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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Miocardiopatía hipertrófica en el año 2001 una enfermedad genética familiar]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <B><FONT FACE="Arial">Revisi&oacute;n</FONT></B>     <CENTER>&nbsp;</CENTER>      <CENTER><B><FONT FACE="Arial">Miocardiopat&iacute;a Hipertr&oacute;fica en el A&ntilde;o 2001</FONT> <FONT FACE="Arial">una Enfermedad Gen&eacute;tica Familiar</FONT></B></CENTER> &nbsp;     <CENTER><B><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Dra. Mar&iacute;a Lidiette Esquivel Alfaro<A NAME="*a"></A><A HREF="#*">*</A></FONT></FONT></B></CENTER>       <P>&nbsp;     <BR><B><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Introducci&oacute;n</FONT></FONT></B>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>El nuevo milenio nos trae consigo un nuevo modelo o paradigma en la gen&eacute;tica molecular cardiol&oacute;gica. Aunque se dice que la cardiolog&iacute;a ha avanzado m&aacute;s en los &uacute;ltimos 50 a&ntilde;os que en los 2000 a&ntilde;os previos, es muy probable que avance a&uacute;n m&aacute;s en las pr&oacute;ximas dos a tres d&eacute;cadas. Este desarrollo vendr&aacute; de la gen&eacute;tica molecular y de la aplicaci&oacute;n de las t&eacute;cnicas de recombinaci&oacute;n del &aacute;cido desoxirribonucleico. Ya han sido identificados todos los genes humanos; lo que ayudar&aacute; a ligar miles de etiolog&iacute;as y factores de riesgo con sus respectivas enfermedades. Esto representa un nuevo modelo en la medicina, como se ilustra en el caso de la miocardiopat&iacute;a hipertr&oacute;fica (MH) familiar y las implicaciones que se deducen de &eacute;sta o tambi&eacute;n en el caso de los nuevos 50 genes ya identificados, responsables por enfermedades card&iacute;acas. Actualmente se reconoce que la esperanza para la prevenci&oacute;n y tratamiento de las enfermedades humanas no tiene precedente. Veinte enfermedades son las causantes del 80% de las muertes en el mundo occidental y son debidas a alteraciones en 100 a 200 genes, todos los cuales estar&aacute;n disponibles en un par de a&ntilde;os.</FONT></FONT>     <BR>&nbsp;      <P><B><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Fenotipo</FONT></FONT></B>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>La MH es una condici&oacute;n card&iacute;aca primaria y usualmente familiar, caracterizada por hipertrofia ventricular con una fisiopatolog&iacute;a compleja y gran heterogeneidad en su curso morfol&oacute;gico, funcional y cl&iacute;nico. Esta diversidad es enfatizada por el hecho de que la enfermedad se puede presentar en todas las fases de la vida, desde el reci&eacute;n nacido al viejo. El curso cl&iacute;nico es altamente variable, algunos pacientes permanecen asintom&aacute;ticos durante toda la vida, otros desarrollan insuficiencia card&iacute;aca severa y mueren prematuramente, y un grupo muere s&uacute;bitamente a veces en ausencia de s&iacute;ntomas previos. La hipertrofia ventricular en esta condici&oacute;n es masiva, sin causa obvia, y se acompa&ntilde;a de alteraci&oacute;n de la funci&oacute;n diast&oacute;lica y sist&oacute;lica y tendencia a la muerte s&uacute;bita. La distribuci&oacute;n de la hipertrofia es generalmente en el ventr&iacute;culo izquierdo (VI), principalmente en el tabique interventricular y en la pared ventricular izquierda, pero tambi&eacute;n se puede comprometer el ventr&iacute;culo derecho (VD) y otras &aacute;reas menos t&iacute;picas como la pared posterior u otras. La funci&oacute;n sist&oacute;lica puede ser hipercontr&aacute;ctil con disfunci&oacute;n diast&oacute;lica, en muchos casos hay obstrucci&oacute;n del tracto de salida del ventr&iacute;culo izquierdo (TSVI) y en algunos del tracto de salida del VD.</FONT></FONT>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>La hipertrofia diagn&oacute;sticada por ecocardiograma es lo que convencionalmente se conoce como la expresi&oacute;n fenot&iacute;pica de la MH y es lo que se usa para ligar a locus gen&eacute;ticos.</FONT></FONT>     <BR>&nbsp;      <P><B><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Prevalencia y mortalidad.</FONT></FONT></B>      <P><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">Observaciones recientes sugieren que la prevalencia de MH en la poblaci&oacute;n general es m&aacute;s alta (alrededor de 1 en 500) que lo que se hab&iacute;a pensado. La condici&oacute;n por lo tanto impresiona ser una malformaci&oacute;n gen&eacute;tica com&uacute;n del coraz&oacute;n. Como la historia natural de la enfermedad es muy variable se hace dif&iacute;cil conocer su espectro total, sobre todo por el hecho de que los pacientes que son referidos a centros de atenci&oacute;n terciaria son preferencialmente aquellos m&aacute;s enfermos. De manera que la mortalidad anual reportada por los hospitales (3 a 4 % en general y hasta un 6% en ni&ntilde;os) es sustancialmente m&aacute;s alta que la reportada en poblaciones no seleccionadas (1 % o menos). Estos sugiere que en una proporci&oacute;n sustancial de pacientes, la enfermedad tiene un curso cl&iacute;nico m&aacute;s favorable de lo que se pens&oacute; antes. En MH la muerte, particularmente cuando es s&uacute;bita se da sobre todo en personas j&oacute;venes. En un estudio reciente, en una gran serie de 744 pacientes de un grupo internacional, con toda clase de poblaci&oacute;n portadora de esta enfermedad, fallecieron 86 pacientes (12%) en un per&iacute;odo de 8+/-7 a&ntilde;os. Se presentaron tres distintos modos de muerte: (<A HREF="#1">1</A>) s&uacute;bita e inesperada (51%; edad 45+/-20 a&ntilde;os); (<A HREF="#2">2</A>) insuficiencia card&iacute;aca progresiva (36%; edad, 56+/-19 a&ntilde;os); y (</FONT><FONT FACE="Arial,Helvetica"><A HREF="#3">3</A></FONT><FONT FACE="Arial">) accidente vascular cerebral asociado con fibrilaci&oacute;n atrial (13%; edad, 73+/-14 a&ntilde;os). La muerte asociada a accidente vascular cerebral ocurri&oacute; desproporcionadamente en pacientes mayores. Como dato interesante y que va a ser una constante en muchos estudios, de los 45 pacientes que murieron s&uacute;bitamente, la mayor&iacute;a (71%) no ten&iacute;an s&iacute;ntomas. Aunque la mayor&iacute;a de las muertes s&uacute;bitas ocurrieron en adolescentes y en adultos j&oacute;venes, tambi&eacute;n se presentaron m&aacute;s tarde en la vida.</FONT></FONT>     <BR>&nbsp;      <P><B><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Comportamiento cl&iacute;nico.</FONT></FONT></B>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>La mayor&iacute;a de los pacientes con MH est&aacute;n asintom&aacute;ticos o solo ligeramente sintom&aacute;ticos y frecuentemente se identifican durante el estudio de alg&uacute;n familiar con la enfermedad. Desafortunadamente la primera manifestaci&oacute;n cl&iacute;nica en los individuos asintom&aacute;ticos puede ser la muerte s&uacute;bita. En cuanto a los pacientes con esta enfermedad que tienen s&iacute;ntomas, en general se pueden agrupar en cuatro grupos de acuerdo a cual manifestaci&oacute;n cl&iacute;nica predomine en ellos. El grupo en que predomina la disfunci&oacute;n diast&oacute;lica, el que predomina la isquemia, la obstrucci&oacute;n intraventricular y en los que predominan las arritmias y el riesgo de muerte s&uacute;bita, y l&oacute;gicamente mezclas de estos. Los s&iacute;ntomas fundamentales son disnea de esfuerzo, angina y s&iacute;ncope. Los hallazgos del examen f&iacute;sico m&aacute;s caracter&iacute;sticos son el pulso carot&iacute;deo bisferiens y el soplo sist&oacute;lico paraesternal izquierdo. El pulso bisferiens es una caracter&iacute;stica frecuente tanto en la MH de tipo obstructivo como en la no obstructiva. El soplo es rasposo holosist&oacute;lico paraesternal izquierdo, aumenta durante la maniobra de Valsalva, y sugiere MH obstructiva. Como la forma no obstructiva de MH es m&aacute;s frecuente, la caracter&iacute;stica bien descrita de obstrucci&oacute;n din&aacute;mica del tracto de salida, tal como un soplo sist&oacute;lico fuerte no se requiere para el diagn&oacute;stico. Tambi&eacute;n se presenta un soplo de eyecci&oacute;n apical con un pico de intensidad sist&oacute;lico tard&iacute;o como un signo fonocardiogr&aacute;fico indicativo de obstruction din&aacute;mica, medio ventricular izquierda. Este soplo debe ser diferenciado del de regurgitaci&oacute;n mitral en aquellos pacientes que lo tienen. La presencia de un cuarto ruido (S4) es un hallazgo com&uacute;n en MH. La MH es una enfermedad card&iacute;aca primaria t&iacute;pica caracterizada por funci&oacute;n diast&oacute;lica anormal, debido tanto a relajaci&oacute;n prolongada como compliance disminuida, con contribuci&oacute;n aumentada de la s&iacute;stole atrial al llenado ventricular.</FONT></FONT>     <BR>&nbsp;      <P><B><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Pacientes con miocardiopat&iacute;a no obstructiva</FONT></FONT></B>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>En estos casos la funci&oacute;n diast&oacute;lica del (VI) es el principal determinante de los s&iacute;ntomas. Hay disminuci&oacute;n de la capacidad de ejercicio dado por alteraci&oacute;n en la funci&oacute;n pasiva diast&oacute;lica del VI. Esto se ha estudiado con Ecocardiograf&iacute;a modo M del atrio izquierdo y por las velocidades de flujo venoso pulmonar medido por Doppler. La disnea es el s&iacute;ntoma m&aacute;s com&uacute;n (90% de los pacientes sintom&aacute;ticos). La disfunci&oacute;n diast&oacute;lica de los ventr&iacute;culos puede ser mejorada prolongando el per&iacute;odo de llenado diast&oacute;lico, acortando el per&iacute;odo de relajaci&oacute;n isovolum&eacute;trica con drogas beta bloqueadoras y con bloqueadores de calcio, o tal vez alterando el per&iacute;odo de activaci&oacute;n atrioventricular con marcapaso DDD. Angina es el otro s&iacute;ntoma m&aacute;s com&uacute;n y ocurre en alg&uacute;n momento en el 75% de los pacientes. Hay una variedad de mecanismos que llevan a angina. Por lo menos en parte la angina pectoris se presenta como parte de un desbalance entre la oferta de ox&iacute;geno para un m&uacute;sculo con una demanda aumentada por la gran cantidad de masa mioc&aacute;rdica. Tambi&eacute;n hay anormalidades de las peque&ntilde;as arterias coronarias y mucha fibrosis intramioc&aacute;rdica y perivacular. Tambi&eacute;n se presenta fatiga y palpitaciones dados por la variedad de arritmias que acompa&ntilde;an a la enfermedad. El ejercicio puede empeorar muchas de estas manifestaciones. Se ha relacionado tambi&eacute;n la aparici&oacute;n de s&iacute;ncope en aquellos pacientes que tienen cavidad ventricular peque&ntilde;a.</FONT></FONT>     ]]></body>
