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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Nuevos conceptos en el manejo de los pacientes pediátricos mordidos por serpientes venenosas]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <CENTER><B><FONT FACE="Arial,Helvetica">Nuevos conceptos en el manejo de los pacientes pedi&aacute;tricos</FONT></B></CENTER>      <CENTER><B><FONT FACE="Arial,Helvetica">mordidos por serpientes venenosas</FONT></B></CENTER>      <CENTER><FONT FACE="Arial,Helvetica">&nbsp;</FONT></CENTER>      <CENTER><FONT FACE="Arial,Helvetica">&nbsp;</FONT></CENTER>      <CENTER><B><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Mar&iacute;a L. Avila - Ag&uuml;ero&nbsp;<A NAME="*a"></A><A HREF="#*">*</A></FONT></FONT></B></CENTER> &nbsp;     <BR>&nbsp;     <BR><B><I><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>"...La desgraciada v&iacute;ctima (de la serpiente) ve su cuerpo convertirse en cad&aacute;ver por fracciones; un fr&iacute;o de muerte invade todo su ser y pronto de las enc&iacute;as caer&aacute;n hilos de sangre y sus ojos, sin quererlo, sangre tambi&eacute;n llorar&aacute;n, hasta que vencido por el sufrimiento y la congoja, se pierde la sensaci&oacute;n de lo real.&nbsp; Tal es el cuadro triste y conmovedor del ser abandonado a su suerte.&nbsp; Quien siga las p&aacute;ginas de la historia, ver&aacute; como la ciencia supo vencer tanta desolaci&oacute;n... "</FONT></FONT></I></B>     <BR><B><I><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Serpientes Venenosas de Costa Rica.&nbsp; Clodomiro Picado Twight</FONT></FONT></I></B>     <BR><FONT SIZE=-1>&nbsp;</FONT>     <BR><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>El envenenamiento por mordedura de serpiente (MS) es un problema de distribuci&oacute;n mundial.&nbsp; Ocurren aproximadamente 30.000 casos por a&ntilde;o de MS fatales, en el mundo (<A HREF="#1">1</A>).&nbsp; S&oacute;lo en Los Estados Unidos de Norteam&eacute;rica entre 40.000 y 50.000 personas por a&ntilde;o sufren MS.&nbsp; De &eacute;stas, 8.000 a 10.000 son producidas por serpientes venenosas; y aproximadamente 15 pacientes tienen un desenlace fatal (<A HREF="#2">2</A>).&nbsp; En Costa Rica, pa&iacute;s que posee una gran variedad y abundancia de serpientes venenosas, se producen cerca de 700 MS y de 10 a 15 muertes al a&ntilde;o (<A HREF="#3">3</A>).&nbsp; La serpiente terciopelo <I>Bothrops asper</I>, es la responsable de m&aacute;s del 50% de los accidentes of&iacute;dicos, y de la gran mayor&iacute;a de las muertes.</FONT></FONT>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Costa Rica posee 136 especies de serpientes, de las cuales &uacute;nicamente 18 se consideran venenosas.&nbsp; Estas especies se dividen en tres familias; Hydrophiidae, con la especie Petamis platurus, mejor conocidas como serpientes de mar Elapidae, con las especies <I>Micrurus nigrocinctus</I>, <I>M. alieni</I>, <I>M.clarcki</I> y <I>M. mipartitus </I>conocidas como corales; y la familia Viperidae, que se subdivide en los g&eacute;neros <I>Crotalus, Lachesis</I>, <I>Agkistrodon y Bothrops,</I> popularmente llamadas tobobas, cascabel, matabuey, mocas&iacute;n, terciopelo, bocarac&aacute;, lora y tamag&aacute; (<A HREF="#1">1</A>-<A HREF="#4">4</A>).&nbsp; Recientemente se ha propuesto que algunas especies clasificadas en el g&eacute;nero Bothrops, deben ser reubicadas en los nuevos g&eacute;neros <I>Atropoides, gothriechis y Porthidium</I> (<A HREF="#3">3</A>).&nbsp; Los primeros auxilios que se deben brindar son lavar con agua y jab&oacute;n el sitio de la mordedura, inmovilizar la extremidad afectada y referir al Centro de Salud, para la aplicaci&oacute;n oportuna del suero antiof&iacute;dico (<A HREF="#3">3</A>).&nbsp; Esta contraindicado el uso de torniquetes, descargas el&eacute;ctricas, succi&oacute;n en el sitio de la mordedura, incisiones o la aplicaci&oacute;n de cualquier l&iacute;quido a ung&uuml;ento.&nbsp; Una vez que se confirma que la MS fue debida a una serpiente venenosa, la aplicaci&oacute;n del suero antiof&iacute;dico es imprescindible.