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</front><body><![CDATA[ <CENTER><B><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT COLOR="#333333">Rese&ntilde;a de libros</FONT></FONT></B></CENTER>      <CENTER>&nbsp;</CENTER>      <CENTER><B><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Luis D. G&oacute;mez P.&nbsp;<A NAME="1a"></A><SUP><A HREF="#1 ref.">1</A></SUP></FONT></FONT></B></CENTER> &nbsp;     <BR>&nbsp;      <P><B><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Barrientos L., Z. &amp; J. Monge-N&aacute;jera. 1997. La Biodiversidad de Costa Rica: una gu&iacute;a ecol&oacute;gica /The biodiversity of Costa Rica: An ecological guide. Traducida al ingl&eacute;s por Mary J. Curry. Segunda edici&oacute;n. Tropical Nature Press 32, Fairfax Av,Wheeling 239,&nbsp; p. Precio: US$15.00</FONT></FONT></B>      <P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Los bi&oacute;logos generalmente reh&uacute;san escribir para educar al gran p&uacute;blico, a pesar de que todos ellos reconocen la necesidad de una mayor concientizaci&oacute;n sobre la Naturaleza y su conservaci&oacute;n. Barrientos y Monge-N&aacute;jera acometen esa labor en esta segunda edici&oacute;n sobre la biodiversidad de Costa Rica.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>La primera edici&oacute;n de 1995 era de complicada lectura no porque el texto fuese elevado sino por razones de paginaci&oacute;n y diagramaci&oacute;n, problema solventado en esta segunda reimpresi&oacute;n en la que han mejorado, notablemente, los pies de figuras, muchas de ellas nuevas y que sustituyen algunas que no aportaban mayor informaci&oacute;n a pesar de que ten&iacute;an el aval del INBio, Instituto Nacional sobre Biodiversidad!</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Indican los autores que el libro es para ecoturistas y como la edici&oacute;n es biling&uuml;e, se dirige a un mercado muy amplio. El texto es una serie de temas independientes entre s&iacute;, dispuestos al azar y sobre una gran variedad de t&oacute;picos.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>En algunos de estos "cap&iacute;tulos" los autores inician un tema y concluyen escribiendo sobre otras cosas. Tambi&eacute;n son frecuentes an&eacute;cdotas personales que no vienen al caso. No por eso dejan de ilustrar la idea central. Aqu&iacute; y acull&aacute; la traducci&oacute;n al ingl&eacute;s no es satisfactoria, pero son peccata minuta que escapar&aacute;n el escrutinio de los lectores angloparlantes, cada vez menos conocedores de su propia lengua.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>La calidad editorial y gr&aacute;fica es alta, en buen papel y un formato muy c&oacute;modo para el viajante. Creo, adem&aacute;s, que el libro podr&iacute;a ser &uacute;til para los docentes nacionales como un temario y gu&iacute;a para complementar el curr&iacute;culo de ciencias del Primero a Tercer Ciclo, en lo que toca a la Naturaleza.</FONT></FONT>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Felicito a los autores y les recuerdo que ya han cumplido su deber en "atemborologismo" (t&eacute;rmino que aqu&iacute; acu&ntilde;o para referirme al s&iacute;ndrome de R. Attenborough y sus secuaces) y que esperamos ahora sendos y doctos tratados sobre sus respectivas especialidades, la malacolog&iacute;a y la onico-forolog&iacute;a. Una excelnte adquisici&oacute;n para las bibliotecas de todos los costarricenses.</FONT></FONT>     <BR>&nbsp;     <BR>&nbsp;      <P><B><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Davis, W. 1997. One River. Explorations and discoveries in the Amazon rain forest. Simon &amp; Schuster, Nueva York, 537 p. Precio: US$ 16.00 (r&uacute;stica).</FONT></FONT></B>     <BR>&nbsp;     <BR><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Esta &uacute;ltima producci&oacute;n de Wade Davis es un monumento a la historia de la exploraci&oacute;n bot&aacute;nica de las postrimer&iacute;as del siglo XX y, posiblemente, el &uacute;ltimo recuento posible de</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>las actividades de cient&iacute;ficos en las selvas sudamericanas que, sin tener el respaldo de coronas y reales tesorer&iacute;as, han tenido el impacto de las grandes expediciones de los siglos XVII al XIX. Escrita con magistral elegancia por uno de las Figs. menores de esa historia, es una lectura imposible de dejar de lado, para m&aacute;s tarde o para cuando no haya otra cosa que leer. Es adictiva desde la primera a la &uacute;ltima p&aacute;gina. Para aquellos que alguna vez tuvieron la oportunidad de leer un corto ensayo intitulado "El Fuego Divino", de Rafael Lucas Rodr&iacute;guez C., en la fenecida Revista de Ciencias Biol&oacute;gicas <B>O'Bios</B>, el libro de Davis es un excelente ejemplo de lo que ese recordado sabio costa-rricense quer&iacute;a que sus alumnos entendiesen: la irrevocable, irrenunciable, necesidad de saber todo sobre un tema, cualesquiera otras circunstancias y consideraciones aparte porque ante la irrepresible inquietud de satisfacer un conocimiento, si hay pasi&oacute;n lo dem&aacute;s no importa. Esa fue la fuerza motora, combustible, inflamatoria, de los grandes naturalistas cuyos descubrimientos revolucionaron al mundo tarde o temprano: un Darwin convertido de petimetre a celebridad, un Wallace febril (con mayor m&eacute;rito que el primero) alucinando en una hamaca de las islas Molucas al tiempo que descubre la raz&oacute;n de la evoluci&oacute;n y la selecci&oacute;n natural, un Richard Spruce barbado y reprimido, caminando de una vertiente a la otra de los Andes como si se tratara de un paseo dominical, y tantos otros que en alguna medida han contribuido al conocimiento de la Naturaleza neotropical.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>El libro est&aacute;, supuestamente, dedicado al bot&aacute;nico Timothy Plowman, como inspirador del autor y de otros de sus contempor&aacute;neos y seguro, Tim es una de las Figs. principales que permiten una narraci&oacute;n fluida y m&aacute;s o menos cronol&oacute;gica. Pero, tambi&eacute;n se celebra a Richard Evans Schultes, la piedra fundamental, angular del arco, de la etnobot&aacute;nica moderna (cf <B>Schultes &amp; von Reis. Ethnobotany: the evolution of a discipline. Dioscorides. 1995</B>). Y narrar sobre otras personas cuando est&aacute; Dick Schultes de por medio resulta imposible porque irremediablemente se convierte en el protagonista central y absoluto alrededor del cual giran los profetas menores. Y con buenas y sobradas razones. No en valde en 1941 Schultes obtuvo un permiso de la Universidad de Harvard (con un patrocinio de Oakes Ames) para visitar la amazon&iacute;a, caminata que se prolong&oacute; durante doce a&ntilde;os!</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Siendo un ni&ntilde;o, creciendo en Turrialba, tuve la oportunidad de observar con curiosidad y recelo a un "machito" (costarrique&ntilde;ismo para un extranjero, ahora reemplazado por el intolerable mejicanismo: gringo) famoso por razones que escapaban a mi comprensi&oacute;n:</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Richard Evans Schultes, un demacrado hombre de mediana estatura y finas facciones, que ten&iacute;a algo que ver con la "Hulera", unas plantaciones de Hevea, situadas entre las &uacute;ltimas casitas de Cantaranas y Cabiria y el imponente complejo del Instituto Interamericano de Ciencias Agr&iacute;colas, IICA, comunicado con el pueblo por una estrecha calle de tierra donde revoloteaban todav&iacute;a las Morpho. Plantaciones de la d&eacute;cada de los cuarentas, junto al establecimiento de la Finca Los Diamantes, cerca de Gu&aacute;piles, Provincia de Lim&oacute;n, lugares que visit&eacute; regularmente en compa&ntilde;&iacute;a y de la mano de mi padre, reincidente alcahueta de mi inter&eacute;s por la Naturaleza. Qu&eacute; iba a saber yo, en esa tierna edad de mi Turrialba de extranjeros en khakis, cascos y poblados bigotes, que al visitar la casa de la se&ntilde;ora que hac&iacute;a el m&aacute;s delicioso pastel del diablo, do&ntilde;a "Porcha" (Portia Imle, esposa de Ernest Imle, Director del Programa del Caucho Natural, introductor a Costa Rica entre otras cosas de los nogales sudamericanos, Juglans neotropica y relacionado tambi&eacute;n con el proyecto de Cinchona a la par de Claude Hope), estar&iacute;a a pocos pasos de una figura monumental de la bot&aacute;nica del siglo, ol&iacute;mpicamente ignorante de lo que pasaba a su alrededor, imbu&iacute;do en los rayados sonidos de lo que para mis o&iacute;dos era una aburrid&iacute;sima m&uacute;sica que, hoy s&eacute;, fue compuesta por Haydn?</FONT></FONT>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Richard Evans Schultes, y el programa del hule natural patrocinado por el Departamento de Agricultura (l&eacute;ase Depto. de Defensa) de los E.E.U.U., pusieron en manos del pa&iacute;s una industria potencialmente increible que sucumbi&oacute; ante la estulticia de los bur&oacute;cratas de Washington y la ignorancia nacional que,-- La N Ley de la Termodin&aacute;mica sea bendita!-- forman legi&oacute;n desde mucho antes de lo que ahora relato, y son una de las consecuencias de las mal llamadas "democra-cias"...