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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Los determinantes de la mortalidad y las diferencias socioeconómicas de la mortalidad en la infancia]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <div style="text-align: justify;">     <div style="text-align: center;"><font  style="font-family: Verdana; font-weight: bold;" size="4">Los determinantes de la mortalidad y las diferencias socioecon&oacute;micas de la mortalidad en la infancia</font>    <br> </div>     <br>     <div style="text-align: center;"><font style="font-family: Verdana;"  size="2">Hugo Behm Rosas</font><a href="#Correspondencia1">*</a><a  name="Correspondencia2"></a>+    <br> </div>     <br> <hr style="width: 100%; height: 2px;"><font  style="font-family: Verdana; font-weight: bold;" size="3">Presentaci&oacute;n</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">El texto que se reproduce a continuaci&oacute;n, escrito por el Dr. Hugo Behm Rosas,&nbsp; nacido en el a&ntilde;o 1913, a inicios de los a&ntilde;os noventa, sintetiza lo que fue un largo y prol&iacute;fico trabajo de an&aacute;lisis de la mortalidad infantil en Am&eacute;rica Latina. As&iacute; lo atestiguan los estudios que public&oacute; desde los inicios de los a&ntilde;os sesenta del siglo pasado hasta el primer lustro de este siglo. El texto: <span  style="font-style: italic;">Las diferencias socioecon&oacute;micas de la mortalidad en la infancia</span> es un cap&iacute;tulo del libro <span style="font-style: italic;">Las desigualdades sociales ante la muerte en Am&eacute;rica Latina</span> publicado en el a&ntilde;o 1992 por el Centro Latinoamericano y Caribe&ntilde;o de Demograf&iacute;a (CELADE) de la Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica para Am&eacute;rica Latina y el Caribe (CEPAL) y la Organizaci&oacute;n Holandesa para la Cooperaci&oacute;n Internacional en Educaci&oacute;n Superior. El texto constituye una s&iacute;ntesis de los m&uacute;ltiples estudios sobre diferencias de la mortalidad infantil entre grupos sociales.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Las contribuciones del Dr. Behm para entender las diferencias de mortalidad infantil entre distintos grupos sociales fueron muchas. Estas empezaron cuando, como lo narra en el pr&oacute;logo a una reedici&oacute;n de una de sus primeras publicaciones<a href="#Nota_i"><sup>i</sup></a>, el Dr. Behm dej&oacute; la cl&iacute;nica por la salud p&uacute;blica para emprender una investigaci&oacute;n sobre las diferencias de mortalidad infantil en Chile. En 1962 public&oacute; <span  style="font-style: italic;">Mortalidad infantil y nivel de vida</span> publicado por la Escuela de Salud p&uacute;blica de la Universidad de Chile y recientemente reeditado por la unidad de Patrimonio Cultural de la Salud.&nbsp; A partir de este influyente estudio donde escribe &#8220;<span style="font-style: italic;">La mortalidad infantil viene a ser, en consecuencia, un indicador del alto precio que los pueblos pagan por las formas de organizaci&oacute;n econ&oacute;micamente ineficientes y socialmente injustas que han logrado darse</span>&#8221;<a href="#Nota_ii"><sup>ii</sup></a>, emprendi&oacute; muchos otros explorando las desigualdades sociales en la mortalidad infantil. Los &uacute;ltimos estudios los realiz&oacute; en la subsede de CELADE en Costa Rica donde junto a muchos colaboradores llevo a cabo estudios sobre la mortalidad infantil en casi todos los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Estos &uacute;ltimos estudios, iniciados en&nbsp; la d&eacute;cada de los setenta, analiza la mortalidad infantil utilizando informaci&oacute;n censal por medio de m&eacute;todos indirectos desarrollados por William Brass y luego ampliados por Ken Hill y Sam Preston. Tal como lo explica el Dr. Behm en el texto que sigue, estos m&eacute;todos utilizan, adem&aacute;s de la informaci&oacute;n propia sobre mortalidad recogida en el censo (proporci&oacute;n de fallecidos entre los hijos de las mujeres mayores de 12 a&ntilde;os), el conjunto de variables relativas a las condiciones econ&oacute;micas y sociales que permiten caracterizar el entorno del hogar y sus circunstancias socioecon&oacute;micas. No se trata de estimaciones exactas, pero su novedad radicaba en la posibilidad de analizar diferencias en la mortalidad infantil m&aacute;s all&aacute; de las limitadas posibilidades que daban los registros de estad&iacute;sticas vitales, generalmente incompletos y muchas veces inexistentes en los pa&iacute;ses latinoamericanos.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">El m&eacute;rito e importancia de los trabajos del Dr. Behm no se reduce, sin embargo, a una aplicaci&oacute;n mec&aacute;nica del m&eacute;todo.&nbsp; En sus trabajos, el Dr. Behm ubica la mortalidad infantil en el &aacute;mbito de los problemas que la desigualdad social genera en las sociedades latinoamericanas.&nbsp; Las diferencias, seg&uacute;n clases sociales, se describen utilizando categor&iacute;as que muchos an&aacute;lisis dejan de lado. As&iacute;, por ejemplo, el Dr. Behm muestra &#8211;en el texto utilizando el ejemplo de Costa Rica- las diferencias en la mortalidad infantil de los hijos de asalariados agr&iacute;colas con respecto a los grupos medios, por un lado, y, por otro, la semejanza entre asalariados manuales del sector no agr&iacute;cola y los campesinos.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Los resultados de los estudios son fruto de un riguroso an&aacute;lisis y una particular atenci&oacute;n a los detalles producto de la larga experiencia profesional que en los setenta ya acumulaba el Dr. Behm. La exposici&oacute;n de los resultados, presentados con vehemencia, se nutren de su profundo compromiso y convicci&oacute;n de la necesidad de combatir las desigualdades sociales.&nbsp; Fue esa profunda convicci&oacute;n la que lo llev&oacute; al exilio de su pa&iacute;s natal Chile durante la dictadura de Pinochet despu&eacute;s de 15 meses en el campo de concentraci&oacute;n de Ritoque, para trabajar en Costa Rica donde falleci&oacute; el 28 de abril del 2011.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Por lo anterior, el texto que sigue tiene, sobre todo, ejemplos de Costa Rica. IIdentificando y caracterizando, seg&uacute;n clases sociales, a distintos grupos de riesgo con el prop&oacute;sito de cuantificar la poblaci&oacute;n expuesta a distintos riesgos de mortalidad infantil. El an&aacute;lisis mostr&oacute; entonces c&oacute;mo la pronunciada baja de la mortalidad infantil, que conoci&oacute; el pa&iacute;s en la d&eacute;cada de los setenta, gener&oacute; rezagos importantes en algunos grupos sociales desfavorecidos. Esta contribuci&oacute;n, as&iacute; como muchas otras del Dr. Behm, han sido tomadas en cuenta en distintos programas de salud iniciados en los noventa.&nbsp; Tal como lo se&ntilde;ala en una entrevista, con ello contribuye a &#8220;<span  style="font-style: italic;">formar conciencia de que los problemas de salud de la poblaci&oacute;n est&aacute;n fuertemente influidos por la divisi&oacute;n en clases sociales que hoy prevalece en nuestros pa&iacute;ses, que crea diferencias importantes en su nivel de salud</span>&#8221;<a  href="#Nota_iii"><sup>iii</sup></a>.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Ph.D. Arodys Robles    <br> Director    <br> Centro Centroamericano de Poblaci&oacute;n    <br> Universidad de Costa Rica</font>    <br> <font style="font-family: Verdana; font-weight: bold;" size="3">    <br> Los Determinantes de la Mortalidad</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">La muerte que ocurre antes de la senectud, es habitualmente una consecuencia de la enfermedad; una minor&iacute;a de casos, se debe a un accidente o una violencia externa. Por esta raz&oacute;n, el an&aacute;lisis de los procesos que determinan la mortalidad en una poblaci&oacute;n es el an&aacute;lisis de los determinantes de la salud y de la enfermedad. Este es el campo de la epidemiolog&iacute;a.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Estos procesos son bastante complejos y su teorizaci&oacute;n est&aacute; en constante desarrollo. Aqu&iacute; se intenta resumir de modo simple sus principales caracter&iacute;sticas, en particular aquellas que son atinentes al an&aacute;lisis de las diferencias sociales de la mortalidad.</font>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana; font-weight: bold;" size="2">El proceso de salud-enfermedad</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">La salud ha sido concebida como un estado de bienestar f&iacute;sico, ps&iacute;quico y social, que implica un &#8220;normal&#8221; funcionamiento org&aacute;nico y una adaptaci&oacute;n biol&oacute;gica del individuo a su ambiente, todo lo cual le permite realizar su trabajo habitual. Pero esta concepci&oacute;n representa una situaci&oacute;n ideal, que se alcanzar&iacute;a s&oacute;lo por excepci&oacute;n. Es necesario concebir la salud como un proceso, esencialmente din&aacute;mico, en el cual la condici&oacute;n de &#8220;sano&#8221; y &#8220;enfermo&#8221; son dos momentos de un mismo proceso. Como objeto de estudio, &eacute;ste puede considerarse al nivel individual o al nivel colectivo. La mortalidad que se analiza en los estudios de poblaci&oacute;n, se incluye en este &uacute;ltimo nivel.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana; font-weight: bold;" size="2">Los determinantes del proceso salud-enfermedad</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">El conjunto de condiciones que determina la situaci&oacute;n de salud/enfermedad tiene, desde luego, componentes biol&oacute;gicos, que comprenden factores internos (gen&eacute;ticos) y otros que provienen del ambiente f&iacute;sico y biol&oacute;gico en que el hombre vive. La hemofilia y las enfermedades infecciosas son ejemplos de estos dos modos biol&oacute;gicos de enfermar. Los componentes biol&oacute;gicos pueden influir el proceso de salud-enfermedad de un modo favorable o desfavorable al hombre.