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Revista de Biología Tropical

On-line version ISSN 0034-7744

Rev. biol. trop vol.52 n.3 San José Sep. 2004

 

Estudios citogenéticos en niños con Leucemia Linfocitica Aguda-B en Costa Rica

Patricia Venegas & Julio Rivera

Servicio de Genética y Citogenética. Laboratorio Clínico, Hospital Nacional de Niños, Caja Costarricense del Seguro

Social, San José, Costa Rica; pvenegas@hnn.sa.cr

Recibido 02-XI-2003.     Corregido 13-VIII-2004.     Aceptado 17-VIII-2004.

Abstract

Cytogenetic studies in children with Acute Lymphocitic Leukemia-B in Costa Rica. Chromosome analyses were performed on bone marrow of 177 pediatric patients with Acute Lymphocitic Leukemia at the "Hospital Nacional de Niños". The standard cytogenetic techniques now belongs to the panel of mandatory analyses performed at diagnosis of our acute leukemia patients and represent a major advantage to be effective and independent prognostic factors, essential for therapeutic choices. Cytogenetic results were achieved in 83% of the bone marrow samples: normal karyotypes represented 29% and abnormal karyotypes 71% with the follow distribution: t(9;22) 3%; t(1;19) 5%; t(4;11) 3%, Hyperdiploidy 39%; other chromosomal abnormalities 21%. Systematic cytogenetic analyses are essencial to define morpho-immunologic sub-types of leukemia and to detect new translocations that allows to understand hematopoiesis and leukemogenesis. Rev. Biol. Trop. 52(3): 551-558. Epub 2004 Dic 15.

Key words: Acute Lymphocytic leukemia, cytogenetics, chromosomal abnormalities, prognostic factors, Costa Rica.

Palabras clave: Leucemia Linfocítica Aguda, citogenética, aberraciones cromosómicas, factores pronósticos, Costa

Rica.

La leucemia es el cáncer más común en la niñez y se presenta como una proliferación clonal en las células hematopoyéticas transformadas por un cambio genético (Ma et al. 1999). Los avances en las técnicas del bandeo cromosómico y en los métodos de cultivos permitieron el desarrollo de la citogenética convencional y nos ha permitido empezar a comprender la biología en los cambios cromosómicos de la leucemia en niños (Puig et al. 1990).

Los oncogenes leucémicos fueron descubiertos con la aplicación de retrovirus para inducir leucemia experimental en animales. Estos genes localizados en ciertas regiones del rearreglo cromosómico en el cáncer humano fueron involucrados en la patogénesis de las enfermedades humanas, oncogenes tales como el MYC en Linfoma de Burkitt y el ABL en la Leucemia Mieloide Crónica. Las translocaciones e inversiones cromosómicas son las aberraciones cromosómicas descritas en leucemia humana y la clonación en sus "puntos de fractura" han permitido identificar más de 100 oncogenes, donde su producto oncogénico alterará el programa normal en la proliferación, diferenciación y sobrevida de las células. Además de los rearreglos cromosómicos también pueden ocurrir mutaciones puntuales que afectan los factores de transcripción como C/EBP alpha, GATA1 y AML1 o afectar receptores de tirosina quinasas como el FLT3 y el c-KIT (Gisselbrecht 2003).

El avance de las técnicas moleculares ubica a la citogenética convencional como un prerequisito esencial en el manejo del paciente leucémico. El análisis de los cromosomas en metafase de la médula ósea permite visualizar en forma global el genoma entero, detectar las aberraciones cromosómicas y ubicar los genes involucrados en el proceso leucémico.

Los criterios citogenéticos para definir la presencia de un clon leucémico en médula ósea son los siguientes: encontrar 2 metafases con la ganancia del mismo cromosoma, 2 metafases con la misma aberración y 3 metafases con la pérdida del mismo cromosoma (ISCN 1995). El cariotipo provee valiosa información aunque muchas veces es difícil definir la aberración presente por múltiples razones, como la presencia de una anormalidad compleja, presencia de diferentes clones leucémicos, bajo índice mitótico o pobre morfología que acompaña a los cromosomas en el momento del análisis.

