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InterSedes

versión On-line ISSN 2215-2458versión impresa ISSN 2215-2458

InterSedes vol.14 no.29 San José sep./dic. 2013

 

Talleres comunitarios de artes y oficios: una propuesta para el rescate de los patrimonios de los grupos artesanales, el caso del cantón de Pococí. Limón. Costa Rica

Arts and occupations community workshops: a proposal for rescuing the artisan's patrimony. The case of Pococí town, Costa Rica

Rosa Julia Cerdas-González 1*

*Dirección para correspondencia:

Resumen

Este artículo presenta un primer apartado en el cual se reseña la creación de los Talleres Comunitarios de Artes y Oficios en la Sede del Atlántico de la Universidad de Costa Rica,  especialmente la experiencia desarrollada en el Recinto de Guápiles y el fundamento teórico que los sustenta. Un segundo segmento  expone las diferentes metodologías empleadas y sus principales resultados. Las más representativas son los  talleres participativos que han permitido documentar el estado de la labor artesanal del cantón y,  la coordinación institucional que ha facilitado que otros académicos aporten al proyecto mediante las capacitaciones impartidas a los grupos artesanales. También se han aplicado encuestas, revisión de  fuentes orales que han proporcionado información relevante sobre las costumbres y tradiciones de los primeros pobladores.  Además, se detallan las actividades  que se han realizado en las  ferias,  para rescatar las tradiciones de las comunidades. Por  último, se presenta  una sección de consideraciones finales a cerca del trabajo de los Talleres Comunitarios 

Palabras claves: Talleres comunitarios, artesanos, patrimonio, turismo,  capacitación
 

Abstract

This article presents a first section about the creation of the Arts and Occupations Community Workshops carried out at the University of Costa Rica (Universidad de Costa Rica in Spanish), Sede del Atlántico. It mainly deals with the experience developed in the Guápiles branch and its theoretical basis. A second part explains the different methodologies applied as well as their main results. So far the best methodologies have been the “participatory workshops” which have enabled us two document about the reality of the artisans’ labor in Pococí town; and the institutional coordination which has allowed some other academics to contribute to the project through the training provided for the group of artisans.

Surveys and revision of oral sources have been some other methodologies applied which supplied relevant information about the early citizens’ customs and traditions. Furthermore, the activities done during the workshops in order to save the community traditions are here explained in detail. Finally, a section reflecting the final thoughts on the Community Workshops research is presented.

Key words:  community workshops, artisans, patrimony, tourism, training


Introducción

El Taller de Artes y Oficios inició su actividad en el cantón de Turrialba en  el año 2006 como un proyecto de Extensión Social en la Sede del Atlántico de la  Universidad de Costa Rica. Surgió en respuesta a la necesidad de crear espacios para documentar, transferir y valorizar diferentes tradiciones artesanales que forman parte del patrimonio tangible e intangible en dicha comunidad y otras regiones del área de influencia de los  recintos universitarios.

Este proyecto permitió una nueva alternativa para vincular la Universidad y diversas comunidades de la zona, al ofrecer una serie de cursos de acceso libre a la población.  En un inicio, el objetivo de dichos talleres era recuperar y transmitir  los diferentes saberes  tradicionales y manuales que se manifestaban en el cantón de Turrialba. Para ello, los mismos artesanos emprendieron una labor de maestros al transferir su conocimiento a las personas que estuvieran interesadas en recibir estas capacitaciones con el fin de mantener vivos estos saberes.

Habiendo tenido como base la experiencia desarrollada en el cantón de Turrialba, en el año 2008 se gestionan los fondos económicos ante el Consejo Nacional de Rectores (CONARE) para que el proyecto Taller Comunitario de Artes y Oficios se establezca en el Recinto de Guápiles. El objetivo general del proyecto consistió en promover espacios de capacitación técnica y de desarrollo económico que se vincularían al fortalecimiento y mantenimiento de prácticas artístico-populares, artesanales, tradicionales y emergentes de la zona de influencia del Recinto de Guápiles.

Este programa ha sido  orientado a tres poblaciones: grupos de la tercera edad, grupos artesanales y mujeres, especialmente amas de casa, que deseen aprender nuevas técnicas artesanales. Dentro de los objetivos básicos de este programa se señalan el  rescate y el fomento de diversas tradiciones. Esta labor se desarrolla con los grupos de la tercera edad mediante la recopilación de la historia oral y su participación en diversas ferias organizadas por el Taller Comunitario.

