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</front><body><![CDATA[ <CENTER><B><FONT FACE="Arial">El s&iacute;ndrome depresivo en el ni&ntilde;o y en el adolescente</FONT></B></CENTER> &nbsp;     <CENTER><B><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">Dra. Julieta Rodr&iacute;guez R. (<A NAME="*a"></A><A HREF="#*">*</A>)</FONT></FONT></B></CENTER> <FONT SIZE=-1></FONT>&nbsp;<FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">Los cuadros depresivos en el adulto constituyen entidades cl&iacute;nicas bien definidas, cuyas caracter&iacute;sticas, naturaleza y etiolog&iacute;a son cada vez mejor conocidas. As&iacute; mismo, a&uacute;n fuera de los campos profesionales psiqui&aacute;trico – psicol&oacute;gico nadie se atreve a negar que un adulto se deprime no c&oacute;mo la depresi&oacute;n puede ser origen de m&uacute;ltiples manifestaciones som&aacute;ticas y causar problemas en diversas &aacute;reas de la vida en un adulto como, por ejemplo: la laboral, teniendo as&iacute; repercusi&oacute;n en su capacidad productiva. Yo creo que esto es as&iacute; en gran parte, porque un adulto es capaz de poner en palabras su experiencia subjetiva de depresi&oacute;n y de comunicarla con queja principal diciendo: "estoy deprimido".</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">Por el contrario, cuando se aborda este problema en el campo de la psiquiatr&iacute;a del adolescente, la confusi&oacute;n es grande. Un n&uacute;mero muy importante de cl&iacute;nicos, tanto pediatras como psiquiatras y psic&oacute;logos, se olvidan de considerar esta posibilidad diagn&oacute;stica, por lo cual yo creo, que los s&iacute;ndromes depresivos en ni&ntilde;os y adolescentes, en un gran n&uacute;mero, no son diagnosticados, en parte porque sus manifestaciones cl&iacute;nicas son distintas a las de los adultos, porque los ni&ntilde;os y a&uacute;n los adolescentes no son capaces de identificar lo que les ocurre como depresi&oacute;n, y finalmente, porque los adultos relevantes en la vida del ni&ntilde;o y de joven no pueden creer que a su edad &eacute;sta sufra de depresi&oacute;n, y por que admitirlo as&iacute; les amenaza grandemente, pues lo consideran sin&oacute;nimo de admitir un fracaso como padres o educadores.</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">Es importante, entonces, empezar por enfatizar que la depresi&oacute;n en el ni&ntilde;o y en el adolescente puede ser una agobiante realidad, que puede alterar el funcionamiento normal del ni&ntilde;o a joven en m&uacute;ltiples &aacute;reas, desde las som&aacute;ticas hasta las psicol&oacute;gicas, como la esfera intelectual, pero que el t&eacute;rmino depresi&oacute;n, no posee el mismo sentido en el adolescente que en el adulto y representa, adem&aacute;s, una experiencia diferente seg&uacute;n la edad del mismo, lo que viene a complicar a un m&aacute;s el panorama.</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">As&iacute; mismo, la descripci&oacute;n de per&iacute;odos depresivos como fases o estadios normales del desarrollo psicol&oacute;gico del ni&ntilde;o, entre los que se incluyen la adolescencia, per&iacute;odo en el que normalmente debe elaborarse el duelo de la p&eacute;rdida de la seguridad y el "status" de ni&ntilde;o y el duelo de la separaci&oacute;n de los padre, y que han sido postulados por una serie de autores Melani Klein y Winnicott que nos hablaron de la posici&oacute;n depresiva a partir de la segunda semana mitad del primer a&ntilde;o de vida, o como R. A. Spitz que nos descubre la angustia del sexto del mes, vienen a a&ntilde;adir a&uacute;n mas complejidad a este problema, porque aun si somos capaces de identificar un cuadro depresivo en un ni&ntilde;o o en un joven, tenemos que resolver luego el problema de si &eacute;ste puede ser considerado como un fen&oacute;meno normal propio de su estadio de desarrollo, o representa ya un fen&oacute;meno patol&oacute;gico.