<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1409-4142</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista Costarricense de Cardiología]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev. costarric. cardiol]]></abbrev-journal-title>
<issn>1409-4142</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Asociación Costarricense de Cardiología]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1409-41422005000100007</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Trauma cardíaco: una revisión práctica II Parte. Traumatismo Penetrante]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Méndez J]]></surname>
<given-names><![CDATA[Edgar A]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Zamora L]]></surname>
<given-names><![CDATA[José]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A02"/>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Zeledón S]]></surname>
<given-names><![CDATA[Fernando]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A03"/>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Zamora R]]></surname>
<given-names><![CDATA[Fernando]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A04"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,C.C.S.S Hospital México ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[San José ]]></addr-line>
<country>Costa Rica</country>
</aff>
<aff id="A02">
<institution><![CDATA[,C.C.S.S Hospital México ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<aff id="A03">
<institution><![CDATA[,C.C.S.S Hospital México ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[San José ]]></addr-line>
<country>Costa Rica</country>
</aff>
<aff id="A04">
<institution><![CDATA[,C.C.S.S Hospital México ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[San José ]]></addr-line>
<country>Costa Rica</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>01</month>
<year>2005</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>01</month>
<year>2005</year>
</pub-date>
<volume>7</volume>
<numero>1</numero>
<fpage>39</fpage>
<lpage>46</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1409-41422005000100007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1409-41422005000100007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1409-41422005000100007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <div style="text-align: center;"><span  style="font-family: arial; font-weight: bold;">Trauma cardíaco: una revisión práctica II Parte.</span><br  style="font-family: arial; font-weight: bold;"> <span style="font-family: arial; font-weight: bold;">Traumatismo Penetrante. </span>    <br> </div> <b><font face="Arial"></font></b><font face="Arial" size="2"> <i>     <p>Dr. Edgar A. Méndez J. Msc <a name="a01"></a><a href="#a02">*</a>, Dr. José Zamora L. <a href="#a02">**</a>, Dr. Fernando Zeledón S. <a  href="#a02">***</a>, Dr. Fernando Zamora R. <a href="#a02">****</a></p> </i></font>     <p><font face="Arial" size="2">&nbsp;</font></p> <font face="Arial" size="2"><b>     <p>Introducción</p> </b></font>     <p><font face="Arial" size="2">Desde tiempos ancestrales hasta el siglo IX, las heridas cardíacas penetrantes eran consideradas invariablemente letales e intratables. No fue sino hasta 1896 en que el cirujano alemán Ludwig Rhen, reportó la primera reparación exitosa de una puñalada al ventrículo derecho en su segundo día de evolución <a href="#1"><sup>1</sup></a>. En los siguientes 10 años, Rhen recopiló una serie de 124 pacientes víctimas de heridas cardíacas penetrantes, reduciendo la mortalidad a un 40 %, dejándo atrás el paradigma que estas lesiones suponían <a href="#1"><sup>1</sup></a>. Aunque la mortalidad ha <a href="#1"><sup>1</sup></a> venido disminuyendo, una herida penetrante al corazón sigue teniendo un grave pronóstico y es causa importante de morbilidad y mortalidad en pacientes de trauma. A pesar de logros importantes en disminuir la duración del traslado de éstos pacientes, 60 a 80 % mueren en la escena o antes de llegar al hospital <a  href="#4"><sup>4, 5</sup></a>. Sin embargo, estudios recientes reportan de un 33 hasta un 73 % de sobrevida en pacientes que entran con signos vitales a centros de trauma avanzados <a href="#6"><sup>6, 7, 8, 9</sup></a>. Por esto, hemos realizado ésta revisión bibliográfica, con el fin de determinar cuáles medidas han demostrado incrementar la supervivencia de estos pacientes. </font></p> <font face="Arial" size="2"><b>     <p>Etiología e Incidencia</p> </b></font>     <p><font face="Arial" size="2">La causa más común de traumatismo cardíaco abierto es la herida por arma blanca o de fuego <a href="#10"><sup>10, 11</sup></a>.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2"> </font></p>     <p><font face="Arial" size="2">También se han reportado lesiones originadas en el corazón por la cateterización de sus cavidades <a  href="#12"><sup>12</sup></a>, implantación de marcapasos <a href="#13"><sup>13</sup></a>, colocación de sondas torácicas <a href="#14"><sup>14</sup></a>, instauración de cardioplejia retrógrada a través del seno coronario 15 y otras formas iatrogénicas, aunque éstas últimas son la minoría. La mayoría de los afectados son personas jóvenes y previamente sanas, por lo que tienen mayores posibilidades de vivir si llegan vivos al hospital <a href="#16"><sup>16</sup></a>. En nuestro país, el Seguro Social atendió a 73 pacientes en los últimos cuatro años, con el diagnóstico de trauma cardíaco en general. De estos se reportó una mortalidad del 24, 6% <a href="#17"><sup>17</sup></a>. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Arial" size="2">Ya que la mortalidad prehospitalaria es altísima, es imperioso hacer estuerzos para disminuir el tiempo de traslado al centro de atención especializado <a href="#18"><sup>18, 19, 20</sup></a>. </font></p> <font face="Arial" size="2"><b>     <p>Fisiopatología</p> </b></font>     <p><font face="Arial" size="2">La presentación clínica de un paciente que llega a un servicio de emergencias víctima de una herida penetrante al corazón depende del mecanismo de la lesión (o sea, bala, cuchillo, picahielo, etc.), tamaño de la herida y estructura anatómica afectada <a  href="#21"><sup>21</sup></a>. En las heridas punzocortantes, se produce un taponamiento cardíaco en el 80 a 90% de los casos. Esto debido a que cuando la herida es pequeña, se produce una laceración pericárdica que puede sellar rápidamente <a href="#22"><sup>22</sup></a>. Por el contrario, las heridas de arma de fuego, con frecuencia son grandes y la hemorragia intensa, la cual en presencia de un saco pericárdico abierto, casi nunca conlleva inicialmente a un taponamiento cardíaco <a href="#8"><sup>8</sup></a>. </font></p>     <p><font face="Arial" size="2">El taponamiento cardíaco se da cuando hay líquido en el espacio virtual del saco pericárdico, que en este caso es sangre. Dada la naturaleza fibrosa e inelástica del pericardio, aún unos 60 a 100 ml introducidos de forma aguda llevan a significativa compresión principalmente del atrio y ventrículo derecho <a href="#23"><sup>23</sup></a>. El aumento súbito de la presión de llenado ventricular asociado a la pérdida aguda de volumen intra cardíaco y la taquicardia disminuyen la precarga <a href="#24"><sup>24</sup></a>. A esta altura, el hallazgo clínico es hipotensión arterial sistémica, ingurgitación venosa (visible a nivel yugular) y el pulso paradójico (descenso exagerado de la presión arterial durante inspiración profunda). En esta etapa del taponamiento, la infusión rápida de volumen endovenoso puede superar el taponamiento restaurando temporalmente el gasto cardíaco y la presión arterial. Sin embargo, una acumulación adicional en el pericardio, aún pequeña, produce empeoramiento de la precarga y desplazamiento del tabique, afectando el llenado ventricular izquierdo y provocando reducción del volumen sistólico y el gasto cardíaco <a href="#25"><sup>25</sup></a>. Esto lleva a una hipotensión sistémica súbita y profunda <a href="#es1"><b>(Esquema 1)</b></a>. El aumento en el trabajo cardíaco, incrementa su demanda de energía y oxígeno, la cual no puede ser abastecida por la hipotensión y la reducción en el gasto cardíaco, deteriorando significativamente la contractilidad del corazón. Subsiguiente a este estado de hipoperfusión tisular con producción de ácido láctico, se da acidosis metabólica la cual lleva a un shock potencialmente irreversible <a href="#es1"><b>(Esquema 1)</b></a> <a href="#26"><sup>26</sup></a>.    <br> </font></p>     <p style="text-align: center;"><font face="Arial" size="2"><a name="es1"></a><img  src="/img/fbpe/rcc/v7n1/2850i1.JPG" title="" alt=""  style="width: 428px; height: 340px;">    
<br> </font></p>     <p><font face="Arial" size="2">En el trauma cardíaco penetrante el taponamiento cardíaco resultante tiene un efecto tanto protector como deletéreo, al evitar una hemorragia exanguinante, pero al borde de un arresto circulatorio inminente. Algunos estudios han demostrado que hay un período de tiempo en el que el taponamiento es un importante factor de supervivencia, aunque no deja claro a partir de cuando el efecto protector se pierde <a href="#27"><sup>27, 28</sup></a>.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2"> </font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Por otro lado, cuando el pericardio permanece abierto, la sangre extravasada fluye libremente a las cavidades pleurales y el mediastino, dominando la clínica de shock hipovolémico <a href="#t1"><b>(Tabla 1)</b></a> <a href="#29"><sup>29</sup></a>.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </font></p>     <p style="text-align: center;"><font face="Arial" size="2"><a name="t1"></a><img  src="/img/fbpe/rcc/v7n1/2850i2.JPG" title="" alt=""  style="width: 687px; height: 154px;">    
<br> </font></p>     <p><font face="Arial" size="2"> </font></p>     <p><font face="Arial" size="2">El sitio de la lesión también puede modificar la presentación clínica. La incidencia en cada cámara cardíaca se muestra en la <a href="#f1"><b>figura 1</b></a> <a  href="#30"><sup>30</sup></a>. Las heridas que más sangrado presentan son las de aorta, seguidas por lesiones del ventrículo izquierdo, ventrículo derecho, atrio izquierdo y atrio derecho. El pronóstico se incrementa en ese mismo orden. </font></p>     <p><font face="Arial" size="2">En los ventrículos, principalmente el izquierdo y por la naturaleza de su pared muscular, se puede sellar una perforación pequeña. Las heridas atriales, con menos sustancia muscular raramente harán esto <a href="#31"><sup>31</sup></a>.    <br> </font></p>     <p style="text-align: center;"><font face="Arial" size="2"><a name="f1"></a><img  src="/img/fbpe/rcc/v7n1/2850i3.JPG" title="" alt=""  style="width: 209px; height: 316px;">    
<br> </font></p>     <p><font face="Arial" size="2">La lesión de una arteria coronaria puede producir un taponamiento rápido o bien presentarse como una oclusión coronaria con insuficiencia cardíaca secundaria a isquemia <a  href="#31"><sup>31</sup></a>. Raramente, se dan además defectos intra cardíacos del tabique o de válvulas que cuando son muy importantes, son letales tempranamente <a  href="#30"><sup>30</sup></a>. </font></p> <font face="Arial" size="2"><b>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Presentación Clínica</p> </b></font>     <p><font face="Arial" size="2">Toda lesión torácica penetrante en un área comprendi da entre una línea sobre las clavículas, dos líneas paralelas entre los pezones y una línea entre los rebordes costales, debe ser valorada como una posible herida cardíaca hasta no demostrarse lo contrario <a href="#f2"><b>(figura 2)</b></a> <a href="#32"><sup>32</sup></a>. Se debe tener presente que las lesiones por arma de fuego pueden afectar el corazón con heridas tanto precordi al es como extra precordiales. </font></p>     <p><font face="Arial" size="2">La tríada de Beck, el pulso paradójico así como el signo de Kussmaul, clásicamente descritos durante el taponamiento cardíaco, raramente se hacen evidentes cuando hay una herida cardíaca penetrante. Por lo general, se presentan pocos signos clínicos que indiquen una lesión cardíaca <a href="#33"><sup>33</sup></a>.    <br> </font></p>     <p style="text-align: center;"><font face="Arial" size="2"><a name="f2"></a><img  src="/img/fbpe/rcc/v7n1/2850i4.JPG" title="" alt=""  style="width: 237px; height: 241px;">    
