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<journal-title><![CDATA[Acta Pediátrica Costarricense]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Asociación Costarricense de Pediatría]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Caracterización de ofensores sexuales juveniles: experiencia de la Clínica de Adolescentes del Hospital Nacional de Niños]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,CCSS Hospital Nacional de Niños Clínica de Adolescentes]]></institution>
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<kwd lng="es"><![CDATA[abuso sexual]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <CENTER><B><FONT FACE="Arial">Caracterizaci&oacute;n de Ofensores Sexuales Juveniles:</FONT></B></CENTER>      <CENTER><B><FONT FACE="Arial">Experiencia de la Cl&iacute;nica de Adolescentes del Hospital Nacional de Ni&ntilde;os</FONT></B></CENTER>      <CENTER>&nbsp;</CENTER>      <CENTER>&nbsp;</CENTER>      <CENTER><B><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Lic. Walter Ram&iacute;rez Mora&nbsp;<A NAME="*R"></A><A HREF="#*A">*</A></FONT></FONT></B></CENTER> &nbsp;     <BR><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>&nbsp;&nbsp;</FONT></FONT>     <BR><B><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Objetivo: Dar a conocer las caracter&iacute;sticas principales de los ofensores sexuales juveniles que reciben tratamiento en la Cl&iacute;nica de Adolescentes del Hospital Nacional de Ni&ntilde;os.</FONT></FONT></B>      <P><B><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Dise&ntilde;o: Estudio exploratorio.</FONT></FONT></B>      <P><B><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Sitio: Hospital Nacional de Ni&ntilde;os, Cl&iacute;nica de Adolescentes.</FONT></FONT></B>      <P><B><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Resultados: La mayor&iacute;a de los encuestados se encuentra en la adolescencia inicial y media (92.2%) y m&aacute;s de la mitad est&aacute; cursando estudios secundarios. Pertenecen a familias tradicionalmente constituidas. La Corte Suprema de Justicia es la instituci&oacute;n que m&aacute;s refiere casos, seguido por Hospitales Nacionales. Tres cuartas partes de los delitos cometidos son abusos deshonestos y un tercio de violaci&oacute;n, donde la mayor&iacute;a de los ofensores al momento de cometer sus delitos, estaban en la etapa inicial de la adolescencia (12 a 14 a&ntilde;os). En el 88.2 % de los casos los ofensores guardan una gran cercan&iacute;a con sus v&iacute;ctimas, y de estas en su mayor&iacute;a son ni&ntilde;as (85%). Encontramos como factores de riesgo asociados a las conductas sexuales abusivas en los j&oacute;venes, el acceso a la pornograf&iacute;a, trastornos de conducta, historia de abuso previa y consumo de alcohol.</FONT></FONT></B>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><B><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Conclusiones: La educaci&oacute;n sexual dirigida hacia lo biol&oacute;gico, el acceso a la pornograf&iacute;a sin la gu&iacute;a de un adulto responsable, las historias de violencia de los adolescentes en sus hogares, la falta de contenci&oacute;n en el hogar y las distorsiones de la sexualidad y masculinidad, figuran como elementos relevantes para la predicci&oacute;n y prevenci&oacute;n de los delitos sexuales en j&oacute;venes.</FONT></FONT></B>      <P><B><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Palabras claves: abuso sexual, adolescentes ofensores, pornograf&iacute;a, sexualidad.</FONT></FONT></B>     <BR>&nbsp;     <BR>&nbsp;     <BR><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>El abuso sexual contra menores es un problema complejo en nuestra sociedad, que resulta alarmante cuando el abusador es otro menor, y m&aacute;s a&uacute;n si la v&iacute;ctima es un familiar cercano.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Estudios norteamericanos indican que en adolescentes menores de 18 a&ntilde;os, se presentan en un 20% detenciones policiales por delitos sexuales, y de estos, casi el 30 % son por violaci&oacute;n. El <A HREF="#cuadro1">cuadro 1</A> suministrado por la Fiscal&iacute;a Adjunta Penal Juvenil de San Jos&eacute; nos muestra el comportamiento en las denuncias y los delitos sexuales perpetrados por adolescentes en esta provincia.</FONT></FONT>     <BR>&nbsp;     <CENTER><A NAME="cuadro1"></A><IMG SRC="/img/fbpe/apc/v16n2/2299i01.JPG" HEIGHT=226 WIDTH=377></CENTER> &nbsp;     
