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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[De lo que no se habla: ¿por qué se puede dormir a los animales y no a los hombres?]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  &nbsp;     <BR><B><FONT FACE="Arial">Editorial</FONT></B>     <CENTER><B><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=+0>&nbsp;</FONT></FONT></B></CENTER>      <CENTER><B><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=+0>&nbsp;</FONT></FONT></B></CENTER>      <CENTER><B><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=+0>De lo que no se habla</FONT></FONT></B></CENTER>      <CENTER><B><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=+0>&iquest;por qu&eacute; se puede dormir a los animales y no a los hombres?</FONT></FONT></B></CENTER>       <P>&nbsp;     <CENTER><B><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Dr. Juan Carlos Ansin<A NAME="*a"></A><A HREF="#*">*</A></FONT></FONT></B></CENTER> &nbsp;      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>La muerte ha merecido un n&uacute;mero considerable de p&aacute;ginas a lo largo de la historia y de la literatura, pero muy poco se ha dicho del proceso de morir. Holanda acaba de legalizar lo que por varios siglos los m&eacute;dicos han venido haciendo en silencio: ayudar a bien morir. Justamente en el siglo donde m&aacute;s y mejor se vive es cuando peor se muere. Solos, humillados por el tiempo y la crueldad de la enfermedad, transidos de inimaginables dolores f&iacute;sicos y de los otros, para los cuales no existe analgesia, hombres, mujeres y ni&ntilde;os emprenden diariamente el camino final. No hay ser humano ni m&eacute;dico que no tenga, alguna vez, que enfrentar ese instante en que se entrega la vida. El primero en acu&ntilde;ar el t&eacute;rmino Eutanasia ha sido <B>Sir Francis Bacon</B> (sic) "... el m&eacute;dico debe procurar al enfermo, cuando no haya m&aacute;s esperanzas, una muerte dulce y apacible pues esta eutanasia no es una parte menor de la felicidad" Debe quedar plenamente establecido que la muerte, en la mayor&iacute;a de los casos, es un proceso irreversible y lento donde el cuerpo muere por etapas. Primero lo hacen los &oacute;rganos m&aacute;s especializados, como el cerebro y el coraz&oacute;n y por &uacute;ltimo, los tejidos menos diferenciados. La ciencia m&eacute;dica as&iacute; como las instituciones legales y religiosas reconocen la muerte cerebral -manifestada por un electroencefalograma chato- como definici&oacute;n de muerte. Ahora bien, es por todos conocido -aunque de ello no se hable- que llegado el momento final, las personas suelen dejar testimonio, ya sea en forma verbal, ya en forma escrita, cu&aacute;ndo, c&oacute;mo y d&oacute;nde desean morir y algunos expresan qu&eacute; hacer con los distintos &oacute;rganos de su cuerpo (donarlos, cremarlos, etc.) Existen b&aacute;sicamente dos formas de asistir al enfermo terminal, una forma es la de actuar pasivamente, cuando las esperanzas de sobrevivir son pr&aacute;cticamente nulas (determinada por una junta m&eacute;dica) y los sufrimientos (f&iacute;sicos, psicol&oacute;gicos y morales) son incompatibles con la resistencia, los deseos, expectativas y creencias del paciente, all&iacute; solo nos resta administrar cuidados paliativos, rodeando al enfermo de un entorno humano y psicol&oacute;gico adecuado. Si el m&eacute;dico o quien, por su orden, administra un medicamento o realiza un procedimiento a sabiendas de que acelera la muerte, a&uacute;n cuando ello le sea requerido por el moribundo, estar&iacute;a ejecutando un acto de eutanasia activa, la cual, en muchos pa&iacute;ses es penada como homicidio, excepto en la Holanda de hoy y, desde 1988, en el estado norteamericano de Oregon. Lo que dificulta la interpretaci&oacute;n acerca de la muerte digna son, desde luego, como todo en la vida, las incompatibilidades entre las distintas creencias religiosas o las costumbres culturales de los diferentes actores de este cotidiano drama humano. No rara vez, esas diferencias enfrentan al m&eacute;dico, a los familiares y al enfermo creando as&iacute; una situaci&oacute;n cr&iacute;tica, de gran tensi&oacute;n emocional, que termina por romper los delicados lazos de afecto, armon&iacute;a, paz y serenidad tan necesarios en esa hora sublime. Es por eso que, mi inter&eacute;s en el tema se centra, no tanto en la cuesti&oacute;n legal, sino en la imprescindible necesidad del m&eacute;dico -especialmente de los j&oacute;venes- de conocer los distintos aspectos bio&eacute;ticos y socio-culturales que rodean y determinan la relaci&oacute;n con su paciente. A menudo m&eacute;dicos cat&oacute;licos deben atender enfermos jud&iacute;os, musulmanes o