</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">A este respecto Margaret Mahler se&ntilde;ala, que si bien la respuesta represiva es una reacci&oacute;n afectiva normal a partir del momento en que el ni&ntilde;o dejando en forma gradual su omnipotencia m&aacute;gica, experimenta de forma m&aacute;s clara los obst&aacute;culos que encuentra en su camino, y se ve confrontado con sus propias limitaciones y las de sus padres, hechos de que ella ubica alrededor de los 24 meses, y que son revividos y reelaborados en adolescente; es por otro lado la intensidad y la duraci&oacute;n aumentada de esta respuesta depresiva en algunos ni&ntilde;os durante el proceso de individualizaci&oacute;n – separaci&oacute;n, lo que crea la tendencia afectiva a la depresi&oacute;n como proceso psico – patol&oacute;gico. Yo comparo su criterio y considero que ser&aacute; la intensidad y duraci&oacute;n de la depresi&oacute;n lo que nos permite establecer la diferenciaci&oacute;n entre un fen&oacute;meno de crecimiento y desarrollo en una enfermedad depresiva.</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">Por lo tanto, Mahler deja claramente establecido as&iacute; la diferenciaci&oacute;n entre una reacci&oacute;n depresiva normal y una anormal desde sus mismos origines. Sin embargo, muchos autores como E. Alaten y M. Roth en 1969, afirmaron que los ni&ntilde;os est&aacute;n inmunizados contra la depresi&oacute;n y que este fen&oacute;meno no aparece antes de la pubertad, fundamentalmente porque tomaban como modelo la depresi&oacute;n del adulto, pero esta posici&oacute;n fue siendo abandonada poco a poco y en los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os se ha desertado una conciencia y un inter&eacute;s creciente por descubrir y entender los s&iacute;ndromes depresivos en ni&ntilde;os y adolescentes.</FONT></FONT>     <BR><FONT SIZE=-1></FONT>&nbsp;<FONT SIZE=-1></FONT>      <P><B><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">Prevalencia</FONT></FONT></B>     ]]></body>
<body><![CDATA[<BR><FONT SIZE=-1>&nbsp;</FONT>     <BR><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">S&iacute;ndrome depresivo:</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">El estado de &aacute;nimo deprimido parece ser un fen&oacute;meno com&uacute;n en la adolescencia. Alrededor de una quinta parte de la poblaci&oacute;n adolescente tiene la experiencia de algunos s&iacute;ntomas de depresi&oacute;n en alg&uacute;n punto de este per&iacute;odo.</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">Depresi&oacute;n como s&iacute;ndrome:</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">La estimaci&oacute;n de la prevalencia de los Estados Unidos los adolescentes parece ser de un 2.6% en los varones y de un 10.2% en las mujeres (poblaci&oacute;n general).</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">En poblaciones cl&iacute;nicas de adolescentes, se calcula que en poblaci&oacute;n de consulta externa, el 30% tiene trastornos depresivos. En poblaci&oacute;n interna, el 40% tiene depresi&oacute;n.</FONT></FONT>     <BR><FONT SIZE=-1>&nbsp;</FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><B><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">Manifestaciones cl&iacute;nicas</FONT></FONT></B>     <BR><FONT SIZE=-1>&nbsp;</FONT>     <BR><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">Ya se&ntilde;alamos que no es posible esperar que un cuadro depresivo adopte un ni&ntilde;o o en un adolescente la forma en que se manifiesta en un adulto, pero entonces que rasgos, signos o s&iacute;ntomas nos pueden llevar al diagn&oacute;stico de depresi&oacute;n en un ni&ntilde;o o adolescente. Aqu&iacute; de nuevo el panorama se complica al ser el ni&ntilde;o adolescente una persona cambiante, cuyo comportamiento y cuyas caracter&iacute;sticas var&iacute;an con la edad y por eso cada elemento encontrado en una exploraci&oacute;n cl&iacute;nica s&oacute;lo puede ser analizado en el contexto del estadio de desarrollo en que cada joven espec&iacute;fico se encuentre.</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">Sin embargo, los rasgos que J. Sadler y W. G. Jaffe describen, en lo que se ha dado en denominar Index de Hampstead, pueden ser muy &uacute;tiles para sospechar depresi&oacute;n en un ni&ntilde;o o adolescente de cualquier edad. &Eacute;stas son:</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">&nbsp;1. Ni&ntilde;os – adolescentes retra&iacute;dos que muestran poco inter&eacute;s por las cosas y que dan la impresi&oacute;n de que se aburren.</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">&nbsp;2. Ni&ntilde;os – adolescentes que parecen tristes o desgraciados sin que se quejen de ello y sin que lo admitan cuando se les pregunta, porque la depresi&oacute;n no es en ellos necesariamente consciente.</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">3. Ni&ntilde;os no dispuestos a aceptar ayuda o consuelo.