Con respecto a los grupos  artesanales, se busca dinamizar el sector vinculado al segmento turístico por medio de las capacitaciones en nuevas técnicas y el acompañamiento en procesos de fortalecimiento de las asociaciones de artesanos. Para las mujeres de las comunidades, es necesaria la apertura de espacios recreativos que les permita lugares de encuentro y de socialización con otras mujeres, para desarrollar o cultivar su creatividad, mediante  la elaboración de diversas  artesanías. 

El proyecto también pretende establecer vínculos entre la docencia, la acción social y la investigación. Para establecer estos ligámenes es necesaria la participación de estudiantes en la ejecución de actividades, de forma que puedan poner en práctica sus conocimientos, a la vez que revalorizan y conocen saberes y costumbres de su comunidad. Por medio de la acción social, se logra  capacitar a los grupos de artesanas y artesanos en aquellas áreas consideradas débiles y, por último, la investigación se concreta por medio de la documentación de la actividad artesanal y la valoración de las artes y los oficios.

La revitalización del patrimonio cultural es vital para el crecimiento integral de las comunidades de nuestro país, que se enfrentan a procesos de globalización para los cuales no están preparadas. Esta valoración del conocimiento heredado, parte del patrimonio cultural, ha resultado indispensable en el desarrollo económico, pues ha potenciado otras formas de progreso  más beneficiosas y sostenibles para las poblaciones.

Además del conocimiento heredado, es necesario replantearse otros tipos de patrimonio, como los naturales que, unidos a las actividades productivas, podría generar nuevos nichos de mercado; por ejemplo, el turismo rural comunitario.  Es en este tipo de actividades donde lo llamado “patrimonial” (que puede ser, entre muchas otras: lugares, productos, comidas, manifestaciones lúdicas populares y el conocimiento propio de oficios artesanales) juega un papel importante en la conformación de nuevos modelos de desarrollo, especialmente, para las comunidades rurales.

Al respecto la UNESCO en la Declaración de México sobre Políticas Culturales, de 1982, plantea lo siguiente:

El patrimonio cultural de un pueblo comprende las obras de sus artistas, arquitectos, músicos, escritores y sabios, así como las creaciones anónimas surgidas del alma popular, y le conjunto de valores de ese pueblo: la lengua, los ritos, las creencias, los lugares y monumentos históricos, la literatura, las obras de arte y los archivos y bibliotecas. (UNESCO, 1982, p.3)


El olvido o la poca importancia conferida al conjunto de conocimientos y prácticas tradicionales generan una desnaturalización del espacio vital donde los nuevos ciudadanos interactúan. La tradición deber ser, por lo tanto, evidenciada y tomada en cuenta en los planes de desarrollo, sobre todo porque esta tiene capacidad de asumir y responder a los cambios del contexto actual. Es por ello que el rescate de la cultura y los modos de vida son necesarios para brindar una mayor identidad a las poblaciones. La UNESCO en la declaración antes mencionada de 1982 señala como la cultura debe enfocarse desde una perspectiva más amplia, al señalar:

En su sentido más amplio, la cultura puede considerarse actualmente como el conjunto de los rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan una sociedad o grupo social. Ella engloba, además de las artes y las letras, los modos de vida, los derechos fundamentales al ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias. (UNESCO, 1982, p. 2)


Es primordial para la identidad de una comunidad sentir el pasado vivo en su diario vivir, es un respaldo a la idiosincrasia y la acción política del presente. Passafari (1980) define concretamente el papel del patrimonio y la tradición para las comunidades de hoy:

La constitución de una cultura auténtica y autónoma requiere a la tradición como base, es decir se apoya en el pasado viviente y, por consiguiente creador. Se elabora sobre una emoción raigal que liga al hombre con su tierra, con sus vivencias, con su intrahistoria.  Todo pueblo necesita mantener su continuidad sociocultural y cuando, por cualquier motivo, se debilita o interrumpe, debe luchar por restablecerla. Esta continuidad es base de sustentación e implica la tradición”. (Passafari, 1980, p.17)  


A cada comunidad le es pertinente mantener sus referentes de identidad expresados en un patrimonio vivo dentro de su acontecer diario. Las palabras de Passafari (1980) son importantes en la medida que se reconozcan las diferencias regionales. Cada localidad debe tomar su propia intrahistoria como la fuente de conocimientos que se usa para reelaborar estrategias y respuestas a los desafíos del presente.