</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Richard Evan Schultes, cuya mano estrech&eacute; a&ntilde;os despu&eacute;s, durante una visita al Museo Bot&aacute;nico de la Universidad de Harvard, momento que recuerdo v&iacute;vidamente pero que no habr&aacute; hecho mella en la memoria de este fen&oacute;meno bot&aacute;nico, era el autor de muchos interesantes art&iacute;culos que devor&eacute; en las deliciosamente anticuadas <B>Botanical Museum Leaflets </B>que atesor&eacute; por a&ntilde;os antes de donarlas al Museo Nacional de Costa Rica. Este "machito" investig&oacute; los hongos alucin&oacute;genos en Oklahoma, sobre los cuales le&iacute; en la revista <B>Life</B>, que ahora son leg&iacute;timos instrumentos de los cultos religiosos de la Native American Church, gracias a sus frecuentes intervenciones ante las Cortes Federales de los E.E.U.U. foros ante los cuales defendi&oacute; como experto a muchos consumidores de Cannabis, y cultiv&oacute; la amistad de los propulsores de los sicotr&oacute;picos de la "era de los sesentas" como Timothy Leary y William Burroughs. De sus escritos naci&oacute; mi inter&eacute;s en las propiedades curativas de las plantas y de ellos mis cultivos de tantas que son sicotr&oacute;picas, entre esas misteriosas creaciones del reino vegetal, el ololiuqui,<B> Rivea corymbosa</B> y otras convolvul&aacute;ceas. Un mentor a distancia cuyos escritos, sin embargo, eruditos y concisos, no alcanzan el giro literario de sus alumnos, como Mark Plotkin y ahora Wade Davis, posiblemente porque Schultes, en sus experimentos con principios sicotomim&eacute;ticos s&oacute;lo "vio colores" (pero nunca habl&oacute; con el Sol) y no, como me acusa ese brujo y viejo zorro (M. Plotkin, com. pers. Agosto 1996), porque yo no aprecie un buen ingl&eacute;s, que los tomos de Richard Spruce, h&eacute;roe de Schultes, forman parte de mi biblioteca de cabecera... El Premio Richard E. Schultes fue concedido en 1966 a la Asociaci&oacute;n Ind&iacute;gena de Bribris y Cab&eacute;cares K&eacute;k&ouml;Ldi, de la Provincia de Lim&oacute;n, por su esfuerzo en la conservaci&oacute;n de sus bosques y costumbres.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Pero rebotando a la elasticidad del caucho nativo, Hevea, figura en el libro Russell Seibert, pionero de la exploraci&oacute;n cauchera en sudam&eacute;rica, participante en las excursiones bot&aacute;nicas que redundaron en la <B>Flora de Panam&aacute; </B>editada por Woodson &amp; Schery a partir de 1943, y con quien hice en 1972 un interesante recorrido etnobot&aacute;nico en la Polinesia, cuando era el Director de los Jardines Bot&aacute;nicos de Longwood, Pensilvania. Tambi&eacute;n aparece Paul H. Allen, a quien los costarricenses debemos <B>The</B> <B>Rainforests of Golfo Dulce</B> (1956), obra b&aacute;sica para el estudio de la vegetaci&oacute;n de la Pen&iacute;nsula de Osa y el Parque Nacional Corcovado y a quien v&iacute; la &uacute;ltima vez, de paso por la casa guatemalteca de otro etnobot&aacute;nico a quien debemos mucho, Wilson Popenoe (cf<B>Wilson Popenoe, Rosengarten 1991, NTBG, Hawaii</B>). Aparece Allen entre paludismos, explorando la amazon&iacute;a colombiana en busca de la sangre blanca de los bosques. Los historiadores nacionales har&aacute;n bien en leer los intr&iacute;ngulis de la pol&iacute;tica internacional y local que llevaron a cercenar uno de los primeros programas mundiales de conservaci&oacute;n de germoplasma, en este caso particular, uno de los recursos de cuya disponibilidad pudo depender el &eacute;xito de los ej&eacute;rcitos aliados durante la Segunda Guerra Mundial y cambiar el curso de la historia reciente. No me escapa la iron&iacute;a de que la Sociedad Nacional de Agricultura patrocinara a Carlos Werckl&eacute; un viaje a Colombia en busca de variedades de caucho mucho antes de estos eventos; viaje que redund&oacute; en el retorno de Werckl&eacute; desde Medell&iacute;n, gracias a un pr&eacute;stamo de Joaqu&iacute;n Antonio Uribe, fundador del Herbario que hoy conmemora su nombre.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Tim Plowman, a quien conoc&iacute; entre mis espor&aacute;dicas visitas al Field Museum de Chicago, meca de los bot&aacute;nicos costarricenses, fue el mejor conocedor y monografista del g&eacute;nero Erythroxylon, y sus investigaciones sobre la coca son hoy basti&oacute;n de las investigaciones antropol&oacute;gicas de las culturas sudamericanas (cf <B>The ethnobotany of coca. Adv. Econ. Bot. NYBG, 1. 1984</B>). Plowman muri&oacute; v&iacute;ctima del s&iacute;ndrome de la autoinmunodeficiencia adquirida, SIDA, que en el texto pretende explicarse con una vacuna administrada por la polic&iacute;a del Per&uacute;, aunque era evidente para mi que este explorador de las selvas sudamericana lo era tambi&eacute;n de la sexualidad humana, digno hijo de su generaci&oacute;n sexag&eacute;sima, de marijuanas y flores en pa&ntilde;os menores, pero no por ello menos que un genio bot&aacute;nico de la talla de Alwyn Gentry, otro alucinado por Sudam&eacute;rica, cuyo nombre no es parte de la narrativa de Davis aunque fueron coet&aacute;neos y simp&aacute;tricos en sus peregrinaciones.