<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1409-0090</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Acta Pediátrica Costarricense]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Acta pediátr. costarric]]></abbrev-journal-title>
<issn>1409-0090</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Asociación Costarricense de Pediatría]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1409-00901999000200001</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Bases moleculares del reconocimiento de los antígenos]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Lomonte]]></surname>
<given-names><![CDATA[Bruno]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad de Costa Rica Facultad de Microbiología ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>04</month>
<year>1999</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>04</month>
<year>1999</year>
</pub-date>
<volume>13</volume>
<numero>2</numero>
<fpage>52</fpage>
<lpage>54</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1409-00901999000200001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1409-00901999000200001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1409-00901999000200001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <CENTER><B><FONT FACE="Arial,Helvetica">Bases moleculares del reconocimiento de los ant&iacute;genos</FONT></B></CENTER> &nbsp;     <BR>&nbsp;     <CENTER><B><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Bruno Lomonte <SUP>(<A NAME="*a"></A><A HREF="#*">*</A>)</SUP></FONT></FONT></B></CENTER>      <CENTER>&nbsp;</CENTER> &nbsp;     <BR><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial,Helvetica">Aunque todos los organismos pertenecientes al reino animal poseen una serie de mecanismos inmunitarios que persiguen mantener su integridad y rechazar la invasi&oacute;n de material for&aacute;neo, solo los vertebrados cuentan con un sofisticado sistema de reconocimiento espec&iacute;fico, capaz de discriminar entre las distintas formas que puede presentar dicho material, en especial los microorganismos [<A HREF="#1">1</A>,<A HREF="#6">6</A>].</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial,Helvetica">El tipo celular que permiti&oacute; el surgimiento de un sistema inmune espec&iacute;fico es el linfocito, presente en todos los vertebrados, desde los peces m&aacute;s primitivos hasta los mam&iacute;feros superiores. Su caracter&iacute;stica principal es la capacidad de reconocimiento selectivo de los ant&iacute;genos, a trav&eacute;s de prote&iacute;nas de superficie celular especializadas para tal fin.</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial,Helvetica">Los linfocitos se organizaron, desde su aparici&oacute;n, en dos tipos principales: linfocitos T y linfocitos B. Dentro de cada una de estas estirpes celulares encontramos una diversificaci&oacute;n importante en los animales superiores, incluyendo el ser humano. Tanto los linfocitos T como los B poseen subpoblaciones especializadas, cuyas caracter&iacute;sticas y organizaci&oacute;n funcional se comprenden cada vez mejor, gracias al intenso an&aacute;lisis cient&iacute;fico a que est&aacute;n sometidas.</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial,Helvetica">El conocimiento detallado sobre el reconocimiento de los ant&iacute;genos por parte de los linfocitos T y B ha permitido una mejor comprensi&oacute;n de las respuestas inmunes espec&iacute;ficas, con sus consecuentes aplicaciones m&eacute;dicas. Entre estas, se pueden destacar: (1) el desarrollo de nuevas generaciones de vacunas, centrado actualmente no solo en la cl&aacute;sica prevenci&oacute;n de enfermedades infecciosas, sino tambi&eacute;n de enfermedades autoinmunes, degenerativas, o neopl&aacute;sicas; y (2) el refinamiento u optimizaci&oacute;n cada vez mayor de los sistemas de diagn&oacute;stico de laboratorio.</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial,Helvetica">El presente resumen tiene como objeto hacer un breve repaso y actualizaci&oacute;n del proceso de reconocimiento de los ant&iacute;genos por el sistema inmune espec&iacute;fico, en el desarrollo de sus distintas modalidades de respuesta. Estos principios generales son de utilidad para valorar mejor la evoluci&oacute;n y las tendencias actuales del desarrollo de vacunas.</FONT></FONT>     <BR><FONT SIZE=-1>&nbsp;</FONT>     ]]></body>
