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Diálogos Revista Electrónica de Historia

versión On-line ISSN 1409-469X

Diálogos rev. electr. hist vol.11 no.1 San Pedro ago. 2010

 

Transacciones inmobilarias realizadas en costa rica durante el periodo 1800-1850


Carlos Montero
Manuel Zúñiga

Carlos Montero.  Universidad de Costa Rica.
Universidad de Costa Rica.

El trabajo que a continuación presentamos corresponde a la elaboración de la base de datos denominada “Transacciones inmobiliarias en Costa Rica durante 1800-1850”. Dicho proyecto se realizó para optar por el título de Licenciatura en Historia de la Universidad de Costa Rica y contó con la dirección del M.Sc. Iván Molina Jiménez y con la colaboración de los profesores Dr. Ronny Viales Hurtado y Dr. Juan José Marín Hernández, como lectores.

Dirección para correspondencia


Resumen

Este artículo es un breve informe del proceso de elaboración de una base de datos histórica que  contempla  todas  las  transacciones  de  bienes  inmuebles  durante  la  Costa  Rica  de  la primera mitad del siglo XIX. En el mismo se explica paso a paso el proceso de elaboración y la estructura de la Base de Datos  “Transacciones inmobiliarias en Costa Rica durante 1800-1850”, la metodología, su importancia, sus aportes y limitaciones.

Palabras claves: Bienes Raíces, propiedad, uso de la tierra, derecho sucesorio, compraventa de bienes raíces, posesión (derecho).

Abstract

This article is a brief report of the historical data based elaboration processes which contains all Costa Rica’s real state transactions during the first half of 19th century. It explains the elaboration processes step by step, the data base structure of “Transacciones inmobili-arias en Costa Rica durante 1800-1850”, the methodology, its relevance, contributions and limitations

Keywords: Real Estate, property, land use, inheritance law, real estate purchase, possession (right).


El  proyecto  consiste  en  una  sistematización  de  las  fichas  históricas  cuyo contenido se refiere a bienes inmuebles transados en Costa Rica durante el período 1800-1850. Las fichas históricas fueron extraídas del Archivo Nacional de Costa Rica (en adelante ANCR) por un grupo de asistentes de investigación del Centro de Investigaciones Históricas, bajo la dirección del profesor Molina.

Las  fichas  fueron  el  resultado  de  una  exhaustiva  revisión,  folio  por  folio, de todos los Protocolos Coloniales de San José, Alajuela, Cartago y Heredia, cuya información fue recopilada en una ficha técnica elaborada para tal fin por el profesor Molina. Correspondió a nuestro proyecto la sistematización de la información de tales documentos en una base de datos que contempla una serie de variables que serán puntualizadas posteriormente.

Al referirnos a una base de datos estamos hablando de una colección de datos integrados en una estructura que refleja interrelaciones existentes en el mundo real, con el propósito de que pueda ser accesada por diferentes usuarios para los fines que ellos consideren pertinentes.1

Magdalena Cordero  enfatiza a  acerca de la importancia del uso de las bases de datos para acuñar gran cantidad de información, a la cual se le pueden dar tan diversos usos como el interés de su creador. Las mismas permiten disponer rápidamente de datos que anteriormente solo era posible guardar en ficheros o archivos en físico, que hacia difícil manejar grandes volúmenes de información.

Actualmente, como señala la autora, hay diversos tipos de Bases de datos2 como  por  ejemplo:  las  de  archivos,  que  por  lo  general  son  secuenciales  con  un orden preestablecido; las de diccionarios de datos,  que incluyen descripciones, significados, estructuras, consideraciones, ediciones; los modelos relacionales, donde la información tiende a entrelazarse entre diferentes conjuntos de datos; las bases de datos documentales, son aquellas cuyos registros contienen campos de textos y sistemas de índices; bases de sistemas e información geográfica, las mismas son un conjunto de programas y aplicaciones informáticas que permiten la gestión de datos organizados en bases de datos referenciadas especialmente y que pueden ser  visualizadas mediante mapas; las bases de datos de imágenes, en ellas el documento se guarda como una imagen, ya sea una ilustración o algún tipo de información textual en la que no pueden ser reconocidas letras o palabras; bases de datos tipo multimedia, en este tipo el producto final tiende a mesclar elementos como sonidos, datos e imágenes con movimiento.

Anterior a la existencia del internet la información se manejaba en diskettes, lo que hacia difícil el acceso a la misma porque estos dispositivos aparte de no tener gran capacidad de almacenamiento, no existían fuera de las redes empresariales y la persona debía presentarse de manera física para poder recurrir a la información, situación que el internet vino a revolucionar al crear medios interactivos que hizo más fácil la distribución de la información.