<body><![CDATA[<BR>&nbsp;      <P><B><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Forma apical</FONT></FONT></B>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>La MH apical es caracterizada por hipertrofia primaria localizada exclusivamente en el &aacute;pex del VI. El diagn&oacute;stico se hace con una combinaci&oacute;n &uacute;nica entre los hallazgos ecocardiogr&aacute;ficos y los del electrocardiograma (ECG), que consiste en ondas T gigantes invertidas y alto voltaje de la onda R en las derivaciones precordiales. La caracter&iacute;stica fisiol&oacute;gica mayor de la MH apical es disfunci&oacute;n diast&oacute;lica, debido a r&iacute;gidez anormal del VI durante la di&aacute;stole, lo que resulta en dificultad al llenado ventricular. En estos pacientes, al igual que en todos aquellos con MH la principal patolog&iacute;a es relajaci&oacute;n inadecuada de los ventr&iacute;culos; lo que se puede presentar como insuficiencia card&iacute;aca congestiva. Por el trastorno de llenado, un r&eacute;gimen de diur&eacute;ticos y agentes inotr&oacute;picos puede empeorar el curso cl&iacute;nico.</FONT></FONT>     <BR>&nbsp;      <P><B><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Forma obstructiva</FONT></FONT></B>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>En este caso la obstrucci&oacute;n en el TSVI es el determinante m&aacute;s importante de los s&iacute;ntomas cl&iacute;nicos. Esto produce la generaci&oacute;n de un gradiente de presi&oacute;n intraventricular, que caracter&iacute;sticamente es din&aacute;mico o sea que aumenta de acuerdo al aumento del trabajo del coraz&oacute;n. Los s&iacute;ntomas m&aacute;s frecuentes son la angina de esfuerzo y el s&iacute;ncope de esfuerzo. El gradiente de presi&oacute;n se mide por Doppler en el sitio de la obstrucci&oacute;n.</FONT></FONT>     <BR>&nbsp;      <P><B><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Diagn&oacute;stico:</FONT></FONT></B>      <P><B><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Electrocardiograma.</FONT></FONT></B>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>En la mayor&iacute;a de los pacientes con MH el electrocardiograma es anormal. Las alteraciones m&aacute;s comunmente observadas son: hipertrofia ventricular izquierda, ondas Q patol&oacute;gicas, ondas T negativas, y ondas T negativas gigantes, y elevaci&oacute;n del segmento ST. La <A HREF="#Fig4">figura 4</A> muestra un ECG de un paciente con MH de la consulta externa del Hospital M&eacute;xico. Ocasionalmente, la localizaci&oacute;n de la hipertrofia ventricular puede ser sugerida por el electrocardiograma. El monitoreo de Holter se debe hacer siempre en estos pacientes ya que nos permite evaluar uno de los factores pron&oacute;sticos m&aacute;s importantes que es la taquicardia ventricular no sostenida. Es com&uacute;n la depresi&oacute;n del segmento ST en pacientes con MH y arterias coronarias permeables. La inducci&oacute;n de depresi&oacute;n del segmento ST con ejercicio que se ve en la MH no obstructiva se asocia con disfunci&oacute;n sist&oacute;lica en esfuerzo. Se ha encontrado que el intervalo QT y el QTc as&iacute; como la dispersi&oacute;n de QT (definido como la diferencia entre el QT m&aacute;ximo y el m&iacute;nimo en las doce derivaciones) es mayor en pacientes con MH comparado con subjectos normales. Los pacientes con MH con frecuencia muestran un QTc prolongado (> 440 ms). Adem&aacute;s, el grado de hipertrofia ventricular izquierda correlaciona con el QTc m&aacute;ximo. La presencia de un QT prolongado con aumento de la dispersi&oacute;n regional puede estar asociado con la aparici&oacute;n de arritmias ventriculares serias y muerte s&uacute;bita en MH. Tambi&eacute;n se ha asociado la MH con el s&iacute;ndrome de Wolff-Parkinson-White (WPW) y ya se ha mapeado una alteraci&oacute;n en el cromosoma 7 de los pacientes que tienen MH concomitantemente con WPW.</FONT></FONT>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P>&nbsp;     <BR><B><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Estudio electrofisiol&oacute;gico:</FONT></FONT></B>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>El rol de los estudios invasivos electrofisiol&oacute;gicos es controversial ya que las anormalidades producidas por estimulaci&oacute;n programada tienen muy baja especificidad.</FONT></FONT>      <P>&nbsp;     <BR><B><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Ecocardiograf&iacute;a:</FONT></FONT></B>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>El diagn&oacute;stico cl&iacute;nico de MH ha estado basado en la identificaci&oacute;n por ecocardiograf&iacute;a bidimensional de la condici&oacute;n morfol&oacute;gica m&aacute;s caracter&iacute;stica de la enfermedad que es engrosamiento de la pared ventricular izquierda (usualmente asim&eacute;trica en distribuci&oacute;n), asociada con una c&aacute;mara no dilatada, en ausencia de otra enfermedad card&iacute;aca o sist&eacute;mica capaz de producir esa magnitud evidente de hipertrofia (hipertensi&oacute;n sist&eacute;mica o estenosis a&oacute;rtica). Los pacientes con MH muestran un amplio espectro de grosores de la pared del ventr&iacute;culo izquierdo. La magnitud del grosor de la pared mioc&aacute;rdica encontrado en los pacientes que se identifican cl&iacute;nicamente (promedio de 20 a 22mm y hasta 60mm) generalmente permite el diagn&oacute;stico inequ&iacute;voco, aunque grados m&aacute;s modestos de hipertrofia (15 a 20mm) se encuentra con frecuencia, particularmente durante el mapeo de pedigree y tambi&eacute;n en los ancianos. El gran problema es en los casos de expresi&oacute;n fen&oacute;tipica m&aacute;s s&uacute;til con grosor entre (13 a 15mm) sin obstrucci&oacute;n al TSVI, cuando se crea ambig&uuml;edad diagn&oacute;stica y con frecuencia hay dilemas cl&iacute;nicos. Cuando esto ocurre en atletas altamente entrenados, la diferenciaci&oacute;n de hipertrofia benigna puede ser dif&iacute;cil pero se puede resolver con una evaluaci&oacute;n no invasiva cl&iacute;nica o con mapeo gen&eacute;tico donde es posible. Por &uacute;ltimo no todos los individuos que tienen la gen&eacute;tica tienen hipertrofia en toda la vida. La hipertrofia a veces no aparece hasta la adolescencia y a veces hasta que se haya completado toda la maduraci&oacute;n. Aunque parece que el proceso de remodelado est&aacute; usualmente completo a los 18 a&ntilde;os, unos pocos adultos afectados gen&eacute;ticamente con penetrancia variable (y particularmente en los defectos gen&eacute;ticos en los que hay mutaci&oacute;n en los genes para la proteina C que liga la miosina) pueden mostrar muy poca o ning&uacute;n grado de hipertrofia (menos de 13mm de grosor). Consecuentemente es posible que el proceso hipertr&oacute;fico se pueda retrasar hasta m&aacute;s all&aacute; de la mitad de la vida o m&aacute;s. Hay caracter&iacute;sticas ecocardiogr&aacute;ficas como el movimiento anterior sit&oacute;lico de la v&aacute;vula mitral, o el cierre parcial prematuro de la v&aacute;vula a&oacute;rtica que se observan por ecobidimensional y modo M pero solamente en los casos cuando hay obstrucci&oacute;n al TSVI. A un grupo de 60 casos con MH se les efect&uacute;o ecotransesof&aacute;gico y se estudiaron las caracter&iacute;sticas del aparato valvular mitral. Se encontr&oacute; que las valvas son m&aacute;s largas, tanto en las MH obstructivas como en las no obstructivas. Tambi&eacute;n se observ&oacute; contacto mitral septal en alrededor del 85% de los pacientes con obstruci&oacute;n y hasta en un 10% de los que no tienen obstrucci&oacute;n. Las estructuras que participaron en el fen&oacute;meno de movimiento anterior sist&oacute;lico de la v&aacute;lvula mitral fueron: la porci&oacute;n distal de la valva anterior de la mitral (77.5%), ambas valvas mitrales (18.4%) y cuerdas an&oacute;malas (4.1%). En 5 pacientes la obstrucci&oacute;n a&uacute;n m&aacute;s all&aacute; de las cuerdas. Se observ&oacute; regurgitaci&oacute;n mitral en 43 pacientes; en 37 de ellos el jet se dirig&iacute;a posteriormente en s&iacute;stole tard&iacute;a. Los pacientes MH tienen v&aacute;lvulas mitrales m&aacute;s largas y con frecuencia presentan anormalidades asociadas sugiriendo que esta enfermedad no se confina al miocardio y que el largo de las valvas no es el &uacute;nico determinante de obstrucci&oacute;n. En casi el 80% de los pacientes el movimiento anterior sist&oacute;lico fue producido por la parte distal de la valva anterior, lo que result&oacute; en coaptaci&oacute;n incompleta en medios&iacute;stole. La secuencia de eventos sist&oacute;licos fue eyecci&oacute;n/obstrucci&oacute;n/regurgitaci&oacute;n. Tambi&eacute;n es importante el an&aacute;lisis del perfil del flujo venoso pulmonar y del influjo mitral. En un estudio de 80 pacientes con MH a los que se les estudi&oacute; el flujo venoso pulmonar por ecocardiograma transoesof&aacute;gico; &eacute;stos pacientes muestran aumento del flujo reverso pulmonar y tiempo de desaceleraci&oacute;n de la onda diast&oacute;lica prolongado. Sin embargo se di&oacute; una gran variaci&oacute;n en los patrones del flujo venoso, 30 pacientes (37.5%) ten&iacute;an flujo mitral pseudonormal por lo que se considera importante adem&aacute;s de valorar el tama&ntilde;o del atrio izquierdo tambi&eacute;n valorar el flujo pulmonar sobre todo en aquellos que tienen flujo mitral pseudonormal. La relaci&oacute;n entre los tiempos de tr&aacute;nsito de la onda A y la onda E del influjo mitral, dentro del VI (T(e)/T(a) se relaciona cercanamente con la relajaci&oacute;n del VI, su relajaci&oacute;n en di&aacute;stole tard&iacute;a, y las presiones de llenado, dando mucha informaci&oacute;n sobre la funci&oacute;n di&aacute;stolica. En MH, se pueden determinar en forma confiable las presiones de llenado del VI, midiendo la relaci&oacute;n entre la velocidad de la onda E y la velocidad de propagaci&oacute;n de la onda E a nivel anular, medido por modo M color (E/Ea).