<br> </font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Clínicamente el paciente con sospecha de lesión cardíaca, puede presentarse hemodinámicamente estable o al borde del colapso circulatorio agudo y arresto cardiopulmonar. Esto depende, además del tipo de lesión, de la duración y el manejo durante transporte al centro de emergencias. </font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Las víctimas de armas de fuego o aquellas que llegan tarde al servicio de emergencias, presentando paro cardiorrespiratorio prolongado y o pérdidas masivas de volumen sanguíneo (40 a 50%) tienen muy poca probabilidad de sobrevida <sup><a  href="#7">7</a>, <a href="#34">34, 35</a></sup>. </font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Heridas cardíacas más pequeñas pueden ser compensadas temporalmente, lo que permite al paciente llegar al hospital y hasta ocasionalmente mantenerse hemodinámicamente estable. En estos pacientes es un dilema determinar si existe o no una lesión cardíaca, por lo que deben mantenerse en una estricta vigilancia. </font></p> <font face="Arial" size="2"><b>     <p>Abordaje inicial</p> </b></font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Arial" size="2">Todo paciente víctima de un trauma torácico penetrante, debe ser abordado de una forma ordenada, para no dejar pasar situaciones que rápidamente comprometan su vida o sean capaces de producirle secuelas importantes. Así, la resucitación debe orientarse al mantenimiento de una vía aérea permeable con respiración y circulación adecuada desde el primer momento <a href="#36"><sup>36, 37</sup></a>.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2"> </font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Además, deben asegurarse dos vías venosas periféricas de calibre adecuado para iniciar la infusión de volumen dependiendo de la condición hemodinámica <a href="#38"><sup>38</sup></a>. Se ha reportado el uso de soluciones hipertónicas para la reanimación de estos pacientes, aunque su uso es controversial <a href="#39"><sup>39</sup></a>. Es necesario solicitar inicialmente pruebas cruzadas sanguíneas y gasometría arterial, mientras se monitoriza continuamente la presión sanguínea arterial del paciente. </font></p>     <p><font face="Arial" size="2">El método diagnóstico de elección para comprobar si la herida compromete el corazón depende mucho de la condición hemodinámica en que se encuentra el paciente <a href="#es2"><b>(Esquema 2)</b></a> <a href="#38"><sup>38</sup></a>.    <br> </font></p>     <p style="text-align: center;"><font face="Arial" size="2"><a name="es2"></a><img  src="/img/fbpe/rcc/v7n1/2850i5.JPG" title="" alt=""  style="width: 431px; height: 474px;">    
<br> </font></p>     <p><font face="Arial" size="2"> </font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Algunos de estos pacientes se presentan normotensos, sin datos de taponamiento y están despiertos y alerta. Así, en caso de permanecer estable, se inician procedimientos diagnósticos para descartar una lesión cardíaca oculta y potencialmente desastrosa. </font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Luego de un examen físico secundario, se solicitan radiografías de tórax, un estudio ecocardiográfico temprano <a  href="#40"><sup>40, 41, 42</sup></a> y si es necesario, una ventana pericárdica subxifoidea, en caso de duda de una posible herida cardíaca oculta <a href="#42"><sup>42, 43, 44</sup></a> <a href="#es2"><b>(Esquema 2)</b></a>. Este último procedimiento ha demostrado ser más sensible y específico que el ecocardiograma transtorácico 2D, en pacientes estables con hemotórax agregado <a href="#40"><sup>40, 45</sup></a>. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Arial" size="2">Recientemente, se ha estado estudiando el uso del ultrasonido por parte del cirujano, con un entrenamiento adecuado, demostrando ser útil y certero para detectar inicialmente un derrame pericárdico. Por esto se ha propuesto como posible método diagnóstico <a href="#46"><sup>46, 47, 48</sup></a> <a href="#f3"><b>(Figura 3)</b></a>. También se ha comprobado la precisión y seguridad de la ventana pericárdica por vía toracoscópica en el paciente estable sin clínica clara de lesión cardíaca <a href="#49"><sup>49- 50</sup></a> <a href="#f4"><b>(Figura 4)</b></a>.    <br> </font></p>     <p style="text-align: center;"><font face="Arial" size="2"><a name="f3"></a><img  src="/img/fbpe/rcc/v7n1/2850i6.JPG" title="" alt=""  style="width: 350px; height: 325px;">    
<br>     <br> </font></p>     <p style="text-align: center;"><font face="Arial" size="2"><a name="f4"></a><img  src="/img/fbpe/rcc/v7n1/2850i7.JPG" title="" alt=""  style="width: 347px; height: 298px;">    
<br> </font></p>     <p><font face="Arial" size="2"> </font></p>     <p><font face="Arial" size="2">En el otro extremo, un paciente con una lesión amplia y en estado de shock hemodinámico, precisa una actitud terapéutica inmediata, con toracotomía de urgencia <a href="#51"><sup>51</sup></a>. Dado que algunos de estos pacientes necesitan pronto control de la hemorragia exanguinante, ocasionalmente se realizan toracotomías en la sala de emergencias, y hay reportes exitosos de este procedimiento aún a nivel prehospitalario <a href="#52"><sup>52</sup></a>. Existen protocolos que lo recomiendan sólo si el paciente presenta signos vitales tanto en la escena como al llegar al hospital <sup><a href="#10">10</a>, <a  href="#53">53-56</a></sup>.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2"> </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Arial" size="2">Ocasionalmente, durante la ventana pericárdica o toracotomía, se pueden clampear vasos sangrantes o hasta porciones del corazón para contener la hemorragia y en algunos casos, mejorar el flujo sanguíneo cerebral <sup>33, 57</sup>. Desafortunadamente, aún en manos expertas, estos clampeos realizados por más de 1 a 3 minutos, conllevan a una acidosis e isquemia miocárdica que no es bien tolerada, resultando en fibrilación o paro cardíaco de peor pronóstico 33, 58. También se ha reportado, con muy buenos resultados, la oclusión digital temporal, colocación de grapas temporales 59 o de sonda foley cuando se logra ubicar la herida cardíaca <a href="#f5"><b>(Figura 5)</b> </a><sup><a href="#30">30</a>, <a href="#33">33</a></sup>. </font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Es importante no dejarse influenciar por lo aparatoso de la lesión cardíaca y no olvidar la valoración de otras visceras intratorácicas que pueden estar afectadas, principalmente bronquios y esófago <sup><a href="#9">9</a>, <a href="#60">60</a></sup>.    <br> </font></p>     <p style="text-align: center;"><font face="Arial" size="2"><a name="f5"></a><img  src="/img/fbpe/rcc/v7n1/2850i8.JPG" title="" alt=""  style="width: 348px; height: 404px;">    
<br> </font></p>     <p><font face="Arial" size="2"> </font></p> <font face="Arial" size="2"><b>     <p>Tratamiento definitivo</p> </b></font>     <p><font face="Arial" size="2">Al demostrarse una herida cardíaca, siempre debe realizarse la reparación quirúrgica, aún en heridas aparentemente inofensivas. De lo contrario pueden surgir complicaciones tardías y potencialmente fatales <sup><a href="#31">31</a>, <a  href="#61">61</a></sup>. </font></p>     <p><font face="Arial" size="2">El abordaje cardíaco más apropiado y recomendado es la esternotomía media <a href="#f6"><b>(Figura 6)</b></a>, dado la excelente exposición de todas las estructuras y la continuidad que le da a la ventana subxifoidea. Lamentablemente, no siempre es posible este abordaje, tanto por cuestiones logísticas (no estar familiarizado con la técnica), como por falta de una sierra en la sala de emergencias; o por la demora que supone la realización de dicho procedimiento en una situación crítica.    <br> </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-align: center;"><font face="Arial" size="2"><a name="f6"></a><img  src="/img/fbpe/rcc/v7n1/2850i9.JPG" title="" alt=""  style="width: 229px; height: 277px;">    
<br> </font></p>     <p><font face="Arial" size="2">También puede emplearse la toracotomía anterolateral izquierda, que además de permitir un acceso rápido y directo al corazón a través de una incisión intercostal, requiere menos instrumental <a href="#f7"><b>(Figura 7)</b></a>. Ésta es la incisión de preferencia en pacientes en condiciones extremas, o en aquellos que durante una laparotomía se deterioran por una posible o inesperada lesión cardíaca <a  href="#62"><sup>62</sup></a>. Además tiene la posibilidad de convertirla en una toracotomía bilateral con sección transversa del esternón, a expensas de ligadura de las arterias mamarias internas. En última instancia, se considera la toracotomía posterolateral izquierda, poco útil a menos que se requiera abordaje de la aorta torácica descendente o del esófago.    <br> </font></p>     <p style="text-align: center;"><font face="Arial" size="2"><a name="f7"></a><img  src="/img/fbpe/rcc/v7n1/2850i10.JPG" title="" alt=""  style="width: 186px; height: 335px;">    
<br> </font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Una vez que se logra una buena exposición, se valora el pericardio, que si estar distendido, decolorado o tenso confirma una herida cardíaca. El pericardio se abre por la parte anterior del nervio frénico y se alivia el taponamiento, accediendo a la lesión cardíaca. </font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Las heridas atriales pueden ser controladas mediante clampeo parcial y reparadas usando sutura continua o interrumpida de monofilamento 2-0 <a href="#f8"><b>(Figura 8)</b></a>. Ya que este tejido es muy friable, se deben poner los puntos con seguridad para no extender más la lesión.    <br> </font></p>     <p style="text-align: center;"><font face="Arial" size="2"><a name="f8"></a><img  src="/img/fbpe/rcc/v7n1/2850i11.JPG" title="" alt=""  style="width: 218px; height: 329px;">    
]]></body>
<body><![CDATA[<br> </font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Las heridas ventriculares se reparan colocando suturas interrumpidas "de colchonero" con monofilamento 2-0 ó 3-0, a la vez que se coloca un dedo para contener la hemorragia. En la mayoría de los casos éstos puntos requieren apoyo de bandas de material protésico tipo teflón <a href="#f8"><b>(figura 8)</b></a>. Si no hay disponibilidad de este material, es válido utilizar parches de pericardio <a href="#33"><sup>33</sup></a>. Hay un reporte en el que se indujo el corazón a una asistolia temporal con adenosina intravenosa para realizar la cardiorrafia, encontrándose la técnica segura y efectiva <a href="#63"><sup>63</sup></a>.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2"> </font></p>     <p><font face="Arial" size="2">La reparación de heridas por arma de fuego es más complicada que las causadas por arma blanca. Generalmente éstas lesiones dañan tanto al miocardio que lo tornan bastante friable, agregando dificultad a su reparación. Ocasionalmente, se ha usado mallas protésicas para cerrar defectos grandes causados por un proyectil <sup><a href="#33">33</a>, <a href="#64">64</a></sup>.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2"> </font></p>     <p><font face="Arial" size="2">El problema se vuelve más complejo cuando se asocian lesiones intra cardíacas o de arterias coronarias. Un estudio retrospectivo evaluó 711 casos de trauma cardíaco penetrante en un período de 20 años<sup><a href="#30">30</a> </sup><a href="#t2"><b>(Tabla 2)</b></a>. Estos investigadores detallaron la evaluación transoperatoria para detectar dichas lesiones. Las técnicas útiles que incluyeron son la palpación cuidadosa de las cámaras y la raíz de la aorta para detectar frémitos, el uso de estetoscopios estériles sobre la superficie del corazón para detectar soplos y la ecocardiografía transesofágica intraoperatoria <sup><a  href="#30">30</a>, <a href="#65">65, 66</a></sup>.    <br> </font></p>     <p style="text-align: center;"><font face="Arial" size="2"><a name="t2"></a><img  src="/img/fbpe/rcc/v7n1/2850i13.JPG" title="" alt=""  style="width: 337px; height: 271px;">    
<br> </font></p>     <p><font face="Arial" size="2"> </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Arial" size="2">Una vez detectadas estas lesiones, se define clínicamente si pueden ser atendidas con más detalle en el postoperatorio o requieren de tratamiento en agudo, por ser hemodinámicamente.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Históricamente la mayoría de las reparaciones intra cardíacas se realizan posteriormente como un procedimiento electivo. Estas lesiones usualmente son asintomáticas y su presentación ocurre de forma tardía. El problema se da cuando surge insuficiencia cardíaca luego de la cardiorrafia, debido a lesiones aparatosas (de válvulas o septos) que exceden los límites fisiológicos. Estas son de pobre pronóstico aún realizando Se ha discutido mucho el papel de la derivación cardiopulmonar en el trauma cardíaco penetrante. En general las reparaciones que requieren de éste procedimiento pueden postergarse <sup>67</sup>.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Se ha demostrado que los pacientes que más se benefician son los que presentan lesiones cardíacas complejas y requieren reparación urgente para sobrevivir (p.ej. heridas intra cardíacas muy grandes, lesión de arterias coronarias mayores a nivel proximal o insuficiencia aórtica significativa con shock no cardiogénico) <sup><a href="#30">30</a>, <a href="#68">68, 69</a></sup> <a href="#f9"><b>(Figura 9)</b></a>.    <br> </font></p>     <p style="text-align: center;"><font face="Arial" size="2"><a name="f9"></a><img  src="/img/fbpe/rcc/v7n1/2850i12.JPG" title="" alt=""  style="width: 350px; height: 451px;">    
