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<journal-title><![CDATA[Acta Médica Costarricense]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Aflatoxinas]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Micotoxins are chemical substances from toxin-producing fungal species, mainly Aspergillus flavus and Aspergillus parasiticus. They can cause diseases and death of animals and human beings. Aflatoxins are micotoxins often isolated from peanuts, rice, corn or other edible seeds improperly handled after harvest. They can also be found in secretions or depositions of animals that commonly eat contaminated food. Aflatoxin ingestion causes aflatoxicosis. B1 aflatoxin is known to alter fetal development and is capable of inducing mutations of genes and cancer. It can specifically induce a mutation of codon 249 of suppressor gene P53 facilitating oncogenesis.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Aflatoxinas]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <div style="text-align: center;"><span  style="font-family: arial; font-weight: bold;">Aflatoxinas</span>    <br> </div>     <p><font face="Arial" size="2">Pilar Bogantes- Ledezma<a name="a01"></a><a  href="#a02">¹</a>, Diego Bogantes-Ledezma <a href="#a02">²</a>, Sixto Bogantes- Ledezma<a  href="#a02">³</a>.</font></p> <font face="Arial" size="2"><b>     <p>Resumen</p> </b> </font>     <p><font face="Arial" size="2">Las aflatoxinas pertenecen a la familia de las micotoxinas, que son sustancias químicas producidas por cepas toxigénicas de hongos, principalmente <i>Aspergillus flavus y Aspergillus parasiticu</i>s. Estas sustancias pueden causar enfermedad y muerte, tanto en animales como en seres humanos.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Las aflatoxinas son frecuentemente aisladas de alimentos como maíz, arroz, maní y otros, que han tenido un mal manejo postcosecha.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">La ingestión de aflatoxinas puede producir una enfermedad conocida como aflatoxicosis.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">La aflatoxina B1 es el factor que más obstaculiza el desarrollo fetal, con mayor capacidad de provocar o acelerar el cáncer, y es además el tipo de aflatoxina que provoca mayores cambios repentinos y permanentes en los genes, entre estos, puede inducir una mutación específica en el codón 249 del gen supresor P53, relacionado con la génesis de tumores.</font></p> <font face="Arial" size="2"> </font>     <p><font face="Arial" size="2"><b>Descriptores: </b>Aflatoxinas, Aspergillus flavus, Aspergillus parasiticus, carcinoma hepatocelular, aflatoxicosis, teratógenos, virus de la hepatitis B.</font></p> <font face="Arial" size="2"><i>     <p align="center"><b>Recibido:</b> 30 de mayo de 2004&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <b>Aceptado:</b> 8 de junio de 2004</p> </i> </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Arial" size="2">    <br> Anivel mundial la prevalencia del cáncer, alcanza cifras alarmantes. Los sistemas de salud están obligados a indagar las posibles causas y factores de riesgo asociados con la oncogénesis.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Las micotoxinas son consideradas el carcinógeno natural más potente conocido hasta el momento.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">A pesar de que el virus de la hepatitis B continúa siendo la principal causa del hepatocarcinoma (CHC), la sola presencia de aflatoxinas incrementa el riesgo relativo de CHC en 3.3 veces, sobre un hígado por lo demás sano. Sin embargo, cuando ambos factores están presentes, ejercen un efecto sinergístico que aumenta el riesgo relativo hasta en 59 veces <a href="#22"><sup>22, 23</sup></a>.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Debido a las características climatológicas del país, la aparición de hongos en las cosechas de granos es cada vez mayor.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">El Ministerio de Agricultura y Ganadería se encarga de realizar muestreos con el fin de determinar las concentraciones de aflatoxinas presentes en los alimentos susceptibles, mediante un convenio con la Universidad de Coste Rica, institución que efectúa los análisis respectivos en laboratorios especializados.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Esta medida se aplica exclusivamente para los granos importados y la producción nacional se exime de dicho exámen, pues la legislación vigente no la contempla. Este trabajo pretende hacer conciencia en todo el personal médico nacional sobre la importancia de las Aflatoxinas y el control deficiente de sus niveles en los granos que ingerimos de la cosecha nacional. No existe ningún control interno en la legislación vigente sobre los niveles máximos de Aflatoxinas permitidos para consumo humano tanto en el maíz, el arroz, los frijoles y otros granos producidos aquí, sólo son para los productos importados.