<body><![CDATA[<BR><FONT SIZE=-1>&nbsp;</FONT>     <BR><B><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Los ant&iacute;genos</FONT></FONT></B><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial,Helvetica">La naturaleza qu&iacute;mica de las mol&eacute;culas que pueden ser reconocidas como extra&ntilde;as por el sistema inmune es muy amplia, abarcando primordialmente prote&iacute;nas y carbohidratos, aunque tambi&eacute;n l&iacute;pidos y &aacute;cidos nucleicos [<A HREF="#4">4</A>,<A HREF="#5">5</A>]. Las dos primeras categor&iacute;as han sido las m&aacute;s estudiadas, ya que tienden a ser los componentes m&aacute;s inmunog&eacute;nicos de los microorganismos y par&aacute;sitos. La posibilidad de manipular las prote&iacute;nas mediante t&eacute;cnicas de laboratorio bien establecidas (tales como el clonaje y la expresi&oacute;n de sus genes respectivos, as&iacute; como la s&iacute;ntesis qu&iacute;mica de p&eacute;ptidos de longitud considerable), han facilitado su estudio inmunol&oacute;gico [<A HREF="#2">2</A>,<A HREF="#9">9</A>,<A HREF="#10">10</A>]. Por otra parte, la mayor complejidad estructural de los carbohidratos, sumada a las dificultades inherentes a su s&iacute;ntesis artificial, plantean un reto mayor para su estudio.</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial,Helvetica">Desde principios del siglo XX, se conoc&iacute;a que las sustancias de bajo peso molecular (menores a los 3000-5000 daltons) no inducen respuesta inmune por s&iacute; solas, comport&aacute;ndose como haptenos. La uni&oacute;n qu&iacute;mica de un hapteno a alg&uacute;n ant&iacute;geno, el cual cumple una funci&oacute;n de "transportador", hace posible el desarrollo de una respuesta espec&iacute;fica contra el primero, tanto por parte de linfocitos T como B. Por otra parte, las mol&eacute;culas de mayor tama&ntilde;o se comportan usualmente como inmun&oacute;genos, siempre y cuando cumplan otros requisitos, tales como su car&aacute;cter de "extra&ntilde;o" para el organismo y su degradabilidad [<A HREF="#8">8</A>].</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial,Helvetica">&iquest;Qu&eacute; reconoce el sistema inmune espec&iacute;fico en los ant&iacute;genos? Los linfocitos T y B poseen receptores capaces de unirse en forma complementaria a porciones relativamente peque&ntilde;as de un ant&iacute;geno, denominadas originalmente "determinantes antig&eacute;nicos" o tambi&eacute;n, m&aacute;s recientemente, epitopos. Las dimensiones de los epitopos pueden variar seg&uacute;n una serie de factores complejos, a&uacute;n debatidos, pero una gu&iacute;a general considera de 6 a 12 amino&aacute;cidos (en las prote&iacute;nas) o monosac&aacute;ridos (en los polisac&aacute;ridos). lnteresantemente, los an&aacute;lisis estructurales de los epitopos reconocidos por los linfocitos T y B en los ant&iacute;genos han mostrado algunas diferencias importantes, y sugieren algunas reglas generales sobre sus respectivas preferencias [<A HREF="#9">9</A>,<A HREF="#10">10</A>]. A la vez, es claro que aunque la totalidad de la extensi&oacute;n de una mol&eacute;cula de ant&iacute;geno es potencialmente inmunog&eacute;nica, en la pr&aacute;ctica un individuo solo reconoce algunos epitopos que dominan en su respuesta inmune.</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial,Helvetica">La predicci&oacute;n te&oacute;rica de los epitopos de un ant&iacute;geno a partir de su informaci&oacute;n estructural es de sumo inter&eacute;s, especialmente en el campo del desarrollo de vacunas. Sin embargo, a pesar de que esta l&iacute;nea de investigaci&oacute;n progresa considerablemente, las reglas para la predicci&oacute;n a&uacute;n no est&aacute;n completamente establecidas, y los resultados de los mejores algoritmos estudiados no alcanzan a&uacute;n el grado de confiabilidad deseable. La complejidad de los sistemas biol&oacute;gicos de reconocimiento y respuesta no ha podido reducirse todav&iacute;a a reglas estructurales sencillas.