</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">4. Ni&ntilde;os – j&oacute;venes que dan la impresi&oacute;n de sentirse rechazados.</FONT></FONT>     <BR><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">&nbsp;</FONT></FONT>     <BR><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">5. Ni&ntilde;os j&oacute;venes descritos como descontentos a los que parece que nada les agrada o que tiene poca capacidad para el placer.</FONT></FONT>     <BR><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">&nbsp;</FONT></FONT>     <BR><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">6. Una tendencia general a regresar a la pasividad oral.</FONT></FONT>     <BR><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">(Ejemplo: chuparse el dedo).</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">&nbsp;7. Insomnio y otros trastornos del sue&ntilde;o como pesadillas y terrores nocturnos.</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">8. Actividades autoer&oacute;ticas, incluyendo la masturbaci&oacute;n y otras actividades repetidas, muy aumentadas.</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">9. Ni&ntilde;os – J&oacute;venes con los cuales es dif&iacute;cil establecer contacto.</FONT></FONT>     <BR><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">&nbsp;</FONT></FONT>     <BR><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">A esto yo agregar&iacute;a ni&ntilde;os – j&oacute;venes que se autocritican en forma exagerada, que expresan sentimientos de desadaptaci&oacute;n y/o preocupaci&oacute;n o temor por la muerte, as&iacute; como ni&ntilde;os – j&oacute;venes que se describen como est&uacute;pidos o est&aacute;n seguros de no poder, o de fracasar o que tienen una convicci&oacute;n profunda de ser malos.</FONT></FONT>     <BR><FONT SIZE=-1>&nbsp;</FONT>     <BR><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">La dificultad para manejar la agresividad puede ser un s&iacute;ntoma m&aacute;s prominente. En ocasiones, esta agresividad es dirigida directamente contra "el objeto", las madres, pero es desviada y pueden ser entonces ni&ntilde;os muy agresivos con sus padres (ni&ntilde;os de la misma edad).</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">Yo comparto el criterio de muchos otros autores de que algunas veces, la depresi&oacute;n como tal es dif&iacute;cilmente observable, pero que lo que aparece es lo que llamar&iacute;amos equivalentes conductuales de la depresi&oacute;n. Esto resulta particularmente cierto en el ni&ntilde;o escolar y en al adolescente. La lista de esto equivalentes conductuales puede ser muy larga pero tratar&eacute; de citar m&aacute;s comunes seg&uacute;n mi experiencia. En primer lugar el fracaso escolar. En segundo lugar la hiperactividad motora que se puede confundir con un s&iacute;ndrome hiperhen&eacute;tico, robo, sobre todo cuando se le roba adultos relevantes en la vida del ni&ntilde;o, el mentir, sobre todo mentiras del tipo autocompensador, huir de la casa o de la escuela, conducta promiscua sobre todo en ni&ntilde;as ya que sea escolares o adolescentes, conducta impulsiva que se puede manifestar en una gran tendencia a sufrir accidentes. A este respecto es importante se&ntilde;alar que ya ha sido muy bien descrito en la literatura el S&iacute;ndrome del Envenenamiento Accidental repetido con un s&iacute;ndrome depresivo en ni&ntilde;os de edades tanta tempranas como la de I a 3 a&ntilde;os de vida.</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">La consulta impulsiva con gran tendencia sufrir los accidentes es adem&aacute;s muy importante en el adolescente deprimido, pero en los adolescentes debemos agregar una conducta autoagresiva m&aacute;s franca dentro de lo que podemos incluir el ingerir drogas u otros. En muchas o tras ocasiones, la depresi&oacute;n en el ni&ntilde;o y en el adolescente se manifiesta en equivalentes som&aacute;ticos entre los que podemos citar como m&aacute;s frecuentes: trastornos del aparato digestivo, el prurito, las cafaleas del tipo migra&ntilde;oso, v&eacute;rtigo, retraso motor, acn&eacute;, obesidad, alopecia. A este respecto se debe se&ntilde;alar que la alopecia puede ser causada por la ca&iacute;da espont&aacute;nea del cabello, pero en ocasiones es resultado m&aacute;s bien de un equivalente conductual, pues el ni&ntilde;o en forma secreta se arranca sus cabellos.