<BR><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Disminuir las ofensas sexuales nos involucra a todas las personas y son prioridad programas de prevenci&oacute;n en el marco de la educaci&oacute;n sexual. Por otro lado la sensibilidad social y profesional hacia el tema son necesarios para el abordaje profundo y desarrollar sistemas de detecci&oacute;n eficaces, que permitan la atenci&oacute;n preventiva. Nuestra responsabilidad no se debe limitar a la intervenci&oacute;n con el menor abusado y/o su familia, sino debemos intervenir tambi&eacute;n con el abusador. Si los abusos sexuales existen, es por que hay ni&ntilde;os abusados y j&oacute;venes y adultos abusadores. El acercamiento integrador que nos permita abordar el problema en su globalidad, es la &uacute;nica manera eficaz de intervenir.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>La Cl&iacute;nica de Adolescentes del Hospital Nacional de Ni&ntilde;os ha desarrollado una experiencia de intervenci&oacute;n con adolescentes ofensores sexuales y el objetivo de este trabajo es presentar el perfil de los mismos. El modelo de intervenci&oacute;n inicia con una evaluaci&oacute;n previa por parte de los profesionales de trabajo social o psicolog&iacute;a, para ubicar al adolescente en un perfil de riesgo que por sus caracter&iacute;sticas puede ser de bajo, moderado y alto riego.</FONT></FONT>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Posteriormente, los j&oacute;venes ubicados en perfiles de bajo y moderado riesgo ingresan al programa de tratamiento grupal el cual consta de unas veinte sesiones aproximadamente, donde se trabajan varios temas en secuencia l&oacute;gica, tales como la sexualidad, el poder, asertividad, empat&iacute;a con la v&iacute;ctima, barreras del abuso sexual, el ciclo del abuso sexual, los roles sexuales de g&eacute;nero, distorsiones cognitivas, etc. para luego finalizar con un plan de prevenci&oacute;n de futuras ofensas elaborado por los mismos j&oacute;venes. Por &uacute;ltimo se les proporciona un seguimiento de tipo grupal a los adolescentes por espacio de un a&ntilde;o.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>En los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha hecho del conocimiento general la incidencia y el predominio del abuso sexual en contra de los ni&ntilde;os (as) y se ha incrementado sustancial mente las denuncias por estos actos, por tanto la prevenci&oacute;n se ha convertido en una prioridad p&uacute;blica. La gran mayor&iacute;a de las denuncias por abuso sexual contra menores los ofensores son adultos. Cuando se trata de adolescentes a menudo no han sido responsabilizados por su comportamiento y han sido, de alguna manera, explicados por des&oacute;rdenes conductuales, reacciones de ajuste a la adolescencia o situaciones de experimentaci&oacute;n o exploraci&oacute;n. En el a&ntilde;o 2001 las estad&iacute;sticas del CEINA (Comit&eacute; de estudio y tratamiento de la violencia infanto juvenil del Hospital Nacional de Ni&ntilde;os) indican que se presentaron 132 caso de abuso sexual, 86 casos de abuso f&iacute;sico, 25 de abuso emocional y 20 casos de abandono.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Para los primeros nueve meses del a&ntilde;o 2002 el CEINA maneja ya, 139 casos de abuso sexual, 67 de abuso f&iacute;sico, 7 de abuso emocional y 8 casos de abandono, donde m&aacute;s del 90 % de todos los menores agredidos, son v&iacute;ctimas de un familiar agresor. En el a&ntilde;o 2001 se presentaron 7 casos donde un adolescente figura como ofensor y ya para los primeros nueve meses del a&ntilde;o en curso, hay 22 casos de adolescentes ofensores f&iacute;sicos, psicol&oacute;gicos y sexuales. Los hallazgos m&aacute;s recientes acerca del tema del abuso sexual infantil, insisten en que las conductas sexuales abusivas no son parte del desarrollo normal del adolescente, por el contrario, las mismas deben ser identificables y controlables, para evitar no s&oacute;lo un posible mayor n&uacute;mero de v&iacute;ctimas, sino tambi&eacute;n por los derechos de los j&oacute;venes de aprender a desarrollar una sexualidad positiva que enriquezca sus vidas (<A HREF="#6">6</A>)</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Los estudios de ofensores sexuales adultos revelan que m&aacute;s del 50% desarrollaron sus patrones sexuales abusivos antes de los 18 a&ntilde;os (<A HREF="#8">8</A>). El abuso sexual puede ser perpetrado por personas de cualquier edad, la participaci&oacute;n sexual iniciada por un adulto para con un ni&ntilde;o viola las normas de casi cualquier cultura, y es ilegal en casi todas las sociedades. Se ha se&ntilde;alado que el n&uacute;mero de v&iacute;ctimas de los ofensores sexuales se incrementa con el tiempo, si en un adolescente, el promedio de v&iacute;ctimas es de siete ni&ntilde;os (as), cuando alcance la edad adulta, su promedio puede llegar a 380 v&iacute;ctimas de actos abusivos (<A HREF="#1">1</A>).