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</front><body><![CDATA[  <b><font face="Verdana" size="4">     <p align="center">Dr. Karl Hoffmann Brehmer</p> </font><font face="Verdana" size="2"> </font></b>     <p style="font-weight: bold;"><font face="Verdana" size="2"><i>Luko Hilje Quir&oacute;s</i></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><i>Bi&oacute;logo. Profesor Em&eacute;rito del Centro Agron&oacute;mico Tropical de Investigaci&oacute;n y Ense&ntilde;anza (CATIE). <a href="mailto:luko@ice.co.cr">luko@ice.co.cr</a></i> </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El nombre del m&eacute;dico alem&aacute;n Karl Hoffmann Brehmer est&aacute; indisolublemente unido a la historia de Costa Rica, patria que hizo suya a pesar de haber nacido lejos. Y la hizo suya demostrando genuino amor filial en los frentes de batalla de Guanacaste y Nicaragua, donde se afianzar&iacute;an la soberan&iacute;a y la libertad de nuestro pa&iacute;s y de toda Centroam&eacute;rica.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">All&aacute;, Hoffmann debi&oacute; empu&ntilde;ar el fusil cuando las circunstancias lo demandaron, pero, sobre todo, despleg&oacute; su valent&iacute;a y sapiencia de m&eacute;dico para afrontar una situaci&oacute;n de dimensiones descomunales. Sus aportes como cirujano mayor del Ej&eacute;rcito Expedicionario -junto con cuatro colegas y un ayudante- contribuyeron a anular la amenaza del esclavismo, encarnado en la doctrina del Destino Manifiesto y en las armas del ej&eacute;rcito filibustero de William Walker.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Aunque la cifra de muertos en la batalla de Rivas est&aacute; en discusi&oacute;n, hist&oacute;ricamente se la ha establecido en unos 500 combatientes de nuestras filas (&iexcl;en menos de 24 horas de combate!), pero tambi&eacute;n hubo unos 300 heridos. Sin camas ni medicamentos suficientes, 270 de ellos fueron albergados en el "hospital de sangre", improvisado el 11 de abril por la tarde en la casa de Malia&ntilde;o. Seg&uacute;n consta en la detallada lista de heridos preparada por &eacute;l, a siete de ellos hubo que hacerles amputaciones, en condiciones de higiene inadecuadas.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Nacido el 7 de diciembre de 1823 en Stettin, Prusia, en 1846 Hoffmann se hab&iacute;a graduado como m&eacute;dico en la Universidad de Berl&iacute;n. Aparte de su inter&eacute;s hacia las ciencias naturales, a las que dedic&oacute; buena parte de su tiempo, ejerci&oacute; como m&eacute;dico en varios hospitales de Berl&iacute;n durante 1848 y 1849, y hasta tuvo la oportunidad de tratar a enfermos de c&oacute;lera morbus. Esta experiencia previa ser&iacute;a realmente providencial para nuestra patria, pues pocos d&iacute;as despu&eacute;s de la batalla de Rivas se manifestar&iacute;a el primer caso de c&oacute;lera.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Imputados los "vapores miasm&aacute;ticos" de Rivas como su causa, por parte del presidente don Juan Rafael Mora y de los m&eacute;dicos -cuando se desconoc&iacute;a que su agente causal era la bacteria <i>Vibrio cholerae-</i>, se orden&oacute; la repatriaci&oacute;n de nuestras tropas. Bajo el ardiente sol de abril, el retorno fue espantoso. Sufriendo incontenibles diarreas que causaban postraci&oacute;n en pocas horas o d&iacute;as, a la vera de los caminos fueron quedando los cad&aacute;veres, en fosas improvisadas. Y, con la llegada del in&oacute;culo a los sitios m&aacute;s poblados, la epidemia creci&oacute; de manera exponencial, hasta causar unas 10.000 muertes, equivalentes al 8-10% de la poblaci&oacute;n de entonces.