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Cuadernos Inter.c.a.mbio sobre Centroamérica y el Caribe

versión On-line ISSN 1659-4940versión impresa ISSN 1659-0139

Inter.c.a.mbio vol.16 no.2 San José jul./dic. 2019

http://dx.doi.org/10.15517/c.a..v16i2.37010 

Reseñas

Patricia Alvarenga Venutolo, Mauricio Menjívar Ochoa y María Esther Montanaro Mena, Miradas tramposas: visiones antropológicas de viajeros por Centroamérica y México, siglos XIX y XX

Ileana Rodríguez1 

1Nicaragüense. Doctora en Literatura Hispánica por la Universidad de California, Estados Unidos. Profesora Emérita en Humanidades por la Universidad Estatal de Ohio, Estados Unidos y afiliada al Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica (IHNCA), Nicaragua. Correo electrónico: ileanarodriguez1939@gmail.com

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Miradas tramposas es un texto acucioso en sus fuentes, preciso en sus argumentaciones y conocedor de las teorías culturales que ayudan a distinguir los hitos de estas rúbricas. Está muy bien escrito, es inteligente, ameno y para un público lector serio y de cierta cultura. Como atraviesa campos disciplinarios, su radio de acción articula varias áreas discursivas. Yo soy proclive a los libros de viajeros. Como tal leí La Vorágine de José Eustacio Rivera (1924), The Guyana Quartet de Wilson Harris (1985), y La Casa Verde de Mario Vargas Llosa (1965). Entre mis favoritos siempre estuvo Horacio Quiroga porque vivía en Misiones, Rulfo porque vivía en Cosmapa y Juan José Saer porque es entrerriano. Crecí amando la geografía americana y Miradas… prometía llevarme al centro de esa oscurana, internarme en la selva, navegar los ríos, explorar lo ignoto de la patria grande, México y Centroamérica, paisajes bien amados de mi educación sentimental.

En 2003 publiqué Transatlatic Topographies: Islands, Highlands, Jungle, estudio que conversa con Miradas… y que habla de los archivos constituidos por los libros de viajeros. Si el propósito de dichos libros era dar a conocer nuestros entornos geográficos a un mundo moderno en expansión, deseoso de hurgar, inventariar e invertir, el nuestro es el de volver a esos mismos textos para identificar la construcción de identidades coloniales, vinculadas muy de cerca al nacimiento de las ciencias naturales, sustentadoras del provecho. Estas formas de intercambio simbólico negocian desigualdades y asimetrías, subordinan poblaciones, predicen la extinción real de los indígenas, pues la imaginaria está inscrita en la letra de la antropología, impronta común al pensamiento positivista y darwinista. Miradas… pone en estado de sitio la imparcialidad y objetividad científica, la idea de que el ojo europeo solo rinde datos empíricos cuando en realidad es un mesianismo que encubre exterminios y afianza conceptos claves para trabar en una totalidad: propiedad privada, higiene, hábitos laborales y exterminio de poblaciones originarias, raza es un concepto conmensurable con el de agrimensuras.

Para esta presentación recojo tres puntos neurálgicos de Miradas… y dos de la polémica en la que se inserta. El primero señala cómo estos archivos muestran que la geografía y las ciencias naturales son identidades en venta; cómo geógrafos y biólogos, apoyados por intereses estatales obedecen a deseos de ensanchar la frontera agrícola, y engendran la etnografía y antropología moderna en Costa Rica. Menjívar ensambla estos diferentes niveles en los que ciencia, desarrollo y errancia van de la mano. Las ciencias naturales, las ciencias ambientales y el desarrollo nacional levantan datos para la gubernatura y son cómplices del genocidio indígena. Esta mirada desestabiliza la inversión sentimental de cultos y desarrollistas sobre estas narrativas de viajeros. A través de los métodos juzgados “inquisitoriales”, Miradas… reformula los proyectos fundadores de la nación en narrativas de inversión y desarrollo, matriz que vincula recursos, Estados y colonización a la producción científica de Carl Bovallius, William Gabb y Henry Pittier que el Estado contrató. Los padres de la patria resultan así mercachifles empeñados en vender el territorio e hipotecar el sentido autóctono de nación y nacionalidad. Esto duele.

