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</front><body><![CDATA[   <B><FONT FACE="Arial">    <P ALIGN="CENTER">Violencia basada en g&eacute;nero: un problema de Salud P&uacute;blica</P> </B></FONT><I><FONT FACE="Arial" SIZE=2>    <P>Mar&iacute;a Luisa &Aacute;vila-Ag&uuml;ero </P>     <P>Ministra de Salud </P> </I>    <P>La violencia contra las mujeres es una atrocidad de dimensiones mundiales. En todo el mundo, la vida de las mujeres se ve afectada por experiencias o amenazas de violencia sin distinci&oacute;n de posici&oacute;n econ&oacute;mica, raza o cultura. En el hogar y en la comunidad, en la guerra y en tiempo de paz, a las mujeres se les golpea, se les viola, se les mutila y se les mata impunemente. </P>     <P>En alg&uacute;n momento de sus vidas m&aacute;s de la mitad de las mujeres latinoamericanas ha sido objeto de agresiones en sus hogares. Un 33% fue v&iacute;ctima de abusos sexuales entre las edades de 16 y 49 a&ntilde;os, mientras un 45% recibi&oacute; amenazas e insultos y sufri&oacute; la destrucci&oacute;n de objetos personales. </P>     <P>La violencia ejercida dentro del recinto familiar ha merecido especial preocupaci&oacute;n tanto por las organizaciones de mujeres, como por investigadores, organismos de gobierno y agencias de desarrollo. Y es que este tipo de violencia afecta no solo a las mujeres, sino al entorno familiar, especialmente a los ni&ntilde;os. Otro aspecto igualmente poco destacado, es el que se refiere a la relaci&oacute;n entre dependencia econ&oacute;mica y violencia f&iacute;sica. Un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo encontr&oacute; que el 41% de las mujeres no asalariadas son golpeadas por sus maridos o convivientes, frente al 10% de las que tienen trabajo remunerado. Ciertamente, lo que est&aacute; en juego son las relaciones asim&eacute;tricas de poder entre mujeres y hombres que determinan en &uacute;ltima instancia, la posici&oacute;n de subordinaci&oacute;n y vulnerabilidad de las mujeres, independientemente de su situaci&oacute;n socioecon&oacute;mica. </P>     <P>La violencia basada en g&eacute;nero aparece como una causa significativa de discapacidad y muerte entre mujeres con edad reproductiva. </P>     <P>Las mujeres blanco de la violencia pueden padecer de estr&eacute;s cr&oacute;nico y, por consecuencia, de enfermedades tales como la hipertensi&oacute;n, diabetes, asma y obesidad; frecuentemente, como consecuencia del abuso tanto f&iacute;sico como psicol&oacute;gico, las mujeres sufren dolores de cabeza en forma cr&oacute;nica, trastornos sexuales, depresiones, fobias y miedos prolongados. </P>     <P>Ahora bien, esta violencia no solo causa da&ntilde;os irreparables en los sobrevivientes, sino que puede terminar en muchos casos con la muerte. La muerte de mujeres a manos de sus esposos, amantes, padres, novios, pretendientes, conocidos o desconocidos, no solo es el producto de casos no explicados de conducta desviada o patolog&iacute;a: estas muertes son femicidios, la forma m&aacute;s extrema de violencia de g&eacute;nero. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Solo durante 2005, en nuestro pa&iacute;s se produjeron 39 femicidios. La Universidad de Costa Rica, en el marco del Centro de Investigaciones en Estudios de la Mujer, coordin&oacute; la realizaci&oacute;n de la Primera Encuesta Nacional de Violencia de Genero, en la cual se evidenci&oacute; que el 57.7% de las entrevistadas hab&iacute;an sufrido al menos un incidente de violencia f&iacute;sica o sexual en alg&uacute;n momento de sus vidas. Una cuarta parte report&oacute; haber tenido 4 &oacute; m&aacute;s incidentes de violencia f&iacute;sica o sexual desde los 16 a&ntilde;os. </P>     <P>Reconocer los avances de esta lucha y valorar medios y posibilidades para reforzarlos, por un lado, y por el otro, dar una mirada cr&iacute;tica a las dificultades e identificar oportunidades para avanzar m&aacute;s y mejor en la erradicaci&oacute;n de la violencia contra la mujer, constituyen