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</front><body><![CDATA[  <i><font face="Verdana" size="2">     <p align="right">Rese&ntilde;a</p> </font></i>     <p align="center"><font face="Verdana" size="4">Yoon, Carol Kaesuk, 2009</font></p> <font face="Verdana" size="4"><b>     <p align="center">Naming Nature: The Clash between Instinct and Science</p> </b></font><font face="Verdana" size="2"> </font>     <p style="font-weight: bold;" align="center"><font face="Verdana"  size="2">Norton, New York, 344 pp, costo: US$27.95, 16.95 r&uacute;stica (http://books.wwnorton.com/books/detail.aspx?ID=6008)</font></p>     <p style="text-align: justify;"><font face="Verdana" size="2">Siendo tax&oacute;nomo practicante y como interesado en mejorar el estado actual de la taxonom&iacute;a como profesi&oacute;n, el libro me llam&oacute; mucho la atenci&oacute;n. Lo compr&eacute; en la librer&iacute;a del Museo de Historia Natural de la Instituci&oacute;n Smithsonian, en Washington, a fines del 2009. Durante esa visita, estaba inaugur&aacute;ndose la nueva exhibici&oacute;n sobre los or&iacute;genes del ser humano, en la que una de las conclusiones era que el arte nos hab&iacute;a conducido a capitalizar nuestras capacidades intelectuales. Es posible. Sin embargo, resulta m&aacute;s cre&iacute;ble que la capacidad de nombrar, clasificar y jerarquizar a los organismos que nos rodean, haya sido un factor mucho m&aacute;s poderoso para transformarnos en lo que ahora somos. &iquest;Cu&aacute;l es la evidencia? Que las expresiones art&iacute;sticas no parecen estar tan generalizadas ni alcanzar el mismo nivel de complejidad en distintas culturas, como los esquemas taxon&oacute;micos que todas las culturas parecen tener. Ese es en parte el tema del libro y confieso que lo disfrut&eacute; mucho.</font></p>     <div style="text-align: justify;"></div>     <p style="text-align: justify;"><font face="Verdana" size="2">La autora es bi&oacute;loga por la Universidad de Yale, con posgrado en ecolog&iacute;a y biolog&iacute;a evolutiva en la Universidad de Cornell. Tiene experiencia en taxonom&iacute;a morfol&oacute;gica y molecular, aunque se desempe&ntilde;a como articulista en la secci&oacute;n de ciencia del peri&oacute;dico New York Times desde 1992. Esta obra fue finalista en el concurso del 2009 del peri&oacute;dico Los Angeles Times sobre libros de Ciencia y Tecnolog&iacute;a.</font></p>     <div style="text-align: justify;"></div>     <p style="text-align: justify;"><font face="Verdana" size="2">El libro consta de 5 secciones y 12 cap&iacute;tulos, a lo largo de los cuales se enfatiza el conflicto entre la actividad humana e instintiva del binomio formado por la nomenclatura y la clasificaci&oacute;n, y el cambio en la percepci&oacute;n de la misma cuando la taxonom&iacute;a madur&oacute; como ciencia robusta. Esto se presenta a lo largo del libro de una manera tan amena como cr&iacute;tica. La primera secci&oacute;n comprende una explicaci&oacute;n de las razones para la realizaci&oacute;n del libro, algo que es m&aacute;s o menos reiterado al inicio de cada cap&iacute;tulo, con lo que la autora consigue mantener vivo el inter&eacute;s de los lectores as&iacute; como la relevancia del enfoque.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div style="text-align: justify;"></div>     <p style="text-align: justify;"><font face="Verdana" size="2">La segunda secci&oacute;n (Inicio de la b&uacute;squeda del orden natural), es un repaso por la historia antigua de la taxonom&iacute;a, con ricas rese&ntilde;as sobre la obra de Linneus, de Darwin, especialmente por su estudio sobre los cirr&iacute;pedos, y la influencia de Mayr sobre el desarrollo de la taxonom&iacute;a. En particular, enfatiza que los deseos o esperanzas de encontrar una clasificaci&oacute;n que refleje el orden natural o las afinidades evolutivas, no fueron resueltas de manera objetiva o con m&eacute;todos claros y repetibles, sino que dependieron mucho de la experiencia de los especialistas. Lo mismo cuando refiere el concepto de especie y los problemas para hallar una definici&oacute;n universal.