El segundo punto tematiza la construcción de la otredad que hace Alvarenga y perturba las discursividades que experimentan los viajeros en la vivencia del encuentro. Es de señalar la voluntad de apropiación del poder de la representación y la construcción de identidades ligadas a la formación de géneros literarios, fundamento del goce estético reclamado. Estos se conforman y crecen mediante la repetición de tropos, entre ellos, los contrastes establecidos entre la gente de Costa Rica, Nicaragua, Honduras y Guatemala que subrayan la blancura como caso excepcional y asiento de ambigüedades, la atracción hacia el mundo de las élites centroamericanas y el dejarse permear por ellas, sobre todo respecto a los temores ancestrales sobre el “indígena”. Algunos, como John L. Stephens, establecen distancias insalvables entre el mundo indígena y el de la civilidad; otros, como Karl Hoffmann, se integran como inmigrantes a la nueva tierra. Wilhelm Marr apoya sus clasificaciones raciales en parodias que animalizan la otredad utilizando el recurso de la representación simiesca. Alvarenga además subraya otro asunto importante, la negación de la contemporaneidad entre observador y observado, esos tiempos diferentes que sustentan lo “pre”, partícula que permite situar las sociedades investigadas al margen del “progreso”, en tiempos y espacios distintos cuando ambos realmente se desplazan dentro de las mismas superficies de la modernidad.

El tercer punto se refiere a las representaciones visuales y técnicas plásticas en el uso de grabados y litografías, además de la belleza monumentalista del paisaje que cautiva en el trabajo de Montanaro. Los grabados y fotografías de los viajeros muestran un paisaje monumental acompañado de una escala humana miniaturizada, mimetizada con la naturaleza. Pero en Carl Lumholtz, los retratos son a escala grande y permiten distinguir rastros, vestuarios, instrumentos y hábitos; las poses son normativas, esto es, de medio cuerpo, de frente y de perfil, a manera de radiografías. En Landeau se pueden observar también las viviendas, casas de montaña, cuevas ubicadas en acantilados; y en Munro, los indígenas aparecen en primeros planos y ocupan gran parte del espacio disponible que facilita la mayor representación de elementos como indumentaria, artefactos y rasgos fenotípicos.

Puntos polémicos: uno, el que argumenta que este tipo de lecturas interfiere el placer de lecturas de viajes al pasado; y dos, el que sostiene que las lecturas posestructuralistas son inquisitoriales. Miradas…, es verdad, marca un cambio de ruta en las estrategias de lectura. No se trata de restarle valor a lo estético sino de marcar un desfase y poner de relieve programas y estrategias que subyacen a dicha estetización, gozada por partida doble, una, por su valor estético y, dos, por su valor mercantil. En Alvarenga, Menjívar y Montanaro, lo estético es el medio que arma el proyecto utópico positivista y articula belleza natural a provecho. Miradas… propone la reorganización de geografías, topografías y propiedades, apropiaciones letradas, sintácticas y retóricas que sustentan luego políticas públicas. Las delimitaciones y alambrados borran en el registro imaginario y en la letra culta primero, las tierras del común o comunales que luego devendrán hatos cerrados, haciendas y propiedades privadas. Más tarde, otras letras y otros libros, judiciales y legislativos, ratificarán y firmarán dichos saberes. Los libros de viaje, ciencia y desalojo pronostican la desaparición de las culturas indígenas, catalogadas en manuales de zoologías fantásticas. Así las cosas, la estética es el vehículo para establecer comparaciones desfavorables entre seres y paisajes. La meticulosidad descriptiva desemboca en juicios de incompetencias políticas que apoyan no solo alambrados sino también protectorados, tratados comerciales, canales interoceánicos y Doctrina Monroe; in toto, lo desagradable, la conversión de Centroamérica en “repúblicas bananeras”.

En cuanto al segundo punto, el de las lecturas posestructuralistas inquisitoriales, digo que es una virtud del texto, porque las nuevas tecnologías del saber abren el camino a la comprensión de visiones coloniales y colonialistas de ese fuerte cuerpo docente de académicos universitarios noratlánticos quienes, con sus reiteraciones, impregnaron las sensibilidades de sus entornos sociales americanos hasta nuestros días, mientras petrificaban los cuerpos indígenas en especies animales. Aunque si a veces esa mirada europea, como sostiene Alvarenga, quedó interrumpida o ambigüada por instancias relacionales; tal el caso de Hezoos, fonética inglesa de Jesús, criado costarricense que adquiere una cierta subjetividad, dejando de ser simio e ingresando en la historia.

