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Revista Espiga

On-line version ISSN 2215-454XPrint version ISSN 1409-4002

Espiga vol.24 n.49 San José Jan./Jun. 2025

http://dx.doi.org/10.22458/re.v24i49.5639 

Articles

El accionar político de ANDE en Costa Rica durante ochenta años de historia: una propuesta de análisis tipológico

The political actions of ANDE in Costa Rica over eighty years of history: A proposal for typological analysis

L’action politique de l’Association Nationale des Éducateurs et Éducatrices (ANDE) au Costa Rica au cours de quatre-vingts ans d’histoire: une proposition d’analyse typologique

José Miguel Arias-Angulo 1  
http://orcid.org/0009-0006-4017-6731

1Bachiller en Historia y en la Enseñanza de los Estudios Sociales por la Universidad de Costa Rica, donde cursó la Maestría Académica en Historia y prepara su tesis. Ha sido docente de la Escuela de Estudios Generales de esta universidad. Ha participado en diversos proyectos de investigación y desde 2022 labora en ANDE como secretario adjunto de mejoramiento profesional.

Resumen

El objetivo de este artículo es identificar las acciones políticas que la Asociación Nacional de Educadores y Educadoras (ANDE) ha realizado desde su surgimiento hasta el presente. La discusión teórica ubica a esta agrupación como una organización que ejerce presión sobre los poderes gubernamentales para cumplir sus fines. Como parte del planteamiento teórico, se aborda conceptos como grupos de presión, sindicato y movimientos sociales, además de los de política, poder, cultura y acción política. La metodología se centra en la construcción de una tipología que clasifica las acciones en seis tipos diferentes. El hallazgo principal es que las acciones varían según el contexto nacional. Desde la década de 1980 se adoptaron formas y repertorios confrontativos, al tiempo que las acciones de propuesta y negociación, que antes predominaban, han disminuido. Esto se explica por el cambio de modelo de Estado, la adopción de políticas neoliberales y la ineficacia del diálogo para llegar a acuerdos. Debido a la constancia de su accionar y los logros alcanzados, se concluye que ANDE constituye un actor influyente en la historia de Costa Rica.

Palabras clave Acción política; educadores y educadoras; tipología de análisis

Abstract

The aim of this article is to identify the political actions carried out by the National Association of Educators (ANDE) from its inception to the present. The theoretical discussion positions this group as an organization that exerts pressure on governmental powers to achieve its goals. As part of the theoretical framework, the concepts of pressure groups, trade unions, and social movements are addressed, along with those of politics, power, culture, and political action. The methodology focuses on building a typology that classifies the actions into six different types. The main finding is that actions vary according to the national context. Since the 1980s, confrontational forms and repertoires have been adopted, while previously dominant proposal and negotiation actions have declined. This is explained by the shift in the state's model, the adoption of neoliberal policies, and the ineffectiveness of dialogue in reaching agreements. Due to its consistent actions and the achievements obtained, it is concluded that ANDE is an influential actor in Costa Rican history.

Keywords Analysis typology; educators; political action

Résumé

Cet article vise à identifier les actions politiques menées par l’Association Nationale des Éducateurs et Éducatrices (ANDE) depuis sa création jusqu’à aujourd’hui. La discussion théorique situe cette organisation comme un groupe exerçant une pression sur les pouvoirs gouvernementaux pour atteindre ses objectifs. Dans le cadre de cette réflexion théorique, des concepts tels que groupes de pression, syndicat et mouvements sociaux sont abordés, ainsi que ceux de politique, pouvoir, culture et action politique. La méthodologie repose sur l’élaboration d’une typologie qui classe les actions en six types différents. Le principal constat est que les actions varient selon le contexte national. Depuis les années 1980, des formes et répertoires d’action plus conflictuels ont été adoptés, tandis que les actions de proposition et de négociation, autrefois prédominantes, ont diminué. Cela s’explique par le changement de modèle de l’État, l’adoption de politiques néolibérales et l’inefficacité du dialogue pour parvenir à des accords. En raison de la constance de son action et des succès obtenus, on a conclu que l’ANDE constitue un acteur influent dans l’histoire du Costa Rica.