</font></p> <b><font face="Arial" size="2"><b><b>     <p>Micotoxinas</p> </b> </b></font></b>     <p><font face="Arial" size="2">Las micotoxinas son sustancias químicas producidas por hongos, que pueden causar enfermedades y muerte, tanto a hombres como a animales. Las micotoxinas son metabolitos fúngicos secundarios, formados por una serie de reacciones consecutivas, catalizadas a partir de intermediarios bioquímicamente simples del metabolismo primario; por ejemplo: acetato, mebolato, malonato y ciertos aminoácidos <a href="#1"><sup>1, 2</sup></a>. La producción de micotoxinas está asociada al proceso de esporulación del hongo, estrechamente relacionado con las condiciones ambientales y la concentración de nutrientes en el medio <a href="#3"><sup>3</sup></a>.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Las enfermedades que causan las micotoxinas son conocidas con el nombre de micotoxicosis <a href="#4"><sup>4</sup></a>. En altas concentraciones, las micotoxinas pueden producir síndromes agudos de enfermedad, en tanto que a niveles bajos son carcinogénicos, mutagénicos, teratogénicos producen alteraciones mitóticas, interfieren con el desarrollo fetal y pueden reducir la tasa de crecimiento en animales jóvenes, Además alteran la respuesta inmunológica, haciendo a los animales más susceptibles a infecciones <a href="#5"><sup>5</sup></a>. Afectan, entre otros órganos y sistemas blanco: al hígado, el riñón, el sistema nervioso, endocrino e inmune <a href="#6"><sup>6</sup></a>.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Arial" size="2">Las micotoxinas fueron estudiadas más a fondo a partir de 1960, cuando se reportaron varios casos de micotoxicosis en animales. El primero involucró la muerte de pavos alimentados con harina de maní contaminada con hongos. Debido a que la causa era desconocida en ese momento, los investigadores del Tropical Products Institute de Inglaterra la llamaron "Turkey X Disease" <a  href="#7"><sup>7, 8</sup></a>. Poco después, una enfermedad similar causó pérdidas severas en patos de Kenya <a href="#9"><sup>9</sup></a>. Al mismo tiempo se reportaron casos de carcinoma hepatocelular (CHC), en truchas arcoiris de criaderos en Estados Unidos y en Europa. Los análisis del alimento revelaron que el hongo <i>Aspergillus flavus </i>producía la toxina <a href="#10"><sup>10</sup></a>.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Los alimentos pueden contaminarse cuando los hongos se desarrollan durante la cosecha, el almacenamiento o el procesamiento de los alimentos. Los cultivos que se contaminan frecuentemente son: maíz, sorgo, cebada, trigo, centeno, millo, arroz, maní, nueces y semillas de algodón. La contaminación con micotoxinas en los granos generalmente es un proceso aditivo; puede iniciarse en el campo, aumentar durante la cosecha y operaciones de secado y continuar acumulándose durante el almacenamiento. El contenido de agua y la temperatura del grano son factores críticos que afectan la producción de micotoxinas.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Las micotoxinas pueden entrar a la cadena alimenticia de humanos y animales, por contaminación directa o indirecta.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">En la contaminación directa, el hongo toxicógeno crece sobre el material alimenticio. La contaminación indirecta se presenta cuando un alimento es contaminado por una micotoxina <a href="#11"><sup>11</sup></a>.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Muchos hongos son capaces de producir más de una micotoxina y bastantes micotoxinas son producidas por más de una especie de hongos. Con frecuencia, más de una micotoxina se encuentra dentro de un mismo sustrato <a href="#12"><sup>12</sup></a>.</font></p> <b><font face="Arial" size="2"><b><b>     <p>Aflatoxinas</p> </b> </b></font></b>     <p><font face="Arial" size="2">Las aflatoxinas son micotoxinas producidas por cepas toxigénicas de los hongos <i>Aspergillus flavus y Aspergillus parasiticus </i><sup><a href="#4">4</a>, <a href="#13">13</a></sup>. Estas sustancias son altamente cancerígenas, producen toxicidad y cáncer de hígado. Se han detectado en diferentes cultivos en el campo, cosecha, transporte y almacenamiento en el hogar. El maní y el maíz son productos que se contaminan con facilidad. Las aflatoxinas suelen designarse con letras, que se refieren a una característica física o de otro tipo del compuesto, por ejemplo, las B1 y B2 presentan fluorescencia azul y las G1 y G2, fluorescencia verde cuando se exponen a radiación ultravioleta de onda larga.