<br> </font></p>     <p><font face="Arial" size="2"> </font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Durante la cirugía es fácil valorar la integridad de las coronarias. Dado su ubicación, la descendente anterior es la coronaria más afectada. La lesión de una coronaria en porciones distales o en arterias secundarias como la diagonal, marginal obtusa o marginales agudas, han sido tratadas inicialmente con ligadura. A menos que estos vasos sean muy grandes o dominantes abasteciendo grandes porciones de miocardio, su ligadura resulta en infartos pequeños que no causan insuficiencia cardíaca. En estos casos siempre se recomienda el uso del balón de contrapulsación intraaórtico para mejorar la perfusión coronaria <a href="#70"><sup>70, 71</sup></a>.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2"> </font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Muchos pacientes con lesiones coronarias a nivel proximal se presentan sin signos vitales, dado que la isquemia los hace fibrilar rápidamente. Si estos pacientes se presentan con signos vitales, se aprueba el uso de circulación extracorpórea convencional, para realizar un by pass coronario de urgencia <a  href="#72"><sup>72</sup></a>. Las nuevas técnicas de reperfusión coronaria sin circulación extracorpórea no están indicadas dado que estos pacientes presentan una insuficiencia cardíaca que no genera un buen gasto cardíaco. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Arial" size="2">La mayoría de lesiones valvulares son identificadas en el postoperatorio, como un soplo cardíaco de reciente aparición. La lesión de la válvula aórtica lleva a diferentes grados de insuficiencia. Si esta valvulopatía lleva inicialmente al paciente a insuficiencia cardíaca intratable, se recomienda su reemplazo durante la intervención de emergencia. Las lesiones de la tricúspide y la pulmonar son muy raras y relativamente bien toleradas <sup><a  href="#36">36</a>, <a href="#42">42</a></sup>. Afortunadamente la incidencia de hipertensión pulmonar en estos pacientes es baja. </font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Según el reporte de Wall y col <a  href="#30"><sup>30</sup></a>, el aparato valvular mitral (valvas o músculos papilares) es el que más se lesiona. En general estas lesiones no son muy comprometedoras y son bien toleradas, lográndose posponer su manejo en el postoperatorio. Un estudio ecocardiográfico provee los datos necesarios para decidir si requiere reintervención. Estas lesiones pueden ser manejadas médicamente dependiendo del grado de insuficiencia valvular. Aunque algunos cirujanos realizan una valvuloplastía, se ha demostrado que frecuentemente existe una lesión anular que imposibilita la reparación adecuada, prefiriéndose el reemplazo de la válvula <a href="#30"><sup>30</sup></a>.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2"> </font></p>     <p><font face="Arial" size="2">En general, la mayoría de las heridas cardíacas penetrantes no conllevan a defectos de tabique que requieran de reparación durante la intervención de urgencia. La mayoría se detectan luego de la cardiorrafia y rara vez van a requerir de reoperación <sup><a href="#30">30</a>, <a href="#65">65</a></sup>. Mediante determinaciones de la saturación de oxígeno en las diferentes cámaras cardíacas se puede localizar el corto circuito <a href="#30"><sup>30</sup></a>. A diferencia de las cardiopatías congénitas, aquellos pacientes con defectos pequeños (corto circuitos con una relación de flujo pulmonar/sistémico menor de 1,5 a 1 y resistencia vascular pulmonar normal) sin signos de insuficiencia cardíaca no requieren usualmente de reparación <a  href="#30"><sup>30</sup></a>. Algunos recomiendan su reparación si no se reducen luego de 6 meses <a  href="#74"><sup>74</sup></a>. No debe olvidarse indicar profilaxis antibiótica si estos pacientes se someten a procedimientos urológicos o dentales. </font></p> <font face="Arial" size="2"><b>     <p>Complicaciones postoperatorias</p> </b></font>     <p><font face="Arial" size="2">La valoración postopetatoria debe ser cuidadosa con el fin de detectar complicaciones no sospechadas. Varios reportes indican secuelas retrasadas que se presentan en forma asintomática o con compromiso funcional importante <sup><a href="#46">46, 47, 48</a>, <a href="#67">67</a></sup>. </font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Entre otros, los defectos intracardíacos, lesiones valvulares, aneurismas ventriculares y retención de cuerpos extraños figuran como las secuelas más importantes. No obstante, la necesidad de reoperación por estos defectos es sumamente rara <sup><a href="#9">9</a>, <a href="#50">50</a></sup>. </font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Aunque la literatura no deja clara la frecuencia ni la duración del seguimiento a estos pacientes, sí enfatiza en la importancia de éste. Se recomienda el examen físico adecuado, además de electrocardiograma y radiografías de tórax en los pacientes asintomáticos <a href="#23"><sup>23</sup></a>. En pacientes que presentan alguna clínica de insuficiencia cardíaca, además se solicita ecocardiograma y eventualmente cateterización cardíaca, pensando en posibles cortos circuitos, fístulas o valvulopatías. </font></p>     <p><font face="Arial" size="2">La pericarditis traumática, detallada en la primera parte de esta revisión, también se ha reportado como secuela del trauma cardíaco penetrante. </font></p> <font face="Arial" size="2"><b>     <p>Conclusión</p> </b></font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Arial" size="2">La mayoría de los traumas cardíacos penetrantes se deben a lesiones por arma blanca o de fuego. La clínica de un paciente víctima de una lesión penetrante en el área de riesgo cardíaco, va a depender mucho del mecanismo de lesión. Una herida cardíaca pequeña va a presentarse usualmente como un taponamiento cardíaco, mientras que una herida grande lleva a hemorragia exanguinante de forma súbita. </font></p>     <p><font face="Arial" size="2">El manejo inicial de todo paciente que se presenta con una herida penetrante en el tórax es esquematizado, como el ABC de la reanimación. Si el paciente se mantiene estable, debemos descartar una herida cardíaca oculta. Las herramientas diagnósticas de más valor han demostrado ser el Ecocardiograma 2D y la ventana pericárdica (en caso de duda). El ultrasonido realizado en sala de urgencias por el cirujano últimamente esta cobrando valor como un método diagnóstico certero para detectar posibles lesiones cardíacas. También se describe la toracoscopía diagnóstica en pacientes estables, con buenos resultados. En caso de pacientes inestables hemodinámicamente se recomienda la toracotomía de urgencia para control inicial del daño. </font></p>     <p><font face="Arial" size="2">El tratamiento definitivo en sala de operaciones es inicialmente la cardiorrafia, mientras se define clínicamente si el paciente no tiene una lesión agregada que comprometa la vida de forma súbita. La mayoría de pacientes que sobreviven a la cardiorrafia inicial, no requieren reoperación, aunque debe darse un seguimiento muy estricto para detectar lesiones inesperadas en el postoperatorio. El uso de la circulación extracorpórea inicialmente no esta indicada, por el riesgo que por si conlleva, pero es aprobada en caso de lesiones cardíacas complejas que no toleren un manejo inicial conservador.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Los factores que reducen mucho la supervivencia a una herida cardíaca, son principalmente las causadas por armas de fuego, la pérdida de signos vitales durante transporte o a la llegada al hospital y las lesiones cardíacas complejas que alteran mucho la anatomía cardíaca sobrepasando los límites fisiológicos. </font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Los factores como el esfuerzo en un transporte rápido, junto a un abordaje agresivo y oportuno del paciente inestable han recompensado a la comunidad médica mundial, elevando el numero de sobrevivientes a esta desafiante lesión. </font></p>     <p><font face="Arial" size="2">En centros de trauma avanzados, un manejo adecuado y ordenado ha logrado mejorar la sobrevida. </font></p> <font face="Arial" size="2"><b>     <p>Agradecimientos</p> </b></font>     <p><font face="Arial" size="2">Los autores de este artículo queremos hacer un reconocimiento a Yolanda Soto Álvarez, Francisca Vargas Azofeifa, Lilliam Azofeifa Villalobos y sus colaboradoras de la Biblioteca Nacional de Salud y Seguridad Social, no solo por su especial colaboración en facilitar datos bibliográficos que sustentaron estos artículos, sino por cooperar de forma importante en la educación de la comunidad médica nacional. </font></p> <font face="Arial" size="2"><b>     <p>Bibliografía </p> </b></font>     <!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="1"></a></font><font face="Arial"  size="2">1. Blantchford JW. Ludwing Rhen: The first successful cardiorrhaphy. Ann Thorac Surg 1985; 39: 492-5. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738829&pid=S1409-4142200500010000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="2"></a></font><font face="Arial"  size="2">2. Trinkle JK. Penetrating heart wounds: Difficulty in evaluating clinical series. Ann Thorac Surg 1984; 38: 181-2. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738830&pid=S1409-4142200500010000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="3"></a></font><font face="Arial"  size="2">3. Sugg WL, Rea WJ, Ecker RR, et al. Penetrating wounds of the heart: An analysis of 459 cases. J Thorac Cardiovasc Surg. 1968; 56: 531-45. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738831&pid=S1409-4142200500010000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="4"></a></font><font face="Arial"  size="2">4. Kane G, Wheeler NC, Cook S, et al. Impact of the Los Angeles Country trauma Trauma cardíaco: system on the survival of seriously injured patients. J trauma 1992; 32: 576- 83. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738832&pid=S1409-4142200500010000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="5"></a></font><font face="Arial"  size="2">5. Champion HR, Sacco WJ, Copes WS. Improvement in outcome from trauma center care. Arch Surg 1992; 127: 333-8. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738833&pid=S1409-4142200500010000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="6"></a></font><font face="Arial"  size="2">6. Rhee PM, Foy H, Kaufmann C, et al. Penetrating cardíac injuries: a population- based study. J Trauma 1998; 45(2) : 366-70. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738834&pid=S1409-4142200500010000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="7"></a></font><font face="Arial"  size="2">7. Kaplan AJ, Norcross ED, Crawford FA. Predictors of mortality in penetrating cardíac injury. Am Surg 1993; 59: 338-41. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738835&pid=S1409-4142200500010000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="8"></a></font><font face="Arial"  size="2">8. Asencio JA, Berne JD, Demetriades D, et al. One hundred five penetrating cardíac injuries: A 2 years prospective evaluation. J Trauma 1998; 44: 1073-82. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738836&pid=S1409-4142200500010000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="9"></a></font><font face="Arial"  size="2">9. Mandal AK, Sanusi M. Penetrating chest wounds: 24 years experience. World J Surg 2001; 25(9) : 1145-9. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738837&pid=S1409-4142200500010000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="10"></a></font><font  face="Arial" size="2">10. Gao JM, Gao YH, Wei GB, Liu GL, Tian XY, Hu P, Li CH. Penetrating cardíac wounds: principles for surgical management. World J Surg. 2004; 28(10) : 1025-9. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738838&pid=S1409-4142200500010000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="11"></a></font><font  face="Arial" size="2">11. Campbell NC, Thompson SR, Muckart DJ, et al. Review of 1198 cases of penetrating cardíac trauma. Br J Surg 1997; 84: 1737-40. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738839&pid=S1409-4142200500010000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="12"></a></font><font  face="Arial" size="2">12. Mesa JM, Sobrino N, Larrea JL, et al. Perforación del ventrículo izquierdo post valvuloplastía mitral percutánea. Corrección quirúrgica de in situ de emergencia. A propósito de un caso. Rev Esp Cardiol 1991; 44: 55-7. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738840&pid=S1409-4142200500010000700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="13"></a></font><font  face="Arial" size="2">13. Asano M, Mishima A, Ishii T, et al. Surgical treatment for right ventricular perforation caused by transvenous pacing electrodes: a report of three cases. Surg Today 1996; 26: 933-5. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738841&pid=S1409-4142200500010000700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="14"></a></font><font  face="Arial" size="2">14. Dominguez E, Neudeck F, Piotrowski J, et al. Perforation of the heart wall: a rare complication after thoracic drainge treatment. Chirurg 1995; 66: 920-22. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738842&pid=S1409-4142200500010000700014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="15"></a></font><font  face="Arial" size="2">15. Panos AL, Ali IS, Birnbaum PL, et al. Coronary sinus injuries during retrograde continuous normothermic blood cardioplejia. Ann Thorac Surg 1992; 54: 1137-38. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738843&pid=S1409-4142200500010000700015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="16"></a></font><font  face="Arial" size="2">16. Gervin AS, Fischer RP. The importance of prompt transport in salvage of patients with penetrating heart wounds. J Trauma 1982; 22: 443-48. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738844&pid=S1409-4142200500010000700016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="17"></a></font><font  face="Arial" size="2">17. Departamento de Información Estadística del la Caja Costarricense del Seguro Social. Edificio central, 8o piso. San José, Costa Rica. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738845&pid=S1409-4142200500010000700017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="18"></a></font><font  face="Arial" size="2">18. Stratton SJ, Brickett K, Crammer T. Prehospital pulseless, unconscious penetrating trauma victims: field assessments associated with survival. J Trauma. 1998; 45(1) : 96-100. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738846&pid=S1409-4142200500010000700018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="19"></a></font><font  face="Arial" size="2">19. Sugg WL, Rea WJ, Ecker RR, et al. J Thorac Cardiovasc Surg 1968; 56: 531-45. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738847&pid=S1409-4142200500010000700019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="20"></a></font><font  face="Arial" size="2">20. Symbas PN, Harlaftis N, Waldo WJ. Penetrating cardíac trauma. Am J Surg 1976; 183: 377-81. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738848&pid=S1409-4142200500010000700020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="21"></a></font><font  face="Arial" size="2">21. Braundwald E. Heart Disease. 3th Ed. Philadelphia. W. B. Saunders. 1988. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738849&pid=S1409-4142200500010000700021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="22"></a></font><font  face="Arial" size="2">22. Symbas PN. Traumatic heart disease. Curr Probl Cardiol 1982; 7: 3x. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738850&pid=S1409-4142200500010000700022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="23"></a></font><font  face="Arial" size="2">23. Beck C. Further observations on stab wounds of the heart. Ann Surg 1942; 115: 698, 704</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738851&pid=S1409-4142200500010000700023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="24"></a></font><font  face="Arial" size="2">24. Mcphee SJ, Ganong WF et al. Fisiopatología médica. 2a. ed. Manual Moderno 2000. México</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738852&pid=S1409-4142200500010000700024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="25"></a></font><font  face="Arial" size="2">25. Ameli S, Shah PK. cardíac tamponade: pathophysiology, diagnosis, and management. Cardiol Clin. 1991; 9: 665-74. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738853&pid=S1409-4142200500010000700025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="26"></a></font><font  face="Arial" size="2">26. Frank MJ, Nadimi M, Lesniak LJ, et al. Effects of cardíac tamponade on myocardial performance, blood flow and metabolism. Am J Physiol 1971; 220: 179-85. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738854&pid=S1409-4142200500010000700026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="27"></a></font><font  face="Arial" size="2">27. Moreno C, Moore EE, Majune JA, et al Pericardial tamponade. A critical determinant for survival following penetrating cardíac wounds. J Trauma 1986; 26: 821. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738855&pid=S1409-4142200500010000700027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="28"></a></font><font  face="Arial" size="2">28. Buckman RF, Badellino MM, Mauro LH, et al. Penetrating cardíac wounds: prospective study of influencing initial resuscitation. J Trauma 1993; 34: 717-27. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738856&pid=S1409-4142200500010000700028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="29"></a></font><font  face="Arial" size="2">29. Fischer DR, Kelly BS, et al. The Mound Reid Surgical HandBook. 5o ed, Elsevier Mosby. 2005 Philadelphia. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738857&pid=S1409-4142200500010000700029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="30"></a></font><font  face="Arial" size="2">30. Wall MJ, Mattox KL, Chi-Dai C, et al. Acute management of complex cardíac injuries. 1997; 42: 905-12. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738858&pid=S1409-4142200500010000700030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="31"></a></font><font  face="Arial" size="2">31. Mattox K, Feliciano D, Moore EE. Trauma. Capítulo 26, 4o Ed. McGraw Hill 2001. México</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738859&pid=S1409-4142200500010000700031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="32"></a></font><font  face="Arial" size="2">32. Mainieri JA. Trauma de Torax. EDNASSS, 2000, Costa Rica. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738860&pid=S1409-4142200500010000700032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="33"></a></font><font  face="Arial" size="2">33. Asencio JA, Stewart BM, Murray J. Penetrating cardíac injuries. Surg Clin North Am. 1996; 76: 4. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738861&pid=S1409-4142200500010000700033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="34"></a></font><font  face="Arial" size="2">34. Tyburski JG, Astra L, Wilson RF, et al. Factors affecting prognosis with penetrating wounds of the heart. Am Surg 1999; 65: 444-48. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738862&pid=S1409-4142200500010000700034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="35"></a></font><font  face="Arial" size="2">35. Asencio JA, Murray J, Demetriades D, et al. Penetrating cardíac injuries: a prospective study of variables predicting outcomes. J Am Coll Surg. 1998; 186: 24-34. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738863&pid=S1409-4142200500010000700035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="36"></a></font><font  face="Arial" size="2">36. America College of Surgeons Committee on Trauma: Advanced Trauma Life Support Instructor Manual. Chicago, American College of Surgeons, 1993. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738864&pid=S1409-4142200500010000700036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="37"></a></font><font  face="Arial" size="2">37. Committee on Trauma. Initial Assessment and Management. Chicago, Illinois. American College of Surgeons. 1997. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738865&pid=S1409-4142200500010000700037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="38"></a></font><font  face="Arial" size="2">38. Harris DG, Papagiannopoulos KA, Pretorius J, Van Rooyen T, Rossouw GJ. Current evaluation of cardíac stab wounds. Ann Thorac Surg. 1999; 68(6) : 2119- 22. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738866&pid=S1409-4142200500010000700038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="39"></a></font><font  face="Arial" size="2">39. Kramer GC. Hypertonic resuscitation: physiologic mechanisms and recommendations for trauma care. J Trauma. 2003; 54(5 Suppl) : S89-99. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738867&pid=S1409-4142200500010000700039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="40"></a></font><font  face="Arial" size="2">40. Nagy KK, Lohmann C, Kim DO, Barrett J. Role of echocardiography in the diagnosis of occult penetrating cardíac injury. J Trauma. 1995; 38(6) : 859-62. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738868&pid=S1409-4142200500010000700040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="41"></a></font><font  face="Arial" size="2">41. Freshman SP, Wisner DH, Weber CJ. 2-D echocardiography: emergent use in the evaluation of penetrating precordial trauma. J Trauma. 1991; 31(7) : 902-5; discussion 905-6. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738869&pid=S1409-4142200500010000700041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="42"></a></font><font  face="Arial" size="2">42. Jimenez E, Martin M, Krukenkamp I, Barrett J. Subxiphoid pericardiotomy versus echocardiography: a prospective evaluation of the diagnosis of occult penetrating cardíac injury. Surgery. 1990 Oct; 108(4) : 676-9; discussion 679-80. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738870&pid=S1409-4142200500010000700042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="43"></a></font><font  face="Arial" size="2">43.<b> </b>Knott-Craid CJ, Dalton RP, Rossouw GJ, et al. Penetrating cardíac trauma: management strategy based on 129 surgical emergencies over 2 years. Ann Thorac Surg. 1992; 53: 1006-1009. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738871&pid=S1409-4142200500010000700043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="44"></a></font><font  face="Arial" size="2">44. Andrade-Alegre R, Mon L. Subxiphoid pericardial window in the diagnosis of penetrating cardíac trauma. Ann Thorac Surg. 1994; 58(4) : 1139-41. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738872&pid=S1409-4142200500010000700044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="45"></a></font><font  face="Arial" size="2">45. Meyer DM, Jessen ME, Grayburn PA. Use of echocardiography to detect occult cardíac injury after penetrating thoracic trauma: a prospective study. J Trauma. 1995; 39(5) : 902-7; discussion 907-9. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738873&pid=S1409-4142200500010000700045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="46"></a></font><font  face="Arial" size="2">46. Rozycki GS, Feliciano DV, Ochsner MG, et al. The role of ultrasound in patients with possible penetrating cardíac wounds: a prospective multicenter study. J Trauma. 1999; 46(4) : 543-51; discussion 551-2. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738874&pid=S1409-4142200500010000700046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="47"></a></font><font  face="Arial" size="2">47. Thourani VH, Feliciano DV, Cooper WA. Penetrating cardíac trauma at an urban trauma center: a 22 year perspective. Am Surg 1999; 65: 811-18. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738875&pid=S1409-4142200500010000700047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="48"></a></font><font  face="Arial" size="2">48. Patel AN, Brennig C, Cotner J, et al. Successful diagnosis of penetrating cardíac injury using surgeon-performed sonography. Ann Thorac Surg. 2003; 76(6) : 2043-6; discussion 2046-7. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738876&pid=S1409-4142200500010000700048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="49"></a></font><font  face="Arial" size="2">49. Hoff WS, McMahon DJ, Schwab CW, et al. Thoracoscopic pericardial window and penetrating cardíac trauma. J Trauma. 1997; 43(3) : 561. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738877&pid=S1409-4142200500010000700049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="50"></a></font><font  face="Arial" size="2">50. Morales CH, Salinas CM, Henao CA, et al. Thoracoscopic pericardial window and penetrating cardíac trauma. J Trauma. 1997; 42(2) : 273-5. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738878&pid=S1409-4142200500010000700050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="51"></a></font><font  face="Arial" size="2">51. Blake DP, Gisbert VL, Ney AL, et al. Survival after emergency department versus operating room thoracotomy for penetrating cardíac injuries. Am Surg 1992; 58: 329-33. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738879&pid=S1409-4142200500010000700051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="52"></a></font><font  face="Arial" size="2">52. Coats TJ, Keogh S, Clark H, Neal M. Prehospital resuscitative thoracotomy for cardíac arrest after penetrating trauma: rationale and case series. J Trauma. 2001; 50(4) : 670-3. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738880&pid=S1409-4142200500010000700052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="53"></a></font><font  face="Arial" size="2">53. Aihara R, Millham FH, Blansfield J, Hirsch EF. Emergency room thoracotomy for penetrating chest injury: effect of an institutional protocol. J Trauma. 2001; 50(6) : 1027-30. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738881&pid=S1409-4142200500010000700053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="54"></a></font><font  face="Arial" size="2">54. Kennedy F, Sharif S. Emergency room thoracotomy: a single surgeon ’s thirteen year experience. Am Surgeon 2000; 66: 56-60. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738882&pid=S1409-4142200500010000700054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="55"></a></font><font  face="Arial" size="2">55. Kavolius J, Golocovsky M, Champion HR. Predictors of outcome in patients who undergo emergency thoracotomy. Arch Surg 1993; 128: 1158- 62. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738883&pid=S1409-4142200500010000700055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="56"></a></font><font  face="Arial" size="2">56. Brown SE, Gómez GA, Jacobson LE, et al. Penetrating chest trauma: should indications for emergency room thoracotomy be limited? Am Surg 1996; 62: 530-534. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738884&pid=S1409-4142200500010000700056&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="57"></a></font><font  face="Arial" size="2">57. Grabowski MW, Buckman RF, Goldberg A, et al. Clamp control of the right ventricular angle to facilitate exposure and repair of cardíac wounds. Am J Surg 1995; 170: 399-400. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738885&pid=S1409-4142200500010000700057&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="58"></a></font><font  face="Arial" size="2">58. Macho JR, Markison RE, Schecter, et al. cardíac stapling in the management of penetrating injuries of the heart: rapid control of hemorrhage and decreased risk of personal contamination. J Trauma 1993; 34: 711-16. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738886&pid=S1409-4142200500010000700058&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="59"></a></font><font  face="Arial" size="2">59. Mayrose JM, Jehle DV, Moscati R, et al. Comparison of staples versus sutures in the repair of penetrating cardíac wounds. J Trauma 1999; 46: 441-4. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738887&pid=S1409-4142200500010000700059&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="60"></a></font><font  face="Arial" size="2">60. Stassen NA, Lukan JK, Spain DA, et al. Reevaluation of diagnostic procedures for transmediastinal gunshot wounds. J Trauma. 2002; 53(4) : 635-8; discussion 638. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738888&pid=S1409-4142200500010000700060&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="61"></a></font><font  face="Arial" size="2">61. Aaland MO, Sherman RT. Delayed pericardial tamponade in penetrating chest trauma: case report. J. Trauma 1991; 31: 1563. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738889&pid=S1409-4142200500010000700061&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="62"></a></font><font  face="Arial" size="2">62. Hirshberg A, Wall MJ, Allen MK, et al. Double jeopardy thoracoabdominal injuries requiring surgical intervencion in both chest and abdomen. J Trauma 1995; 39: 225-31. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738890&pid=S1409-4142200500010000700062&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="63"></a></font><font  face="Arial" size="2">63. Lim R, Gill IS, Temes RT, Smith CE. The use of adenosine for repair of penetrating cardíac injuries: a novel method. Ann Thorac Surg. 2001; 71(5) : 1714-5. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738891&pid=S1409-4142200500010000700063&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="64"></a></font><font  face="Arial" size="2">64. Borja AR, Ransdel H. Treatment of thoracoabdominal gunshot wounds in civilian practice: experience with forty four cases. Am J Surg 1971; 121: 580. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738892&pid=S1409-4142200500010000700064&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="65"></a></font><font  face="Arial" size="2">65. Baxter BT, Moore EE, Moore FA, et al. Intraoperative cardíac sampling following penetrating wounds: a technique for early detection of traumatic intra cardíac shunts. J Trauma 1989; 29: 1719. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738893&pid=S1409-4142200500010000700065&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="66"></a></font><font  face="Arial" size="2">66. García-Lledó JA, Moya L, Balaguer-Recena J, et al. Traumatismo penetrante con cuerpo extraño en el ventrículo izquierdo. Rev esp cardiol 1997; 50: 137-39. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738894&pid=S1409-4142200500010000700066&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="67"></a></font><font  face="Arial" size="2">67. Beach PM, Bognolo D, Hutchinson JF. Penetrating cardíac trauma: experience with thirty four patients in a hospital without cardiopulmonary bypass capability. Am J Surg 1976; 131: 411-14. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738895&pid=S1409-4142200500010000700067&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="68"></a></font><font  face="Arial" size="2">68. Baker JM, Battistella FD, Kraut E, et al. Use of cardiopulmonary bypass to salvage patients with multiple-chamber heart wounds. Arch Surg. 1998; 133(8) : 855-60. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738896&pid=S1409-4142200500010000700068&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="69"></a></font><font  face="Arial" size="2">69. Mattox KL, Beall AC. Resuscitation of the moribund patient using portable cardiopulmonary bypass. Ann Thorac Surg 1976; 22: 436</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738897&pid=S1409-4142200500010000700069&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="70"></a></font><font  face="Arial" size="2">70. Kantrowitz A, Tjonneland S, Freed PS, et al. Initial clinical experience with intra aortic balloon pumping in cardiogenic shock. JAMA 1968; 203: 113. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738898&pid=S1409-4142200500010000700070&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="71"></a></font><font  face="Arial" size="2">71. Dunkman WB, Leinbach RC, Buckley MJ, et al. Clinical and hemodynamic results of intra aortic balloon pumping for cardiogenic shock. Circulation 1972; 46: 465. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738899&pid=S1409-4142200500010000700071&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="72"></a></font><font  face="Arial" size="2">72. Karmy-Jones R, van Wijngaarden MH, Talwar MK, et al. Cardiopulmonary bypass for resuscitation after penetrating cardíac trauma. Ann Thorac Surg. 1996; 61(4) : 1244-5. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738900&pid=S1409-4142200500010000700072&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="73"></a></font><font  face="Arial" size="2">73. Baue A, Geha AS, Laks H, et al. Glen ’s Thorac and Cardiovascular Surgery. 6o ed. Appleton &amp;Lange. 1996 EUA. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738901&pid=S1409-4142200500010000700073&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="74"></a></font><font  face="Arial" size="2">74. Midell AI, Replogle R, Bermudez G. Spontaneous closure of a traumatic ventricular septal defect following a penetrating injury. Ann Thorac Surg 1975; 20: 339. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738902&pid=S1409-4142200500010000700074&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="75"></a></font><font  face="Arial" size="2">75. Symbas PN, DiOrio, Tyras DH, et al. Penetrating cardíac wounds: significant residual and delayed sequelae. J Thorac Cardiovasc Surg 1973; 66: 526. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738903&pid=S1409-4142200500010000700075&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="76"></a></font><font  face="Arial" size="2">76. Fallah-Nejad M, Wallace HW, Su CC, et al. Unusual manifestations of penetrating cardíac injuries. Arch Surg 1975; 110: 1357. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738904&pid=S1409-4142200500010000700076&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="77"></a></font><font  face="Arial" size="2">77. Fallah-Nejad M, Kutty ACK, Wallace HW. Secundary lesions of penetrating cardíac injuries. A frequent complication. Ann Surg 1980; 191: 228. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738905&pid=S1409-4142200500010000700077&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="78"></a>78. Duque HA, Florez LE, Moreno A, et al. Penetrating cardíac trauma: follow-up study including electrocardiography, echocardiography, and functional test. World J Surg. 1999; 23(12) : 1254-7. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=738906&pid=S1409-4142200500010000700078&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="a02"></a>Correo Electrónico <a  href="mailto:drzamora@racsa.co.cr">drzamora@racsa.co.cr</a>    <br> <a href="#a01">*</a> Especialista Cirugía Tórax y Cardiovascular Hospital México, C.C.S.S, San José, Costa Rica.    <br> <a href="#a01">**</a> Residente 1o en Cirugía General.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <a href="#a01">***</a> Unidad Soporte Circulatorio. Hospital México, C.C.S.S, San José, Costa Rica.    <br> <a href="#a01">****</a> Jefe Servicio Cirugía Tórax y Cardiovascular. Hospital México. C.C.S.S, San José, Costa Rica. </font></p>      ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<label>1</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Blantchford]]></surname>
<given-names><![CDATA[JW]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ludwing]]></surname>
<given-names><![CDATA[Rhen]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The first successful cardiorrhaphy]]></article-title>
<source><![CDATA[Ann Thorac Surg]]></source>
<year>1985</year>
<volume>39</volume>
<page-range>492-5</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<label>2</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Trinkle]]></surname>
<given-names><![CDATA[JK]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Penetrating heart wounds: Difficulty in evaluating clinical series]]></article-title>
<source><![CDATA[Ann Thorac Surg]]></source>
<year>1984</year>
<volume>38</volume>
<page-range>181-2</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<label>3</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sugg]]></surname>
<given-names><![CDATA[WL]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rea]]></surname>
<given-names><![CDATA[WJ]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ecker]]></surname>
<given-names><![CDATA[RR]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Penetrating wounds of the heart: An analysis of 459 cases]]></article-title>
<source><![CDATA[J Thorac Cardiovasc Surg]]></source>
<year>1968</year>
<volume>56</volume>
<page-range>531-45</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<label>4</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kane]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Wheeler]]></surname>
<given-names><![CDATA[NC]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Cook]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Impact of the Los Angeles Country trauma Trauma cardíaco: system on the survival of seriously injured patients]]></article-title>
<source><![CDATA[J trauma]]></source>
<year>1992</year>
<volume>32</volume>
<page-range>576- 83</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<label>5</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Champion]]></surname>
<given-names><![CDATA[HR]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Sacco]]></surname>
<given-names><![CDATA[WJ]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Copes]]></surname>
<given-names><![CDATA[WS]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Improvement in outcome from trauma center care]]></article-title>
<source><![CDATA[Arch Surg]]></source>
<year>1992</year>
<volume>127</volume>
<page-range>333-8</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<label>6</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rhee]]></surname>
<given-names><![CDATA[PM]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Foy]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Kaufmann]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Penetrating cardíac injuries: a population- based study]]></article-title>
<source><![CDATA[J Trauma]]></source>
<year>1998</year>
<volume>45</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>366-70</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<label>7</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kaplan]]></surname>
<given-names><![CDATA[AJ]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Norcross]]></surname>
<given-names><![CDATA[ED]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Crawford]]></surname>
<given-names><![CDATA[FA]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Predictors of mortality in penetrating cardíac injury]]></article-title>
<source><![CDATA[Am Surg]]></source>
<year>1993</year>
<volume>59</volume>
<page-range>338-41</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<label>8</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Asencio]]></surname>
<given-names><![CDATA[JA]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Berne]]></surname>
<given-names><![CDATA[JD]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Demetriades]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[One hundred five penetrating cardíac injuries: A 2 years prospective evaluation]]></article-title>