&nbsp; En Costa Rica, el Instituto Clodomiro Picado produce dos tipos de suero antiof&iacute;dico, compuesto de anticuerpos de origen equino, capaces de neutralizar las toxinas presentes en los venenos.&nbsp; El polivalente, efectivo contra los venenos de las especies centroamericanas de la familia Viperidae; y el anticoral, efectivo contra el veneno de las principales serpientes del g&eacute;nero Micrurus, del &aacute;rea centroamericana (<A HREF="#3">3</A>-<A HREF="#4">4</A>).&nbsp; La mayor&iacute;a de los accidentes of&iacute;dicos se presentan en varones adultos, y ocasionalmente son de tipo laboral.&nbsp; Los ni&ntilde;os conforman un grupo importante, ya sea porque participan en las actividades agr&iacute;colas, o bien, porque su curiosidad innata les impide medir los riesgos cuando se encuentran en &aacute;reas rurales (<A HREF="#3">3</A>-<A HREF="#5">5</A>).&nbsp; Los accidentes of&iacute;dicos, se presentan con mayor frecuencia en los miembros inferiores, lo que sugiere que &eacute;stos podr&iacute;an ser prevenibles con el uso de botas adecuadas que impidan la penetraci&oacute;n de los colmillos de la serpiente, desde este punto de vista es un problema de salud p&uacute;blica prevenible.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Los venenos de las serpientes est&aacute;n constituidos por una serie de prote&iacute;nas t&oacute;xicas, tales como: miotoxinas, hemorraginas, toxinas coaquiantes, nefrotoxinas y neurotoxinas (<A HREF="#3">3</A>).&nbsp; Estas originan un cuadro fisiopatol&oacute;gico complejo, caracterizado por efectos locales inmediatos y por alteraciones sist&eacute;micas diversas en los casos moderados y severos (<A HREF="#6">6</A>-<A HREF="#8">8</A>).&nbsp; La severidad de estos envenenamientos es muy variable y su evaluaci&oacute;n es un elemento fundamental en el dise&ntilde;o de un adecuado tratamiento.&nbsp; La severidad depende de varios factores, tales como la cantidad de veneno inoculado; la terciopelo (Bothrops asper) inocula mayores cantidades de veneno que las otras especies, lo que hace el accidente m&aacute;s severo; por ejemplo 1 mL de veneno de esta serpiente contiene 1550 mg de componente activo, en tanto que 1 mL de la <I>B. jararaca</I> (la m&aacute;s com&uacute;n en Brasil) contiene 750 mg de dicho componente.&nbsp; Con respecto al sitio anat&oacute;mico de la inoculaci&oacute;n; se ha observado que los accidentes en la cabeza y en el tronco tienden a ser m&aacute;s serios.&nbsp; El tercer factor a tener en consideraci&oacute;n depende del peso, la talla y el estado fisiol&oacute;gico general.&nbsp; Los ni&ntilde;os tienden a complicarse con mayor frecuencia, ya que su reducido volumen de distribuci&oacute;n hace que el veneno act&uacute;e con mayor rapidez a nivel sist&eacute;mico (<A HREF="#9">9</A>-<A HREF="#12">12</A>).&nbsp; El dolor y el edema son los signos m&aacute;s com&uacute;nmente encontrados.&nbsp; El edema es un fen&oacute;meno multifactorial originado por la acci&oacute;n directa del veneno sobre el endotelio, con la liberaci&oacute;n de mediadores inflamatorios, lo que conduce a aumento del volumen intersticiol, origin&aacute;ndose as&iacute; el s&iacute;ndrome compartimental (<A HREF="#6">6</A>-<A HREF="#9">9</A>).</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>La infecci&oacute;n bacteriana primaria es un hallazgo com&uacute;n, dado que la cavidad oral de las serpientes son altamente colonizadas con una gran cantidad de bacterias, adem&aacute;s de que el extenso da&ntilde;o tisular favorece la entrada de microorganismos propios de la piel y agentes de adquisici&oacute;n intrahospitalaria (<A HREF="#4">4</A>).&nbsp; En un estudio realizado por Arroyo y colaboradores (<A HREF="#14">14</A>), se reporta que hab&iacute;a una alta incidencia de g&eacute;rmenes anaerobios, <I>Clostridium spp</I> y microorganismos a&eacute;robicos como <I>Proteus vulgaris, Morganella morganii, Proteus mirabais, Providencia sp, Klebsiella sp, Pseudomonas sp, y Escherichia coll</I>, en cavidades orales y venenos de serpientes nacionales (<I>Bothrops asper, Lachesis muta, Crotalus durissus</I>).