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<publisher-name><![CDATA[Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La enfermedad de Alzheimer y los inhibidores de la colinesterasa]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Geriatría y Gerontología  ]]></institution>
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<institution><![CDATA[,Universidad de Costa Rica  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Alzheimer’s disease has a higher incidence in elderly than in middle-aged persons. As the expectancy of life increases, this disease becomes more frequent. It is characterized by a progressive loss of cognitive and motor abilities. Finding an adequate treatment has become a scientific challenge in recent years, because even though the physiopathology of this disease was described many years ago, no treatment was available for a long time. The studies on colinesterase inhibitors began since the early 90's representing these drugs a first possible cure. In 1993, tacrine, the first colinesterase inhibitor, was approved for use in patients with Alzheimer ’s disease. Nowadays we have multiple drugs of this type, some with excellent results such as rivastigmine. Even though they are of the same pharmacological class, these drugs are very different in their selectivity, specificity and adverse side effects.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Inhibidores de colinesterasa]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <center><b><font face="Arial">La enfermedad de Alzheimer y los inhibidores  de la colinesterasa</font></b></center>  <font face="Arial"><font size="-1">&nbsp;</font></font>     <br> <font face="Arial"><font size="-1">&nbsp;</font></font>      <center><font face="Arial"><font size="-1">Carlos Luis Alp&iacute;zar-Quesada&nbsp;<a name="R1"></a> <sup><a href="#A1">1</a> </sup>, Catalina Morales-Alp&iacute;zar <sup><a href="#A1">2</a> </sup></font></font></center>        <center>&nbsp;</center>  &nbsp;       <p><b><font face="Arial"><font size="-1">Resumen</font></font></b>  </p>     <div align="Justify">     <p><font face="Arial"><font size="-1">La enfermedad de alzheimer (EA), es  muy frecuente en la vejez donde se pierden, en forma lenta y progresiva, capacidades cognoscitivas y motoras. Esta enfermedad ha ido en aumento conforme se incrementa la expectativa de vida de la poblaci&oacute;n. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, descubrir un tratamiento efectivo para esta enfermedad ha sido un verdadero reto cient&iacute;fico. A pesar de que su patolog&iacute;a fue descrita hace algunos a&ntilde;os, no hubo tratamiento disponible hasta hace poco tiempo. Desde principios de los noventa se inici&oacute; el estudio de los inhibidores de la colinesterasa. Se present&oacute; as&iacute;, por primera vez, una probable soluci&oacute;n sintom&aacute;tica a esta enfermedad. En 1993 sali&oacute; al mercado la tacrina, primer medicamento de esta clase. En la actualidad hay m&aacute;s variedad de tratamientos, algunos han dado excelentes resultados, como es el caso de la rivastigmina. A pesar de que todos pertenecen a la misma clase farmacol&oacute;gica, hay grandes diferencias en cuanto a su especificidad, su selectividad y efectos secundarios. A continuaci&oacute;n se describen y analizan los tratamientos disponibles para esta enfermedad.</font></font>   </p> </div>     <p><font face="Arial"><font size="-1"><b>Palabras clave: </b>Inhibidores de colinesterasa, enfermedad de Alzheimer, tratamiento, rivastigmina.</font></font>   </p>     <p><i><font face="Arial"><font size="-1">Recibido: 07 de enero, 2003</font></font></i>   </p>     <p><i><font face="Arial"><font size="-1">Aceptado: 18 de marzo, 2003</font></font></i>   </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Arial"><font size="-1"><b>Abreviaturas: </b>EA, enfermedad  de alzheimer</font></font>  </p>     <p><font face="Arial"><font size="-1">&nbsp;</font></font>     <br> </p>     <div align="Justify"><font face="Arial"><font size="-1">En 1907, el Dr. Alois Alzheimer, un neur&oacute;logo alem&aacute;n, estudi&oacute; y describi&oacute; el cerebro de Augusta D, primer paciente diagnosticado con EA. <sup><a href="#1"> 1</a> </sup> En su cerebro encontr&oacute; lesiones histol&oacute;gicas: atrofia, reducci&oacute;n de los ovillos neurofibrilares y placas seniles extracelulares (placas de amiloide), que caracterizan esta enfermedad. Describi&oacute; sus caracter&iacute;sticas anatomopatol&oacute;gicas y la cl&iacute;nica que acompa&ntilde;aba. Le ayudaron sus disc&iacute;pulos italianos Bonfiglio y Parusinni. <sup><a href="#2">2</a> </sup></font></font>  </div>     <div align="Justify">     <p><font face="Arial"><font size="-1">Sin embargo, es hasta hace poco que  se empieza a obtener resultados tangibles en cuanto a un tratamiento adecuado.  Al aumentar la esperanza de vida en la poblaci&oacute;n costarricense, esta enfermedad se convierte en un verdadero problema social, ya que la edad avanzada es uno de los principales factores de riesgo para la EA.</font></font>  </p> </div>     <div align="Justify">     <p><font face="Arial"><font size="-1">En el pr&oacute;ximo cuarto de siglo,  la proporci&oacute;n de la poblaci&oacute;n estadounidense de 65 a&ntilde;os  y m&aacute;s se espera que se incremente en un 50% aproximadamente, lo cual aumentar&aacute; la frecuencia de enfermedades relacionadas con la edad. <sup><a href="#3">3</a> </sup> Esta es una enfermedad que acarrea problemas serios no s&oacute;lo en Costa Rica, sino en el &aacute;mbito mundial.