Entre las ventajas que podemos destacar de las bases de datos están:3

• Las  mismas  facilitan  la  elaboración  de  productos  finales  tanto  de  los creadores  como  de  los  consumidores  de  la  información  disponible, facilitando con ello las tareas de ambos.
• Permiten la interacción entre los elaboradores y los consumidores, sin necesidad de estar presente de manera física, para brindar sugerencias, observaciones y  recomendaciones con respecto a las bases.
• Su almacenamiento es más fácil y barato ya que la información puede ser almacenadas en CD-ROM, llave maya o cualquier otro dispositivo electrónico que pueda almacenar información.
• El  usuario  a  través  de  las  bases  de  datos  tiene  la  posibilidad  de seleccionar la información y crear tablas de síntesis, ya sea por temas o fuentes, según su interés.

Las razones expuestas por Cordero son justificación suficiente para garantizar  la  importancia  que  poseen  las  bases  de  datos  como  una  herramienta fiable y necesaria para la investigación histórica.

La base que presentamos responde a una necesidad específica que han presentado  las  Ciencias  Sociales  durante  las  últimas  décadas,  concerniente  a respaldar, de manera cuantitativa, las afirmaciones cualitativas que se elaboran con respecto a determinado tema. Su finalidad es dar una mayor validez científica a las conclusiones alcanzadas y evitar argumentos que puedan fácilmente ser  rechazados.  Nuestro  trabajo  se  alimenta  de  tal  preocupación  y  pretende aportar un grano de arena al debate histórico abierto en Costa Rica.

Existen muchas interrogantes en torno al tema de las transacciones inmobiliarias,  lo  mismo  que  una  diversidad  de  criterios  que  intentan  responderlas.  Todas  ellas  dentro  del  marco  de  la  transición  del  capital  comercial  al capitalismo agrario, como resultado de la expansión cafetalera.

El  principal  motivo  de  la  creación  de  esta  base  de  datos  es  que,  hasta  el momento, no existe una sistematización tan completa y compleja que abarque la cantidad de variables en tiempo y espacio que esta base contiene.

Otra  razón  importante  es  que  la  sistematización  de  la  base  de  datos  permite al investigador agilizar el análisis de las variables y la correlación entre estas a partir de la información sistematizada, lo cual sería imposible si se pretendiera realizarlo en los documentos originales o en las fichas. Asimismo, el presentar una información sistematizada facilita la elaboración de gráficos, cuadros y análisis de tipo estadístico, pues los datos están ordenados y hay certeza de que corresponden a la totalidad de la información y no a una muestra. En este último caso, las inferencias que se proyectan pueden inducir a errores en las conclusiones alcanzadas.

A  pesar  del  aporte  de  este  trabajo,  debemos  reconocer  que  tiene  el  vacío de no incluir las transacciones inmobiliarias de tipo informal, de las cuales no existe  registro  alguno  en  los  protocolos.  Este  es  un  problema  del  historiador,  que siempre está trabajando con muestras parciales, y, si bien la base de datos incluye todos  los  bienes  inmuebles  cuyas  transacciones  fueron  protocolizadas  durante  el período 1800-1850, desconocemos la cantidad de transacciones que no fueron formalizadas. Por ejemplo, desconocemos qué papel jugaron la permuta o el trueque de propiedades realizados de manera informal. Tan solo podríamos suponer al respecto que, si valoramos el volumen de información encontrado, esta cifra no debió haber sido tan elevada como para desautorizar este trabajo.  
 
Además, a partir de esta base se pueden aplicar programas de tipo estadístico sobre cualquiera de las variables en que tenga interés el investigador.

La base tiene como fin ser una herramienta útil al historiador, que puede utilizar la información sistematizada para responder a cuestionamientos que tenga en torno a transacciones inmobiliarias, y esclarecer la relación de estas transacciones con la transición del capital comercial al capitalismo agrario.

De hecho, la base en cuestión, además de haber sido pensada para historiadores, podría ser de utilidad para cualquier otro científico social o de las ciencias naturales que pretenda llevar a cabo un análisis de tipo estadístico con la información ahí contemplada.

Fuentes y estrategias metodológicas

Nuestra  fuente  principal,  en  realidad,  corresponde  a  las  fichas  elaboradas por un grupo de investigación dirigido por Iván Molina. Asistentes de investigación del Centro de Investigaciones Históricas recopilaron información referida a transacciones inmobiliarias registradas en los protocolos de San José, Cartago, Heredia y Alajuela, de 1800 a 1850, nuestro período en estudio. 

Dicha investigación fue financiada por la Universidad de Costa Rica, para que  ese  grupo  de  estudiantes revisaran,  folio  por  folio,  toda  la  información existente en los protocolos del Archivo Nacional de Costa Rica, referida a transacciones inmobiliarias  realizadas  en  el  período  en  cuestión.  Nos  correspondió  a  nosotros digitar y sistematizar esa información en una base de datos, la cual posteriormente fue depurada.

En cuanto a los protocolos debemos aclarar que, aunque se conserva casi la totalidad de esos documentos, aparentemente existe una laguna de información para los años 1805-1812 referente a Alajuela, San José y Heredia. Sin embargo, no hay  ninguna  pérdida  de  información,  ya  que  esta  fue  recabada  en  los  protocolos de Cartago. Otra limitante es que la terminología usada por los vecinos del Valle Central  involucrados  en  las  transacciones  no  era  homogénea.  Esto  se  debe  tener presente  para  no  confundir  términos  como  chácara,  solar,  potrero  y  cerco,  entre otros.