De la misma forma, la UNESCO en la Convención para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial, hecha en el año 2003,  define al patrimonio de la siguiente forma:

Los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas  junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les son inherentes,  que las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos reconozcan cono parte integrante de su patrimonio cultural. El patrimonio cultural inmaterial, que se transmite de generación en generación, es recreado constantemente por las comunidades y grupos en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, infundiéndoles un sentimiento de identidad y continuidad (UNESCO, 2003, p. 2)


Dentro de este marco, las artesanías también aportan un elemento dinamizador a la economía, ya que generan fuentes de trabajo, especialmente para los grupos menos favorecidos, como las mujeres en zonas rurales y en, algunos casos, involucra a todos los miembros  de la familia.

Las artesanías producen fuentes de empleo, pues no requieren grandes inversiones de capital de trabajo, ni maquinaria industrial, por lo cual el apoyo a este sector se puede lograr con los recursos que ya poseen, dentro de sus presupuestos, diversas instituciones estatales, tales como el Instituto Nacional de Turismo, el Instituto Nacional de Aprendizaje, el Instituto Mixto de Ayuda Social, las municipalidades. Además, podría impulsar con el aporte de la empresa privada a través de las diversas cámaras de turismo, tal y como lo recalca el Informe Cuéllar –como se conoce a la Declaración Universal sobre la Diversidad Cultural–, en su artículo 11, donde menciona la necesidad de que varias entidades asuman la preservación y promoción de la diversidad cultural, entre ellas la artesanía: 

Las fuerzas del mercado por sí solas no pueden garantizar la preservación y promoción de la diversidad cultural, condición de un desarrollo humano sostenible. Desde este punto de vista, conviene fortalecer la función primordial de las políticas públicas, en asociación con el sector privado y la sociedad civil. (UNESCO, 2002, p. 5)


Es decir, las comunidades rurales, que en su mayoría se dedican a la agricultura, podrían realizar otro tipo de actividades comerciales que les generarían mejores ingresos. Sin embargo, deben usar responsablemente los recursos naturales con los cuales cuentan y potenciar la salvaguarda de sus patrimonios culturales, al darles una puesta de valor en actividades relacionadas con el turismo rural comunitario y la elaboración de artesanías.

La producción que demanda la actividad turística se puede desarrollar en corto plazo y permitir que este sector se encadene y se beneficie de la actividad del turismo, pues parte del gasto del turista se realiza en la compra de artesanías, las cuales le permiten recordar su experiencia.

En Costa Rica, el Ministerio de Turismo ha fomentado la actividad turística en la provincia de Limón, a través de la apertura de varias oficinas regionales en el distrito central de Limón y en Guápiles de Pococí, que buscan nuevos nichos de mercado alternativos al de sol y playa.  Este cambio de directriz se puede observar en la apuesta continua del gobierno de la república en proyectos como Limón Ciudad-Puerto, así como en los planes de desarrollo turístico del Caribe Norte y el Caribe sur implementados por el Instituto Costarricense de Turismo. Esta inversión en recursos brinda una oportunidad especial de elevar la calidad del producto artesanal ofrecido al turista, al obtener diversas ventajas, entre ellas, un mejor precio de venta de la artesanía, lo cual genera incremento en las utilidades, pues según las estadísticas del Instituto Costarricense de Turismo, para el año 2009, el 46,2% de los turistas que visitan nuestro país realizan compras de  obras de arte, licores, café y artesanías.

En un mundo globalizado donde la mercantilización de los trabajos en serie atenta contra la salvaguarda de los artes y los oficios, el artesano viene a ser un actor fundamental en la transmisión y enseñanza de esos saberes, de ahí la importancia de trabajar con estos grupos.

