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</front><body><![CDATA[ <div class="Section1">     <p class="MsoNormal" style="text-align: right;" align="right"><b><span  style="font-size: 10pt; font-family: &quot;Verdana&quot;,&quot;sans-serif&quot;; color: windowtext;">Biograf&#237;</span></b><b><span  style="font-size: 10pt; font-family: &quot;Verdana&quot;,&quot;sans-serif&quot;;">a</span></b></p>     <div> <h1 style="text-align: center;" align="center"><span  style="font-size: 14pt; font-family: &quot;Verdana&quot;,&quot;sans-serif&quot;;">&#8220;Dr. Jorge Vega Rodr&#237;guez&#8221; </span></h1>     <div>     <div style="text-align: justify;"> </div>     <p style="text-align: justify;"><span  style="font-size: 10pt; font-family: &quot;Verdana&quot;,&quot;sans-serif&quot;;">Escribir sobre la vida del doctor Jorge Vega Rodr&#237;guez, despu&#233;s de haber sido su disc&#237;pulo y su amigo personal, es una gran responsabilidad, y no quisiera cometer la osad&#237;a de olvidar hechos importantes, ni-llevado por la amistad y el agradecimiento- darles una interpretaci&#243;n err&#243;nea. Para no cometer estos errores, me apoyar&#233; en los comentarios que &#233;l mismo hizo en sus escritos sobre algunos aspectos de su vida. </span></p>     <p style="text-align: justify;"><span  style="font-size: 10pt; font-family: &quot;Verdana&quot;,&quot;sans-serif&quot;;">El doctor Vega naci&#243; en San Jos&#233;, el 8 de junio de 1904, y muri&#243; a los noventa y seis a&#241;os, en 2001. Fue hijo de Domingo de la Vega Mogoll&#243;n, de nacionalidad colombiana y contabilista de profesi&#243;n, y de Ninfa Rodr&#237;guez Guti&#233;rrez, costarricense y maestra de primaria. Su padre, como &#233;l mismo lo describi&#243; en uno de sus libros, &#8220;estaba muy enfermo pues era un cardiaco cr&#243;nico descompensado y mal tratado que hab&#237;a llegado a Costa Rica a finales del siglo XIX desde su adorada Cartagena por vicisitudes de la pol&#237;tica colombiana. Cargado de hombros y cargado de innata timidez, de andar pausado y tardo, cerraba las puertas sin hacer ruido y la muerte lo alcanz&#243; cuando yo apenas ten&#237;a quince a&#241;os&#8221;. </span></p>     <p style="text-align: justify;"><span  style="font-size: 10pt; font-family: &quot;Verdana&quot;,&quot;sans-serif&quot;;">Su madre era la ant&#237;tesis de su padre, tenaz, decidida y en&#233;rgica. Peleaba por la vida y por el porvenir de sus tres hijos, y les cuidaba las bronquitis y tambi&#233;n lo que ella llamaba &#8220;malas juntas&#8221;. Contra esos peligros se levantaba enhiesta, vibrante y persuasiva, ignorando que todo aquello era necesario para una adecuada formaci&#243;n infantil y juvenil, y que los peligros deben conocerse para aprender a soslayarlos. </span></p>     <p style="text-align: justify;"><span  style="font-size: 10pt; font-family: &quot;Verdana&quot;,&quot;sans-serif&quot;;">Jorge Vega hizo la primaria en la escuela Juan Rafael Mora, y la secundaria en el Liceo de Costa Rica. Al llegar la juventud, fue rebelde; todo le parec&#237;a apolillado, de museo. Fue un gran admirador de Gregorio Mara&#241;&#243;n y en su madurez coment&#243;:&#8220;el deber del joven es la rebeld&#237;a, en la edad madura es el ajuste, y en la vejez es la conformidad&#8221;. </span></p>     <p style="text-align: justify;"><span  style="font-size: 10pt; font-family: &quot;Verdana&quot;,&quot;sans-serif&quot;;">Su condici&#243;n econ&#243;mica fue muy reducida, pero tuvo claro que &#8220;ser pobre no es deshonra, pero no tratar de salir de esa condici&#243;n es, adem&#225;s de tonter&#237;a, un pecado del esp&#237;ritu&#8221;. El doctor Vega no escatim&#243; esfuerzos para lograrlo. Con pantalones