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Sin embargo, tambi&eacute;n es evidente que el proceso salud-enfermedad (sobre todo si se analiza a nivel colectivo), depende de determinantes que est&aacute;n en el seno de la propia sociedad. La mortalidad del hemof&iacute;lico depender&aacute;, en parte, del acceso que &eacute;l tenga a servicios de diagn&oacute;stico y tratamiento. El curso de la mortalidad en una epidemia de SIDA est&aacute; influ&iacute;do[sic]<a href="#Cita_2"><sup>2</sup></a>, entre otros factores, por la modificaci&oacute;n de comportamientos sexuales y por la efectividad de las campa&ntilde;as educativas de prevenci&oacute;n. Ninguno de estos condicionantes son biol&oacute;gicos sino sociales. En el presente texto se muestran las diferencias de la mortalidad entre grupos socio-econ&oacute;micos y entre pa&iacute;ses que se encuentran en diversas etapas hist&oacute;ricas de desarrollo. Ellas son la mejor evidencia de esta g&eacute;nesis social del proceso salud-enfermedad-muerte<a href="#Cita_3"><sup>3</sup></a>.</font>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Los determinantes biol&oacute;gicos y sociales constituyen una estructura causal compleja, debido al n&uacute;mero, caracter&iacute;sticas y formas de articulaci&oacute;n de las variables. Este es un asunto te&oacute;rico que est&aacute; en plan discusi&oacute;n<a href="#Cita_4"><sup>4</sup></a>. Lo importante es que ellos operan a diversos niveles dentro de la estructura causal, niveles que deben ser tomados en cuenta en el an&aacute;lisis. Para la presente s&iacute;ntesis, se distinguen esquem&aacute;ticamente: (1) los determinantes que dependen de la estructura social (macro nivel de an&aacute;lisis), (2) los determinantes m&aacute;s pr&oacute;ximos (grupos sociales) y (3) el nivel individual<a href="#Cita_5"><sup>5</sup></a>.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana; font-weight: bold;" size="2">Los determinantes en la estructura social global</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">En el esquema de Frenck et al. (<a href="img/revistas/psm/v12n1/a09t1.gif">Gr&aacute;fico 1</a>)<a  href="#Cita_6"><sup>6</sup></a>, todo el proceso salud-enfermedad se enmarca en cuatro determinantes sist&eacute;micos. (1) La poblaci&oacute;n, que es significativa por algunas caracter&iacute;sticas demogr&aacute;ficas (principalmente la urbanizaci&oacute;n). (2) El ambiente f&iacute;sico, que interesa por el clima, existencia de par&aacute;sitos y vectores, y los recursos naturales que aporte. (3) La estructura gen&eacute;tica de la poblaci&oacute;n y (4) La organizaci&oacute;n social. Esta &uacute;ltima tiene cuatro dimensiones: estructura econ&oacute;mica, instituciones pol&iacute;ticas, ciencia y tecnolog&iacute;a, cultura e ideolog&iacute;a. Ellas determinan el total de la riqueza producida y las reglas de estratificaci&oacute;n de los grupos sociales. El acceso diferencial a esta riqueza est&aacute; mediado por la estructura ocupacional y los mecanismos de redistribuci&oacute;n estatales.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">El an&aacute;lisis de la organizaci&oacute;n social (que es determinante crucial) depende de la teor&iacute;a social en que est&eacute; basado. En una interpretaci&oacute;n materialista e hist&oacute;rica<a href="#Cita_7"><sup>7</sup></a>, de modo muy general, el proceso de salud-enfermedad est&aacute; determinado por el modo como el hombre se apropia de la naturaleza para asegurar su reproducci&oacute;n social. Esta apropiaci&oacute;n se realiza por medio del proceso del trabajo, basado en determinado desarrollo de las fuerzas productivas. En este proceso se establecen relaciones sociales que, en las sociedades capitalistas contempor&aacute;neas, separan la fuerza de trabajo en clases sociales, definidas por el lugar que ellas ocupan en el sistema productivo. Las clases sociales tienen un acceso dispar al producto social y tambi&eacute;n a las decisiones pol&iacute;ticas, en especial en el &aacute;mbito econ&oacute;mico y social. Hay tambi&eacute;n diferencias en el proceso de trabajo mismo, que se mencionan m&aacute;s adelante.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">As&iacute; se generan, en la estructura social, las condiciones que determinar&aacute;n las diferencias sociales en la salud, la enfermedad y la muerte, por intermedio de determinantes y condicionantes que operan en varios niveles. Todos ellos tienen relaciones dial&eacute;cticas entre s&iacute;.</font>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana; font-weight: bold;" size="2">Los determinantes pr&oacute;ximos, a nivel grupal (familia, trabajo, comunidad, etc.)</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">En este nivel, los determinantes estructurales operan en el sitio donde el hombre trabajo (proceso de trabajo<a href="#Cita_8"><sup>8</sup></a>) y donde vive (hogar, comunidad). Ellos determinan un acceso variables a los bienes y servicios que el grupo familiar (o social<a href="#Cita_9"><sup>9</sup></a>) requiere para su reproducci&oacute;n. As&iacute; se generan condiciones materiales de vida (alimentaci&oacute;n, vivienda, cuidado de la salud, educaci&oacute;n, etc.) que son tambi&eacute;n muy variadas. Son estas condiciones, de mayor a menor riesgo para el proceso salud y que implican una mortalidad diferencial, las que usualmente se identifican con diversos indicadores en los estudios emp&iacute;ricos.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Frenck et al. hacen notar que las necesidades mencionadas se satisfacen en dos fuentes diferentes. Una es el mercado, donde su grado de satisfacci&oacute;n depende directamente del nivel de ingreso (alimentos, vestuario, por ejemplo). Otros bienes y servicios provienen, en grado mayor o menor, de una fuente institucional, a menudo estatal (salud, educaci&oacute;n, vivienda, por ejemplo). Por ello, las pol&iacute;ticas sociales que afectan a la distribuci&oacute;n de estos &uacute;ltimos bienes y servicios, pueden constituir un mecanismo atenuador de las diferencias estructurales que se han mencionado; o bien, pueden contribuir a mantenerlas<a  href="#Cita_10"><sup>10</sup></a>.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Dentro de los l&iacute;mites as&iacute; impuestos, cada grupo familiar desarrolla una serie de conductas que intenta asegurar la reproducci&oacute;n del grupo (a veces llamadas estrategias de sobrevivencia). Son, por ejemplo, pautas de consumo y distribuci&oacute;n; o de formaci&oacute;n de uniones y procreaci&oacute;n<a href="#Cita_11"><sup>11</sup></a>. Frenk et al. subrayan el papel de los llamados &#8220;estilos de vida&#8221;, que son comportamientos compartidos por un grupo social en un contexto espec&iacute;fico, que tienen componentes ideol&oacute;gicos y dependen tambi&eacute;n de situaci&oacute;n de mercado. Ellos son la forma en que los grupos sociales traducen las condiciones materiales de vida en pautas de comportamiento. Un ejemplo (frecuentemente usado, aunque es restringido) son ciertas pr&aacute;cticas de consumo que son factores de riesgo para algunas enfermedades (consumo de tabaco, alcohol, drogas)<a  href="#Cita_12"><sup>12</sup></a>.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana; font-weight: bold;" size="2">El nivel individual</font>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Finalmente, toda la estructura de determinantes y condicionantes genera una mayor o menor susceptibilidad del organismo individual frente a las condiciones nocivas del ambiente en que vive, y determinan, simult&aacute;neamente, la existencia misma de estas condiciones ambientales riesgosas para la salud. De las interrelaciones entre estos dos componentes depende la ocurrencia de la enfermedad y, eventualmente, de la muerte.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana; font-weight: bold;" size="2">Comentarios generales</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Qu&eacute; significaci&oacute;n [sic] pr&aacute;ctica para el problema en estudio, tiene este modo de entender el proceso que determina las caracter&iacute;sticas de la mortalidad en una poblaci&oacute;n?</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Desde luego, se ve que esta mortalidad es el resultado final de un complejo proceso que est&aacute; inscrito en la estructura social. Y que este proceso tiene diversos niveles de determinaci&oacute;n (y, por tanto, de an&aacute;lisis), desde la sociedad global hasta el nivel familiar y el nivel individual. En consecuencia, la aplicaci&oacute;n de un modelo explicativo de este tipo al estudio de una poblaci&oacute;n concreta, significa disponer e informaci&oacute;n sobre los diversos componentes de la estructura causal y de un m&eacute;todo anal&iacute;tico que permita articularla adecuadamente en los diversos niveles en que ellos operan.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">En la gran mayor&iacute;a de las investigaciones s&oacute;lo se tienen indicadores fragmentarios de este proceso, con los cuales no es posible reconstruir la totalidad ni tampoco el proceso mismo. Y los m&eacute;todos anal&iacute;ticos de que se dispone para identificar su rol en la determinaci&oacute;n de la muerte, tiene un alcance limitado. No obstante, la descripci&oacute;n de las diferencias de mortalidad que se puedan detectar como asociadas a estas variables, tienen gran inter&eacute;s pr&aacute;ctico para las pol&iacute;ticas que se proponen reducir estas diferencias, como se mostrar&aacute; m&aacute;s adelante. Lo importante es comprender que no pueden &#8220;explicar&#8221; la g&eacute;nesis del proceso sino de un modo fragmentario.