, et al. [10] apuntan que “se enfoca en comprender y profundizar los fenómenos desde la perspectiva de los participantes en un ambiente natural y en relación con el contexto”.

Por último, la modalidad de investigación fue aplicada, la cual permite la implementación de distintas técnicas de recolección de datos con el fin de establecer las necesidades o problemas que afectan un sector o situación de la realidad social11.

Para la recolección de datos se utilizó tres técnicas: la primera fue una entrevista, cuyo fin fue intercambiar información entre facilitadoras y docentes, desarrollada a través de preguntas y respuestas para lograr una comunicación y construir significados respecto de un tema[10]. La segunda técnica correspondió al grupo focal, con el fin de reunir pequeños grupos en los que los participantes conversan en torno a uno o varios temas en un ambiente relajado e informal, bajo la conducción de quien facilite la actividad10 . Su objetivo fue responder a las preguntas planteadas en la unidad de análisis, la cual surgió de los cuestionamientos planteados por las investigadoras: ¿Qué conductas personales relacionadas con manifestaciones violentas presentan los escolares de cuarto y quinto grado?, ¿Cómo perciben los docentes y escolares la violencia dentro de la escuela? y finalmente ¿Los factores familiares están relacionados con las actitudes violentas de los niños y las niñas en el escenario escolar?

Además, como tercera técnica se aplicó la observación, definida por Benguría,et al. 12 como “aquella en la que se recoge la información desde afuera, sin intervenir para nada en el grupo social, hecho o fenómeno investigado”. En este caso, la técnica mencionada se empleó para recolectar información en cuanto a la interrogante sobre conductas en los escolares.

Al finalizar la recolección de datos, se procedió al análisis por medio de la triangulación, la cual se basa en varias fuentes y métodos para obtener la información de los datos que provienen de diversos actores y fuentes10; en otras palabras, se trata de analizar la información desde distintos ángulos para validar los datos.

Consideraciones bioéticas

El presente estudio contó con los siguientes principios bioéticos13: autonomía, veracidad, privacidad, beneficencia y no maleficencia. Para poder cumplir con lo expuesto, se realizó el consentimiento informado tanto para docentes como escolares, y el asentimiento informado para esta última población. Aunado a lo anterior fue necesario realizar coordinaciones previas que se basaron en la búsqueda de revisiones bibliográficas y gestiones de permisos, tanto de la coordinación del posgrado de la Maestría de Enfermería Pediátrica con énfasis en Niñez y Adolescencia de la Universidad de Costa Rica, como el diseño de la carta mediante la que se solicitó autorización para desarrollar la investigación en la escuela pública.

Resultados

Con respecto a las conductas violentas, la población docente las identificó como un acto cotidiano entre la población infantil de la institución educativa; a partir de manifestaciones como saludos irrespetuosos que dificultan la comunicación entre ambas poblaciones, lo cual se evidencia en lo expresado por la participante # 2F, quien comenta: “es hasta la forma de saludo, ya no existe el respeto por nosotras las maestras, es un saludo callejero dicen ¿qué “mop”?, para no quedarme callada les digo: ¡qué es ese saludo!” (entrevista # 2F).

Aunado a lo anterior, esta población destaca actitudes conflictivas en los escolares cuando inician relaciones románticas, debido a un mal manejo de los sentimientos y emociones, que se evidencia en el siguiente comentario: ¨cuando a una chica le gusta un chico, las niñas se pelean seriamente¨ (entrevista # 2F).

Lo referido por la población docente se ratificó al visualizarse las conductas presentes en los escolares, entre quienes practican los juegos bruscos, empujones, gritos, golpes, zancadillas y violencia, así como una inadecuada comunicación entre pares, la cual se da mediante gritos y “apodos”.

Para la población escolar, las conductas violentas se presentan desde lo cotidiano, en su casa o en escuela, y son aprendidas de personas mayores: “casi siempre lo hacen los hermanos grandes, o en la escuela los más grandes de los grados” (participante 10H). Además, en el desarrollo del grupo focal, los escolares identifican que el agredido es el más “débil”, lo cual demuestra que esta población tiene conocimiento de las conductas violentas en sus vivencias, situación que también evidencia su vulnerabilidad.

En cuanto a la percepción de la violencia escolar, la cual no es vista desde la epistemología, sino que parte del comportamiento, actitudes, acciones o hechos violentos, es percibida por el grupo docente en todas las generaciones del centro educativo, al presentarse comportamientos no adecuados para el proceso educativo, dato sobre el que una docente afirma: el aumento de la violencia en los dos últimos años, lo cual veo que no se detiene, se manifiesta hasta en los más pequeños de la escuela” (entrevista #1F).

Según los docentes, las manifestaciones de violencia provienen del hogar, idea que infieren a partir de comentarios de sus alumnos respecto de normativas que dictan los padres y madres de familia, las cuales no mejoran las relaciones ni la convivencia entre estudiantes y que se plasma en el siguiente comentario: ¨porque yo le digo, préstale el lápiz a tu compañero y ellos me responden -no porque a mí no me dejan prestar las cosas”- (grupo focal docentes, participante 6F).

