<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1409-1429</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista Costarricense de Salud Pública]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev. costarric. salud pública]]></abbrev-journal-title>
<issn>1409-1429</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Asociación Costarricense de Salud Pública]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1409-14292009000100009</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Sobre la Dispersión de la Malaria en Costa Rica]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[On the Dispersion of the Malaria in Costa Rica]]></article-title>
</title-group>
<aff id="A">
<institution><![CDATA[,  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>07</month>
<year>2009</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>07</month>
<year>2009</year>
</pub-date>
<volume>18</volume>
<numero>1</numero>
<fpage>48</fpage>
<lpage>55</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1409-14292009000100009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1409-14292009000100009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1409-14292009000100009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  <font size="2"> </font><b><font face="Verdana" size="4">     <p align="center">Sobre la Dispersi&oacute;n de la Malaria en Costa Rica</p> </font></b> <b><font face="Verdana" size="3">     <p align="center">On the Dispersion of the Malaria in Costa Rica</p> </font></b><font size="2"> </font><font face="Verdana" size="2">     <p>Frantzius AV. &Uuml;ber die Verbreitung der Malariafieber in Costa Rica. Virchows Archiv. 1868; 43(3):315-329.</p>     <p>Traducci&oacute;n al idioma espa&ntilde;ol: Asdr&uacute;bal Vargas Sanabria</p>     <p>Doctor en ciencias naturales de la Universidad de Gie&szlig;en, Alemania. Funcionario del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE). <a href="mailto:avargasa69@yahoo.com">avargasa69@yahoo.com</a></p>     <p>Debido a la gran diferencia en las condiciones del terreno y la composici&oacute;n del suelo del peque&ntilde;o estado independiente de Costa Rica es normal que la malaria no aparezca aqu&iacute; en todas las regiones, sino solamente en algunas regiones del pa&iacute;s, las cuales propician especialmente la aparici&oacute;n de enfermedades. Gran parte del pa&iacute;s lo forman masas monta&ntilde;osas cubiertas con selva, como es bien sabido, con profundas gargantas rocosas y estrechos valles, en donde las precipitaciones ocurren abundantemente y forman numerosas quebradas o riachuelos de monta&ntilde;a que discurren en forma de corrientes hasta el mar m&aacute;s cercano. Esta parte del pa&iacute;s es la m&aacute;s saludable, sin embargo completamente deshabitada. A los pies de estas masas monta&ntilde;osas se extienden anillos alrededor de las extensas depresiones, las cuales se elevan poco sobre el nivel del mar y tienen un verdadero clima tropical. Debido a la cercan&iacute;a de estas zonas con el mar, ellas no son solo calientes, sino tambi&eacute;n h&uacute;medas. Ellas son por lo tanto en donde se forman miasmas (1) generadoras de malaria, de igual forma como en otras regiones de la tierra a trav&eacute;s de la conjunci&oacute;n del calor y la humedad. Solo la situaci&oacute;n casual de que la mayor&iacute;a de tales depresiones no est&aacute;n habitadas y las habitadas lo son solamente en poca medida, son el motivo por el cual las da&ntilde;inas influencias miasm&aacute;ticas son poco perceptibles para la salud.</p>     <p align="justify">En medio del interior monta&ntilde;oso de Costa Rica, se encuentran a una altura de entre 3 000 y 5 000 pies sobre el nivel del mar, los valles intermontanos de San Jos&eacute; y Cartago. El f&eacute;rtil suelo por s&iacute; mismo, as&iacute; como su clima saludable y agradable han favorecido en gran medida la prosperidad de la poblaci&oacute;n aqu&iacute; asentada. De las 125 000 almas que en la actualidad (a&ntilde;o 1868) componen la poblaci&oacute;n total, vive una gran parte en estos valles intermontanos, mientras que solo aproximadamente 18 000 almas viven dispersos en diferentes sitios de las depresiones mencionadas. Cuando Costa Rica, y precisamente no sin raz&oacute;n, es considerado uno de los pa&iacute;ses tropicales m&aacute;s saludables, as&iacute; se debe esta adecuada denominaci&oacute;n al clima de esos valles intermontanos, donde la temida y maligna malaria tropical no ocurre y las epidemias de malaria aparecen raras veces, y entonces domina en una dispersi&oacute;n muy restringida. </p>     <p align="justify">Desgraciadamente no disponemos de un mapa de Costa Rica (2), en el cual aparezcan claramente los l&iacute;mites de las zonas monta&ntilde;osas, las depresiones y los valles intermontanos. Ya que nos interesan principalmente las depresiones como territorios de fiebre, se hace necesario que el lector conozca estas regiones del pa&iacute;s. </p>     <p>La m&aacute;s amplia extensi&oacute;n es ocupada por aquella tierra baja, la