</font>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Por otra parte, la determinaci&oacute;n estructura significa que las caracter&iacute;sticas de la mortalidad depender&aacute;n de la particular etapa hist&oacute;rica en que se encuentre la sociedad en que ella ocurre, en cuanto a la forma de organizaci&oacute;n social y econ&oacute;mica. Por tanto, los resultados de estudios emp&iacute;ricos deben ser siempre interpretados en este contexto. La misma consideraci&oacute;n vale para las comparaciones internacionales.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Finalmente, en las condiciones que prevalecen en las econom&iacute;as subdesarrolladas y dependientes de la regi&oacute;n latinoamericana, debiera esperarse que el problema de las diferencias sociales ante la muerte sea importante. Este es el tema que se examina a continuaci&oacute;n, empezando por la mortalidad.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana; font-weight: bold;" size="3">Las Diferencias Sociecon&oacute;micas de la Mortalidad en la Infancia</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Las diferencias sociales ante la muerte en la infancia son, por varias razones, un problema de singular importancia pr&aacute;ctica. Desde luego, el proceso de crecimiento y desarrollo del ni&ntilde;o es especialmente sensible a las adversas condiciones de vida que predominan en los grupos en situaci&oacute;n m&aacute;s desmedrada. Tales condiciones favorecen una mayor fecundidad, por lo que el grupo de expuestos (reci&eacute;n nacidos) tiende a ser proporcionalmente mayor en la poblaci&oacute;n. Por otra parte, existe el conocimiento t&eacute;cnico para evitar la mayor&iacute;a de las enfermedades letales que ocasionan estos excesos, pero su aplicaci&oacute;n es a menudo deficiente precisamente en estos grupos sociales expuestos a los mayores riesgos.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Seg&uacute;n estimaciones de Naciones Unidas, en los 68 pa&iacute;ses del Tercer Mundo donde la mortalidad del menor de 5 a&ntilde;os es m&aacute;s alta (78 a 297 por mil en 1990) ocurre el 59% de los nacimientos mundiales y el 86% de las muertes en esta edad. Por contraste, esta mortalidad alcanza s&oacute;lo a 10 por mil, en promedio, en 32 pa&iacute;ses que, en su mayor parte, son industrializados y avanzados (UNICEF, 1992).</font>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana; font-weight: bold;" size="2">Aspectos metodol&oacute;gicos del an&aacute;lisis</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">El dise&ntilde;o m&aacute;s eficiente para estudiar la magnitud y naturaleza de los contrastes sociales de la mortalidad en la infancia, es el estudio longitudinal de una cohorte de reci&eacute;n nacidos. Son pocos los estudios de este tipo por sus dificultades pr&aacute;cticas y su costo. Lo habitual es que el problema se estudie utilizando los registros de nacimientos y defunciones. Esto los limita a las poblaciones donde tales registros son aceptablemente completos (que son la minor&iacute;a en Am&eacute;rica Latina) y tambi&eacute;n al uso de las variables socio-econ&oacute;micas que registran estas fuentes. El an&aacute;lisis pueden [sic] hacerse pareando los certificados de nacimiento y defunci&oacute;n, lo que tiene ventajas, pero es m&aacute;s dif&iacute;cil de realizar. O bien utilizando divisiones geogr&aacute;ficas como unidades de an&aacute;lisis, que es el procedimientos [sic] m&aacute;s usado.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Signific&oacute; un gran progreso para el conocimiento pr&aacute;ctico del problema el desarrollo de m&eacute;todos indirectos de estimaci&oacute;n de la mortalidad en la infancia, iniciado por Brass a comienzos de la d&eacute;cada de 1970. Estos m&eacute;todos, que evitan el uso de los registros vitales (a menudo deficientes), permiten derivar estimaciones de censos de poblaci&oacute;n o encuestas, utilizando una informaci&oacute;n m&iacute;nima y factible de obtener: el n&uacute;mero de hijos tenidos y de hijos fallecidos.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Lo importante es que tales estimaciones pueden ser vinculadas con la restante informaci&oacute;n socio-econ&oacute;mica que a menudo existe en estas fuentes (ocupaci&oacute;n, educaci&oacute;n, caracteristicas [sic] familiares, vivienda, etc.). el procedimiento es s&oacute;lo aproximado, debido a deficiencias en la informaci&oacute;n b&aacute;sica y al no cumplimiento de algunos supuestos b&aacute;sicos del m&eacute;todo. Con todo, su extendida aplicaci&oacute;n (favorecida por ulteriores perfeccionamientos) ha aportado un conocimiento &uacute;til para fines pr&aacute;cticos, como se mostrar&aacute; m&aacute;s adelante.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana; font-weight: bold;" size="2">Mortalidad infantil por clases sociales</font>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Ya se ha mencionado que clase social es una categor&iacute;a anal&iacute;tica importante porque pertenece a una interpretaci&oacute;n te&oacute;rica de lo social. Su uso tiene variados problemas para la definici&oacute;n pr&aacute;ctica de este [sic] categor&iacute;a. Adem&aacute;s, la informaci&oacute;n necesaria para operacionalizar este concepto no se encuentra, en forma completa, en las fuentes de registro. De este modo, se requiere de una investigaci&oacute;n especialmente dise&ntilde;ada para su estudio.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Un buen ejemplo es el estudio de Bronfman y Tuir&aacute;n, quienes obtuvieron estimaciones de la probabilidad de muerte en el primer a&ntilde;o de vida, por clases sociales, en M&eacute;xico, 1977. En el <a  href="img/revistas/psm/v12n1/a09t2.gif">Cuadro 1</a> se observan marcadas diferencias entre las tasas de estas clases, que var&iacute;an entre 33 y 98 por mil. La mortalidad alcanza su m&aacute;ximo en los hijos de campesinos pobres semiproletarios, los asalariados agr&iacute;colas y la fuerza &#8220;libre&#8221; no asalariada (a menudo designada como grupos marginales, que son principalmente urbanos). En los trabajadores manuales asalariados (proletariado), la mortalidad infantil se sit&uacute;a en un nivel intermedio (62 por mil) que significa, en todo caso, un riesgo que duplica el del grupo que est&aacute; en mejores condiciones.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">El estudio de cohortes de nacimientos de Bloch et al. muestra, en los grupos sociales definidos por su inserci&oacute;n productiva, como se articulan los determinantes estructurales de la mortalidad en la infancia con las condiciones de vida y con los factores biol&oacute;gicos y culturales del nivel familiar. Definidas las caracter&iacute;sticas econ&oacute;micas, ideol&oacute;gicas y pol&iacute;ticas de la Argentina en la d&eacute;cada de 1980, el estudio permite identificar tres grupos sociales de mayor riesgo, que en su mayor&iacute;a son obreros no calificados o en ocupaciones inestables. Sus condiciones de vida son desfavorables (baja escolaridad, vivienda deficiente, parejas inestables, etc.).&nbsp; En ellos se comprueba que las condiciones biol&oacute;gicas son tambi&eacute;n m&aacute;s deficientes: mayor poblaci&oacute;n de embarazos de riesgo, mayor frecuencia de peso bajo al nacimiento, etc. Los ni&ntilde;os muestran atraso en sus &iacute;ndices de crecimiento y desarrollo, y tienen una mayor morbilidad. En estos grupos sociales hay tambi&eacute;n menor conocimiento de normas de atenci&oacute;n del ni&ntilde;o y las consultas preventivas son m&aacute;s tard&iacute;as y menos frecuentes. De todo este proceso resulta que la mortalidad infantil es mayor en estos grupos.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">A continuaci&oacute;n se presentan y comentan los contrastes de la mortalidad en la infancia que se asocian con las variables habitualmente utilizadas en estudios de poblaci&oacute;n<a href="#Cita_13"><sup>13</sup></a>.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana; font-weight: bold;" size="2">Muerte infantil y ocupaci&oacute;n del jefe del hogar<a href="#Cita_14"><sup>14</sup></a></font>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Esta es una variable utilizada con frecuencia en el an&aacute;lisis del problema, porque est&aacute; a menudo registrada en censos y encuestas. Su vinculaci&oacute;n con la sobrevida infantil resulta, desde luego, de las condiciones de vida que determina el ingreso familiar, que es diferencial por categor&iacute;a de ocupaci&oacute;n. Por otra parte, influye el hecho que los trabajadores en ocupaciones manuales, sobre todo si no son calificadas, tienen habitualmente una baja educaci&oacute;n.<a  href="#Cita_15"><sup>15</sup></a></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">La magnitud y el curso hist&oacute;rico de estos diferenciales se ilustran con el caso de Costa Rica (<a href="img/revistas/psm/v12n1/a09t3.gif">Gr&aacute;fico 2</a>), en distintas fases de su transici&oacute;n epidemiol&oacute;gica. A comienzos de la d&eacute;cada de 1960, en el seno de una generalizada y alta mortalidad infantil, los hijos de campesinos pobres y de asalariados agr&iacute;colas mor&iacute;an con tasas de 88-100 por mil, que casi duplican las de grupos medios<a href="#Cita_16"><sup>16</sup></a>. La situaci&oacute;n es peor en los trabajadores agr&iacute;colas que han perdido la propiedad de la tierra y deben vender su fuerza de trabajo. Este proceso de proletarizaci&oacute;n es el que est&aacute; ocurriendo en muchos sectores del agro latinoamericano<a href="#Cita_17"><sup>17</sup></a>. La reducci&oacute;n de la mortalidad en 1960-70 tiende a concentrarse en los grupos medios y en los asalariados manuales no-agr&iacute;colas. Por ello aumentan las diferencias con la mayor mortalidad infantil de los hijos de campesinos. Esta misma evoluci&oacute;n ha sido descrita en M&eacute;xico entre 1972 y 1980 (Bronfman, 1992).