<source><![CDATA[J Trauma]]></source>
<year>1998</year>
<volume>44</volume>
<page-range>1073-82</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<label>9</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mandal]]></surname>
<given-names><![CDATA[AK]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Sanusi]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Penetrating chest wounds: 24 years experience]]></article-title>
<source><![CDATA[World J Surg]]></source>
<year>2001</year>
<volume>25</volume>
<numero>9</numero>
<issue>9</issue>
<page-range>1145-9</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<label>10</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Gao]]></surname>
<given-names><![CDATA[JM]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Gao]]></surname>
<given-names><![CDATA[YH]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Wei]]></surname>
<given-names><![CDATA[GB]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Liu]]></surname>
<given-names><![CDATA[GL]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Tian]]></surname>
<given-names><![CDATA[XY]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Hu]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[CH]]></surname>
<given-names><![CDATA[Li]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Penetrating cardíac wounds: principles for surgical management]]></article-title>
<source><![CDATA[World J Surg]]></source>
<year>2004</year>
<volume>28</volume>
<numero>10</numero>
<issue>10</issue>
<page-range>1025-9</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<label>11</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Campbell]]></surname>
<given-names><![CDATA[NC]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Thompson]]></surname>
<given-names><![CDATA[SR]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Muckart]]></surname>
<given-names><![CDATA[DJ]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Review of 1198 cases of penetrating cardíac trauma]]></article-title>
<source><![CDATA[Br J Surg]]></source>
<year>1997</year>
<volume>84</volume>
<page-range>1737-40</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<label>12</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mesa]]></surname>
<given-names><![CDATA[JM]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Sobrino]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Larrea]]></surname>
<given-names><![CDATA[JL]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Perforación del ventrículo izquierdo post valvuloplastía mitral percutánea: Corrección quirúrgica de in situ de emergencia. A propósito de un caso]]></article-title>
<source><![CDATA[Rev Esp Cardiol]]></source>
<year>1991</year>
<volume>44</volume>
<page-range>55-7</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<label>13</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Asano]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Mishima]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ishii]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Surgical treatment for right ventricular perforation caused by transvenous pacing electrodes: a report of three cases]]></article-title>
<source><![CDATA[Surg Today]]></source>
<year>1996</year>
<volume>26</volume>
<page-range>933-5</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<label>14</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Dominguez]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Neudeck]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Piotrowski]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Perforation of the heart wall: a rare complication after thoracic drainge treatment]]></article-title>
<source><![CDATA[Chirurg]]></source>
<year>1995</year>
<volume>66</volume>
<page-range>920-22</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<label>15</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Panos]]></surname>
<given-names><![CDATA[AL]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ali]]></surname>
<given-names><![CDATA[IS]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Birnbaum]]></surname>
<given-names><![CDATA[PL]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Coronary sinus injuries during retrograde continuous normothermic blood cardioplejia]]></article-title>
<source><![CDATA[Ann Thorac Surg]]></source>
<year>1992</year>
<volume>54</volume>
<page-range>1137-38</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<label>16</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Gervin]]></surname>
<given-names><![CDATA[AS]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Fischer]]></surname>
<given-names><![CDATA[RP]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The importance of prompt transport in salvage of patients with penetrating heart wounds]]></article-title>
<source><![CDATA[J Trauma]]></source>
<year>1982</year>
<volume>22</volume>
<page-range>443-48</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<label>17</label><nlm-citation citation-type="">
<source><![CDATA[Departamento de Información Estadística del la Caja Costarricense del Seguro Social: Edificio central]]></source>
<year></year>
<publisher-loc><![CDATA[San José ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<label>18</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Stratton]]></surname>
<given-names><![CDATA[SJ]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Brickett]]></surname>
<given-names><![CDATA[K]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Crammer]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Prehospital pulseless, unconscious penetrating trauma victims: field assessments associated with survival]]></article-title>
<source><![CDATA[J Trauma]]></source>
<year>1998</year>
<volume>45</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>96-100</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<label>19</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sugg]]></surname>
<given-names><![CDATA[WL]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rea]]></surname>
<given-names><![CDATA[WJ]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ecker]]></surname>
<given-names><![CDATA[RR]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[J Thorac Cardiovasc Surg]]></source>
<year>1968</year>
<volume>56</volume>
<page-range>531-45</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B20">
<label>20</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Symbas]]></surname>
<given-names><![CDATA[PN]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Harlaftis]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Waldo]]></surname>
<given-names><![CDATA[WJ]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Penetrating cardíac trauma]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Surg]]></source>
<year>1976</year>
<volume>183</volume>
<page-range>377-81</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B21">
<label>21</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Braundwald]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Heart Disease]]></source>
<year>1988</year>
<edition>3th</edition>
<publisher-loc><![CDATA[Philadelphia ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[W. B. Saunders]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B22">
<label>22</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Symbas]]></surname>
<given-names><![CDATA[PN]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Traumatic heart disease]]></article-title>
<source><![CDATA[Curr Probl Cardiol]]></source>
<year>1982</year>
<volume>7</volume>
<page-range>3x</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B23">
<label>23</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Beck]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Further observations on stab wounds of the heart]]></article-title>
<source><![CDATA[Ann Surg]]></source>
<year>1942</year>
<volume>115</volume>
<page-range>698, 704</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B24">
<label>24</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mcphee]]></surname>
<given-names><![CDATA[SJ]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ganong]]></surname>
<given-names><![CDATA[WF]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Fisiopatología médica]]></source>
<year>2000</year>
<edition>2a</edition>
<publisher-name><![CDATA[Manual Moderno]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B25">
<label>25</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ameli]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Shah]]></surname>
<given-names><![CDATA[PK]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[cardíac tamponade: pathophysiology, diagnosis, and management]]></article-title>
<source><![CDATA[Cardiol Clin]]></source>
<year>1991</year>
<volume>9</volume>
<page-range>665-74</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B26">
<label>26</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Frank]]></surname>
<given-names><![CDATA[MJ]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Nadimi]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Lesniak]]></surname>
<given-names><![CDATA[LJ]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Effects of cardíac tamponade on myocardial performance, blood flow and metabolism]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Physiol]]></source>
<year>1971</year>
<volume>220</volume>
<page-range>179-85</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B27">
<label>27</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Moreno]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Moore]]></surname>
<given-names><![CDATA[EE]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Majune]]></surname>
<given-names><![CDATA[JA]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Pericardial tamponade. A critical determinant for survival following penetrating cardíac wounds]]></article-title>
<source><![CDATA[J Trauma]]></source>
<year>1986</year>
<volume>26</volume>
<page-range>821</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B28">
<label>28</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Buckman]]></surname>
<given-names><![CDATA[RF]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Badellino]]></surname>
<given-names><![CDATA[MM]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Mauro]]></surname>
<given-names><![CDATA[LH]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Penetrating cardíac wounds: prospective study of influencing initial resuscitation]]></article-title>
<source><![CDATA[J Trauma]]></source>
<year>1993</year>
<volume>34</volume>
<page-range>717-27</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B29">
<label>29</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Fischer]]></surname>
<given-names><![CDATA[DR]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Kelly]]></surname>
<given-names><![CDATA[BS]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The Mound Reid Surgical HandBook]]></source>
<year>2005</year>
<edition>5o</edition>
<publisher-loc><![CDATA[Philadelphia ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Elsevier Mosby]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B30">
<label>30</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Wall]]></surname>
<given-names><![CDATA[MJ]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Mattox]]></surname>
<given-names><![CDATA[KL]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Chi-Dai]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Acute management of complex cardíac injuries]]></source>
<year>1997</year>
<volume>42</volume>
<page-range>905-12</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B31">
<label>31</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mattox]]></surname>
<given-names><![CDATA[K]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Feliciano]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Moore]]></surname>
<given-names><![CDATA[EE]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Trauma]]></source>
<year>2001</year>
<edition>4o</edition>
<publisher-name><![CDATA[McGraw Hill]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B32">
<label>32</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mainieri]]></surname>
<given-names><![CDATA[JA]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Trauma de Torax]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-name><![CDATA[EDNASSS]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B33">
<label>33</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Asencio]]></surname>
<given-names><![CDATA[JA]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Stewart]]></surname>
<given-names><![CDATA[BM]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Murray]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Penetrating cardíac injuries]]></article-title>
<source><![CDATA[Surg Clin North Am]]></source>
<year>1996</year>
<volume>76</volume>
<page-range>4</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B34">
<label>34</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Tyburski]]></surname>
<given-names><![CDATA[JG]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Astra]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Wilson]]></surname>