</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">Finalmente, con respecto a las manifestaciones cl&iacute;nicas puede ser importante enfatizar que la sintomatolog&iacute;a prevalente depender&aacute;, en gran parte, de la edad del ni&ntilde;o y del sexo.</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">En relaci&oacute;n con la edad, por ejemplo, el ni&ntilde;o lactante y el ni&ntilde;o de edad preescolar manifestar&aacute;n su depresi&oacute;n fundamentalmente por medio de s&iacute;ntomas psicocrom&aacute;ticos, o con la masturbaci&oacute;n compulsiva, miedos nocturnos, llantos y gritos.</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">En el lactante ha sido descrito adem&aacute;s, un cuadro espec&iacute;fico que Spitz denomin&oacute; la depresi&oacute;n anacl&iacute;tica y que se produce como respuesta a una gran carencia afectiva secundaria a la separaci&oacute;n de la figura materna y que se caracteriza por un desinter&eacute;s progresivo hacia el ambiente, p&eacute;rdida de apetito y un retraso del desarrollo ponderal general. A esto se agrega una disminuci&oacute;n de la motivaci&oacute;n, desaparici&oacute;n total de la actividad autoer&oacute;tica e insomnio. Finalmente el ni&ntilde;o entre en un estado de agotamiento generalizado que tiene consecuencias irreversibles entre las que se puede citarse a&uacute;n la muerte.</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">En los ni&ntilde;os escolares los s&iacute;ntomas m&aacute;s importantes se van a referir a la esfera cognitiva, manifest&aacute;ndose a trav&eacute;s de bajo rendimiento escolar, rumiaci&oacute;n de ideas y sentimientos de inferioridad. Aqu&iacute; tambi&eacute;n pueden existir impulsos suicidas. Con respecto a la sintomatolog&iacute;a psicosom&aacute;tica, la cefalea es un s&iacute;ntoma dominante en el escolar.</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">En fase adolescentes la depresi&oacute;n puede aparecer prevalentemente por medio de dos cuadros totalmente opuestos: El de un adolescente con un retraimiento exagerado que hace que el joven pueda pasar inadvertido, hacer descrito como "muy bueno", cuando la adolescencia es una fase de desarrollo normalmente agitada o un adolescente que infringe normas y reglas y que presenta conducta impulsiva y antisocial. En los adolescentes es adem&aacute;s siempre muy importante considerar el riesgo suicida. En este aspecto deben diferenciarse dos grupos: un primer grupo el de los j&oacute;venes varones que se suicidan y en los cuales se encuentra previamente un cuadro melanc&oacute;lico bastante franco con tendencia al aislamiento y con intentos de comunicar el sufrimiento al medio, aunque en muchas ocasiones de una manera muy sutil, como por ejemplo, el realizar una visita a un m&eacute;dico antes de suicidarse. Por eso es importante entonces que todo profesional de salud tenga esto en mente y pueda formular preguntas sin rodeos.</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">El segundo grupo est&aacute; constituido por j&oacute;venes, &eacute;stos de ambos sexos, aunque m&aacute;s frecuentemente mujeres que intentan suicidarse buscando una relaci&oacute;n simbi&oacute;tica. Aqu&iacute; la conducta es impulsiva, las visitas m&eacute;dicas previas muy raras y los s&iacute;ntomas previos al acto se dan m&aacute;s en al &aacute;mbito social: discusiones, peleas sobre todo con seres queridos o relevantes. Tambi&eacute;n se hace importante se&ntilde;alar que el 25% de los adolescentes que se suicidan recurren al alcohol o drogas para realizar el acto.</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">Con respecto al sexo:&nbsp; las j&oacute;venes deprimidas son generalmente tranquilas e inhibidas, en cambio en los varones predomina la dificultad en hacer contacto, lo que unido a inhibiciones de aprendizaje y a inestabilidad, pueden conducir a dificultades escolares y a agresividad.</FONT></FONT>     <BR><FONT SIZE=-1>&nbsp;</FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><B><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">Co – morbilidad con otros trastornos</FONT></FONT></B>     <BR><FONT SIZE=-1>&nbsp;</FONT>     <BR><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">Se ha encontrado que los trastornos afectivos en la adolescencia se asocian con variedad de otros trastornos. Algunos de los que se informan que existen concurrentemente con la depresi&oacute;n son:</FONT></FONT> <UL><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">-TRASTORNOS POR D&Eacute;FICIT DE ATENCI&Oacute;N</FONT></FONT>     ]]></body>