La introducción de la citogenética molecular ha permitido detectar desbalances genómicos en el cáncer por medio de la visualización de cromosomas multicolores, gracias a la técnica conocida como FISH (Fluorecense in situ Hybridization). Esta técnica se ha convertido en el puente entre la citogenética convencional y la genética molecular y ha contribuido en forma importante a solventar los problemas -anteriormente mencionados- en el estudio del cariotipo de las células cancerosas (Patel et al. 2000), logrando aumentar su precisión para detectar e identificar las nuevas aberraciones cromosómicas (Lu et al. 2002, Mathew et al. 2001, Harrison 2001, Jarosova et al. 2000, Nordgren et al. 2002, Zemanova et al. 2001). De modo que, la citogenética molecular debe ser parte integral en los laboratorios de citogenética porque permite hacer un análisis más fino de las aberraciones, por su alta sensibilidad y especificidad.

Existen diferencias significativas en las tasas de sobrevida de pacientes con leucemia de acuerdo al grupo étnico al que pertenece el paciente. Los análisis multivados concluyeron que el mejor grupo de recuperación es el asiático al compararse con los grupos de origen europeo, hispano y africano. La fármacogenética tendrá un papel importante para dilucidar las causas de estas diferencias (Bathia et al. 2002).

La incidencia histórica de la leucemia infantil en Costa Rica ha variado de 2.5 a 4.1 casos por cada 100 000 habitantes, conforme han mejorado los esfuerzos y técnicas diagnósticas (Jiménez 2004). Algunos ejemplos de los estudios citogenéticos de leucemias en Costa Rica son las publicaciones de Castro Volio et al. (1993, 2004), Solís et al. (2000), y Venegas (2001a, b).

En general, el 78% de las leucemias corresponde al tipo de Leucemia Linfocitica Aguda (LLA) (Smith et al. 1999). De las leucemias agudas en nuestra población pediátrica, la Leucemia Aguda corresponde al 98% siendo la LLA un 70% (Solís et al. 2000).

Hoy en día la célula leucémica (blasto) se clasifica de acuerdo a los siguientes parámetros: morfología, histoquímica, inmunofenotipo, genética molecular, citogenética molecular y citogenética convencional. El análisis convencional de los blastos con LLA-B, que es el tema de interés en este artículo, a llevado al reconocimiento de aberraciones cromosómicas específicas en las leucemias ya sea en su número o en su estructura, sea translocaciones, deleciones o inversiones (Martín Ramos et al. 2001).

El análisis citogenético clásico juega un papel importante en el diagnóstico, clasificación, pronóstico y monitoreo de la terapia en pacientes con leucemia. Ciertos cariotipos son asociados a buen pronóstico mientras que otros indican un mal pronóstico lo que conduce a la administración de terapias alternativas (Alter et al. 2000, Martín Ramos et al. 2001, Harrison 2001, Nordgren 2002, Zemanova et al. 2001, Hyakuna et al. 2000). Así, muchas aberraciones cromosómicas recurrentes tienen alto valor pronóstico en las LLA-B, como son las hiperdiploides y/o t(12;21) asociadas con muy buenos pronósticos, mientras que t(9,22) y/o rearreglos del MLL correlacionan con pobre recuperación de la enfermedad, por lo que detectar pronto su presencia es sumamente importante (Zemanova et al. 2001).

Se ha determinado que la frecuencia de las aberraciones cromosómicas en estas leucemias difieren entre los laboratorios de citogenética, entre países y regiones geográficas (Forestier et al. 2000). En promedio se ha informado que el ámbito de frecuencias de las aberraciones en LLA-B está entre 51% y 90% (Rubin y Le Beau 1991).

En este trabajo presentamos nuestra experiencia en el análisis de las aberraciones cromosómicas de impacto pronóstico en niños con Leucemia Linfocítica Aguda-B.