</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">En 1970 la tasa nacional es a&uacute;n 68 por mil, que es bastante cercana al promedio de la mortalidad infantil que ten&iacute;an 7 pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina en 1985-90, pa&iacute;ses en los cuales ocurre casi la mitad de los nacimientos de la regi&oacute;n<a href="#Cita_18"><sup>18</sup></a> . La variaci&oacute;n de las tasas entre grupos ocupacionales va de 44 por mil en los grupos medios a 87 por mil en campesinos pobres y peones agr&iacute;colas.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">En la d&eacute;cada de 1970, cuando la tasa nacional baja de 68 a 20 por mil, las tendencias de estas diferencias sociales de la mortalidad tienen tres caracter&iacute;sticas importantes. El descenso se extiende a todos los grupos sociales y es m&aacute;s intenso en aquellos que inicialmente mostraban mayor riesgo. Por ello. [sic] las desigualdades sociales ante la muerte han disminuido, en t&eacute;rminos absolutos, de 43 a 17 puntos por mil entre 1970 y 1980<a href="#Cita_19"><sup>19</sup></a>. Por &uacute;ltimo, aunque disminu&iacute;das [sic], las diferencias persisten, pero ahora los expuestos a mayores riesgos son una minor&iacute;a. Se estima que en 1984 los nacimientos en estos grupos son el [sic] s&oacute;lo el 31% del total nacional.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">El proceso descrito no es un modelo habitual, como no lo es una baja de 70% de la mortalidad infantil en un decenio. Se ha producido en un per&iacute;odo de auge econ&oacute;mico, en un pa&iacute;s con una tradici&oacute;n de implementar pol&iacute;ticas distributivas (sobre todo las sociales) y que ha tenido la ventaja de abolir el ej&eacute;rcito. En la d&eacute;cada de 1970, se implement&oacute; una decidida pol&iacute;tica de extensi&oacute;n del sistema de salud a las comunidades rurales, que ten&iacute;an mayor mortalidad infantil.</font>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Lo que interesa hacer resaltar es que este curso favorable, que es el deseable en los pa&iacute;ses latino-americanos que a&uacute;n tienen importantes excesos de mortalidad en la infancia, requiere que las pol&iacute;ticas que intentan reducirlos se extiendan a toda la poblaci&oacute;n y que sus esfuerzos se concentren en los grupos sociales de mayor riesgo.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana; font-weight: bold;" size="2">Muerte infantil y educaci&oacute;n de la madre</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">La asociaci&oacute;n inversa entre el nivel de educaci&oacute;n materna y la mortalidad de los hijos es la que se ha encontrado con m&aacute;s frecuencia en los estudios emp&iacute;ricos.<a href="#Cita_20"><sup>20</sup></a> Es una asociaci&oacute;n que persiste, aunque disminu&iacute;da [sic], si se controlan otras variables tambi&eacute;n asociadas a la mortalidad infantil. </font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">El mecanismo m&aacute;s obvio de esta asociaci&oacute;n es el conocimiento que la educaci&oacute;n aporta sobre el cuidado del ni&ntilde;o sano y enfermo. Pero es m&aacute;s que eso, como lo ha hecho notar Caldwell. Tienen que ver con un rol m&aacute;s importante que la mujer educada tiene en el proceso de decisi&oacute;n familiar en cuanto a la forma de utilizar los recursos del hogar, la distribuci&oacute;n del alimento entre sus miembros y la decisi&oacute;n de consultar una medicina moderna que puede entrar en conflicto con sus creencias tradicionales. Por otra parte, la insuficiente educaci&oacute;n materna est&aacute; asociada a mayor fecundidad, que a su vez afecta a la sobrevida infantil por variados mecanismos.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Son particularmente relevantes las creencias, valores y pautas de comportamiento que conciernen a salud y enfermedad. Por ejemplo, aquellos referentes al embarazo, parto y cuidado del ni&ntilde;o; la percepci&oacute;n de enfermedad, las creencias sobre su origen y los comportamientos frente a ellas. Estos son algunos de los elementos que deciden la utilizaci&oacute;n del sistema importante en la discusi&oacute;n de las diferencias sociales de mortalidad porque afecta sobre todo a las enfermedades de mayor letalidad y frecuencia.</font>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Por cierto, la baja o nula instrucci&oacute;n de la madre es un indicador de las restricciones en el acceso a la educaci&oacute;n (y a otros beneficios) que existen diferencialmente en las diversas clases sociales o sus fracciones. Su asociaci&oacute;n con la menor sobrevida de los hijos debe interpretarse en el conjunto de condicionantes que est&aacute;n determinados por esta inserci&oacute;n productiva.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Utilizando de nuevo Costa Rica, el <a href="img/revistas/psm/v12n1/a09t5.gif">Gr&aacute;fico 3</a> muestra el curso de las diferencias de mortalidad infantil asociados a la educaci&oacute;n entre 1962 y 1981. Con el uso de una variable m&aacute;s discriminativa, las desigualdades sociales son mayores, con tasas que var&iacute;an entre 32 y 93 por mil en 1962. Se observa el mismo generalizado descenso de la mortalidad y una disminuci&oacute;n importante de las desigualdades. No obstante, &eacute;stas aun persisten en 1981, cuando el riesgo de morir var&iacute;a entre 11 y 35 por mil seg&uacute;n el nivel de educaci&oacute;n materno.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">El curso de estas diferencias de la mortalidad no es siempre a su disminuci&oacute;n. Guzman [sic] ha descrito que en Peru [sic] (1965-1975) y en Paraguay (1960-1975), en el seno de una alta mortalidad, los descensos (absolutos y porcentuales) fueron mayores en los grupos m&aacute;s educados, que aumentaron as&iacute; su contraste en la sobrevida infantil con los grupos con nula o escasa educaci&oacute;n.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">El rol que juegan estas diferencias sociales en el nivel de la mortalidad se muestra, en cierto modo, en el <a  href="img/revistas/psm/v12n1/a09t6.gif">gr&aacute;fico 4</a>, que presenta la mortalidad infantil por educaci&oacute;n materna en pa&iacute;ses de la regi&oacute;n centroamericana hacia 1985. Se ve que aquellos con m&aacute;s altas tasas nacionales, son tambi&eacute;n los que tienen las mayores desigualdades sociales en la sobrevida infantil. Costa Rica, Panam&aacute; y Belice se encuentran en una trasici&oacute;n [sic] a una menor mortalidad y, a la vez, la menor inclinaci&oacute;n de la l&iacute;nea expresa una reducci&oacute;n de la desigualdad social ante la muerte. Finlandia es una meta de baja y casi uniforme mortalidad respecto a la variable educaci&oacute;n materna.</font>    <br>     <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Hay un factor importante de cambio que el gr&aacute;fico no muestra: la distribuci&oacute;n de los expuestos a los distintos niveles de riesgo. Se ha estimado que en los pa&iacute;ses centroamericanos de mayor mortalidad, entre el 57% y el 81% de los nacimientos ocurren en mujeres de baja o nula educaci&oacute;n, en raz&oacute;n de su mayor fecundidad y de los niveles de baja educaci&oacute;n que prevalecen en ellos (Behm, 1988). Por contraste, estos grupos s&oacute;lo alcanzan al 20% de los nacimientos en Costa Rica. El descenso de la proporci&oacute;n de expuestos en los grupos de m&aacute;s riesgo y la reducci&oacute;n del nivel y de las diferencias de mortalidad entre los grupos, son los mecanismos epidemiol&oacute;gicos que mejoran la sobrevida infantil a nivel nacional.</font>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana; font-weight: bold;" size="2">Muerte infantil y condiciones de la vivienda</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Dentro de las condiciones materiales de vida familiar, la vivienda tiene la importancia de ser el ambiente f&iacute;sico donde el ni&ntilde;o permanece la mayor parte del riesgoso primer a&ntilde;o de su vida. De este modo, es una variable pr&oacute;xima en el proceso de salud-enfermedad del ni&ntilde;o. Por ejemplo, si el grupo familiar no dispone de agua potable y adecuada disposici&oacute;n de excretas, se favorece la incidencia de las enfermedades diarreicas, principal agente letal en esta edad. La insuficiente protecci&oacute;n al fr&iacute;o y el hacinamiento en viviendas estrechas se asocian a la diseminaci&oacute;n de las enfermedades infecciones de transmisi&oacute;n a&eacute;rea.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">En un estudio en la poblaci&oacute;n urbana de Brasil,&nbsp; en 1970-76, Merrick encontr&oacute; que la mayor parte de las diferencias de la mortalidad infantil estaban asociadas a la educaci&oacute;n de los padres, pero que la provisi&oacute;n de agua potable a la vivienda ten&iacute;a un efecto en estas diferencias que, aunque menor, era significativo, el cual es cercano a 20%.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">El <a  href="img/revistas/psm/v12n1/a09t8.gif">cuadro 2</a> presenta las tasas de mortalidad infantil de Costa Rica, 1981, seg&uacute;n dos categor&iacute;as extremas de calidad de la vivienda<a href="#Cita_21"><sup>21</sup></a> y grupos socio-ocupacionales. El riesgo de morir del ni&ntilde;o es 70% mayor cuando la vivienda est&aacute; en malas condiciones (27 por mil) que en aquellas en buen estado (16 por mil). Como es obvio, la vivienda es parte de las diferentes condiciones de vida de los grupos ocupacionales. Del total de la poblaci&oacute;n femenina en edad f&eacute;rtil que reside en viviendas en mal estado, solo el 3% pertenece a grupos medios; el 29% corresponde a peones agr&iacute;colas y el 47% a campesinos pobres. A&uacute;n dentro de cada grupo ocupacional, el deterioro de la vivienda est&aacute; asociado a un aumento del riesgo de morir del ni&ntilde;o del orden de 40-50%.