</font></p>     <div style="text-align: justify;"></div>     <p style="text-align: justify;"><font face="Verdana" size="2">La tercera secci&oacute;n (Una visi&oacute;n iluminada), result&oacute; ser la m&aacute;s novedosa e interesante. Concierne al mecanismo de operaci&oacute;n del cerebro humano para percibir el entorno, as&iacute; como en t&eacute;rminos de clasificaci&oacute;n y nomenclatura, ya que resta especial atenci&oacute;n a las taxonom&iacute;as de culturas ancestrales y explica las razones o mecanismos para agrupar a los organismos por alguna afinidad, tales como tama&ntilde;o o atributos morfol&oacute;gicos. Tambi&eacute;n incluye la hip&oacute;tesis de Noam Chomsky de que en la mente humana yace una gram&aacute;tica universal y utiliza una serie de ejemplos popularizados por, entre otros, Brent Berlin, en los que una serie de nombres de animales en lenguas desconocidas, podr&iacute;an resultar indicativas del significado que llevaban. Por ello, concluye que la percepci&oacute;n del mundo es algo generalizado y que tiene una serie de reglas compartidas para procesar, agrupar y jerarquizar la informaci&oacute;n del mundo.</font></p>     <p style="text-align: justify;"><font face="Verdana" size="2">De hecho, aunque se conocen las capacidades de muchos grupos de aves o mam&iacute;feros para discriminar organismos como aliados o peligrosos, o que incluso la capacidad de reaccionar a est&iacute;mulos podr&iacute;a hacer pensar que algunos organismos unicelulares tambi&eacute;n pueden clasificar su entorno, la capacidad de agruparlos por alguna afinidad o grado de parentesco es una capacidad exclusivamente humana. Siguiendo con ello, muestra que por una raz&oacute;n desconocida, la mente humana tiene un l&iacute;mite para recordar alrededor de 600 g&eacute;neros, lo que parece derivar del tama&ntilde;o de los grupos humanos durante el tiempo en que surgi&oacute; el lenguaje. C&oacute;mo opera el cerebro para recordarlos o para asignar un significado concreto a cada conjunto de letras correspondiente, sigue siendo misterioso. Lo que se conoce bien, empero, es que esta capacidad se presenta desde edades tempranas en los humanos y que, por algunas fiebres severas, a veces motivadas por herpes de transmisi&oacute;n sexual, algunas personas pierden su capacidad de identificar a los organismos o los objetos con las palabras correspondientes.</font></p>     <div style="text-align: justify;"></div>     <p style="text-align: justify;"><font face="Verdana" size="2">La cuarta secci&oacute;n (Nace una ciencia), se enfoca al desarrollo de la taxonom&iacute;a como ciencia, pasando por el uso de computadoras en la taxonom&iacute;a num&eacute;rica de Sokal y Sneath, la taxonom&iacute;a qu&iacute;mica impulsada por Pauling y Zuckerkandl por su estudio de hemoglobinas, por Margoliash y Fitch sobre la enzima C del citocromo, y por Woese sobre los &aacute;cidos nucleicos y el reconocimiento del reino de las rquibacterias. Por supuesto, tambi&eacute;n realza la contribuci&oacute;n de Hennig, aunque tuvo un impacto diferido pero no menos importante, para modificar el m&eacute;todo de trabajo para la reconstrucci&oacute;n de filogenias y el surgimiento del cladismo, impulsado especialmente por la publicaci&oacute;n de Brundin y la tard&iacute;a traducci&oacute;n al ingl&eacute;s del libro de Hennig. No podr&iacute;a faltar una rese&ntilde;a sobre los frecuentes e intensos debates entre distintas aproximaciones del m&eacute;todo, que tan bien ha rese&ntilde;ado Hull, y sobre las repercusiones sociales que las nuevas ideas tuvieron entre los usuarios de las clasificaciones ya que, entre otras cosas, parec&iacute;an indicar que la taxonom&iacute;a deber&iacute;a ser restringida a unos cuantos capaces de realizar los nuevos m&eacute;todos para comprender las afinidades filogen&eacute;ticas. De ah&iacute; deriva el tema fundamental del libro: el conflicto entre el instinto y la ciencia, lo que la autora explica con la clasificaci&oacute;n filogen&eacute;tica de los peces.