cual se encuentra ubicada en la frontera norte del pa&iacute;s, entre el margen sur del lago de Nicaragua y el margen derecha del r&iacute;o San Juan por un lado y por el otro lado la falda norte de la cadena volc&aacute;nica que se extiende de Oeste hacia el Este hasta el oc&eacute;ano Atl&aacute;ntico(1,2); ella se convierte aqu&iacute; inmediatamente en la tierra baja formada por la costa atl&aacute;ntica, la cual se extiende a lo largo de la falda norte de la cordillera hasta la laguna Chiriqu&iacute; y cuya amplitud es variable, dependiendo de si la cordillera se acerca o se aleja de la costa. Ella est&aacute; formada por los dep&oacute;sitos aluviales arrastrados por los r&iacute;os desde el interior del pa&iacute;s, entre los cuales los m&aacute;s destacados son el Colorado, Tortuguero, Reventaz&oacute;n, Pacuare, Matina, Sixaola y Chanquene (3). Lo caracter&iacute;stico de estos r&iacute;os es que no desembocan directamente en el mar, sino en t&iacute;picas bah&iacute;as (esteros) que se forman de manera paralela a la costa, las cuales est&aacute;n en comunicaci&oacute;n con numerosas lagunas a trav&eacute;s de canales acu&aacute;ticos de baja pendiente. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En el lado correspondiente al oc&eacute;ano Pac&iacute;fico hay tres depresiones separadas entre s&iacute;; la ubicada m&aacute;s al Norte es la depresi&oacute;n con forma de cuenca ubicada entre la monta&ntilde;osa pen&iacute;nsula de Nicoya y una serie de volcanes (3), Rinc&oacute;n de La Vieja, Miravalles y Tenorio) que forma el territorio de los r&iacute;os Tempisque y la Piedra, cuya uni&oacute;n en el Suroeste conecta los valles de Nicoya y Santa Cruz (3). </p> </font><font size="2"> </font><font face="Verdana" size="2">     <p>Conectadas por una estrecha faja de costa, siguen hacia el sur la gran depresi&oacute;n de Barranca, la del r&iacute;o Jes&uacute;s Mar&iacute;a y la del r&iacute;o Grande, que se localizan desde la desembocadura del r&iacute;o la Piedra en el margen Noreste de la bah&iacute;a de Nicoya hasta Barranca, cuya superficie de terreno se eleva gradualmente hacia el Este y penetra hasta el interior del pa&iacute;s. Para la poblaci&oacute;n de Costa Rica este territorio es uno de los m&aacute;s importantes en cuanto a malaria, debido a que la principal carretera de tr&aacute;nsito que proviene desde el interior hacia el principal puerto del pa&iacute;s, pasa por dicho territorio, y con el intenso tr&aacute;nsito anual un importante n&uacute;mero de viajeros transita por este territorio de malaria, de los cuales una parte se enferma v&iacute;ctimas de esta enfermedad. El trayecto desde San Mateo hasta la costa es donde principalmente se desarrolla con mayor frecuencia e intensidad la malaria. </p>     <p align="justify">Separada de esta depresi&oacute;n por la regi&oacute;n premontana de Herradura y la divisoria monta&ntilde;osa de Puriscal y de Sabanilla aparece hacia el Sur la depresi&oacute;n de los r&iacute;os Grande de Pirr&iacute;s y Paquita, los cuales se encuentran deshabitadas casi completamente y por lo tanto son de escaso inter&eacute;s para nosotros. </p>     <p align="justify">Las depresiones mencionadas anteriormente no las puede uno considerar bajo ninguna circunstancia como tierras de inundaci&oacute;n. Los terrenos inundados se encuentran solo en el margen derecho y en la desembocadura del r&iacute;o San Juan; m&aacute;s bien se componen todos estos terrenos de un subsuelo bien consolidado, los cuales son de muy diversa naturaleza aportados por los terrenos monta&ntilde;osos cercanos. </p>     <p align="justify">En los valles del Tempisque y del R&iacute;o Grande el subsuelo se compone de toba volc&aacute;nica, emitida en el per&iacute;odo en donde el mar cubr&iacute;a algunas regiones planas y la actividad volc&aacute;nica de los edificios volc&aacute;nicos cercanos gener&oacute; inmensas masas de ceniza. Esta toba volc&aacute;nica es sumamente porosa, absorbe grandes cantidades de agua y debido a que ella tiene un gran espesor, el agua recibida durante el per&iacute;odo de lluvias tarda mucho tiempo en el per&iacute;odo de estiaje, hasta que por los rayos solares irradiados provocan su completa evaporaci&oacute;n. La superficie de estos dep&oacute;sitos de toba no es totalmente plana, por lo tanto se almacena agua en todas las depresiones durante el per&iacute;odo de lluvias, y as&iacute; se forman lagunas, cuya agua se empieza a evaporar con el inicio de la &eacute;poca seca hasta que finalmente quedan charcos lodosos. Naturalmente estos territorios provocan siempre la aparici&oacute;n de la malaria, cuando despu&eacute;s de copiosas lluvias entra el per&iacute;odo seco. </p> </font> <font face="Verdana" size="2">     <p>Totalmente diferente es la composici&oacute;n del subsuelo donde no hay volcanes cercanos. En Costa Rica las monta&ntilde;as no volc&aacute;nicas se componen casi exclusivamente de rocas dior&iacute;ticas y granitos. El producto de alteraci&oacute;n de esta roca es una arcilla