cristianos no cat&oacute;licos. Tambi&eacute;n se da el caso rec&iacute;proco de m&eacute;dicos creyentes que deben tratar con enfermos ateos o agn&oacute;sticos, situaci&oacute;n que en esa circunstancia tan especial origina obst&aacute;culos formidables, por un lado a la creencia o a la fe religiosa y por el otro, a la responsabilidad y a la &eacute;tica profesional. As&iacute; pues, tanto &eacute;ste, como muchos otros temas vivenciales, no tienen una sola perspectiva, ni una sola respuesta, ni una sola verdad, y los valores morales que se imbrican, dependen de una actitud &eacute;tica relativa a esas costumbres culturales que son las que integran, globalmente, el cuerpo social de una naci&oacute;n. La sociedad paname&ntilde;a, en este aspecto es particularmente rica y variada y es por ello que al momento de legislar se deben contemplar con esp&iacute;ritu ecum&eacute;nico, tanto los deseos de una mayor&iacute;a cat&oacute;lica como los derechos de las minor&iacute;as que en y con ella conviven. Veamos qu&eacute; dijo <B>Pablo VI</B>, el 3 de octubre de 1970 ante el Congreso de Asociaciones M&eacute;dicas Cat&oacute;licas Internacionales: "...Es il&iacute;cito atentar contra la vida del moribundo con el falaz pretexto de proporcionarle una muerte dulce y tranquila..." y agrega: "Sin el consentimiento del enfermo la eutanasia es un homicidio. Su consentimiento la convierte en un suicidio... El car&aacute;cter sagrado de la vida es el que prohibe al m&eacute;dico matar... pero no por eso el m&eacute;dico est&aacute; obligado moralmente a utilizar todas las t&eacute;cnicas de supervivencia ofrecidas por una ciencia cada vez m&aacute;s innovadora..." y remata as&iacute; este enjundioso p&aacute;rrafo: "...El deber del m&eacute;dico es m&aacute;s bien el de emplearse a calmar el sufrimiento en vez de querer prolongar lo m&aacute;ximo posible una vida que ya no es totalmente humana..."</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>La Iglesia Protestante opina en la voz de <B>Etienne Roux</B>, pastor de Nimes... " Si bien es verdad que la vida nos ha sido dada por Dios, tambi&eacute;n lo es que el mismo Dios nos ha permitido dirigirla; el hombre es due&ntilde;o de su destino y, por lo tanto, puede rechazar los cuidados que estime vanos." El profesor de Filosof&iacute;a y Moral de la Facultad de Teolog&iacute;a Protestante de Par&iacute;s, <B>Andr&eacute; Dumas</B>, a&ntilde;ade: .... " Hay que evitar renunciar a la lucha contra la muerte y al mismo tiempo evitar el encarnizamiento en favor de la vida (distanasia) que equivale a negar a la muerte..."</FONT></FONT>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>El vicepresidente del Tribunal Rab&iacute;nico de Francia, el gran rabino <B>Guggenheim</B>, precisa: "...Es Dios el que da la vida. Ninguna autoridad humana puede permitirse, en ning&uacute;n caso ni por ning&uacute;n motivo disponer de ella a su antojo... Est&aacute; prohibido cualquier cosa que pueda adelantar la muerte de un agonizante. Hay que abstenerse de friccionarle, de lavarle o quitarle la almohada, porque con esos gestos se corre el riesgo de precipitar su fin..."</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1><B>Deisaku Ikeda</B>, del movimiento budista japon&eacute;s, opina: "...Cuando la conciencia queda reducida, incluso en un coma profundo, los intercambios con el entorno siguen siendo posibles en lo m&aacute;s remoto del esp&iacute;ritu. En estas circunstancias la posibilidad de pasar con dignidad de la vida a la muerte no depende de la conexi&oacute;n o desconexi&oacute;n de un aparato, ni de la p&eacute;rdida de conciencia. Lo importante es que la persona no sea tratada como un objeto, sino como un sujeto..."</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>He aqu&iacute; pues cuatro actitudes con sus semejanzas y sus diferencias, todas tienen algo en com&uacute;n, el supremo valor de la dignidad humana, que mientras para unos radica en el car&aacute;cter sagrado -divino- de la vida, para otros lo hace dentro mismo de la condici&oacute;n humana. Condici&oacute;n que se basa en la capacidad del hombre de discernir entre el bien y el mal y que llev&oacute; a Arnold Toynbee a decir: ... "El hombre es el &uacute;nico ser perverso de la Tierra, porque s&oacute;lo &eacute;l, pudiendo hacer el bien, escoge el mal."