Mots clés Action politique; éducateurs et éducatrices; typologie d’analyse

Introducción

Hacia el último cuarto del siglo XIX en Costa Rica, los discursos presidenciales de Tomás Guardia Gutiérrez incluyeron referencias a la existencia de más maestros que soldados; situación que, si bien no se apegaba a la verdad, perfilaba la intención de impulsar la inversión en esta área 1 . Tras la reforma educativa de Mauro Fernández Acuña (1886), impulsada durante la administración de Bernardo Soto Alfaro (1885-1889), hubo un aumento en la cantidad de escuelas, situación que se tradujo en la demanda creciente de docentes. En los años sucesivos, la cartera de Instrucción Pública (hasta la promulgación de la Constitución Política de 1949 se adopta el nombre de ministerio) contrató más personal, pues pasó de 718 maestros en 1895, a un total de 2296 en 1934. En síntesis, en cuatro décadas se triplicó la cantidad para ampliar la cobertura pública en la educación primaria 2 . Además, a excepción del período 1914-1919, en que coincidieron la I Guerra Mundial y la dictadura de los Tinoco, la inversión educativa dispuso de una inversión creciente 3 .

Así las cosas, el gremio docente fue extendiendo su alcance e influencia a diversas comunidades urbanas y rurales, al tiempo que se empezó a articular y comportar como grupo. Este proceso se acompañó del aumento en la titulación docente; labor propiciada en principio por establecimientos de educación secundaria que asumieron la formación de educadores de primaria, hasta que la Escuela Normal, creada en 1914, buscó concentrar dicha tarea en una sola institución 4 .

A pesar de lo anotado, durante la primera mitad del siglo XX, era frecuente que las personas docentes vieran amenazada su estabilidad laboral y familiar, al estar sujetas a persecuciones y traslados por motivos políticos, bajos salarios y atrasos en los pagos. Previo a la década de 1940, diversas iniciativas intentaron solucionar las necesidades más apremiantes; sin embargo, el gremio no logró establecer una estructura permanente para tal fin 5 .

Al calor de este contexto, la Asociación Nacional de Educadores y Educadoras (ANDE) surgió en un congreso efectuado en el Teatro Nacional de Costa Rica, el 24 de octubre de 1942, el cual se extendió hasta el día siguiente. Según relataron los diarios de la época, a la actividad asistieron al menos 3000 personas. El objetivo de la nueva organización era defender los derechos de las personas educadoras, así como procurar la mejora de sus condiciones económicas y laborales 6 .

En consonancia con sus principios fundacionales, a lo largo de ocho décadas ANDE ha alcanzado diversas conquistas para las personas trabajadoras del sector, entre las que destacan procesos de negociación y protesta, mantenidos con las autoridades gubernamentales, en procura de la obtención de aumentos salariales y mejores condiciones laborales 7 . En 1944 se creó Caja de ANDE, una institución de tipo bancario dedicada a la atención de las necesidades económicas del sector. También destacan conquistas como la creación de la Junta de Pensiones y Jubilaciones del Magisterio Nacional (JUPEMA), cuya ley fue impulsada en el seno de ANDE y comenzó a regir en 1959, o el reconocimiento del carácter profesional de la docencia a partir de la aprobación de la Ley de Carrera Docente 8 . Esta trayectoria se ha visto complementada con el acompañamiento a movimientos sociales que procuran la defensa de la institucionalidad pública y la justicia social.