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Los riesgos que la vivienda deficiente implican para la sobrevida del ni&ntilde;o est&aacute;n reducidos en Costa Rica por las pol&iacute;ticas sociales distributivas que aqu&iacute; han prevalecido. Pero en el &aacute;mbito de Am&eacute;rica Latina adquieren mucho m&aacute;s relevancia. A pesar de progresos recientes, seg&uacute;n las estimaciones de OPS<a href="#Cita_22"><sup>22</sup></a>, el 21% de la poblaci&oacute;n de esta regi&oacute;n no tiene acceso a agua potable y el 34% carece de una adecuada disposici&oacute;n de excretas. La situaci&oacute;n es m&aacute;s grave en la poblaci&oacute;n rural, donde estos porcentajes alcanzan a 45% y 68%, respectivamente.</font>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Por otra parte, la migraci&oacute;n creciente a las grandes ciudades, donde el Mercado no puede ofrecer condiciones de subsistencia aceptables, ha generado grandes asentamientos espont&aacute;neos en los cuales las condiciones de vivienda (y, en general, de vida) son inhumanas. Ello ha contribuido a que el mayor n&uacute;cleo de la pobreza se encuentre en el &aacute;rea urbana en Latino Am&eacute;rica (CEPAL). Breilh et al., en la ciudad de Quito, identifican una zona socio-geogr&aacute;fica formada por asentamientos espont&aacute;neos, poblada mayoritariamente por subasalariados y asalariados manuales. En ella la tasa de mortalidad se estima en 108 por mil, en tanto que en el total de la ciudad es 58 por mil y desciende a 20 por mil en la zona residencial suntuaria.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana; font-weight: bold;" size="2">La mortalidad infantil en las comunidades ind&iacute;genas</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">En la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses, las poblaciones ind&iacute;genas que han sobrevivido como tales, son objeto de una segregaci&oacute;n social y econ&oacute;mica, en grado mayor o menor. Con frecuencias ellas se encuentran concentradas en las tierras m&aacute;s alejadas, se desempe&ntilde;an en las ocupaciones menos calificadas y disponen de menos tierra, las cuales laboran con m&eacute;todos menos eficientes. Tienen un acceso m&aacute;s restringido a los sistemas de educaci&oacute;n y salud y la utilizaci&oacute;n de estos &uacute;ltimos se encuentra tambi&eacute;n limitada porque sus servicios son a menudo culturalmente extra&ntilde;os al grupo ind&iacute;gena. Se dan, pues, muchas condiciones para que haya en estos grupos &eacute;tnicos una mortalidad excesiva en la infancia respecto a los grupos no-ind&iacute;genas.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">El <a  href="img/revistas/psm/v12n1/a09t9.gif">Cuadro 3</a> resumen algunas de las caracter&iacute;sticas diferenciales de la mortalidad en el menor de dos a&ntilde;os en Guatemala, 1976<a  href="#Cita_23"><sup>23</sup></a>, comparativamente en ind&iacute;genas y no-ind&iacute;genas. Los indicadores de vida de la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena son en extreme desfavorables. De las mujeres en edad f&eacute;rtil, el 79% es analfabeta y el 13% semi-analfabeta. S&oacute;lo el 1.3% pertenece al grupo medio, poniendo en evidencia la escasa movilidad social de los ind&iacute;genas. La mayor&iacute;a (75%) de estas mujeres forma parte de hogares de campesinos y peones agr&iacute;colas, que son los grupos sociales de mayor mortalidad infantil. El 76% de la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena es indigente<a href="#Cita_24"><sup>24</sup></a>.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">La mortalidad en esta edad es ya muy alta en la poblaci&oacute;n no-ind&iacute;gena (101 por mil); aun as&iacute;, en la ind&iacute;gena existe un 27% de exceso sobre este nivel. Es positivo encontrar en estas estimaciones que, a pesar de todo, en 1960-1976 se ha producido un descenso mayor en la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena, que redujo as&iacute; su diferencia de mortalidad con el resto de la poblaci&oacute;n.</font>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">La mortalidad del menor de dos a&ntilde;os se ha estimado para diversos grupos sociales (ocupaci&oacute;n del jefe de hogar, educaci&oacute;n materna) en ambas poblaciones. Se observa que los ni&ntilde;os ind&iacute;genas que nacen en grupos que est&aacute;n en peores condiciones, comparten una alta mortalidad con los ni&ntilde;os no-ind&iacute;genas de igual condici&oacute;n. Las minor&iacute;as ind&iacute;genas que ascienden a grupos de mayor nivel socio-econ&oacute;mico, en cambio, muestran una mortalidad en la infancia que puede llegar a tener un 40-50% de exceso respecto a no-ind&iacute;genas, se&ntilde;alando as&iacute; el alcance restringido de esta movilidad social.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Desigualdades ante la muerte de esta magnitud adquieren especial significaci&oacute;n en los pa&iacute;ses en que las comunidades ind&iacute;genas son num&eacute;ricamente importantes (principalmente Bolivia, Guatemala y Per&uacute;). En Guatemala, por ejemplo, ellas constituyen el 41% del total de mujeres en edad f&eacute;rtil y se estima que procrean cerca de la mitad de todos los nacimientos del pa&iacute;s (censo de 1981). Son una poblaci&oacute;n mayoritaria en los grupos de mayor riesgo: forman el 54% de la poblaci&oacute;n rural y el 56% de la poblaci&oacute;n vinculada a la producci&oacute;n agr&iacute;cola.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana; font-weight: bold;" size="2">Un cuadro epidemiol&oacute;gico de los grupos sociales de riesgo para la sobrevida infantil</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Hasta ahora se han descrito los contrastes de mortalidad que est&aacute;n asociados a grupos sociales, que han sido definidos mediante las variables disponibles que&nbsp; se est&aacute;n describiendo distintas dimensiones de un mismo problema, puesto que estas variables est&aacute;n correlacionadas entre s&iacute;. Para fines de implementar medidas que intenten superar estas desigualdades ante la muerte infantil - que es lo que realmente interesa hacer - esta informaci&oacute;n puede ser analizada con el conjunto de las variables, para responder, por ejemplo, a las siguientes preguntas:</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">&iquest;Cu&aacute;l es la magnitud de las diferencias de la mortalidad en la infancia entre grupos sociales y cu&aacute;l la mejor estimaci&oacute;n del riesgo de morir en cada una de ellas?</font>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">&iquest;Cu&aacute;l es la composici&oacute;n social de cada grupo de riesgo?</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">&iquest;Cu&aacute;l es la ubicaci&oacute;n geogr&aacute;fica de los grupos de riesgo (urbana/rural, divisi&oacute;n geogr&aacute;fica, etc)?[sic]</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">&iquest;Cu&aacute;ntos son los expuestos en cada grupo de riesgo?</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Una informaci&oacute;n de esta naturaleza, nacional o por regiones dentro del pa&iacute;s, es un aporte al diagn&oacute;stico epidemiol&oacute;gico de una poblaci&oacute;n, que debe fundamentar todo plan de acci&oacute;n. La misma informaci&oacute;n, repetida tiempo despu&eacute;s, es &uacute;til para conocer los cambios que ocurre en la situaci&oacute;n epidemiol&oacute;gica inicial y sirve para la evaluaci&oacute;n del plan o programa que se haya implementado.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Para estos fines, la poblaci&oacute;n se clasifica simult&aacute;neamente por las variables relevantes de que se disponga. En cada una de las subpoblaciones as&iacute; definidas se estima la mortalidad en la infancia. Estas subpoblaciones se agrupan despu&eacute;s seg&uacute;n el nivel de esta mortalidad en un n&uacute;mero adecuado de grupos que difieren por este riesgo. En cada grupo de riesgo se pueden describir las caracter&iacute;sticas que interesen para responder a las preguntas mencionadas. En el <a  href="img/revistas/psm/v12n1/a09t10.gif">Cuadro 4</a> se muestra un ejemplo simplificado del resultado de este proceso.</font>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">A&uacute;n en un pa&iacute;s de baja mortalidad Infantil (para Am&eacute;rica Latina), como era Costa Rica en 1981, restan desigualdades importantes, con tasas que van de 12 a 36 por mil en los cinco grupo de riesgo que se han identificado. Los dos grupos de mayor riesgo para la infancia est&aacute;n formados por hogares de trabajadores que se insertan en las ocupaciones menos calificadas, en especial en la producci&oacute;n agr&iacute;cola. Sus condiciones deficientes de vida se expresan en una educaci&oacute;n materna que no va m&aacute;s all&aacute; de una instrucci&oacute;n primaria incompleta y una vivienda que est&aacute; en mal estado en el 41% de los casos. Es un problema que se concentra en la poblaci&oacute;n rural. Afortunadamente [sic], son grupos minoritarios, en los que se estima que ocurren menos del 30% de los nacimientos nacionales. Pero constituyen estratos sociales rezagados a&uacute;n importantes y que requieren una estrategia especial y prioritaria.