</FONT></FONT>      <P><B><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Diagn&oacute;stico diferencial</FONT></FONT></B>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Algunas veces es dif&iacute;cil diferenciar la MH de la cardiopat&iacute;a hipertensiva. Algunos pacientes con MH muestran hipertrofia sim&eacute;trica, mientras pacientes con cardiopat&iacute;a hipertensiva algunas veces tienen hipertrofia septal asim&eacute;trica. Se ha usado un &aacute;cido graso de cadena larga marcado con radioiodo para visualizar el metabolismo alterado de los &aacute;cidos grasos en el miocardio. La carnitina es la sustancia esencial para la beta oxidaci&oacute;n de los &aacute;cidos grasos de cadena larga. Los niveles de carnitina libre en el suero est&aacute;n elevados en MH y correlacionan con la severidad del metabolismo de los &aacute;cidos grasos. Los niveles de carnitina pueden ayudar a diferenciar estas dos enfermedades. El entrenamiento regular intensivo puede causar aumentos leves en el grosor de la pared del VI. Aunque el grado de hipertrofia del VI es t&iacute;picamente menos de la que se ve en MH, los estudios gen&eacute;ticos han mostrado que una substancial minor&iacute;a de pacientes con MH tienen un grosor de pared en el mismo rango. La diferenciaci&oacute;n entre hipertrofia fisiol&oacute;gica y patol&oacute;gica en esta "zona gris" puede ser problem&aacute;tica usando ecocardiograf&iacute;a. La prueba de esfuerzo con an&aacute;lisis metab&oacute;lico facilita la diferenciaci&oacute;n entre hipertrofia fisiol&oacute;gica y la MH. Un pVO2 >50 ml/kg/min o >20% sobre el m&aacute;ximo predicho diferencia el coraz&oacute;n de atleta. Los pacientes con MH exhiben VO2 m&aacute;x, significativamente m&aacute;s bajos as&iacute; como el umbral anaer&oacute;bico y la oximetr&iacute;a de pulso comparado con controles. El reconocimiento de EAC coexistente en pacientes MH puede ser muy dif&iacute;cil utilizando m&eacute;todos no invasivos que se basan en cambios electrocardiogr&aacute;ficos o en defectos de perfusi&oacute;n. En un estudio con 88 pacientes con MH; se llev&oacute; a cabo <U>ecocardiograf&iacute;a de estr&eacute;s con altas dosis de dipiridamol</U> (hasta 0.84 mg/kg en 10 minutos). A 60 pacientes se les hizo arteriograf&iacute;a coronaria independientemente de los resultados del test. Asumiendo que el &uacute;nico criterio de positividad fuera disquinesia transitoria, y definiendo EAC como > o = 50% estrechez del di&aacute;metro en por lo menos un vaso coronario mayor, se encontr&oacute; una sensibilidad del 71%, una especificidad del 100%, un valor predictivo positivo 100%, y una confiabilidad diagn&oacute;stica para EAC determinada por arteriograf&iacute;a coronaria del 93%. Se concluye en este estudio que este m&eacute;todo es confiable para el diagn&oacute;stico no invasivo de EAC concomitante con MH. Sin embargo en otro estudio en el que se hizo ecocardiograf&iacute;a de estr&eacute;s con dobutamina o con ejercicio en pacientes con MH; se encontr&oacute; disfunci&oacute;n sist&oacute;lica en el 50% de los pacientes con MH y sin EAC. En estos pacientes, se encontraron anormalidades de la contractilidad regional en los segmentos hipertrofiados.</FONT></FONT>      <P>&nbsp;     <BR><B><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Genotipo:</FONT></FONT></B>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Hasta el a&ntilde;o 2000, se conocen alteraciones en nueve genes que codifican para las diferentes prote&iacute;nas del sarc&oacute;mero. La contracci&oacute;n card&iacute;aca es producida por la interacci&oacute;n c&iacute;clica del "motor molecular"; o sea de la prote&iacute;na miosina con el filamento actina. Esto consume ATP como la fuente de energ&iacute;a que produce tensi&oacute;n o acortamiento. La miosina de cadena pesada contiene los sitios donde se liga la actina y el ATP y representa el motor molecular de la contracci&oacute;n muscular. En el coraz&oacute;n humano se expresan dos genes diferentes para la miosina de cadena pesada (alfa y beta) con caracter&iacute;sticas bioqu&iacute;micas distintas. La miosina alfa de cadena pesada confiere mayor actividad ATPasa y velocidad de acortamiento m&aacute;s alta que la beta-miosina de cadena pesada. La funci&oacute;n motora es regulada por las isoformas de miosina de cadena liviana. En MH se han encontrado mutaciones en todas las subunidades de miosina. Tambi&eacute;n mutaciones en los genes que codifican para la troponina card&iacute;aca T pueden causar MH familiar, la troponina T es la subunidad que permite que se lige la tropomiosina, lo cual se requiere para que el filamento delgado regule la contracci&oacute;n. Esta se ocupa de un rol &uacute;nico en el sistema de prote&iacute;nas reguladoras porque interact&uacute;a con la troponina C y con la troponina I del complejo troponina y las prote&iacute;nas del filamento delgado, tropomiosina y actina. La troponina T se usa cl&iacute;nicamente por su potencial para detectar da&ntilde;o mioc&aacute;rdico. Las mutaciones de la troponina T son muy importantes porque se han encontrado en familias donde han habido muertes s&uacute;bitas, en ausencia de aumento en la masa ventricular a nivel cl&iacute;nico o macrosc&oacute;pico.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Se han encontrado mutaciones en nueve genes; pero sin embargo solamente en la mitad de los pacientes con MH, lo que sugiere que todav&iacute;a hay otros que no se han descubierto .</FONT></FONT>      <P><U><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Estos son las nueve mutaciones que se conocen:</FONT></FONT></U>     <BLOCKQUOTE><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1><B>1- </B>beta miosina de cadena pesada.</FONT></FONT>     <BR><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1><B>2-</B> alfa-tropomiosina.</FONT></FONT>     <BR><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1><B>3-</B> troponina card&iacute;aca T.</FONT></FONT>     <BR><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1><B>4-</B> troponina I.</FONT></FONT>     <BR><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1><B>5-</B> La proteina C que liga la miosina.</FONT></FONT>     <BR><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1><B>6-</B> Los dos genes de miosina regulatoria de cadena liviana.</FONT></FONT>     <BR><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1><B>7-</B> La miosina esencial de cadena liviana.</FONT></FONT>     ]]></body>
<body><![CDATA[<BR><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1><B>8-</B> La actina card&iacute;aca.</FONT></FONT>     <BR><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1><B>9-</B> La titina.</FONT></FONT></BLOCKQUOTE> <FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>De los nueve genes alterados conocidos, hay cuatro m&aacute;s comunes que tienen da&ntilde;os caracter&iacute;sticos: <B>1)</B> el de la miosina mutante , <B>2)</B> el de la troponina T , <B>3)</B> la alfa tropomiosina, y <B>4)</B> el gen para la prote&iacute;na C que liga la miosina.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Adem&aacute;s, se han reportado mutaciones en los dos genes que codifican las cadenas de miosina livianas en lo que parece ser una forma rara de MH. Esta complejidad etiol&oacute;gica es todav&iacute;a m&aacute;s complicada por lo que se conoce como heterogeneidad intrag&eacute;nica, o sea que se han identificado m&aacute;s de 50 mutaciones causantes de enfermedad en estos genes del sarc&oacute;mero. Por lo tanto el defecto molecular preciso responsable por MH con mucha frecuencia var&iacute;a en pacientes no relacionados. Como se ve &eacute;sta es una enfermedad heterog&eacute;nea gen&eacute;ticamente y as&iacute; va a ser tambi&eacute;n desde el punto de vista cl&iacute;nico. El conocimiento de mutaciones subyacentes ha clarificado la interpretaci&oacute;n de las caracter&iacute;sticas cl&iacute;nicas, y ha mostrado que casi todos los casos son familiares y que se requieren criterios diagn&oacute;sticos menos exigentes entre las familias. El diagn&oacute;stico y el pron&oacute;stico se han refinado. Esta heterogeneidad de la enfermedad se acent&uacute;a por el hecho de que afecta a pacientes de todas las edades.</FONT></FONT>     <BR>&nbsp;      <P><B><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Patolog&iacute;a</FONT></FONT></B>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Desde la descripci&oacute;n anat&oacute;mica moderna de Teare en 1958 , la hipertrofia ventricular izquierda se ha considerado tradicionalmente como el marcador anat&oacute;mico macr&oacute;scopico y el determinante probable de muchos de sus caracter&iacute;sticas cl&iacute;nicas y consecuencias en este tipo de pacientes. Debido a que la cavidad ventricular izquierda es usualmente peque&ntilde;a o normal, el aumento en masa ventricular es debido casi exclusivamente a aumento de la pared ventricular. Al ex&aacute;men histol&oacute;gico lo m&aacute;s com&uacute;n es desorganizaci&oacute;n de las miofibrillas. Adem&aacute;s, se ha demostrado en corazones de autopsias que las arterias intramioc&aacute;rdicas son displ&aacute;sticas. Tanto el grosor como la fibroelastosis de la media es casi el doble de lo normal. La t&uacute;nica &iacute;ntima tambi&eacute;n se encuentra engrosada frecuentemente y el lumen relativamente reducido. EL m&uacute;sculo ventricular se engruesa con un cuadro histol&oacute;gico de hipertrofia irregular, con un acomodo desorganizado de miocitos. Hay formaci&oacute;n y alineamiento anormal de miofibrillas lo que les da una forma anormal a las c&eacute;lulas. Mientra todos los miocitos llevan el gen, la selectividad regional de la hipertrofia no se puede explicar. La expresi&oacute;n fenot&iacute;pica de la enfermedad por ejemplo en los miembros afectados de una misma familia, todos los cuales son