En la actualidad, ANDE constituye el sindicato más numeroso de Costa Rica, pues si se siguen los datos proporcionados por el Departamento de Organizaciones Sociales del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) para el 2023, reúne un 38 % del total de personas sindicalizadas del sector magisterial y cerca del 20 % del total de empleados públicos sindicalizados del país 9 . Por lo señalado, y por su poder de convocatoria, es un sindicato influyente.

Además de definir a nivel conceptual qué es ANDE, este artículo se propone el objetivo de identificar las acciones políticas que ha impulsado, desde su surgimiento hasta el presente, para posteriormente clasificarlas en seis tipos diferentes. Se parte de un paradigma interpretativo que promueve el análisis situacional del objeto de estudio. A lo interno de este paradigma, la investigación está influenciada por la corriente filosófica hermenéutica, que intenta descifrar las construcciones discursivas y sus significados, por lo que sostiene la no existencia de un saber objetivo, transparente ni desinteresado. El enfoque de la investigación es mixto, pues aunque predomina el análisis de carácter cualitativo, se recurre a la cuantificación de las acciones políticas a lo largo del período 10 .

Este artículo constituye el fundamento conceptual y metodológico de un libro de historia centrado en el accionar político magisterial a lo largo de un siglo (1919-2019). Dicho trabajo presenta a ANDE como su actor protagónico y examina sus antecedentes 11 . Por esta razón, no se profundizará en el análisis de las acciones, pues esto se resuelve en el libro de próxima publicación, que construye una periodización, al tiempo que aborda diversos hechos y procesos de manera contextualizada, acudiendo al necesario balance de fuentes y actores inmersos en las disputas.

Debido a esto, es que en este artículo, a nivel metodológico se presenta la construcción de una tipología para clasificar las acciones emprendidas por ANDE. Esta decisión se tomó tras identificar la abundancia y naturaleza diversa de las acciones presentes en las fuentes. En cuanto a su formulación y utilidad, es necesario definir qué es y para qué sirve este instrumento. Primero, se parte de la construcción de conceptos-tipo o tipos ideales, que procuran ordenar conceptualmente las realidades de la acción y requieren de una univocidad acrecentada; entiéndase, que los conceptos aspiren a poseer un único significado o interpretación 12 . En este sentido, las tipologías satisfacen «la necesidad de clasificar o de estructurar y, en general, de resumir en un conjunto reducido y significativo de categorías o tipos a los individuos, grupos, instituciones, sociedades o a cualquier otra unidad de análisis que es objeto de estudio» 13 .

La particularidad de la tipología reside en la depuración de nuevas entidades conceptuales a partir de referentes teóricos previos. Mientras la tipología ordena y reduce los fenómenos o unidades de análisis a un número limitado de categorías, los tipos aluden a una diversidad de características, situaciones o fenómenos que comparten algún carácter distintivo, sirven de modelo y se diferencian de otros conjuntos 14 . Estos definen realidades conceptuales a un nivel de abstracción menor, al tiempo que generan y explicitan un contenido específico, desde las características que los forman y delimitan.

En lo sucesivo el artículo se organiza de la siguiente forma. El primer apartado correspondiente a la introducción incluye tres secciones. La primera aborda los inicios de la organización magisterial en Costa Rica, lo cual sirve para contextualizar el objeto de estudio. La segunda sección expone de manera sintética un estado de la cuestión sobre la historia de la educación, los movimientos sociales y las protestas ciudadanas, así como sobre las organizaciones magisteriales en Costa Rica, con énfasis en los trabajos sobre la historia de ANDE. La tercera sección corresponde al marco teórico-conceptual. Esta sección examina conceptos como grupos de presión, sindicatos y movimientos sociales para definir qué es ANDE y determinar su naturaleza organizacional. Además, reflexiona sobre la política, el poder y la cultura política, al tiempo que propone una definición de acción política, concepto base para la tipología.