las ideasfuerza que dan sentido a las acciones que se pueden tomar al respecto. Al igual que los m&eacute;dicos son entrenados para detectar signos y s&iacute;ntomas del "s&iacute;ndrome de ni&ntilde;o agredido"; se les debe capacitar para el reconocimiento temprano de la mujer agredida y para tomar las medidas pertinentes con car&aacute;cter de urgencia. </P>     <P>Ante este fen&oacute;meno de la violencia contra la mujer y de conformidad con los enfoques de equidad de g&eacute;nero, de derechos humanos y acorde con la conciencia del valor que tiene el aprendizaje social con otras personas y organizaciones, el Ministerio de Salud dio a conocer este a&ntilde;o la <I>Pol&iacute;tica de Igualdad de G&eacute;nero </I>elaborada por la Organizaci&oacute;n Panamericana de la Salud, y el documento <I>Fortaleciendo la respuesta del Sector Salud a la violencia basada en g&eacute;nero, </I>de la Oficina Regional de la Federaci&oacute;n Internacional de Planificaci&oacute;n de la Familia, Regi&oacute;n del Hemisferio Occidental. </P>     <P>El problema de la violencia contra las mujeres es de tal complejidad que su soluci&oacute;n requiere pol&iacute;ticas y acciones coordinadas estrat&eacute;gica e intersectorialmente, con la participaci&oacute;n del Estado y de la sociedad civil. </P>     <P>Los mayores retos planteados se relacionan, en el corto plazo, con la seguridad de las mujeres, con garantizarles justicia y con impedir la impunidad; en mediano y largo plazo, con lograr un cambio cultural y estructural en la sociedad, que permita erradicar las inequidades de g&eacute;nero. </P>     <P>Me gustar&iacute;a citar parte de un poema de Nadia Anjoman, poetiza afgana, que dice as&iacute;: </P> <I>    <P>"...¿C&oacute;mo puedo hablar de miel cuando tengo veneno en los labios? ¡Como el pu&ntilde;o de un opresor, me pega la boca! Yo y el rinc&oacute;n de cautiverio y la tristeza de decepci&oacute;n. Puede que lleve mucho tiempo callada, pero no se me ha olvidado c&oacute;mo recitar un poema. . . ¡Gloria al d&iacute;a que yo rompa la jaula, Me libere la cabeza del desprecio y cante embriagada!" </P> </I>    <P>No obstante, el "pu&ntilde;o del opresor" era m&aacute;s mort&iacute;fero de lo que tal vez ella hubiera imaginado, pues proven&iacute;a de los confines del hogar donde viv&iacute;a. El pu&ntilde;o del opresor que la asesin&oacute; era la encarnaci&oacute;n de todas las fuerzas que se benefician de la opresi&oacute;n de la mujer. Para que Nadia y las dem&aacute;s Nadias puedan escapar de la jaula y cantar con hermosura sus poemas, hay que luchar contra los opresores y contra los elementos que fortalecen y apoyan a los opresores inmediatos. </P> <B>    <P>Referencias </P> </B>    <P>1. McPhail BA, Busch NB, Kulkarni S, Rice G. An integrative feminist model: the evolving feminist perspective on intimate partner violence. Violence Against Women. 2007;13:817-41 </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>2. Halim Chowdhury E. Negotiating State and NGO Politics in Bangladesh: Women Mobilize Against Acid Violence. Violence Against Women. 2007;13:857-73 </P>     <P>3. Sagot M. The critical path of women affected by family violence in Latin America: case studies from 10 countries. Violence Against Women. 2005;11:1292-318 . </P>     <P>4. Batres-M&eacute;ndez G. Del ultraje a la esperanza: Tratamiento de las secuelas del incesto. ILANUD. San Jos&eacute;, Costa Rica. 1997 </P>     <P>5. Batres-M&eacute;ndez G. Violencia de g&eacute;nero, derechos humanos e intervenci&oacute;n policial. ILANUD. San Jos&eacute;, Costa Rica. 2002 </P>     <P>6. Batres-M&eacute;ndez G. La salud de las mujeres y el g&eacute;nero. Med. leg. Costa Rica. 2001;18:10-19. </P>     <P>7. Dekeseredy WS, Dragiewicz M. Understanding the Complexities of Feminist Perspectives on Woman Abuse: A Commentary on Donald G. Dutton's Rethinking Domestic Violence. Violence Against Women. 2007;13:874-84 </P></FONT>     ]]></body>
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