</font></font>  </p> </div>     <div align="Justify">     <p><font face="Arial"><font size="-1">La EA es caracterizada por una p&eacute;rdida  progresiva de la memoria y las funciones cognitivas, que afecta a 15 millones  de personas alrededor del mundo. La incidencia aumenta un 0.5% por a&ntilde;o,  despu&eacute;s de los 65 a&ntilde;os, hasta un 8% por a&ntilde;o, despu&eacute;s  de los 85 a&ntilde;os. <sup><a href="#4">4</a> </sup></font></font>  </p> </div>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="Justify">     <p><font face="Arial"><font size="-1">Al inicio, esta enfermedad no pas&oacute;  de ser una curiosidad cient&iacute;fica. Con el paso de los a&ntilde;os se ha convertido en una patolog&iacute;a no solo muy frecuente, sino de un impacto tremendo en la salud, por las inconveniencias y sufrimientos que ocasiona a la familia y el costo econ&oacute;mico que conlleva. En Estados unidos se calcula el costo de esta patolog&iacute;a en 75 billones de d&oacute;lares por a&ntilde;o, con una carga muy estresante para familiares y cuidadores. Por esta raz&oacute;n, debe evaluarse el costo de la enfermedad y el de los medicamentos, que suelen ser caros. <sup><a href="#5">5</a> </sup></font></font>  </p> </div>     <div align="Justify">     <p><font face="Arial"><font size="-1">La memoria, el aprendizaje y el comportamiento,  tan alterados en la EA, componen una sucesi&oacute;n de mecanismos diferenciados,  donde cada uno puede depender de procesos psicobi&oacute;logicos y neuroqu&iacute;micos  diferentes. <sup><a href="#6">6</a> </sup> Por esta raz&oacute;n el tratamiento debe ir enfocado a los componentes neurobioqu&iacute;micos del cerebro.</font></font>  </p> </div>     <div align="Justify">     <p><font face="Arial"><font size="-1">Setenta a&ntilde;os despu&eacute;s de la descripci&oacute;n de Alzheimer, en Londres, Davis y Maloney descubrieron  la falta de un neurotransmisor: la acetilcolina en los cerebros de estos pacientes. <sup><a href="#7">7</a> </sup> Ellos encontraron una marcada disminuci&oacute;n de la acetilcolina y dieron nombre a lo que hoy conocemos como: "hip&oacute;tesis hipocolin&eacute;rgica" de la enfermedad de Alzheimer. Se ha visto sobre todo en &aacute;reas espec&iacute;ficas: el hipocampo, cortex frontal, parietal, temporal y todav&iacute;a m&aacute;s temprano: en el cortex entorrinal, el girus cingulado y otras &aacute;reas. <sup><a href="#8">8</a> </sup> Este d&eacute;ficit se ha encontrado tambi&eacute;n en pacientes con Parkinson, demencia por cuerpos de Lewy, demencia vascular y otras demencias. <sup><a href="#2">2</a> ,<a href="#9">9</a> ,<a href="#10">10</a>  </sup>Los s&iacute;ntomas de cualquier tipo de demencia, sin importar la  causa, se deben a este d&eacute;ficit colin&eacute;rgico. Esto produce una falla en la neurotransmisi&oacute;n acetilcolin&eacute;rgica y degeneraci&oacute;n  de los circuitos neuronales. <sup><a href="#2">2</a> </sup></font></font>  </p> </div>     <div align="Justify">     <p><font face="Arial"><font size="-1">Desde luego, la l&oacute;gica fue: si el d&eacute;ficit en los cuadros demenciales es la acetilcolina, como hab&iacute;a sido la dopamina en la Enfermedad de Parkinson, la soluci&oacute;n parec&iacute;a f&aacute;cil: dar acetilcolina para compensar su d&eacute;ficit. La primera estrategia fue utilizar los precursores de la acetilcolina, como la lecitina o la colina; pero era necesario llegar a dosis muy altas. El efecto no fue lo que se esperaba. Se ide&oacute; una nueva estrategia: dar agonistas postsin&aacute;pticos de la acetilcolina para aumentar el efecto de la poca colina que permanec&iacute;a en la sinapsis. En este caso, el problema fueron los efectos t&oacute;xicos de estas sustancias, por lo que pronto cayeron en desuso.</font></font>  </p> </div>     <div align="Justify">     <p><font face="Arial"><font size="-1">Luego se pens&oacute; en buscar un medio para que la acetilcolina tuviera una vida media mayor. Los inhibidores de la enzima que destruye la acetilcolina parec&iacute;an el tratamiento ideal, por eso se llaman inhibidores de la colinesterasa.</font></font>  </p> </div>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="Justify">     <p><font face="Arial"><font size="-1">La acetilcolina est&aacute; formada  por dos componentes, acetato y colina, los cuales se unen mediante la acci&oacute;n  de la acetilcolinesterasa. Esta reacci&oacute;n tiene lugar, en su mayor parte, en los terminales nerviosos, m&aacute;s que en otras regiones neuronales.  La enzima acetiltransferasa es sintetizada en el cuerpo de la neurona y es transportada mediante flujo axopl&aacute;smico a los terminales, donde se activa. La colina es sintetizada en primer lugar en el h&iacute;gado y es transportada a otros &oacute;rganos por v&iacute;a sangu&iacute;nea. La colina libre se capta espec&iacute;ficamente en los terminales nerviosos olin&eacute;rgicos, mediante una bomba de alta afinidad, dependiente de sodio. La colina est&aacute; presente en el espacio extracelular, como resultado de la hidr&oacute;lisis externa de la acetilcolina previamente liberada. El acetato se deriva de la glucosa por la v&iacute;a del piruvato y del complejo piruvato deshidrogenasa mitocondrial, que genera acetil CoA. La acetilcolina transferasa es una prote&iacute;na globular que se encuentra en el cerebro. La regulaci&oacute;n de la s&iacute;ntesis se debe al hecho de que la bomba de colina de alta afinidad resulta inhibida  por un exceso de acetilcolina y acelerada por bajos niveles.<sup><a href="#11"> 11</a> </sup> (<a href="#fig1">figura 1</a> ). La acetilcolina es hidrolizada r&aacute;pidamente (80 a150 microsegundos) por un proceso sucesivo de acetilaci&oacute;n de la enzima, separaci&oacute;n de la colina y separaci&oacute;n del grupo acetilo. <sup><a href="#12">12</a> </sup> Por definici&oacute;n, los inhibidores de la acetilcolinestera intervienen en este proceso, al interactuar con la enzima e inactivarla. De la intensidad con que se fijan a la enzima y de la rapidez con que revierte espont&aacute;neamente dicha fijaci&oacute;n, dependen la intensidad y la duraci&oacute;n de la acci&oacute;n colinester&aacute;sica. Las acciones farmacol&oacute;gicas derivan de la inactivaci&oacute;n de la acetilcolina, en los sitios donde esta se libere fisiol&oacute;gicamente, tanto en el sistema nervioso central,como en las terminaciones nerviosas perif&eacute;ricas, som&aacute;ticas o vegetativas. De manera que puede producir efectos adversos, debido a diferentes mecanismos: a) estimulaci&oacute;n de los receptores muscar&iacute;nicos de los &oacute;rganos efectores vegetativos; b) estimulaci&oacute;n, seguida de depresi&oacute;n o par&aacute;lisis de todos los ganglios vegetativos y de la musculatura esquel&eacute;tica por acci&oacute;n nicot&iacute;nica; c) estimulaci&oacute;n con depresi&oacute;n posterior ocasional, de receptores colin&eacute;rgicos centrales.<sup><a href="#6">6</a> </sup> Algunos de los efectos en el sistema nervioso central son: desincronizaci&oacute;n  del electroencefalograma, activaci&oacute;n generalizada y aumento de la situaci&oacute;n de vigilia. <sup><a href="#13">13</a> </sup> Este efecto es el que se aprovecha para el tratamiento de EA, donde la actividad colin&eacute;rgica est&aacute; disminuida por la p&eacute;rdida de neuronas de este tipo.</font></font> </p> </div>     <center><a name="fig1"></a> <img src="/img/fbpe/amc/v45n2/2171i1.JPG" height="457" width="427"> </center>  &nbsp;     