</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>En los noventa ha aumentado la incidencia de ofensores sexuales juveniles con conductas violentas en un 50% y con conductas no violentas en aproximadamente un 11 % (<A HREF="#3">3</A>) De los reportes de abusos sexuales a ni&ntilde;os en los Estados Unidos del 23 - 26 % han sido perpetrados por adolescentes menores de 20 a&ntilde;os.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Es importante se&ntilde;alar que varios investigadores en la materia se&ntilde;alan que (<A HREF="#4">4</A>). :</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>1. El abuso sexual no es impulsivo y no es espont&aacute;neo, la conducta sexual abusiva est&aacute; precedida por un proceso de sentimientos y conductas claramente identificables.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>2. El proceso previo a la conducta sexual abusiva est&aacute; igualmente presente en ni&ntilde;os, adultos o ancianos, es v&aacute;lido tambi&eacute;n para discapacitados f&iacute;sicos e intelectuales.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>3. El abuso sexual es una expresi&oacute;n de poder y control.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>4. La conducta sexual abusiva en ni&ntilde;os y adolescentes, es una reacci&oacute;n compensatoria y desadaptativa frente a circunstancias o eventos presentes en la vida del joven.</FONT></FONT>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>5. Las conductas sexuales abusivas de los j&oacute;venes pueden ser controladas, manipuladas y cambiadas.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>El ofensor sexual juvenil no ofrece un perfil f&aacute;cilmente identificable, la informaci&oacute;n sociodemogr&aacute;fica no revela tendencias significativas (<A HREF="#8">8</A>), la mayor&iacute;a de estos j&oacute;venes est&aacute;n viviendo en sus casas en el momento del abuso y una cuarta parte &uacute;nicamente con su madre. Otros estudios indican que en las familias de los ofensores sexuales juveniles hay un alto grado de inestabilidad y desorganizaci&oacute;n, hay carencias de educaci&oacute;n sexual, padres con s&iacute;ntomas neur&oacute;ticos y dificultades importantes de pareja (<A HREF="#7">7</A>). Es importante dirigir la atenci&oacute;n a los problemas familiares que apoyan o contribuyen los patrones ofensivos del joven; la minimizaci&oacute;n y negaci&oacute;n que hace el adolescente de los hechos, es tambi&eacute;n observable en el sistema familiar, donde se niegan los sentimientos y se manejan inadecuadamente las dificultades.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>La historia de un abuso previo es un factor de riesgo para la futura delincuencia sexual, los informes var&iacute;an de un 30% a un 70 % (<A HREF="#5">5</A>), del 25 al 50 % han reportado abuso f&iacute;sico y &eacute;stos tienen 7.6 m&aacute;s probabilidades para cometer una ofensa sexual a otros ni&ntilde;os que adolescentes que anteriormente han sido abusados o descuidados. Este mismo fen&oacute;meno ha sido demostrado en varios estudios sobre los ofensores adultos, donde 70 a 80% hab&iacute;an experimentado abusos sexuales cuando ni&ntilde;os (<A HREF="#7">7</A>) y al menos 91 por ciento hab&iacute;a sufrido abuso emocional.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>En otros estudios se menciona que entre los ofensores juveniles con historia de maltrato, el abuso sexual no siempre coincide como abuso previo, contrario a lo que ocurre con la violencia, que si se asocia con historia de abandono. El abuso f&iacute;sico en la infancia es mayormente vinculado a arrestos posteriores por cr&iacute;menes sexuales (sobre todo violaci&oacute;n) que el mismo abuso sexual en la ni&ntilde;ez. (<A HREF="#1">1</A>).</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Se ha encontrado que muchos de estos j&oacute;venes tienen dificultades de autoestima, se sienten mal consigo mismos, indefensos, confundidos, traicionados y de poco valor. Su visi&oacute;n de mundo y forma de pensar reflejan falta de confianza, habilidades m&iacute;nimas asertivas, sin control para las situaciones cotidianas y pueden tener expectativas muy irreales para s&iacute; mismos y para los dem&aacute;s. Algunos estudios sugieren que hay una asociaci&oacute;n entre la exposici&oacute;n a materiales sexualmente expl&iacute;citos (pornograf&iacute;a) y comportamientos sexuales abusivos, aunque todav&iacute;a falta profundizar en esta tem&aacute;tica. Tambi&eacute;n se ha descrito que muchos de los abusadores sexuales juveniles tienen ofensas o abusos secundarios relacionados al consumo de drogas sin embargo es dif&iacute;cil extrapolar esto como una variable interactuante y explicativa del fen&oacute;meno del abuso, por la vaguedad de los estudios.