<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1409-1429</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista Costarricense de Salud Pública]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev. costarric. salud pública]]></abbrev-journal-title>
<issn>1409-1429</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Asociación Costarricense de Salud Pública]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1409-14292003000300005</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Factores socio culturales asociados al consumo de frutas en una población adulta costarricense]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Guzmán Padilla]]></surname>
<given-names><![CDATA[Sonia]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Roselló Araya]]></surname>
<given-names><![CDATA[Marlene]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Instituto Costarricense de Investigación y Enseñanza en Nutrición y Salud (INCIENSA)  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
<country>Costa Rica</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2003</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2003</year>
</pub-date>
<volume>12</volume>
<numero>23</numero>
<fpage>31</fpage>
<lpage>38</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1409-14292003000300005&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1409-14292003000300005&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1409-14292003000300005&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[Objetivo: Describir la influencia de factores socioculturales sobre el consumo de frutas en una población adulta costarricense. Metodología: Se entrevistaron 161 adultos de ambos sexos en sus hogares por medio de un cuestionario. Se realizó análisis descriptivo, medidas de asociación y regresión logística. Resultados: Las personas que efectuaron cambios (actitudes), las que tuvieron buenos conocimientos, las que perciben beneficios con el consumo de frutas, las que se ven influenciadas por la familia y las que dicen estar muy seguros de poder hacer cambios (autoeficacia), consumen en promedio más fruta al día (0,9-1,2 porciones). De los factores socioculturales estudiados, únicamente la autoeficacia (OR 2,8; IC95% 1,1-7,5) se asoció significativamente con el adecuado patrón de consumo de frutas. Conclusión: Se concluye que los factores socioculturales no influyen en el consumo de frutas, pero es necesario la realización de programas educativos que contribuyan a fomentar o aumentar la ingesta de frutas.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[Conocimientos]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[actitudes]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[beneficios]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[barreras]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[influencia familiar]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[autoeficacia]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[consumo de frutas]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[ <div style="text-align: center;"><span  style="font-family: arial; font-weight: bold;">Factores socio culturales asociados al consumo de frutas </span> <br style="font-family: arial; font-weight: bold;"> <span style="font-family: arial; font-weight: bold;">en una población adulta costarricense    <br>     <br> </span></div>     <p><b><font face="Arial" size="2">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </font></b><b><font  face="Arial" size="2"><a name="a1"></a></font></b><b><font face="Arial"  size="2"><img src="/img/fbpe/rcsp/v12n23/2663i1.JPG" title="" alt=""  style="width: 114px; height: 140px;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <img src="/img/fbpe/rcsp/v12n23/2663i2.JPG" title="" alt=""  style="width: 113px; height: 141px;">    
<br> Sonia Guzmán Padilla <sup><a href="#a2">1</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </sup>Marlene Roselló Araya <a href="#a2"><sup>1</sup></a></font></b></p>     <p><b><font face="Arial" size="2">    <br> </font></b></p>     <p><b><font face="Arial" size="2">Palabras claves: </font></b><font  face="Arial" size="2">Conocimientos, actitudes, beneficios, barreras, influencia familiar, autoeficacia, consumo de frutas.</font></p> <font face="Arial" size="2"><b></b></font>     <p><font face="Arial" size="2"><b>    <br> </b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Arial" size="2"><b>Resumen</b></font></p>     <p><font face="Arial" size="2"><b>Objetivo: </b>Describir la influencia de factores socioculturales sobre el consumo de frutas en una población adulta costarricense.</font></p> <font face="Arial" size="2"><b></b></font>     <p><font face="Arial" size="2"><b>Metodología: </b>Se entrevistaron 161 adultos de ambos sexos en sus hogares por medio de un cuestionario. Se realizó análisis descriptivo, medidas de asociación y regresión logística.