<br> &nbsp;     <br>     <div align="Justify"><font face="Arial"><font size="-1">Los efectos adversos m&aacute;s frecuentes consisten en una extensi&oacute;n de los efectos colin&eacute;rgicos en los diferentes &oacute;rganos; aparecen con mayor frecuencia al aumentar  r&aacute;pidamente las dosis de los medicamentos. Se podr&iacute;an observar  fasciculaciones musculares, palidez, sudoraci&oacute;n, miosis, salivaci&oacute;n,  constricci&oacute;n bronquial, v&oacute;mitos, diarrea y debilidad muscular,  hasta el punto de que se podr&iacute;a confundir con una crisis miast&eacute;nica.<sup><a href="#6"> 6</a> </sup> En el caso de los f&aacute;rmacos que son selectivos para el sistema nervioso central, los efectos son mucho menos frecuentes.    <br> &nbsp; &nbsp; &nbsp;    <br> </font></font>  </div>     <div align="Justify"><font face="Arial"><font size="-1">Los inhibidores de la colinesterasa retrasan la inactivaci&oacute;n de la acetilcolina despu&eacute;s de su liberaci&oacute;n sin&aacute;ptica, y representan el &uacute;nico tratamiento  aprobado que resulta en beneficio cl&iacute;nico significativo. <sup><a href="#14"> 14</a> </sup> Hay cuatro inhibidores de la colinesterasa disponibles para el tratamiento  de la Enfermedad de Alzheimer: tacrina, donepezilo, galantamina y rivastigmina.<sup><a href="#15"> 15</a> ,<a href="#16">16</a> </sup> A pesar de que se considera que pertenecen a la misma clase farmacol&oacute;gica,  hay grandes diferencias entre ellos <sup><a href="#2">2</a> </sup> (<a href="#cuadro1">Cuadro 1</a> ).</font></font>     <br> </div>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;     <br> &nbsp; </p>     <center>&nbsp;&nbsp;<a name="cuadro1"></a> <img src="/img/fbpe/amc/v45n2/2171i2.JPG" height="487" width="616"> </center>  &nbsp;     
<br> &nbsp;     <br>     <div align="Justify"><font face="Arial"><font size="-1">En cuanto a los medicamentos que existen actualmente, la balanza siempre se inclina a favor de la utilizaci&oacute;n  de los inhibidores de colinesterasa, y cu&aacute;nto m&aacute;s temprano mejor. <sup><a href="#17">17</a> </sup> Se ha visto que estos medicamentos son capaces de disminuir la progresi&oacute;n de la enfermedad. <sup><a href="#18">18    <br> </a> </sup></font></font>  </div>     <div align="Justify"><font face="Arial"><font size="-1">    <br> El primero que sali&oacute; al mercado fue la tetrahidroaminocridina o tacrina que es un inhibidor de acetilcolinesterasa, al igual que de butirilcolinesterasa, de la cual se habla m&aacute;s adelante. No estuvo mucho en el mercado por su hepatotoxicidad. Tanto su efecto en el h&iacute;gado como, el hecho de que debe tomarse cuatro veces al d&iacute;a, lo hac&iacute;a impr&aacute;ctico. La acci&oacute;n inhibidora doble: acetilcolina m&aacute;s butirilcolina, hizo a esta sustancia muy atractiva. Luego aparecieron otras sustancias con esta misma ventaja y una mayor afinidad por &aacute;reas cerebrales afectadas, por lo cual ahora se usa poco <sup><a href="#17">17</a> </sup> (<a href="#cuadro2">Cuadro 2</a> ).</font></font>     <br> </div>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp; </p>     <center>&nbsp;&nbsp;<a name="cuadro2"></a> <img src="/img/fbpe/amc/v45n2/2171i3.JPG" height="267" width="437"> </center>  &nbsp;     
<br> &nbsp;     <br>     <div align="Justify"><font face="Arial"><font size="-1">La butirilcolinesterasa es m&aacute;s abundante en &aacute;reas que se afectan muy temprano en las demencias como: la l&iacute;mbica, por lo cual los medicamentos que tienen la acci&oacute;n dual: inhibir la acetilcolinesterasa y la butirilcolinesterasa, son muy &uacute;tiles en el manejo del trastorno de comportamiento de estos pacientes. <sup><a href="#19">19</a> ,<a href="#20">20</a> </sup> Los medicamentos con acci&oacute;n dual retardan la evolu-ci&oacute;n de la enfermedad con mayor efectividad. <sup><a href="#18">18</a> </sup> Los patrones de respuesta vistos en estudios en largo plazo, parecen respaldar esta hip&oacute;tesis. Los pacientes tratados inicialmente con placebo no logran alcanzar a los pacientes en los que se us&oacute; rivastigmina en todo el estudio. Estos resultados indican que hay un efecto potencial subyacente en la modificaci&oacute;n de la enfermedad, en lo que se refiere a beneficios cognitivos y no cognitivos. <sup><a href="#18">18</a> ,<a href="#21">21</a> </sup></font></font>       <p><font face="Arial"><font size="-1">Adem&aacute;s, se ha encontrado que  la inhibici&oacute;n de la butirilcolinesterasa afecta la formaci&oacute;n  y la maduraci&oacute;n de amiloide y hace que este sea menor o, por lo menos, que las placas inertes no se transforman en da&ntilde;inas. Al inhibirse la butirilcoli-nesterasa, se evita la transformaci&oacute;n de la placa de amiloide en una inflamatoria, lo cual se ha podido deducir del alto contenido de esta en las placas maduras. <sup><a href="#22">22</a> </sup></font></font>  </p>     <p><font face="Arial"><font size="-1">Igualmente importante es el hallazgo  de los is&oacute;meros de estas enzimas y su distribuci&oacute;n. Las formas  G1 aumentan o se mantienen en pacientes con Alzheimer, en relaci&oacute;n  con las isoformas G2 y G4. Esto puede seguirse de una manera fiel, haciendo  estudios de estas isoformas en l&iacute;quido c&eacute;faloraqu&iacute;deo.  <sup><a href="#23">23</a> </sup></font></font>  </p>     <p><font face="Arial"><font size="-1">En voluntarios sanos con una dosis &uacute;nica de rivastigmina, se logr&oacute; determinar que la capacidad inhibitoria de butirilcolinesterasa fue del 10% y del 6% para la acetilcolinesterasa en eritrocitos, mientras que en LCR fue de 38.9% para la primera y del 9.7% para la segunda, pero no sucede lo mismo cuando estos estudios se realizan con pacientes que tienen EA, en quienes la inhibici&oacute;n es mayor. <sup><a href="#23"> 23</a> </sup></font></font>  </p> </div>     <div align="Justify">     <p><font face="Arial"><font size="-1">Como todos sabemos, las colinesterasas  se encuentran en otras &aacute;reas diferentes al cerebro, como la sangre,  el h&iacute;gado, el intestino o la uni&oacute;n neuromuscular, pero en el caso de las demencias, nos interesa su acci&oacute;n en las &aacute;reas cerebrales.</font></font>   </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="-1"><font face="Arial">La tacrina carece de esta afinidad a los tejidos cerebrales, por lo que su acci&oacute;n es equiparable tanto en el cerebro como en los eritrocitos. Esto ocasiona muchos efectos colaterales.  Uno de estos es la alteraci&oacute;n hep&aacute;tica, por lo que ya no se utiliza. </font><sup><font face="Arial,Helvetica"><a href="#24">24</a> </font></sup></font>  </p>     <p><font face="Arial"><font size="-1">El Donepezilo tiene efectos centrales  m&aacute;s espec&iacute;ficos, pero tambi&eacute;n tiene acci&oacute;n sobre la placa neuromuscular. Esto produce algunos efectos indeseables como calambres en las piernas e incontinencia urinaria. Algo similar sucede con la galantamina. Hasta el momento el &uacute;nico f&aacute;rmaco con alta afinidad cerebral es la rivastigmina, lo que debe, en parte, a su acci&oacute;n lipof&iacute;lica. Recordemos que el cerebro es graso y es ah&iacute; donde interact&uacute;a con la acetilcolinesterasa y la butirilcolinesterasa. <sup><a href="#24"> 24</a> </sup> (<a href="#cuadro2">Cuadro 2</a> )</font></font>  </p>     <p><font face="Arial"><font size="-1">La rivastigmina es 5 veces m&aacute;s  af&iacute;n a la forma G1, que justamente es la que aumenta en el cerebro  de pacientes con EA. Al contrario de otras formas como la G2, que est&aacute;  m&aacute;s presente en el m&uacute;sculo esquel&eacute;tico y la forma G4, en la uni&oacute;n neuromuscular. <sup><a href="#25">25</a> </sup></font></font>  </p> </div>     <div align="Justify">     <p><font face="Arial"><font size="-1">Tambi&eacute;n son de inter&eacute;s  los efectos de estos medicamentos en largo plazo. Un estudio reciente ha sugerido que el tratamiento cr&oacute;nico con donepezilo produce incremento de los receptores de la colinesterasa, produciendo tolerancia. La rivastigmina, al ser reversible lentamente (pseudo irreversible) (<a href="#cuadro1">Cuadro  1</a> ), no produce este efecto, por lo que es posible que sea a largo plazo beneficiosa. <sup><a href="#25">25</a> </sup></font></font>  </p> </div>     <div align="Justify">     <p><font face="Arial"><font size="-1">La forma G1 es la que aumenta en cerebros  de pacientes con Alzheimer. Esto puede explicar por qu&eacute; los calambres  musculares, la incontinencia urinaria o las manifestaciones cardiacas no aparecen con la rivastigmina y s&iacute; pueden hacerlo con los otros inhibidores de la colinesterasa. Este is&oacute;mero G1 aumenta en el hipocampo y en el c&oacute;rtex frontal, &aacute;reas muy importantes en la atenci&oacute;n.</font></font>   </p>     <p><font face="Arial"><font size="-1">Se ha visto que en pacientes tratados  con rivastigmina por m&aacute;s de 1 mes (3-6 miligramos), se produce un aumento del flujo cerebral en los l&oacute;bulos frontal, temporal y parietal del cerebro. El estudio con tomograf&iacute;a de emisi&oacute;n de positrones  (Positron Emisi&oacute;n Tomography: PET) ha mostrado una mejor&iacute;a en el metabolismo de la glucosa en el c&oacute;rtex prefrontal derecho, por m&aacute;s de 12 meses de tratamiento 26 &aacute;reas muy importantes en el aprendizaje y la memoria de trabajo y la atenci&oacute;n. <sup><a href="#27"> 27</a> </sup></font></font>  </p>     <p><font face="Arial"><font size="-1">Este mismo efecto se ha mostrado no  solo en el c&oacute;rtex cerebral prefrontal, sino tambi&eacute;n en el hipocampo, en la am&iacute;gdala, y es quiz&aacute; lo que explica el efecto tan claro de este medicamento sobre los trastornos del comportamiento. (<a href="#cuadro2"> Cuadro 2</a> ) Estos trastornos, una vez presentes, tienden a progresar si no se da un medicamento que act&uacute;e sobre ellos. La depresi&oacute;n, la ansiedad y la agitaci&oacute;n son los m&aacute;s frecuentes: la agresi&oacute;n que puede producirse es particularmente dif&iacute;cil de manejar y es quiz&aacute;s la primera causa de institucionalizaci&oacute;n de estos pacientes. <sup><a href="#28"> 28</a> </sup></font></font>  </p> </div>     <div align="Justify">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Arial"><font size="-1">Las ideas paranoides, las alucinaciones  muy claras, casi siempre visuales, la incontinencia urinaria, as&iacute; como los movimientos estereotipados y repetitivos, exasperan hasta a los cuidadores m&aacute;s entrenados y todo obedece a interrupciones en los circuitos que comunican las neuronas, como tambi&eacute;n sucede en las demencias vasculares y al d&eacute;ficit de los neurotransmisores que ya hemos comentado. <sup><a href="#29"> 29</a> </sup></font></font>  </p> </div>     <div align="Justify">     <p><font face="Arial"><font size="-1">La afectaci&oacute;n de los l&oacute;bulos  frontales y temporales, t&iacute;pica en esta patolog&iacute;a, explica los trastornos del comportamiento y los cambios emotivos. La causa subyacente  de estas alteraciones es un d&eacute;ficit colin&eacute;rgico en el &aacute;rea  l&iacute;mbica o paral&iacute;mbica, por eso responden a las sustancias que mejoran ese neurotransmisor. Esta es la raz&oacute;n por la cual las drogas que vayan a modificar positivamente estos trastornos del comportamiento, van a ser muy apreciadas.