Se entiende por artesano toda persona que, a partir de su ingenio y creatividad, crea un objeto que puede ser solo decorativo o poseer valor utilitario. Para ello utiliza, con diligencia, sus manos y las herramientas que le permitan generar el producto final. Una de las definiciones más amplias que se conocen de la artesanía, es la utilizada por la UNESCO a partir del “Simposio Internacional de la Artesanía”, celebrado en Manila, Filipinas, en el año 1997:

Los productos artesanales son los producidos por artesanos, ya sea totalmente a mano o con ayuda de herramientas manuales o incluso de medios mecánicos, siempre que la contribución directa del artesano siga siendo el componente más importante del producto acabado. Se producen sin limitación, por lo que se refiere a la cantidad y utilizando materias primas procedentes de recursos sostenibles. La naturaleza especial de los productos artesanales se basa en sus características distintivas, que pueden ser utilitarias, estéticas, creativas, vinculadas a la cultura, decorativas, funcionales, tradicionales, simbólicas y significativas religiosa y socialmente. (UNESCO, 1997, p.7)


Algunas veces este “oficio” representa toda una tradición familiar, ya que se ha venido heredando, transformando y depurando de generación en generación. Los artesanos han sido objeto de estudio constante porque reflejan diversas facetas de la historia de un pueblo, las cuales se manifiestan a través del diseño de sus tejidos, el adorno o las pinturas con que decoran sus vasijas, el uso de la joyería y otros artículos utilitarios como platos, vasos, utensilios ceremoniales, entre otros.

Adicionalmente, esta actividad permite desarrollar la creatividad de los pueblos y establecer principios de identidad cultural y de pertenencia, áreas que es necesario fortalecer en estos tiempos de globalización. La Declaración Universal sobre la Diversidad Cultural, emitida por la Unesco en el año 2002,  en su artículo 3 menciona al respecto:

La diversidad cultural amplía las posibilidades de elección que se brindan a todos; es una de las fuentes del desarrollo, entendido no solamente en términos de crecimiento económico, sino también como medio de acceso a una existencia intelectual, afectiva, moral y espiritual satisfactoria (2002, p.5)


Además, la Carta del Turismo Sostenible firmada en 1995 por los países que asistieron a la conferencia mundial sobre el tema, celebrada en Lanzarote, Islas Canarias, llama la atención sobre la necesidad de salvaguardar estas tradiciones culturales, al indicar:  

La actividad turística ha de considerar los efectos inducidos sobre el patrimonio cultural y los elementos, actividades y dinámicas tradicionales de las comunidades locales. El reconocimiento de estos factores locales y el apoyo a su identidad, cultura e intereses, deben ser referentes obligados en la formulación de las estrategias turísticas, especialmente en los países en vías de desarrollo  (Conferencia Mundial de Turismo Sostenible, 1995, p. 3)

Taller comunitario de artes y oficios: nuestra experiencia

Como objetivo general de este proyecto se pretende revitalizar y promocionar el patrimonio cultural, incluido el artesanal, del área de influencia del Recinto de Guápiles. Adicionalmente, como objetivos específicos se plantean: crear oportunidades económicas novedosas a grupos vulnerables socialmente, como madres solteras, personas con necesidades especiales y adultos mayores; crear habilidades de autogestión comunitaria, es decir, acciones pertinentes al empoderamiento del proyecto por parte de la población beneficiada; y buscar, a mediano plazo, la visualización de estrategias adecuadas de turismo rural, comunitario y cultural para la región.

Otro objetivo que se persigue es generar espacios de promoción y capacitación para artistas populares y artesanos del área de influencia del Recinto de Guápiles, en el cantón de Pococí, en temáticas como organización, historia, mejoramiento técnico en sus labores manuales y desarrollo de nuevas herramientas tecnológicas para la promoción de sus actividades. Para ello se realizan cursos dirigidos a la comunidad en general en busca de resaltar y reavivar el interés por el reconocimiento del patrimonio cultural de la zona. Durante el año 2010, se ofrecieron ocho cursos en la técnica de papel madera, donde participaron un total de 86 personas. Asimismo, con el fin de mostrar el entorno natural e histórico, se brindaron dos cursos de elaboración de artesanías en pastas de modelar, en los cuales se introdujeron dentro del diseño del producto aspectos relacionados con la historia del lugar, por ejemplo, la línea del tren, el ferrocarril, la actividad bananera y las flores tropicales.

Destacan como acciones para la consecución de estas tareas, una fuerte labor de coordinación interinstitucional con las entidades que estén involucradas en la gestión del patrimonio cultural en el cantón de Pococí.