<given-names><![CDATA[RF]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Factors affecting prognosis with penetrating wounds of the heart]]></article-title>
<source><![CDATA[Am Surg]]></source>
<year>1999</year>
<volume>65</volume>
<page-range>444-48</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B35">
<label>35</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Asencio]]></surname>
<given-names><![CDATA[JA]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Murray]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Demetriades]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Penetrating cardíac injuries: a prospective study of variables predicting outcomes]]></article-title>
<source><![CDATA[J Am Coll Surg]]></source>
<year>1998</year>
<volume>186</volume>
<page-range>24-34</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B36">
<label>36</label><nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[America College of Surgeons Committee on Trauma: Advanced Trauma Life Support Instructor Manual]]></source>
<year>1993</year>
<publisher-loc><![CDATA[Chicago ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[American College of Surgeons]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B37">
<label>37</label><nlm-citation citation-type="book">
<collab>Committee on Trauma</collab>
<source><![CDATA[Initial Assessment and Management]]></source>
<year>1997</year>
<publisher-loc><![CDATA[Chicago^eIllinois Illinois]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[American College of Surgeons]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B38">
<label>38</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Harris]]></surname>
<given-names><![CDATA[DG]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Papagiannopoulos]]></surname>
<given-names><![CDATA[KA]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Pretorius]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Van Rooyen]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rossouw]]></surname>
<given-names><![CDATA[GJ]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Current evaluation of cardíac stab wounds]]></article-title>
<source><![CDATA[Ann Thorac Surg]]></source>
<year>1999</year>
<volume>68</volume>
<numero>6</numero>
<issue>6</issue>
<page-range>2119- 22</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B39">
<label>39</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kramer]]></surname>
<given-names><![CDATA[GC]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Hypertonic resuscitation: physiologic mechanisms and recommendations for trauma care]]></article-title>
<source><![CDATA[J Trauma]]></source>
<year>2003</year>
<volume>54</volume>
<numero>^s5</numero>
<issue>^s5</issue>
<supplement>5</supplement>
<page-range>S89-99</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B40">
<label>40</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Nagy]]></surname>
<given-names><![CDATA[KK]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Lohmann]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Kim]]></surname>
<given-names><![CDATA[DO]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Barrett]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Role of echocardiography in the diagnosis of occult penetrating cardíac injury]]></article-title>
<source><![CDATA[J Trauma]]></source>
<year>1995</year>
<volume>38</volume>
<numero>6</numero>
<issue>6</issue>
<page-range>859-62</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B41">
<label>41</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Freshman]]></surname>
<given-names><![CDATA[SP]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Wisner]]></surname>
<given-names><![CDATA[DH]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Weber]]></surname>
<given-names><![CDATA[CJ]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[2-D echocardiography: emergent use in the evaluation of penetrating precordial trauma]]></article-title>
<source><![CDATA[J Trauma]]></source>
<year>1991</year>
<volume>31</volume>
<numero>7</numero>
<issue>7</issue>
<page-range>902-5</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B42">
<label>42</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Jimenez]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Martin]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Krukenkamp]]></surname>
<given-names><![CDATA[I]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Barrett]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Subxiphoid pericardiotomy versus echocardiography: a prospective evaluation of the diagnosis of occult penetrating cardíac injury]]></article-title>
<source><![CDATA[Surgery]]></source>
<year>1990</year>
<month> O</month>
<day>ct</day>
<volume>108</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>676-9</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B43">
<label>43</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Knott-Craid]]></surname>
<given-names><![CDATA[CJ]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Dalton]]></surname>
<given-names><![CDATA[RP]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rossouw]]></surname>
<given-names><![CDATA[GJ]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Penetrating cardíac trauma: management strategy based on 129 surgical emergencies over 2 years]]></article-title>
<source><![CDATA[Ann Thorac Surg]]></source>
<year>1992</year>
<volume>53</volume>
<page-range>1006-1009</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B44">
<label>44</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Andrade-Alegre]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Mon]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Subxiphoid pericardial window in the diagnosis of penetrating cardíac trauma]]></article-title>
<source><![CDATA[Ann Thorac Surg]]></source>
<year>1994</year>
<volume>58</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>1139-41</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B45">
<label>45</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Meyer]]></surname>
<given-names><![CDATA[DM]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Jessen]]></surname>
<given-names><![CDATA[ME]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Grayburn]]></surname>
<given-names><![CDATA[PA]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Use of echocardiography to detect occult cardíac injury after penetrating thoracic trauma: a prospective study]]></article-title>
<source><![CDATA[J Trauma]]></source>
<year>1995</year>
<volume>39</volume>
<numero>5</numero>
<issue>5</issue>
<page-range>902-7</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B46">
<label>46</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rozycki]]></surname>
<given-names><![CDATA[GS]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Feliciano]]></surname>
<given-names><![CDATA[DV]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ochsner]]></surname>
<given-names><![CDATA[MG]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The role of ultrasound in patients with possible penetrating cardíac wounds: a prospective multicenter study]]></article-title>
<source><![CDATA[J Trauma]]></source>
<year>1999</year>
<volume>46</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>543-51</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B47">
<label>47</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Thourani]]></surname>
<given-names><![CDATA[VH]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Feliciano]]></surname>
<given-names><![CDATA[DV]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Cooper]]></surname>
<given-names><![CDATA[WA]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Penetrating cardíac trauma at an urban trauma center: a 22 year perspective]]></article-title>
<source><![CDATA[Am Surg]]></source>
<year>1999</year>
<volume>65</volume>
<page-range>811-18</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B48">
<label>48</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Patel]]></surname>
<given-names><![CDATA[AN]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Brennig]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Cotner]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Successful diagnosis of penetrating cardíac injury using surgeon-performed sonography]]></article-title>
<source><![CDATA[Ann Thorac Surg]]></source>
<year>2003</year>
<volume>76</volume>
<numero>6</numero>
<issue>6</issue>
<page-range>2043-6</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B49">
<label>49</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hoff]]></surname>
<given-names><![CDATA[WS]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[McMahon]]></surname>
<given-names><![CDATA[DJ]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Schwab]]></surname>
<given-names><![CDATA[CW]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Thoracoscopic pericardial window and penetrating cardíac trauma]]></article-title>
<source><![CDATA[J Trauma]]></source>
<year>1997</year>
<volume>43</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>561</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B50">
<label>50</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Morales]]></surname>
<given-names><![CDATA[CH]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Salinas]]></surname>
<given-names><![CDATA[CM]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Henao]]></surname>
<given-names><![CDATA[CA]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Thoracoscopic pericardial window and penetrating cardíac trauma]]></article-title>
<source><![CDATA[J Trauma]]></source>
<year>1997</year>
<volume>42</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>273-5</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B51">
<label>51</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Blake]]></surname>
<given-names><![CDATA[DP]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Gisbert]]></surname>
<given-names><![CDATA[VL]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ney]]></surname>
<given-names><![CDATA[AL]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Survival after emergency department versus operating room thoracotomy for penetrating cardíac injuries]]></article-title>
<source><![CDATA[Am Surg]]></source>
<year>1992</year>
<volume>58</volume>
<page-range>329-33</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B52">
<label>52</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Coats]]></surname>
<given-names><![CDATA[TJ]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Keogh]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Clark]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Neal]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Prehospital resuscitative thoracotomy for cardíac arrest after penetrating trauma: rationale and case series]]></article-title>
<source><![CDATA[J Trauma]]></source>
<year>2001</year>
<volume>50</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>670-3</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B53">
<label>53</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Aihara]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Millham]]></surname>
<given-names><![CDATA[FH]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Blansfield]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Hirsch]]></surname>
<given-names><![CDATA[EF]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Emergency room thoracotomy for penetrating chest injury: effect of an institutional protocol]]></article-title>
<source><![CDATA[J Trauma]]></source>
<year>2001</year>
<volume>50</volume>
<numero>6</numero>
<issue>6</issue>
<page-range>1027-30</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B54">
<label>54</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kennedy]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Sharif]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Emergency room thoracotomy: a single surgeon ’s thirteen year experience]]></article-title>
<source><![CDATA[Am Surgeon]]></source>
<year>2000</year>
<volume>66</volume>
<page-range>56-60</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B55">
<label>55</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kavolius]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Golocovsky]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Champion]]></surname>
<given-names><![CDATA[HR]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Predictors of outcome in patients who undergo emergency thoracotomy]]></article-title>
<source><![CDATA[Arch Surg]]></source>
<year>1993</year>
<volume>128</volume>
<page-range>1158- 62</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B56">
<label>56</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Brown]]></surname>
<given-names><![CDATA[SE]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Gómez]]></surname>
<given-names><![CDATA[GA]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Jacobson]]></surname>