Materiales y métodos

Los cariotipos se llevaron a cabo en el Laboratorio de Citogenética del Hospital Nacional de Niños, según el Manual y Protocolos de Procedimientos de dicho laboratorio. Se recibieron 177 muestras de médula ósea de niños diagnosticados con LLA-B. El medio de transporte fue RPMI 1640 con 20% suero fetal y heparina. La muestra por método directo y/o 24 hrs fue sometida a estres con colcemid y luego a un choque hipotónico con KCL 0.075M, se prepararon las láminas para bandeo tripsina-Giemsa (TG). El análisis y conclusiones se llevaron a cabo según ISCN (1995). Se realizaron dos cariotipos por clon leucémico con el uso del Sistema Computarizado Chantall, se imprimieron dos fotos y fueron almacenados en el archivo del Laboratorio de Citogenética.

Resultados

El análisis de las 177 médulas mostró cultivos no exitosos en un 17% de los casos, mientras que los cultivos exitosos representaron el 83%, obteniéndose los cariotipos analizables que permitieron el análisis citogenético. La distribución observada entre los cariotipos normales y aquellos con anormalidades cromosómicas fue 29% y 71% respectivamente. La distribución de los tipos de aberraciones encontradas fue: t(4;11) 3%, t(9;22) 3%, t(1;19) 5%, hiperdiploides (39%) y otras aberraciones cromosómicas (21%).

Discusión

Una serie de aberraciones cromosómicas recurrentes han sido identificadas en niños con LLA-B. Muchas de ellas correlacionan en forma estrecha con las características clínicas, morfológicas, inmunofenotípicas presentes en el diagnóstico y son usadas para predecir el pronóstico y escoger la terapia adecuada. En los primeros estudios de cariotipos clonales realizados, las aberraciones fueron encontradas en la mitad de los casos estudiados, el avance de las técnicas y la mayor experiencia ha mejorado estos porcentajes, por ejemplo una revisión tomada del "Tercer Taller Internacional" sobre cromosomas y leucemias (1981) encontró un 66% de aberraciones. Las frecuencias de las anormalidades han diferido entre laboratorios, países y regiones geográficas y se han informado desde un 51 a un 90% (Rubin y Le Beau 1991).

Las siguientes son algunas proporciones de aberraciones observadas en diferentes laboratorios utilizando solo citogenética convencional: 92.3% (Silva et al. 2002), 77.1% (Pérez-Vera et al. 2001), 71% (Venegas et al. 2003), 70% (van der Plas et al. 1992), 68% (Andreasson et al. 2000); 57% (Forestier et al. 2000), 60% (Nordgren et al. 2002), 59.5% (Kowalczyk et al. 1985).

Sin embargo es frecuente el fallo en poder detectar las aberraciones cromosómicas como lo muestran los valores anteriores. Este fallo se atribuye generalmente a una muestra pobre de medula ósea, metafases insuficientes e inadecuadas y a una sobrepoblación de la actividad mitótica de las células no-leucémicas sobre las células leucémicas (Wu et al. 2003). El recibir y procesar una médula ósea para un estudio citogenético requiere de muchos cuidados. Gracias al análisis de los cromosomas en médula ósea se demostrará la presencia de una alteración clonal, indicando la ubicación potencial de los oncogenes involucrados en el proceso oncogénico.

Así, aunque la citogenética en la LLA es un campo fascinante para el citogenetista y a pesar del impacto que da su información, esta muchas veces resulta frustrante debido a que la muestra se puede coagular, la morfología puede ser muy pobre y en un cierto porcentaje (como en nuestro caso de un 17%) se falla en detectar células en división para el análisis, lo que convierte en un verdadero reto el tratar de encontrar aberraciones en los cromosomas de medula ósea.

Hoy en día se han desarrollado técnicas mucho más sensibles, como es el FISH donde se ha detectado que las células que habían sido informadas como normales, presentaban aberraciones cromosómicas que no fueron detectadas por la citogenética convencional (Wu et al. 2003). La frecuencia de 71% en la detección de aberraciones se puede aumentar con la aplicación de las técnicas de citogenética molecular y de biología molecular. Así es posible detectar las translocaciones de alto riesgo, translocaciones crípticas de excelente pronóstico como la t(12;21) que se encuentra en un 17% de los cariotipos normales (Martínez-Ramírez et al. 2001), detectar aberraciones nuevas y recurrentes que permitan ubicar nuevos oncogenes y conocer más a fondo la biología de la leucemia, y además lograr dar una terapia más segura y eficaz al paciente costarricense con leucemia.