remendados, vendi&#243; loter&#237;a y peri&#243;dicos y, durante las vacaciones, se empleaba en una tienda como dependiente. Todos esos antecedentes le sirvieron para conseguir una beca y alcanzar uno de sus sue&#241;os: convertirse en m&#233;dico, profesionales que conceb&#237;a como seres misteriosos, serios y callados, que escrib&#237;an en jerogl&#237;ficos y que eran para &#233;l atractivos y conmovedores. </span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span  style="font-size: 10pt; font-family: &quot;Verdana&quot;,&quot;sans-serif&quot;;">El gobierno mexicano de &#193;lvaro Obreg&#243;n otorg&#243; a Centroam&#233;rica varias becas para estudiar distintas profesiones en ese pa&#237;s, y &#233;l obtuvo la de medicina junto con otros estudiantes que optaron por varias ramas del saber y partieron en 1922 desde Puntarenas, en el barco Acajutla, hacia Guatemala, donde tomaron un ferrocarril que los llev&#243; hasta la capital mexicana. La geograf&#237;a e historia de ese pa&#237;s llen&#243; de nuevos conocimientos a aquel grupo, y todos los j&#243;venes se sintieron conmovidos por los l&#237;deres como: Ju&#225;rez, Porfirio D&#237;az, Carranza y Vasconcelos, entre otros, y tambi&#233;n por su Revoluci&#243;n y sus reivindicaciones sociales. Por provenir de una rep&#250;blica tranquila, carente de convulsiones, el choque fue intenso, pero provechoso, ya que les permiti&#243; comprender los eventos y establecer un equilibrio. </span></p>     <p style="text-align: justify;"><span  style="font-size: 10pt; font-family: &quot;Verdana&quot;,&quot;sans-serif&quot;;">En la Escuela de Medicina pasaba las ma&#241;anas en el anfiteatro de disecci&#243;n, las tardes en los cursos acad&#233;micos y las noches, estudiando. Solo los fines de semana o las vacaciones le daban espacio para otras actividades que describe muy bien en su libro <i>A la sombra del Caduceo</i>, y que copio textualmente: </span></p>     <p style="text-align: justify;"><span  style="font-size: 10pt; font-family: &quot;Verdana&quot;,&quot;sans-serif&quot;;">&#8220;Aprend&#237; muchas cosas: a defenderme solo, a admirar mujeres imposibles, a tomar bebidas alcoh&#243;licas, antes siempre rechazadas y a jugar ajedrez y cartas. Conoc&#237; el gusto del tequila, del berreteaga, del piz&#225;, &#161;qu&#233; asco! Pero deb&#237;a hacerlo si deseaba guardar camarader&#237;a y que mis compa&#241;eros me respetaran. Comer los llamados &#8220;tacos&#8221; de carnitas (sospechosas), beber refrescos contaminados, tener amistades peligrosas, acostumbrarme a la nueva humanidad y dejar de tejer y destejer nubes&#8221;. <i>&nbsp;</i></span></p> </div>     <div>     <div style="text-align: justify;"> </div>     <p style="text-align: justify;"><span  style="font-size: 10pt; font-family: &quot;Verdana&quot;,&quot;sans-serif&quot;;">As&#237; era su vida hasta que el gobierno mexicano hizo econom&#237;as a expensas de los escu&#225;lidos y desamparados estudiantes centroamericanos, y les mand&#243; un pistoletazo al suspender sus becas. Ante esa tragedia no se desanim&#243;, busc&#243; trabajo para mantenerse all&#225;, y acept&#243; ser practicante en el cuartel de la ciudad, por una paga miserable, que se gastaba en el transporte y la pensi&#243;n, pero al menos as&#237; ten&#237;a la comida segura, el &#8220;rancho de los soldados&#8221;. Se mantuvo sin interrumpir sus estudios y sin comunic&#225;rselo a su madre, para no aumentar su ya dif&#237;cil vida. </span></p>     <p style="text-align: justify;"><span  style="font-size: 10pt; font-family: &quot;Verdana&quot;,&quot;sans-serif&quot;;">Despu&#233;s de dos a&#241;os de cuartel con rancho, consigui&#243; ser nombrado practicante del