</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial,Helvetica">Los epitopos pueden categorizarse en dos tipos principales, denomin&aacute;ndose (1) continuos o secuenciales a aquellos formados por residuos adyacentes, y (2) discontinuos a los que est&aacute;n integrados por residuos o elementos distantes en la secuencia del ant&iacute;geno, que son yuxtapuestos por los pliegues tridimensionales propios de su conformaci&oacute;n nativa. Estos &uacute;ltimos han sido denominados tambi&eacute;n como epitopos conformacionales, pues se deduce que la desnaturalizaci&oacute;n o p&eacute;rdida de la conformaci&oacute;n nativa del ant&iacute;geno resulta en la separaci&oacute;n de los elementos que forman el epitopo, con la consiguiente desaparici&oacute;n de su capacidad de uni&oacute;n [<A HREF="#9">9</A>,<A HREF="#10">10</A>].</FONT></FONT>     <BR><FONT SIZE=-1>&nbsp;</FONT>     <BR><FONT SIZE=-1>&nbsp;</FONT>     <BR><B><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Los receptores para ant&iacute;geno</FONT></FONT></B><B><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1></FONT></FONT></B>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial,Helvetica">Como se mencion&oacute;, los linfocitos utilizan prote&iacute;nas de superficie especializadas para el reconocimiento de ant&iacute;genos. Aunque estos receptores son distintos en los linfocitos T y B, ambos poseen un origen evolutivo com&uacute;n: la estructura b&aacute;sica denominada "dominio tipo inmunoglobulina". Este vers&aacute;til bloque estructural evolucion&oacute; mediante procesos de duplicaci&oacute;n y divergencia de un gen ancestral, originando un amplio grupo de prote&iacute;nas llamado en la actualidad "superfamilia de las inmunoglobulinas". La misma incluye no solo a los citados receptores, sino tambi&eacute;n mol&eacute;culas accesorias muy relevantes como CD<SUB>3</SUB>, CD<SUB>4</SUB>, CD<SUB>8</SUB>, mol&eacute;culas de histocompatibilidad clase I y clase II, mol&eacute;culas de adhesi&oacute;n intercelular, y muchas otras.</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial,Helvetica">Los linfocitos B utilizan inmunoglobulinas de membrana (mlg) como eje central del complejo proteico que funciona como su receptor para ant&iacute;geno, produciendo posteriormente estas mismas prote&iacute;nas en forma secretada -los anticuerpos- durante su etapa terminal de c&eacute;lulas plasm&aacute;ticas. Las mlg se encuentran formando un complejo multimolecular con el heterod&iacute;mero de membrana lg-<IMG SRC="/img/fbpe/apc/v13n2/cuadrito.JPG" HEIGHT=10 WIDTH=9>/lg-<IMG SRC="/img/fbpe/apc/v13n2/cuadrito.JPG" HEIGHT=10 WIDTH=9>, capaz de iniciar la activaci&oacute;n del linfocito B ante el reconocimiento del ant&iacute;geno.</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      
<P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial,Helvetica">Las inmunoglobulinas tienen la capacidad de reconocer o unirse a ant&iacute;genos de cualquier naturaleza qu&iacute;mica, tanto en su estado nativo, como desnaturalizados. Los ant&iacute;genos pueden encontrarse libres (solubles) o en las superficies de c&eacute;lulas y part&iacute;culas. En t&eacute;rminos generales, los epitopos reconocidos por los linfocitos B tienden a ser regiones altamente expuestas de los ant&iacute;genos, de naturaleza hidrof&iacute;lica, relativamente m&oacute;viles, y frecuentemente conformacionales. Sin embargo, la amplia capacidad de reconocimiento de las inmunoglobulinas permite que se genere tambi&eacute;n una importante respuesta contra fragmentos desnaturalizados de los ant&iacute;genos que surgen de los procesos degradativos, por lo que muchos epitopos B son secuenciales.</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial,Helvetica">Por otra parte, los linfocitos T maduros se diferencian en dos subpoblaciones principales: los que expresan la prote&iacute;na CD<SUB>4</SUB>, con funciones primordialmente reguladoras de la actividad de numerosos tipos celulares (linfocitos Th o cooperadores), y los que expresan CD<SUB>8</SUB>, que al activarse adquieren un fenotipo citot&oacute;xico (Tc), con pocas excepciones. La mayor&iacute;a de los linfocitos T maduros (95% en sangre y linfa) utilizan un receptor para ant&iacute;geno denominado TCR. Una poblaci&oacute;n menor de linfocitos T, concentrados en ciertos sitios anat&oacute;micos, utiliza el TCR, a&uacute;n poco caracterizado. Por esta raz&oacute;n, la mayor parte de la informaci&oacute;n sobre el reconocimiento de ant&iacute;genos por los linfocitos T se refiere al TCR oo.