</font></p> <font face="Arial" size="2"><b></b></font>     <p><font face="Arial" size="2"><b>Resultados: </b>Las personas que efectuaron cambios (actitudes), las que tuvieron buenos conocimientos, las que perciben beneficios con el consumo de frutas, las que se ven influenciadas por la familia y las que dicen estar muy seguros de poder hacer cambios (autoeficacia), consumen en promedio más fruta al día (0,9-1,2 porciones). De los factores socioculturales estudiados, únicamente la autoeficacia (OR 2,8; IC<sub>95%</sub> 1,1-7,5) se asoció significativamente con el adecuado patrón de consumo de frutas.</font></p> <font face="Arial" size="2"><b></b></font>     <p><font face="Arial" size="2"><b>Conclusión: </b>Se concluye que los factores socioculturales no influyen en el consumo de frutas, pero es necesario la realización de programas educativos que contribuyan a fomentar o aumentar la ingesta de frutas.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">&nbsp;</font></p> <font face="Arial" size="2"><b>     <p>Introducción</p> </b></font>     <p><font face="Arial" size="2">Durante las últimas décadas, la evidencia científica señala que una dieta rica en frutas, contribuye a reducir el riesgo de padecer de cáncer y enfermedades cardiovasculares. Actualmente se recomienda que todos los individuos consuman diariamente una dieta balanceada y saludable que incluya todos los grupos de alimentos, entre ellos el consumo de al menos dos porciones de frutas al día.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Las frutas aportan vitaminas, minerales y fibra al organismo, además, se les atribuye propiedades antioxidantes por su contenido de carotenoides y vitamina C, puesto que éstos ayudan a eliminar el efecto dañino de los radicales libres y disminuir el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y degenerativas, y constituyen un efecto protector contra algunos tipos de cáncer (<a  href="#1">1</a> - <a href="#6">6</a>).</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">No hay duda que la alimentación está condicionada por una serie de factores, que pueden crear en los individuos patrones de alimentación que perjudican la salud.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Arial" size="2">Estudios científicos han demostrado que éstos pueden incidir en los hábitos y costumbres alimentarias de los individuos y por ende contribuir a la presencia de enfermedades crónicas como hipertensión arterial, problemas cardiovasculares, obesidad y diabetes mellitus, entre otras (<a href="#7">7</a>-<a  href="#9">9</a>).</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Dentro de estos factores se pueden citar los socioculturales como los conocimientos, la influencia familiar, las motivaciones, la eficacia, la actitud, el apoyo social, la percepción tanto de barreras como beneficios. Así lo demuestra un estudio en Mérida, Yucatán, México, en 1996, donde se determinó que las principales influencias provienen, en primera instancia de la madre, de quien se aprendieron los hábitos de alimentación; en segundo término influyen los médicos, las instituciones y los expertos en salud, porque permiten el mejoramiento de la calidad de vida y la prevención de las enfermedades. En tercer lugar, se ubicaron los medios de comunicación que informan y aconsejan sobre alimentación, a los cuales les atribuyen experiencia y conocimiento (7).</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Otro estudio demostró que entre 40 y 60% de las personas perciben beneficios para la salud al consumir frutas. En cuanto a barreras, 47% señaló que la disponibilidad de frutas y vegetales están relacionadas con el consumo, 34% con el precio, 25% con el tiempo de cosecha y 80% con el sabor de las frutas. De los factores culturales analizados, 30% consideró que los amigos y la familia influyen en el consumo de frutas y vegetales y 37% manifestó que el hábito lo adquirieron desde la niñez (<a href="#10">10</a>-<a href="#11">11</a>).</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">En Costa Rica se ha determinado, por medio de las diferentes encuestas nacionales de nutrición, que el consumo de frutas es bajo, sin embargo, hasta el momento no se ha investigado el motivo de este comportamiento, de aquí que el objetivo de este estudio fue describir la influencia que ejercen los factores socioculturales sobre el consumo de frutas en una población adulta costarricense.</font></p> <font face="Arial" size="2"><b>     <p>    <br> Materiales y métodos</p> </b></font>     <p><font face="Arial" size="2">Se realizó un estudio transversal y descriptivo en hombres y mujeres mayores de 18 años de edad, residentes en una población costarricense, del cantón La Unión de la provincia de Cartago, durante el primer trimestre del 2000. Para obtener una muestra representativa se seleccionó una urbanización o caserío urbano- rural y en cada una de ellos se seleccionó por afinidad igual, bloques de diez viviendas. Los datos se recolectaron mediante la encuesta, a través de la entrevista directa estructurada, la cual se realizó en el hogar en horas de la tarde y los fines de semana.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Las personas por entrevistar en cada vivienda, se seleccionaron por medio de la hoja de ruta, obtenida al levantar un listado de todas las personas adultas que vivían en cada casa, de mayor a menor edad. Se seleccionó al azar en forma aleatoria un número de arranque, el cual correspondió al número dos, por lo tanto fueron entrevistadas las personas anotadas en los números marcados.