heterocigotos para la misma anormalidad gen&eacute;tica es muy variada. El aumento en el peso total del coraz&oacute;n va desde casi normal hasta a m&aacute;s de 800 gramos. En un estudio de 75 casos el compromiso ventricular fue difuso y sim&eacute;trico en el 42%. La forma asim&eacute;trica m&aacute;s com&uacute;n comprometi&oacute; la regi&oacute;n anteroseptal (31%) pero casos espor&aacute;dicos comprometieron solamente la pared posterior o lateral. Una minor&iacute;a de casos (9.5%) no mostr&oacute; engrosamiento macrosc&oacute;pico de la pared. Se encontr&oacute; fibrosis generalmente asociada con cambios displ&aacute;sticos en la media de las peque&ntilde;as arterias intramioc&aacute;rdicas lo que puede llevar a una pared ventricular que simula una miocardiopat&iacute;a dilatada. En una tercera parte de los casos, se encontr&oacute; un parche suba&oacute;rtico de engrosamiento endoc&aacute;rdico en el septum ventricular, debido a contacto con la valva anterior de la mitral. El mecanismo subyacente en paro card&iacute;aco en MH es intrigante. Desde el punto de vista cl&iacute;nico se ha incriminado la isquemia mioc&aacute;rdica por mucho tiempo, particularmente en el joven. En un estudio de 274 muertes s&uacute;bitas cardiovasculares en el joven (&lt; o = 35 a&ntilde;os), 19 (7.0%), 14 hombres y 5 mujeres, edad media de 23 a&ntilde;os, ten&iacute;an MH. Se encontraron en estos 19 pacientes, hallazgos patol&oacute;gicos de da&ntilde;o isqu&eacute;mico, ya sea agudo o subagudo o en forma de cicatrices fibr&oacute;ticas. Los autores encuentran evidencia de que ocurre isquemia en la historia natural de MH lo que puede contribuir a que se desarrolle inestabilidad el&eacute;ctrica y arritmias fatales. En cuanto a la investigaci&oacute;n de muerte s&uacute;bita cada vez m&aacute;s los pat&oacute;logos se enfrentan con una complejidad mayor en cuanto a las enfermedades que causan muerte s&uacute;bita natural en ausencia de EAC. Una proporci&oacute;n significativa de tales muertes naturales son debidas a enfermedades familiares del m&uacute;sculo card&iacute;aco como MH y displasia arritmog&eacute;nica del VD. Las caracter&iacute;sticas fenot&iacute;picas de ambas son m&aacute;s amplias de lo que se hab&iacute;a pensado y macrosc&oacute;picamente los corazones pueden parecer normales. Solo la histolog&iacute;a detallada puede identificar tales casos. En Inglaterra, ocurren alrededor de 200 muertes s&uacute;bitas al a&ntilde;o en j&oacute;venes aparentemente bien acondicionados, en los que los ex&aacute;menes de toxicolog&iacute;a y el estudio detallado estructural de coraz&oacute;n es negativo. Estos casos se explican por defectos gen&eacute;ticos de los canales i&oacute;nicos (intervalo QT largo). Cuando se investiga un caso de muerte s&uacute;bita sin causa aparente el estudio de los familiares podr&iacute;a ayudar.</FONT></FONT>     <BR>&nbsp;      <P><B><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Muerte s&uacute;bita.</FONT></FONT></B>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Uno de los problemas m&aacute;s dif&iacute;ciles para el m&eacute;dico y el paciente es el no poder predecir y/o evitar eventos adversos, como en el caso de la muerte s&uacute;bita. Como se sabe, la presencia o ausencia de un gradiente en el TSVI, es un pobre predictor de alto riesgo de muerte s&uacute;bita. Muchos estudios han analizado como identificar pacientes en alto riesgo. Los factores que mejor identifican alto riesgo de muerte s&uacute;bita son: historia previa de muerte s&uacute;bita o s&iacute;ncope, inducci&oacute;n en adultos de taquicardia ventricular sostenida, la presencia de taquicardia ventricular no sostenida en pacientes asintom&aacute;ticos, isquemia asociada con hipotensi&oacute;n en ni&ntilde;os, y una pobre fracci&oacute;n de eyecci&oacute;n. En cuanto a la extensi&oacute;n de hipertrofia card&iacute;aca se ha dicho que tambi&eacute;n es un pobre predictor excepto cuando es masiva. Sin embargo, en un estudio muy reciente en 480 patientes consecutivos con MH, se evalu&oacute; la relaci&oacute;n entre la magnitud de hipertrofia ventricular izquierda y mortalidad. Los pacientes se categorizaron en 5 subgrupos de acuerdo al grosor m&aacute;ximo de pared: 15 mm o menos, 16 a 19 mm, 20 a 24 mm, 25 a 29 mm, y 30 mm o m&aacute;s. Las edades oscilaron entre 1 a 89 a&ntilde;os (media 47). Se les di&oacute; seguimiento por un per&iacute;odo de 6.5 a&ntilde;os en promedio, 65 de los 480 pacientes (14 %) murieron: 23 s&uacute;bitamente, 15 de insuficiencia card&iacute;aca, y 27 de causas no card&iacute;acas o accidente vacular cerebral. El riesgo de muerte s&uacute;bita aument&oacute; progresivamente y en relaci&oacute;n directa con el grosor de la pared (P=0.001), en un rango de 0 por 1000 personas-a&ntilde;o (95 % intervalo de confidencia, 0 a 14.4) para grosor de 15 mm o menos a 18.2 por 1000 persona-a&ntilde;o (95 % intervalo de confidencia, 7.3 to 37.6) para paredes mayores de 30 mm o m&aacute;s y casi dobla entre cada grupo con el que sigue. El riesgo acumulado en 20 a&ntilde;os despu&eacute;s de la evaluaci&oacute;n inicial era cerca de 0 para pacientes con grosores de 19mm o menos pero casi 40 % para grosores de 30mm o m&aacute;s. Al comparar los pacientes con hipertrofia extrema con otros subgrupos, estos fueron los m&aacute;s j&oacute;venes (edad promedio, 31 a&ntilde;os), y la mayor&iacute;a (41 de 43) ten&iacute;an s&iacute;ntomas leves o no ten&iacute;a s&iacute;ntomas; de los 12 pacientes que ten&iacute;an menos de 18 a&ntilde;os en la evaluaci&oacute;n inicial, 5 murieron s&uacute;bitamente. En MH, la magnitud de la hipertrofia est&aacute; directamente relacionada con el riesgo de muerte s&uacute;bita y es un predictor fuerte e independiente de pron&oacute;stico. Los pacientes j&oacute;venes con hipertrofia extrema, a&uacute;n aquellos con pocos s&iacute;ntomas o sin ellos, parecen tener un riesgo substancial a largo plazo y merecen la consideraci&oacute;n de intervenciones que prevengan la muerte s&uacute;bita. La mayor&iacute;a de los pacientes con hipertrofia leve est&aacute;n en bajo riesgo. Estos otros elementos mencionados si tienen valor pron&oacute;stico; la historia familiar de muerte s&uacute;bita, el s&iacute;ncope recurrente, la taquicardia ventricular no sostenida, y una respuesta anormal de la presi&oacute;n sangu&iacute;nea. Esta &uacute;ltima sobre todo tiene valor predictivo negativo. La mayor&iacute;a de los pacientes no tienen estas caracter&iacute;sticas y pueden por lo tanto se categorizadas como de bajo riesgo para muerte s&uacute;bita. Los pacientes que requieren anestesia general y que no se conocen portadores de la enfermedad pueden presentar paro card&iacute;aco intratable. Por ejemplo una leve hipotensi&oacute;n causada por anestesia epidural puede tener un efecto devastante. Por esto es importante hacer el diagn&oacute;stico temprano y dar observaci&oacute;n cuidadosa durante el per&iacute;odo perioperatorio.</FONT></FONT>     <BR>&nbsp;      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><B><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Profilaxis contra la muerte s&uacute;bita:</FONT></FONT></B>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Todav&iacute;a no se han sugerido terapias nuevas por los hallazgos de gen&eacute;tica molecular. La diversidad de anormalidades en las prote&iacute;nas contr&aacute;ctiles todav&iacute;a obscurece el camino hacia la enfermedad. Un componente del proceso parece ser hipertrofia compensadora que es inicialmente, una respuesta adaptativa a contractilidad disminuida (ej: el caso de miosina mutante). Otras mutaciones, sobre todo aquellas que afectan la tropo-nina T card&iacute;aca, tienen poco efecto en generaci&oacute;n de fuerza y por lo tanto causan menos hipertrofia pero resultan en uso ineficiente de energ&iacute;a. Estas mutaciones son particularmente llamativas, porque se asocian con hipertrofia mioc&aacute;rdica s&uacute;til pero con un riesgo particularmente alto de muerte s&uacute;bita. Estos hallazgos sugieren que hay diferentes v&iacute;as que llevan a hipertrofia y a muerte s&uacute;bita potencial e ilustran el poder potencial del diagn&oacute;stico molecular directo; ya que una proporci&oacute;n de personas llevan mutaciones pero no tienen evidencia de MH por criterios convencionales, y como se ha mencionado sin embargo; dependiendo del tipo de mutaci&oacute;n, algunas de estas personas estan a&uacute;n en riesgo de muerte s&uacute;bita. Un problema por definir es el del diagn&oacute;stico precl&iacute;nico en familias ya sea por cl&iacute;nica o por estudio del DNA. Aunque esto puede estar indicado para pron&oacute;stico, tal abordaje ser&iacute;a apropiado solamente en el caso de que el tratamiento mejorara la sobrevida, o si se pudiera evitar la complicaci&oacute;n m&aacute;s catastr&oacute;fica que es la muerte s&uacute;bita. Aunque se ha asumido que son varios los mecanismos que conllevan a los pacientes a muerte s&uacute;bita: fibrilaci&oacute;n atrial, bradicardia, isquemia mioc&aacute;rdica, vasodilataci&oacute;n perif&eacute;rica durante ejercicio y arritmias ventriculares y supraventriculares que llevan al colapso card&iacute;aco; hoy se sabe que una arritmia ventricular espont&aacute;nea es la culpable. Sin embargo, debido a la heterogeneidad gen&eacute;tica de este desorden, diferentes grupos de pacientes pueden tener diferentes riesgos de muerte s&uacute;bita. Estudios de cohorte que han comparado pacientes con MH quienes han sido tratados con amiodarona a bajas dosis vs controles no tratados, sugieren que el tratamiento a largo plazo es parcialmente protector. Tratamiento con altas dosis de beta-bloqueadores puede conferir proteci&oacute;n. Puesto que hay un exceso de muerte s&uacute;bita durante o inmediatamente despu&eacute;s de hacer ejercicio, la mayor&iacute;a de los m&eacute;dicos recomiendan a los pacientes con MH, el evitar deportes competitivos o ejercicio intenso. Sin embargo no hay datos que indiquen que los pacientes que no lo hacen tienen un riesgo reducido.</FONT></FONT>     <BR>&nbsp;      <P><B><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Manejo de la muerte s&uacute;bita en MH.