El segundo apartado aborda la metodología, las fuentes y los elementos que se tomaron en cuenta para la elaboración de la tipología. Tras tomar como unidad de análisis las acciones políticas emprendidas por ANDE, se presentan seis tipos, a saber: apoyo a otras causas, coordinación y organización gremial/sindical, manifestación, paro de labores y huelgas, propuesta y negociación, y, por último, el tipo solidaridad y organización internacional. Mientras tanto, el tercer apartado expone los resultados obtenidos y, por último, hay un cuarto acápite, correspondiente a las conclusiones, en ellas se sintetizan los hallazgos a la luz de la discusión teórica y la tipología.

Inicios de la organización magisterial en Costa Rica

Tras los procesos independentistas latinoamericanos la concentración de la tierra marcó el carácter primario de las economías y las ciudades se convirtieron en focos de especialización y diversificación laboral. Los espacios urbanos llevaron la batuta en demandas por salubridad, educación y servicios, exigencias que se harían extensivas a las zonas rurales. Sin embargo, la ampliación de los mercados laborales y la inserción al mercado mundial tuvo un marcado carácter agroexportador y supuso la existencia de condiciones desfavorables para los trabajadores, que en ocasiones se encontraban sometidos a condiciones de explotación. En este sentido, las regulaciones llegaron, las más de las veces, de manera tardía y por presión o movilización de estos últimos.

Conforme la constitución y las leyes afincaron como instrumentos de regulación jurídica de las tensiones, la capacidad para acceder a estas instancias, y a la ciudadanía misma, se amplió de forma paulatina. Para el caso costarricense, hacia finales del siglo XIX y principios del XX, estos cambios se vieron entrecruzados por la organización obrera y la articulación de sus demandas políticas y laborales. Dos procesos simultáneos ocurrieron durante este período. El primero fue la construcción de la identidad nacional, a través de un discurso basado en la excepcionalidad y complementado por la estatuaria, símbolos, fiestas e instituciones 15 . El segundo consistió en la expansión de la educación.

Tras la reforma impulsada por Mauro Fernández el magisterio empezó a surgir como grupo y despuntó a inicios del siglo XX, al amalgamar una identidad e intereses comunes. Connotadas personas que ejercieron la docencia o que luego ocuparon puestos en el ámbito educativo engrosaron los reducidos círculos intelectuales y políticos que tendían hacia la radicalización de sus idearios en favor de corrientes políticas de izquierda. Estos incluyeron la cuestión social en sus preocupaciones y participaron en la conformación de organizaciones de trabajadores, grupos de estudio, la celebración del 1.º de mayo en 1913, el movimiento sufragista femenino, así como en protestas urbanas reivindicativas en materia de derechos laborales. Por este motivo, la politización (nacional e internacional) de personas que integraban el magisterio no debe ser visto como algo inusual 16 .

Estas posturas saltaron a la vista cuando las maestras capitalinas ocuparon un sitial de honor en la lucha contra la dictadura de los hermanos Tinoco Granados (Federico y José Joaquín), durante la semana de protestas que culminó con la quema del periódico La Información, el 13 de junio de 1919. El magisterio, con predominancia de mujeres, fue clave para organizar las protestas apoyadas por estudiantes y que marcaron el inicio del fin de la dictadura 17 . Justo en este contexto, se fundó la Asociación Nacional del Magisterio; una organización de vida efímera y poco estudiada, que entre sus objetivos buscaba la evolución de la escuela, combatir el analfabetismo, procurar la unión del magisterio y el mejoramiento de sus condiciones, además de la creación de un banco para maestros 18 .

Tras el impasse dictatorial, los gremios de obreros, artesanos y educadores pudieron impulsar reformas a su favor. En 1920 el magisterio logró colocar al Inspector de Escuelas José Guerrero Arguedas como diputado, personaje que había participado en la lucha contra la dictadura y quien, a futuro, sería el primer presidente de ANDE. Entre otras conquistas, en 1920 se presentaron proyectos que incentivaron mejoras en materia de pensiones, la aprobación de la jornada laboral de ocho horas y se dio el surgimiento de la Sociedad de Seguros de Vida del Magisterio Nacional 19 .

