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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="2">     <p align="right">Comentario Editorial</p> </font><font size="2"> </font><b><font face="Verdana" size="4">     <p align="center">Tubo "taqueado", tubo destapado</p> </font></b>     <p style="font-style: italic;"><font face="Verdana" size="2">Oswaldo Guti&eacute;rrez Sotelo</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Editor en Jefe. Revista Costarricense de Cardiolog&iacute;a. </font><a href="mailto:oswcr@yahoo.com.ar"><font  face="Verdana" size="2">oswcr@yahoo.com.ar</font></a></p> <font size="2"> </font><font face="Verdana" size="2">     <p>Desde que las obstrucciones coronarias, agudas o cr&oacute;nicas, son la causa de varios s&iacute;ndromes cl&iacute;nicos, algunos letales, el sentido com&uacute;n dice que ante tal situaci&oacute;n, lo que debe hacerse es eliminar la obstrucci&oacute;n. Sea con angioplastia percut&aacute;nea (permeabilizando el vaso comprometido) o con cirug&iacute;a de revascularizaci&oacute;n (reemplaz&aacute;ndolo con un injerto en el sitio de obstrucci&oacute;n), lo cierto es que en estos casos no media el sentido com&uacute;n, sino el beneficio esperado, en comparaci&oacute;n al riesgo de hacerlo. A pesar de los avances tecnol&oacute;gicos logrados con estos procedimientos, todav&iacute;a conllevan riesgo y este debe sopesarse en nuestras decisiones. </p>     <p>El beneficio esperado es m&aacute;s f&aacute;cil de visualizar cuando m&aacute;s grave es la situaci&oacute;n y mientras menos tiempo se tiene; el ejemplo ilustrativo de este escenario es el choque cardiog&eacute;nico: de no intervenir (y a veces, a pesar de hacerlo), el paciente tiene su destino jugado. En el otro extremo del espectro, est&aacute; el paciente que refiere angina cr&oacute;nica de esfuerzo o incluso est&aacute; asintom&aacute;tico, pero que tiene lesiones obstructivas en vasos importantes. En este caso, no media ninguna emergencia ni existe un compromiso inminente para la vida del paciente, aunque por supuesto que conocemos la historia natural de la enfermedad y su tasa estad&iacute;stica de eventos cardiacos mayores (muerte s&uacute;bita, infarto del miocardio, hospitalizaci&oacute;n por angina de reposo). Con los f&aacute;rmacos actualmente utilizados en la prevenci&oacute;n de la progresi&oacute;n de la arterioesclerosis, se ha logrado modificar la evoluci&oacute;n y el pron&oacute;stico de la enfermedad en estos pacientes en forma significativa; no existen estudios comparativos recientes, entre la terapia farmacol&oacute;gica contempor&aacute;nea con metas terap&eacute;uticas bien logradas y la revascularizaci&oacute;n percut&aacute;nea o quir&uacute;rgica en pacientes estables; aunque algunos datos soportan que, en efecto, en este tipo de pacientes no se justifica la revascularizaci&oacute;n; ni siquiera con los nuevos stents liberadores de f&aacute;rmacos1,2, con excepci&oacute;n de los pacientes que tienen lesiones obstructivas del tronco coronario izquierdo (es decir, con elevado riesgo anat&oacute;mico) o en los que despu&eacute;s, evolucionan con s&iacute;ntomas intratables.</p>     <p>Entonces, en los pacientes que tienen lesiones obstructivas pero que no est&aacute;n en una situaci&oacute;n emergente, la decisi&oacute;n de realizar un procedimiento de revascularizaci&oacute;n debe pasar por la demostraci&oacute;n de que existe un riesgo elevado de eventos mayores y no meramente en los hallazgos anat&oacute;micos encontrados en la circulaci&oacute;n coronaria epic&aacute;rdica. Aunque la presencia de lesiones obstructivas se correlaciona estad&iacute;sticamente con la tasa de eventos agudos, no son esas lesiones las responsables de tales eventos; lo son placas arterioescler&oacute;ticas invisibles en la coronariograf&iacute;a, cuyo proceso inflamatorio puede ocasionar un accidente de placa y una trombosis coronaria aguda que segundos antes era totalmente inaparente3. No existe un m&eacute;todo diagn&oacute;stico o marcador bioqu&iacute;mico (incluyendo la prote&iacute;na C reactiva ultrasensible) que localice o prediga d&oacute;nde o cuando va a suceder un evento de este tipo4. Un paciente con lesiones coronarias epic&aacute;rdicas que desde que lo sabe practica ejercicio, tiene sus presi&oacute;n arterial y l&iacute;pidos bien controlados y ha modificado sus h&aacute;bitos de vida, tiene una probabilidad estad&iacute;stica de presentar un evento isqu&eacute;mico diametralmente opuesta a la de otro paciente con id&eacute;nticas lesiones sin haber tomado ninguna de estas medidas. Tambi&eacute;n existe una correlaci&oacute;n estad&iacute;stica entre la severidad de la isquemia tisular y la aparici&oacute;n de eventos agudos; pero nuevamente, no existe una relaci&oacute;n causal entre ambos. En conclusi&oacute;n, las decisi&oacute;n de revascularizar a un paciente emplea elementos suced&aacute;neos pero no directamente asociados a la aparici&oacute;n de eventos, porque estos son impredecibles. Por lo tanto, al eliminar una lesi&oacute;n mediante angioplastia, no se est&aacute; interviniendo sobre las placas angiogr&aacute;ficamente invisibles; y para complicar m&aacute;s las cosas, la angioplastia percut&aacute;nea de una lesi&oacute;n estable, en un paciente estable, la convierte en una lesi&oacute;n inestable, por la exposici&oacute;n de elementos trombog&eacute;nicos de la pared vascular; este hecho explica las complicaciones tempranas y tard&iacute;as de este procedimiento