</FONT></FONT></B>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Los datos al respecto se basaron inicialmente en estudios retrospectivos de prevenci&oacute;n secundaria en pacientes que sobrevivieron paro card&iacute;aco o presentaron taquicardia ventricular sostenida. Entre los sobrevivientes de fibrilaci&oacute;n o taquicardia ventricular sostenida que causa s&iacute;ntomas severos el desfibrilador implantable es superior a las drogas antiarr&iacute;tmicas de la clase 3 (amiodarona principalmente) para aumentar la sobrevida. El estudio AVID (The antiarrhythmics versus implantable defribrilators in patients resuscitated from near fatal ventricular arrhyhmias) publicado en 1997, se realiz&oacute; en 56 centros. Se estudiaron 1013 pacientes resucitados de fibrilaci&oacute;n ventricular casi fatal o a quienes se les hab&iacute;a efectuado cardioversi&oacute;n el&eacute;ctrica por taquicardia ventricular con compromiso hemodin&aacute;mico. Un grupo se trat&oacute; con implantaci&oacute;n del cardiovertor-desfribrilador el&eacute;ctrico y el otro recibi&oacute; una droga clase 3 (Amiodarona) por un per&iacute;odo de casi 4 a&ntilde;os. De los 1013 pacientes (el 45% de los cuales hab&iacute;an tenido fibrilaci&oacute;n ventricular, y el 55 % taquicardia ventricular) 507 fueron asignados al azar a tratamiento con el desfibrilador cardiovertor implantable y 509 a drogas antiarr&iacute;tmicas. El objetivo primario del estudio era evaluar la mortalidad total. El seguimiento fue completo en el 99.7 % de los casos y la sobrevida mejor en los pacientes con desfibrilador implantable que en el grupo bajo amiodarona, 89.3% vs 82.3% en el primer a&ntilde;o, 81.6 vs 74.7 a los dos a&ntilde;os, y 75.4% vs 64.1% a los tres a&ntilde;os. El estudio concluye que el desfibrilador el&eacute;ctrico debe usarse como tratamiento de primera l&iacute;nea en los pacientes resucitados de estas arritmias. Este estudio muestra que los pacientes con MH que sobreviven un episodio de taquicardia ventricular o de fibrilaci&oacute;n ventricular permanecen en alto riesgo de eventos recurrentes. La terapia con el cardiovertor-desfibrilador implantable parece ofrecer el mejor beneficio potencial con respecto a sobrevida en esta temible condici&oacute;n.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Los tratamientos que limitan el trabajo card&iacute;aco, los que resultan en una mejor utilizaci&oacute;n de la energ&iacute;a o que aumenten su aporte pueden modificar la enfermedad. Mientras tanto el tratamiento va dirigido a prevenir complicaciones. En el a&ntilde;o 2000 Maron et al, present&oacute; los resultados del estudio retrospectivo m&aacute;s grande, multic&eacute;ntrico, que provee soporte definitivo para el uso del desfibrilador implantable para prevenci&oacute;n secundaria y tambi&eacute;n para prevenci&oacute;n primaria en pacientes seleccionados de alto riesgo. Este estudio trae buenas noticias pues pudo documentar los eventos fatales y lo que habr&iacute;a pasado s&iacute; no se hubiera descargado el desfibrilador. Se prob&oacute; la eficacia del cardiovertor-desfibrilador implantable para prevenir muerte s&uacute;bita en 128 pacientes con MH a quienes se les juzg&oacute; como de alto riesgo de sufrirla. Al momento de la implantaci&oacute;n del desfibrilador, los pacientes ten&iacute;an de 8 a 82 a&ntilde;os de edad (promedio [&plusmn;DS], 40&plusmn;16), y 69 pacientes (54 %) ten&iacute;an menos de 41 a&ntilde;os. El promedio de seguimiento, fue un per&iacute;odo de 3.1 a&ntilde;os. Los desfibriladores fueron activados apropiadamente en 29 pacientes (23 %), se descargaron para proveer choque de desfibrilaci&oacute;n o para cardiovertir una taquicardia, con restauraci&oacute;n del ritmo sinusal; la edad promedio a la que ocurri&oacute; la intervenci&oacute;n fue de 41 a&ntilde;os. El porcentaje de descargas apropiadas fue el 7% por a&ntilde;o. Un total de 32 pacientes (25%) tuvieron episodios de descargas inapropiadas. En el grupo de 43 pacientes que recibieron desfibriladores para prevenci&oacute;n secundaria (despu&eacute;s de paro card&iacute;aco o taquicardia ventr&iacute;cular sostenida), los aparatos fueron activados apropiadamente en 19 pacientes (11 % por a&ntilde;o). De los 85 pacientes a quienes se les puso el implante en forma profil&aacute;ctica por los factores de riesgo (para prevenci&oacute;n primaria), 10 tuvieron intervenciones apropiadas (5% por a&ntilde;o). El intervalo entre la implantaci&oacute;n y la primera descarga apropiada fue altamente variable, pero en 6 pacientes fue muy prolongada (4 a 9 a&ntilde;os). En todos los 21 pacientes con datos electrocardiogr&aacute;ficos registrados y con descargas apropiadas, las intervenciones fueron provocadas por taquicardia o fibrilaci&oacute;n ventricular. En este estudio, a una tercera parte de los pacientes se les implant&oacute; el aparato para prevenci&oacute;n secundaria. En este grupo, el porcentaje anual de descargas apropiadas fue el 11 %, con radio acumulativo del 75% a 10 a&ntilde;os. Una cantidad de intervenciones impresionantemente m&aacute;s alta ocurri&oacute; en los primeros 4 meses despu&eacute;s de la implantaci&oacute;n, lo que confirma que los pacientes con miocardiopat&iacute;a tienen per&iacute;odos inestables. Pero sin embargo tambi&eacute;n se di&oacute; mucha recurrencia y eventos tard&iacute;os. Estos resultados, al igual que la edad promedio relativamente joven de los pacientes, sugiere que el grado de descargas apropiadas puede ser m&aacute;s alto cuando el desfibrilador se usa para prevenci&oacute;n secundaria, en pacientes con MH que cuando se usan en pacientes con taquicardia inducible despu&eacute;s de un infarto agudo del miocardio. Ahora todav&iacute;a de m&aacute;s importancia son los resultados en los dos tercios de pacientes que recibieron el desfibrilador para prevenci&oacute;n primaria. Es importante notar que aqu&iacute; se incluyeron pacientes para la implantaci&oacute;n con criterios no muy estrictos como por ejemplo, la t&iacute;pica persona encontrada durante un chequeo por un familiar con antecedente de muerte s&uacute;bita. Los factores de riesgo principales estaban presentes cada uno en aproximadamente un tercio a la mitad de los 85 pacientes: s&iacute;ncope, historia familiar de una o m&aacute;s muertes s&uacute;bitas, y taquicardia ventricular no sostenida. Algunos de los pacientes quienes recibieron descargas que les salvaron la vida se hab&iacute;an metido en el estudio solamente por taquicardia ventricular asintom&aacute;tica no sostenida detectada por monitoreo de Holter. En este grupo de prevenci&oacute;n primaria, el porcentaje anual de descargas apropiadas fue del 5%. El porcentaje acumulativo de descargas alcanz&oacute; una meseta en aproximadamente 20%. Se extrapola que a 10 a&ntilde;os ser&aacute; del 50%. Si &eacute;sto se logra probar con estudios de m&aacute;s duraci&oacute;n entonces no quedar&aacute; duda, de que los costos y los riesgos de usar un desfibrilador implantable ser&aacute;n muy superados por el n&uacute;mero de vidas salvadas. Ahora como el desfibrilador termina los eventos fatales y no los est&aacute; previniendo, con este estudio se document&oacute; la muerte s&uacute;bita en forma muy efectiva, en pacientes con MH. En todos los 21 pacientes con desfribriladores que se descargaron en forma apropiada y que registraron y almacenaron datos electrocardiogr&aacute;ficos, intracard&iacute;acos el evento desencadenante fue taquicard&iacute;a o fibrilaci&oacute;n ventricular. A&uacute;n se debate si fu&eacute; por isquemia regional, por compromiso del metabolismo energ&eacute;tico card&iacute;aco, por conducci&oacute;n anormal debido a desorden miofibrilar, o a alguna combinaci&oacute;n de estos factores que se inicia o se exacerban tales eventos, ahora s&iacute; conocemos el mecanismo de la mayor&iacute;a de las muertes s&uacute;bitas. En m&aacute;s del 70 % de los pacientes con descargas apropiadas, hubo m&uacute;ltiples descargas y en el 21 % de los pacientes con descargas apropiadas, la primera descarga ocurri&oacute; 4 o m&aacute;s a&ntilde;os despu&eacute;s de la implantaci&oacute;n. La mitad de las intervenciones apropiadas ocurrieron a pesar de terapia antiarr&iacute;tmica por lo que la protecci&oacute;n dada por el defibrilador implantable fue considerablemente superior.</FONT></FONT>     <BR><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Todav&iacute;a quedan mucha cosas por resolver por lo menos en lo que a prevenci&oacute;n primaria se refiere por que lo dif&iacute;cil es la identificaci&oacute;n precisa de los pacientes en riesgo de muerte s&uacute;bita. Se ha sugerido que se debe crear un registro internacional para documentar las descargas despu&eacute;s de implantaci&oacute;n para cada uno de los factores de riesgo. Idealmente, deber&iacute;a incluirse informaci&oacute;n molecular puesto que la mutaci&oacute;n subyacente ser&aacute; predictiva; es m&aacute;s, la MH atribuible a los diferentes genes alterados es muy probable que est&eacute;n asociados con diferentes factores de riesgo fenot&iacute;picos. As&iacute; se podr&aacute; tomar ventaja tambi&eacute;n de los avances en ciencias b&aacute;sicas.