A continuación se presenta una tabla que específica la conversión de reales y  fracciones  de  real  a  pesos,  que  era  la  moneda  más  comúnmente  utilizada  para transar bienes inmuebles durante el período en estudio. El valor de muchos bienes inmuebles  era  definido  en  pesos  y  en  reales,  por  lo  que  procedimos  a  crear un sistema que permitiera convertir adecuadamente reales y fracciones de real a pesos Con respecto a las medidas agrarias, también se debe hacer una aclaración en  cuanto  a  la  equivalencia  de  esas  medidas,  pues  era  común  el  uso  caballerías, manzanas, varas, cuadras y cuerdas. Para el trabajo se utilizó como medida única la manzana, por ser la más común en los documentos históricos de la época.




Básicamente una caballería equivale a 64,75 manzanas. Su uso era común en transacciones de haciendas, de bosques y de potreros. Una manzana es igual a 10 000 varas cuadradas. Una cuadra equivale a 100 varas, y una cuerda equivale a 50 varas. Como dijimos, para evitar confusiones con las medidas que aparecen en las fichas, todas se estandarizaron a manzanas. Cabe aclarar también que, cuando se habla de un cuarto de manzana se digitó como 0,25; media manzana como 0,5 y tres cuartos de manzana como 0,75. Lo anterior es importante porque, de no ser así, no se podría hacer correctamente una suma de las extensiones, y, en el caso de los valores de las propiedades, se presentaría la misma situación.

Los cuadros anteriores sirvieron de guía para realizar todas las conversiones necesarias en los datos que aparecen en las fichas, para así darles un formato estándar en la base, y lograr, de esta manera, que no haya errores o confusiones por parte del investigador que haga uso de la información.

Crítica de las fuentes

Una primera objeción a las fuentes puede ser el hecho de que el acceso a la documentación original que sirvió de base para este trabajo está muy restringido actualmente en el ANCR, lo cual hizo imposible poder corroborar información cuando  era  dudosa  o  ilegible.  Debido  a  tal  hecho,  en  casos  esporádicos  y  aislados algunas fichas no pudieron ser digitadas.

Otro  punto  que  debemos  señalar  es  que  la  información  contenida  en  los protocolos originales se encuentra resumida en los llamados índices de Protocolos. Pese a su utilidad, estos pueden inducir a error al investigador, en el sentido de que la información ahí contenida no siempre concuerda con el documento original, ni contiene toda la información básica. Este trabajo logra superar tal debilidad, ya que la  información  fue  tomada  directamente  del  documento  original  por  el  profesor Molina y sus asistentes.

Con frecuencia, en los protocolos se denomina de diferentes maneras a un mismo tipo de inmueble objeto de las transacciones, por lo que se debió tener el cuidado de determinar, por ejemplo, si realmente se trataba de un potrero o de un cafetal. Esto se logró analizando la información suministrada sobre el bien inmueble, ya que, por ejemplo, si aparecía registrado como potrero, pero se señalaba que estaba sembrado de café, no podía ser realmente un potrero. Asimismo, en muchos casos el nombre de los individuos que intervenían en las transacciones se encontraba escrito de diferentes maneras, por lo que al final hubo que estandarizarlos de acuerdo con las normas actuales de escritura.

Limitaciones de las fuentes

Por estar nuestro trabajo fundamentado en la información recabada en las fichas de resumen, nos referiremos a las limitaciones que pudimos observar en estas. La primera que salta a la vista es el deterioro que han sufrido como consecuencia del paso del tiempo. Si bien esta limitante no le quita el mérito a la información contenida, sí denota un importante deterioro de la fuente en sí.

Otra limitación es que, al haber sido las fichas elaboradas de manera manuscrita  y  por  diferentes  personas,  en  ellas  se  observan  diferentes  tipos  de  letra. Aunque sabemos que tan ardua labor fue llevada a cabo por estudiantes de Historia escogidos para tal efecto, bajo rigurosos lineamientos establecidos por su coordinador, ello no elimina nuestra dificultad para poder leer algunas fichas. En cuanto a nuestro trabajo de digitación, tratamos de incluir la información tal y como fue encontrada en las fichas, pero no podríamos asegurar que no se haya cometido algún error de transcripción. Sin embargo, estamos plenamente conscientes de que la exactitud de los datos es lo que va a minimizar el margen de error en la base como producto final.

Otra limitante importante es que, en la mayoría de los casos, los nombres de los compradores y de los vendedores solo registran un apellido, por lo que, a la hora de realizar un análisis en la base, se hace imposible determinar si se está hablando de dos sujetos diferentes que coincidentemente tienen el mismo nombre y el primer apellido, o es la misma persona en diferentes transacciones. Estos hechos son igualmente posibles, por tratarse de un espacio geográfico reducido y de un período de tiempo relativamente corto.