</font></font>  </p> </div>     <div align="Justify">     <p><font face="Arial"><font size="-1">Desde luego que los antipsic&oacute;ticos,  conocidos como inhibidores de la dopamina, disminuyen la agresi&oacute;n,  la agitaci&oacute;n y la psicosis. El inconveniente de estos f&aacute;rmacos  se relacionan con efectos colaterales, como s&iacute;ntomas extrapiramidales  muy molestos, especialmente en la enfermedad por cuerpos de Lewy, en la demencia del Parkinson, y pueden incrementar el d&eacute;ficit cognitivo preexistente. La rivastigmina afecta posi-tivamente estos cambios, al aumentar la vida del neurotransmisor que hace falta para mejorar la memoria. <sup><a href="#29"> 29</a> </sup></font></font>  </p> </div>     <div align="Justify">     <p><font face="Arial"><font size="-1">Adem&aacute;s, la rivastigmina se elimina  por v&iacute;a renal. Esta es una gran ventaja, porque en el caso de necesitarse  un antipsic&oacute;tico, este puede utilizarse sin problema, dado que, la rivastigmina no emplea la v&iacute;a del citocromo P 450, como s&iacute; sucede con otros inhibidores de la acetilcolinesterasa (<a href="#cuadro1">Cuadro  1</a> ).</font></font>  </p> </div>     <div align="Justify">     <p><font face="Arial"><font size="-1">Hay estudios en los cuales se combina  la utilizaci&oacute;n de rivastigmina con la risperidona. <sup><a href="#30"> 30</a> </sup> Sin embargo, todav&iacute;a no hay resultados concluyentes sobre esta combinaci&oacute;n.</font></font>  </p> </div>     <div align="Justify">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Arial"><font size="-1">Estos medicamentos no van a ser la cura de la enfermedad, pero s&iacute; puede influenciar positivamente la cl&iacute;nica de la patolog&iacute;a: en el &aacute;mbito cognitivo, del comportamiento y de actividades de la vida diaria. Todo esto va a permitir una mejor calidad de vida para el paciente y los cuidadores, y en todo caso, retrasar la institucionalizaci&oacute;n.</font></font>   </p>     <p><font face="Arial"><font size="-1">Se ha repetido muchas veces, que el  tratamiento de los s&iacute;ndromes demenciales debe iniciarse con le explicaci&oacute;n  del diagn&oacute;stico a los familiares. Se debe plantear el horizonte de c&oacute;mo va a evolucionar la enfermedad y conseguir, que en todo caso, los cuidadores sientan que pueden contar con apoyo. A lo largo del tiempo se puede decir que el mayor enemigo es el miedo al futuro, a sentirse solo, a que nadie ayude cuando se necesite. Este conocimiento va a propiciar una mejor relaci&oacute;n entre toda la familia y evitar roces.</font></font>   </p> </div>     <div align="Justify">     <p><font face="Arial"><font size="-1">Tambi&eacute;n es importante que el  m&eacute;dico ayude en los altos y bajos de la enfermedad, en estabilizar  las patolog&iacute;as concurrentes o subyacentes, ya evitar la sobremedicaci&oacute;n.  Se debe colaborar con a la familia para eliminar gastos que no son necesarios;  se trata de una enfermedad cuya evoluci&oacute;n es larga (m&aacute;s o menos 12 a&ntilde;os), de modo que la f&aacute;rmaco-econom&iacute;a cuenta mucho. Se debe seguir al paciente y evitar hacer un diagn&oacute;stico y dejar a los familiares a la deriva; es necesario que el m&eacute;dico acompa&ntilde;e y gu&iacute;e en todo el proceso.</font></font>  </p> </div>     <div align="Justify"><font face="Arial"><font size="-1">La manera de iniciar estos f&aacute;rmacos debe ser paulatina, para evitar los efectos colaterales. Posteriormente se va subiendo la dosis con lentitud, en una base mensual y a veces, sobre todo en pacientes delgados, es mejor tomarlos con las comidas o ingerir la dosis mayor por las noches. La ventaja de tomar el medicamento con las comidas es que se retrasa la absorci&oacute;n, se disminuye el nivel m&aacute;ximo en sangre y se amplia entonces el &aacute;rea bajo la curva en el tiempo. <sup><a href="#2">2</a> </sup> Cuando se presenta una reacci&oacute;n es mejor devolverse a la dosis anterior, no se vuelve a subir hasta pasados al menos 15 d&iacute;as. Es dif&iacute;cil llegar a 13.5 miligramos/ d&iacute;a. La dosis es, la mayor&iacute;a de las veces, alrededor de 6 a 9 miligramos/ d&iacute;a, ya que dosis menores de 6 miligramos no suelen ser eficientes y mayores de 12 miligramos suelen producir n&aacute;useas <sup><a href="#31">31</a> ,<a href="#32">32</a> </sup> (<a href="#cuadro3">Cuadro 3</a> ).</font></font>     <br> </div>     <p>&nbsp; </p>     <center>&nbsp;<a name="cuadro3"></a> <img src="/img/fbpe/amc/v45n2/2171i4.JPG" height="364" width="349"> </center>  &nbsp;     
<br> &nbsp;     <br>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="Justify"><font face="Arial"><font size="-1">Los efectos colaterales m&aacute;s reportados son nauseas, v&oacute;mitos, mareos, una sensaci&oacute;n molesta en la cabeza de "me estoy volviendo loco". En algunas ocasiones se presentan cuadros de excitaci&oacute;n que obligan a disminuir la dosis. El donepezilo se toma una vez al d&iacute;a, de preferencia por la noche, iniciando con 5 miligramos y tratando de llegar a 10 miligramos diarios, no antes de un mes. Los s&iacute;ntomas extrapiramidales son m&aacute;s frecuentes  con el donepezilo que con los otros, por lo que esta medicina debe administrarse  con cuidado a pacientes que sufren enfermedad de Parkinson o demencia por  cuerpos de Lewy, pues son muy sensibles a los s&iacute;ntomas extrapiramidales  (<a href="#cuadro3">Cuadro 3</a> ).</font></font>  </div>     <div align="Justify">     <p><font face="Arial"><font size="-1">La galantamina se debe iniciar con 4 miligramos dos veces al d&iacute;a y luego se suben 4 miligramos cada 15 d&iacute;as hasta llegar a una dosis de 12 miligramos, luego 16 y raramente  24 miligramos, haciendo la escalada mensual. <sup><a href="#2">2</a> </sup></font></font>  </p>     <p><font face="Arial"><font size="-1">La rivastigmina se inicia con 1.5 miligramos  dos veces al d&iacute;a, a veces 1.5 miligramos por la noche, luego se va subiendo la dosis de forma muy suave. Uno de los grandes problemas es aumentar la dosis muy r&aacute;pidamente, dado que los efectos colaterales estropean una buena oportunidad para el paciente. Otro problema consiste en no esperar el tiempo necesario para que los f&aacute;rmacos act&uacute;en en la dosis recomendada; este lapso debe ser por lo menos dos meses.