A pesar de esta situación, ninguna organización magisterial logró consolidarse durante las décadas de 1920 y 1930. La que estuvo más cerca de lograrlo fue Maestros Unidos (MU), que surgió el 7 de agosto de 1936 y funcionó hasta finales de 1939, durante la administración presidencial de León Cortés Castro 20 . Mientras MU estuvo activa se extendió más allá del área metropolitana, creó fondos para socorrer a sus integrantes, acompañó campañas de salubridad y combate a la pobreza, impulsó gestiones para mejorar los salarios y creó vínculos con organizaciones de educadores americanos. Además, se involucró en la discusión de proyectos de ley del ámbito educativo. Al intentar constituirse en un nuevo poder, el secretario de instrucción pública, Alejandro Aguilar Machado, se opuso a su existencia. Tanto él como el presidente Cortés promovieron la persecución política, traslados o destituciones de algunos de sus dirigentes. Esta situación, sumada a la falta de dinero y de un local permanente, incidió en el desgaste que culminó con su desaparición. Esta organización es el antecedente inmediato de ANDE, pues algunos de sus dirigentes integraron los comités de circuito que, en 1942, convocaron al congreso que fundaría la nueva organización en el Teatro Nacional. De forma posterior, los miembros de la última Junta Directiva de MU cedieron sus dos libros de actas al Comité de Circuito de ANDE, que funcionó en la ciudad de San José 21 .

La llegada a la presidencia de Rafael Ángel Calderón Guardia, en 1940, coincidió con la Segunda Guerra Mundial, contexto en el que se fraguó la alianza con la Iglesia Católica y el Partido Comunista, se impulsaron las reformas sociales y hubo un ambiente favorable al diálogo con las personas trabajadoras. Bajo estas circunstancias, el Congreso Inaugural de la Asociación Nacional de Educadores (24 y 25 de octubre de 1942) contó con la participación y beneplácito del mandatario. Si bien la nueva organización se amparó en la Ley de Asociaciones de 1939 y aprobó su estatuto en diciembre de 1942, pronto recibió un voto de confianza adicional de parte del gobierno, quien facilitó el trámite y aprobación de una ley constitutiva propia, promulgada el 28 de agosto de 1943. Esta acción obedeció a la intención de desmarcarse de las persecuciones promovidas por su antecesor 22 .

Antes del estallido de la Guerra Civil de 1948, la nueva organización había propiciado una discusión que mejoró los salarios docentes (1943), logrado la creación de Caja de ANDE (1944) e impulsado medidas de presión para obtener un nuevo aumento salarial (1946). El contexto de guerra supuso gran incertidumbre; sin embargo, la asociación logró sobreponerse y, hasta la fecha, ha mantenido un amplio repertorio de acciones que sobrepasan el ámbito de lo estrictamente magisterial.

Estado de la cuestión

La historiografía sobre la educación en Costa Rica presenta pocos balances bibliográficos, a pesar de una considerable producción 23 . Mención aparte merece un libro de Iván Molina Jiménez, por ser el más exhaustivo y voluminoso hasta la fecha. Esta obra reúne los avances en el campo, presenta gran cantidad de fuentes para un período que se extiende entre la época colonial y el presente, destaca por su visión de larga duración y se centra en las transformaciones y características que adquiere el sistema educativo, sin dejar de lado las interacciones con la vida social y cotidiana 24 .

Los movimientos sociales y las protestas ciudadanas en Costa Rica también han recibido atención desde la academia, con trabajos que parten del análisis de las huelgas y luchas del último tercio del siglo XIX hasta llegar al presente. En este recorrido las obras han variado sus énfasis en distintos períodos, la conformación y accionar de grupos específicos o sobre coyunturas puntuales 25 .