<body><![CDATA[<BR><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">-TRATORNOS DE ANSIEDAD</FONT></FONT>     <BR><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">-TRATORNO DE CONDUCTA</FONT></FONT> <DIR> <DIR><FONT SIZE=-1>&nbsp;</FONT></DIR> </DIR>     </UL> <B><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">Depresi&oacute;n y trastornos de la personalidad</FONT></FONT></B>     <BR><FONT SIZE=-1>&nbsp;</FONT>     <BR><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">Una proporci&oacute;n significativa de la adolescencia con un trastorno afectivo tambi&eacute;n tiene un trastorno de la personalidad fronterizo. Esta asociaci&oacute;n es particularmente peligrosa, ya que tales pacientes se ha encontrado que son los que hace la mayor&iacute;a de los intentos de suicido que resultan letales (estilo interpersonal tumultoso, reactividad emocional).</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">Otro trastorno de la personalidad que se asocia con depresi&oacute;n es el trastorno por evitaci&oacute;n, caracterizado por aislamiento social, dependencia, baja autoconfianza.</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">Aparentemente en estos adolescentes aunque est&eacute;n en remisi&oacute;n el episodio afectivo los s&iacute;ntomas de trastorno de personalidad subsisten, a saber sobre todo disfuncional interpersonal, reactividad emocional.</FONT></FONT>     <BR><FONT SIZE=-1>&nbsp;</FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><B><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">Etiopatogenia</FONT></FONT></B>     <BR><FONT SIZE=-1>&nbsp;</FONT>     ]]></body>
<body><![CDATA[<BR><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">Aqu&iacute; parece ser importante la existencia de una patolog&iacute;a familiar y se han descrito tres tendencias mayores en las familias de ni&ntilde;os y adolescentes deprimidos. En primer lugar, una incidencia elevada de depresi&oacute;n para el ni&ntilde;o, fundamentalmente por medio de un proceso de identificaci&oacute;n. En segundo lugar, una gran dificultad para manejar la hostilidad y la agresi&oacute;n, ya sea porque se trataba de padres que si bien agred&iacute;an al ni&ntilde;o, le imped&iacute;an a &eacute;ste totalmente expresar sus sentimientos negativos, amenaz&aacute;ndolo con m&aacute;s castigo si lo hac&iacute;an, o porque se constitu&iacute;an en objetos que no pod&iacute;an tolerar la agresi&oacute;n del ni&ntilde;o pues se deprim&iacute;an profundamente y lo culpabilizaban y, en tercer lugar familias en donde se daba un rechazo manifiesto de los padres hacia el ni&ntilde;o.</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">De acuerdo con las manifestaciones cl&iacute;nicas la duraci&oacute;n del cuadro, el fondo familiar, la historia pre – m&oacute;rbida y los factores precipitaciones es posible distinguir tres categor&iacute;as distintas de ni&ntilde;o y adolescentes deprimidos:</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">1. Los ni&ntilde;os y adolescentes con una reacci&oacute;n depresiva aguda que presentan una historia de adaptaci&oacute;n relativamente adecuada antes del acontecimiento traum&aacute;tico, que suela constituir en una p&eacute;rdida de objeto, o sea, en la separaci&oacute;n de un ser querido, y cuyo familiar puede presentar un grado ligero de sicopatolog&iacute;a, pero no hay historia de enfermedades depresivas.</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">2. Ni&ntilde;os – adolescentes que padecen una reacci&oacute;n depresiva cr&oacute;nica, pues tienen una historia de m&uacute;ltiples separaciones y p&eacute;rdidas de objeto en su vida pasada, sobre todo en la primera infancia, y en los cuales la depresi&oacute;n se ha manifestado por medio de su desarrollo por una conducta pasiva independiente. As&iacute; mismo existe el antecedente de depresi&oacute;n importante en uno de los progenitores y en algunos casos es posible ver como la depresi&oacute;n del ni&ntilde;o o el adolescente se inici&oacute; al mismo tiempo que la del adulto, con sus etapas de empeoramiento y mejor&iacute;a.</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">3. Ni&ntilde;os – adolescentes que presentan una reacci&oacute;n depresiva severa y cuya personalidad muestra rasgos compulsivos – obsesivos, hall&aacute;ndose en su historia, datos de su tozudez exagerada, negativismo y otros rasgos propios de la personalidad pasiva – agresiva. Los progenitores presentan a menudo una desorganizaci&oacute;n yoica y una psicopatol&oacute;gica grave.