</font></font>  </p>     <p><font face="Arial"><font size="-1">Los trastornos del sue&ntilde;o son  un acompa&ntilde;ante de las demencias tipo alzheimer, Parkinson y por cuerpos de Lewy. El donepezilo reduce la latencia de la etapa del sue&ntilde;o MOR (movimientos oculares r&aacute;pidos), por lo que hay quienes no lo usan en personas con problemas importantes del sue&ntilde;o, lo que no sucede con la rivastigmina. <sup><a href="#33">33</a> </sup> En cuanto a los efectos cardiovasculares bradicardia y extrasistolia) que se presentan a veces y que no suelen ser muy graves, no se han reportado con la rivastigmina; lo mismo se puede decir de los calambres en las piernas o la incontinencia urinaria. En un an&aacute;lisis de cuatro estudios de casos y controles en Enfermedad de Alzheimer se demostr&oacute; que no hay asociaci&oacute;n entre el tratamiento con rivastigmina y cambios en la frecuencia cardiaca, ritmo, presi&oacute;n arterial, anormalidades de electrocardiograma o frecuencia respiratoria. <sup><a href="#34">34</a> </sup> Ya se hab&iacute;a mencionado que la interacci&oacute;n con otras drogas es muy poco probable. La rivastigmina no utiliza la ruta del citocromo para su eliminaci&oacute;n. Esto es particularmente importante de tener en cuenta, ya que las personas mayores poseen m&uacute;ltiples patolog&iacute;as y reciben muchos f&aacute;rmacos a la vez. En gerofarmacolog&iacute;a, cada d&iacute;a se tiende a usar medicamentos con pocas interacciones, o por lo menos con las menores.</font></font>  </p> </div>     <div align="Justify">     <p><font face="Arial"><font size="-1">En el horizonte hay otras formas de  tratamiento, como la vacuna contra el Alzheimer, propugnada en los laboratorios  Elan, con el Dr. Schenk; era una excelente propuesta, sin embargo se presentaron  15 casos de meningoencefalitis, por lo que se detuvo su uso. En este momento  hay otra forma de vacunaci&oacute;n que se est&aacute; estudiando en Suiza,  el Dr. Hoeck, pero es muy temprano para tener conclusiones. <sup><a href="#35"> 35</a> </sup></font></font>  </p>     <p><font face="Arial"><font size="-1">El Dr. Dennos Selkoe, de la universidad  de Harvard, sigue encabezando un grupo de investigadores que est&aacute; tratando de evitar la formaci&oacute;n del amiloide o lograr que, por lo menos, este sea m&aacute;s soluble con un grupo de enzimas llamadas se-cretasas. Hay promesas con la gamma secretasa, pero no son m&aacute;s que eso. <sup><a href="#3"> 3</a> </sup></font></font>     <br> &nbsp;     <br> <font face="Arial"><font size="-1">Otro campo que tuvo y a&uacute;n tiene  muchos adeptos es el de los antinflamatorios. Las citokinas cada vez tienen  m&aacute;s importancia en esta patolog&iacute;a. Tambi&eacute;n se podr&iacute;an  citar los antioxidantes y los estr&oacute;genos, pero no existe base cient&iacute;fica  para su uso. <sup><a href="#3">3</a> </sup></font></font>  </p> </div>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="Justify"><font face="Arial"><font size="-1">Hasta hace poco tiempo este era un terreno movedizo, donde la posibilidad de objetivar resultados que justificaran el empleo de un f&aacute;rmaco, resultaba con frecuencia un obst&aacute;culo dif&iacute;cilmente superable. En la actualidad todav&iacute;a falta mucho terreno por recorrer, sin embargo, parece que estamos m&aacute;s cerca de un tratamiento eficaz y pr&aacute;ctico. Al final, solo la acci&oacute;n  terap&eacute;utica sabiamente seguida y analizada por cada m&eacute;dico proscriptor, constituir&aacute; el dictamen que consagre o deseche un producto presuntamente favorable. Ni la aceptaci&oacute;n cr&eacute;dula, ni el rechazo puritano, favorecer&aacute;n el avance de unos campos tan necesitados de soluciones terap&eacute;uticas firmes y seguras.</font></font>     <br> </div>     <p>&nbsp; &nbsp;     <br> <b><font face="Arial"><font size="-1">Abstract</font></font></b>  </p>     <div align="Justify"><font face="Arial"><font size="-1">Alzheimer&#8217;s disease has a higher incidence in elderly than in middle-aged persons. As the expectancy of life increases, this disease becomes more frequent. It is characterized by a progressive loss of cognitive and motor abilities. Finding an adequate treatment has become a scientific challenge in recent years, because even though the physiopathology of this disease was described many years ago, no treatment was available for a long time. The studies on colinesterase inhibitors began since the early 90&uml;s representing these drugs a first possible cure. In 1993, tacrine, the first colinesterase inhibitor, was approved  for use in patients with Alzheimer &#8217;s disease. Nowadays we have multiple drugs of this type, some with excellent results such as rivastigmine. Even though they are of the same pharmacological class, these drugs are very different in their selectivity, specificity and adverse side effects.</font></font>      <br> </div>     <p>&nbsp;     <br> &nbsp;     <br> <b><font face="Arial"><font size="-1">Referencias</font></font></b>  </p>     <!-- ref --><p><a name="1"></a> <font face="Arial"><font size="-1">1. <a href="www.ciudadfutura.com/temassalud/articulos/alzheiach.pdf"> www.ciudadfutura.com/temassalud/articulos/alzheiach.pdf</a> </font></font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=012588&pid=S0001-6002200300020000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><div align="Justify">     <!-- ref --><p><a name="2"></a> <font face="Arial"><font size="-1">2. Farlow RM. Chlolinesterase inhibitors: relating pharmacological properties to clinical profiles. Int J Clin Pract 2002; Suppl 127: 1-5.</font></font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=012590&pid=S0001-6002200300020000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a name="3"></a> <font face="Arial"><font size="-1">3. Zurad E. Nuevos tratamientos de la Enfermedad de Alzheimer:una revisi&oacute;n. Drug Benedit Trends 2001: 1-9.</font></font>   &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=012591&pid=S0001-6002200300020000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a name="4"></a> <font face="Arial"><font size="-1">4. Makeup R, Sano M. Treatment of Alzheimer&#8217;s disease. N Engl J Med 1999; 341: 1671-9</font></font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=012592&pid=S0001-6002200300020000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a name="5"></a> <font face="Arial"><font size="-1">5. Frolich L. Psychosocial care in Alzheimer&#8217;s disease:a clinician&#8217;s perspective. Alzheimer Insights 1999; Jan:18-20.