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>La figura del recordado don Jos&eacute; Cuatrecasas, espa&ntilde;ol hastiado de su Pen&iacute;nsula, como todos de su generaci&oacute;n doctos en todo, sin dedicarle muchas l&iacute;neas, se dibuja vivo para los que lo conocimos, y hoy se honra su nombre en el Museo Nacional de Historia Natural, Washington, con una beca para estudios bot&aacute;nicos neotropicales.A&uacute;n espor&aacute;dicos encuentros con personas que en esa &eacute;poca no ten&iacute;an arte o parte en la monumental documentaci&oacute;n de la etnobot&aacute;nica amaz&oacute;nica, verbigracia: "a young scottish botanist named Brinsley Burbidge" (hoy Director de Fairchild Tropical Garden y mi anfitri&oacute;n unos d&iacute;as antes de iniciar mi cuarto viaje a la Amazon&iacute;a), son testigos de la riqueza documental del libro de Davis.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Me llama la atenci&oacute;n que en los episodios sobre el Cuzco no se mencione al Prof. C&eacute;sar Vargas, mi cicerone cuando recolect&eacute; helechos en los valles sagrados de los Incas y principal figura bot&aacute;nica de esa regi&oacute;n, nativo con el conocimiento de varios dialectos de la zona, un profundo saber sobre la coca, y fundador del herbario que hoy lleva su nombre, aunque es citado en los Agradecimientos.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>De tapa a contratapa, el libro es hipnotizante. Y cuando se ha conocido a la mayor&iacute;a de sus personajes, se han recorrido las aguas de ese r&iacute;o &uacute;nico y experimentado los efectos de sus pociones m&aacute;gicas, el sentido de estar viviendo parte de la historia torna la lectura en un escalofriante dej&aacute; vu que inquieta.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Me recuerda estar almorzando en El Parten&oacute;n (restau-rante griego en Chicago favorecido por los investigadores del Field Museum), con William Burger, Robert Stolze, Rolf Singer, Patricio Ponce de Le&oacute;n (y Robin Foster?), conver-sando con Tim sobre nuestras experiencias australes. Su cara vivaz y sonriente, un bigotillo que enmarcaba su mordacidad, sus ojos inquietos y llenos de picard&iacute;a, sus an&eacute;cdotas famosas. En fin, escuchando el crepitar de un fuego divino que encendi&oacute; en &eacute;l ese demonio llamado Richard Evans Schultes, conflagraci&oacute;n vital que no evit&oacute;, sin embargo, su retorno unos meses despu&eacute;s, al seno de la Mama Cocha, sin&oacute;nimo andino de la Dem&eacute;ter griega, y con quien en el Nirvana de los etnobot&aacute;nicos, estar&aacute; disfrutando de un taco de "la mejor de Trujillo"...</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Una traducci&oacute;n al espa&ntilde;ol no debe esperar mucho tiempo porque esta obra ser&aacute; la inspiraci&oacute;n de nuevas generaciones de bot&aacute;nicos de campo en latinoam&eacute;rica. Historiadores de la ciencia, de la agronom&iacute;a tropical, etnobot&aacute;nicos, bot&aacute;nicos y ec&oacute;logos, deben adquirir esta joya literaria y cient&iacute;fica en la que se dejan pasar algunos errores ortogr&aacute;ficos de plantas y lugares, algunas frases en mal espa&ntilde;ol, porque lo que importa est&aacute; soberanamente expresado en el texto y entre l&iacute;neas. Le secci&oacute;n final de notas bibliogr&aacute;ficas al texto, comentadas, es magn&iacute;fica. Agradezco a Lynn Bohs, una de las &uacute;ltimas estudiantes doctorales de Schultes, el remitirme el libro de Wade y a &eacute;ste, la c&aacute;lida dedicatoria en la portadilla. Es un honor el compartir, al menos parte del siglo, con esos Se&ntilde;ores!</FONT></FONT>     <BR>&nbsp;     ]]></body>
<body><![CDATA[<BR>&nbsp;      <P><B><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Holdridge,L.R., Poveda, L.J. &amp; Q. Jim&eacute;nez. 1997. Arboles de Costa Rica. Vol. I. Segunda edici&oacute;n. Centro Cient&iacute;fico Tropical, San Jos&eacute;, 522 p. Precio: aprox. US$12.00. Puede adquirirse directamente del CCT, Aptdo Postal 8-3870, 1000</FONT></FONT></B>     <BR><B><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>San Jos&eacute;.</FONT></FONT></B>      <P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Una verdadera epidemia editorial parece haber hecho blanco en nuestros bi&oacute;logos que en el t&eacute;rmino de un a&ntilde;o han puesto en manos del p&uacute;blico una serie de obras necesarias e importantes, por ejemplo, <B>Arboles de la Pen&iacute;nsula de Osa</B> (v&eacute;ase rese&ntilde;a en Rev. Biol. Trop. Vol. 45) y ahora la segunda edici&oacute;n de <B>Arboles de Costa Rica.I. Palmas y monocotiled&oacute;neas arb&oacute;les y &aacute;rboles con hojas compuestas o lobuladas</B>, cuya aparici&oacute;n data de 1975.