&nbsp; Bola&ntilde;os y Brunker (<A HREF="#15">15</A>), reportan concentraciones tan altas de 9 ermenes ana&eacute;robicos y a&eacute;robicos como de 3 x 10<SUP>8</SUP> , en los venenos de serpientes <I>B. asper</I> y <I>C. Durissus durissus</I>.&nbsp; Esta es una informaci&oacute;n de gran valor para el cl&iacute;nico a la hora de elegir la terapia antimicrobiana.&nbsp; En Sur Am&eacute;rica, otros autores han reportado datos similares (<A HREF="#16">16</A>-<A HREF="#18">18</A>).&nbsp; Ello debe alertar a la necesidad de ser estrictos con el uso de t&eacute;cnicas adecuadas de asepsia y antisepsia en todos los pacientes con MS.&nbsp; La cobertura emp&iacute;rica inicial recomendada es penicilina o clindamicina m&aacute;s un aminoglic&oacute;sido (<A HREF="#14">14</A>-<A HREF="#17">17</A>).&nbsp; Los cultivos deben ser repetidos cada vez que el paciente sea curado a debridado, para que una vez aislados los g&eacute;rmenes la terapia sea dirigida contra los g&eacute;rmenes aislados y guiada por las pruebas de susceptibilidad antimicrobiana.&nbsp; Los abscesos deben ser drenados y el tejido necr&oacute;tico debridado, con el fin de evitar la proliferaci&oacute;n bacteriana (<A HREF="#16">16</A>).</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Hasta 30% de los pacientes presentan fen&oacute;menos hemorr&aacute;gicos, y de hecho la coagulaci&oacute;n intavascular diseminada puede ser la causa de muerte.&nbsp; La hemorragia se produce a consecuencia de la acci&oacute;n directa de las metaloprote&iacute;nas del veneno sobre la pared de los vasos sangu&iacute;neos (<A HREF="#3">3</A>), de la acci&oacute;n de una enzima tipo trombina contenida en el veneno, que act&uacute;a sobre el fibrin&oacute;geno produciendo microtrombos; y por activaci&oacute;n del factor X de la cascada &aacute;e coagulaci&oacute;n, lo que conduce a desfibrinaci&oacute;n, disminuci&oacute;n de los niveles de fibrin&oacute;geno y prolongaci&oacute;n de los tiempos de coagulaci&oacute;n.&nbsp; Todos estos trastornos de sangrado conducen a choque cardiovascular, el cual se ve agravado por el da&ntilde;o a la microvasculatura y la formaci&oacute;n de un tercer espacio, ello a su vez, unido posiblemente al efecto directo de las toxinas sobre los t&uacute;bulos renales, desencadena insuficiencia renal aguda, que es otro de los factores que contribuye a la mortalidad es estos pacientes (<A HREF="#7">7</A>).</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Los accidentes of&iacute;dicos por corales son relativamente escasos en Costa Rica, describi&eacute;ndose no m&aacute;s de 10 casos por a&ntilde;o.&nbsp; Cuando la coral inocula su veneno, &eacute;ste se deposita en el tejido subcut&aacute;neo, se distribuye v&iacute;a linf&aacute;tica y hem&aacute;tica, y llega a las uniones neuromusculares, produciendo un bloqueo sin&aacute;ptico que es el responsable del cuadro cl&iacute;nico, par&aacute;lisis fl&aacute;cida de tipo no despolarizante que presentan &eacute;stos pacientes (<A HREF="#7">7</A>).&nbsp; Uno de los primeros signos de toxicidad es la ptosis palpebral, seguido de oftalmoplejia, diplopia, disartr&iacute;a y debilidad muscular (<A HREF="#4">4</A>).</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>La fasciotom&iacute;a se debe realizar en todo paciente con s&iacute;ndrome compartimental, el cual se presenta, en nuestro medio, en m&aacute;s del 50% de los pacientes mordidos por <I>B. asper.</I>&nbsp; Muchos autores recomiendan manejo conservador (<A HREF="#19">19</A>-<A HREF="#24">24</A>), argumentando que la fasciotom&iacute;a conlleva riesgos que pueden complicar el caso.&nbsp; Sugieren utilizar doppler (<A HREF="#22">22</A>) para determinar la irrigaci&oacute;n de la zona afectada, y colocar un cat&eacute;ter intracompartimental con el fin de medir la presi&oacute;n; si &eacute;sta pasara de 30 mmhg, intervenir quir&uacute;rgicamente (<A HREF="#23">23</A>).