</font></font>   &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=012593&pid=S0001-6002200300020000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a name="6"></a> <font face="Arial"><font size="-1">6. Fl&oacute;rez J. Farmacolog&iacute;a humana. Espa&ntilde;a:Editorial Masson, 1997:222-224, 594-596.</font></font>   &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=012594&pid=S0001-6002200300020000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a name="7"></a> <font face="Arial"><font size="-1">7. Davies K, Maloney, A. Selective loss of central cholinergic neurons in Alzheimer disease. Lancet 1976; 2: 1403-7.</font></font>   &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=012595&pid=S0001-6002200300020000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a name="8"></a> <font face="Arial"><font size="-1">8. Geula C, Mesulam M-M. Chonigergic systems and related neropathological predilection patterns in Alzheimer Disease. In Terry RD, Katzman R, Bick KL, Eds. Alzheimer Disease. New York, USA: Raven Press Ltd, 1994: 263-291.</font></font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=012596&pid=S0001-6002200300020000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a name="9"></a> <font face="Arial"><font size="-1">9. McKeith I. Dementia with Lewy bodies. Br J Psychiatry 2002; 180: 144-147.</font></font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=012597&pid=S0001-6002200300020000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a name="10"></a> <font face="Arial"><font size="-1">10. Esiri MM, McShane RH. Parkinson&#8217;s Disease and Dementia. In: Esiri MM, Morris JH, Eds. The neuropathology of dementia. Cambridge, UK: Cambridge University Press, 1997; Chapter 6: 174-193.</font></font>   &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=012598&pid=S0001-6002200300020000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a name="11"></a> <font face="Arial"><font size="-1">11. <a href="www.javeriana.edu.co/facultades/ciencias/jairo/neurobioquimica/neurotransmisores/"> www.javeriana.edu.co/facultades/ciencias/jairo/neurobioquimica/neurotransmisores/acetilcolina.htm</a> </font></font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=012599&pid=S0001-6002200300020000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a name="12"></a> <font face="Arial"><font size="-1">12. Arendt T. Mecanismos colin&eacute;rgicos de trastornos del comportamiento en Enfermedad de Alzheimer. Alzheimer Insights 2001; Feb:1-3.</font></font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=012600&pid=S0001-6002200300020000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a name="13"></a> <font face="Arial"><font size="-1">13.<a href="www.medmayor.cl/apuntes/farmacologia/colinergicos,%20adrenergicos%20y%20serotoninergicos.htm"> www.medmayor.cl/apuntes/farmacologia/colinergicos,%20adrenergicos%20y%20serotoninergicos.htm</a> .</font></font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=012601&pid=S0001-6002200300020000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a name="14"></a> <font face="Arial"><font size="-1">14. Greig N et al. Butirilcolinesterasa: un nuevo objetivo terap&eacute;utico en el tratamiento de la Enfermedad de Alzheimer? Alzheimer Insights 2001; Jun 1-3.</font></font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=012602&pid=S0001-6002200300020000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a name="15"></a> <font face="Arial"><font size="-1">15. Bryant J et al. Clinical and cost-effectiveness of donepezil, rivastigmine and galantamine for Alzheimer Disease: a rapid and systematic review. Health Technol Assess 2001; 5:1-137.</font></font>   &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=012603&pid=S0001-6002200300020000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a name="16"></a> <font face="Arial"><font size="-1">16. Doody R et al. Practice Parameter: Managemente of dementia (an evidence based review). Reports of the Quality Standards Subcommittee of the American Academy of Neurology. Neurology 2001; 56: 1154-1166.</font></font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=012604&pid=S0001-6002200300020000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a name="17"></a> <font face="Arial"><font size="-1">17. Gray A. Meeting the economic challenges of Alzheimer&#8217;s disease: will drug interventions ease the burden? Alzheimer Insights 2000; May: 4-6.</font></font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=012605&pid=S0001-6002200300020000500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a name="18"></a> <font face="Arial"><font size="-1">18. Farlow M et al. A 52-week study of the efficacy of rivastigmime in patients with mild to moderately severe Alzheimer&#8217;s disease. Eur Neurol 2000; 44: 234-241.</font></font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=012606&pid=S0001-6002200300020000500018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a name="19"></a> <font face="Arial"><font size="-1">19. Mesulam M et al. Widely spread butyrylcolinesterase can hydrolyze aceticholine in the normal and Alzheimer brain. Neurobiol Dis 2002; 9:88-93.</font></font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=012607&pid=S0001-6002200300020000500019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a name="20"></a> <font face="Arial"><font size="-1">20. Lie B et al. Abundant tissue butyrylcolinestyerase and its posible function in the acetylcholinesterase knockout mouse. J Neurochem 2000; 75: 1320-1331</font></font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=012608&pid=S0001-6002200300020000500020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a name="21"></a> <font face="Arial"><font size="-1">21. Roesler M, Retz W, Retz Junginger P, Dennler HJ. Effects of two-year treatment with the cholinesterase inhibitor rivastigmine on behavioral symptoms in Alzheimer&acute;s Disease. Behav Neurol 1998; 11: 211-216.