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Se menciona por otro lado, que aproximadamente el 40% de los ofensores adolescentes tuvieron reportes de tres o m&aacute;s ofensas contra infantes al momento de enfrentar las consecuencias de tipo legal. Lo que pareciera estar m&aacute;s claro para la comunidad cient&iacute;fica social, es que hay factores m&uacute;ltiples (psicosociales, biol&oacute;gicos y sociol&oacute;gicos) que interact&uacute;an en la aparici&oacute;n de la conducta sexual abusiva juvenil.</FONT></FONT>      <P><B><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Metodolog&iacute;a</FONT></FONT></B>      <P><B><U><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Poblaci&oacute;n de estudio:</FONT></FONT></U></B>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Adolescentes referidos por ofensas sexuales a la Cl&iacute;nica de Adolescentes del Hospital Nacional de Ni&ntilde;os entre los meses de febrero del 2001 a julio del 2002, para recibir tratamiento. Se aplicaron 34 encuestas a igual n&uacute;mero de adolescentes que se presentaron a la aplicaci&oacute;n del instrumento. Se dise&ntilde;&oacute; una encuesta estructurada que fue probada con los mismos pacientes que asisten a la consulta cotidiana de la Cl&iacute;nica. Una vez concentrada la muestra de j&oacute;venes, se procedi&oacute; a citarlos en la sala de sesiones del Edificio de Especialidades M&eacute;dicas del Hospital Nacional de Ni&ntilde;os "Dr. Carlos Sa&eacute;nz Herrera" para realizar la entrevista. La entrevista fue auto administrada, eso quiere decir que se les dio una introducci&oacute;n a los adolescentes y se les entreg&oacute; el cuestionario a cada uno, con el fin de ser llenado en forma an&oacute;nima.</FONT></FONT>      <P><B><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Resultados</FONT></FONT></B>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Ninguna otra fase del desarrollo del ser humano puede ser tan dram&aacute;tica como el per&iacute;odo adolescente, afortunadamente, este ciclo de vida ofrece una oportunidad ideal para las intervenciones oportunas de ayuda terap&eacute;utica, por ello es importante tener una panor&aacute;mica amplia y clara de las caracter&iacute;sticas de los j&oacute;venes ofensores sexuales juveniles. Los adolescentes experimentan cambios en forma vertiginosa f&iacute;sica, social y psicol&oacute;gicamente; sus cuerpos crecen y adquieren madurez sexual, inician el proceso de distanciamiento de sus padres o personas adultas, desarrollando ataduras m&aacute;s fuertes hacia sus grupos y explorando las relaciones sexuales. Psicol&oacute;gicamente adquiere privilegios y responsabilidades de adulto, lo que le genera liberaci&oacute;n e incertidumbre, se da cuenta de otros sentimientos, desarrolla habilidad de pensar abstractamente y se hace m&aacute;s conciente del futuro. Se enfrentan, dejando el mundo que ellos hab&iacute;an conocido y avanzan a su propia velocidad.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Es importante en estos momentos contar con una buena comunicaci&oacute;n familiar y una adecuada educaci&oacute;n sexual, en donde se contemple y se promueva el respeto a los dem&aacute;s, la sexualidad es una forma de expresar amor, y lejos de los planteamientos machistas de dominaci&oacute;n, vamos ha promover estilos de vida saludables y sin violencia sexual. De acuerdo a los resultados obtenidos en la encuesta realizada, tenemos que la mayor&iacute;a de los encuestados se encuentran en la adolescencia media en 61.8%, un 29.4% en la inicial y s&oacute;lo el 8.8 % en la tard&iacute;a.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>El 55.9% de los j&oacute;venes se encuentran cursando secundaria, lo que podr&iacute;a indicar un factor protector en determinado momento, dado que dentro de su grupo de pares estar&iacute;a siendo contenido y aceptado. El 29.4% ten&iacute;a primaria completa y solo niveles muy bajos de educaci&oacute;n como primaria incompleta el 2.9%. Algunos adolescentes (5.9%) presentan problemas de aprendizaje y han tenido que repetir en varias ocasiones, situaci&oacute;n que podr&iacute;a afectar la autoimagen y generar presi&oacute;n, repercutiendo en forma importante en la aceptaci&oacute;n del sistema educativo formal hacia joven y en la evoluci&oacute;n del tratamiento, por ser este de tipo cognitivo conductual.