De igual forma, piensan que algunas características demográficas, como la edad, generan problemas dentro del aula, debido que al mezclar estudiantes de diversas edades pueden suscitarse conflictos: ¨t tengo estudiantes de 13 y 14 años y ellas tienen otras características distintas a las de los niños de 11 y 12 años (entrevista #2F).

Una de las formas de paliar la violencia en la escuela sería a través de los comités para la convivencia en paz; sin embargo, los docentes no han recibido capacitación alguna sobre el tema: ¨ no nos han capacitado¨ (grupo focal docentes, participante 2F), asimismo manifiestan ¨lo que yo conozco es que existe por el Ministerio de Educación Pública (MEP) un protocolo para el manejo del bullying. Nos llegó por correo, pero programas no existen¨ (grupo focal docentes, participante 1F).

Ahora bien, los escolares del centro educativo perciben que la violencia escolar existe y genera consecuencias para las personas, lo cual se manifiesta en los tipos del maltrato físico y emocional, intercambio en el que los sentimientos y la autoestima son seriamente afectados, máxime si se sufre de otro tipo de violencia, tal como se expresa a continuación: ¨La violencia es muy mala porque todos somos iguales, y nadie tiene que faltarle el respeto a los demás, el ofender, pegar, avergonzar”(grupo focal niños, participante 6H), además esta población destaca ¨agredir a los demás con golpes o con vocabularios inadecuados hace que lastimen los sentimientos de uno como niño¨ (grupo focal niños, participante 9H).

En cuanto a los factores familiares relacionados con las actitudes violentas de los estudiantes, entre las que se destaca las relaciones entre familia, la percepción del concepto de familia y los valores, se encontraron los siguientes hallazgos: la población docente considera que se originan al incumplirse algunas funciones de la familia, como un inadecuado acompañamiento de los hijos, ya sea por ausencia de alguno o de ambos, o por horarios extensos en sus trabajos ¨veo que muchos de estos niños y niñas no tienen un papá o una mamá cuando llegan a sus casas, ellos salen y no tienen que pedir permiso a nadie y todo lo que hacen aquí es una forma de sobrevivencia (grupo focal docentes, participante 2F).

Lo anterior representa una preocupación para el grupo, dado que reconoce la importancia de la familia, entre otras razones, por la falta de límites en esta y un desarrollo carente de valores que se refleja en las siguientes opiniones: ¨ Yo veo que existe falta de límites por parte de los padres, además de la falta de los valores…(grupo focal docentes, participante 3F); ¨Yo considero que los valores sí los conocen, la palabra como tal, lo que desconocen es cómo utilizarlos porque no se los han enseñado ni en la casa” (grupo focal docentes, participante 5H).

En el caso de la población escolar, los aspectos familiares que influyen en la conducta violenta en la escuela se relacionan con el trato que reciben los escolares, debido a que muchos son agredidos, lo cual se manifiesta en el siguiente argumento: “Me da pena, pero mi abuelita cuando nos portamos mal nos quema las manos con los discos de la cocina, por eso mejor nos portamos bien” (grupo focal niños participante 8H).

Por otra parte, la población infantil destaca la importancia de la familia en sus vidas, porque con ella aprenden valores, como el respeto y la honestidad, para ser practicados en la escuela; sin embargo, los escolares no obvian las agresiones que reciben cotidianamente: “En la familia se aprende todas las cosas importantes para venir a la escuela, aunque muchas veces la familia les pega, agrede, grita a los chiquitos, también porque no están conformes con su familia” (grupo focal niños, participante 7F).

Con los datos obtenidos se realizó la triangulación, de los cuales se identificó las necesidades educativas en las poblaciones sobre violencia, autoestima, manejo de sentimientos, emociones y estrés, comunicación, límites, valores, relaciones interpersonales y trabajo en equipo, ejes temáticos que guiarán el desarrollo del programa.

Discusión

Con el fin de poder comprender las conductas violentas en la población escolar fue necesario clarificar el concepto de violencia, la cual puede causar daños físicos y psicológicos a las personas sin importar el sexo, la edad, etnia ni clase social, dado que es un acto en el que se usa la fuerza o el poder contra uno, otra persona o grupo14.

Estas conductas para la población docente se manifiestan a través de una dificultad en la comunicación, la cual es de gran importancia para las personas, dado que les permite intercambiar mensajes y se constituye en la base de las relaciones interpersonales15. En el aula, según el autor, los maestros y los alumnos están siempre comunicándose hasta en los momentos de silencio que se presenten en el ambiente escolar, de tal manera, que esta escena de interpretación de un mensaje explícito de saludo, vista como irrespeto, puede interferir y generar situaciones de violencia en el entorno escolar y al interior del aula respecto de las interacciones entre los miembros de la comunidad educativa: alumnos, profesores, autoridades, padres de familia16.

Por otra parte, los docentes identificaron en los escolares comportamiento violentos asociados al mal manejo de sentimientos y emociones, mismos que juegan un rol importante cuando se desarrollan los conflictos (Unidad de apoyo a la transversalidad)17 concerniente al inicio de las relaciones sentimentales entre los estudiantes.