</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">En cuanto a la psico din&aacute;mica de la depresi&oacute;n en el ni&ntilde;o, esto podr&iacute;a resumirse como sigue: la p&eacute;rdida objetal, lo que produce es una p&eacute;rdida del bienestar impl&iacute;cito tanto f&iacute;sico como psicol&oacute;gico en la relaci&oacute;n con el objeto (persona amada).</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">Ahora bien, ante esto el ni&ntilde;o puede realizar esfuerzos para restaurar el estado deseado y a&ntilde;orado, pero si el ni&ntilde;o se siente impotente ante el sufrimiento y no descarga su agresi&oacute;n, la acumulaci&oacute;n de esta agresi&oacute;n refuerza el estado de reasignaci&oacute;n sin salida, donde el ni&ntilde;o se siente fracasar sin recursos para alcanzar un estado ideal del ego en tanto que el lego actual no es amado sino odiado, pues no nos produce bienestar. Ahora bien cuanto m&aacute;s buscado es el estado ideal es y cuanto m&aacute;s irreal esta b&uacute;squeda, mayor ser&aacute; la depresi&oacute;n latente o manifiesta del ni&ntilde;o.</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">Por lo tanto, para que el ni&ntilde;o crezca sano y no deprimido, se hace necesario una constancia objetal que implique la presencia confiable de un objeto (figura materna), suficientemente fuerte para soportar la agresi&oacute;n del ni&ntilde;o, sin que &eacute;ste tema su destrucci&oacute;n, y que a su vez le d&eacute; la retroalimentaci&oacute;n positiva necesaria para que el ni&ntilde;o se convenza de que su ego es suficientemente bueno en s&iacute; mismo y que cuenta con los recursos necesarios para manejar la adversidad del mundo externo.</FONT></FONT>     <BR><FONT SIZE=-1>&nbsp;</FONT>     <BR><FONT SIZE=-1>&nbsp;</FONT>     ]]></body>
<body><![CDATA[<BR><B><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">Prevenci&oacute;n</FONT></FONT></B>     <BR><FONT SIZE=-1>&nbsp;</FONT>     <BR><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">Como podemos ver, la prevenci&oacute;n de la depresi&oacute;n de ni&ntilde;os y adolescentes deber&iacute;a empezar muy temprano, ojal&aacute; antes de que el ni&ntilde;o sea concebido, para asegurarnos de que va a ser un ni&ntilde;o deseado y por lo tanto, amado por sus padres, un ni&ntilde;o que no valla a ser sujeto a rechazo, abandono a agresi&oacute;n f&iacute;sica o psicol&oacute;gica, un ni&ntilde;o que va a recibir retroalimentaci&oacute;n y no solo negativa y que va a encontrar un ambiente con sus dificultades. El trabajo as&iacute; con j&oacute;venes, futuros padres y madres de familia con ni&ntilde;os de todas las edades incluso adolescentes puede ser igualmente exitoso.</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">Por otro lado, el detectar la depresi&oacute;n tempranamente en un ni&ntilde;o o adolescente e instaurar r&aacute;pidamente el tratamiento adecuado puede prevenir m&uacute;ltiples trastornos mayores, desde fracaso escolar hasta fugaz del hogar, desde accidentes a suicidios, desde cefaleas a embarazo, por lo cual, hacerlo as&iacute; es algo de suma importancia.</FONT></FONT>     <BR><FONT SIZE=-1>&nbsp;</FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><B><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">Tratamiento</FONT></FONT></B>     <BR><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">&nbsp;</FONT></FONT>     <BR><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">En el tratamiento, el uso de antidepresivos, sobre todo los tric&iacute;clicos como el trofranil, est&aacute; indicado a dosis calculadas en relaci&oacute;n con su peso.</FONT></FONT><FONT SIZE=-1></FONT>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">Pero su uso aisladamente no es suficiente, el trabajo con la familia se torna vital, as&iacute; como el trabajo individual con el ni&ntilde;o y el joven para rescatar su autoestima y ayudarle a descargar su enojo. Por lo tanto, m&uacute;ltiples profesionales pueden hacer su aporte como m&eacute;dicos generales y/o pediatras, trabajadores sociales, psic&oacute;logos y psiquiatras o entre todos.</FONT></FONT>     <BR><FONT SIZE=-1>&nbsp;</FONT>     ]]></body>
<body><![CDATA[<BR><FONT SIZE=-1>&nbsp;<FONT FACE="Arial">(<A NAME="*"></A><A HREF="#*a">*</A>) Psiquiatr&iacute;a Infanto – Juvenil.</FONT></FONT>      ]]></body>
</article>