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>En relaci&oacute;n al tipo de familia nos encontramos que la gran mayor&iacute;a tiene una familia tradicionalmente constituida donde est&aacute;n ambos padres con su progenie, y el 20.6% cuenta con un s&oacute;lo progenitor donde es la madre la encargada del hogar, situaci&oacute;n que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os van en ascenso en nuestra sociedad.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Evidentemente la Corte Suprema de Justicia es la que m&aacute;s adolescentes refiere para recibir tratamiento (38.2%), seguido por Hospitales y Cl&iacute;nicas Nacionales (38.2%) y luego el Patronato Nacional de la Infancia con un 17.6%. No podemos olvidar que son muchos los profesionales involucrados en esta problem&aacute;tica: m&eacute;dicos, enfermeras, profesores, fiscales, jueces, psic&oacute;logos, pedagogos, trabajadores sociales, que por tener una relaci&oacute;n estrecha con los ni&ntilde;os, juegan un papel fundamental en la detecci&oacute;n, prevenci&oacute;n y tratamiento de los abusos sexuales.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>La mayor&iacute;a de los adolescentes que se refieren han sido denunciados judicialmente, lo que representa un efecto terap&eacute;utico y de freno al abuso; es as&iacute; como el 76.5% de los encuestados cuenta con denuncia; de estos m&aacute;s de la mitad se encuentra en el proceso inicial de investigaci&oacute;n judicial y el 46.2% con una suspensi&oacute;n de proceso a prueba. Es notable que en su mayor&iacute;a los delitos cometidos son de abusos deshonestos en un 76.5% y un 23.5% por violaci&oacute;n. Dentro de los primeros cabe destacar las caricias de las partes genitales del ni&ntilde;o(a) por parte del adolescente, masturbaci&oacute;n, exposici&oacute;n de genitales, contacto sexual no genital, eyaculaci&oacute;n sobre el menor y el sexo oral. Los ni&ntilde;os que son v&iacute;ctimas de abuso sexual distinguen claramente este tipo de contactos, aunque no comprendan muy bien que est&aacute; pasando. Sin embargo, las miradas insinuantes, toqueteos insistentes, secretos, presi&oacute;n, atenciones desproporcionadas, son eventos que el ni&ntilde;o percibe como no correctos y que le hacen sentir mal.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>El <A HREF="#graf1">gr&aacute;fico 1</A> nos permite visual izar f&aacute;cilmente la vulnerabilidad en las fases iniciales de la adolescencia, siendo que la mayor&iacute;a de los ofensores cometieron sus delitos entre los 12 y 13 a&ntilde;os en el 64.7%, y antes de los 15 a&ntilde;os en un 79.4%. En general los ofensores juveniles que reciben tratamiento en el Hospital Nacional de Ni&ntilde;os cometen sus ofensas antes de los 17 a&ntilde;os en el 97% de los casos estudiados. Recordemos que la pubertad es el componente biol&oacute;gico de la adolescencia que se caracteriza por los intensos cambios f&iacute;sicos y a la postre, psicosociales en el joven. Esto hace que el joven se sienta extra&ntilde;o para s&iacute; y posiblemente esto determine un volverse a su interior, es una b&uacute;squeda de identidad que le posibilitar&aacute; integrarse en un todo &uacute;nico y diferente, atravesando por factores de orden afectivo, social y cultural.</FONT></FONT>     <BR>&nbsp;     <CENTER><A NAME="graf1"></A><IMG SRC="/img/fbpe/apc/v16n2/2299i02.JPG" HEIGHT=307 WIDTH=346></CENTER> &nbsp;     
<BR><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Por otro lado, encontramos que buena parte de los adolescentes estudiados, ha recibido educaci&oacute;n sexual en el sistema educativo formal y en sus hogares, en el 85 % de los casos. De esta poblaci&oacute;n, el tipo de educaci&oacute;n sexual recibida se basa fundamentalmente en los cambios f&iacute;sicos que enfrentan los j&oacute;venes (59%), Y s&oacute;lo un tercio ha recibido educaci&oacute;n sexual que incluye los cambios psicosociales de esta etapa de la vida.</FONT></FONT>     ]]></body>
<body><![CDATA[<BR>&nbsp;     <CENTER><A NAME="graf2"></A><IMG SRC="/img/fbpe/apc/v16n2/2299i03.JPG" HEIGHT=358 WIDTH=391></CENTER> &nbsp;     