Una limitante importante en cuanto al análisis de las variables digitadas es que  en  muchas  de  ellas  no  se  brinda  información,  porque  el  documento  original no la contenía. Por ejemplo, nos referimos a la ocupación de los compradores y de los  vendedores  o  al  tipo  de  edificaciones  que  presentaba  el  inmueble,  aunque  en muchos de los casos hay muy poca información al respecto.

Estrategias metodológicas

Este trabajo, como ya se ha mencionado, consiste en elaborar una base de datos  referida  a  transacciones  inmobiliarias  realizadas  en  Costa  Rica  durante  la primera mitad del siglo XIX. Esa base contempla todos y cada uno de los bienes inmuebles que se compraron, vendieron o cambiaron en nuestro país durante los años en cuestión y de los cuales existe registro disponible en el Archivo Nacional de Costa Rica. Contempla una gran diversidad de variables — 75 en total— para muchas de las cuales no aparece información, por no existir en el documento original, además de que algunas fichas están deterioradas o su información es ilegible en algunas secciones.

En total la base esta conformada por 3590 registros y contempla las transacciones realizadas tanto dentro como fuera del Valle Central en el lapso 1800-1850. Hay que aclarar que el grueso de los datos recabados se concentra en el centro del país, y solo una minoría en su periferia. Como resalta Magdalena Cordero, en una base los datos están lógicamente relacionados entre sí, estructurados de una forma particular, y almacenados de manera que sean capaces de satisfacer usos y aplicaciones múltiples.

En cuanto a la metodología que desarrollamos para el análisis de la información  extraída  de  las  fuentes,  recurrimos  al  uso  del  programa  Microsoft  Excel, con el cual sistematizamos toda la información contenida en las fichas en una base de datos principal o base madre. Luego llevamos a cabo una revisión exhaustiva de la información, con la finalidad de detectar posibles errores que pudieran alterar los resultados finales, y, de esta manera, hacer de la base un instrumento fiable para la investigación histórica.

En  esta  base  se  analizarán  setenta  y  cinco  variables  diferentes  en  torno  a cada una de las transacciones inmobiliarias. La sistematización de esta información en cuadros, nos permitirá, no solamente identificar los tipos de transacciones realizadas, sino, además, analizar las principales tendencias que sean identificadas.

Entre las principales variables que se recopilaron en la base de datos están las  siguientes:  nombre  del  comprador  y  del  vendedor,  procedencia,  ocupación  y sexo de ambos, motivo de la transacción, valor de la propiedad, tamaño y ubicación de esta, tipo de inmueble, forma de pago, porcentaje de interés, porcentaje de la prima, plazo de la deuda, condición legal del inmueble, número y nombre de los colindantes del inmueble, y si este posee acceso a agua o camino. Este tema será analizado más profundamente en el segundo capítulo.

La base de datos madre será denominada “Transacciones inmobiliarias en  Costa  Rica  durante  1800-1850”  (en  adelante,  “TICR  1800-1850”).  Indudablemente, en el futuro esta base principal permitirá realizar otras bases para estudiar temas de interés particular, como por ejemplo la transacción de casas o cafetales o haciendas ganaderas, entre otras.

Algo  importante  que  no  debemos  perder  de  vista  es  que,  con  la  realización de esta base de datos, estamos dando una invaluable herramienta para que los historiadores puedan tener a su disposición una sistematización de un sinnúmero de datos cuantificados y, quizás, por medio de ellos puedan dar una explicación a los cambios cualitativos acaecidos durante el lapso 1800-1850.

Debemos  recordar  que,  aunque  esta  base  de  datos  se  refiere  especialmente a transacciones inmobiliarias realizadas dentro del Valle Central costarricense, estos límites serán traspasados en múltiples ocasiones, para referirnos a bienes transados en lugares tan distantes como Matina o Bagaces, por citar algunos ejemplos. Esto obedece al hecho de que en el lapso 1800-1850 también se  registran transacciones fuera del Valle Central, y  dejarlas por  fuera nos  llevaría a realizar subvaloraciones e interpretaciones erróneas.

Descripción de la elaboración de la base de datos

La base de datos que hemos elaborado (“Transacciones inmobiliarias en Costa Rica durante 1800-1850”) cuenta con 75 variables por cada transacción inmobiliaria registrada (véase el Anexo 1). Sin embargo, esas variables se agruparon en categorías, de acuerdo con elementos básicos de la transacción, como la fuente de información de la transacción, información referida al comprador y  al  vendedor,  información  respecto  del  inmueble  (como  ubicación,  valor  y extensión) e información referida al tipo de explotación realizada, entre otros aspectos. 

El formato de la base de datos fue elaborado por el profesor Iván Molina. Nuestro trabajo consistió en introducir en la referida base la información recopilada  en  las  fichas.  La  base  de  datos  se  creó  en  el  programa  Microsoft Excel, en el formato que nos fue entregado para tal fin. En total, la base esta compuesta por 3590 registros.

Inicio de la investigación

Las fichas nos fueron entregadas por el profesor Molina en el año 2004, cuando se hizo un primer intento de Seminario de Graduación, en el que participaban cinco estudiantes. Sin embargo, debido a diversas circunstancias de índole laboral y  disponibilidad  de  tiempo,  el  grupo  se  dividió  en  dos  subgrupos.  Nosotros  dos trabajamos con las transacciones inmobiliarias, mientras que los otros compañeros trabajaron con préstamos y remates de tercenas y estanquillos.