&nbsp; Tambi&eacute;n se recomienda utilizar la oximetr&iacute;a de pulso compar&aacute;ndola con otra zona sana, y diferencias de 10 a 20% traducen disminuci&oacute;n en la irrigaci&oacute;n, sin embargo no existen estudios que corroboren esta presunci&oacute;n.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Seg&uacute;n la experiencia acumulada en nuestro hospital (<A HREF="#24">24</A>), la fasciotom&iacute;a temprana (en las primeras 72 horas posteriores al accidente of&iacute;dico), se asocia con una menor incidencia de infecci&oacute;n tard&iacute;a; adem&aacute;s seg&uacute;n nuestra casu&iacute;stica la fasciotom&iacute;a temprana contribuye significativamente a disminuir de la estancia hospitalaria, la cual no se prolonga en relaci&oacute;n con la severidad de la mordedura.&nbsp; Posiblemente, deber&iacute;amos llamar a esta fasciotom&iacute;a, debridamiento quir&uacute;rgico temprano, y su beneficio desde el punto de vista cl&iacute;nico se explica por la limpieza de las bacterias inoculadas durante la mordedura y por restos de veneno que son removidos durante el procedimiento.&nbsp; Se ha observado que en las flictenas, que se forman sobre la piel en el sitio de la MS, hay veneno, el cual puede absorberse posteriormente.&nbsp; Estos datos, en donde no encontr&aacute;bamos correlaci&oacute;n cl&iacute;nica entre el grado de mordedura y la severidad de la evoluci&oacute;n, nos llev&oacute; a investigar el comportamiento de los mediadores inflamatorios: interleucina 1, 6, 8, (IL1, IL6, IL8); factor de necrosis tumoral alfa (FNT) y prote&iacute;na macrof&aacute;gica inflamatoria 10 (MIP), durante la evoluci&oacute;n de los pacientes mordidos por serpientes de la familia Viperidae (<A HREF="#25">25</A>); encontrando que la IL-6 se encontraba elevada, sobre todo en los pacientes que independientemente del grado inicial de la mordedura, requirieron fasciotom&iacute;a por la severidad de su evoluci&oacute;n; IL 8 se comporto, en menor escala, de forma muy similar.&nbsp; Y durante los 7 d&iacute;as en que las interleucinas fueron medidas el MIP estuvo presente a niveles detestables, indicando que la mordedura de serpiente es una condici&oacute;n mediada inmunol&oacute;gicamente, que semeja el s&iacute;ndrome de respuesta inflamatorio sist&eacute;mica observada en el choque s&eacute;ptico, los grandes quemados y los traumas severos y por lo tanto susceptible de ser modulada.&nbsp; Como hip&oacute;tesis para el futuro nos planteamos la posibilidad de que IL-6 sea un marcador temprano de severidad que ayude al cl&iacute;nico a decidir que pacientes requieren manejo quir&uacute;rgico m&aacute;s agresivo; por otro lado surge la necesidad de profundizar los estudios de respuesta inflamatorio sist&eacute;mica y local que nos ayuden en el futuro a darle a los pacientes adem&aacute;s del antiveneno, otros medicamentos que disminuyan las secuelas y la mortalidad.</FONT></FONT>     <BR><FONT SIZE=-1>&nbsp;</FONT>     <BR><FONT SIZE=-1>&nbsp;</FONT>     <BR><B><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Referencias</FONT></FONT></B>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><P><A NAME="1"></A><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>1 Nelson BK.&nbsp; Snake Envenomation: lncidence, Clinical Presentation and Management Med Toxicol 1989; 4:17-31</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=099132&pid=S1409-0090199900030000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="2"></A><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>2. Seiler JG, Sagerman SD, Geller RJ, Eldridge JC, Fleming LL. Venomous Snake Bite: Current Concepts of Treatment Orthopedics 1994; 8:707-714</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=099133&pid=S1409-0090199900030000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="3"></A><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>3. Gutierrez JM.