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Para la recolección de los datos se diseñó un cuestionario basado en los instrumentos utilizados por Havas, <i>et al </i>(<a href="#9">9</a>-<a href="#10">10</a>) y Krebs-Smith, <i>et al. </i>(<a href="#12">12</a>), el cual fue validado previamente en un grupo de individuos de la misma comunidad con características semejantes a la muestra del estudio. El cuestionario incluyó variables socioeconómicas, socioculturales y de consumo de alimentos, categorizadas de la siguiente manera:</font></p> <font face="Arial" size="2"><b><i></i></b></font>     <p><font face="Arial" size="2"><b><i>a. Características sociodemográficas: </i></b>se incluyeron edad, sexo, estado civil, años de estudio, trabajo remunerado, ocupación, número de personas que habitan en la vivienda, número de miembros que trabajan, tenencia de vivienda e índice de artefactos, eléctricos, el cual se elaboró con la ponderación de cada uno de los artefactos, obteniendo un puntaje por medio de una suma de la tenencia de éstos<a href="#13"><sup>13</sup></a>. Con las variables años de estudio, trabajo remunerado, ocupación e índice de artefactos, se elaboró el índice socioeconómico dividido en dos categorías: bajo y medio-alto.</font></p> <font face="Arial" size="2"><b></b></font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Arial" size="2"><b>b. Beneficios percibidos: </b>Se realizaron seis preguntas para conocer si las personas consideraban que comiendo frutas se puede prevenir: 1. <i>cáncer, </i>2. <i>enfermedades del corazón, </i>3. <i>diabetes, </i>4. <i>problemas digestivos, </i>5. <i>bajar el colesterol, </i>6. <i>bajar de peso. </i>Se midió por medio de una escala de 7 puntos, con dos categorías: sin beneficios (</font><font  face="Symbol" size="2">£</font><font face="Arial" size="2"> 3) y con beneficios (</font><font face="Symbol" size="2">³</font><font  face="Arial" size="2"> 4).</font></p> <font face="Arial" size="2"><b><i></i></b></font>     <p><font face="Arial" size="2"><b><i>c. Conocimiento: </i></b>para medir el grado de conocimiento se utilizaron cuatro preguntas, con tres opciones de respuesta (1. sí, 2. no, y 3. a veces), con las cuales se elaboró el índice, bueno (</font><font face="Symbol" size="2">³</font><font  face="Arial" size="2"> 6 puntos), regular (3-5 puntos) y malo (0-2 puntos): 1. ¿ <i>Conoce si las frutas son beneficiosas para la salud? </i>2. <i>¿Se interesa por leer temas relacionados con salud? </i>3. <i>¿Se mantiene informada sobre el tema? y </i>4. ¿ <i>Conoce la cantidad ideal de fruta que una persona debe consumir?</i></font></p> <font face="Arial" size="2"><i><b></b></i></font>     <p><font face="Arial" size="2"><i><b>d. Actitudes: </b></i>Se utilizaron cinco preguntas, con cuatro opciones de respuesta (1. sí, 2. no, 3. no, pero piensa hacerla y 4. ya lo hacía) para conocer si las personas hicieron cambios en los últimos seis meses referente a: 1. <i>Comer más de tres frutas al día. </i>2. <i>Tomar jugo o comer fruta al desayuno. </i>3. <i>Consumir menos grasa. </i>4. <i>Perder peso. </i>5. <i>Hacer ejercicio más de tres veces por semana. </i>Con ellas se elaboró la escala de 15 puntos, categorizada en: actitudes negativas (0-9 puntos) y actitudes positivas (</font><font face="Symbol" size="2">³</font><font  face="Arial" size="2"> de 10).</font></p> <font face="Arial" size="2"><b><i></i></b></font>     <p><font face="Arial" size="2"><b><i>e. Barreras percibidas: </i></b>Se utilizaron preguntas sobre: 1. <i>La familia. </i>2. <i>La época de invierno. </i>3. <i>La disponibilidad. </i>4. <i>El trabajo. </i>5. <i>La preparación previa. </i>6. <i>Estar fuera de la casa. </i>7. <i>El sabor. </i>8. <i>El costo. </i>Las opciones de respuesta son: influían mucho, poco o nada en la decisión de las personas para comer frutas. Posteriormente, se elaboró una escala de 16 puntos (a mayor puntaje más barreras percibidas) y se categorizaron en: no percepción de barreras (</font><font face="Symbol" size="2">&lt;</font><font  face="Arial" size="2"> 12 puntos) y sí percepción de barreras (</font><font  face="Symbol" size="2">³</font><font face="Arial" size="2"> 12 puntos).</font></p> <font face="Arial" size="2"><b><i></i></b></font>     <p><font face="Arial" size="2"><b><i>f. Importancia familiar: </i></b>Se utilizaron tres preguntas para conocer qué tan importante es para el entrevistado que: 1. <i>Su familia coma fruta diariamente. </i>2. <i>Su familia coma fruta al desayuno. </i>3. <i>Su familia coma tres </i>o <i>mas</i></font></p>     <p><font face="Arial" size="2"><i>frutas al día. </i>El puntaje obtenido se clasificó en dos categorías: mucho (</font><font  face="Symbol" size="2">³</font><font face="Arial" size="2"> 3 puntos) y poco o nada importante (</font><font face="Symbol" size="2">&lt;</font><font  face="Arial" size="2"> 3 puntos).