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>La obra de Holdridge y Poveda fue una de las m&aacute;s importantes contribuciones a la bot&aacute;nica de campo en Costa Rica y fue texto para varias generaciones de estudiantes de bot&aacute;nica y ciencias forestales. Ten&iacute;a esa primera edici&oacute;n una nomenclatura sui generis que no goz&oacute; de la aprobaci&oacute;n general de los bot&aacute;nicos m&aacute;s puristas, pero todos coincidieron en la utilidad de la gu&iacute;a de campo. En la segunda edici&oacute;n, la nomenclatura ha mejorado notablemente con la adecuaci&oacute;n de los nombres hoy vigentes. As&iacute;, para citar algunos ejemplos, el popular nombre Scheelea rostrata (Oersted) Burrett es sustituido por <I>Attalea butyracea</I> (Mutis ex L. f.)Wess. Boer que el editor atribuye a un desconocido L.F. como validando el ep&iacute;teto de Mutis, siendo Lineo filius, que se abrevia L.f.; Phoenix pusilla en vez del nombre horticultural de P. zeylanica hort. para esa popular datilera, pero no se cambi&oacute; el gen&eacute;rico Chrysalidocarpus a Dypsis Nor. ex Mart. Sorprende que se haya dejado bajo la nebulosa categor&iacute;a de "planta como palma" la Carludovica y no se haya colocado antes o despu&eacute;s de las arec&aacute;ceas, que no habr&iacute;a hecho mella en la clave general a los h&aacute;bitos. Se omite el traslado de Cycas circinalis L. a C. rumphii Miq., a pesar de la abundante literatura sobre esta planta. En las Leguminosae los cambios nomenclatoriales son muy numerosos para comentarlos aqu&iacute;. Es claro que no se pueden incluir, en una segunda edici&oacute;n, el sinn&uacute;mero de &aacute;rboles nuevos para Costa Rica desde 1975, pero desconcierta entre las ceibas no encontrar Ceiba (Spyrotheca) rosea, con ser tan abundante y corpulenta, como no es claro por qu&eacute;, dentro de un mismo g&eacute;nero, no se arreglaron las especies alfab&eacute;ticamente.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>A pesar de tener el editor las fotograf&iacute;as originales y muchas otras que son nuevas para el libro, la calidad gr&aacute;fica es muy pobre. Si en la primera edici&oacute;n eso era una deficiencia excusable, con la tecnolog&iacute;a actual es imperdonable y no contribuye en nada la reducci&oacute;n en tama&ntilde;o de la mayor&iacute;a de los ilustraciones. En materia editorial y sin que exista precepto escrito, en las reimpresiones editadas por persona ajena a los autores de la primera, el o los editores aparecen como tales y sin dem&eacute;rito, no como autores, que no lo son.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>La bibliograf&iacute;a de la segunda edici&oacute;n se aumenta en cuatro referencias, continua pobre para la monta&ntilde;a de literatura aparecida y disponible en los 27 a&ntilde;os que separan las dos versiones, y no se corrigen errores tipogr&aacute;ficos aparecidos en la edici&oacute;n pr&iacute;ncipe. Pero lo importante, es que revisada o no, era necesario reimprimir esa indispensable obra de consulta y espero que en esta oportunidad, el Centro Cient&iacute;fico Tropical haya tomado la buena precauci&oacute;n de imprimir un n&uacute;mero suficiente para satisfacer la demanda de sus propios cursos de Dendrolog&iacute;a Tropical y de un p&uacute;blico general m&aacute;s &aacute;vido de literatura sobre la flora local. Se recomienda a estudiantes y profesionales latinoamericanos, naturalistas y aficionados. El precio es muy m&oacute;dico para la cantidad de informaci&oacute;n que ofrece.</FONT></FONT>     <BR>&nbsp;     <BR>&nbsp;      <P><B><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Jackson, J.B.C., Budd, A.F. &amp; A. G. Coates. (eds). 1996. Evolution and Environment in Tropical America. University of Chicago Press, 425 p. Precio: US$ 27.50, r&uacute;stica, US$75.00, de lujo.</FONT></FONT></B>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Desde que Charles Lyell en su <B>Principles of Geology </B>(1830, 1832) insinuara que para una reconstruci&oacute;n conceptual del pasado es indispensable conocer y entender los procesos biol&oacute;gicos y ambientales del presente, consejo que encontr&oacute; en Darwin un buen disc&iacute;pulo cuyos resultados de la aplicaci&oacute;n del principio son notables en cuanto a su interpretaci&oacute;n de la formaci&oacute;n de arrecifes coralinos y en la enunciaci&oacute;n del or&iacute;gen de las especies, los naturalistas y bi&oacute;logos han incorporado en forma expl&iacute;cita o indirecta una integraci&oacute;n de las perspectivas geol&oacute;gicas a sus interpretaciones de los fen&oacute;menos biol&oacute;gicos.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Ya desde las postrimer&iacute;as del siglo XIX el papel fundamental del Istmo Centroamericano y la cuenca del caribe en la distribuci&oacute;n de la biota regional, fue motivo de grandes cavilaciones que establecieron el concepto de "puente biol&oacute;gico", brillantemente presentado y utilizado por George Gaylord Simpson cuyos escritos sobre la fauna sudamericana y los movimientos migratorios condicionados a eventos geol&oacute;gicos, se remontan a 1948 y quedan muy perfilados en su <B>The geography of evolution (1965</B>). Al menos en Costa Rica ninguna de las obras y cursos sobre su historia natural han olvidado el principio de Lyell en los an&aacute;lisis de la biodiversidad presente.