&nbsp; Clinical Toxicology of Snakebite in Central Am&eacute;rica In: Meier J, Wite J (ed.) Handbook of Clinical Toxicology of Animal Venoms and Poisons CRS tipo trombina C press 1995, pp: 646-663</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=099134&pid=S1409-0090199900030000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="4"></A><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>4. Picado Twight.&nbsp; Serpientes Venenosas de Costa Rica En: Obras Completas Editorial Tecnol&oacute;gica de Costa Rica Volumen III. 1987</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=099135&pid=S1409-0090199900030000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="5"></A><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>5. Parrish H, Goldner J, Silberg S. Comparation between snakebite in children and adults.&nbsp; Pediatrica 1965; 36:251.255</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=099136&pid=S1409-0090199900030000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="6"></A><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>6. Warrell DA, Fenner PJ.&nbsp; Venomous bites and stings Br Med Bull 1993; 2:423-439</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=099137&pid=S1409-0090199900030000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="7"></A><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>7. Gold BS, Barish RA.&nbsp; Venomous Snakebites: Current Concepts in Diagnosis, Treatment and Management.&nbsp; Emerg Med Clin North Am 1992; 2:249-267</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=099138&pid=S1409-0090199900030000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="8"></A><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>8. Vincent JL, Cr&eacute;teur J. Morsures de serpent Rev Med Brux 1995- 5:349-352</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=099139&pid=S1409-0090199900030000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="9"></A><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>9. Weber RA, White RR.&nbsp; Crotalidae envenomation in children.&nbsp; Ann Plast Surg 1993; 2: 141-145</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=099140&pid=S1409-0090199900030000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="10"></A><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>10. Lewis JV, Portera CA.&nbsp; Rattlesnake bite of the face: case report and review of the literature.&nbsp; Am Surg 1994; 60:681-682</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=099141&pid=S1409-0090199900030000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="11"></A><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>11. Sutherland SK, Leonard RL.&nbsp; Snakebite deaths in Australia 1992-1994 and a management update.&nbsp; Med J Aust 1995; 11-12:616-618.</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=099142&pid=S1409-0090199900030000300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="12"></A><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>12. Mead HJ, Jelinek GA.&nbsp; Suspected snakebite in children: a study of 156 patients over 10 years.&nbsp; Med J Aust 1996; 8:467-470.</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=099143&pid=S1409-0090199900030000300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="13"></A><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>13. 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The Bacterial Flora of Venoms and Mouth Cavities of Costa Rican Snakes.&nbsp; Buil Pan Am Health Organ 1980; 3:280-285</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=099145&pid=S1409-0090199900030000300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="15"></A><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>15.&nbsp; Bola&ntilde;os R, Brunker T. Bacteriolog&iacute;a del Veneno y de las gl&aacute;ndulas venen&iacute;feras de Bothrops asper y Crotalus durissus durissus de Costa Rica.&nbsp; Rev Cost Cienc Med 1983; 4:S27-S30</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=099146&pid=S1409-0090199900030000300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="16"></A><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>16. Jorge MT, De Mendoca JS, Ribeiro LA.