Debido  a  que  fuimos  nombrados  como  docentes  de  secundaria  en  zonas alejadas  de  la  capital  (Río  Claro  de  Golfito  y  Paraíso  de  Cartago),  tuvimos  que posponer  por  un  tiempo  la  realización  de  este  trabajo.  En  el  año  2007    lo  retomamos,  pero,  en  vista  de  nuestras  ocupaciones  como  docentes  de  secundaria,  la lejanía geográfica, la gran cantidad de información y lo lento del proceso, nos llevo un año completo la digitación, la verificación de datos y la corrección de errores ortográficos.

El proyecto de este trabajo fue presentado ante la Comisión de Trabajos Finales de Graduación en el segundo semestre de 2008.

Dinámica de recuperación, análisis y digitación de fichas

De  esa  primera  etapa  surgió  lo  que  en  este  trabajo  hemos  denominado “Transacciones inmobiliarias en Costa Rica durante 1800-1850”.

Recibo y proceso de fichas

Para el presente trabajo se digitaron en total 3590 registros, correspondientes a fichas de transacciones de bienes inmuebles realizadas tanto dentro como fuera del Valle Central en el período 1800-1850. Para evitar errores o tergiversaciones, debemos aclarar que la cantidad de fichas entregadas por el profesor Molina era ligeramente mayor a la cantidad final digitada, debido a que no todas correspondían a bienes inmuebles. Las fichas que no fueron contempladas aquí se referían a bienes muebles, como por ejemplo a una máquina de moler maíz o café y a un trapiche, además de carretas y, en muchos casos, ganado y caballos o mulas. 

La  digitación  de  los  datos  en  la  base  fue  realizada  personalmente  por nosotros,  sin  ninguna  colaboración  de  asistentes,  ya  que  en  ella  buscábamos  la máxima objetividad. La intervención de personas ajenas al trabajo podía haber implicado algún grado de subjetividad, además de dificultades para entender la letra o para detectar errores de ortografía.

El  trabajo  de  digitación  fue  lento,  pues  se  realizó  con  el  mayor  cuidado posible,  evitando  caer  en  errores  por  lo  ilegibles  de  algunas  letras  contempladas en las fichas. La cantidad de fichas la dividimos entre los dos en partes iguales y procuramos digitarlas en orden cronológico. Los pocos casos en que alguna ficha generó dudas, los dejamos para analizarlos luego entre los dos. Si la duda persistía, le consultábamos al profesor para que nos diera instrucciones al respecto y, de esta manera, reducir al mínimo el margen de error en esta parte del trabajo.

Una vez que se concluyó la etapa de digitación, se procedió a unir las dos partes de la base y a revisarla, registro por registro, para corregir los posibles errores. El mayor problema se presentó en cuanto a los nombres, ya que aparecían escritos de diferentes maneras. Para salvar tal dificultad se unificó su escritura, tomando en cuanta las reglas ortográficas actuales.

Utilización de herramientas informáticas

Esta base de datos pretende, como menciona Magdalena Cordero5, ser una herramienta que sirva de fundamento a futuros trabajos, y que su relevancia, plenitud, significado y coherencia se mantengan vigentes. Dentro de las críticas que se les han hecho a trabajos similares presentados en el pasado está que subestimaron algunos datos o dejaron de lado otros, y que, por tanto, inducían a error. Por esta razón, la validez de esta base es que los datos pueden ser comprobados a partir de la ficha. Además, si así lo quisiera el investigador y el ANCR lo permitiese, se podría buscar el protocolo original y verificar la información aquí contemplada para todas y cada una de las transacciones realizadas. Esto le da mayor fiabilidad a nuestro trabajo. 

Cordero  menciona  que  características  como  relevancia,  plenitud,  significado y coherencia son importantes para nuestro trabajo, porque lo que pretendemos es crear una herramienta fiable para la investigación histórica, cuya relevancia se mantenga vigente, al no existir en el país otra igual, en la que se contemple la totalidad de los registros existentes en cuanto a compraventa de bienes inmuebles en el lapso 1800-1850.

Para la elaboración de la base se acordó utilizar símbolos que permitieran identificar, por ejemplo, el nombre de las provincias, los lugares de la transacción y los protocolos.

Para los protocolos se aplicó la siguiente simbología, con el fin de simplificar el trabajo: PA para los protocolos de Alajuela; PSJ para los de San José; PH para los de Heredia y PC para los de Cartago.

En cuanto a la ubicación de los inmuebles o la vecindad de los compradores y  vendedores,  la  simbología  es  la  siguiente: A  para Alajuela,  H  para  Heredia,  SJ para San José y C para Cartago. En aquel momento histórico la división administrativa de Costa Rica era diferente de la actual, y esos eran, básicamente, los cuatro principales  centros  de  población  del  país,  los  únicos  referentes  importantes  que existían.