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Las cepas toxicógenas de <i>Aspergillus flavus </i>generalmente producen solo aflatoxina B1 y B2, mientras que las cepas toxicógenas de <i>Aspergillus parasiticu</i>s, producen aflatoxinas B1, B2, G1 y G2 <a href="#14"><sup>14</sup></a>.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Las aflatoxinas son las micotoxinas más estudiadas y controladas. Toxicológicamente se consideran toxinas potentes, relacionadas con la génesis del cáncer, mutaciones puntuales y múltiples alteraciones en el desarrollo fetal. Experimentos realizados en animales han demostrado que las aflatoxinas pueden producir toxicidad aguda y crónica. Los efectos agudos incluyen necrosis hepática, nefritis, y congestión pulmonar. Los efectos crónicos incluyen daño celular, carcinogenicidad, teratogenicidad y mutagenicidad en modelos animales <sup><a href="#11">11</a>, <a  href="#15">15</a></sup>.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Inicialmente, el crecimiento del hongo y el metabolismo primario forman poca o ninguna aflatoxina. Con el tiempo, el fosfato, el nitrógeno y algunos elementos traza son limitados y el crecimiento primario se reduce. Se acumulan varios metabolitos primarios, entre ellos, piruvato, malato, acetato y aminoácidos que provocan el desarrollo y estimulan e inducen la actividad de las enzimas del metabolismo secundario, por la ruta de la biosíntesis de los polikétidos, que a su vez provoca la biosíntesis de las aflatoxinas sobre la biosíntesis de los ácidos grasos en las cepas toxigénicas de <i>Aspergillus flavus y Aspergillus parasiticus </i><a  href="#16"><sup>16</sup></a>.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Arial" size="2">La aflatoxina B1 (AFB1) es la que tiene mayor potencia y actividad carcinogénica a nivel hepático, fetal teratogénica y de ciclo celular mutagénica. La aflatoxina B2 es similar a la B1, excepto por la saturación del primer anillo de furano; es carcinogénica, pero menos tóxica y menos frecuente que la B1. Las propiedades carcinogénicas de ambas se han demostrado en truchas arcoiris, ratas, ratones, cerdos, vacas, caballos, ovejas, patos, pavos, faisanes y pollos <a href="#17"><sup>17</sup></a>.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">El <i>Aspergillus flavus </i>y el <i>Aspergillus parasiticus </i>están considerados como hongos termotolerantes y microtermofílicos. Aunque los niveles y frecuencias máximas se presentan en las regiones tropicales y semitropicales, en donde el clima favorece el crecimiento de los hongos productores de aflatoxinas, puede haber contaminación de los alimentos provenientes de zonas templadas, ya que el <i>Aspergillus flavus </i>está distribuido universalmente y su contaminación con aflatoxinas a los alimentos ha sido detectada en todo el mundo.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Las temperaturas de crecimiento para <i>Aspergillus flavus </i>son: mínima de 6- 8º C, óptima de 36-38º C, y 44-46º C como máxima. Para que produzcan las aflatoxinas, se requieren las siguientes condiciones térmicas: 12º C emperatura mínima, 27-30º C la óptima, y 40-42º C la máxima.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">La presencia de aflatoxinas en los cereales está asociada, tanto a las condiciones de almacenamiento inadecuadas, como a la contaminación del producto en el campo. Los factores que afectan la contaminación de los granos incluyen la cantidad de esporas inoculadas, la tensión durante el crecimiento de las plantas, las poblaciones de insectos y ácaros, los daños causados por otros hongos, las variedades susceptibles o resistentes de las plantas, el daño mecánico, el daño por tormenta, el daño por aves, la nutrición mineral de la planta y la temperatura ambiente <a href="#18"><sup>18</sup></a>.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Los límites obligatorios para el contenido de aflatoxinas en los alimentos vulnerables a ellas se han fijado muy cerca del límite de detección de la metodología analítica, con base en el principio de que no existe ningún nivel inocuo conocido para el ser humano; la norma dictada por la "Food and Drug Administration" (FDA) de los EEUU para los alimentos agrícolas primarios y sus derivados, es de 20 µg/kg de aflatoxinas totales.