<BR><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>En relaci&oacute;n al parentesco de los ofensores y sus v&iacute;ctimas, buena parte de los estudios realizados afirma que la gran mayor&iacute;a de los agresores conoce a sus v&iacute;ctima y un porcentaje muy bajo es por personas desconocidas. Adem&aacute;s, se&ntilde;alan que estos abusos son perpetuados en el propio hogar de la v&iacute;ctima por familiares pr&oacute;ximos. En nuestro servicio podemos afirmar que en el 88.2% las v&iacute;ctimas son muy conocidas por el ofensor adolescente, siendo el 44% hermanos (as), el 38.2% primos, el 5.9% sobrinos y el 11.8% vecinos. A su vez la mayor&iacute;a de las v&iacute;ctimas son de sexo femenino en el 85.3% y el 14.7% son varones.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Como factor m&aacute;s relevante tenemos que el 88.2% de los evaluados ha tenido acceso a la pornograf&iacute;a sin la gu&iacute;a de un adulto responsable, lo que f&aacute;cilmente hace que los adolescentes distorsionen la sexualidad, en una etapa en que est&aacute; centrado pr&aacute;cticamente en los cambios f&iacute;sicos generales y sexuales en particular. En su mayor&iacute;a los adolescentes tienen preferencia hacia el tipo de pornograf&iacute;a en videos alquilados en 56.7%, las novelas er&oacute;ticas en un 13.3% y en pel&iacute;culas del cine en 10% de los casos, por &uacute;ltimo en video cassettes que se intercambian e internet en un 6.7%. El segundo factor relevante de riesgo es que el 47.1% de los j&oacute;venes cuenta con historia de trastornos de conducta previo a la ofensa sexual tales como robo, fugas del hogar o del centro educativo y/o agresividad impulsividad. Adem&aacute;s de lo anterior, el 35.2% de los evaluados tienen historia de haber sufrido alg&uacute;n tipo de abuso, donde el 41.7% corresponde al abuso f&iacute;sico, el 33.3% a abuso sexual y el 25 % al emocional. La ideaci&oacute;n suicida y el consumo de alcohol, figuran como otros elementos ha tomar en cuenta en la predicci&oacute;n de la conducta sexual abusiva dado que estas se presentan en el 35.3 % de todos los casos estudiados. Es de rescatar que en el 91% de los casos los adolescentes ofensores, reconocen la total responsabilidad de los hechos. (siendo esto condici&oacute;n necesaria para ingresar al proceso terap&eacute;utico ofrecido).</FONT></FONT>     <BR>&nbsp;     <CENTER><A NAME="graf3"></A><IMG SRC="/img/fbpe/apc/v16n2/2299i04.JPG" HEIGHT=293 WIDTH=370></CENTER> &nbsp;     
<BR><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Los deseos de experimentar sensaciones novedosas aparecen en un 50% de los casos, las fantas&iacute;as sexuales donde se involucra esta actividad con un menor sobresale en el 23.5% as&iacute; como el deseo sexual incontrolable en el 20.6% de los adolescentes ofensores y por &uacute;ltimo, una justificaci&oacute;n de orden de pensamiento m&aacute;gico figura como el menos utilizado por ellos para minimizar el delito cometido (me cegu&eacute;, una voz me orden&oacute; hacerlo, perd&iacute; el control, el diablo me tent&oacute;, etc.) Las fantas&iacute;as sexuales y experimentar sensaciones novedosas son situaciones propias de la etapa adolescente pero que parecen ser mal sublimadas o dirigidas, por el acceso a la pornograf&iacute;a, la historia de abuso de los j&oacute;venes y la educaci&oacute;n sexual recibida. El deseo incontrolable y las explicaciones m&aacute;gicas que en su momento dan los ofensores, est&aacute;n m&aacute;s enfocados a una aceptaci&oacute;n parcial de sus conductas abusivas, quiz&aacute;s por los temores de las represalias de los familiares de las v&iacute;ctimas y del mismo proceso penal.</FONT></FONT>      <P><B><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Discusi&oacute;n</FONT></FONT></B>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>La adolescencia se caracteriza por ser una etapa del ciclo vital, donde el ser humano lleva a cabo tareas b&aacute;sicas y fundamentales que identifican a este per&iacute;odo, y condicionan el desarrollo ulterior. Dentro de estas tareas se encuentran la consolidaci&oacute;n de su propia identidad, autonom&iacute;a e interdependencia de los padres, el definir un proyecto de vida viable y el establecimiento en las futuras relaciones de pareja estable.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Los ofensores sexuales comienzan a mostrar comportamientos sexuales inapropiados a edades tempranas, si logramos generar intervenciones dirigidas hacia los adolescentes y preadolescentes, estaremos en el camino adecuado de la prevenci&oacute;n y por ende, disminuir la reincidencia del abuso sexual a nuestros ni&ntilde;os. Es com&uacute;n escuchar que los comportamientos sexual izados en los ni&ntilde;os y j&oacute;venes, que involucren a otro (a) son situaciones apropiadas para su desarrollo, que es un juego de iniciaci&oacute;n o de aprendizaje o peor a&uacute;n, se interpretan como un s&iacute;mbolo inequ&iacute;voco de masculinidad.