<given-names><![CDATA[LE]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Penetrating chest trauma: should indications for emergency room thoracotomy be limited?]]></article-title>
<source><![CDATA[Am Surg]]></source>
<year>1996</year>
<volume>62</volume>
<page-range>530-534</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B57">
<label>57</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Grabowski]]></surname>
<given-names><![CDATA[MW]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Buckman]]></surname>
<given-names><![CDATA[RF]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Goldberg]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Clamp control of the right ventricular angle to facilitate exposure and repair of cardíac wounds]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Surg]]></source>
<year>1995</year>
<volume>170</volume>
<page-range>399-400</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B58">
<label>58</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Macho]]></surname>
<given-names><![CDATA[JR]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Markison]]></surname>
<given-names><![CDATA[RE]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Schecter]]></surname>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[cardíac stapling in the management of penetrating injuries of the heart: rapid control of hemorrhage and decreased risk of personal contamination]]></article-title>
<source><![CDATA[J Trauma]]></source>
<year>1993</year>
<volume>34</volume>
<page-range>711-16</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B59">
<label>59</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mayrose]]></surname>
<given-names><![CDATA[JM]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Jehle]]></surname>
<given-names><![CDATA[DV]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Moscati]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Comparison of staples versus sutures in the repair of penetrating cardíac wounds]]></article-title>
<source><![CDATA[J Trauma]]></source>
<year>1999</year>
<volume>46</volume>
<page-range>441-4</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B60">
<label>60</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Stassen]]></surname>
<given-names><![CDATA[NA]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Lukan]]></surname>
<given-names><![CDATA[JK]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Spain]]></surname>
<given-names><![CDATA[DA]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Reevaluation of diagnostic procedures for transmediastinal gunshot wounds]]></article-title>
<source><![CDATA[J Trauma]]></source>
<year>2002</year>
<volume>53</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>635-8</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B61">
<label>61</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Aaland]]></surname>
<given-names><![CDATA[MO]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Sherman]]></surname>
<given-names><![CDATA[RT]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Delayed pericardial tamponade in penetrating chest trauma: case report]]></article-title>
<source><![CDATA[J. Trauma]]></source>
<year>1991</year>
<volume>31</volume>
<page-range>1563</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B62">
<label>62</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hirshberg]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Wall]]></surname>
<given-names><![CDATA[MJ]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Allen]]></surname>
<given-names><![CDATA[MK]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Double jeopardy thoracoabdominal injuries requiring surgical intervencion in both chest and abdomen]]></article-title>
<source><![CDATA[J Trauma]]></source>
<year>1995</year>
<volume>39</volume>
<page-range>225-31</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B63">
<label>63</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Lim]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Gill]]></surname>
<given-names><![CDATA[IS]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Temes]]></surname>
<given-names><![CDATA[RT]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Smith]]></surname>
<given-names><![CDATA[CE]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The use of adenosine for repair of penetrating cardíac injuries: a novel method]]></article-title>
<source><![CDATA[Ann Thorac Surg]]></source>
<year>2001</year>
<volume>71</volume>
<numero>5</numero>
<issue>5</issue>
<page-range>1714-5</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B64">
<label>64</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Borja]]></surname>
<given-names><![CDATA[AR]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ransdel]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Treatment of thoracoabdominal gunshot wounds in civilian practice: experience with forty four cases]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Surg]]></source>
<year>1971</year>
<volume>121</volume>
<page-range>580</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B65">
<label>65</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Baxter]]></surname>
<given-names><![CDATA[BT]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Moore]]></surname>
<given-names><![CDATA[EE]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Moore]]></surname>
<given-names><![CDATA[FA]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Intraoperative cardíac sampling following penetrating wounds: a technique for early detection of traumatic intra cardíac shunts]]></article-title>
<source><![CDATA[J Trauma]]></source>
<year>1989</year>
<volume>29</volume>
<page-range>1719</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B66">
<label>66</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[García-Lledó]]></surname>
<given-names><![CDATA[JA]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Moya]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Balaguer-Recena]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Traumatismo penetrante con cuerpo extraño en el ventrículo izquierdo]]></article-title>
<source><![CDATA[Rev esp cardiol]]></source>
<year>1997</year>
<volume>50</volume>
<page-range>137-39</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B67">
<label>67</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Beach]]></surname>
<given-names><![CDATA[PM]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Bognolo]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Hutchinson]]></surname>
<given-names><![CDATA[JF]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Penetrating cardíac trauma: experience with thirty four patients in a hospital without cardiopulmonary bypass capability]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Surg]]></source>
<year>1976</year>
<volume>131</volume>
<page-range>411-14</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B68">
<label>68</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Baker]]></surname>
<given-names><![CDATA[JM]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Battistella]]></surname>
<given-names><![CDATA[FD]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Kraut]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Use of cardiopulmonary bypass to salvage patients with multiple-chamber heart wounds]]></article-title>
<source><![CDATA[Arch Surg]]></source>
<year>1998</year>
<volume>133</volume>
<numero>8</numero>
<issue>8</issue>
<page-range>855-60</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B69">
<label>69</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mattox]]></surname>
<given-names><![CDATA[KL]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Beall]]></surname>
<given-names><![CDATA[AC]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Resuscitation of the moribund patient using portable cardiopulmonary bypass]]></article-title>
<source><![CDATA[Ann Thorac Surg]]></source>
<year>1976</year>
<volume>22</volume>
<page-range>436</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B70">
<label>70</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kantrowitz]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Tjonneland]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Freed]]></surname>
<given-names><![CDATA[PS]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Initial clinical experience with intra aortic balloon pumping in cardiogenic shock]]></article-title>
<source><![CDATA[JAMA]]></source>
<year>1968</year>
<volume>203</volume>
<page-range>113</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B71">
<label>71</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Dunkman]]></surname>
<given-names><![CDATA[WB]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Leinbach]]></surname>
<given-names><![CDATA[RC]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Buckley]]></surname>
<given-names><![CDATA[MJ]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Clinical and hemodynamic results of intra aortic balloon pumping for cardiogenic shock]]></article-title>
<source><![CDATA[Circulation]]></source>
<year>1972</year>
<volume>46</volume>
<page-range>465</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B72">
<label>72</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Karmy-Jones]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[van Wijngaarden]]></surname>
<given-names><![CDATA[MH]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Talwar]]></surname>
<given-names><![CDATA[MK]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Cardiopulmonary bypass for resuscitation after penetrating cardíac trauma]]></article-title>
<source><![CDATA[Ann Thorac Surg]]></source>
<year>1996</year>
<volume>61</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>1244-5</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B73">
<label>73</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Baue]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Geha]]></surname>
<given-names><![CDATA[AS]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Laks]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Glen ’s Thorac and Cardiovascular Surgery]]></source>
<year>1996</year>
<edition>6o</edition>
<publisher-name><![CDATA[Appleton & Lange]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B74">
<label>74</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Midell]]></surname>
<given-names><![CDATA[AI]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Replogle]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Bermudez]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Spontaneous closure of a traumatic ventricular septal defect following a penetrating injury]]></article-title>
<source><![CDATA[Ann Thorac Surg]]></source>
<year>1975</year>
<volume>20</volume>
<page-range>339</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B75">
<label>75</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Symbas]]></surname>
<given-names><![CDATA[PN]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[DiOrio]]></surname>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Tyras]]></surname>
<given-names><![CDATA[DH]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Penetrating cardíac wounds: significant residual and delayed sequelae]]></article-title>
<source><![CDATA[J Thorac Cardiovasc Surg]]></source>
<year>1973</year>
<volume>66</volume>
<page-range>526</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B76">
<label>76</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Fallah-Nejad]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Wallace]]></surname>
<given-names><![CDATA[HW]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Su]]></surname>
<given-names><![CDATA[CC]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Unusual manifestations of penetrating cardíac injuries]]></article-title>
<source><![CDATA[Arch Surg]]></source>
<year>1975</year>
<volume>110</volume>
<page-range>1357</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B77">
<label>77</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Fallah-Nejad]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Kutty]]></surname>
<given-names><![CDATA[ACK]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Wallace]]></surname>
<given-names><![CDATA[HW]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Secundary lesions of penetrating cardíac injuries: A frequent complication]]></article-title>
<source><![CDATA[Ann Surg]]></source>
<year>1980</year>
<volume>191</volume>
<page-range>228</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B78">
<label>78</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Duque]]></surname>
<given-names><![CDATA[HA]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Florez]]></surname>
<given-names><![CDATA[LE]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Moreno]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Penetrating cardíac trauma: follow-up study including electrocardiography, echocardiography, and functional test]]></article-title>
<source><![CDATA[World J Surg]]></source>
<year>1999</year>
<volume>23</volume>
<numero>12</numero>
<issue>12</issue>
<page-range>1254-7</page-range></nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