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">En Costa Rica, se decretó que el nivel máximo de aflatoxinas, en el maní <i>(Arachis hypogae</i>a) que se suministre al consumidor final y a las industrias productoras o fabricantes de alimentos, no podrá superar los 15 µg/kg <a href="#19"><sup>19</sup></a>. A su vez, el nivel máximo de aflatoxinas en el maíz <i>(Zea may</i>s), el arroz <i>(Oriza sativ</i>a), el frijol <i>(Phaseolus vulgari</i>s), el trigo <i>(Triticum aestivu</i>m) y otros cereales, oleaginosas y leguminosas en general, que se suministren al consumidor final y a las industrias productoras o fabricantes de alimentos, no podrá superar los 20 µg/kg <a href="#20"><sup>20</sup></a>. Sin embargo, hay muchas limitaciones para poder cumplir con estas disposiciones, ya que los métodos de muestreo utilizados son deficientes e inapropiados; las micotoxinas no se distribuyen de manera idéntica en un mismo lote de granos, y en muchas ocasiones, existe un impedimento físico para hacer un muestreo uniforme <a href="#21"><sup>21</sup></a>. Por otro lado, en la actualidad solo se tiene control sobre algunos alimentos importados, no así sobre muchos alimentos y productos agrícolas cosechados en el país.</font></p> <b><font face="Arial" size="2"><b><b>     <p>Patogenia</p> </b> </b></font></b>     <p><font face="Arial" size="2">Las aflatoxinas ingeridas, que se absorben por el tracto gastrointestinal, son metabólicamente activadas o detoxificadas en las células de la mucosa intestinal y en el hígado, donde sufren una biotransformación por medio DE procesos de epoxidación, hidroxilación, o-des-metilación, conjugación y procesos espontáneos <a href="#23"><sup>23, 24</sup></a>.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">La AFB1 se metaboliza a través de los citocromos p450 microsomales hepáticos 3A3, 1A2, 3A7 <sup><a href="#22">22</a> </sup>y extrahepáticos 3A4 <a href="#22"><sup>22</sup></a>. Uno de los productos, el B1 8-9 epóxido se le conoce los siguientes efectos biológicos: </font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Se liga al ADN, interfiriendo con la capacidad de la ADN polimerasa, hecho que favorece la aparición de mutaciones por replicación incompleta.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Arial" size="2">Interfiere con la actividad de la ARN polimerasa dependiente del ADN (por su gran capacidad de ligarse al ADN), produciendo como consecuencia, la disminución en el ARN mensajero y la síntesis proteica.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Tiene la capacidad de ligarse a proteínas estructurales y funcionales, alterando su estabilidad. Este efecto es, en gran parte, el responsable de la toxicidad aguda.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">El B1 8-9 epóxido es metabolizado por la glutatión-5-transferasa, que inactiva el compuesto.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Otra vía metabólicamente conocida es la reducción de la AFB1 por las enzimas citosólicas dependientes de NADPH, cuyo producto es el aflatoxicol, con propiedades tóxicas muy similares a la aflatoxina B1 propiamente dicha, de las cuales se conocen:</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">- Inhibición de la incorporación de nucleótidos de uracilo y timina durante la elongación de la cadena, en la síntesis de ácidos nucléicos.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">- Alquilación del ADN con la molécula de aflatoxina, proceso que resulta en la deleción de una base nitrogenada.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">- Ligamen con la membrana del retículo endoplasmático, lo que produce su degranulación, hecho que afecta la estabilidad del ARN mensajero, y se cree que favorece la transformación maligna.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Los cuadros hemorrágicos asociados con las aflatoxinas se explican por la estructura de la molécula de AFB1 (un dihidrofurano con una estructura cumarínica), que inhibe los factores de coagulación dependientes de la vitamina K, además, está implicada en la disminución en la síntesis de fibrinógeno y otros aspectos de la coagulación a nivel hepático <a href="#23"><sup>23, 24</sup></a>.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">La contaminación de alimentos con aflatoxinas es un problema de salud pública mundial.</font></p> <b><font face="Arial" size="2"><b><b>     <p>Impacto de las aflatoxinas en carcinoma hepatocelular:</p> </b> </b></font></b>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Arial" size="2">El CHC es el tumor maligno más frecuente del hígado (75% de todas las neoplasias hepáticas) <a href="#25"><sup>25, 26</sup></a>. Es la quinta neoplasia maligna más frecuente en hombres y la octava en mujeres a nivel mundial <a href="#26"><sup>26</sup></a>.