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">El progreso alcanzado por el pa&iacute;s se pone de manifiesto en que m&aacute;s de la mitad de los nacimientos nacionales ocurren en condiciones de bajo riesgo para la sobrevida infantil. Son los hijos de los grupos medios, pero tambi&eacute;n de trabajadores manuales del sector no agr&iacute;cola, siempre que la madre haya tenido acceso, por lo menos, a una educaci&oacute;n primarla completa. La vivienda est&aacute; en malas condiciones casi s&oacute;lo por excepci&oacute;n. Estos grupos tienen de preferencia una residencia urbana, concentrada en las ciudades mayores.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">El an&aacute;lisis evidencia la variedad de situaciones epidemiol&oacute;gicas que coexisten en el pa&iacute;s y la necesidad de una estrategia tambi&eacute;n diversificada para afrontarlas.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Un an&aacute;lisis similar se ha hecho para Nicaragua, 1982-83, que se encuentra en una fase mucho menos avanzada de su transici&oacute;n a una mayor sobrevida infantil. El grupo de m&aacute;s alto riesgo, que tiene una tasa de mortalidad de 105 por mil. es mayoritario y comprende el 54% de los nacimientos nacionales. Est&aacute; principalmente formado por campesinos y peones agr&iacute;colas, cuya vivienda est&aacute; en malas condiciones en el 76% de los casos. Las mujeres en edad f&eacute;rtil son en su mayor&iacute;a analfabetas o semianalfabetas. </font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">El grupo de menor riesgo es minoritario y comprende apenas el 9% de todos los nacimientos. Es totalmente urbano y est&aacute; formado por grupos medios que tienen por lo menos una educaci&oacute;n media.</font>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Entre estos dos ejemplos extremos se ubican las diversas situaciones epidemiol&oacute;gicas en que viven los ni&ntilde;os que nacen en los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana; font-weight: bold;" size="2">Las diferencias sociales de la estructura por edad y por causas de la mortalidad infantil</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Es bien conocido el cambio que experimenta la estructura por edad y por causas de muerte a medida que desciende la mortalidad infantil. Cuando &eacute;sta es alta, predominan la mortalidad de 1-11 meses y las defunciones ocasionadas por la desnutrici&oacute;n y las enfermedades de origen infeccioso. A medida que la mortalidad infantil desciende, se hace predominante la mortandad neonatal y, entre las causas, las enfermedades perinatales y las anomal&iacute;as cong&eacute;nitas. Pues bien, si existen diferencias de intensidad de la mortalidad infantil entre grupos sociales, tambi&eacute;n debe esperarse que las haya en su estructura.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Como ejemplo de estos contrastes, en el <a href="img/revistas/psm/v12n1/a09t11.gif">Cuadro 5</a> se presentan las caracter&iacute;sticas de la mortalidad infantil en dos conglomerados sociales (medio y bajo)<a href="#Cita_25"><sup>25</sup></a> de la ciudad de Quito, Ecuador, en 1977, cuando la tasa era de 58 por mil. En el grupo en transici&oacute;n m&aacute;s avanzada, los dos componentes etarios de la mortalidad infantil tienen igual importancia, e igual cosa sucede con las muertes perinatales y cong&eacute;nitas respecto a las infecciosas. En la realidad epidemiol&oacute;gica que viven los hijos de trabajadores m&aacute;s pobres, no s&oacute;lo las tasas triplican las anteriores, sino que las muertes de 1-11 meses son mayoritarias y las enfermedades infecciosas forman el 72% del total de defunciones en esta edad.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">En la etapa m&aacute;s avanzada en que se encuentra Costa Rica, a&uacute;n existe una estructura diferencial por grupos sociales. En el <a  href="img/revistas/psm/v12n1/a09t12.gif">Cuadro 6</a> se compara la mortalidad en la infancia de dos grupos de cantones que difieren en su nivel de vida<a href="#Cita_26"><sup>26</sup></a>. Las tasas de mortalidad infantil tienen un exceso de 37% en los cantones con menor nivel de vida. Los dos grupos sociales han llegado a una etapa en que la mortalidad postneonatal es la mayoritaria. Pero en el grupo de bajo nivel de vida, las muertes postneonatales contribuyen can una mayor porporci&oacute;n [sic] (43%) a las defunciones del primer a&ntilde;o de vida. Aunque las tasas mayores en los cantones m&aacute;s pobres se encuentran en todos los grupos de causas, es notorio que en ellos se concentra el problema residual que a&uacute;n constituyen las enfermedades diarreicas.</font>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana; font-weight: bold;" size="2">Los determinantes de las diferencias sociales de la mortalidad en la infancia.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Hasta &laquo;hora s&oacute;lo hemos descrito la magnitud y caracter&iacute;sticas de estas desigualdes [sic] sociales ante la muerte infantil en pa&iacute;ses latinoamericanos. Y la forma en que la informaci&oacute;n disponible puede ser organizada para un mejor conocimiento de las situaciones epidemiol&oacute;gicas que en ellos existen. Pero es sin duda tambi&eacute;n importante precisar cu&aacute;l es rol de los diferentes determinantes de la mortalidad en estas diferencias. En particular, interesan aquellos que puedan ser modificados, puesto que el problema es reducir estas diferencias sociales ante la muerte.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Los estudios que intentan contestar Interrogantes de esta especie son pocos, debido a sus dificultades. Estas dependen de la complejidad del mareo te&oacute;rico, de los problemas para obtener una informaci&oacute;n emp&iacute;rica confiable y de la complejidad del an&aacute;lisis mismo. A continuaci&oacute;n, como ejemplo, se muestran resultados seleccionados de un estudio que es pertinente porque Identifica algunos de los condicionantes del marcado descenso de la mortalidad infantil en Costa Rica, entre 1972 y 1980 (Rosero).</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">La unidad de an&aacute;lisis es la divisi&oacute;n geogr&aacute;fica cant&oacute;n, para cada uno de las cuales se construy&oacute; un &iacute;ndice (basado en varios indicadores) de la situaci&oacute;n socio-econ&oacute;mica y ambiental, de las atenciones en salud (separando atenci&oacute;n hospitalaria, secundaria y primaria), del saneamiento ambiental y de la fecundidad. Mediante un an&aacute;lisis de regresi&oacute;n m&uacute;ltiple se estim&oacute; la relaci&oacute;n independiente que hab&iacute;a entre (1) el nivel inicial (alrededor de 1970) de cada uno de estos &iacute;ndices y la baja porcentual de la mortalidad infantil en 1972-80; (2) la relaci&oacute;n independiente entre el cambio de cada indicador y el descenso porcentual de la mortalidad, ambos en este mismo periodo. El <a  href="img/revistas/psm/v12n1/a09t13.gif">Cuadro 7</a> muestra los respectivos coeficientes beta (por 100), que indican el n&uacute;mero de desviaciones standard [sic] en que se modificar&iacute;a el descenso medio anual de la tasa de mortalidad, si una variable Independiente aumentara en una desviaci&oacute;n standard [sic] y las restantes permanecieran constantes.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Se ve que el porcentaje de reducci&oacute;n de la mortalidad Infantil en los a&ntilde;os 1972-80 depende de ciertas condiciones existentes en la d&eacute;cada precedente. Es mayor si el grado de progreso econ&oacute;mico alcanzado en ese entonces era m&aacute;s alto, si el nivel de la mortalidad era elevado y si la fecundidad hab&iacute;a estado en descenso. A partir de 1970, el factor m&aacute;s trascendente, de acuerdo a estas estimaciones, es la pol&iacute;tica de salud que logr&oacute; que el sistema de salud cubriera las comunidades m&aacute;s alejadas y con mayor riesgo, en especial en el programa de salud rural. Tambi&eacute;n tienen influencia, aunque menor, el continuado mejoramiento socio-econ&oacute;mico y la reducci&oacute;n de la fecundidad en el per&iacute;odo.</font>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Ya se ha mencionado que en este per&iacute;odo de baja de la mortalidad infantil, un factor importante fue que el descenso alcanzara a todos los grupos sociales y que fuera mayor en los expuestos a mayor riesgo, por lo cual las diferencias entre ellos disminuyeron. En consecuencia, es posible interpretar los resultados que se muestran en el Cuadro 7 en el sentido de que esta disminuci&oacute;n est&aacute; determinada principalmente (aunque no en forma exclusiva) por el impacto que tuvo la extensi&oacute;n del sistema de salud a las comunidades rurales de mayor mortalidad.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Sawyer ha analizado los determinantes de la mortalidad en la infancia en Brasil, que es un contexto social muy diferente, en el cual la mortalidad era alta y con grandes contrastes regionales. El estudio explora la influencia de la educaci&oacute;n materna, las condiciones materiales de vida en el hogar, la composici&oacute;n demogr&aacute;fica de la familia y el comportamiento de la madre en relaci&oacute;n a salud (vacunaci&oacute;n del hijo, tratamiento adecuado de la diarrea, etc.). Cada uno de ellos aparece independientemente asociado a la mortalidad. Mediante un an&aacute;lisis de regresi&oacute;n log&iacute;stica, de niveles m&uacute;ltiples, se estudia si la influencia de la educaci&oacute;n materna y las condiciones de vida en la mortalidad del hijo, depende del efecto mediador de la variable comportamiento en salud. No se encuentra que este efecto sea significativo. Esto implicar&iacute;a (seg&uacute;n la autora) - que una mujer analfabeta o que viva en malas condiciones, aunque llegara a adoptar los comportamientos propugnados por el sistema de salud, no lograr&iacute;a que sus hijos llegaran a tener la mortalidad reducida de los grupos que son m&aacute;s educados y que viven mejor en Brasil. Sawyer advierte sobre la necesidad de mirar con precauci&oacute;n estas conclusiones.