</FONT></FONT>     <BR><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>&nbsp;</FONT></FONT>     <BR><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>&nbsp;</FONT></FONT>     <BR><B><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Muerte s&uacute;bita en atletas y deportistas</FONT></FONT></B>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>La MH es la causa m&aacute;s com&uacute;n de muerte s&uacute;bita en individuos que parecen estar sanos. El riesgo es m&aacute;s alto entre los 14 y los 35 a&ntilde;os, precisamente la edad de la mayor&iacute;a de los atletas. La <B><A HREF="#Fig5">figura 5</A></B> muestra las causas de muerte s&uacute;bita en los atletas menores de 35 a&ntilde;os. En 80 pacientes que murieron de muerte s&uacute;bita durante e inmediatamente despu&eacute;s del ejercicio; se identificaron las lesiones que causaron la muerte y se encontr&oacute; que son las mismas que se encuentran en atletas profesionales. Llama la atenci&oacute;n que a pesar de que esta enfermedad es la causa m&aacute;s frecuente de muerte s&uacute;bita en atletas; a&uacute;n no se consideren necesario ni el ECG ni la prueba de esfuerzo, para evaluar los atletas previo a participaci&oacute;n; en aquellos pacientes que tienen historia y ex&aacute;men f&iacute;sico negativo. Sobre todo tomando en cuenta que las condiciones espec&iacute;ficas que excluir&iacute;an o limitar&iacute;an la participaci&oacute;n atl&eacute;tica incluyen la MH, y el s&iacute;ndrome de intervalo QT largo; y que los criterios diagn&oacute;sticos convencionales aunque son muy espec&iacute;ficos no son muy sensitivos para la detecci&oacute;n cl&iacute;nica de la enfermedad. En Italia se les dio seguimiento a m&aacute;s de 35.000 j&oacute;venes por m&aacute;s de 20 a&ntilde;os, a quienes se les hizo un ex&aacute;men preparticipaci&oacute;n en deportes. Ellos encontraron que la MH fue una causa poco com&uacute;n de muerte en los atletas j&oacute;venes competitivos y sugieren que fue la identificaci&oacute;n y la descalificaci&oacute;n de los atletas afectados lo que probablemente previno la muerte s&uacute;bita.</FONT></FONT>     <BR><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>&nbsp;</FONT></FONT>      <P><B><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Tratamiento</FONT></FONT></B>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>El tratamiento m&aacute;s efectivo de los pacientes sintom&aacute;ticos con MH todav&iacute;a est&aacute; en discusi&oacute;n. A la hora de tomar la decisi&oacute;n de manejo de estos pacientes, es importante reconocer la heterogeneidad de esta enfermedad y dirigir la terapia a las anormalidades predominantes. Las caracter&iacute;sticas gen&eacute;ticas y cl&iacute;nicas tan diversas de la MH hacen imposible definir lineamientos precisos de manejo. Por otro lado hay que tomar en cuenta, que una cosa es el tratamiento de los s&iacute;ntomas para mejorar calidad de vida y otra y quiz&aacute; la m&aacute;s importante es la identificaci&oacute;n de los pacientes que est&aacute;n en alto riesgo de muerte s&uacute;bita y requieren terapia agresiva. Ambas deben abordarse con estrategias diferentes.</FONT></FONT>     <BR><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>&nbsp;</FONT></FONT>     <BR>&nbsp;     <BR><B><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Opciones de tratamiento incluyen:</FONT></FONT></B>     <BR><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1><B>A)</B> Terapia m&eacute;dica.</FONT></FONT>     <BR><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1><B>B)</B> Inserci&oacute;n de marcapaso bicameral.</FONT></FONT>     <BR><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1><B>C)</B> Ablaci&oacute;n septal mioc&aacute;rdica v&iacute;a percut&aacute;nea transluminal.</FONT></FONT>     ]]></body>
<body><![CDATA[<BR><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1><B>D)</B> Cirug&iacute;a: miectom&iacute;a septal, resecci&oacute;n quir&uacute;rgica del m&uacute;sculo obstructivo m&aacute;s reemplazo o plicaci&oacute;n de v&aacute;lvula mitral, transplante card&iacute;aco.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Los resultados a largo plazo de todas estas opciones de tratamiento no est&aacute;n bien definidas.</FONT></FONT>     <BR><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>&nbsp;</FONT></FONT>     <BR>&nbsp;     <BR><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1><B>A) Terapia m&eacute;dica:</B> Esta es la &uacute;nica opci&oacute;n para todos aquellos pacientes que no tienen obstrucci&oacute;n, que son la mayor&iacute;a. Los beta bloqueadores han sido el tratamiento fundamental en &eacute;sta condici&oacute;n; con su uso mejoran la angina, la disnea y el pres&iacute;ncope. Tambi&eacute;n pueden evitar el aumento de gradiente que ocurre con ejercicio al reducir la respuesta inotr&oacute;pica, en aquellos individuos que tienen obstrucci&oacute;n; aunque el gradiente de presi&oacute;n en reposo se mantiene casi sin cambios. En los ni&ntilde;os los beta bloqueadores a altas dosis (5 a 23 mg/k/d&iacute;a), mejoran la sobrevida (dosis convencional de 0.8 a 4mg/k/d&iacute;a). El verapamilo tambi&eacute;n se ha usado intensamente. Los bloqueadores de los canales de calcio del tipo verapamilo, ejercen una efecto beneficioso en s&iacute;ntomas cl&iacute;nicos como la angina y en la sobrevida de los pacientes con MH. Los efectos del verapamilo se han atribuido predominantemente a que mejoran el llenado diast&oacute;lico temprano en forma persistente a&uacute;n despu&eacute;s de tratamiento por largo tiempo. Puesto que el volumen sist&oacute;lico en esta condici&oacute;n es casi fijo, el gasto card&iacute;aco depende mucho de la frecuencia card&iacute;aca. Por esta raz&oacute;n, cada paciente necesita recibir la dosis apropiada de medicaci&oacute;n para alcanzar la frecuencia card&iacute;aca &oacute;ptima para su estado fisiol&oacute;gico. La disopiramida puede ser &uacute;til para atenuar el gradiente de presi&oacute;n intraventricular.</FONT></FONT>     <BR><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>&nbsp;</FONT></FONT>     <BR><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>&nbsp;</FONT></FONT>     <BR><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1><B>B) El marcapaso bicameral</B> provoca mejor&iacute;a de los s&iacute;ntomas e &iacute;ndices hemodin&aacute;micos durante los primeros meses de puesto; y a&uacute;n un a&ntilde;o despu&eacute;s. El marcapaso DDD est&aacute; asociado con un pron&oacute;stico excelente en un subgrupo de pacientes severamente comprometidos, muchos de los cuales sufren de s&iacute;ncope o pres&iacute;ncope. No se requieren estudios de marcapaso de base para identificar los pacientes quienes se beneficiar&iacute;an potencialmente con &eacute;ste. El bloqueo de rama izquierdo preexistente es compatible con obstrucci&oacute;n severa del (TSVI) y este subgrupo tambi&eacute;n se beneficia. Adem&aacute;s de que disminuye los gradientes de presi&oacute;n en reposo, tanto como los provocables, tambi&eacute;n se ha visto que se reduce el grosor de la pared en algunos casos. Un estudio randomizado con 48 pacientes sugiri&oacute; que la mejor&iacute;a sintom&aacute;tico percibido era consistente con efecto placebo. Esto porque no se demostraron objetivamente los beneficios en cuanto funci&oacute;n card&iacute;ovascular. Sin embargo en el estudio PIC de la Sociedad Europea de Cardiolog&iacute;a, a 80 pacientes se les coloc&oacute; un marcapaso atrioventricular sincronizado por MH obstructiva refractaria a tratamiento con drogas. Los efectos beneficiosos se demostraron hasta un a&ntilde;o despu&eacute;s, incluyendo reducci&oacute;n del gradiente de presi&oacute;n en el TSVI. Este fue un estudio cruzado doble ciego con el fin de descartar el efecto placebo. En este estudio hubo dos ramas, en una el marcapaso se dejaba inactivo, y en la otra se programaba activo. Despu&eacute;s de tres meses se alternaban ambos modos por tres meses m&aacute;s, y luego se programaba el marcapaso con el modo escogido por el paciente, es decir con el que el paciente se sent&iacute;a mejor. El marcapaso en modo activo indujo mejor&iacute;a significativa en la calidad de vida. La discontinuaci&oacute;n de la programaci&oacute;n despu&eacute;s de un per&iacute;odo activo llev&oacute; al retorno de los s&iacute;ntomas. 66 pacientes de los 80 prefirieron marcapaso en forma activa y 16 solicitaron que se les activara el aparato antes de terminar el per&iacute;odo inactivo. Luego de 6 meses de marcapaso los pacientes sintieron mejor&iacute;a progresiva sobre la ya existente. Ning&uacute;n estudio controlado sin embargo ha demostrando un efecto favorable en la sobrevida.</FONT></FONT>     <BR><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>&nbsp;</FONT></FONT>     <BR><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>&nbsp;</FONT></FONT>     ]]></body>
<body><![CDATA[<BR><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1><B>C) La t&eacute;cnica de reducci&oacute;n mioc&aacute;rdica</B> a trav&eacute;s de cateterizaci&oacute;n podr&iacute;a reemplazar la cirug&iacute;a en algunos pacientes. El objetivo de esta t&eacute;cnica es la destrucci&oacute;n selectiva de la parte hipertrofiada del lado izquierdo del tabique interventricular. Se obstruye temporalmente la primera arteria septal y s&iacute; esto reduce el gradiente de presi&oacute;n, entonces se inyecta alcohol a trav&eacute;s de un cat&eacute;ter con el bal&oacute;n inflado para producir un infarto localizado. La reducci&oacute;n septal no quir&uacute;rgica se asocia con una ca&iacute;da en la obstrucci&oacute;n del TSVI y con un aumento del di&aacute;metro de &eacute;sta &aacute;rea. La t&eacute;cnica tambi&eacute;n resulta en una alteraci&oacute;n consistente de la activaci&oacute;n septal con &iacute;ncoordinaci&oacute;n secundaria. Esto &uacute;ltimo podr&iacute;a jugar un rol importante en la reducci&oacute;n del gradiente y en mejor&iacute;a sintom&aacute;tico como la que ocurre con la inserci&oacute;n de marcapaso DDD. La ablaci&oacute;n septal percut&aacute;nea transluminal con oclusi&oacute;n de ramas septales inducida por alcohol result&oacute; en reducci&oacute;n del gradiente de presi&oacute;n en el TSVI en varios grupos de pacientes. Esta es una nueva terapia que resulta en reducci&oacute;n del gradiente intraventricular inmediatamente despu&eacute;s o poco tiempo despu&eacute;s del procedimiento, con resoluci&oacute;n de los s&iacute;ntomas. Lakkis de la Universidad de Baylor publica una serie de 50 pacientes a los que se les realiza reducci&oacute;n septal no quir&uacute;rgica en los cuales persisten los buenos resultados un a&ntilde;o despu&eacute;s. Estos resultados se han medido con m&eacute;todos objetivos como el Doppler, donde se demuestra mejor&iacute;a en el llenado ventricular izquierdo y la funci&oacute;n atrial izquierda. A un grupo de 114 pacientes la mayor&iacute;a en clase III NYHA se les efect&uacute;o reducci&oacute;n septal no quir&uacute;rgica. En los primeros 30 pacientes se ocluyeron de una a tres ramas septales con injecci&oacute;n de 3.4 +/- 1.6 ml de alcohol absoluto, v&iacute;a lumen central despu&eacute;s