&nbsp; Bacterial Flora of the Oral Cavity, Fangs and Venom of Bothrops jacaraca: Possible source of lnfection at the Site of Bite.&nbsp; Rev Inst Med Trop Sao Paulo 1 990; 1:6-10</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=099147&pid=S1409-0090199900030000300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="17"></A><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>17. de Andrade JG, Pinto RN, de Andrade AL.&nbsp; Bacteriologic Study of Abscesses Caused by Bites of Snakes of the Genus Bothrops.&nbsp; Rev lnst Med Trop Sao Paulo 1989; 6:363-367</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=099148&pid=S1409-0090199900030000300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="18"></A><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>18. 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Forks TP.&nbsp; Evaluation and Treatment of Poisonous Snakebites.&nbsp; Am Fam Physician 1994,1:123-130</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=099150&pid=S1409-0090199900030000300019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="20"></A><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>20. 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Bush SP, Jansen PW.&nbsp; Severe rattlesnake envenomation with anaphylaxis and rhabdomyolisis.&nbsp; Ann Emerg Med 1 995; 6:845-848</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=099152&pid=S1409-0090199900030000300021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="22"></A><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>22. Anderson PC.&nbsp; Snake bites.&nbsp; South Med J 1994; 87:673674</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=099153&pid=S1409-0090199900030000300022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="23"></A><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>23. Mars M, Hadley GP, Aitchison JM.&nbsp; Direct intracompartment pressure measurement in the management of snakebites in children.&nbsp; S Afr Med J 1991; 5:227-228</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=099154&pid=S1409-0090199900030000300023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="24"></A><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>24. Wagner CW, Golladay ES.&nbsp; Crotalid envenomation in children: selective conservative management.&nbsp; J Pediatr Surg 1 989; 1: 128-131</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=099155&pid=S1409-0090199900030000300024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P><A NAME="25"></A><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>25. Avila-Ag&uuml;ero M.L, Par&iacute;s MM, Hu S, Faingezicht I, Peterson PK et al.&nbsp; Inflammatory response in pediatric patients bitten by snakes.&nbsp; Presentado en el 38<SUP>th</SUP> lnterscience Congress Antimicrobial Agent and Chemotherapy.&nbsp; San Diego, California.&nbsp; Set 1999.</FONT></FONT>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=099156&pid=S1409-0090199900030000300025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><BR><FONT SIZE=-1>&nbsp;</FONT>      <P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT COLOR="#000000"><FONT SIZE=-1>(&nbsp;<A NAME="*"></A><A HREF="#*a">*</A> ) Pediatra Infect&oacute;loga, Servicio de Infectolog&iacute;a del Hospital</FONT></FONT></FONT>     <BR><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT COLOR="#000000"><FONT SIZE=-1>Nacional de Ni&ntilde;os, Profesora Licenciada de Pediatr&iacute;a de la&nbsp;</FONT></FONT></FONT>     <BR><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT COLOR="#000000"><FONT SIZE=-1>Universidad Aut&oacute;noma de Centro Am&eacute;rica, Email:&nbsp;</FONT></FONT></FONT>     <BR><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT COLOR="#000000"><FONT SIZE=-1><A HREF="maluvi@sol.racsa.co.cr">maluvi@sol.racsa.co.cr</A>, <A HREF="mavila@hnn.sa.cr">mavila@hnn.sa.cr</A></FONT></FONT></FONT>     ]]></body>
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