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Los ejemplos que se han mencionado muestran las dificultades que existen para identificar con precisi&oacute;n el papel que juegan diversos mecanismos de determinaci&oacute;n en la g&eacute;nesis de las enormes desigualdades sociales ante la muerte en Am&eacute;rica Latina, en el seno de las variadas situaciones epidemiol&oacute;gicas en que ellas ocurren.</font>    <br> <hr style="width: 100%; height: 2px;"><font  style="font-family: Verdana; font-weight: bold;" size="3">Bibliograf&iacute;a</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <!-- ref --><br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Behm H. y Robles A. La mortalidad en la ni&ntilde;ez en Centroam&eacute;rica, Panam&aacute; y Belice, 1870-1985. CELADE. Serie 01. No 1003 1988.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=711330&pid=S1659-0201201400010001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><br>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><br> Behm H. y Barquero J.<span style="font-weight: bold;"> </span>La mortalidad en la ni&ntilde;ez en Centroam&eacute;rica, Panam&aacute; y Belice: Costa Rica 1980-89, Nicaragua 1980-85. CELADE. 1990.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=711332&pid=S1659-0201201400010001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><br>     <!-- ref --><br> Behm, H., Granados, D. y Robles, A. Costa Rica: los grupos sociales de riesgo para la sobrevida infantil: 1960-1984. CELADE. Serie A, No 1049. 1987.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=711334&pid=S1659-0201201400010001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><br>     <!-- ref --><br> Behm, H. y Vargas E. Guatemala: diferencias socioecon&oacute;micas de la mortalidad de los menores de dos a&ntilde;os, 1968-1976. CELADE. Serie A. No 1044. 1984.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=711336&pid=S1659-0201201400010001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <!-- ref --><br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Behm H. Los de terminantes de la sobre vida en la infancia: un marco de referencia para su an&aacute;lisis. En CELADE. Factores sociales de riesgo de muerte en la Infancia. Serle 01. No 41. Santiago. Chile. 1990.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=711339&pid=S1659-0201201400010001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Bicego, G.T. y Boenna, T.C. Maternal Education and Child Survival: A Comparative Analysis of HHS. En Demographic and Health Surveys World Confercence. August 5- 7, 1991. Washington, DC. Macro International INC. Columbla, MA, USA. 1991</font>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=711342&pid=S1659-0201201400010001000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <!-- ref --><br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Bloch, C., Torres, Z., Troncoso, M., Belmartino, S. y Torrado, S. El proceso de salud- enfermedad en el primer a&ntilde;o de vida. Cuad. Med. Sociales (Rosarlo, Argentina). 32: 5-19. 1985.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=711344&pid=S1659-0201201400010001000007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <!-- ref --><br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Breilh, J. y Granda.E. Ciudad J muerte infantil. Centro de Estudios y Asesor&iacute;a en Salud. Quito, Ecuador. 1983</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=711347&pid=S1659-0201201400010001000008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <!-- ref --><br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Bronfman.M. Infant mortality and crisis in M&eacute;xico. Int. J. Health Serv. 22: 157-168. 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=711349&pid=S1659-0201201400010001000009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Bronfman,M. y Tuir&aacute;n. R. La desigualdad social ante la muerte. El Colegio de M&eacute;xico. 1983</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=711352&pid=S1659-0201201400010001000010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <!-- ref --><br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Caldwell J. et al.(Edit.). What we know about Health Transitlon: the cultural, social and beharioural determinants of health. Health Transitlon Series No l y 2. The Australian National University.1990.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=711354&pid=S1659-0201201400010001000011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <!-- ref --><br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Castellanos, P. Condiciones de vida y salud. 4o Congreso Latinoamericano de Medicina Social y 5o Congreso Mundial de Medicina Social. Agosto 3-7 de 1987. Recinto Quirama, Colombia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=711357&pid=S1659-0201201400010001000012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <!-- ref --><br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Castellanos, P.L. (Coor). Pobreza y desigualdades en perfiles de mortalidad. OPS. 1992</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=711360&pid=S1659-0201201400010001000013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">CEPAL. Magnitud de la pobreza en Am&eacute;rica Latina en los a&ntilde;os ochenta. Notas sobre la econom&iacute;a y el desarrollo. No 494/495. 1990</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=711362&pid=S1659-0201201400010001000014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <!-- ref --><br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Frenk, J., Bobadilla J., Stem C., Frejka, T. y Lozano R. Elementsfor a theory o f thehealthtransition. Health Transitlon Revtew, 1:21-38. 1991</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=711364&pid=S1659-0201201400010001000015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <!-- ref --><br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Guzm&aacute;n, J.M. Trends in socio-economic differentials on infant mortality in selected Latin American countries. IUSSP Seminar of Social and biological correteles of mortality. Tokyo, Japan. 1984.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=711366&pid=S1659-0201201400010001000016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <!-- ref --><br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Organizaci&oacute;n Panamericana de la Salud. Las condiciones de salud en las Americas. Edici&oacute;n de 1990. Pub. Cient&iacute;fica No 524. 1990.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=711369&pid=S1659-0201201400010001000017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Rosero. L. Determinantes del descenso de la mortalidad Infantil en Costa Rica. Demograf&iacute;a y Epidemiolog&iacute;a en Costa Rica. 1984</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=711372&pid=S1659-0201201400010001000018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <!-- ref --><br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Sawyer, D.O. y Beltrao, K. &#8220;Healthy households&#8221; and child survival in Brazil. Demographic and Health Surveys World Conference Washington.August 5-7, 1991. Washington. DC. IRID/Macro International. Inc. 1991</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=711374&pid=S1659-0201201400010001000019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <!-- ref --><br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">UNICEF. Estado mundial de la infancia 1992. pag.72. tabla 1.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=711376&pid=S1659-0201201400010001000020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"></font>    <!-- ref --><br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">Vasco, A. Estructura y proceso en la conceptualizaci&oacute;n de la enfermedad. Taller Latinoamericano de Medicina Social. Medell&iacute;n, 1987.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=711379&pid=S1659-0201201400010001000021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><br> </font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"><a name="Correspondencia1"></a><a  href="#Correspondencia2">*</a>Director Centro Centroamericano de Poblaci&oacute;n, Universidad de Costa Rica.</font>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">iBehm Rosas. Hugo, Mortalidad Infantil y Nivel de Vida. Santiago, Chile: Ministerio de Salud 2nda edici&oacute;n, 2010. p10</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">ii Ibid. p. 127</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">iii Behm, H (comunicaci&oacute;n personal, 2010)    <br> </font><font style="font-family: Verdana;" size="2">    <br> <a name="Nota_i"></a>i. Behm Rosas, Hugo. Mortalidad Infantil y Nivel de Vida. Santiago, Chile: Ministerio de Salud. 2nda edici&oacute;n, 2010. p. 10</font>    <br>     <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"><a name="Nota_ii"></a>ii. Ibid. p. 127.</font>    <br>     <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"><a name="Nota_iii"></a>iii. Behm, H. (comunicaci&oacute;n personal, 2010).</font>    <br>     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"><a name="Cita_1"></a>1. Extractos tomados del libro Las desigualdades sociales ante la muerte en Am&eacute;rica Latina publicado en 1992 por Hubo Behm Rosas.