En Costa Rica la demanda de cariotipos en médula ósea para estudio de neoplasias hematológicas van en aumento día a día, reflejando el valor de la citogenética en el área diagnóstica. La aplicación de esta técnica y el avance en la tecnología molecular la ubica como un arma valiosa en el manejo del paciente.

T(9;22)(q34;q11) BCR-ABL (Ph+):

Un mecanismo por el cual las translocaciones cromosómicas contribuyen a la patogénesis leucémica es a través de la formación de proteínas quiméricas. El mejor ejemplo de un oncogen quimérico es la fusión BCR-ABL en el cromosoma 22 el producto presenta una alta actividad constitutiva de tirosina quinasa que involucra a la célula hematopoyética a importantes cambios en sus actividades biológicas, en un punto crítico de su potencial ontogénico. Este conocimiento ha permitido desarrollar una terapia dirigida conocida como "Target Therapy" (Sattler et al. 2003, Kurzrock et al. 2003).

En general se informa en un porcentaje de 2-5% en los niños con LLA-B. Otros ejemplos de informes, 2.2% en paises nórdicos (Forestier 2000), son 2-3% (GFCH 1993). En nuestros pacientes fue detectado en un 3%, lo cual se ubica en el mismo riesgo de los pacientes con LLA-B, Ph+ informados a nivel mundial. Este rearreglo cromosómico estructural tiene un pobre pronóstico.

T(1;19)(q23;p13)(E2A-PBX1):

Esta translocación permite el rearreglo de genes que codifican factores de transcripción, sugiriendo un mecanismo de transformación a través de la desregulación transcripcional. Esta translocación pertenece al grupo de translocaciones de mal pronóstico en las LLA-B (Uckum et al. 1998) y su frecuencia es muy variada en diferentes poblaciones alcanzando desde 25% y hasta un 1%, en promedio se informa entre un 5% a 6% de los casos con LLA (Pui et al. 1990); otros informes han sido: 5% (Rutherford et al. 2001), 5%-10% (Boomer et al. 2001), 5%-6% (Alter et al. 2000), 1.3% (Forestier et al. 2000). En nuestro estudio se detecto en un 5%, el cual lo ubica en promedio general informado. Esta es la translocación más frecuente de alto riesgo encontrada en nuestra población pediátrica con LLA-B. Los protocolos de tratamiento de pacientes de alto riesgo de países desarrollados pueden ser aplicados a nuestra población pediátrica con LLA-B.

T(4;11)(q21;q23) MLL/AF4:

Esta translocación pertenece a un grupo bien documentado de translocaciones cromosómicas que involucra el rearreglo del gen MLL (ALL1 o HRX) ubicado en la banda 11q23. Este gen MLL es el oncogén más "promiscuo" informado en la leucemia humana (Thirman et al. 1993). La detección de esta translocación de mal pronóstico es sumamente importante para tomar medidas en el manejo terapéutico del paciente, además es una de las anormalidades más comunes en la leucemia del infante informada en un 85% de los casos (Secker-Walker 1998). A nivel molecular esta fusión da un producto de transcripción quimérico (Koning et al. 2002). Su frecuencia en LLA-B pediátrica se informa desde un 2% (Forestier et al. 2002) a un 6% (Rubin y Le Beau 1991). La frecuencia en nuestro estudio representa un 3% el cual esta también ubicado entre los informes a nivel mundial.

Hiperdiploide (mayor de 47 cromosomas):

El cariotipo hiperdiploide está asociado a un muy buen pronóstico (Zemanova et al. 2001, Raimondi et al. 1992, Martín Ramos et al. 2001, Harrison 2001, Martínez Ramírez et al. 2001). La heterogeneidad de esta condición se ha informado que influye en la respuesta al tratamiento (Raimondi et al. 1996).