Existen otros lugares que, si bien formaban parte del territorio nacional, escapan a la simbología anteriormente utilizada, por referirse a zonas fuera del Valle Central y por ser parajes que no estaban contemplados en la división administrativa en el momento en que se realizó alguna transacción inmobiliaria en ese lugar. Son casos  aislados  que  se  presentan  a  lo  largo  de  la  base  en  general,  así  como  en  la transacción de potreros, que es lo estamos trabajando en el proyecto presente. Para estos  casos  se  utilizó  el  nombre  completo  del  lugar,  como  por  ejemplo,  Esparza, Puntarenas, Guanacaste, Bagaces, Matina, Tempisque e incluso León y San Juan de Nicaragua.

Para  señalar  la  nacionalidad  del  comprador  o  del  vendedor  se  utilizó  CR para los de nacionalidad costarricense, y en el caso de los foráneos, por recomendación de nuestro director escribimos el nombre completo del país de origen, para que no hubiera ningún tipo de error o confusión. Cabe mencionar que la nacionalidad  predominante  en  la  base  de  datos  es  la  costarricense,  y  que  las  demás  corresponden únicamente a Nicaragua, Perú, Guatemala, Inglaterra, España, Francia,México, Alemania y Honduras.

La base en sí es bastante compleja, por la gran cantidad de información que incluye, y su análisis como una totalidad es difícil, debido a la enorme cantidad de registros que contiene. Nuestro objetivo primordial es la elaboración de una base con el total de los registros de bienes transados, que sea veraz y fiable para que sirva de herramienta de trabajo a los presentes y futuros científicos sociales.

Descripción de la estructura de las variables  de la base de datos

Para poder analizar la base de datos “Transacciones inmobiliarias en Costa Rica durante 1800-1850”, la hemos dividido en diferentes categorías (trece en promedio), cada una de ellas conformada por un distinto número de variables. Lo que se pretende con tal acción es simplificar la descripción de la base y, a la vez, hacer más comprensible su información, pues suponemos que será utilizada no solo por expertos sino también por el público en general, si así lo desea.

Esta sección es necesaria para conocer la manera como la información fue insertada en la base y la relevancia de tales datos. Esto, a sus vez, permite dilucidar más claramente el potencial que presenta la base de datos “Transacciones inmobiliarias en Costa Rica durante 1800-1850”, gracias al amplio bagaje de información que incluye sobre una gran diversidad de aspectos, no solo acerca de un comprador o  vendedor,  sino  de  la  propiedad  en  sí,  sus  características  o  la  forma  en  que  fue cancelada.

Consideramos que el valor potencial de la base es muy amplio, puesto que se  puede  explorar  en  muchas  direcciones,  no  necesariamente  referido  solo  a  una compraventa. Por citar un ejemplo, se podrían estudiar las diferentes ocupaciones del momento, o la participación femenina en el proceso de compraventa, o profundizar  en  la  compraventa  de  algún  bien  en  particular,  como  pretendemos  hacerlo nosotros con la compraventa de potreros.

Descripción de cada categoría con sus variables

a-  Fuente:  Este  apartado  se  refiere  al  protocolo  en  donde  la propiedad fue registrada, es decir si fue en Alajuela, Heredia, Cartago  o  San  José.  No  se  debe  confundir  el  protocolo  con la  ubicación  del  inmueble,  porque,  aunque  en  la  mayoría de  los  casos  coinciden,  en  otros  son  diferentes.  Se  utilizó la  simbología  PSJ,  PA,  PC  y  PH  para  los  protocolos  de  San José, Alajuela,  Cartago  y  Heredia,  respectivamente. También se  incluye  el  número  de  expediente  del  ANCR  donde  fue encontrada la información, además del año, mes y día en que la  propiedad  fue  transada.  Esta  información  es  importante, porque en casos esporádicos se repitieron algunas fichas y fue gracias  a  la  información  puntualizada  de  fecha  y  expediente como  se  pudo  confirmar  que  era  una  repetición  de  ficha.  En tales  casos  se  eliminó  de  la  base  el  duplicado,  para  reducir el margen de error que se pudiera presentar.    

b-  Comprador: Esta categoría contempla algunas características particulares de las personas que adquirieron alguna propiedad: primer apellido y nombre, vecindad, país de origen, ocupación y puesto que ocupaba, así como el sexo. En cuanto al nombre del  país  de  origen,  para  evitar  confusiones  se  procedió  a escribirlo  completo  cuando  no  se  refería  a  un  lugar  de  Costa Rica,  y  de  igual  manera  se  hizo  con  la  vecindad,  cuando se  trataba  de  lugares  fuera  del  Valle  Central.  Sí  se  aplicó la  simbología  para  Alajuela  (A),  Heredia  (H),  Cartago  (C) y  San  José  (SJ).  Es  importante  señalar  que,  por  lo  general, las  variables  de  ocupación  y  puesto  son  las  que  presentan mayores vacíos en esta categoría.        

c-  Vendedor: Aquí  se  repite  el  sistema  anterior,  sin  ninguna diferenciación.           