pl&aacute;stica de color rojo, la cual aparece en inmensas masas y con enorme espesor en casi todos los valles y principalmente ocurre en gran extensi&oacute;n en la depresi&oacute;n de Pirr&iacute;s y Paquita. La arcilla as&iacute; como la toba propician igualmente la generaci&oacute;n de la malaria. Debido a que la arcilla solo absorbe una escasa cantidad de lluvia y gran parte se queda sobre la superficie, se forman igualmente lagunas y charcos con agua estancada, la cual al inicio de la &eacute;poca seca gradualmente se evapora. </p>     <p align="justify">En la costa atl&aacute;ntica los corales han construido el subsuelo de las depresiones, los cuales a&uacute;n hoy en d&iacute;a construyen arrecifes de coral a lo largo de la costa y adem&aacute;s en la &eacute;poca geol&oacute;gica llamada terciario superior, tambi&eacute;n construyeron la parte monta&ntilde;osa del sur de Costa Rica cuando era una isla, la cual posteriormente por medio de la fuerza volc&aacute;nica fue levantada intensamente, hasta que finalmente ella entr&oacute; en uni&oacute;n con la tierra firme. En el valle de Matina, se encuentran los corales calc&aacute;reos formando el subsuelo hasta bien adentro en el territorio. Debido a su constituci&oacute;n porosa esta roca tiene muchas similitudes con la toba volc&aacute;nica. </p>     <p align="justify">A&uacute;n cuando la malaria es end&eacute;mica de las depresiones mencionadas, ella se presenta seg&uacute;n la &eacute;poca del a&ntilde;o, con mayor o menor intensidad. Como lo he comprobado por otra forma (3), la relaci&oacute;n entre la &eacute;poca lluviosa y la seca es diferente entre la vertiente atl&aacute;ntica y la vertiente pac&iacute;fica e igualmente no es similar la &eacute;poca del a&ntilde;o donde aparece el tiempo de malaria en ambas costas. </p> </font> <font face="Verdana" size="2">     <p>En el lado del oc&eacute;ano pac&iacute;fico se inicia la &eacute;poca lluviosa en abril o mayo y se extiende con cortas interrupciones hasta el final de octubre o mediados de noviembre despu&eacute;s de lo cual empiezan a soplar vientos del Noreste con gran intensidad. La ocurrencia de estos vientos es de gran importancia para la comodidad de los habitantes de aquellos valles; pues se inicia en gran medida una evaporaci&oacute;n favorable del agua en el suelo fuertemente humedecido en el per&iacute;odo lluvioso y ahora calentado por el sol, lo cual al inicio de la &eacute;poca seca provoca la formaci&oacute;n de la malaria. El fuerte viento del Noreste arrastra consigo sobre el suelo continuamente el aire infectado con malaria y de esta manera limpia el aire. Si sucede el proceso contrario, es decir que el viento del noreste, despu&eacute;s de que concluyen las lluvias, no penetra inmediatamente o no sopla con suficiente fuerza, se forman capas de aire que se mantienen estacionarias sobre el suelo h&uacute;medo, provocando que en tales sitios una gran parte de la poblaci&oacute;n se enferme en poco tiempo por un lado de malaria intermitente (paludismo) o por otro lado de malaria (3) biliar. Seg&uacute;n la fuerza del viento del noreste o seg&uacute;n la &eacute;poca durante la cual este no llega, cesan casi completamente estos padecimientos en el lado pac&iacute;fico en el per&iacute;odo de noviembre hasta febrero o aparecen con un car&aacute;cter especialmente maligno. </p>     <p align="justify">Ya con estos pocos hechos reconocemos, que tambi&eacute;n en Costa Rica como en otras partes del mundo, los mismos factores propician el desarrollo de la malaria, siendo estos un suelo h&uacute;medo cubierto de organismos vegetales, un gran calor y el aire estacionario. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Nosotros encontramos totalmente comprensible el hecho de que en determinados a&ntilde;os, cuando en medio de la &eacute;poca lluviosa en junio o agosto se presenta una pausa de la lluvia tropical de varias semanas en los valles del Tempisque en la provincia de Guanacaste, as&iacute; como en el valle del R&iacute;o Grande y del Barranca, aparezca inmediatamente la malaria. No es solo la humedad la que provoca la formaci&oacute;n de las mismas, sino el suelo humedecido que es calentado por el sol. Directamente durante las permanentes lluvias, cuando los valles a&uacute;n se encuentran cubiertos de una capa estacionaria de agua, aparecen pocos casos de malaria, sin embargo estos aparecen de inmediato cuando el agua empieza a evaporarse y diariamente grandes porciones de la superficie del suelo fangoso entran en contacto con el aire. </p>     <p align="justify">Mientras que en el lado suroeste el per&iacute;odo de la malaria empieza de manera com&uacute;n despu&eacute;s de que las lluvias cesan en Noviembre o cuando se presentan las interrupciones de las mismas, en la costa atl&aacute;ntica son los meses secos desde marzo hasta mayo y desde agosto hasta octubre los que propician la aparici&oacute;n de la malaria. </p> </font><font size="2"> </font><font face="Verdana" size="2">     <p>Con el ingreso de los vientos alisios del