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>El volumen editado por Jackson, Budd y Coates, nacido de un simposio celebrado durante la 5a Convenci&oacute;n de Paleontolog&iacute;a Norteamericana, Chicago, 1992, se convertir&aacute; como sus c&eacute;lebres antecesores, en un cl&aacute;sico de la literatura istme&ntilde;o-caribe&ntilde;a.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>En los &uacute;ltimos diez millones de a&ntilde;os tres eventos muy ligados o generados en la regi&oacute;n en estudio, han cambiado la geograf&iacute;a, clima y biodiversidad continentales. La formaci&oacute;n y configuraci&oacute;n del istmo, con separaci&oacute;n de vertientes Caribe y Pac&iacute;fica y disyunci&oacute;n de las faunas marinas correspondientes; el cambio en la circulaci&oacute;n de las aguas oce&aacute;nicas concomitante con la emergencia del Yucat&aacute;n y formaci&oacute;n del Golfo de M&eacute;jico precipitaron la glaciaci&oacute;n del hemisferio norte, las migraciones terrestres resultantes y los procesos de extinci&oacute;n y especiaci&oacute;n que conformaron el car&aacute;cter biol&oacute;gico de la regi&oacute;n. Finalmente, la huella humana aparece hacia finales del Pleistoceno para modificar, m&aacute;s a&uacute;n, el panorama.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Con profundidad de especialistas los veinticuatro autores de los trece cap&iacute;tulos, logran dar al lector, cualesquiera que sea su inclinaci&oacute;n y especial conocimiento, una visi&oacute;n panor&aacute;mica con una urdimbre com&uacute;n y, a la luz de lo que se sabe, llena de l&oacute;gica. Destacar uno solo de los ac&aacute;pites no tiene sentido ni justicia. De personal fascinaci&oacute;n el segundo,<B> The geologic evolution of the Central American isthmus, y el d&eacute;cimotercero, Quaternary environmental history and forest diversity in the neotropics.</B></FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>El precio no es exorbitante para la concentraci&oacute;n de informaci&oacute;n del libro que deber&iacute;a ser "de texto" para los cursos de Historia Natural de Costa Rica, de Introducci&oacute;n a la Flora, de Biodiversidad. Es de suponer que a estas alturas del siglo y con la pronunciada aculturaci&oacute;n de un pa&iacute;s donde el m&aacute;s analfabeto mozalbete canturrea "in English", el idioma no debe ser un impedimento o barrera para adquirirlo. De hecho, el valor de un ejemplar dif&iacute;cilmente supera el precio de unos pantalones nuevos o del &uacute;ltimo maquillaje "in" para celebrar alg&uacute;n evento universitario de insignificante monta, que la diferencia entre esos admin&iacute;culos mortales y ef&iacute;meros y una s&oacute;lida formaci&oacute;n acad&eacute;mica que los coloque competitivamente en el exiguo mercado de trabajo en esta Jauja de la Biodiversidad con banderas pol&iacute;ticas es incalculable. Con la m&aacute;s alta recomendaci&oacute;n del rese&ntilde;ador.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>&nbsp;</FONT></FONT>      <P><B><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Ricklefs,RE &amp; D. Schluter. (eds). 1993. Species diversity in ecological communities. Historical and geographical perspectives. University of Chicago Press, 416 p. Precio: no informado.</FONT></FONT></B>      <P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Rese&ntilde;ar una obra de menos del millar de p&aacute;ginas a la que han contribu&iacute;do 52 autores no es f&aacute;cil. Hay una diversidad de temas apabullante unificados por la cuidadosa conducci&oacute;n de los dos editores que no necesitan mucha presentaci&oacute;n: Robert Ricklefs, profesor del Departamento de Biolog&iacute;a de la Universidad de Pensilvania y autor de<B> Ecology (1990, Freeman)</B> actualmente libro de texto en la materia en muchas universidades, y Dolph Schluter, Profesor Asociado de Zoolog&iacute;a en la Universidad de Colombia Brit&aacute;nica y conocido entre ornit&oacute;logos y estudiosos de la evoluci&oacute;n por sus trabajos seminales sobre los pinzones de Gal&aacute;pagos.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Los editores proponen y presentan el problema de la diversidad de especies en los ecosistemas que han despertado el inter&eacute;s de los naturalistas y bi&oacute;logos desde Alfred Russell Wallace hasta el &uacute;ltimo de ayer y, en suma, ha dado origen al nacimiento de la ecolog&iacute;a general y, en especial, a la de comunidades o de poblaciones. La cuesti&oacute;n la presentan en tres partes: 1- Una revisi&oacute;n de las ideas modernas sobre los procesos locales y de media escala que influyen en los n&uacute;meros de especies coexistentes, 2- La presentaci&oacute;n y discusi&oacute;n de casos t&iacute;picos de diversas geo-graf&iacute;as, 3- La consideraci&oacute;n de patrones de la biodiversidad a la luz de la biogeograf&iacute;a, con un cierto &eacute;nfasis en destacar aquellas distribuciones que no "calzan" dentro de los que predicen las teor&iacute;as y conocimientos actuales.