La baja hiperdipoidía (de 47-50 cromosomas) tiene una frecuencia de 10%-15% y la alta hiperdipoidía (>51 cromosomas) representa el 25-30% de los casos de LLA-B (Raimondi et al. 1992). En nuestro informe alcanzo un total de 39% de cariotipos hiperdiploides (>47 cromosomas). Los protocolos de tratamiento de pacientes con bajo riesgo de países desarrollados pueden ser aplicados en nuestros pacientes de bajo riesgo.

Cariotipos Normales:

El porcentaje de cariotipos normales cubre en nuestro estudio el 29%. En varios estudios se ha logrado mostrar como los cariotipos normales con la aplicación de técnicas de citogenética molecular como hibridación genómica comparativa (CGH, por sus siglas en inglés) y FISH han permitido detectar pequeños desbalances (Jarosova et al. 2000), anormalidades cromosómicas nuevas y recurrentes (Nordgren et al. 2002), y aberraciones cromosómicas sub-microscópicas (Koning et al. 2002). El FISH aumenta la resolución en la detección de las anormalidades cromosómicas lo que nos permitirá comprender los mecanismos patogénicos de los pacientes con LLA (Alter et al. 2000).

Otro aspecto importante es que la alteración genética más común en LLA–B es la translocación críptica t(12;21)(p13;q22), que está relacionada a buen pronóstico y se encuentra alrededor de un 17% (Martínez-Ramírez et al. 2001, Mathew 2001). Estando presente esta translocación, el cariotipo convencional se ve normal. Es pertinente aclarar que la translocación de excelente pronóstico, la t(12;21) (p13;q22) fusión TEL-AML1 informada con un 20%-30% de las LLA-B (Maloney et al. 1999), es una translocación críptica que no puede ser detectada por los métodos convencionales aplicados en este estudio, de hecho la técnica para el diagnóstico de esta translocación debe ser incorporada y debe formar parte de la rutina diagnóstica en nuestro laboratorio.

Los porcentajes obtenidos en nuestros estudios no difieren sustancialmente de otros descritos, aunque nuestra población es el producto de diferentes grupos étnicos (Morera et al. 2001, 2003, Chaves-Villalobos et al. 2004), nuestro resultado muestra que la frecuencia de cada una de las aberraciones cromosómicas recurrentes de impacto pronóstico es similar a las encontradas en las poblaciones sin el alto grado de mestizaje presente en la población costarricense. Aun se debe aclarar que el comportamiento de otras leucemias como la Leucemia Promielocítica Aguda, que por estudios epidemiológicos muestra una frecuencia más elevada en pacientes de origen latino (Douer 2003). Es importante prestar atención a las otras aberraciones cromosómicas ya que nos puede permitir identificar nuevas aberraciones y hacer estudios de sus frecuencias, ubicar e identificar nuevos oncogenes en la población costarricense, esto debe ser apoyado por estudios con citogenética molecular, genética molecular, polimorfismos de ADN, farmacogenética y estudios por microareglos genéticos (microarrays). En conclusión, destacamos la urgente necesidad de fortalecer el área de citogenética para dar un servicio a nivel nacional a los pacientes con diferentes tipos de leucemia.

Resumen

Se realizaron análisis cromosómicos en médulas oseas de 177 pacientes con Leucemia Linfocítica Aguda. Las técnicas citogenéticas convencionales forman parte del panel obligatorio de análisis realizados como diagnóstico a los pacientes con leucemia y representan una gran ventaja por ser factores efectivos e independientes de pronóstico, escenciales para la elección terapeútica. Los resultados citogenéticos fueron alcanzados en 83% de las muestras de médula osea: los cariotipos nomales representaron el 29% y los cariotipos anormales el 71% con la siguiente distribución: t(9;22) 3%; t(1;19) 5%; t(4;11) 3%, hiperdiploidía 39%; otras anormalidades cromosómicas 21%. El análisis citogenético sistemático es escencial para definir los subtipos morfo-inmunológicos de leucemia, y para detectar nuevas translocaciones que conduzcan a la comprensión de la génesis de la leucemia.

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