</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial,Helvetica">A pesar de su homolog&iacute;a con las inmunoglobulinas, el TCR se distingue de estas tanto a nivel estructural como funcional. Despu&eacute;s de a&ntilde;os de intenso estudio, se determin&oacute; que el TCR solo reconoce fragmentos pept&iacute;dicos de los ant&iacute;genos cuando se encuentran asociados a las mol&eacute;culas del complejo principal de histocompatibilidad (CPH) en la superficie de otras c&eacute;lulas. Esto significa que el TCR no es capaz de interaccionar eficazmente con formas solubles o libres del ant&iacute;geno. Implica adem&aacute;s que el ant&iacute;geno debe ser de naturaleza proteica, y ser procesado o fragmentado en p&eacute;ptidos para dar inicio al reconocimiento y activaci&oacute;n de los linfocitos T. En consecuencia, los epitopos T son secuenciales o continuos. De hecho, el an&aacute;lisis de los epitopos T en las prote&iacute;nas muestra que son segmentos generalmente poco expuestos en la superficie, con al menos una porci&oacute;n hidrof&oacute;bica, con longitudes de 8-11 o de 12-25 amino&aacute;cidos, dependiendo de su asociaci&oacute;n con mol&eacute;culas del CPH clase I o clase II, respectivamente [<A HREF="#3">3</A>,<A HREF="#4">4</A>,<A HREF="#7">7</A>].</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial,Helvetica">Los linfocitos Th reconocen p&eacute;ptidos asociados a mol&eacute;culas del CPH clase ll. Estos p&eacute;ptidos provienen de la internalizaci&oacute;n de ant&iacute;genos ex&oacute;genos por parte de c&eacute;lulas presentadoras o accesorias, y posterior degradaci&oacute;n en vacuolas endoc&iacute;ticas, asociaci&oacute;n con CPH clase II y exposici&oacute;n final en la superficie celular. Entre las principales c&eacute;lulas que poseen mol&eacute;culas CPH clase II para poder presentar p&eacute;ptidos a los linfocitos Th se encuentran distintos tipos de macr&oacute;fagos, c&eacute;lulas dendr&iacute;ticas y linfocitos B.</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial,Helvetica">Por otra parte, los linfocitos Tc reconocen p&eacute;ptidos asociados a mol&eacute;culas del CPH clase I, las cuales se encuentran en pr&aacute;cticamente todas las c&eacute;lulas nucleadas del organismo. Estos p&eacute;ptidos corresponden a fragmentos de prote&iacute;nas end&oacute;genas, sintetizadas por las c&eacute;lulas, que se ubican en su citoplasma, y que son procesadas por sus rutas metab&oacute;licas normales de recambio proteico.</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial,Helvetica">El descubrimiento de estas dos rutas de procesamiento y presentaci&oacute;n de ant&iacute;genos a los linfocitos T, y de la manera en que se lleva a cabo su reconocimiento sobre las distintas clases de mol&eacute;culas del CPH, ha tenido importantes implicaciones en la comprensi&oacute;n de las respuestas hacia los agentes infecciosos y otros ant&iacute;genos. A la vez, ha permitido idear estrategias m&aacute;s racionales para la manipulaci&oacute;n de las respuestas inmunes, a trav&eacute;s del desarrollo de sistemas de administraci&oacute;n de ant&iacute;genos dirigidas hacia una u otra ruta celular de procesamiento. Por ejemplo, actualmente se sabe que la administraci&oacute;n de un virus inactivado, o de componentes aislados de un virus, no logra generar una respuesta eficiente de linfocitos T citot&oacute;xicos contra el mismo, dado que para esto se requiere de un proceso de replicaci&oacute;n activa del virus dentro de las c&eacute;lulas. En dicho ejemplo, los ant&iacute;genos virales pasar&iacute;an a la ruta de procesamiento de material ex&oacute;geno, con lo cual se podr&iacute;a generar una respuesta de anticuerpos, pero no de linfocitos Tc, ya que no se va a tener la presencia de prote&iacute;nas virales en el citoplasma. Sin embargo, la administraci&oacute;n de material viral inactivado dentro de ves&iacute;culas artificiales como los liposomas, capaces de fusionarse con las membranas celulares y liberar su contenido al citoplasma, puede llevar a la inducci&oacute;n de una respuesta de linfocitos Tc considerable. Se han ideado varios otros sistemas para llevar ant&iacute;genos al compartimento citoplasm&aacute;tico y manipular de esta manera su acceso a la ruta end&oacute;gena de procesamiento.</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial,Helvetica">Este campo de estudio b&aacute;sico ha demostrado ser fundamental para la b&uacute;squeda de nuevas y mejores formas de vacunaci&oacute;n contra las principales enfermedades infecciosas que afectan al hombre y a los animales.</FONT></FONT>     <BR><FONT SIZE=-1>&nbsp;</FONT>     ]]></body>