</FONT></FONT>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>De esa manera, se divide el libro en cuatro grandes secciones, a saber: Patrones Locales y sus Procesos, La Coexistencia desde la Perspectiva de escala media, Las Perspectivas Regionales, Las Perspectivas Hist&oacute;ricas y Filogen&eacute;ticas.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>De cole&oacute;pteros Cicind&eacute;lidos a comunidades coralinas, de la concomitante evoluci&oacute;n de los herb&iacute;voros y carn&iacute;voros norteamericanos, a los par&aacute;sitos de peces y c&oacute;mo se mantienen los equilibrios de diversidad en comunidades vegetales, la obra es un curso completo en Ecolog&iacute;a de Poblaciones tanto como en Procesos Evolutivos o la Geograf&iacute;a de la Diversificaci&oacute;n, tan variada y surtida como lo es la lista de brillantes contribuyentes.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Presupone un cierto nivel de conocimientos de los grupos tratados y de la estad&iacute;stica ecol&oacute;gica o (la mal llamada) ecolog&iacute;a matem&aacute;tica (y cf. <B>Pielou,E. 1977. Mathematical ecology. Wiley; 1979. Biogeography, Wiley)</B>. Se recomienda a estudiantes avanzados y a profesionales en diversas ramas de las ciencias biol&oacute;gicas, que ver&aacute;n enriquecida su comprensi&oacute;n de los temas con la lectura de <B>Macroecology (Brown, J.H. 1996</B>, cf Rev. Biol. Trop. ) obra en la que se propone, precisamente, lo que los editores aqu&iacute; rese&ntilde;ados intuyen debe remozarse en la teor&iacute;a ecol&oacute;gica moderna. La bibliograf&iacute;a, muy rica, es presentada al final del volumen, y la calidad editorial es la excelencia que caracteriza a la prensa de la Universidad de Chicago, que sin emargo deber&iacute;a saber que las portadas de cartulinas polietilenizadas no toleran las condiciones tropicales, que no es lo mismo un recipiente laminado desechable pero, al fin, un paralelep&iacute;pedo r&iacute;gido por sus dobleces, que un libro cuyas tapas se enroscan sobre s&iacute; intolerantes, diferen-cialmente, de las fluctuaciones en la humedad relativa, hecho que obliga a dejar el libro vertical y entre muchos otros en un estante, m&aacute;s que sobre un escritorio para pronta consulta, impidiendo crear un ambiente "gem&uuml;chlicht" al menos en las abarrotadas oficinas de los rese&ntilde;adores!</FONT></FONT>     <BR>&nbsp;     <BR>&nbsp;      <P><B><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Shulgin, A. &amp; Ann Shulgin. 1995. Pihkal. A chemical love story. 3a edici&oacute;n, Transform Press, Berkeley, 978 p. Precio: US$ 18.95. Puede adquirirse directamente de la editorial, Transform Press, P. O. Box 13675, Berkeley, CA 94712</FONT></FONT></B><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>El t&iacute;tulo sugiere alg&uacute;n misterio maya por su parecido con la palabra Tikal. Con esa antigua cultura nada tiene que ver pues se trata de un acr&oacute;nimo de "<B>P</B>henylethylamines <B>I H</B>ave <B>K</B>nown <B>A</B>nd <B>L</B>oved" (feniletilaminas que he conocido y gusto), obviamente el Dr. Shulgin, farmac&oacute;logo, qu&iacute;mico y profesor de Toxicolog&iacute;a en la Universidad de California en Berkeley, es el inventor del inusitado t&iacute;tulo que, como &eacute;l mismo explica en una nota introductoria, le pareci&oacute; menos complicado y t&eacute;cnico que algo as&iacute; como "Feniletilaminas Halucin&oacute;genas", que de eso trata este voluminoso tomo.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Shulgin y su esposa, coautora, son tambi&eacute;n los "inventores" de un tipo de experiencia grupal con sicotr&oacute;picos, que recuerdan las sesiones descritas por Aldous Huxley en su afamada obra <B>The Doors of Perception </B>que en los a&ntilde;os treinta abri&oacute; las puertas, por usar el retru&eacute;cano, a la subcultura de la costa oeste de los E.E.U.U., donde todo se vale como experiencia vital o "life style" y que tuvo su apogeo en la d&eacute;cada de los a&ntilde;os sesenta acompa&ntilde;ada por la m&uacute;sica de los Beatles. Sin menoscabo del valor intr&iacute;nseco en la vida de cualquier persona y, con la admiraci&oacute;n que debe uno sentir por un cient&iacute;fico como Shulgin, que como Hoffmann cuando descubri&oacute; accidentalmente los efectos del &aacute;cido lis&eacute;rgico mediante la ingesti&oacute;n involuntaria primero y luego experimental de la dietilamida-25 de ese &aacute;cido o LSD, se afana y ufana con la experimentaci&oacute;n, en su