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Apoximadamente se presentan 530.000 casos nuevos de CHC, por año en el mundo; más del 85% ocurre en ciudades con alta seroprevalencia de hepatitis crónica por virus de hepatitis B. Este presenta un patrón de prevalencia con distribuciones geográficas: mientras en Europa y Estados Unidos, la prevalencia es baja (2.7/100.000 habitantes), en regiones de África y Asia es un problema de salud pública, con una prevalencia que oscila entre 30/100.000 y más de 100/100.000.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">En el norte de China, Taiwán, Japón y el sur de África, el C.H.C. representa el 5% - 15% de todas las muertes por cáncer, en mayores de 50 años. En Mozambique y provincias del Sur de China, el CHC explica el 65% - 70% de todas las muertes por cáncer en hombres y el 30% - 55% en mujeres <a href="#29"><sup>29</sup></a>.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">En Costa Rica reportes de 1993 mencionan una prevalencia de 2/100.000 en la población masculina y 1.2/100.000 en la femenina. La tasa de mortalidad es del 4.3% en hombres y del 4% en mujeres <a href="#25"><sup>25</sup></a>.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">La marcada variación mundial en cuanto a incidencia sugiere factores ambientales involucrados en su etiología. </font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Bioanálisis en varias especies, peces, aves, roedores y primates subhumanos, muestran que AFB1 des un carcinogénico en todos los animales <a href="#30"><sup>30, 31,32</sup></a>. Fue designado como un carcinogénico humano en 1993 y asignado al grupo 1, por la Agencia Internacional para el estudio del Cáncer. Experimentos con la toxina química pura mostraron que el carcinoma hepatocelular es inducido en especies susceptibles cuando la AFB1 se encuentra en concentraciones de 15 µg/kg en la dieta suministrada <a href="#33"><sup>33</sup></a>.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Otras micotoxinas, sterigmatocistinas y fumonisinas, son también potentes carcinogénicos hepáticos en animales, pero el conocimiento es poco en cuanto a exposición en humanos <a  href="#34"><sup>34</sup></a>.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Las aflatoxinas y el virus de hepatitis B son factores de riesgo mayores para el CHC en áreas de alta incidencia, como el sureste de Asia y algunas regiones de África. El mecanismo celular y molecular entre estos 2 factores no se ha identificado claramente <a href="#29"><sup>29, 30</sup></a>. La AFB1 parece inducir una mutación muy específica en el codón 249 del gen supresor de tumores p53. La pérdida, la inactivación o la mutación del gen p53 se ha involucrado en la génesis de tumores y constituye la alteración genética presente en los cánceres humanos más frecuentes <sup><a  href="#32">32</a>, <a href="#39">39</a></sup>.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Uno de los mecanismos por medio de los cuales las aflatoxinas pueden relacionarse con el CHC es su gran capacidad de inducir mutaciones. La mutación del gen p53 se ha identificado en la forma endémica de CHC asociada fuertemente a la alta ingesta de aflatoxinas en la dieta. Sugiere que la pérdida de la función normal del gen (supresor tumoral) podría ser un paso clave durante la transformación maligna de los hepatocitos <sup><a href="#33">33</a>,<a  href="#37">37</a></sup>. La poca capacidad para analizar la exposición a aflatoxinas en el ser humano es una seria limitación en las investigaciones; la medición de metabolitos de aflatoxinas, en orina solo refleja exposición dietética reciente a las aflatoxinas. Actualmente se cuenta con el análisis sérico de complejos de unión albúmino-aflatoxinas, que reflejan una exposición en un tiempo de mayor rango. Sin embargo, se requieren de otros métodos de medición para evaluar, en forma más objetiva, el riesgo de estos contaminantes químicos <a href="#39"><sup>39</sup></a>.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">La exposición a aflatoxinas, particularmente cuando se asocia con la presencia de hepatitis viral crónica por virus B, es un factor importante que contribuye en gran medida al desarrollo del carcinoma hepatocelular, en áreas donde se le considera una enfermedad endémica.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Arial" size="2">Pese a los esfuerzos por establecer normas para el control de la exposición humana a alimentos contaminados con aflatoxinas, la lucha se hace insuficiente y poco práctica, ya que se requiere necesariamente un abordaje interdisciplinario del problema, el cual hasta el momento no se ha podido gestar.