</font>    <br>     <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"><a name="Cita_2"></a>2. Nota del editor: La denominaci&oacute;n [sic] se&ntilde;ala que la palabra anterior fue escrita de esa forma en el documento original. </font>    <br>     <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"><a name="Cita_3"></a>3. No s&oacute;lo trata &#8211; postula Laurell &#8211; de que los procesos sociales originan una determinada constelaci&oacute;n de factores biol&oacute;gicos de riesgo, lo cual explicar&iacute;a los diferentes perfiles de morbi-mortalidad de grupos sociales. Los procesos sociales transforman los procesos biol&oacute;gicos, con los cuales tienen una articulaci&oacute;n interna. Y el proceso biol&oacute;gico mismo, es a la vez social. V&eacute;ase: Laurell, 1986; Vasco, 1987; Castellanos, 1991.</font>    <br>     <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"><a name="Cita_4"></a>4. Vasco ha elaborado el concepto de &#8220;estructura causal din&aacute;mica&#8221;, que es el conjunto de elementos relacionados entre s&iacute;, cuya capacidad de expresarse como enfermedad depende de los factores propiamente tales, pero tambi&eacute;n de la forma en que ellos se relacionan entre s&iacute;.</font>    <br>     <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"><a name="Cita_5"></a>5. En esta s&iacute;ntesis se usan como referentes principalmente los trabajos de Frenck (1991) y de Bloch (1985). El primero es un aporte a la teor&iacute;a de la transici&oacute;n en salud, del cual aqu&iacute; solo es posible considerar algunas de sus categor&iacute;as. El estudio de Bloch tiene la ventaja de explicitar el marco de an&aacute;lisis (que es materialista e hist&oacute;rico) y hacer una aplicaci&oacute;n emp&iacute;rica del mismo. Se recomienda consultar el marco te&oacute;rico descrito por Cartellanos (1991) para un estudio que es precisamente sobre diferencias sociales de la mortalidad. Mosley y Chen han elaborado un esquema explicativo que se utiliza con frecuencia en los estudios de mortalidad en la infancia (Ananalyticalframeworkforthestudy of childsurvival in developingcountries. Population and DevelopmentReview, 10 sup(84): 25-45. 1984). Van Noren et al. han dise&ntilde;ado un marco m&aacute;s espec&iacute;fico para la infancia (H. Van Norren et al. The malnutrition-infections s&iacute;ndrome and its demographic outcome in developing countries. PCDO/Programming Committee for Demographic Research, Pu. No. 4. The Hague, Netherlands, Junes 1986). </font>    <br>     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"><a name="Cita_6"></a>6. Este es un diagrama muy simplificado del modelo de Frenck, s&oacute;lo &uacute;til para seguir la explicaci&oacute;n. No representa las m&uacute;ltiples y dial&eacute;cticas relaciones existentes en la estructura causa.</font>    <br>     <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"><a name="Cita_7"></a>7. Es imposible explicar en pocas l&iacute;neas esta interpretaci&oacute;n aplicada a salud, la cual, por lo dem&aacute;s, est&aacute; en continua elaboraci&oacute;n. V&eacute;ase, como introducci&oacute;n, Castellanos, 1990.</font>    <br>     <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"><a name="Cita_8"></a>8. V&eacute;ase m&aacute;s adelante, mortalidad del adulto por ocupaci&oacute;n.</font>    <br>     <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"><a name="Cita_9"></a>9. Para Castellanos (1987 y 1991) las condiciones de vida no s&oacute;lo se limitan al consumo, sino que abarcan cuatro dimensiones: procesos predominantemente biol&oacute;gicos (potencial gen&eacute;tico, capacidad inmunol&oacute;gica), ecol&oacute;gicos (medio ambiente residencial y laboral), de las formas de conciencia y de conducta (determinantes culturales, h&aacute;bitos, formas de conducta, estilos de vida) y econ&oacute;micos (formas de articulaci&oacute;n con la producci&oacute;n, distribuci&oacute;n y consumo).</font>    <br>     <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"><a name="Cita_10"></a>10. As&iacute;, por ejemplo, el Estado puede asumir una responsabilidad importante en salud, mediante un sistema financiado solidariamente, con el prop&oacute;sito de cubrir a toda la poblaci&oacute;n. O bien, considerar que este cuidado es principalmente una responsabilidad individual, que debe satisfacerse en el mercado. El Estado tiene entonces s&oacute;lo un rol subsidiario. Por cierto, hay muchas formas mixtas entre estos dos modelos extremos.</font>    <br>     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"><a name="Cita_11"></a>11. En el campo interdisciplinario de estudios de poblaci&oacute;n, Caldwell ha dado un gran impulso a la investigaci&oacute;n de los determinantes culturales, sociales y del comportamiento de la salud. Veanse los aportes a un Taller Internacional en este tema en J. Caldwell et al. (Editors) y adem&aacute;s Health Transition Review. The Australian National University, 1991.</font>    <br>     <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"><a name="Cita_12"></a>12. Estas pautas culturales no solo se refieren al consumo. Y no significan que el individuo sea personalmente responsable de su propia enfermedad, como a veces se interpreta la noci&oacute;n de &#8220;estilos de vida&#8221;.</font>    <br>     <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"><a name="Cita_13"></a>13. Una explicaci&oacute;n m&aacute;s detallada de los mecanismos que podr&iacute;an explicar estas asociaciones se encuentran en Behm, 1990.</font>    <br>     <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"><a name="Cita_14"></a>14. El jefe de hogar es con frecuencia el padre de los hijos, pero puede ser tambi&eacute;n la propia madre u otro miembro del grupo familiar. Esta diferenciaci&oacute;n no puede hacerse en muchos casos en que la mortalidad de estima por m&eacute;todos indirectos. En todo caso, es m&aacute;s probable que la naturaleza de la ocupaci&oacute;n que declara el jefe de hogar, defina el ingreso familiar.</font>    <br>     <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"><a name="Cita_15"></a>15. V&eacute;ase, por ejemplo, Bicego et als. [sic], para una revisi&oacute;n bibliogr&aacute;fica y para mostrar las dificultades de interpretaci&oacute;n del estudio comparativo basado en las encuestas de datos DHS.</font>    <br>     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"><a name="Cita_16"></a>16. La tasa de Costa Rica en ese entonces (86 por mil) es la que est&aacute;n alcanzando Bolivia, Per&uacute; y Hait&iacute; hacia 1990.</font>    <br>     <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"><a name="Cita_17"></a>17. El proceso de cambio en las condiciones de trabajo en el agro latinoamericano es bastante heterog&eacute;neo. Su relaci&oacute;n con la mortalidad es analizada en Bronfman M. Socioeconomicconsequences of mortalitychange in peasantsocieties. El Colegio de M&eacute;xico. 1984.</font>    <br>     <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"><a name="Cita_18"></a>18. Los pa&iacute;ses son: Brasil, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Rep&uacute;blica Dominicana y Nicaragua (OPS).</font>    <br>     <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"><a name="Cita_19"></a>19. Por ejemplo, en 1963 la tasa de mortalidad infantil en Costa Rica se estima en 103 por mil en los hijos de peones agr&iacute;colas y en 45 para los grupos medios; la diferencia absoluta es 45 por mil. En 1981 las tasas respectivas son 25 y 11 por mil; la diferencia se ha reducido a 11 por mil. Por el contrario, los riesgos relativo (tasa grupos medios = 1) se mantienen en 1.78 y no muestran el progreso alcanzado en una transici&oacute;n a una mortalidad infantil menor y m&aacute;s homog&eacute;nea.</font>    <br>     <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"><a name="Cita_20"></a>20. Hay tambi&eacute;n diferencias de la mortalidad infantil asociadas a la educaci&oacute;n del padre. En general, son menores que las vinculadas a la educaci&oacute;n materna.</font>    <br>     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"><a name="Cita_21"></a>21. La clasificaci&oacute;n se basa en los materiales de construcci&oacute;n, el aprovicionamiento de agua potable, la disposici&oacute;n de excretas y el grado de hacinamiento.</font>    <br>     <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"><a name="Cita_22"></a>22. OPS. Condiciones de salud en las Am&eacute;ricas, volumen I, cuadro 109</font>    <br>     <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"><a name="Cita_23"></a>23. Las estimaciones fueron obtenidas por m&eacute;todos indirectos y se basan en el censo de 1981. Est&aacute;n sometidas a varias restricciones, pero se estima que reflejan en general la situaci&oacute;n epidemiol&oacute;gica entonces existente.</font>    <br>     <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"><a name="Cita_24"></a>24. INE y FUNUAP. Perfil de la pobreza en Guatemala. Vol. V, p&aacute;g. 55.</font>    <br>     <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"><a name="Cita_25"></a>25. El conglomerado medio incluye: t&eacute;cnicos, profesionales, militares y polic&iacute;as con calificaci&oacute;n alta o media, agricultores calificados, empleados y trabajadores de alta calificaci&oacute;n. El conglomerado bajo comprende: trabajadores y empleados de baja calificaci&oacute;n, agricultores y comerciantes baja calificaci&oacute;n.</font>    <br>     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font style="font-family: Verdana;" size="2"><a name="Cita_26"></a>26. Los cantones fueron clasificados seg&uacute;n 10 Indicadores de distintos aspectos del nivel de vida. Aqu&iacute; se comparan el tercio con peores &iacute;ndices con el tercio en mejor situaci&oacute;n. Los primeros fueron declarados &#8220;cantones de prioridad" en el plan de salud.</font>    <br> <font style="font-family: Verdana;" size="2">    <br> </font></div>      ]]></body><back>
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