Hospital Morelos y comenz&#243; su aprendizaje en ginecolog&#237;a y obstetricia, donde tuvo como uno de sus maestros al Dr. Alfonso Ortiz Tirado, famoso cantante mexicano de prestigio internacional. Del Hospital Morelos pas&#243; a la Cruz Verde donde adquiri&#243; conocimientos en la cirug&#237;a de emergencias que, como &#233;l mismo la describi&#243;, es atractiva y de grandes resoluciones: presencia de &#225;nimo y voluntad f&#233;rrea. En la Cruz Verde, atend&#237;a baleados, apu&#241;alados, atropellados, fracturados, y de vez en cuando una que otra linda se&#241;orita intoxicada con barbit&#250;ricos. Aquellas noches las pasaba sin dormir, casi sin comer y con intenso trabajo en las salas de operaciones. En ese medio se cautiv&#243; entre bistur&#237;es, pinzas, empuje, violencia y vida. Era un mundo que consum&#237;a buena parte de su tiempo, pero nunca descuid&#243; sus estudios, a pesar de que sus deberes con ellos eran cada d&#237;a mayores. Sin embargo, tuvo espacio y energ&#237;a para todo. Eso se llama vocaci&#243;n, y es un don que &#233;l consideraba que viene de lo alto y que se aproxima m&#225;s a un estado de gracia. </span></p>     <p style="text-align: justify;"><span  style="font-size: 10pt; font-family: &quot;Verdana&quot;,&quot;sans-serif&quot;;">Su gran devoci&#243;n reca&#237;a en tres personajes: Ricardo Jim&#233;nez, Jos&#233; Vasconcelos y Voltaire. Con el primero hab&#237;a establecidod una medio correspondencia, ya que le escrib&#237;a frecuentemente cont&#225;ndole sus progresos en el estudio, pero don Ricardo nunca le contestaba, hasta que un d&#237;a, siendo Presidente de la Rep&#250;blica, s&#237; lo hizo y, como un rayo de luz, le concedi&#243; una beca para que al terminar sus estudios en M&#233;xico, marchara a Par&#237;s a perfeccionarse en cirug&#237;a. </span></p>     <p style="text-align: justify;"><span  style="font-size: 10pt; font-family: &quot;Verdana&quot;,&quot;sans-serif&quot;;">El doctor Vega sali&#243; de Veracruz en un peque&#241;o barco y durante la traves&#237;a aprendi&#243; franc&#233;s; lo hizo con el desenfado de los veinte a&#241;os, hablando con todo el mundo, ya que ten&#237;a una base por las clases del Liceo de Costa Rica y por los libros que en ese idioma hab&#237;a estudiado. </span></p>     <p style="text-align: justify;"><span  style="font-size: 10pt; font-family: &quot;Verdana&quot;,&quot;sans-serif&quot;;">Su vida en Par&#237;s transcurri&#243; entre hospitales, aprendiendo las t&#233;cnicas novedosas y admirando la habilidad de los cirujanos y, en los tiempos libres, visitando museos y llen&#225;ndose de los conocimientos y sensibilidades que ser&#237;an una fortaleza durante toda su vida. A pesar de que sus recursos no eran grandes, con lo poco que contaba viaj&#243; por Europa, siempre inquieto, buscando nuevos horizontes y adquiriendo experiencias. En 1930, la estancia en Par&#237;s lleg&#243; a su fin, y cito las palabras con que &#233;l se despidi&#243;:&#8220;&#161;Adi&#243;s a Par&#237;s! Honda palabra inventada por la desesperaci&#243;n; es un eco del fin, pero tambi&#233;n lo que empieza har&#225; olvidar lo anterior&#8221;. </span></p> </div>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div>     <div style="text-align: justify;"> </div>     <p style="text-align: justify;"><span  style="font-size: 10pt; font-family: &quot;Verdana&quot;,&quot;sans-serif&quot;;">Lo que sigui&#243; fue su ejercicio profesional en Costa Rica, inseparable de su paso por el Hospital San Juan de Dios, donde recorri&#243; todo el escalaf&#243;n, desde interno en 1935, hasta jefe del Departamento de Cirug&#237;a en 1962. Durante sus primeros a&#241;os complet&#243; sus conocimientos