El acontecimiento crítico de la muerte súbita cardiaca (MSC), es letal en la mayoría de los casos, sólo sobrevive alrededor del 10% de quienes la presentan. Por lo tanto, la predicción y la prevención de la MSC son las medidas más importantes para reducir la mortalidad prematura1. El impacto de la MSC está documentada que es más elevada en países en vías de desarrollo y con una capacidad socioeconómica mas baja. Aún están por definir que factores influyen en esta diferencia en cuanto a la pronostico y curso clínico2.
Diferentes estudios han demostrado que el consumo máximo de oxígeno (VO2 máx), un indicador de la aptitud cardiorrespiratoria, es un factor predictivo independiente del riesgo de MSC 3. Del mismo modo, la depresión del segmento ST inducida por el ejercicio y la duración prolongada del QRS en individuos en reposo son predictores de MSC 4. Otros factores independientes clásicos asociados con la MSC son: tabaquismo, infarto de miocardio previo (IM), índice de masa corporal, presión arterial sistólica y proteína C reactiva.
Además del impacto de los factores usualmente identificados en cierto grupos de pacientes tales como la fracción de eyección o la presencia de miocardiopatías, emergen factores de riesgo que por lo frecuentes y cotidianos pueden pasar desapercibidos como potenciadores de un evento fatal como lo es la MSC. Dos de ellos son la obesidad y la diabetes mellitus (DM).
Estudios epidemiológicos demostraron un mayor riesgo de MSC en pacientes con DM en comparación con la población general condición que es independiente de su vínculo con la enfermedad tipo miocardiopatía o cardíaca isquémica5-6.
Estudios sugirieron que la taquicardia ventricular/ fibrilación ventricular representaron al menos un tercio de todos los ritmos iniciales registrados en el momento del paro cardíaco repentino en pacientes con DM. Este aumento del riesgo se correlacionó con la glucemia 5-6.
Los factores de riesgo cardiovascular por ejemplo, hipertensión, dislipidemia, niveles elevados de colesterol, índice de masa corporal aumentado han sido típicamente relacionados con la posibilidad de MSC. 5-7 La dislipidemia, caracterizada por nivel elevado de colesterol de tipo lipoproteínas de baja densidad, aumenta el riesgo de mortalidad cardiovascular 8.
La mayoría de los estudios de autopsias evidencian corazones estructuralmente sanos lo que supone que existe un remodelado eléctrico inicial que condiciona el riesgo5.
Las alteraciones en el ciclo del Ca2+ suficientes para aumentar el potencial arrítmico aparecen muy pronto durante la progresión de la diabetes. El hallazgo más consistente, incluso en fases muy tempranas de la enfermedad, es el aumento de la actividad de la rianodina RyR2. El RyR2 es uno de los encargados de permitir el flujo de calcio dentro de la célula miocárdica. La disfunción mitocondrial es un fenómeno bien establecido en la diabetes9.
Dentro de las observaciones que se han realizado recientemente con el uso de medicamentos como los inhibidores de SGLT-2 se han encontrado efectos en reducción de la isquemia y control de la modulación del sistema autonómico10.
La traducción clínica de estos hallazgos ha sido demostrada en estudios que incluyeron de pacientes con y sin diabetes mellitus y datos de insuficiencia cardiaca, con reducciones en la incidencia de muerte súbita 11-12.
El otro factor de riesgo relevante es la obesidad. Con datos algo contradictorios en cuanto al riesgo, dados por la llamada paradoja de la obesidad. La cual establece que el riesgo de mortalidad es menor en pacientes con obesidad leve.13
La obesidad suele ir acompañada de hipertrofia y dilatación cardiacas, que también son hallazgos comunes en las investigaciones postmortem en casos de MSC. El aumento de peso del corazón se desarrolla paralelamente al aumento de tamaño corporal. Sin embargo este proceso de remodelado no parece ser benigno y el aumento de la masa ventricular esta asociado a un aumento del riesgo de MSC de casi el triple14.
La apnea obstructiva del sueño es un factor muy común en pacientes con obesidad que, deriva en cambios fisiopatológicos, principalmente, en la regulación del sistema parasimpático y además la hipoxia concomitante se relaciona con aumento en el riesgo de muerte súbita en estos pacientes especialmente en las noches15-16.
Estos factores de riesgo los vemos(se nos presentan a diario en la práctica clínica, en ocasiones cayendo en la inercia terapéutica de no corregirlos de manera vehemente.
Adentrarse en los detalles de la fisiopatología nos permite dirigir las terapias de una manera más efectiva.