Metodologías de trabajo

Además de los cursos recreativos que se brindan a la comunidad, se realizan otras actividades para diagnosticar, documentar y proponer acciones de trabajo acerca de los distintos productos  artesanales y de las tradiciones y los aspectos relacionados con el patrimonio inmaterial que se manifiestan en el cantón de Pococí. Para ello se han utilizado variadas metodologías, entre las cuales destacan: talleres participativos, coordinación con otros proyectos académicos de la universidad, entrevistas a profundidad, encuestas,  recopilación de historias de vida y festivales de tradiciones.

Los talleres participativos se realizaron durante el primer año, y contaron con  la participación  de  los artesanos agrupados en la Asociación de Artesanos del Caribe Pococí (AACAP) y  con los miembros de otro grupo liderado por la Oficina de la Mujer en la Municipalidad de Pococí, para analizar el estado del sector artesanal cuya producción se vincula con el sector turístico.  En dichos eventos han participado un promedio de 30 artesanos, quienes han expuestos las principales necesidades que posee el sector artesanal, en cuanto a capacitación, comercialización y generación de capacidades organizativas. De estos talleres surgió la necesidad de capacitarse en diversas áreas que  suplieran en parte dichas necesidades. 

A los talleres asistieron, en promedio en cada sección de trabajo, quince artesanos de los cuales el 26% correspondía a hombres y el 73%, a mujeres. Estos  permitieron que el sector artesanal discutiera y analizara con profundidad diversos aspectos relacionados con su quehacer. Entre las debilidades mencionadas se encuentran las siguientes:

Necesidad de organizarse adecuadamente mediante asociaciones o cámaras  para canalizar sus peticiones y tener mayor impacto político en las decisiones de los entes gubernamentales, así como para encauzar con mayor facilidad recursos relacionados con capacitación.


Debilidad en la gestión del clima organizacional de las asociaciones, ya que se  menciona que existen rivalidades y divisiones entre los diferentes grupos, lo cual impide la toma de acuerdos y el aprovechamiento, con mayor propiedad, de las  diferentes habilidades y  diversidad de técnicas que conocen como grupo.


Poco apoyo crediticio por parte de la banca estatal, pues les parece  excesiva la cantidad de requisitos y garantías necesarias para poder obtener un crédito. Este factor es muy limitante en la adquisición de herramientas de mayor calidad y la compra de materia prima para mantener los inventarios que se requieren para la venta. 

Falta de un espacio físico permanente, en el cantón de Pococí, que les permita una exposición fija de sus productos, con el fin de facilitar la comercialización.

Dentro de las ventajas de la actividad artesanal se mencionaron las siguientes:

La diversidad de técnicas que conocen y el intercambio de dichos conocimientos entre los artesanos, los fortalece como grupo.
El crecimiento de la actividad turística que ha tenido la provincia, se observa como una oportunidad por el sector de ahí la importancia de encadenarse a esta área con productos únicos y diferentes. Sin embargo, también se mencionó que el cantón no se favorece en forma directa de esa actividad, ya que el segmento turístico está acaparado por algunas empresas, lo cual impide que ellos se beneficien de la venta de sus productos a los turistas.

Adicionalmente, señalaron el interés que muestran la municipalidad y otras instituciones vinculadas por favorecer a los artesanos ligados al sector turístico.
Dentro de las principales amenazas se encuentra la invasión de artesanías peruanas, colombianas, ecuatorianas y guatemaltecas en los mercados artesanales, lo que les resta competitividad al limitar los espacios para exponer su arte.

Para cumplir con el objetivo documentar las artes y los saberes del cantón de Pococí  y llevar a  cabo la diversas actividades del  Taller Comunitario de Artes y Oficios, fue necesario coordinar con otros proyectos académicos de la  Universidad de Costa Rica,  Las principales   alianzas se dieron   con docentes de cursos SR-008 Seminario de Realidad Nacional: Desarrollo Comunal,  a cargo de la máster Jane Segleau. Esto ha producido una ventaja en términos de recopilación de información, ya que los estudiantes del recinto matriculados en dichos programas provienen de diversas comunidades, lo que posibilita  ampliar la cobertura geográfica de la recogida de datos en aspectos como: localización, actividad artesanal, documentación fotográfica, entre otros.

Entre los principales hallazgos se encuentran la pérdida o disminución de algunos oficios artesanales tales como los canasteros, los hojalateros, los zapateros y los talabarteros.