y es el que debe ponderarse contra el beneficio cl&iacute;nico esperado. </p>     <p>C&oacute;mo se cuantifica la isquemia mioc&aacute;rdica? Desde hace 50 a&ntilde;os empleamos la prueba de esfuerzo y sus criterios electrocardiogr&aacute;ficos, pero su principal limitaci&oacute;n es su baja sensibilidad, utilizada en una poblaci&oacute;n heterog&eacute;nea. El ecocardiograma de esfuerzo agrega mucha mayor informaci&oacute;n y las pruebas de perfusi&oacute;n con radion&uacute;clidos (como el talio o el tecnecio) son las m&aacute;s sensibles5. En cada una de estas pruebas se han establecido "criterios de alto riesgo" y en caso de presentarse, indican que el paciente debe referirse para cirug&iacute;a o angioplastia. Con excepci&oacute;n de la prueba de esfuerzo, en nuestro pa&iacute;s no se realizan estos procedimientos en forma rutinaria a los pacientes con enfermedad arterial coronaria; por lo tanto, cuando los referimos para procedimientos de revascularizaci&oacute;n habiendo realizado solo una ergometr&iacute;a, nuestra decisi&oacute;n est&aacute;, al menos, sesgada. Esta deficiencia deber&iacute;a ser abordada por nuestras autoridades e instituciones de salud y, al menos comenzar a subsanar esta importante falencia.</p>     <p>La decisi&oacute;n cl&iacute;nica se hace a&uacute;n m&aacute;s compleja si el paciente ha tenido previamente un infarto del miocardio. Debe demostrarse que el vaso coronario a ser revascularizado, aportar&aacute; sangre a un tejido viable. Para esto existen las "pruebas de viabilidad", principalmente el ecocardiograma con dobutamina (que es muy espec&iacute;fico) y ex&aacute;menes de perfusi&oacute;n con radion&uacute;clidos (que son muy sensibles5). El paciente que es referido a cirug&iacute;a de revascularizaci&oacute;n deber&aacute; ser sometido a circulaci&oacute;n extracorp&oacute;rea y &eacute;sta requiere, en el momento de la "salida de bomba" que el tejido viable ahora revascularizado y el miocardio en general, tengan un mejor desempe&ntilde;o inotr&oacute;pico, en comparaci&oacute;n al preoperatorio. De lo contrario, el paciente no sobrevive a la intervenci&oacute;n. Y el mismo criterio debe aplicarse a la decisi&oacute;n de revacularizar percut&aacute;neamente un vaso coronario: si el tejido no es viable, los riesgos superan a los beneficios. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>As&iacute; que para decidir un procedimiento de revascularizaci&oacute;n, se deber&aacute; entonces establecer primero el riesgo cl&iacute;nico (asintom&aacute;tico o sintom&aacute;tico, urgente o no urgente, con o sin control m&eacute;dico previo, comorbilidad), el riesgo funcional (isquemia leve, moderada o severa), el riesgo anat&oacute;mico (lesi&oacute;n del tronco principal izquierdo o lesi&oacute;n de 3 vasos que incluya a la arteria descendente anterior) y tomar en cuenta elementos como tejido viable, m&eacute;todo a elegir, disponibilidad de recursos y experiencia nacional. Y todo ello, teniendo en cuenta que todos estos datos son solo hechos paralelos, pero no causativos al riesgo de desarrollar eventos isqu&eacute;micos en un futuro. Este proceso intelectual, tecnol&oacute;gico y cient&iacute;fico no puede ser sustituido por un simple "tubo taqueado, tubo destapado". Incluso conlleva implicancias legales y financieras; en varios pa&iacute;ses, los abogados y los auditores de las compa&ntilde;&iacute;as comercializadoras de p&oacute;lizas de salud, escrutan las decisiones m&eacute;dicas, basados en el simple criterio anat&oacute;mico y a veces les es dif&iacute;cil comprender o autorizar una decisi&oacute;n m&eacute;dica en un sentido u otro, si no se tiene este marco conceptual en cuenta. Este texto deber&iacute;a ser tomado en cuenta tambi&eacute;n para esos fines. </p> </font><b><font face="Verdana" size="3">     <p>Referencias</p> </font></b><font face="Verdana" size="2">     <!-- ref --><p>1. Boden WE. Surgery, angioplasty, or medical therapy for symptomatic multivessel coronary artery disease. J Am Coll Cardiol, 2004; 43:17521754.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=755495&pid=S1409-4142201000010000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Boden WE, O&#8217;Rourke RA, Teo KK et al, for the COURAGE Trial Research Group. Optimal Medical Therapy with or without PCI for Stable Coronary Disease. N Engl J Med 2007; 356:1503-16.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=755496&pid=S1409-4142201000010000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Schoenhagen P, Murat Tuzcu E, Ellis GE. Plaque Vulnerability, Plaque Rupture, and Acute Coronary Syndromes. (Multi)-Focal Manifestation of a Systemic Disease Process. Circulation 2002;106:760. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=755497&pid=S1409-4142201000010000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Danesh J, Wheeler JG Hirschfield et al. C-Reactive Protein and Other Circulating Markers of Inflammation in the Prediction of Coronary Heart Disease. N Engl J Med 2004; 350:1387-1397.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=755498&pid=S1409-4142201000010000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Nagueh SF. Dobutamine echocardiography versus nuclear cardiac imaging for evaluation of myocardial viability. Curr Opin Cardiol. 1997;12(6):54752.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=755499&pid=S1409-4142201000010000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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