</font></p> <font face="Arial" size="2"><b><i></i></b></font>     <p><font face="Arial" size="2"><b><i>g. Influencia familiar: </i></b>Se utilizaron cuatro preguntas: 1. ¿ <i>Come fruta desde niño? </i>2. <i>¿Alguien lo animaba de niño a comer frutas? </i>3. <i>¿Si actualmente alguien lo anima? </i>4. <i>¿Si los padres acostumbran comer frutas? </i>El puntaje obtenido se clasificó en dos categorías: poco o nada influyente (</font><font face="Symbol" size="2">£</font><font face="Arial" size="2"> 3 puntos) y muy influyente ( </font><font face="Symbol" size="2">³</font><font  face="Arial" size="2"> 4 puntos).</font></p> <font face="Arial" size="2"><b><i></i></b></font>     <p><font face="Arial" size="2"><b><i>h. Autoeficacia: </i></b>Se elaboraron nueve preguntas con el fin de conocer qué tan segura estaba la persona de: 1. <i>Escoger una dieta saludable. </i>2. <i>Comer fruta a diario. </i>3. <i>Tomar jugo o comer fruta al desayuno. </i>4. <i>Comer tres o más frutas al día. </i>5. <i>Comer frutas aunque no tenga tiempo. </i>6. <i>Comer frutas en horas de trabajo. </i>7. <i>Comer fruta cuando está fuera de casa. </i>8. <i>Comer fruta cuando está en la casa. y </i>9. <i>Planear más comidas con frutas. </i>Se usaron dos categorías: nada o poco seguro y muy seguro. Dichos valores se sumaron para crear una escala de 18 puntos, donde 13 o menos puntos indicó que la persona no está nada segura y </font><font face="Symbol"  size="2">³</font><font face="Arial" size="2"> 14 muy segura.</font></p> <font face="Arial" size="2"><b><i></i></b></font>     <p><font face="Arial" size="2"><b><i>i. Patrón de consumo: </i></b>Para identificar el patrón de consumo se utilizaron las siguientes preguntas: 1. <i>¿Compra frutas? </i>2. <i>¿Cada cuánto las compra? </i>3. ¿ <i>Come frutas diariamente? </i>4. ¿ <i>Come frutas los fines de semana? </i>5. <i>¿Desde cuándo come frutas? 6.¿Qué cantidad de fruta consume al día? </i>7. ¿ <i>Qué cantidad de fruta consume los fines de semana? </i>8. ¿ <i>Come fruta al desayuno? </i>Se elaboró una escala de 19 puntos formando dos categorías: inadecuado (</font><font  face="Symbol" size="2">£</font><font face="Arial" size="2"> 13 puntos) y adecuado (</font><font face="Symbol" size="2">³</font><font  face="Arial" size="2"> 14 puntos).</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Se realizó test de hipótesis para diferenciar entre medias con un nivel de significancia del 5%. Para determinar el factor sociocultural con mayor influencia sobre el consumo de frutas, se realizó análisis de regresión logística múltiple (incluyendo las variables de una sola vez), se consideró el patrón de consumo como la variable dependiente.</font></p> <font face="Arial" size="2"><b>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <br> Resultados</p> </b></font>     <p><font face="Arial" size="2">De un total de 161 participantes, 80% correspondió al sexo femenino. La edad promedio del grupo fue de 37,8 </font><font  face="Symbol" size="2">±</font><font face="Arial" size="2"> 13,6 años, con una edad modal de 18 años (rango 18-72 años), la mayoría de los participantes (52%) se ubicó en el grupo de 21 a 40 años.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Según las características sociodemográficas, 64,6% reportó tener una relación de pareja estable y contaban con casa propia. Además, 42,9% tenía una baja escolaridad; 62,7% de las personas se ubicó en el estrato socioeconómico bajo y 60,2% reportó que no estaba laborando, pues la mayoría eran amas de casa.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Con el índice de conocimientos elaborado, se encontró que 15% de las personas tenían buenos conocimientos, mientras que 85% conoce poco o nada acerca de las frutas y su relación con la salud. El 63,4% de los entrevistados mencionó que la cantidad ideal de fruta que una persona debe consumir es de una a dos frutas al día; 10,6% más de tres, y 26,0% desconocía cuál es la cantidad recomendada. Sobre este tema, 73% de las personas manifestaron obtener la información de la televisión y de los medios escritos (periódicos y revistas). Cabe destacar que sólo 25% mencionó que había recibido información del personal de salud.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Únicamente 16,1% de los entrevistados mostraron una actitud positiva a efectuar cambios dietéticos y en su estilo de vida. En general, las mujeres presentaron una actitud más positiva al cambio, así como el grupo de 20 a 40 años de edad.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">El 59% de los participantes percibió beneficios al consumir fruta, de éstos, 89% lo relaciona con beneficios para el sistema digestivo y 71 % que ayudan a bajar los valores de colesterol en el organismo.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Con respecto al índice de barreras percibidas al momento de consumir frutas, se determinó que para el 70% de los entrevistados, no existen barreras para esta práctica.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">El 76,6% de los entrevistados consideró que para ellos es muy importante que su familia consuma frutas diariamente, pero únicamente 57% consideró que la familia influye en este hábito de alimentación.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">En relación con la autoeficacia, 60,6% mencionó estar muy seguro de poder hacer cambios en su dieta si se lo proponen. Las mujeres fueron las que manifestaron sentirse más seguras de lograr estas metas.