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">El impacto económico de las aflatoxinas incluye la pérdida de vidas humanas y animales, el incremento en los costos de salud y veterinaria, reducción en la producción animal y otros problemas económicos y comerciales.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Solo mediante una concienciación de los principales sectores socioeconómicos y políticos, implementando estrategias de promoción de la salud, se podrá hacer frente al riesgo que representa la contaminación de alimentos de consumo humano con sustancias carcinogénicas.</font></p> <b><font face="Arial" size="2"><b><b>     <p>Abstract</p> </b> </b></font></b>     <p><font face="Arial" size="2">Micotoxins are chemical substances from toxin-producing fungal species, mainly <i>Aspergillus flavus </i>and <i>Aspergillus parasiticu</i>s. They can cause diseases and death of animals and human beings. </font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Aflatoxins are micotoxins often isolated from peanuts, rice, corn or other edible seeds improperly handled after harvest.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">They can also be found in secretions or depositions of animals that commonly eat contaminated food.</font></p>     <p><font face="Arial" size="2">Aflatoxin ingestion causes aflatoxicosis. B1 aflatoxin is known to alter fetal development and is capable of inducing mutations of genes and cancer. It can specifically induce a mutation of codon 249 of suppressor gene P53 facilitating oncogenesis.</font></p> <b><font face="Arial" size="2"><b><b>     <p>    <br> Referencias</p> </b> </b></font></b>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="1"></a>1. Stein P, Vleggar R, Weassels P. The biosynthesis of aflatoxin and its congeners. En P. S. Steyn, The biosynthesis of mycotoxins. New York: Academic Press 1980: 105-155.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=018819&pid=S0001-6002200400040000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="2"></a>2. Turner, W. Fungal metabolites. London: Academic Press, 1971; 446.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=018820&pid=S0001-6002200400040000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="3"></a>3. Guzmán de Peña D, Aguirre J, Ruiz-Herrera J. Regulation of mycotoxins biosynthesis during sporulation of Aspergelli. En: Miraglia M, Van Equmond H, Berna C, Gilbert J, ed. Mycotoxins and phycotoxin Development in chemistry, toxicology and food safety. USA, 1998; 321-26.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=018821&pid=S0001-6002200400040000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="4"></a>4. Ciegler, A. Mycotoxins: occurrence, chemistry, biological activity. Lloydia 1975; 38: 21-35. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=018822&pid=S0001-6002200400040000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="5"></a>5. Pier A, Cysewski S, Richard J. Implications of micotoxins in animal disease. J Am Vet Med Assoc 1980; 176: 719-24.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=018823&pid=S0001-6002200400040000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="6"></a>6. Kuiper T. Micotoxins: risk assessment and legislation. Toxicol Lett&nbsp; 1995;83: 853-59.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=018824&pid=S0001-6002200400040000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="7"></a>7. Ayres J, mundt J, Sandine W. Microbiology of foods. San Francisco: Freeman, 1980: 708pp.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=018825&pid=S0001-6002200400040000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="8"></a>8. Blount W. Turkey X disease. J Br Turkey Fed 1961;9: 52-77.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=018826&pid=S0001-6002200400040000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="9"></a>9. Carnaghan R, Sargeant K. The toxicity of certain groundnut meal to poultry. Veterinary Record 1961; 73: 726-27.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=018827&pid=S0001-6002200400040000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="10"></a>10. Sargeant K, Sheridan A, Okelly J, Carnaghan R. Toxicology associated with certain samples of groundnut. Nature 1961;192: 1096- 97.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=018828&pid=S0001-6002200400040000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="11"></a>11. Smith J, Hacking A. Fungal toxicity. The filamentous fungi. London: Arnold EV, 1983: 238-64.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=018829&pid=S0001-6002200400040000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="12"></a>12. Hussein HS, Brasel JM. Toxicity, metabolism, and impact of mycotoxins on humans and animals. Toxicology 2001;167: 101- 34.