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Pero, en medio del pavor y la desesperaci&oacute;n colectivos, emergi&oacute; serena y sabia la voz de Hoffmann. Presto y oportuno, public&oacute; dos boletines con consejos de naturaleza preventiva, como evitar frutas y bebidas fermentadas, consumir reconstituyentes y mantener una actitud an&iacute;mica positiva, as&iacute; como consumir un preparado de gotas amargas vertidas en co&ntilde;ac o vino fino, denominado por &eacute;l "medicina anticol&eacute;rica", "mixtura t&oacute;nica" o "esencia t&oacute;nica".</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Este era de uso obligatorio para los sepultureros que, en carretas, trasladaban decenas de cuerpos apilados y los depositaban en fosas comunes en los cementerios. Asimismo, tuvo tanta acogida entre la ciudadan&iacute;a, que las autoridades, bastante preocupadas, debieron advertir: "muchos son los que se medicinan en sana salud y no pocos los que hacen un uso pernicioso de las gotas amargas y el co&ntilde;ac". Puesto que hoy se sabe que este tipo de alcoholes y las bebidas &aacute;cidas matan al bacilo de manera casi instant&aacute;nea, es posible que la oportuna ingesti&oacute;n del preparado evitara el desarrollo de la enfermedad y, con ello, que la epidemia causara estragos a&uacute;n mayores.    <br> </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">    <br> </font></p>     <div style="text-align: center;"><img  src="/img/revistas/amc/v51n4/a01i1v51n4.jpg" title="" alt=""  style="width: 373px; height: 522px;">    <br>     <br> </div>     <p><font face="Verdana" size="2">Superada la etapa de la epidemia y reanudada la guerra con las definitorias batallas del r&iacute;o San Juan, Hoffmann se ausentar&iacute;a de la vida p&uacute;blica. Tambi&eacute;n debi&oacute; cancelar sus giras a nuestras monta&ntilde;as, que fue uno de los motivos por los que se traslad&oacute; a Costa Rica, y que justific&oacute; la carta de recomendaci&oacute;n que, en 1853, su mentor, el sabio Alexander von Humboldt -el gran explorador de Am&eacute;rica-, remitiera al presidente Mora. Adem&aacute;s, por su probada capacidad profesional, compromiso y estrecha relaci&oacute;n con el Gobierno, le correspond&iacute;a asumir la direcci&oacute;n del Hospital San Juan de Dios, pero quien lo har&iacute;a ser&iacute;a el estadounidense Santiago Hogan.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Todo esto obedeci&oacute; al serio deterioro de su salud -como resultado de la incesante actividad desplegada en los meses previos-, debido a un problema de la m&eacute;dula y del intestino mayor, seg&uacute;n constar&iacute;a en el acta de defunci&oacute;n. Sus dedos fueron endureci&eacute;ndose y perdiendo movilidad, lo que le imped&iacute;a ejercer como m&eacute;dico, de manera que el Gobierno le otorg&oacute; una pensi&oacute;n. Buscando un clima m&aacute;s c&aacute;lido, a inicios de 1859 part&iacute;a con su esposa hacia Puntarenas, pero pronto ella morir&iacute;a de tifoidea. Severamente deprimido, &eacute;l expir&oacute; el 11 de mayo, a los 35 a&ntilde;os de edad.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Sus restos permanecieron casi abandonados en el cementerio de Esparza durante 70 a&ntilde;os, pero en 1929 se les exhum&oacute; y traslad&oacute; a San Jos&eacute; y, con honores de General de Brigada, se les deposit&oacute; en el Cementerio General, donde hoy reposan junto a los de su esposa Emilia.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">Como tributo a su extraordinaria labor humanitaria y c&iacute;vica, en 2008 el auditorio del Hospital San Rafael, en Alajuela, fue bautizado con su nombre.</font></p> <font face="Verdana" size="2"><i> </i></font>     <p><font face="Verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      ]]></body>
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