noreste se inicia en noviembre el tiempo seco en el lado suroeste, provocando este mismo viento hasta bien entrado febrero lluvias sostenidas en la costa atl&aacute;ntica, despu&eacute;s de que terminan en marzo, las fiebres se inician, las cuales aparecen del tipo maligno, seg&uacute;n la fuerza del sol para iluminar el suelo h&uacute;medo, lo cual durante los meses de marzo, abril y mayo es el caso, porque el sol se encuentra en ese tiempo ya sea en el zenit o muy cerca de &eacute;l. Una segunda temporada de lluvias se inicia en la costa atl&aacute;ntica al mismo tiempo que del lado pac&iacute;fico en abril o mayo; concluyendo en julio. Debido a que durante los siguientes meses de agosto, setiembre y octubre solo soplan vientos d&eacute;biles del este, se propicia la aparici&oacute;n de la malaria; caracteriz&aacute;ndose por ser de un car&aacute;cter muy maligno. </p>     <p align="justify">La condici&oacute;n monta&ntilde;osa del interior de Costa Rica y la cercan&iacute;a de la costa en ambos lados del pa&iacute;s son las causas, de que todos los r&iacute;os tengan un significativo gradiente y por tal motivo con lluvias continuas muy r&aacute;pidamente se crecen. Los grandes r&iacute;os, que tienen una amplia cuenca de drenaje, provocan entonces, tan pronto como abandonan las monta&ntilde;as y se salen de su cauce rocoso grandes inundaciones en las zonas planas de los valles, los cuales, de vez en cuando, ganan en extensi&oacute;n, cuando de manera casual, al mismo tiempo, se conjuga con una marea viva del mar que se agolpa contra la desembocadura del r&iacute;o. En la vertiente del oc&eacute;ano pac&iacute;fico, ocurren de vez en cuando dichas inundaciones en la desembocadura del Tempisque, del r&iacute;o Grande y m&aacute;s frecuentemente observadas en Barranca, donde ellas normalmente suceden en octubre, cuando con la culminaci&oacute;n del per&iacute;odo lluvioso las &uacute;ltimas lluvias continuas (temporales) duran varias semanas sin interrupci&oacute;n. </p> </font><font size="2"> </font><font face="Verdana" size="2">     <p>En la costa atl&aacute;ntica se observan regularmente tales inundaciones todos los a&ntilde;os en el valle de Matina precisamente en los meses de diciembre y enero. Las constantes lluvias que se presentan en este tiempo, provocan que por los r&iacute;os de Matina fluya una gran cantidad de agua, de tal modo que los valles planos a ambos lados queden cubiertos durante dos o tres d&iacute;as por agua con una altura de 10 hasta 12 pulgadas. Epidemias de malaria extendidas nunca faltan, igualmente como en otros pa&iacute;ses despu&eacute;s de la terminaci&oacute;n de tales inundaciones, principalmente cuando en conjunto con la evaporaci&oacute;n del agua absorbida por el suelo no sopla el viento fuertemente, el cual aleja el peligro de la malaria. En ninguna parte de Costa Rica los habitantes sufren con tanta frecuencia de malaria como en el valle de Matina. </p>     <p align="justify">Yo mencion&eacute; anteriormente que en los elevados valles de Cartago y San Jos&eacute;, ubicados a una altura entre 3 000 y 5 000 pies sobre el nivel del mar, la malaria no es end&eacute;mica; sin embargo es importante conocer hasta cual elevaci&oacute;n ella se presenta de manera end&eacute;mica. </p>     <p align="justify">En el lado del oc&eacute;ano pac&iacute;fico se presenta con distinta intensidad a&ntilde;o con a&ntilde;o en todo el valle del r&iacute;o Grande, desde la costa hasta San Mateo, continuando el cauce en Santo Domingo, San Pablo hasta la planicie elevada de Turr&uacute;cares a 2 000 pies, donde el subsuelo est&aacute; formado de toba volc&aacute;nica y las lagunas formadas durante la &eacute;poca lluviosa favorecen la formaci&oacute;n de la malaria. </p>     <p align="justify">La situaci&oacute;n es similar en el lado atl&aacute;ntico. Aqu&iacute; se observa la malaria a lo largo del valle del r&iacute;o Reventaz&oacute;n y en sus valles aleda&ntilde;os de Turrialba, Tuis, Atirro, Tucurrique, Cach&iacute; y especialmente en el cerrado valle de Ujarr&aacute;z. </p>     <p align="justify">Este cerrado valle con una elevaci&oacute;n de 3 000 pies sobre el nivel del mar y a una distancia de una milla de la antigua capital Cartago, es uno de los lugares con malaria m&aacute;s peligrosos en todo Costa Rica. En ninguna otra parte se re&uacute;nen tantas condiciones desfavorables en tal grado, por lo que este lugar se presta especialmente para el estudio de la generaci&oacute;n de la malaria. </p> </font><font size="2"> </font><font face="Verdana" size="2">     <p>El subsuelo de este cerrado valle se compone de un suelo aluvional lodoso sobre el cual se deposit&oacute; una capa de suelo de muy alta fertilidad. Est&aacute; cerrado por paredes rocosas de fuerte pendiente en los sectores este, norte y oeste mientras que en el sector sur est&aacute; limitado por el cauce del r&iacute;o Macho, el cual forma un recodo y provoca frecuentemente inundaciones. La elevada fertilidad del fondo del valle con una topograf&iacute;a plana