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Arial" size="2">En la <a href="#f1">figura 1</a> se presenta el consumo promedio de frutas y su relación con los factores socioculturales, se observó que las personas que tuvieron buenos conocimientos, actitudes positivas, las que perciben beneficios con el consumo de frutas, las que dicen estar muy seguros de poder hacer cambios si se lo proponen (autoeficacia), las que se ven influenciados por la familia, consumían en promedio más fruta al día (0,9 a 1,2 porciones). No se encontraron diferencias estadísticamente significativas por sexo, sin embargo, entre categorías se observaron diferencias significativas en la actitud, los beneficios y la autoeficacia.</font></p>     <div style="text-align: center;"><a name="f1"></a><img  src="/img/fbpe/rcsp/v12n23/2663i4.JPG" title="" alt=""  style="width: 507px; height: 487px;">    
<br> </div>     <p><font face="Arial" size="2">Se encontró que únicamente 25% de los participantes tenían un adecuado patrón de consumo de frutas. De los factores socioculturales estudiados, únicamente la autoeficacia (OR 2,8; IC<sub>95%</sub> 1,1-7,5) se asoció significativamente con el adecuado patrón de consumo de frutas, o sea las personas con autoeficacia positiva tienen 2,9 veces más probabilidad de tener un patrón adecuado de consumo de frutas (<a href="#t1">cuadro 1</a>).</font></p>     <p style="text-align: center;"><font face="Arial" size="2"><a name="t1"></a><img  src="/img/fbpe/rcsp/v12n23/2663i3.JPG" title="" alt=""  style="width: 535px; height: 383px;">&nbsp;</font></p> <font face="Arial" size="2"><b>     
<p>Discusión</p> </b>     <p>Los conocimientos alimentarios, la influencia familiar, cultural y social, crean hábitos o patrones de alimentación que pueden afectar la salud. En este estudio, al igual que en otras investigaciones, se encontró asociaciones positivas en estas mismas variables, por consiguiente, es necesario profundizar en estos factores (<a href="#12">12</a>-<a  href="#15">15</a>).</p>     <p>Tanto en el estudio de Mérida, Yucatán, México, como en este trabajo, la principal influencia en el consumo de frutas es la familia, atribuido especialmente a la madre, quien asume la formación de los hábitos alimentarios desde la niñez (<a href="#7">7</a>). En otro estudio realizado en población trabajadora de los Estados Unidos, se observó que las intervenciones dietéticas tuvieron mayor éxito entre el grupo de personas que recibió apoyo familiar (<a href="#15">15</a>). Además, los médicos e instituciones de salud constituyeron el segundo factor influyente, mientras que en el presente estudio, lo ocuparon los medios masivos de comunicación, en especial la televisión, la prensa escrita y las revistas. Además, las personas manifestaron que no habían recibido información del personal de salud, aspecto que se debe considerar, puesto que la mayoría de los medios de comunicación obtienen esta información de las instituciones y profesionales en salud, el cual debe ser más explotado para concientizar a la población de la importancia de consumir frutas en su alimentación diaria.</p>     <p>Las entidades de salud podrían utilizar estos medios con el fin de trasmitir mensajes y conocimientos correctos y fidedignos, para generar conciencia en la población en general o por grupos específicos, sobre temas relacionados con la salud y la alimentación, y promover en los hogares patrones adecuados de consumo de frutas.</p>     <p>Krebs y colaboradores (<a href="#11">11</a>), determinaron que la disponibilidad, el costo, la época de cosecha y el sabor de las frutas son las principales influencias percibidas en la población estadounidense para consumir frutas, sin embargo, en este estudio estos factores no fueron influyentes.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Aguirre (<a href="#16">16</a>), destacó que las frutas tienen un costo elevado y que son tan caras como la carne bovina, motivo por el cual son poco accesibles a grupos más pobres de la población. En el presente estudio, pareciera que no se cumple esta declaración, pues a pesar de que 62,7% de los entrevistados se ubicaron en el estrato bajo, para ellos el costo de las frutas no era un factor influyente para su consumo. Sin embargo, éstos no consumen las cantidades adecuadas, por lo que indirectamente el costo de las frutas podría ser una barrera para el consumo en esta población.</p>     <p>A pesar de que las personas muestran una actitud positiva para efectuar cambios dietéticos y en su estilo de vida, además, de que no perciben barreras para consumir frutas y recibir apoyo familiar para ello, y consideran que pueden adoptar patrones adecuados en el consumo de frutas, en este estudio no se logró identificar con exactitud cuál es la limitante, para que esta población no consuma la cantidad adecuada de fruta; de los factores socioculturales estudiados, únicamente la autoeficacia demostró tener una asociación positiva con un adecuado patrón de consumo de frutas.</p> <b>     <p>    <br> Referencias</p> </b>     <!