propia persona y las de sus voluntarios colaboradores, de un amplio espectro personal y profesional, de los efectos de sustancias que interfieren o modifican el proceso neurol&oacute;gico "normal", es decir, del libre de influencias de sustancias qu&iacute;micas, end&oacute;genas, en un organismo humano que no presente valores anormales de esas sustancias en su qu&iacute;mica sangu&iacute;nea; asumiendo que lo "normal" existe fuera de un mero concepto ideal sico-fisiol&oacute;gico (y cf K<B>luver, K. 1966. Mescal and the mechanisms of hallucinations, University of Chicago Press</B>). Los Shugin dividen el libro en tres partes, las dos primeras, narrativos de hipot&eacute;ticos Alexander Borodin (Shura, y no se ignore al gran m&uacute;sico ruso) y Alice n&eacute;e Parr y m&aacute;s tarde la Se&ntilde;ora Borodin, que no son otros que los autores, cuyo romance gira alrededor del uso de modificadores neurol&oacute;gicos, sicotomim&eacute;ticos, que no comentar&eacute; aqu&iacute; porque la filosof&iacute;a y actitudes huxleyanas han sido ampliamente analizadas (y cf<B> Gandhi,K. 1981, The search for perennial religion; Savage, D.S. 1947 Mysticism and Aldous Huxley; Baker, R.S. 1989 Brave New World: history, science &amp; dystopia; Holmes, C.M. 1978, Aldous Huxley and the way to reality; Birnbaum,M. 1971, A. Huxley's quest for values)</B> y Huxley mismo escribi&oacute; much&iacute;simo mejor que los Shulgin (re-comiendo la doble edici&oacute;n de 1990, <B>Doors of Perception and Heaven &amp; Hell,</B> Harper-Collins).</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>El valor del libro PIHKAL est&aacute; en las &uacute;ltimas 527 p&aacute;ginas, una enciclopedia sobre 179 sustancias, todas relacionadas con la mol&eacute;cula b&aacute;sica de la feniletilamina, todas con efectos similares a la mescalina y anfetaminas, que desde la primera, <B>AEM </B>(alfa-etil-3,4,5-trimetoxi-feniletilamina) hasta la &uacute;ltima <B>4-T-Tris </B>(3,5-dimetoxi-4-etiltio-feniletilamina) son descritas en su s&iacute;ntesis y obtenci&oacute;n, dosis m&iacute;nima, duraci&oacute;n del efecto sicotr&oacute;pico, cualidades, extensi&oacute;n y comentarios, todas con sus f&oacute;rmulas estructurales y muchas de ellas con Tablas que incluyen sus propiedades f&iacute;sicas, las de sus hom&oacute;logos y de sus precursores biogen&eacute;ticos y patrones metab&oacute;licos.</FONT></FONT>      <P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Un verdadero "libro de cocina", en un laboratorio regularmente equipado, para una producci&oacute;n estadarizada de las sustancias sicod&eacute;licas pero, al mismo tiempo, una util&iacute;sima referencia para los m&eacute;dicos forenses, los siqui&aacute;tras, sic&oacute;logos, farmac&oacute;logos y etnobi&oacute;logos que manejen materiales con este tipo de efectos. No es una obra para un p&uacute;blico general aunque imagino que, en la dorada California, se vende junto con los tratados gastron&oacute;micos de do&ntilde;a Julia Child y si alguien pretende encontrar entre l&iacute;neas un sarcasmo a medias sobre Shulgin (o la Sra. Child), baste citar un comentario del Dr. B. Lenz, catedr&aacute;tico de Historia de la Farmacia en la Universidad de Wisconsin: "PIHKAL es ciencia de la mejor, la b&uacute;squeda de SCIENTAS ante la oscuridad del no saber. Una obra monumental, importante para inteligir la inquietud de la sociedad moderna en busca de iluminaci&oacute;n, y de la saga concomitante con la visi&oacute;n internalizada de los Divino, que se encuentra en el coraz&oacute;n de todo ser humano".</FONT></FONT>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>A lo cual agrego: -- " Am&eacute;n. Nos vemos la pr&oacute;xima semana",-- que as&iacute; finaliza Alex Shulgin sus conferencias magistrales, impresas y repartidas de antemano, para dedicar su tiempo en aula a comentarios "extracurri-culares".</FONT></FONT>     <BR>&nbsp;     <BR>&nbsp;      <P><B><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Luis D. G&oacute;mez P.</FONT></FONT></B>      <P><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Academia Nacional de Ciencias y Jard&iacute;n Bot&aacute;nico Wilson, Organizaci&oacute;n para Estudios Tropicales, Ciudad Universitaria Rodrigo Facio, 2060 San Jos&eacute;, Costa Rica.</FONT></FONT>     <BR>&nbsp;      <P><A NAME="1 ref."></A><B><SUP><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1><A HREF="#1a">1</A>&nbsp;</FONT></FONT></SUP></B><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1> Academia Nacional de Ciencias y Jard&iacute;n Bot&aacute;nico Wilson, Organizaci&oacute;n para Estudios Tropicales, Ciudad Universitaria</FONT></FONT>     <BR><FONT FACE="Arial,Helvetica"><FONT SIZE=-1>Rodrigo Facio, 2060 San Jos&eacute;, Costa Rica. Internet: <A HREF="mailto:Idgomez@hortus.ots.ac.cr">Idgomez@hortus.ots.ac.cr</A></FONT></FONT>      ]]></body>
</article>