ha conducido por este motivo al cultivo del mismo. En a&ntilde;os pasados existi&oacute; aqu&iacute; una peque&ntilde;a ciudad habitada por algunos miles de pobladores. En aquel entonces suced&iacute;an epidemias de malaria solo de tiempo en tiempo, aproximadamente entre 20 y 40 a&ntilde;os, pero desde el a&ntilde;o 1833 se repiten con tal intensidad, que el gobierno dispuso que los habitantes abandonaran el lugar y se asentaran en Para&iacute;so que se ubica en una planicie elevada cercana. Desde entonces los habitantes de este lugar se trasladan durante el d&iacute;a hacia Ujarraz, para realizar all&iacute; sus labores agr&iacute;colas, sin pernoctar en el valle; sin embargo no sucede pocas veces, que en una estad&iacute;a de pocas horas en este lugar insalubre es suficiente para provocar la malaria. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El suelo del valle es plano y sin gradiente, los campos est&aacute;n cortados por numerosos caminos, los cuales est&aacute;n cercados por &aacute;rboles a ambos lados, de tal manera que el sol no puede secar los charcos que se forman durante la &eacute;poca lluviosa. Y tambi&eacute;n porque a los vientos no se les permite su ingreso en lo profundo del valle con lo que la evaporaci&oacute;n va ocurriendo muy lentamente, con lo cual los charcos tienen tiempo para cubrirse de algas verdes, producir innumerables nubes de zancudos y entonces se dispersa un perceptible olor putrefacto. La malaria que durante todo el a&ntilde;o no falta, toma l&oacute;gicamente en este tiempo un car&aacute;cter especialmente maligno, as&iacute; que la denominada malaria de Ujarraz, la cual aparece bajo la forma de malaria remitente o malaria biliar persistente, r&aacute;pidamente toma un car&aacute;cter tifoideo y es especialmente temible. </p> </font><font size="2"> </font><font face="Verdana" size="2">     <p>La pregunta, cual lado de Costa Rica en relaci&oacute;n a la malaria es m&aacute;s insalubre, no se puede responder de manera sencilla a trav&eacute;s de las experiencias directas debido al n&uacute;mero desigual de habitantes. Si nos referimos a las condiciones clim&aacute;ticas, prescindiendo del calor, la cantidad de lluvia anual que cae en el sector atl&aacute;ntico es significativamente m&aacute;s grande que al otro lado, alcanzando incluso hasta el doble. Adem&aacute;s se presenta tambi&eacute;n una gran diferencia en la distribuci&oacute;n de la lluvia mensual. En el lado pac&iacute;fico llueve durante una mitad del a&ntilde;o, con lo cual el suelo se puede secar completamente durante la otra mitad. En el lado atl&aacute;ntico por el contrario sigue luego de un per&iacute;odo de lluvia de tres meses (noviembre hasta enero) un per&iacute;odo seco con una duraci&oacute;n igual de larga (febrero hasta abril). Entonces se presenta de nuevo un per&iacute;odo lluvioso de larga duraci&oacute;n (mayo hasta julio), al cual nuevamente sigue un per&iacute;odo seco de tres meses. De esta forma, el suelo no puede nunca secarse completamente, como es el caso del lado opuesto. La influencia de esta diferencia se reconoce de manera muy clara en la diversidad de la vegetaci&oacute;n, la cual en el lado atl&aacute;ntico es extraordinariamente m&aacute;s exuberante que en lado del oc&eacute;ano pac&iacute;fico. </p>     <p align="justify">Es un hecho digno de considerar, que los casos de enfermedad observados en el lado atl&aacute;ntico, con excepci&oacute;n de los producidos en el valle de Matina y en el valle cerrado de Ujarraz, casi siempre se presentan en personas quienes se enfermaron por grandes errores en la dieta o que tienen formas de vida muy inadecuadas. En los a&ntilde;os 1838 hasta 1841 aparecieron frecuentes enfermedades y numerosas muertes en los trabajadores empleados en la construcci&oacute;n del camino de Turrialba hasta el Paso en el r&iacute;o Reventaz&oacute;n, como consecuencia de fiebres de ves&iacute;cula intermitentes y remitentes. Los trabajadores estaban mal abastecidos de alimentos y viv&iacute;an en chozas levantadas provisionalmente, los cuales no brindaban la m&iacute;nima protecci&oacute;n. Semejante situaci&oacute;n se present&oacute; con los trabajadores de caminos en el a&ntilde;o 1866, cuando se desencaden&oacute; una epidemia de malaria en Angostura, donde de un n&uacute;mero de 120 personas nadie qued&oacute; exento y aproximadamente la tercera parte de los mismos muri&oacute;. Tambi&eacute;n los as&iacute; llamados Matineros, es decir aquellas personas, las cuales trabajaban en parte como cargadores o en parte como conductores de bestias, sacando el cacao del valle de Matina, fueron atacados sin excepci&oacute;n de malaria en estos viajes; pero tambi&eacute;n aqu&iacute; deben ser consideradas como causas de las enfermedades en gran parte las dificultades de los viajes, as&iacute; como la deficiencia en cada abastecimiento, para protegerse de las influencias da&ntilde;inas del clima. </p>     <p align="justify">Por el contrario debe ser tomado en cuenta, que los habitantes de Mo&iacute;n