<body><![CDATA[<BR><FONT SIZE=-1>&nbsp;</FONT>     <CENTER><FONT SIZE=-1>&nbsp;</FONT></CENTER> <B><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Referencias</FONT></FONT></B><FONT SIZE=-1></FONT>      <!-- ref --><P><A NAME="1"></A><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>1. Abbas AK, Lichtman AH &amp; Pober JS. Cellular and Molecular lmmunology. W.B. Saunders Company, Philadelphia, 1994, 457 pp.</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=097317&pid=S1409-0090199900020000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="2"></A><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>2. Calder&oacute;n L. &amp; Lomonte B. Inhibition of the myotoxic action of Bothrops asper myotoxin II in mice by immunization with its synthetic peptide 115-129. Toxicon 1999; 37: 683-687.</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=097318&pid=S1409-0090199900020000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="3"></A><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>3. Davis MM &amp; Chien Y. lssues concerning the nature of antigen recognition by&nbsp;<IMG SRC="http:/img/fbpe/apc/v13n2/cuadrito.JPG" HEIGHT=10 WIDTH=9><IMG SRC="http:/img/fbpe/apc/v13n2/cuadrito.JPG" HEIGHT=10 WIDTH=9> and&nbsp;<IMG SRC="http:/img/fbpe/apc/v13n2/cuadrito.JPG" HEIGHT=10 WIDTH=9><IMG SRC="http:/img/fbpe/apc/v13n2/cuadrito.JPG" HEIGHT=10 WIDTH=9> T-cell receptors. Immunol. Today 1995; 16:316-318.</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=097319&pid=S1409-0090199900020000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="4"></A><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>4. Greenspan N &amp; Cooper L. Complementarity, specificity and the nature of epitopes and paratopes in multivalent interactions. lmmunol. Today 1995; 16: 226-230.</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=097320&pid=S1409-0090199900020000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="5"></A><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>5. Janeway CA &amp; Travers P. lmmunobiology: the lmmune System in Health and Disease. Garland Publishing lnc., New York, 1996, 552 pp.</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=097321&pid=S1409-0090199900020000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="6"></A><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>6. Kuby J. lmmunology. W.H. Freeman and Company, New York, 1997, 664 pp.</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=097322&pid=S1409-0090199900020000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="7"></A><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>7. Lechler R &amp; Pla M. The credentials of a T-cell epitope. lmmunol. Today 1995;16: 561-563.</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=097323&pid=S1409-0090199900020000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="8"></A><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>8. Lomonte B. Nociones de lnmunolog&iacute;a. 1998. Editorial Lara, Segura &amp; Asociados, San Jos&eacute;, 1997, 40 pp.</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=097324&pid=S1409-0090199900020000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="9"></A><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>9. Van Regenmortel, M.H.V. Synthetic Peptides as Antigens. Elsevier, Amsterdam, 1988.</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=097325&pid=S1409-0090199900020000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="10"></A><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>10. Van Regenmortel, MHV. Synthetic peptides help in diagnosing viral infections. ASM News 1998; 64: 332-338.</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=097326&pid=S1409-0090199900020000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT COLOR="#000000"><FONT SIZE=-1>(<A NAME="*"></A><A HREF="#*a">*</A>) MQC, PhD. Instituto Clodomiro Picado, Facultad de Microbiolog&iacute;a, Universidad de Costa Rica.</FONT></FONT></FONT>      ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Abbas]]></surname>