d-  Venta    de  herederos: Esta  categoría  indica,  básicamente,  si  la venta del inmueble fue hecha por herederos, es decir, si al morir el  propietario  la  propiedad  fue  vendida  por  sus  hijos,  hijas  o consorte. Además incluye la cantidad de herederos que vendieron el  bien,  y  señala  si  la  venta  se  debió  al  estado  de  viudez  del heredero o heredera.            

e-  Tipo  de  inmueble: Este  apartado  indica  si  el  inmueble  que  se transó era casa, solar, potrero, cerco, cafetal, cerco y potrero, casa y solar, hacienda de café, hacienda de ganado o bosque y potrero. Esta categoría corresponde al nombre con el cual está clasificado el inmueble en los protocolos del ANCR. Además incluye el valor, es decir, la cantidad en pesos que se pagó para adquirir el bien, o si se trató de un cambio de dos propiedades o permuta. Este dato es importante porque, en algunos casos, lo que sucedía era que las personas  intercambiaban diferentes  propiedades,  y  alguna  de  las dos pagaba una diferencia, si era necesario. Finalmente se señala si  en  realidad  se  trataba  de  una  o  de  dos  transacciones.  En  este último caso, una persona vendía su propiedad a dos compradores diferentes  al  mismo  tiempo.  En  la  base  se  presentan  como  dos transacciones, pero se indica que se trataba del mismo vendedor.

f-  Forma  de  pago: Esta  categoría  indica  la  forma  de  pago  de  la propiedad, es decir, si la cancelación se hizo al contado o a plazos. En caso de haber sido a plazos, se incluyen espacios para anotar el  tipo  de  interés  que  devengaba  la  deuda,  la  prima  dada  por  el bien, el plazo señalado para la cancelación del monto pendiente, el cual era dado en meses, y la fecha de cancelación de la deuda. En muchas transacciones a plazos no aparece información acerca de  la  fecha  de  cancelación,  ni  de  la  prima  ni  de  los  intereses devengados. 
           
g-  Medio  por  el  cual  se  obtuvo  la  propiedad: Este  apartado  se refiere  a  la  manera  como  el  bien  llegó  a  manos  del  vendedor, ya fuese por compra, por herencia o por denuncio de un terreno público, entre otras. Asimismo, en esta sección se indica la razón que  dio  el  vendedor  para  realizar  la  transacción  y  se  señala  la condición  legal  de  la  propiedad  transada,  es  decir,  si  presenta algún  tipo  de  gravamen,  hipoteca  o  embargo.  En  síntesis, estamos  hablando  de  tres  variables  diferentes:  primero,  cómo  la propiedad  llego  a  manos  del  vendedor;  segundo,  la  razón  por  la cual  él  decide  vender;  y  tercero,  cuál  es  la  condición  legal  que presenta la propiedad a la hora de su venta.    
 
h-  Colindantes: Aquí se especifica un elevado número de variables, las  cuales  van  desde  el  tipo  y  la  cantidad  de  colindantes,  hasta el  número  de  calles  de  por  medio  con  que  colinda  el  inmueble. El tipo de colindantes se refiere específicamente a los inmuebles con  que  colinda  la  propiedad  y  a  la  cantidad  de  estos  (ya  sea cerco y potrero, casa y cerco, casa y solar, casa, solar, río, camino publico, camino privado, potrero, cerco, chacra, cafetal, hacienda de  café,  montaña  y  otro  desconocido).  Además  se  dan  otras especificaciones,  como  por  ejemplo  el  número  de  calles  de  por medio  con  que  colinda  el  inmueble,  el  número  de  ríos  de  por medio o si la propiedad colinda o no con otra del comprador o del vendedor.  Finalmente  se  indica  si  la  propiedad  era  individual  o parte de otra mayor.     
    
i-  Características  del  inmueble:  En  esta  categoría  se  indica  la ubicación  del  inmueble,  por  provincia,  y  el  lugar  específico, cuando  se  pudo  identificar.  Hay  que  hacer  la  aclaración  de  que algunos  lugares  no  fue  posible  ubicarlos  dentro  de  ninguna  de las jurisdicciones existentes en ese momento (San José, Heredia, Cartago  y Alajuela),  ya  que  no  existe  suficiente  información  al respecto.  En  este  apartado  también  se  incluye  la  extensión  del inmueble en manzanas, aunque no todas las fichas incluyen dicha información. Para las que sí la presentan se realizó una unificación, de acuerdo con la tabla de extensión en manzanas que aparece en apartado de “Fuentes y estrategias metodológicas” de este trabajo. Todas las medidas que aparecían en la ficha, ya fuesen caballerías, cuerdas  o  varas,  fueron  estandarizadas  a  manzanas.6  Asimismo se  incluyeron  el  tipo  y  la  cantidad  de  cultivos  que  presentaba la  propiedad.  Cabe  aclarar  que  en  la  base  se  presentan  lagunas significativas de información al respecto. En el caso de cafetales o haciendas de café se incluye una variable relativa a la cantidad de matas; sin embargo, igual que lo anteriormente expuesto, son pocos los casos en que se reportaban información al respecto.