-- ref --><p><font><font face="Arial" size="2"><a name="1"></a></font></font>1. Parra S, Fernández M, Vandale S, López L. Fibra dietética y tumores gastrointestinales, implicaciones para la población mexicana. Arch Latinoam Nutr. 1994; 44 (2): 76-81.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=817693&pid=S1409-1429200300030000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font><font face="Arial" size="2"><a name="2"></a></font></font>2. Jenking D, Popovich D, Kendall C, Vidgen E, Tariq N, Ransom T, <i>et al. </i>Effect of diet high in vegetables, fruit, and nuts on serum lipids. Metabolism. 1997; 46 (5): 530-537.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=817694&pid=S1409-1429200300030000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font><font face="Arial" size="2"><a name="3"></a></font></font>3. Steinmetz K, Potter J. Vegetables, fruit and cancer prevention: A review. J Am Diet Assoc. 1996; 96(10):1026-1035.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=817695&pid=S1409-1429200300030000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font><font face="Arial" size="2"><a name="4"></a></font></font>4. Jones C. Vegetables and fruits. Food, nutrition and the prevention of cancer: a global perspective. World cancer research Fund American Institute for Cancer Research. 1997.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=817696&pid=S1409-1429200300030000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font><font face="Arial" size="2"><a name="5"></a></font></font>5. Weisburges J. Nutritional approach to cancer prevention with emphasis on vitamins, antioxidants and carotenoides. Am J Clin. 1991; 53: 194-200.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=817697&pid=S1409-1429200300030000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font><font face="Arial" size="2"><a name="6"></a></font></font>6. Botterweck A, Van Den Brandt P, Goldbohn A. A prospective cohort study on vegetable and fruit consumption and stomach cancer risk in the Netherlands. Am J Epidemiol, 1998; 148 (9): 842-853.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=817698&pid=S1409-1429200300030000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font><font face="Arial" size="2"><a name="7"></a></font></font>7. De la Riva G. ¿Por qué come lo que come la población de Mérida, Yucatán, México? Cuadernos de Nutrición. 1998; 21(5): 36-48.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=817699&pid=S1409-1429200300030000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font><font face="Arial" size="2"><a name="8"></a></font></font>8. Havas S, Anliker J, Damron D, Langenberg P, Ballesteros M, Feldman R. Final results of the Maryland WIC 5-A-Day Promotion Program. Journal of Am J Public Health. 1998; 88 (8): 1161-1167.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=817700&pid=S1409-1429200300030000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font><font face="Arial" size="2"><a name="9"></a></font></font>9. Havas S, Treiman K, Langenberg P, Ballesteros M, Anliker J, Damron D, Feldman R. Factors associated with fruit and vegetable consumption among women participating in WIC. A review. J Am Diet Assoc. 1998; 98 (10): 1141-1147.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=817701&pid=S1409-1429200300030000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font><font face="Arial" size="2"><a name="10"></a></font></font>10. Krebs S, Heimendinger J, Patterson B, Subar A, Kessler R, Pivonka E. Psychosocial factors associated with fruit and vegetables consumption. Am J Health Promot. 1995;10 (2): 98-104.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=817702&pid=S1409-1429200300030000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font><font face="Arial" size="2"><a name="11"></a></font></font>11. Krebs S., Cook A., Subar A., Cleveland L, Friday J. US Adults fruit and vegetable intake 1989 to 1991: A revised baseline for the healthy people 2000 Objetive. Am J Pubic Health. 1995; 85 (12): 1623-1629.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=817703&pid=S1409-1429200300030000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font><font face="Arial" size="2"><a name="12"></a></font></font>12. Bourges H. Costumbres, prácticas y hábitos alimentarios deseables e indeseables. Arch Latinoam Nutr. 1998; 38 (3): 767-779.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=817704&pid=S1409-1429200300030000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font><font face="Arial" size="2"><a name="13"></a></font></font>13. Madrigal J. La construcción de índices. Escuela de Estadística. Universidad de Costa Rica. 1997&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=817705&pid=S1409-1429200300030000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font><font face="Arial" size="2"><a name="14"></a></font></font>14. Trudeau E, Kristal A, Sue Li, Patterson R. Demographic and psyscosocial predictors of fruit and vegetable intakes differ: Implications for dietary interventions. J Am Diet Assoc. 1998; 96 (10): 1412-1417.