establecidos en la costa, entre los cuales se encuentran europeos, no se enfermaron durante su estad&iacute;a de varios a&ntilde;os teniendo una forma de vida adecuada. </p> </font><font size="2"> </font><font face="Verdana" size="2">     <p>Nosotros hemos conocido hasta ahora aquellas localidades donde la malaria sucede de manera end&eacute;mica; en las cuales tambi&eacute;n dependiendo de las influencias atmosf&eacute;ricas suceden constantes variaciones en la intensidad y la malignidad de las miasmas (3), como he mencionado. </p> </font><font size="2"> </font><font face="Verdana" size="2">     <p align="justify">Dif&iacute;cil de aclarar es sin embargo, que en ciertos a&ntilde;os, tambi&eacute;n hasta el interior del altiplano m&aacute;s all&aacute; de las fronteras mencionadas se observan epidemias de malaria. Pero con un material meteorol&oacute;gico tan incompleto e insuficiente no es posible en estos momentos, probar por medio de cual particularidad del tiempo se producen. As&iacute; empez&oacute; al final del a&ntilde;o 1866 y hasta el a&ntilde;o 1867 una epidemia intermitente en la provincia de Alajuela y en el denominado Po&aacute;s, donde desde hace quince hasta veinte a&ntilde;os atr&aacute;s no se hab&iacute;an observado enfermedades de esta clase. Extraordinario fue el hecho, de que esta epidemia empez&oacute; al mismo tiempo que la mencionada epidemia en Angostura en el lado Atl&aacute;ntico, mientras que en este tiempo en las costas se disfrutaba de un estadio de salud inusualmente favorable. </p>     <p align="justify">A mayor elevaci&oacute;n que Alajuela, ubicada aproximadamente a 3 000 pies, as&iacute; como al otro lado en la villa de Aguacaliente, cerca de Cartago, nunca se han observado epidemias de malaria, sino solamente en casos espor&aacute;dicos particulares y precisamente en localidades, donde determinadas condiciones locales han favorecido la generaci&oacute;n de tales epidemias. </p> </font><font size="2"> </font><font face="Verdana" size="2">     <p>Se ha afirmado frecuentemente que el bosque primario talado, desde poco tiempo atr&aacute;s en cada localidad determinada provoca una influencia perniciosa sobre la salud de los primeros colonos y genera malaria de tipo variable. En territorios ubicados a poca elevaci&oacute;n se ha podido comprobar frecuentemente tambi&eacute;n en Costa Rica la certeza de esta afirmaci&oacute;n y estos territorios fueron siempre aquellos donde tambi&eacute;n m&aacute;s tarde apareci&oacute; la malaria end&eacute;mica. Sin embargo en aquellas localidades que son secas y est&aacute;n a una considerable elevaci&oacute;n los colonos que labraron la tierra del bosque talado no sufrieron nunca de malaria de tipo variable. Sin embargo, quiz&aacute;s la raz&oacute;n de esta situaci&oacute;n extraordinaria es que el suelo reci&eacute;n deforestado no ha sido arado despu&eacute;s de la quema de la madera ca&iacute;da, sino que en los primeros a&ntilde;os se dispersan granos de ma&iacute;z en agujeros, los cuales se realizan por medio de una vara puntiaguda. </p>     <p align="justify">No solo con gente que ha permanecido durante un largo tiempo en la selva, como por ejemplo recolectores de caucho, cazadores y descubridores, se observa casi siempre un rostro p&aacute;lido, sino tambi&eacute;n con residentes, los cuales viven en medio de la selva sobre suelo reci&eacute;n deforestado. Para los primeros son suficientes pocas semanas para que se produzca la clorosis (antiguo nombre que se daba a las anemias ferrop&eacute;nicas) particular e igualmente sin embargo esta desaparece, cuando aquellos han abandonado la selva. Si la exhalaci&oacute;n del suelo en forma de una misma por parte de los residentes, como Lallemant opina (1) o si la privaci&oacute;n de las comodidades m&aacute;s importantes de la vida, la cual por la forma de vida particular es indispensable para los residentes, es la que provoca la clorosis, es dif&iacute;cil de decidir. Yo llamo aqu&iacute; la atenci&oacute;n sobre la permanente clorosis y la a&uacute;n no muy clara relaci&oacute;n con la atm&oacute;sfera particular de la selva, porque uno puede f&aacute;cilmente dejarse inducir y concluir la Cachecia intermitente para las personas de tales localidades por el color p&aacute;lido del rostro, sin embargo con la evaluaci&oacute;n cuidadosa se comprende que estas personas nunca han padecido de malaria variable. </p>     <p align="justify">En coincidencia con otros pa&iacute;ses tropicales, en Costa Rica tambi&eacute;n es la intermitente cotidiana, una forma de la malaria variable, la m&aacute;s frecuente, mucho menos aparece la terciana intermitente, y solo de manera muy espor&aacute;dica se tiene ocasi&oacute;n de observar la cuartana. El estado de congelamiento, el cual por regla es de corta duraci&oacute;n, disminuye aqu&iacute; en las horas del d&iacute;a con pocas excepciones. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">S&iacute;ntomas graves de cerebro y nervios, as&iacute; como situaciones de c&oacute;lera solo he observado en pocas ocasiones con la malaria variable, aunque ellas aparecen frecuentemente en los territorios particulares de la malaria. </p> </font><font size="2"> </font><font face="Verdana" size="2">     <p>Debido a que son principalmente los hombres, los que por motivos laborales se ven obligados a visitar desde el altiplano los territorios de la malaria por corto o largo tiempo, es f&aacute;cil aclarar, porqu&eacute; el g&eacute;nero masculino es m&aacute;s frecuentemente atacado por la malaria. Adem&aacute;s tambi&eacute;n porque la gente que vive en el altiplano es m&aacute;s receptora de la malaria que los residentes en la costa, as&iacute; tambi&eacute;n es comprensible, porque el mayor n&uacute;mero de enfermos, los cuales yo tuve la oportunidad de observar, han tra&iacute;do su fiebre de los territorios de malaria ubicados a poca elevaci&oacute;n. Entre estos estaban muchos los cuales estuvieron en la costa solamente varios d&iacute;as y pocos d&iacute;as despu&eacute;s de su regreso al altiplano se enfermaron; solo en pocas ocasiones sucedi&oacute; que la malaria hiciera su aparici&oacute;n despu&eacute;s de algunas semanas. </p>     <p align="justify">Tambi&eacute;n aqu&iacute; observe algunos casos, como se han observado en otros sitios (1) que gente la cual vivi&oacute; durante un largo tiempo en un territorio de malaria, sin ser afectados por la misma, inmediatamente se enfermaron cuando ellos llegaron al saludable altiplano. Un aborigen residente del caluroso e insalubre valle de Pirr&iacute;s se enfermaba de malaria intermitente, cuando el anualmente para la &eacute;poca de navidad ven&iacute;a de visita a San Jos&eacute;. Algunos trabajadores de las minas de oro de Ciruelitas cercanas a Esparza los cuales permanec&iacute;an all&iacute; durante ocho meses, y que ten&iacute;an un color p&aacute;lido del rostro, sin padecer de malaria, fueron aquejados el mismo d&iacute;a en que llegaron al fr&iacute;o altiplano de malaria variable. </p>     <p align="justify">La malaria de tipo remitente y persistente aparece tambi&eacute;n en Costa Rica de manera muy frecuente como en otras regiones tropicales, donde la malaria variable habitualmente es end&eacute;mica. Ellas se presentan aqu&iacute;, pero solo en ciertos tiempos; adem&aacute;s aparecen pero tambi&eacute;n en casos aislados entre la malaria variable habitual, cuando esta ocurre de manera excepcional en forma de epidemia, en territorios que de lo contrario son saludables. El primer caso ocurri&oacute; en los a&ntilde;os 1854 y en 1859 en Puntarenas y en los a&ntilde;os 1838 hasta 1841, as&iacute; como en el a&ntilde;o 1866 en el valle del Reventaz&oacute;n. Algunos casos espor&aacute;dicos fueron observados en el a&ntilde;o 1866 en el altiplano, restringida hasta Alajuela en forma de epidemia intermitente. </p> </font><font size="2"> </font><font face="Verdana" size="2">     <p>Las formas m&aacute;s malignas y graves aparecen donde la malaria se desarrolla de manera muy intensiva; la malaria en Ujarraz, as&iacute; como las de la desembocadura del Barranca y la Salina Alvina ubicada muy cerca pertenecen precisamente a las m&aacute;s peligrosas y malignas; ellas matan normalmente en pocos d&iacute;as por medio de afecciones del cerebro. </p>     <p align="justify">La aparici&oacute;n casual de las dos epidemias en el puerto de Puntarenas al mismo tiempo, en el cual los barcos arriban para cargar caf&eacute;, lo cual es el caso en los meses de diciembre hasta abril, ha conducido a la consideraci&oacute;n equivocada de la causa, como cuando la fiebre amarilla fue transportada de afuera por el tr&aacute;nsito de los barcos. Por este motivo se implant&oacute; en los a&ntilde;os 1866 y 1867, cuando en Panam&aacute; dominaba la fiebre de bilis remitente, de manera innecesaria un tipo de cuarentena en Puntarenas. </p>     <p align="justify">Tambi&eacute;n en relaci&oacute;n con la malaria remitente y la persistente se confirma la experiencia realizada en otros pa&iacute;ses, de que los reci&eacute;n llegados y entre estos los rubios de ojos azules de pa&iacute;ses n&oacute;rdicos ten&iacute;an la mayor sensibilidad; despu&eacute;s de estos los habitante de las regiones m&aacute;s fr&iacute;as del altiplano, contrario a la poblaci&oacute;n aclimatada y residente en los territorios de malaria que no es atacada o padecen de una ligera malaria variable. La mayor resistencia contra la enfermedad de la malaria, la muestran los negros y los mestizos de esta raza. </p> </font><font size="2"> </font><font face="Verdana" size="2">     <p>Frecuentemente uno observa tambi&eacute;n en Costa Rica como en otros territorios c&aacute;lidos en determinados tiempos y principalmente cuando la malaria aparece con enorme intensidad, fuera del &aacute;mbito de las molestias de las mismas de los &oacute;rganos digestivos en todos los niveles, un catarro m&aacute;s o menos intenso de los conductos biliares. Mucha gente entonces se queja de la falta de apetito, gusto amargo, sed mayor a lo normal, dolor de cabeza y dolor alrededor