con los de cirujanos de gran prestigio, como Castro Cervantes, Luciano Beche, Pupo, Oscar Pacheco y el de m&#225;s renombre: Ricardo Moreno Ca&#241;as. De todos aprendi&#243; y mantuvo con ellos excelentes relaciones. La cirug&#237;a de esos primeros a&#241;os era muy distinta a la actual: la anestesia apenas se iniciaba, no exist&#237;an los antibi&#243;ticos y las condiciones hospitalarias carec&#237;an de casi todo. Era cuando el cirujano deb&#237;a tener coraz&#243;n de le&#243;n, ojos de &#225;guila y manos de seda; condiciones que Jorge pose&#237;a sobradas, pero ten&#237;a algo m&#225;s: una mente investigadora, anal&#237;tica y creativa, que proyectaba al grupo que se fue formando a su lado. Su af&#225;n por estar al d&#237;a lo llev&#243; a ser el primer cirujano costarricense que visit&#243; la Cl&#237;nica Lahey de Boston, y permaneci&#243; en ella durante tres meses, aprendiendo con los doctores Lahey, Cattell, Swinton y otros. De all&#237; pas&#243; al Memorial Hospital de New York, con el Dr. George Pack, el mejor cirujano de tumores de ese tiempo. Con incre&#237;ble visi&#243;n de lo que ser&#237;a el avance m&#233;dico de finales del siglo XX, impuls&#243; al grupo de j&#243;venes que estaban a su lado para aprender y estar al d&#237;a con el progreso. Fue en su Servicio donde se inici&#243; la cirug&#237;a de ni&#241;os, la cirug&#237;a cardiovascular, la anestesia actual, y donde se formaron los cirujanos que luego hicieron crecer las distintas ramas de la especialidad. El doctor Vega fue amigo de realizar innovaciones, de moverse sin parar y del cambio, pero fue enemigo ac&#233;rrimo de una grave enfermedad de los costarricenses: la inercia y el conformismo. </span></p>     <p style="text-align: justify;"><span  style="font-size: 10pt; font-family: &quot;Verdana&quot;,&quot;sans-serif&quot;;">Sus conocimientos lo condujeron a ser pionero en grandes cambios de nuestra cirug&#237;a, como: levantar precozmente a los pacientes operados, no usar drenajes en los procesos supurativos del abdomen, simplificar las apendicectom&#237;as y los tratamientos del labio leporino. Tambi&#233;n promovi&#243; el injerto &#243;seo en las p&#233;rdidas de sustancia del cr&#225;neo, modificaciones que depuraron las t&#233;cnicas de gastrectom&#237;as, y efectu&#243; el primer trasplante del ur&#233;ter al colon, as&#237; como otros procedimientos. Todo esto lo convirti&#243; en uno de los mejores cirujanos que ha tenido el pa&#237;s y en un ejemplo por seguir para las nuevas generaciones. </span></p>     <p style="text-align: justify;"><span  style="font-size: 10pt; font-family: &quot;Verdana&quot;,&quot;sans-serif&quot;;">Su paso por la pol&#237;tica nacional fue lo &#250;nico que lo separ&#243; de la pasi&#243;n de su vida, la medicina, y dentro de ella, la cirug&#237;a. En una &#233;poca cuando se necesitaba la participaci&#243;n de una persona con capacidad para escuchar y conciliar opiniones, puso esas virtudes, que su gran cultura y sus habilidades de comunicaci&#243;n le daban, para buscar el candidato que unificara al partido de oposici&#243;n para, en esa forma, tratar de ganar las elecciones. Se reuni&#243; en m&#250;ltiples ocasiones con las partes que hab&#237;a que unificar y logr&#243; la nominaci&#243;n del profesor Jos&#233; Joaqu&#237;n Trejos Fern&#225;ndez, como candidato, y a pesar de su negativa, fue nominado como primer vicepresidente, funci&#243;n que desempe&#241;&#243; con gran decoro, y a la que se vio obligado a dejar de participar al final de la Administraci&#243;n, por diferencias de criterio con el presidente. </span></p>     <p style="text-align: justify;"><span  style="font-size: 10pt; font-family: &quot;Verdana&quot;,&quot;sans-serif&quot;;">Tuvo un liderazgo innato, pero lo ejerc&#237;a de la mejor manera; no era autocr&#225;tico, por el contrario, era cuidadoso para escoger a sus compa&#241;eros, pues -como lo manifestaba a menudo- prefer&#237;a estar frenando m&#233;dicos antes que tener que empujarlos. Durante sus actos quir&#250;rgicos nunca grit&#243; y siempre fue una persona correcta y, cuando a mayor tensi&#243;n lo obligaban las circunstancias, ten&#237;a el comentario sereno y en ocasiones hasta jocoso, que permit&#237;a al grupo recobrar la calma y tomar la decisi&#243;n correcta. </span></p>     <p style="text-align: justify;"><span  style="font-size: 10pt; font-family: &quot;Verdana&quot;,&quot;sans-serif&quot;;">Toda su vida fue amante del deporte, lo que le permiti&#243; mantener una estructura muscular que le posibilitaba resistir largas horas en el quir&#243;fano durante el d&#237;a, y frecuentar por la noche al Teatro Nacional para disfrutar un concierto. </span></p>     <p style="text-align: justify;"><span  style="font-size: 10pt; font-family: &quot;Verdana&quot;,&quot;sans-serif&quot;;">Cuando los a&#241;os se le echaron encima cambi&#243; el bistur&#237; por el papel y la tinta y nos brind&#243; excelentes art&#237;culos en la p&#225;gina 15 del peri&#243;dico La Naci&#243;n, as&#237; como varios libros. Fue en estas nuevas labores donde su incansable afici&#243;n por la lectura le permiti&#243; abordar temas tan dif&#237;ciles como: la amistad, la fe, el paternalismo, la medicina liberal, el secreto profesional y tantos otros que hicieron de sus escritos una delicia. Hombres como el Dr. Jorge Vega Rodr&#237;guez vivir&#225;n para siempre en la historia de la medicina, en la historia patria, en sus libros y en el recuerdo de quienes fuimos sus disc&#237;pulos y amigos. </span></p>     <div align="center"><span  style="font-size: 10pt; font-family: &quot;Verdana&quot;,&quot;sans-serif&quot;;"><img  src="/img/revistas/amc/v53n2/art03i1.jpg" alt="" height="331"  width="469"> </span>    <br> <span style="font-size: 10pt; font-family: &quot;Verdana&quot;,&quot;sans-serif&quot;;"></span></div>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center"><span  style="font-size: 10pt; font-family: &quot;Verdana&quot;,&quot;sans-serif&quot;;"><img  src="/img/revistas/amc/v53n2/art03i2.jpg" alt="" height="442"  width="624"> </span>    <br> <span style="font-size: 10pt; font-family: &quot;Verdana&quot;,&quot;sans-serif&quot;;"></span></div>     <div align="center"><span  style="font-size: 10pt; font-family: &quot;Verdana&quot;,&quot;sans-serif&quot;;"><img  src="/img/revistas/amc/v53n2/art03i3.jpg" alt="" height="317"  width="473"> </span>    <br> <span style="font-size: 10pt; font-family: &quot;Verdana&quot;,&quot;sans-serif&quot;;"></span></div> <b><i><span  style="font-size: 10pt; font-family: &quot;Verdana&quot;,&quot;sans-serif&quot;;">Dr. Carlos Arrea Baixench </span></i></b>     <br> <i><span style="font-size: 10pt; font-family: &quot;Verdana&quot;,&quot;sans-serif&quot;;">Presidente Academia Nacional de Medicina Miembro del Comit&#233; Editorial Revista Acta M&#233;dica Costarricense.</span></i>     <br> <i><span style="font-size: 10pt; font-family: &quot;Verdana&quot;,&quot;sans-serif&quot;;">Correo electr&#243;nico:</span></i><i><span  style="font-size: 10pt; font-family: &quot;Verdana&quot;,&quot;sans-serif&quot;;"><span  style="font-weight: bold;"> </span><a href="mailto:carreaba@gmail.com">carreaba@gmail.com</a></span></i>     <p></p> <i><span style="font-size: 10pt; font-family: &quot;Verdana&quot;,&quot;sans-serif&quot;;"> </span></i> </div> </div> </div>      ]]></body>
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