<given-names><![CDATA[AK]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Lichtman]]></surname>
<given-names><![CDATA[AH]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Pober]]></surname>
<given-names><![CDATA[JS]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Cellular and Molecular lmmunology]]></source>
<year>1994</year>
<page-range>457</page-range><publisher-loc><![CDATA[Philadelphia ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[W.B. Saunders Company]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Calderón]]></surname>
<given-names><![CDATA[L.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Lomonte]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Inhibition of the myotoxic action of Bothrops asper myotoxin II in mice by immunization with its synthetic peptide 115-129]]></article-title>
<source><![CDATA[Toxicon]]></source>
<year>1999</year>
<volume>37</volume>
<page-range>683-687</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Davis]]></surname>
<given-names><![CDATA[MM]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Chien]]></surname>
<given-names><![CDATA[Y]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[lssues concerning the nature of antigen recognition by <IMG SRC="cuadrito.JPG" WIDTH=9 HEIGHT=10><IMG SRC="cuadrito.JPG" WIDTH=9 HEIGHT=10> and <IMG SRC="cuadrito.JPG" WIDTH=9 HEIGHT=10><IMG SRC="cuadrito.JPG" WIDTH=9 HEIGHT=10> T-cell receptors]]></article-title>
<source><![CDATA[Immunol. Today]]></source>
<year>1995</year>
<volume>16</volume>
<page-range>316-318</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Greenspan]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Cooper]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Complementarity, specificity and the nature of epitopes and paratopes in multivalent interactions]]></article-title>
<source><![CDATA[lmmunol. Today]]></source>
<year>1995</year>
<volume>16</volume>
<page-range>226-230</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Janeway]]></surname>
<given-names><![CDATA[CA]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Travers]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[lmmunobiology: the lmmune System in Health and Disease]]></source>
<year>1996</year>
<page-range>552</page-range><publisher-loc><![CDATA[^eNew York New York]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Garland Publishing lnc.]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kuby]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[lmmunology]]></source>
<year>1997</year>
<page-range>664</page-range><publisher-loc><![CDATA[^eNew York New York]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[W.H. Freeman and Company]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Lechler]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Pla]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The credentials of a T-cell epitope]]></article-title>
<source><![CDATA[lmmunol. Today]]></source>
<year>1995</year>
<volume>16</volume>
<page-range>561-563</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Lomonte]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Nociones de lnmunología]]></source>
<year>1998</year>
<page-range>40</page-range><publisher-loc><![CDATA[^eSan José San José]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Lara, Segura & Asociados]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Van Regenmortel]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.H.V]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Synthetic Peptides as Antigens]]></source>
<year>1988</year>
<publisher-loc><![CDATA[Elsevier^eAmsterdam Amsterdam]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Van Regenmortel]]></surname>
<given-names><![CDATA[MHV]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Synthetic peptides help in diagnosing viral infections]]></article-title>
<source><![CDATA[ASM News]]></source>
<year>1998</year>
<volume>64</volume>
<page-range>332-338</page-range></nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