Miradas tramposas… levanta un expediente a estos bien armados cuerpos intelectuales de otros mundos, los procesa. Muestra que estamos frente a amplios aparatos educativos, universidades, escuelas, museos, compañías industriales, gobiernos y revistas especializadas que contribuyen a fomentar ese espíritu de empresa colonial, constitutiva de la inversión para el desarrollo. Miradas… contrapone la deconstrucción de los puntos neurálgicos de esas escolaridades a lo largo y ancho del eje norte-sur, marca los hitos de una genética cultural destructiva, metabolismo social constitutivo de genealogías biopolíticas globales presentes y pasadas. También muestra cómo la modernidad decimonónica se especializó en la lógica de dualidades, asimetrías y bipolaridades como las de naturaleza/cultura, civilización/barbarie, belleza/fealdad, que separan campos y descalifican miradas. Los intelectuales suratlánticos de Miradas… responden a estas epistemes leyéndolas en reversa o a contrapelo, evidenciando un mapa social que rebosa de nombres propios, reordena paisajes y constituye identidades mutantes que van de indio a campesino, trabajador, pueblo-sujeto colonial de nuevo cuño, empujado al desván de los deshechos o transformado en productos vegetales o frutas: café, banano, tabaco, azúcar, algodón.

Alvarenga, Menjívar y Montanaro están atentos a la racionalidad instrumental de la modernidad y señalan las maneras en las cuales los eruditos y educados viajeros están atentos a comportamientos verbales y corporales, fascinados ante la contemplación del esperpento, como chicos en circo, ante especies cuya voluntad sorprende. Los viajeros transitaron de la observación de hechos a políticas públicas mediante procesos de comparación acompañados de analogías fallidas, especulaciones y conceptos que van tomando el carácter de verdades que apoyan su biopolítica mediante el concepto de raza que funde observación, valoración y concepto en la racionalidad científica dentro del estatus biológico. “Raza” es el componente esencial del homo simius, de las narrativas imaginarias en ciencias, ADNs de las culturas dominadas. Pero hubo mucho que se les escapó: cierta gentileza en el trato personal de los “nativos”; el buen talante de que eran testigos, el cuido en la amistad, el ser sonrientes, alegres y conversadores. A eso llamaron inocencia y con esa argamasa constituyeron al “buen salvaje”. Mas, ese perfil social hablaba bien de sus formaciones sociales ajenas a la modernidad (Zizek, 2010).

Referencias

Alvarenga Venutolo, Patricia; Menjívar Ochoa, Mauricio y Montanaro Mena, María Esther. (2018). Miradas tramposas: visiones antropológicas de viajeros por Centroamérica y México, siglos XIX y XX. San José: Editorial de la Universidad de Costa Rica. [ Links ]

Harris, Wilson. (1985). The Guyana Quartet. London; Boston: Faber and Faber. [ Links ]

Rivera, José Eustacio. (1934). La Vorágine. Paris: Éditions Rieder. [ Links ]

Rodríguez, Ileana. (2003). Transatlantic Topographies: Islands, Highlands, Jungle. Minneapolis: Univerisity of Minnesota Press. [ Links ]

Vargas Llosa, Mario. (1966). La Casa Verde. Perú: Seix Barral. [ Links ]

Zizek, Slavoj. (2010). How to Begin from the Biginning. En Costas Douzinas & Slavoj Zizek (Eds.). The Idea of Communism (pp. 209-226). London, New York: Verso. [ Links ]

Recibido: 29 de Noviembre de 2018; Aprobado: 20 de Abril de 2019

Nicaragüense. Doctora en Literatura Hispánica por la Universidad de California, Estados Unidos. Profesora Emérita en Humanidades por la Universidad Estatal de Ohio, Estados Unidos y afiliada al Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica (IHNCA), Nicaragua. Correo electrónico: ileanarodriguez1939@gmail.com

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