de oclusi&oacute;n con bal&oacute;n de la parte proximal de la rama septal. En el resto se realiz&oacute; ecocardiograf&iacute;a de contraste, de manera que solo una rama se ocluy&oacute;. Se alcanz&oacute; reducci&oacute;n en el gradiente en reposo en el TSVI en 107 pacientes (94%) de 73.8 +/- 36.5 a 18.6 +/- 19.7 mmHg (p &lt; 0.00001). El aumento m&aacute;ximo en elevaci&oacute;n de CK fue 647 +/-330 U/L. Hubo 2 muertes (1.8%) durante la estad&iacute;a hospitalaria. En 11 pacientes se present&oacute; bloqueo trifascicular permanente (9.6%) y requirieron marcapaso permanente. Control posterior mostr&oacute; mejor&iacute;a sintom&aacute;tico sin complicaciones. La visualizaci&oacute;n del &aacute;rea de ablaci&oacute;n previo a la inducci&oacute;n de necrosis qu&iacute;mica es posible utilizando ecocardiograf&iacute;a de contraste mioc&aacute;rdico intraprocedimiento. Hay un reporte de dos pacientes en quienes el eco de contraste mostr&oacute; opacificaci&oacute;n del m&uacute;sculo papilar medial o la pared libre posterolateral. En ambos pacientes se pudo identificar el &aacute;rea correcta de ablaci&oacute;n, al cambiar el vaso septal a ocluir evitando as&iacute; errores potencialmente fatales. En otro grupo de 62 ablaciones transcoronarias por hipertrofia septal, con inyecci&oacute;n de 4.6 ml. de etanol al 96% en las ramas septales en 50 pacientes con MH obstructiva y s&iacute;ntomas severos; la ablaci&oacute;n transcoronaria llev&oacute; a una reducci&oacute;n en el grosor septal, a eliminaci&oacute;n sostenida de la obstrucci&oacute;n (51+/-41 vs 6+/-10 mmHg en reposo, P&lt;0.001; 134+/-48 vs 28+/-32 mmHg, P&lt;0.001, post-extrasist&oacute;lica), a una disminuci&oacute;n en la presi&oacute;n de llenado del VI en reposo y durante ejercicio y a una pronunciada mejor&iacute;a cl&iacute;nica. No hubo evidencia de creaci&oacute;n de un sustrato arritmog&eacute;nico al evaluarse seriadamente con estimulaci&oacute;n el&eacute;ctrica programada en 39 pacientes. Sin embargo, en el 17% ocurri&oacute; bloqueo atrioventricular permanente de alto grado. Hubo dos muertes tempranas, y no hubo muertes tard&iacute;as durante un seguimiento de 10.6+/-5.6 meses.</FONT></FONT>     <BR>&nbsp;      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>El objetivo de<B> la cirug&iacute;a</B> es reducir el obst&aacute;culo intraventricular, mejorar la compliance del VI, corregir la regurgitaci&oacute;n mitral y otras lesiones asociadas, tales como enfermedad arterial coronaria o endocarditis. Se han propuesto varias t&eacute;cnicas quir&uacute;rgicas en los &uacute;ltimos 40 a&ntilde;os: miotom&iacute;a, miomectom&iacute;a, reemplazo de v&aacute;lvula mitral y plicaci&oacute;n de la v&aacute;vula mitral. Esta &uacute;ltima combinada con miomectom&iacute;a puede ser hecha en forma segura y es una alternativa al reemplazo en casos de v&aacute;vula mitral con valvas grandes y elongadas. La miectom&iacute;a septal es el procedimiento quir&uacute;rgico m&aacute;s frecuentemente efectuado en MH con obstrucci&oacute;n en el tracto de salida del VI. La miectom&iacute;a septal o resecci&oacute;n quir&uacute;rgica del m&uacute;sculo obstructivo, reduce o elimina el gradiente en el tracto de salida, y provee mejor&iacute;a sintom&aacute;tico en la mayor&iacute;a de los pacientes. El estado cl&iacute;nico postoperatorio puede ser afectado por arritmias y disfunci&oacute;n mioc&aacute;rdica. La <B><A HREF="#Fig1">figura 1</A></B>, muestra una imagen del ecocardiograma bidimensional en eje corto, donde se observa el VI a nivel basal de un paciente de 26 a&ntilde;os del Hospital M&eacute;xico, a qui&eacute;n se le efectu&oacute; el procedimiento de Morrow en los Estados Unidos hace 7 a&ntilde;os, el paciente sufr&iacute;a de obstrucci&oacute;n severa. Su evoluci&oacute;n posterior a sido muy buena pero ocasionalmente presenta angina de pecho generalmente relacionado con la suspensi&oacute;n de medicamentos, verapamilo o beta bloqueadores. La flecha se&ntilde;ala el sitio de la cirug&iacute;a, y como se puede observar la hipertrofia es severa y compromete tanto el tabique anterior como el posterior. La <B><A HREF="#Fig2">figura 2</A> </B>muestra el ECG de este paciente. En un estudio no randomizado que compar&oacute; miectom&iacute;a quir&uacute;rgica con marcapaso de doble c&aacute;mara en pacientes con MH obstructiva sintom&aacute;tico, se encontr&oacute; que la miectom&iacute;a ofreci&oacute; m&aacute;s reducci&oacute;n en el gradiente en el tracto de salida del VI y m&aacute;s mejor&iacute;a subjetiva y en mediciones objetivas de capacidad funcional que el marcapaso bicameral. De un grupo de 519 pacientes operados con m&iacute;ectom&iacute;a transa&oacute;rtica subvalvular en MH obstructiva desde 1963; la mayor&iacute;a de los pacientes estaban en insuficiencia card&iacute;aca NYHA clase III, y llegaron a cirug&iacute;a despu&eacute;s de tratamiento m&eacute;dico por largo tiempo, finalmente insuficiente. El riesgo perioperatorio pudo ser reducido considerablemente durante los a&ntilde;os recientes, a pesar de un estado miocardiop&aacute;tico avanzado. La observaci&oacute;n postoperatoria a largo plazo demostr&oacute; unos resultados inesperadamente buenos. Estos resultados deben servir como un est&aacute;ndar a comparar con los obtenidos con la ablaci&oacute;n transcoronaria con alcohol. En 66 pacientes la miotom&iacute;a-miomectom&iacute;a, miotom&iacute;a-miomectom&iacute;a y reemplazo o reparaci&oacute;n de la v&aacute;lvula mitral la mortalidad a 30 d&iacute;as fue del 7.5%. Tambi&eacute;n se efect&uacute;a, en lugar de reemplazo de la v&aacute;lvula una extensi&oacute;n de la v&aacute;lva anterior de la mitral y miectom&iacute;a. La extensi&oacute;n de la valva se hace con un parche aut&oacute;logo de pericardio preservado en glutaraldeh&iacute;do y se usa para alargar la v&aacute;lvula mitral a lo largo de su eje horizontal. Este se considera un abordaje quir&uacute;rgico nuevo en MH obstructiva que podr&iacute;a llegar a ser superior a la m&iacute;ectom&iacute;a sola. Se necesitan m&aacute;s estudios para determinar el valor cl&iacute;nico de este procedimiento. En ni&ntilde;os la MH sintom&aacute;tico usualmente tienen un pron&oacute;stico grave y debe d&aacute;rsele consideraci&oacute;n para trasplante card&iacute;aco tempranamente. En el futuro cercano se podr&aacute;n reconocer los genotipos con cursos m&aacute;s malignos que se podr&aacute;n manejar agresivamente para evitar muerte s&uacute;bita. El problema m&aacute;s grande es como identificar estos pacientes que estar&iacute;an en riesgo de muerte s&uacute;bita al afectuar actividades atl&eacute;ticas. Al momento actual la MH familiar presenta un problema extremo de manejo m&eacute;dico. El conocimiento reciente de las bases gen&eacute;ticas de la MH no ha llevado todav&iacute;a a nuevos tratamientos, porque la capacidad diagn&oacute;stica ha sobrepasado las opciones terap&eacute;uticas. Una de las cosas m&aacute;s importantes y a la vez la m&aacute;s dif&iacute;cil es la identificaci&oacute;n de los pacientes que est&aacute;n en alto riesgo de muerte s&uacute;bita y requieren terapia agresiva.</FONT></FONT>     <BR><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>&nbsp;</FONT></FONT>     <BR><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>&nbsp;</FONT></FONT>     <BR><B><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Arr&iacute;tmias y muerte s&uacute;bita.</FONT></FONT></B>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>La fibrilaci&oacute;n atrial es una causa com&uacute;n de palpitaciones en este trastorno el cual tambi&eacute;n se asocia a taquicardia ventricular. Tanto la fibrilaci&oacute;n atrial como la taquicardia ventricular pueden cambiar mucho las manifestaciones de la MH y pueden ser causa de s&iacute;ncope. Tambi&eacute;n se pueden presentar el fluter atrial y taquicardias supraventriculares. En MH el tama&ntilde;o del VI (peque&ntilde;o) parece tener importancia fisiopatol&oacute;gica en el desarrollo de fibrilaci&oacute;n atrial. La taquicardia supraventricular causa marcado deterioro hemodin&aacute;mico que se puede relacionar con historia de s&iacute;ncope, hipertrofia marcada, hiperquinesia, peque&ntilde;a cavidad ventricular, con volumen de llenado reducido. Puesto que el accidente tromboemb&oacute;lico es el factor m&aacute;s importante de mortalidad y morbilidad asociado con f&iacute;brilaci&oacute;n atrial, estos pacientes deben estar anticoagulados. Hay un caso reportado de un paciente con MH qui&eacute;n desarroll&oacute; fibrilaci&oacute;n atrial sintom&aacute;tico en dos ocasiones despu&eacute;s de ingerir citrato de sildenafil (Viagra). El citrato de Sildenafil debe evitarse o usarse con mucha precauci&oacute;n en personas con MH. La <B><A HREF="#Fig3">figura 3</A></B> muestra un trazo de un monitoreo continuo de 24 horas, de un paciente de 46 a&ntilde;os portador de MH obstructiva sintom&aacute;tico, con un gradiente intraventricular en reposo de 40mmHg. Este paciente es controlado en la consulta externa del Hospital M&eacute;xico, y sus s&iacute;ntomas principales son disnea y s&iacute;ncope no relacionado con esfuerzo. En el ECG se observa una taquicardia ventricular no sostenida o autolimitada.</FONT></FONT>     <BR>&nbsp;      <P><B><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Conclusi&oacute;n</FONT></FONT></B>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>La MH es una enfermedad familiar del m&uacute;sculo card&iacute;aco causado por anormalidades de los genes de las prote&iacute;nas contr&aacute;ctiles del sarc&oacute;mero. Hasta el momento se han reconocido nueve de ellas. La condici&oacute;n se ha definido cl&iacute;nica y patol&oacute;gicamente como un s&iacute;ndrome de hipertrofia mioc&aacute;rdica inexplicada, la cual se asocia con caracter&iacute;sticas fisiopatol&oacute;gicas (disfunci&oacute;n diast&oacute;lica, isquemia, respuestas vasculares alteradas) y patol&oacute;gicas (desorganizaci&oacute;n de miocitos, aumento del tejido conectivo, anormalidades de los peque&ntilde;os vasos). La expresi&oacute;n de la enfermedad es variable. Observaciones recientes sugieren que la marcada heterogeneidad cl&iacute;nica y patol&oacute;gica, lo cual ha causado controversia en MH por largo tiempo, es por lo menos en parte funci&oacute;n de los genes causantes de la enfermedad. Al momento actual la MH familiar presenta un problema extremo de manejo m&eacute;dico. El conocimiento reciente de las bases gen&eacute;ticas de la MH no ha llevado todav&iacute;a a nuevos tratamientos. La capacidad diagn&oacute;stica ha sobrepasado las opciones terap&eacute;uticas. La taquicardia ventricular y la fibrilaci&oacute;n ventricular son el principal mecanismo de muerte s&uacute;bita en la MH. En pacientes de alto riesgo, los cardiodesfibriladores implantables son altamente efectivos para terminar tales arritmias, lo que indica que estos aparatos juegan un rol en prevenci&oacute;n primaria y secundaria de muerte s&uacute;bita. En estos pacientes en los que se sospecha un alto riesgo de muerte s&uacute;bita arr&iacute;tmica el &uacute;nico tratamiento efectivo al momento es el desfibrilador implantable.</FONT></FONT>     ]]></body>