del est&oacute;mago. De vez en cuando, se asocian tambi&eacute;n diarreas biliosas a esas dolencias y muy frecuentemente se intensifican a verdaderos casos de c&oacute;lera. Sin embargo falta el car&aacute;cter t&iacute;pico de estas enfermedades, ellas se curan normalmente r&aacute;pido si se sigue una dieta estricta y con la aplicaci&oacute;n de purgantes fr&iacute;os, y sobre todo cuando estas aparecen como malaria biliosa g&aacute;strica; lo cual solo raras veces ocurre, no teni&eacute;ndose la necesidad de usar la quinina(5). </p>     <p>La costumbre t&iacute;pica del pueblo hispanohablante (y en esto debemos tambi&eacute;n contar a los costarricenses) de que cada enfermedad, la cual es acompa&ntilde;ada de fiebre, "calentura o fiebre", se le considera como malaria, ha dado lugar precisamente, a que el clima tropical en general sea considerado como m&aacute;s insalubre de lo que realmente es. Cuando uno, como frecuentemente sucede, con los casos de muertes de extranjeros, no considera a la disenter&iacute;a como la causa de muerte o la infecci&oacute;n de los pulmones o la locura de los ebrios, sino que m&aacute;s all&aacute; se indica que ellos han muerto de malaria del tr&oacute;pico, as&iacute; es muy natural que la confianza en el clima tropical para los europeos sea colocada en una perspectiva desfavorable. Si por el contrario, nosotros consideramos, que en la mayor&iacute;a de casos la imprudencia o falta de juicio provocan la enfermedad, lo que sin duda en Costa Rica es el caso, as&iacute; como las grandes dificultades o incomodidades en los viajes, las malas condiciones de alojamiento e inadecuada y mala preparaci&oacute;n de los alimentos que disponen a muchas personas a enfermarse. Adem&aacute;s en muchos casos la ayuda m&eacute;dica no es posible de obtener, y si se considera que hasta ahora la desecaci&oacute;n de los lugares h&uacute;medos y el drenaje del agua de lluvia almacenada no ha ocurrido en inter&eacute;s de la salud; es f&aacute;cil llegar a la conclusi&oacute;n, de que el clima de los territorios de malaria en Costa Rica como tal, con excepci&oacute;n de algunas regiones limitadas, no es en gran medida de temer, lo que ha sido por otro lado un gran error. M&aacute;s bien deber&iacute;an ser valorados estos territorios como muy saludables. Mientras en climas &aacute;speros cada individuo busca protecci&oacute;n de los efectos malignos del clima y de las inclemencias atmosf&eacute;ricas, as&iacute; induce el suave clima tropical a muchos europeos reci&eacute;n llegados hacia el completo descuido de todas las reglas de prevenci&oacute;n, lo que no siempre sucede inmediatamente y muchas veces cuando sucede, es s&uacute;bitamente, y entonces castiga de manera horrible.    <br> </p> </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div style="text-align: center;"><font face="Verdana" size="2">     <p><font><font face="Verdana" size="2">Recibido: 04 noviembre 2008/ Revisado 27 febrero 2009/ Aprobado 10 junio 2009</font></font></p> </font></div> <font face="Verdana" size="2"></font><font size="2"> </font><b><font face="Verdana" size="3">     <p align="justify">Referencias </p> </font></b><font size="2"> </font><font face="Verdana" size="2">     <p align="justify">1. NT: Miasma: efluvio o emanaci&oacute;n nociva del suelo, aire o agua considerado como causa de las enfermedades contagiosas y epidemias antes del descubrimiento de los microbios. </p>     <p align="justify">2. A pesar de su escasez yo recomiendo como el m&aacute;s adecuado el de Kiepert: Nuevo mapa de Am&eacute;rica Central. Berl&iacute;n 1858. </p>     <p align="justify">3. Von Frantzius A. 1862: La margen derecha del r&iacute;o San Juan, una regi&oacute;n casi desconocida de Costa Rica. </p>     <p align="justify">4. N.T. Hoy d&iacute;a se le llama mar Caribe a esta porci&oacute;n oce&aacute;nica. </p>     <p align="justify">5. N.T. Llamados hoy d&iacute;a Sixaola y Changuena. </p>     <p align="justify">6. N.T. Actualmente Orosi. </p>     <p align="justify">7. Petermann&acute;s Geogr. Mittheilungen 1865. Prof. K.von Seebach. Viaje a trav&eacute;s de Guanacaste. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">8. Dr. A.von Frantzius: Intento de una explicaci&oacute;n cient&iacute;fica de las condiciones clim&aacute;ticas de Am&eacute;rica Central. </p>     <p align="justify">9. N.T. Frantzius escribi&oacute; fiebre. </p>     <p align="justify">10. Actualmente el concepto de miasma no se usa. </p>     <p align="justify">11. Dr. R. Av&eacute;-Lallemant. Viaje a trav&eacute;s del sur de Brasil. Leipzig, 1859. Th. I, S.268 </p>     <p align="justify">12. S. Griesinger Handb. d. spec. Patholog. u. Therap., redig. Von R. Virchow, 1857. Bd. II. 2. S. 15 und Prunerberg: Las enfermedades del oriente. Erlangen, 1867. S. 346 u. Ff. und S. 360. </p> </font><font size="2"> </font><font face="Verdana" size="2">     <p>13. Polvo blanco, amorfo, inodoro de sabor amargo. Se utiliza para el tratamiento de todas las formas de malaria.</p> </font>      ]]></body>
</article>