j-  Características de las edificaciones: En forma general se indican el tipo y la conformación de las edificaciones ubicadas dentro de los inmuebles reportados en las fichas. Entre ellas están el tipo de edificación (si se trataba de casa, galera, trapiche, troja, beneficio de  café  o  bodega,  entre  otros),  su  tamaño,  el  tipo  de  techo,  el tipo  de  pared,  la  conformación  de  su  piso,  así  como  el  número de  aposentos,  la  cantidad  de  ventanas,  puertas  y  corredores  y  la ubicación  de  la  cocina.  Sin  embargo,  estas  variables  registran información  muy  escasa,  ya  que  en  muchos  casos  se  menciona el tipo de edificación, pero no se describe su conformación.

k-  Servidumbre:  Se  indica  si  la  propiedad  presenta  algún  tipo  de servidumbre, como de aguas, por ejemplo, o de paso.

l-  Hipoteca:  Se  señala  si  la  propiedad  está  hipotecada,  y  el monto de la hipoteca.     
     
m-  Observaciones: En esta sección se mencionan datos que venían en  la  ficha,  pero  que  no  están  contempladas  en  las  categorías anteriores. Por ejemplo, se aclara que no aparecen los linderos o la extensión en manzanas, la ubicación o el valor de los inmuebles o la fecha de la ratificación, entre otros.

La  base  de  datos  en  cuestión  posee  en  su  totalidad  trece categorías, divididas cada una de ellas en una determinada cantidad de  variables.  En  suma  son  75  las  variables  con  información determinada que alberga esta base.

Para  efectos  de  nuestro  trabajo,  entendemos  por  variable cualquier  característica,  cualidad  o  atributo  de  persona,  grupo, acontecimiento o proceso que puede cambiar de valor.7 Por esta razón hablamos de 75 variables, puesto que se refieren a atributos que cambian de una transacción a otra en la base. La base de datos contiene información acerca de las transacciones de  bienes  inmuebles  realizadas  dentro  y  fuera  de  Valle  Central costarricense  en  el  período  1800-1850,  aunque,  por  supuesto, el grueso de la información se concentra en el Valle Central. La información  que  contiene  esta  base  de  datos  es  muy  variada  y podría ser de gran ayuda para que diversas personas exploren el grado de importancia que tienen algunas de sus variables. La estructura de la base de datos se dividió en categorías, con el objetivo de explicar mejor su funcionalidad. En el análisis de cada categoría se incluyó el tipo de variables que la componen y, en los casos más significativos, se señaló la importancia de estas.

Se  procedió  a  completar  cada  una  de  las  variables,  de  acuerdo con  la  información  suministrada  en  las  fichas. Aun  así  —como se  podrá  constatar  en  la  base  de  datos—,  en  muchos  casos  las celdas  de  algunas  variables  aparecen  sin  información,  debido  a que  la  ficha  no  contenía  los  datos  correspondientes.  La  base  de datos  fue  levantada  en  una  hoja  de  Microsoft  Office  Excel.  En ella  se  describieron  diversos  datos,  como  por  ejemplo  cuándo, cuánto, dónde, quién, qué se transó y por qué. Todo ello en torno al inmueble negociado durante el período en estudio.


Bibliografía

Magdalena  Cordero  Valdavida.  “Bancos  de  Datos”  En  Cuadernos  Metodológicos”  número  24: (1998)         [ Links ]

Beatriz  Moreyra.  “El  Historiador  y  su  oficio”  en:  http://losrecursosdeclio.blogspot.com/2009/08/metodologia-de-la-investigacion_3309.html         [ Links ]

Citas y notas

1   Cordero Valdavida, Magdalena. 1998. “Bancos de Datos”. En Cuadernos Metodológicos número 24, p. 34

2   Cordero Valdavida, Magdalena. 1998. “Bancos de Datos”… pp. 32-40

3   Cordero Valdavida, Magdalena. 1998. “Bancos de Datos”… pp. 44-45

4  Cordero Valdavida, Magdalena. 1998. “Bancos de Datos”…pp.30.

5   Cordero Valdavida, Magdalena. 1998. “Bancos de Datos”… p. 16.

6   Ver Cuadro 2. 

7    Moreyra,  Beatriz.  “El  Historiador  y  y  su  oficio”.  En:  http://losrecursosdeclio.blogspot.com/2009/08/metodologia-de-la-investigacion_3309.htm

Correspondencia a:
Lic.Carlos Montero. & Lic. Manuel Zúñiga.  Universidad de Costa Rica. El trabajo que a continuación presentamos corresponde a la elaboración de la base de datos denominada “Transacciones inmobiliarias en Costa Rica durante 1800-1850”. Dicho proyecto se realizó para optar por el título de Licenciatura en Historia de la Universidad de Costa Rica y contó con la dirección del M.Sc. Iván Molina Jiménez y con la colaboración de los profesores Dr. Ronny Viales Hurtado y Dr. Juan José Marín Hernández, como lectores.


Fecha de recepción: 25 marzo del 2010  - Fecha de aceptación: 6 de abril del 2010

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