Otra de las acciones implicó el trabajo con el coordinador del Proyecto TC-510 “Apoyo estratégico a organizaciones públicas y micro, pequeñas y medianas empresas ubicadas en el Cantón de Pococí”, del Trabajo Comunal Universitario, coordinado por el magister Juan Carlos Sandí Cubillo. Mediante esta unión se logró que estudiantes avanzados de las carreras de Administración de Negocios, Enseñanza del Inglés y de Informática Empresarial brindaran capacitaciones a los artesanos, en áreas como manejo de la publicidad, utilización de herramientas informáticas y vocabulario mínimo del idioma  inglés como segunda lengua.

Los principales resultados de estos trabajos fueron los siguientes:

28 artesanos capacitados en el uso de herramientas informáticas, tales como el uso de procesador de texto, hojas electrónicas, correo electrónico  y navegación en la red.


Manejo de vocabulario básico del idioma inglés, para comunicarse con turistas de habla inglesa. 


Construcción de una base de datos que posibilitó ubicar a los artesanos de la región.


Valoración, por parte de los estudiantes involucrados en estas actividades, del patrimonio intangible y tangible existente en la región como insumo en el desarrollo de las comunidades.  

Las entrevistas fueron de gran ayuda, ya que una  vez revisada la información que provenía de las fuentes recolectadas por medio de los estudiantes del curso SR008 Seminario de Realidad Nacional: Desarrollo Comunal, se procedió, por parte de la coordinación del proyecto Taller Comunitario de Artes y Oficios, a realizar entrevistas a profundidad a cada uno de los artesanos identificados con el objetivo de averiguar varios aspectos, entre ellos: conocer a los artesanos en su entorno, las técnicas utilizadas por ellos, el producto que comercializan y cómo se dio la génesis del artículo. La sistematización de estos datos se encuentra aún en la etapa de proceso. Sin embargo, de manera provisional, se indica que al menos existe un total de 60 artesanos en el cantón de Pococí y que, en su mayoría, dicha actividad es ejercida por mujeres.

Otro instrumento que se está utilizando es la aplicación de encuestas a profundidad.  Actualmente, se encuentran en proceso de digitación y análisis  un total de 34 encuestas, cuyo fin es determinar el perfil de los artesanos del cantón de Pococí. El instrumento incluye una ficha de informante, aspectos relacionados con las técnicas de trabajo que utilizan, su participación en el mercado artesanal y las necesidades de capacitación, entre otros aspectos por valorar.
 

La fuente oral es otra técnica empleada para conocer el patrimonio intangible de la comunidad y mediante la cual se recuperan tradiciones, usos y costumbres que se pueden “contar” en las artesanías. Desde estos conceptos se realizó una actividad denominada “Mesas de los mil años”, cuyo objetivo era documentar la historia oral de los pobladores que emigraron en los años 50 y 60 al cantón de Pococí. Con esto se logró conocer acerca de las formas como se recreaba la comunidad, los diversos quehaceres diarios que realizaban las familias y las costumbre más arraigadas que tenían los colonos por esos tiempos. 

Los participantes deberían tener al menos veinticinco años de vivir en Pococí, gustar de recordar los viejos tiempos y tener una edad mínima de 40 años. Para esto se invitó a diferentes grupos de la tercera edad, especialmente de los distritos de Guápiles y Cariari, a participar en un conversatorio. Con esta actividad se pretendía recuperar y reconstruir la historia por medio de la tradición oral al documentar tradiciones como las fiestas típicas, modos de recreación, actividades religiosas entre otras. Unido a esto, se trabajó con otros grupos de la tercera edad, mediante la dramatización de tradiciones, juegos y costumbres para rescatar detalles que no se hubieran captado en las “Mesas  de los mil años”.

Tradicionalmente, las ferias, los turnos y las fiestas han representado un sitio de recreación y un lugar de encuentro para nuestras comunidades. Tomando en cuenta esta particularidad, el Taller Comunitario de Artes y Oficios creó un espacio que permitiera recuperar viejas tradiciones, donde se   mostraran y fueran disfrutadas por las viejas y las nuevas generaciones, ya que estas últimas no han tenido la vivencia de preparar una tortilla tradicional de maíz, dado que en la vida actual las comidas típicas o tradicionales van perdiendo terreno ante las demandas de la vida moderna. Debido a lo anterior, incentivar la preparación de comidas a base de maíz formaba parte del fomento de nuestras costumbres.