<body><![CDATA[<BR>&nbsp;     <BR>&nbsp;     <CENTER><A NAME="Fig1"></A><B><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Figura 1</FONT></FONT></B></CENTER>      <CENTER><IMG SRC="/img/fbpe/rcc/v3n2/0914i1.GIF" BORDER=0 HEIGHT=275 WIDTH=369></CENTER>      
<CENTER><B><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Hipertrofia septal asim&eacute;trica en paciente de 26 a&ntilde;os posterior a cirug&iacute;a de reducci&oacute;n mioc&aacute;rdica</FONT></FONT></B></CENTER>      <CENTER>&nbsp;</CENTER>      <CENTER><A NAME="Fig2"></A><B><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Figura 2</FONT></FONT></B></CENTER>      <CENTER><IMG SRC="/img/fbpe/rcc/v3n2/0914i2.GIF" BORDER=0 HEIGHT=175 WIDTH=315></CENTER>      
<CENTER><B><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>ECG del paciente de 26 a&ntilde;os sometido a una reducci&oacute;n mioc&aacute;rdica septal quir&uacute;rgica</FONT></FONT></B></CENTER>      <CENTER>&nbsp;</CENTER>      ]]></body>
<body><![CDATA[<CENTER>&nbsp;</CENTER>      <CENTER><A NAME="Fig3"></A><B><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Figura 3</FONT></FONT></B></CENTER>      <CENTER><IMG SRC="/img/fbpe/rcc/v3n2/0914i3.GIF" BORDER=0 HEIGHT=170 WIDTH=497></CENTER>      
<CENTER><B><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Taquicardia ventricular no sostenida en paciente de 48 a&ntilde;os con MH obstructiva</FONT></FONT></B></CENTER>      <CENTER>&nbsp;</CENTER>      <CENTER><A NAME="Fig4"></A><B><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Figura 4</FONT></FONT></B></CENTER>      <CENTER><IMG SRC="/img/fbpe/rcc/v3n2/0914i4.GIF" BORDER=0 HEIGHT=174 WIDTH=315></CENTER>      
<CENTER><B><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>ECG de un paciente de 26 a&ntilde;os con MH que muestra profunda alteraci&oacute;n de la onda T en forma difusa, as&iacute; como crecimiento del VI</FONT></FONT></B></CENTER>      <CENTER>&nbsp;</CENTER>      <CENTER>&nbsp;</CENTER>      ]]></body>
<body><![CDATA[<CENTER><A NAME="Fig5"></A><B><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Figura 5</FONT></FONT></B></CENTER>      <CENTER><IMG SRC="/img/fbpe/rcc/v3n2/0914i5.GIF" BORDER=0 HEIGHT=330 WIDTH=500></CENTER>      
<CENTER><B><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Causas de muerte s&uacute;bita en atletas en una serie de 230 casos</FONT></FONT></B></CENTER> &nbsp;     <BR>&nbsp;     <BR>&nbsp;      <P><B><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Referencias</FONT></FONT></B>      <!-- ref --><P><A NAME="1"></A><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>1.Roberts R. A perspective: the new millennium dawns on a new paradigm for cardiology molecular genetics. J Am Coll Cardiol 2000;36:661-667</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=735387&pid=S1409-4142200100020000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="2"></A><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>2.Spirito P, Seidman C E, McKenna W J, Maron B J. The management of hypertrophic cardiomyopathy. 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QT-interval abnormalities in hypertrophic cardiomyopathy. Clin Cardiol 1992;15: 739-742</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=735435&pid=S1409-4142200100020000700049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="50"></A><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>50.Peters S, Rust H, Trummel M, Brattstrom A Familial hypertrophic cardiomyopathy associated with prolongation of the QT interval. 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Familial Hypertrophic cardiomyopathy with Wolff-Parkinson-White syndrome maps to a locus on chromosome 7q3.J-Clin-Invest. 1995; 96: 1216-1220</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=735437&pid=S1409-4142200100020000700051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="52"></A><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>52.Gonzalez-Torrecilla E; Garcia-Fernandez MA; Bueno H; San Roman D; Moreno MM; Bermejo J; et al The mitral valve apparatus in hypertrophic myocardiopathy: observations by transesophageal echocardiography Rev Esp Cardiol. 1995; 48: 542-551</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=735438&pid=S1409-4142200100020000700052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="53"></A><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>53.Torrecilla EG, Garcia Fernandez MA, Bueno H, Moreno M, Delcan JL Pulmonary venous flow in hypertrophic cardiomyopathy as assessed by the transoesophageal approach. The additive value of pulmonary venous flow and left atrial size variables in estimating the mitral inflow pattern in hypertrophic cardiomyopathy</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=735439&pid=S1409-4142200100020000700053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><BR><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>53. Pai RG, Stoletniy LN An integrated measure of left ventricular diastolic function based on relative rates of mitral E and A wave propagation. J Am Soc Echocardiogr 1999;12:811-816</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=735440&pid=S1409-4142200100020000700054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="54"></A><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>54.Nagueh SF, Lakkis NM, Middleton KJ, Spencer WH 3rd, Zoghbi WA, Quinones MA. Doppler estimation of left ventricular filling pressures in patients with hypertrophic cardiomyopathy. 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J Am Coll Cardiol 2000;36:856-863</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=735445&pid=S1409-4142200100020000700059&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="59"></A><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>59.Satoh M, Takahashi M, Sakamoto T, Hiroe M, Marumo F, Kimura A. Structural analysis of the titin gene in hypertrophic cardiomyopathy: identification of a novel disease gene. Biochem Biophys Res Commun 1999;262:411-417</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=735446&pid=S1409-4142200100020000700060&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>60.Bundgaard H, Havndrup O, Andersen PS, Larsen LA, Brandt NJ, Vuust J, et al. Familial hypertrophic cardiomyopathy associated with a novel missense mutation affecting the ATP-binding region of the cardiac beta-myosin heavy chain. 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Heart 1999;82:621-624</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=735450&pid=S1409-4142200100020000700064&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="64"></A><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>64.Towbin JA. Molecular Genetics of Hypertrophic Cardiomyopathy. 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Alpha-cardiac actin is a novel disease gene in familial hypertrophic cardiomyopathy. J Clin Invest 1999;103:R39-43</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=735455&pid=S1409-4142200100020000700069&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="69"></A><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>69.Watkins H Rosenzweig A, Hwang D S, et al. Characteristics and prognostic implications of myosine missense mutations in familial hypertrofic cardiomyopathy. 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Mutations in the gene for cardiac myosin-protein C and late onset familial hypertrophic cardiomyopathy.N Engl J Med 1998;82:621-624</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=735458&pid=S1409-4142200100020000700072&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="72"></A><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>72.Teare D, Asymmetrical hypertrophy of the heart in young adults. 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Sudden Death in Hypertrophic Cardiomyopathy The N Engl J Med 2000; 342, 422-424</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=735465&pid=S1409-4142200100020000700079&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="79"></A><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>79.Spirito P, Bellone P, Harris KM, Bernabo P, Bruzzi P, Maron BJ. Magnitude of left ventricular hypertrophy and risk of sudden eath in hypertrophic cardiomyopathy N Engl J Med 2000;342:1778-1785</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=735466&pid=S1409-4142200100020000700080&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="80"></A><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>80.Olivotto I, Maron BJ, Montereggi A, Mazzuoli F, Dolara A, Cecchi F. Prognostic value of systemic blood pressure response during exercise in a community-based patient population with hypertrophic cardiomyopathy.J Am Coll Cardiol 999;33:2044-2051</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=735467&pid=S1409-4142200100020000700081&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="81"></A><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>81.Zhang R, Zhao J, Jones M, Guzman G, Potter JD. Altered regulation of cardiac muscle contraction by troponin T mutations that cause familial hypertrophic cardiomyopathy. 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