</font></font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=012609&pid=S0001-6002200300020000500021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a name="22"></a> <font face="Arial"><font size="-1">22. Arendt T. Changes in acetylcholinesterase and butyrylcholinesterase in Alzheimer. Neurochem1992; 4:12-17.</font></font>   &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=012610&pid=S0001-6002200300020000500022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a name="23"></a> <font face="Arial"><font size="-1">23. Poirier J. Evidence that the clinical effects of cholinesterase inhibitors are related to potency and targeting of action. Int J Clin Pract 2002; Suppl 127: 6-17.</font></font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=012611&pid=S0001-6002200300020000500023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a name="24"></a> <font face="Arial"><font size="-1">24. Inglis F. The tolerability and safety of cholinesterase inhibitors in the treatment of dementia. Int J Clin Pract 2002; Suppl 127; 45-58</font></font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=012612&pid=S0001-6002200300020000500024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a name="25"></a> <font face="Arial"><font size="-1">25. Davidsson P et al. Differential Increase in cerebrospinal fluid-acetylco-linesterase after treatment with acetylcolinesterase inhibitors in patients with Alzheimer Disease. Neurosci Lett 2001; 300: 157-160.</font></font>   &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=012613&pid=S0001-6002200300020000500025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a name="26"></a> <font face="Arial"><font size="-1">26. Venneri A et al. Cerebral blood flow and cognitive responses to rivastigmine treatment in Alzheimer disease. Neuro Report 2002; 5:23-27.</font></font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=012614&pid=S0001-6002200300020000500026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a name="27"></a> <font face="Arial"><font size="-1">27. Nordberg A et al. Improved cortical glucose metabolism in Alzheimer with patients treated with rivastigmine for one year. J Neurol Sc 2001; 187: 14-18.</font></font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=012615&pid=S0001-6002200300020000500027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a name="28"></a> <font face="Arial"><font size="-1">28. Doncel B, Drachman D. Incontinent and troublesome behaviors predict institutionalizations. J Geriatric Psychiat 1992; 3: 12-16.</font></font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=012616&pid=S0001-6002200300020000500028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a name="29"></a> <font face="Arial"><font size="-1">29. Del Ser T. Dementia with Lewy Bodies. Alzheimer Insights 2001; May: 1-3.</font></font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=012617&pid=S0001-6002200300020000500029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a name="30"></a> <font face="Arial"><font size="-1">30. Weiser M, Rotmensch H. Coadministration of rivastigmine with risperidone in dementia patients with behavioral disturbances. Int. J. Geriat. Psychiat 2002; 6:28-32.</font></font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=012618&pid=S0001-6002200300020000500030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a name="31"></a> <font face="Arial"><font size="-1">31. Corey-Bloom J, Anad R, Messina J, Veach J, for the ENA-713 B352 Study Group. A randomized trial evaluating the efficacy and safety of ENA-731 (rivastigmine tartrate),a new acetylcolinesterase inhibitor, in patients with mild to moderately severe Alzheimer&acute;s Disease. Int J Geriatr Psychofarmacol 1998; 1:55-65.</font></font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=012619&pid=S0001-6002200300020000500031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a name="32"></a> <font face="Arial"><font size="-1">32. Rosler M et al. Efficacy and safety of rivastigmine in patients with Alzheimer&acute;s Disease: international randomized control trial. BMJ 1999; 318: 633-638.</font></font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=012620&pid=S0001-6002200300020000500032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a name="33"></a> <font face="Arial"><font size="-1">33. Schredl M et al. Donepezil-induced REM sleep augmentation,enhances memory performance in elderly, healthy persons. Exp Gerontol 2001; 36: 353-361.</font></font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=012621&pid=S0001-6002200300020000500033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a name="34"></a> <font face="Arial"><font size="-1">34. Potkin S, Messina J, Graham S. Safety of rivastigmine in Alzheimer&acute;s Disease. Neurol 2000; 54: 2261-2268.</font></font>   &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=012622&pid=S0001-6002200300020000500034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a name="35"></a> <font face="Arial"><font size="-1">35. McIntosh A. Manejo en equipo de la demencia en cuidado primario. Visi&oacute;n del R.U. Alzheimer Insights 2001; 7:8-11.</font></font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=012623&pid=S0001-6002200300020000500035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><font face="Arial"><font size="-1">&nbsp;</font></font>  </p>     <p><a name="A1"></a> <font face="Arial"><font size="-1"><a href="#R1">1</a>  M&eacute;dico especialista en Geriatr&iacute;a y Gerontolog&iacute;a, &aacute;rea  de inter&eacute;s envejecimiento</font></font> <font face="Arial"><font size="-1"> cerebral.</font></font>  </p>     <p><font face="Arial"><font size="-1"><a href="#R1">2</a>  M&eacute;dico General. Graduado de la Universidad de Costa Rica.</font></font>   </p>     <p><font face="Arial"><font size="-1"><b>Correspondencia: </b>Carlos Luis  Alp&iacute;zar-Quesada. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:calpizar@hospitalsanjose.net"> calpizar@hospitalsanjose.net</a> .</font></font>     <br> <font face="Arial"><font size="-1">Catalina Morales-Alp&iacute;zar. Correo  electr&oacute;nico: <a href="mailto:catamoralesalpizar@hotmail.com">catamoralesalpizar@hotmail.com</a> .</font></font> </p> </div>     ]]></body>
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