</FONT></FONT>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Debemos adentrarnos en las ra&iacute;ces de la familia para poder cambiar y reedificar nuevos conceptos, y formas de ver el mundo en nuestros j&oacute;venes, que nos permita brindarles las oportunidades de nuevas formas de vinculaci&oacute;n y relaci&oacute;n. La familia seguir&aacute; siendo el primer veh&iacute;culo de socializaci&oacute;n por excelencia, de ah&iacute; la importancia de fortalecer esta estructura y evitar el deterioro afectivo que se vive hoy en d&iacute;a en nuestro medio. Este deterioro provoca que los adolescentes busquen a&uacute;n m&aacute;s fuera de su contexto familiar, apoyo y contenci&oacute;n. Se huye de la violencia intrafamiliar, la falta de confianza, la pobreza en la comunicaci&oacute;n. El adolescente ha ido incorporando dentro de sus conocimientos una sexualidad fragmentaria con discursos diferentes y contradictorios del placer, de la reproducci&oacute;n como &uacute;nico elemento sexual, de la pornograf&iacute;a, es algo que no se puede hablar con sus progenitores, algo que se castiga aunque es normal, etc.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Las personas m&aacute;s cercanas con quien se puede hablar sobre la sexualidad, son quienes de alguna manera renuncian a dicha posibilidad, dejando de esta forma la b&uacute;squeda de respuestas de los adolescentes en los medios de comunicaci&oacute;n como revistas, videos, internet, pornograf&iacute;a, que los pueden inducir a respuestas distorsionadas y r&aacute;pidas, que los someten frecuentemente a conductas de riesgo. El acceso indiscriminado a la pornograf&iacute;a y la mala recepci&oacute;n de la sexualidad adolescente viene a ser un factor de alt&iacute;simo riesgo en la conducta sexual abusiva, que al combinarse con historias previas de violencia de los j&oacute;venes, nos pone en la antesala de los delitos sexuales juveniles.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Esta antesala, est&aacute; determinada primero por presentarse en la etapas iniciales del ciclo del adolescente, quien desdichadamente vive d&iacute;a a d&iacute;a, una invisibilidad de sus necesidades, y que cuando es tomado en cuenta, es para hacerlo el chivo expiatorio de todos los males de la sociedad. El ofensor sexual juvenil es aquel que vive inmerso en una sexualidad genital de satisfacci&oacute;n inmediata, negadora del mundo afectivo y rec&iacute;proco, que vive en una familia nuclear tradicional en marcada en los roles t&iacute;picos del machismo y de poca contenci&oacute;n afectiva.</FONT></FONT>      <P><B><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Agradecimientos</FONT></FONT></B>      <P><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Quisiera dar mi sincero agradecimiento al licenciado H&eacute;ctor Porras Villalobos y a la egresada Pamela Uma&ntilde;a Barrientos, de quienes sin su ayuda esta investigaci&oacute;n no su hubiese llevado a acabo. Su disponibilidad, sus aportes en la construcci&oacute;n del instrumento y su apoyo estad&iacute;stico, fueron determinantes en la elaboraci&oacute;n y an&aacute;lisis del trabajo final.</FONT></FONT>      <P><B><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>Referencias</FONT></FONT></B>      <!-- ref --><P><A NAME="1"></A><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>1. Abel G. The outcome of Assessment Treatmente at the sexual behavior clinic and its Relevance to the need for Treatment Programs for Adolescent Sex Offender In New York State. 1984.</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=106560&pid=S1409-0090200200020000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="2"></A><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>2. Antolog&iacute;a: Proceso del interaprendizaje para el tratamiento de ofensores sexuales juveniles: Una estrategia para le prevenci&oacute;n del abuso sexual. Corte Suprema de Justicia, Caja Costarricense del Seguro Social y Ministerio de Justicia. 1999.</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=106561&pid=S1409-0090200200020000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="3"></A><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>3. CEINA: Comit&eacute; de estudio y tratamiento de la violencia infanto juvenil del Hospital Nacional de Ni&ntilde;os. Estad&iacute;sticas de los a&ntilde;os 2001 y 2002.</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=106562&pid=S1409-0090200200020000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="4"></A><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>4. Claramunt MC. Casitas quebradas: El<B> </B>problema de la violencia dom&eacute;stica en Costa Rica. San Jos&eacute;. Editorial EUNED, 1997.</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=106563&pid=S1409-0090200200020000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="5"></A><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>5. Cunningham C. When children abuse. Vermont: Saber Society Press, 1996.