</font></p>     <div style="text-align: justify;"></div>     <p style="text-align: justify;"><font face="Verdana" size="2">La quinta secci&oacute;n (Una visi&oacute;n reclamada), refiere el desinter&eacute;s por la conservaci&oacute;n de la naturaleza, as&iacute; como el desinter&eacute;s por fortalecer la taxonom&iacute;a, a pesar de estar en la era de la biodiversidad. Su principal argumento es que cuando la taxonom&iacute;a madur&oacute; como ciencia, dej&oacute; de ser (instintiva-) subjetiva y su comprensi&oacute;n escap&oacute; al alcance de los legos. Incluso, considera que la resistencia para que algunos tax&oacute;nomos practicantes se conviertan al cladismo o a seguir algunos m&eacute;todos novedosos, ser&iacute;a indicaci&oacute;n de que la subjetividad mantiene una inercia dif&iacute;cil de alterar, misma que ha estado con nosotros desde el principio de los tiempos.</font></p>     <p style="text-align: justify;"><font face="Verdana" size="2">La autora reclama que seguimos haciendo clasificaciones pero que ahora las enfocamos a los supermercados, a las marcas de ropa o a series de televisi&oacute;n. Considera que la &uacute;nica soluci&oacute;n es que regresemos al disfrute de la naturaleza tal y como era generalizado hace unos 30 a&ntilde;os, antes de que nos enclaustrara la televisi&oacute;n o de que el miedo nos evitara salir a disfrutar de la naturaleza, especialmente en horas en las que no son propicias para las actividades humanas, pero que pueden ser extraordinarias para varios grupos de animales como las aves canoras o las tortugas marinas anidantes, que a menudo prefieren amaneceres o altas horas de la noche. Insiste en que debemos dejar de pasear en los grandes centros comerciales y volver a pasar el tiempo al aire libre para volver a conectarnos con la naturaleza. Este regreso es imperioso dada la velocidad con la que estamos destruyendo nuestro entorno y no sobra esfuerzo alguno. No puede uno estar en desacuerdo en modo alguno.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div style="text-align: justify;"></div>     <p style="text-align: justify;"><font face="Verdana" size="2">Me hubiera gustado que enfatizara un poco sobre el impedimento taxon&oacute;mico: nuestra incapacidad real y progresiva para describir o revisar las especies del mundo, algo que no ser&aacute; resuelto con los nuevos m&eacute;todos moleculares (CO1 o gen&oacute;micos), sino para lo que hace falta la nueva generaci&oacute;n de tax&oacute;nomos. Empero, es posible que la autora considere que es tambi&eacute;n consecuencia de nuestro distanciamiento de la naturaleza y su disfrute, por lo que ser&iacute;a una omisi&oacute;n menor dado el volumen de informaci&oacute;n disponible sobre el tema.</font></p>     <div style="text-align: justify;"></div>     <p style="text-align: justify;"><font face="Verdana" size="2">En cuanto a los posibles inconvenientes, la falta de citas en el texto o al pie podr&iacute;a parecer grave ya que no se facilita la b&uacute;squeda de informaci&oacute;n. Sin embargo, parece que la autora se esforz&oacute; por hacer m&aacute;s &aacute;gil la lectura ya que incluye una secci&oacute;n de notas con 17 p&aacute;ginas en las que las sugerencias de lectura se enlistan seg&uacute;n la p&aacute;gina correspondiente del libro. Tambi&eacute;n acompa&ntilde;a al volumen un &iacute;ndice con veintitantas p&aacute;ginas en las que se facilita la b&uacute;squeda de palabras clave. El libro deber&iacute;a ser lectura obligada para los administradores de la ciencia, agencias financiadoras, autoridades del ambiente y especialmente para los colegas bi&oacute;logos, independientemente del sector profesional en que se desempe&ntilde;en, para motivar o incrementar su inter&eacute;s por la salvaguarda de la biodiversidad planetaria y para el fortalecimiento de la taxonom&iacute;a.</font></p> <font face="Verdana" size="2"><b> </b></font>     <p><font face="Verdana" size="2">    <br> Sergio I. Salazar-Vallejo</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El Colegio de la Frontera Sur, Chetumal, M&eacute;xico <a href="mailto:ssalazar@ecosur.mx">ssalazar@ecosur.mx</a>, <a href="mailto:savs551216@hotmail.com">savs551216@hotmail.com</a></font></p>      ]]></body>
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