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=018830&pid=S0001-6002200400040000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="13"></a>13. Mirocha C, Pathre S, Christensen, C. Micotoxins: Economic microbiology. London: Academic Press, 1979: 468-83.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=018831&pid=S0001-6002200400040000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="14"></a>14. Hesseltine C, Sorrenson W, Smith M. Taxonomic studies of the aflatoxin producing strains in the Aspergillus flavus group. Micología 1970: 123-32.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=018832&pid=S0001-6002200400040000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="15"></a>15. Massey TE, Smith GB, Tam AS. Mechanisms of aflatoxin B1 lung tumorigenesis. Exp Lung Res 2000 ; 26: 673-83.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=018833&pid=S0001-6002200400040000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="16"></a>16. Maggon KK, Gupta SK, Venkitasubramanian TA. Biosynthesis of aflatoxins. Bacteriol Rev 1977; 41: 822-55.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=018834&pid=S0001-6002200400040000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="17"></a>17. Wogan GN, Edwards GS, Newberne PM. Structure activity relationships in toxicity and carcinogenicity of aflatoxins and analogs. Cancer Res 1971;31: 1936-42.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=018835&pid=S0001-6002200400040000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="18"></a>18. Rodríguez J, Patterson C, Potts M, Poneleit C, Beine R. Role of selected arthropods in the contamination of corn by as Aspergillus flavus measured by aflatoxin production. Alabama: Craftmaster Printers, 1993: 23-26.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=018836&pid=S0001-6002200400040000400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="19"></a>19. La Gaceta. Número 133. Alcance N0 49. Costa Rica 1999: 4.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=018837&pid=S0001-6002200400040000400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="20"></a>20. La Gaceta. Número 140. Costa Rica 1999: 1.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=018838&pid=S0001-6002200400040000400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="21"></a>21. Molina R. Evaluación de cuatro métodos de muestreo para determinar aflatoxinas en maíz almacenado en silos. Boletín Técnico Estación Experimental Fabio Baudrit M. 1995; 28: 68-75.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=018839&pid=S0001-6002200400040000400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="22"></a>22. Araya C. Normas y Procedimientos del Cáncer en Costa Rica. San José: Ediciones Sanabria, 2001; 88-92.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=018840&pid=S0001-6002200400040000400022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="23"></a>23. Sherlock, S. Diseases of the liver and biliary system. Oxford: Black well Scientific Publications, 1985; 456-75.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=018841&pid=S0001-6002200400040000400023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="24"></a>24. Monto A, Wright TL. The epidemiology and prevention of hepatocellular carcinoma. Seminars in Oncology 2001; 28: 441-449.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=018842&pid=S0001-6002200400040000400024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="25"></a>25. Sun Z, Lu P, Gail MH, Pee D, Zhang Q, Ming L, et al. Increased risk of hepatocellular carcinoma in male hepatitis B surface antigen carries with chronic hepatitis that have delectable urinary aflatoxin metabolite M1. Hepatology 1999; 30: 379-83.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=018843&pid=S0001-6002200400040000400025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="26"></a>26. Ozturk M, Bressac B, Puisieux A, Kew M, Volkmonn M, Bozcall S, et al. P53 Mutation in hepatocellular carcinoma after aflatoxin exposure. Lancet 1991;338: 1356-59.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=018844&pid=S0001-6002200400040000400026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="27"></a>27. Balanchandran P. Nut milk extrac in aflatoxin B1 induced hepatocelular carcinoma. J Clin Bioch Nut 1998; 25: 63-70.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=018845&pid=S0001-6002200400040000400027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="28"></a>28. Barraud L. Enhanced duck hepatitis B virus gene expression following aflatoxin B1 exposure. Hepatology 1999;29: 1317-23. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=018846&pid=S0001-6002200400040000400028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="29"></a>29. Jackson PE, Groopman JD, Johnson PJ. Aflatoxin and liver cancer. Liver tumors. Bailliere´s-Clinical-Gastroenterology 1999;13: 545-55.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=018847&pid=S0001-6002200400040000400029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="30"></a>30. Wogan GN. Aflatoxin as human carcinogen (editorial). Hepatology1999; 30: 573-74.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=018848&pid=S0001-6002200400040000400030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="31"></a>31. Wogan G. Aflatoxins as risk factors for hepatocelular carcinoma in humans. Cancer Res. 1992;52 : 2114s-2118s.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=018849&pid=S0001-6002200400040000400031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="32"></a>32. Sylla A, Diallo MS, Castegnaro J, Wild C. Interactions between hepatitis B virus infection and exposure to aflatoxins in the development of hepatocellular carcinoma: a molecular epidemiological approach. Mutat Res 1999;428: 187-96.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=018850&pid=S0001-6002200400040000400032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="33"></a>33. Smela ME, Currier SS, Bailey EA, Essigmann JM. The chemistry and biology of aflatoxin B1: from mutational spectrometry to carcinogenesis. Carcinogenesis 2001; 22: 535-45.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=018851&pid=S0001-6002200400040000400033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="34"></a>34. Hsu IC, Metcalf RA, Sun T, Welsh JA, Wang NJ, Harris CC. Mutational Hotspot in the p53 gene in human hepatocellular carcinomas. Nature 1991; 350: 427-28.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=018852&pid=S0001-6002200400040000400034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="35"></a>35. Ross R, Yuan JM, Yu MC, Wogan G, Qian GS, Tu JT, et al. Urinary aflatoxin biomarkers and risk of Hepatocellular carcinoma. Lancet. 1992; 338: 943-46.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=018853&pid=S0001-6002200400040000400035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="36"></a>36. Fauci A, Braunwald E, Isselbacher K, Wilson J, Martin J, Kasper D, Longo D. Harrison. Principios de Medicina interna. 14ª. Edición. Mc Graw Hill. 1998:660-62.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=018854&pid=S0001-6002200400040000400036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="37"></a>37. Betina V: "Mycotoxins- chemical, biological and environmental aspects" Bioactive molecules;: Elsevier Science Publishers; 1989; 34-39, 151-169, 175-187, 325-331, 355-361, 393-403, 417-421.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=018855&pid=S0001-6002200400040000400037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="38"></a>38. Heathcole, JG; Mibbet, JR; "Aflatoxins: chemical and biological aspects", Elsevier, 1978; 121-129.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=018856&pid=S0001-6002200400040000400038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Arial" size="2"><a name="39"></a>39. Flórez J, Armijo J Mediavilla Á. Farmacología Humana 3a Edición. MASSON. 1997: 76</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=018857&pid=S0001-6002200400040000400039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><font face="Arial" size="2">    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <a name="a02"></a><a href="#a01">1</a>. Médico General</font></p>     <p><font face="Arial" size="2"><a href="#a01">2</a>. Ingeniero agrónomo con énfasis en Fitotecnia, CIGRAS Universidad de Costa Rica</font></p>     <p><font face="Arial" size="2"><a href="#a01">3</a>. Estudiante de medicina Universidad de Costa Rica.</font></p>     <p><b><font face="Arial" size="2"><span style="font-weight: bold;">Correspondencia:</span> </font></b><font face="Arial" size="2">Pilar Bogantes Ledezma E-mail:<a  href="mailto:pbogantes@costarricense.cr"> pbogantes@costarricense.cr</a></font></p> <b><font face="Arial" size="2"> </font></b>     <p><b><font face="Arial" size="2"><span style="font-weight: bold;">Abreviaturas:</span> </font></b><font face="Arial" size="2">CHC, carcinoma hepatocelular; AFB1, aflatoxina b1; FDA, Food and Drug Administration; ADN, ácido desoxirribonucleico; ARN, ácido ribonucleico.</font></p>     <p><b><font face="Arial" size="2"><b>&nbsp;</b></font></b></p>      ]]></body><back>
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