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=817706&pid=S1409-1429200300030000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font><font face="Arial" size="2"><a name="15"></a></font></font>15. Sorensen G, Stoddard A, Peterson K, Cohen N, Kay Hunt M, Stein E, <i>et al. </i>Increasing fruit and vegetable consumption trough worksites and families in the Treatwell 5-a-day study. Am J Publ Health. 1999; 89 (1): 54-60.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=817707&pid=S1409-1429200300030000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a name="16"></a>16. Aguirre P. Aspectos antropológicos de la obesidad en la pobreza. En: La obesidad en la pobreza: un nuevo reto para la salud pública. OPS. Washington. D.C. 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=817708&pid=S1409-1429200300030000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><a name="a2"></a><a href="#a1">1</a> Nutricionistas - Investigadoras. Instituto Costarricense de Investigación y Enseñanza en Nutrición y Salud (INCIENSA). Apdo. 4 . 2250 Tres Ríos, Costa Rica, correo electrónico <a href="mailto:sguzman@inciensa.sa.cr">sguzman@inciensa.sa.cr</a></p> </font>      ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<label>1</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Parra]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Fernández]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Vandale]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[López]]></surname>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Fibra dietética y tumores gastrointestinales, implicaciones para la población mexicana]]></article-title>
<source><![CDATA[Arch Latinoam Nutr]]></source>
<year>1994</year>
<volume>44</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>76-81</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<label>2</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Jenking]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Popovich]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Kendall]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Vidgen]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Tariq]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ransom]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Effect of diet high in vegetables, fruit, and nuts on serum lipids]]></article-title>
<source><![CDATA[Metabolism]]></source>
<year>1997</year>
<volume>46</volume>
<numero>5</numero>
<issue>5</issue>
<page-range>530-537</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<label>3</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Steinmetz]]></surname>
<given-names><![CDATA[K]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Potter]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Vegetables, fruit and cancer prevention: A review]]></article-title>
<source><![CDATA[J Am Diet Assoc]]></source>
<year>1996</year>
<volume>96</volume>
<numero>10</numero>
<issue>10</issue>
<page-range>1026-1035</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<label>4</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Jones]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Vegetables and fruits: Food, nutrition and the prevention of cancer: a global perspective]]></source>
<year>1997</year>
<publisher-name><![CDATA[World cancer research Fund American Institute for Cancer Research]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<label>5</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Weisburges]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Nutritional approach to cancer prevention with emphasis on vitamins, antioxidants and carotenoides]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Clin]]></source>
<year>1991</year>
<volume>53</volume>
<page-range>194-200</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<label>6</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Botterweck]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Van Den Brandt]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Goldbohn]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[A prospective cohort study on vegetable and fruit consumption and stomach cancer risk in the Netherlands]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Epidemiol]]></source>
<year>1998</year>
<volume>148</volume>
<numero>9</numero>
<issue>9</issue>
<page-range>842-853</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<label>7</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[De la Riva]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[¿Por qué come lo que come la población de Mérida, Yucatán, México?]]></article-title>
<source><![CDATA[Cuadernos de Nutrición]]></source>
<year>1998</year>
<volume>21</volume>
<numero>5</numero>
<issue>5</issue>
<page-range>36-48</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<label>8</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Havas]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Anliker]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Damron]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Langenberg]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ballesteros]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Feldman]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Final results of the Maryland WIC 5-A-Day Promotion Program]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Am J Public Health]]></source>