</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=106564&pid=S1409-0090200200020000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="6"></A><FONT SIZE=-1><FONT FACE="Arial">6. Federaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Sociedades de Sexolog&iacute;a. Acercamiento integrador a los ofensores sexuales. Internet </FONT><FONT FACE="Arial,Helvetica"><A HREF="mailto:fers@worldonline.es">fers@worldonline.es</A> </FONT><FONT FACE="Arial"><U>.</U>2002.</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=106565&pid=S1409-0090200200020000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="7"></A><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>7. Finkelhor D. El abuso sexual infantil. San Jos&eacute;. ILANUD, 1992:1-25</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=106566&pid=S1409-0090200200020000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="8"></A><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>8. Gil E. Tratamiento para el abuso infantil y programas de entrenamiento. San Jos&eacute;: Ministerio de Justicia y Gracia. 1992.</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=106567&pid=S1409-0090200200020000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="9"></A><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>9. Green A. Children traumatized by physical abuse. American Psychiatric Press. 1985; 133-154.</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=106568&pid=S1409-0090200200020000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="10"></A><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>10. Isaac C, Lane S. Citados en Antolog&iacute;a: Interaprendizaje para el tratamiento de ofensores sexuales juveniles. 1992.</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=106569&pid=S1409-0090200200020000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="11"></A><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>11. Johnson R. Reality monitoring. Psychological Review.1981;88:67-85.</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=106570&pid=S1409-0090200200020000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="12"></A><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>12. Kahn T J.Pathways. A guide workbook for youth beginning treatment. 1995.</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=106571&pid=S1409-0090200200020000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="13"></A><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>13. Longo R. Juvenile Sexual Offenses in the histories of adults rapists and child molesters. Int J Offender Ther. 1983;27: 150-155.</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=106572&pid=S1409-0090200200020000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="14"></A><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>14. Meza L. Terapia grupal de orientaci&oacute;n de orientaci&oacute;n cognitivo conductual para tratamiento de ofensores sexuales juveniles. Tesis maestr&iacute;a profesional de Trabajo Social. U.CR. 1998.</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=106573&pid=S1409-0090200200020000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="15"></A><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>15. Pratt H. Ofensores sexuales adolescentes: Asunto para pediatras. Int Pediatrics. 2001; 16:2.</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=106574&pid=S1409-0090200200020000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="16"></A><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>16. Rush F. The best keep secret.Sexual abuse of children. New York. McGraw-Hill, 1981.</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=106575&pid=S1409-0090200200020000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="17"></A><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>17. Ryan G, et al. Agresores sexuales juveniles: desarrollo y correcci&oacute;n. San Jos&eacute;: Programa De Capacitaci&oacute;n permanente. ILANUD .1987.</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=106576&pid=S1409-0090200200020000500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><BR><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1>&nbsp;</FONT></FONT>     <BR>&nbsp;     <BR><A NAME="*A"></A><FONT FACE="Arial"><FONT SIZE=-1><A HREF="#*R">*</A> Psic&oacute;logo Cl&iacute;nico, Cl&iacute;nica de Adolescentes, Hospital Nacional de Ni&ntilde;os, Dr. Carlos Sa&eacute;nz Herrera, Apdo 1195-2150, San Jos&eacute;, Costa Rica.</FONT></FONT>      ]]></body><back>
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