</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>En conclusi&oacute;n, es este terrible destino el que ha hecho del hombre un esclavo permanente de su propia libertad y el que ha desarrollado una forma sutil y perversa de "eutanasia" utilitaria como lo son las guerras, la pena de muerte y las confrontaciones de limpieza &eacute;tnica y/o religiosa. En circa 1600 a.C. los egipcios utilizando piedras como una forma primitiva de DIU ( dispositivos intra uterinos) eliminaron legalmente la cruel pr&aacute;ctica del infanticidio selectivo (mujeres y discapacitados). El aborto es otro ejemplo de "eutanasia" utilitaria y es la demostraci&oacute;n m&aacute;s elocuente de uno de los fracasos m&aacute;s resonantes de la humanidad. Fracasa la pareja en no entender que cada coito normal lleva impl&iacute;cita la posibilidad de engendrar otro ser humano. Fracasa la sociedad cuando se muestra timorata para resolver un problema que es 100% evitable. Pero en la antig&uuml;edad, tambi&eacute;n los ancianos corrieron la misma suerte que los ni&ntilde;os. En ambos casos se obedec&iacute;a a leyes de supervivencia social donde precisamente los derechos del individuo estaban supeditados a los intereses colectivos. Una situaci&oacute;n que en la era contempor&aacute;nea permiti&oacute; se abrieran las puertas de campos de concentraci&oacute;n nazis y los siberianos del Gulag y de los Balcanes. Son estas paradojas netamente humanas las que impulsan y fomentan tanto temor a la hora de tomar decisiones legales o de sentar jurisprudencia o normas de conducta &eacute;tica, tanto en quienes apoyan una acci&oacute;n activa para una muerte digna, como en los que se oponen tenazmente a ellas. Ambos esgrimen criterios valederos, fundamentados en experiencias harto elocuentes, como las que acabamos de citar. Otra sutileza es la que nos brinda la explosi&oacute;n tecnol&oacute;gica que estamos viviendo y que los m&eacute;dicos contemplamos a diario, es ese encarnizamiento con que tratamos de combatir la muerte como si ella fuese un enemigo mortal y no una experiencia de vida o un alivio. Citar&eacute; como perfecto ejemplo de distanasia un hecho muy documentado pero poco conocido: la muerte del general espa&ntilde;ol Francisco Franco. " En 1975 un primer reporte period&iacute;stico de la agencia UPI expresaba lo siguiente: ...Los doctores que tratan al general Franco est&aacute;n utilizando todos los recursos que tienen para mantenerlo vivo...El &uacute;ltimo parte m&eacute;dico describe que el l&iacute;der espa&ntilde;ol de 82 a&ntilde;os mostr&oacute; signos de neumon&iacute;a, los m&eacute;dicos lo mantuvieron sentado como parte del tratamiento. Uno de ellos expres&oacute; su esperanza de recobro. Al menos cuatro artefactos mec&aacute;nicos han sido utilizados en la batalla por la supervivencia del general Franco. Un desfibrilador aplicado sobre su pecho est&aacute; siendo accionado cada vez que los latidos de su coraz&oacute;n decaen. Una bomba de asistencia circulatoria empuja su sangre cada vez que su circulaci&oacute;n falla. Varias veces en estos 25 d&iacute;as de crisis el general Franco ha estado conectado con varios tubos, uno a la m&aacute;quina de oxigenaci&oacute;n, otro por la nariz para la alimentaci&oacute;n. Otro tubo sale del pecho por medio del cual se drenan l&iacute;quidos del t&oacute;rax, tambi&eacute;n de su abdomen para aliviar la presi&oacute;n de su est&oacute;mago y otro en su muslo izquierdo para tratar los co&aacute;gulos de sangre. Estos esfuerzos son considerables dado que anteriormente el general hab&iacute;a sufrido tres infartos de miocardio. &Eacute;l ha sido sometido tambi&eacute;n a dos operaciones de emergencia. Una para colocarle un parche a una arteria rota y prevenir as&iacute; una muerte por hemorragia, una segunda para removerle una &uacute;lcera sangrante del est&oacute;mago. Hasta ahora ha recibido 15 litros de sangre. Sus pulmones permanecen congestionados...sus ri&ntilde;ones fallan y su h&iacute;gado se encuentra d&eacute;bil. Sus intestinos son atacados por par&aacute;lisis peri&oacute;dicas...ocasionalmente sufre de sangrados rectales. La ascitis produce acumulaci&oacute;n de l&iacute;quido en el abdomen. Se han formado co&aacute;gulos en el muslo izquierdo. Ha perdido 22 libras de sus 110 que pesaba antes. Se le acumula gran cantidad de moco en su boca. La influenza (gripe) fue la explicaci&oacute;n oficial que ocasion&oacute; su confinamiento el 17 de octubre."</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Mientras el hombre desconf&iacute;e del hombre, la eutanasia activa, seguir&aacute; siendo algo de lo que no se habla pero que existe y se lleva a cabo en secreto.</FONT></FONT>     <BR>&nbsp;     <BR>&nbsp;      <P><A NAME="*"></A><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1><A HREF="#*a">*</A> Consultorios M&eacute;dicos Paitilla, Ciudad de Panam&aacute;, Panam&aacute;</FONT></FONT>     <BR><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>&nbsp;&nbsp; <A HREF="mailto:jcansinl@pananet.com">jcansinl@pananet.com</A></FONT></FONT>      ]]></body>
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