<year>1998</year>
<volume>88</volume>
<numero>8</numero>
<issue>8</issue>
<page-range>1161-1167</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<label>9</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Havas]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Treiman]]></surname>
<given-names><![CDATA[K]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Langenberg]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ballesteros]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Anliker]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Damron]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Feldman]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Factors associated with fruit and vegetable consumption among women participating in WIC]]></article-title>
<source><![CDATA[A review. J Am Diet Assoc]]></source>
<year>1998</year>
<volume>98</volume>
<numero>10</numero>
<issue>10</issue>
<page-range>1141-1147</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<label>10</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Krebs]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Heimendinger]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Patterson]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Subar]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Kessler]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Pivonka]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Psychosocial factors associated with fruit and vegetables consumption]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Health Promot]]></source>
<year>1995</year>
<volume>10</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>98-104</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<label>11</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Krebs]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Cook]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Subar]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Cleveland]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Friday]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[US Adults fruit and vegetable intake 1989 to 1991: A revised baseline for the healthy people 2000 Objetive]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Pubic Health]]></source>
<year>1995</year>
<volume>85</volume>
<numero>12</numero>
<issue>12</issue>
<page-range>1623-1629</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<label>12</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bourges]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Costumbres, prácticas y hábitos alimentarios deseables e indeseables]]></article-title>
<source><![CDATA[Arch Latinoam Nutr]]></source>
<year>1998</year>
<volume>38</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>767-779</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<label>13</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Madrigal]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La construcción de índices]]></source>
<year>1997</year>
<publisher-name><![CDATA[Escuela de EstadísticaUniversidad de Costa Rica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<label>14</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Trudeau]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Kristal]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Sue]]></surname>
<given-names><![CDATA[Li]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Patterson]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Demographic and psyscosocial predictors of fruit and vegetable intakes differ: Implications for dietary interventions]]></article-title>
<source><![CDATA[J Am Diet Assoc]]></source>
<year>1998</year>
<volume>96</volume>
<numero>10</numero>
<issue>10</issue>
<page-range>1412-1417</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<label>15</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sorensen]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Stoddard]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Peterson]]></surname>
<given-names><![CDATA[K]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Cohen]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Kay Hunt]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Stein]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Increasing fruit and vegetable consumption trough worksites and families in the Treatwell 5-a-day study]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Publ Health]]></source>
<year>1999</year>
<volume>89</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>54-60</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<label>16</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Aguirre]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Aspectos antropológicos de la obesidad en la pobreza: En: La obesidad en la pobreza: un nuevo reto para la salud pública]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-loc><![CDATA[^eWashington. D.C Washington. D.C]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[OPS]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