La violencia también puede ser una manifestación de los niños ante situaciones que no se afrontan de la mejor manera, debido a que carecen de habilidades para hacerlo, lo cual es apoyado por Carozzo et al. 16, quienes consideran que la convivencia se aprende y se enseña en la cotidianidad, dado que se trata de un aprendizaje. En efecto, en cada espacio donde se comparte con otros, se practica habilidades intelectuales y destrezas necesarias para la convivencia y el desarrollo personal, ambas claves en la formación ciudadana y en el desarrollo de una cultura de paz en las escuelas.

Las manifestaciones de conductas violentas en los niños reflejaron un incorrecto manejo de emociones, debido a que, en un afán por ser aceptados, recurren a comportamientos inadecuados para llamar la atención. Dicha conducta implica un reto para el grupo de docentes, encargados de integrar un aprendizaje emocional e implementarlo en el proceso de la educación para la convivencia escolar16.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS)14 afirman que la violencia debe tratarse como un problema desde la Salud Pública, de modo que, una vez identificadas las conductas violentas de los y las escolares, se pueda intervenir en la población con el fin de evitar situaciones que causen daños físicos y emocionales, lo cual recalca la importancia de conocer las conductas que tienen los y las escolares además de los y las docentes.

Lo discutido, repercute de una forma negativa en la convivencia escolar dentro del Centro Educativo Público y obliga a incluir lo emocional como un tema necesario para relacionarse de manera adecuada con los y las demás16.

Asociado a las conductas violentas, la población docente percibe la violencia en todas las generaciones de la institución educativa, lo cual es congruente con Cabezas6, quien afirma que es un fenómeno mundial. Del mismo modo consideró que las manifestaciones de violencia provienen del hogar, idea que coincide con investigaciones realizadas por el autor mencionado, quien refiere que las relaciones dentro del aula son complejas, porque allí convergen los valores y sentimientos aprendidos en la familia6. Además, piensan que algunas características demográficas, como la edad, generan problemas dentro del aula, debido que al mezclar estudiantes de diversas edades pueden suscitarse conflictos.

Los escolares del centro educativo concuerdan en que la autoestima es seriamente afectada, máxime que, durante esta etapa, los niños aprenden habilidades de la cultura o experimenta sentimientos de inferioridad, por tanto, al comparar sus habilidades con el resto de pares, pueden surgir sentimientos de inferioridad18.

En síntesis, en lo que respecta a las percepciones de la violencia dentro de la escuela, ambas poblaciones manifestaron que sí las hay; cada quien habla desde el momento de desarrollo en el que se encuentre, dado que para los docentes es trascendental abordar oportunamente las situaciones conflictivas, mientras que los escolares lo manifestaron desde sus sentimientos y emociones, lo cual resalta la importancia de fomentar un adecuado conocimiento de sí y el crear conciencia sobre cómo dichos elementos influyen en el comportamiento social19.

Finalmente, en cuanto a los factores familiares relacionados con conductas violentas, los docentes destacan un inadecuado acompañamiento de la familia respecto de los infantes, aun cuando su apoyo y compañía son incondicionales para el desarrollo de las potencialidades y el fortalecimiento de la seguridad[7], así como para evitar la reproducción de patrones de violencia en la escuela.

De igual forma, los niños resaltan de manera positiva el apoyo de la familia para el aprendizaje de valores sociales en la convivencia; no obstante, identifican que el sistema familiar puede repercutir de manera negativa en el modelaje de factores violentos, dado que la familia es un microsistema en constante interacción con el medio y la cultura de sus integrantes, condicionado por diversos factores que pueden o no influir en los aprendizajes y los comportamientos de los seres humanos hasta llevarlos a diferentes escenarios de violencia20 que pueden manifestarse en situaciones de violencia escolar. De lo mencionado se destaca la trascendencia de la familia para el adecuado desarrollo de las personas en aspectos como valores, límites y comunicación, puesto que es el primer lugar donde se aprende valores y límites que mantienen la unidad familiar21.

Lo expuesto evidencia la trascendencia del profesional de enfermería pediátrica, quien brinda la intervención en cada uno de los aspectos del crecimiento y desarrollo de los infantes bajo los principios éticos, morales y oportunos, accionar con el que se cumple los derechos de la niñez dictados por las Naciones Unidas, razón por la que este profesional vela por el bienestar de dicha población y su familia22, al aportar conocimientos y habilidades específicas y el cliente brinda su autoconocimiento y percepciones, a través de transacciones o acuerdos logrados en relación con metas planeadas y ejecutadas para mejorar la salud2.

Conclusión

La violencia escolar es una problemática de salud pública, por ende, el abordaje desde la Enfermería Pediátrica debe continuar, puesto que brinda conocimiento y destrezas para planificar y ejecutar programas preventivos en las poblaciones participantes.

Conflicto de intereses

Las autoras declaran que no tienen conflicto de intereses económicos, sociales, personales ni de ninguna otra índole.

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Recibido: 25 de Febrero de 2016; Aprobado: 05 de Agosto de 2016

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