Fue de este modo que se creó la Feria de la Tortilla, en la cual los adultos mayores fueron los principales protagonistas, pues fueron ellos quienes trasmitieron y enseñaron al público que visitó la feria cómo se preparan las tortillas. Para ello, se instalaron “fogones” o cocinas rústicas que se alimentan con leña y se utilizaron los famosos comales donde usualmente se doran las comidas. En esta feria se invitó a las personas para que prepararan su propia tortilla y desarrollaran esta habilidad. Una vez  que “palmearon la tortilla”, las señoras a cargo de la actividad realizaron el proceso de cocido y se premió la participación con el obsequio de un delicioso picadillo de papa o palmito. 

Esta actividad ha sido muy gustada por los participantes de diversas edades, pues se crean espacios recreativos y alternativos para fomentar la valorización de nuestro patrimonio cultural.
Además, se entregan recetarios con la preparación de platillos a base de maíz –tales como tamales mudos, rosquillas, chorreadas, papín–, con el objetivo de recuperar y promover nuestra tradición culinaria a base de este grano. 

Para amenizar esta fiesta se utiliza música de marimbas, con lo cual se recrean los famosos bailes de la “peseta”. Esta tradición proviene de la cultura guanacasteca y consistía en un baile donde la entrada era gratuita, sin embargo  si los asistentes querían bailar, tenían que pagar una peseta, al grupo organizador, por el derecho  a  bailar la  pieza musical que entonara la marimba.  Anualmente, el Taller Comunitario celebra al menos una feria de  este tipo por año   y, a partir del 2010, se realiza en coordinación con el Instituto Costarricense de Turismo. La idea es que la alianza con esta entidad gubernamental logre consolidar estos espacios ante las comunidades.

En estas ferias también se fomenta la recreación familiar mediante la promoción de los juegos tradicionales como: “bolinchas”, “tiro al blanco” y “juegos de argollas”. De igual manera, es pertinente señalar otro resultado de estas actividades: la generación de espacios para la exposición y venta de diversos productos artesanales –con lo cual esta feria se torna muy vistosa–, así como el reconocimiento y la identificación del artesano como miembro importante de la comunidad.
 

Consideraciones finales

Para enriquecer la labor que desarrolla el Taller Comunitario de Artes y Oficios del Recinto de Guápiles en las comunidades,  se deben  llevar a cabo  las siguientes acciones:

Crear espacios donde los adultos mayores se sienten parte de la construcción de la historia, al relatar su vivencia y al saberse trasmisores de tradición, involucrando en ese proceso a las generaciones más jóvenes para generar relaciones de pertenencia con la comunidad.


Convertirse en una salvaguarda que permite recuperar y documentar distintas actividades artesanales en proceso de “olvido”, tales como la talabartería, la hojalatería, la  herrería. 

Identificar  a los artesanos ligados a las actividades turísticas, así como determinar las principales  debilidades del sector, con el objetivo de contribuir, por medio de capacitaciones, a una mejor gestión tanto del producto artesanal así como del cierre de la venta. 


Reivindicar  el patrimonio cultural que se refleja tanto  en la confección de las artesanías, como aquel que se encuentra presente  en las tradiciones orales y la degustación de diferentes comidas típicas. 


Acercar e involucrar a jóvenes estudiantes en actividades lúdicas, cuyo fin sea  transmitir y fortalecer la identidad local. Con esto, se fomenta el sentimiento de pertenencia al  lugar en las jóvenes generaciones.


Contribuir a que los artesanos muestren en sus productos, la historia local del lugar, lo cual fortalece el sentido identitario  de comunidad.


Permitir que los artesanos adquieran nuevas habilidades y competencias para enfrentarse, en forma más satisfactoria, a las exigencias del mercado actual.


Fomentar la creación de redes institucionales que trabajen  en esta misma temática, para unir esfuerzos en beneficio de los grupos artesanales

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*Correspondencia a:
Rosa Julia Cerdas-González. Costarricense. Docente e investigadora. Sede Atlántico. Recinto Guápiles. Universidad de Costa Rica. Email: jrcerdas@hotmail.com
1. Costarricense. Docente e investigadora. Sede Atlántico. Recinto Guápiles. Universidad de Costa Rica. Email: jrcerdas@hotmail.com

Recibido: 02.09.12                                  Aprobado: 10.05.12

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