El estudio de las organizaciones magisteriales en Costa Rica discurre entre los dos campos apuntados; sin embargo, su papel no ha sido contemplado de forma significativa desde la academia, a pesar de que constituye uno de los grupos más numerosos e influyentes del siglo XX y las primeras décadas del siglo XXI 26 . Llenar este vacío es una tarea pendiente, pues se necesita profundizar en la conformación, dinámicas de funcionamiento, accionar político y las estrategias de protesta del sector.

A pesar de la existencia de múltiples organizaciones, las más relevantes, en orden cronológico de aparición y que continúan activas, son: a) Asociación Nacional de Educadores y Educadoras (ANDE), que vio la luz en 1942; b) Asociación de Profesores de Segunda Enseñanza (APSE), surgida en 1955, y c) Sindicato de Trabajadoras y Trabajadores de la Educación Costarricense (SEC), que nació en 1969. En esta línea investigativa prevalecen enfoques de historia institucional 27 . Los trabajos que intentan construir una visión de conjunto son escasos, descriptivos y privilegian períodos recientes. En 2015, Gerardo Contreras señaló la reticencia a buscar planteamientos unitarios, así como el hecho de que las agendas reivindicativas del período 2000-2014 giraron en torno a las pensiones y salarios 28 . El exministro de educación pública Guillermo Vargas Salazar, presentó un listado poco exhaustivo de logros obtenidos por los movimientos de protesta entre 1983 y 2008. En relación con la cantidad de afiliación –al igual que Contreras–, destacó a ANDE como la más numerosa y apuntó que, junto con APSE y SEC, sus números fluctúan durante el año, alcanzando su pico más alto previo a la celebración de los congresos anuales 29 .

A excepción de la historia de sus organizaciones socioeconómicas –con investigaciones sobre Caja de ANDE, la Sociedad de Seguros de Vida del Magisterio Nacional (SSVMN) y la Junta de Pensiones y Jubilaciones del Magisterio Nacional (JUPEMA)–, la mayoría de los trabajos sobre el sector magisterial adolece de rigurosidad académica, situación que se evidencia con mayor claridad en el apartado de revisión exhaustiva y tratamiento de las fuentes primarias 30 .

Sobre la historia de ANDE, dos trabajos fueron publicados en 1992, año de su 50 aniversario. Uno fue elaborado por el andino Gamaliel Cabezas Alpízar, mientras que el otro estuvo a cargo de la propia asociación 31 . Estas obras no señalan las fuentes y, en ocasiones, omiten indicar las fechas de los acontecimientos. Aún con estas deficiencias aportan un punto de partida 32 . Pese a una mejor contextualización, el texto de Contreras, publicado en 2013, no resuelve las falencias anotadas 33 .

En 2017 Sindy Mora elaboró la Memoria del 75 aniversario de la Asociación Nacional de Educadores y Educadoras (ANDE), que constituye el trabajo mejor logrado sobre la historia de la organización 34 . El texto toma como fuente principal los periódicos de La Voz de ANDE del período 1983-2017. La autora realiza un recuento numérico de algunos tipos de protesta. A su vez, define tres períodos. El primero (1983-1994), recoge las tensiones del ajuste estructural y culmina con los hechos previos a la reforma del Régimen de Pensiones del Magisterio Nacional. El segundo (1995-2006), retoma el tema de las pensiones y finaliza con las tensiones previas a la lucha contra el Tratado de Libre Comercio. Y el último (2007-2017), incluye la lucha contra el TLC y otras temáticas organizativas y gremiales, como la transición a la figura jurídica de sindicato. Si bien es cierto esta obra significa un avance sustancial, no aporta información novedosa previa a 1983.

Lo señalado justifica la revisión exhaustiva de fuentes primarias sobre la historia de ANDE y sus antecedentes, con el fin de llevar a cabo un análisis y clasificación detallada de su accionar. El proyecto en el que se enmarca el presente artículo pretende brindar nuevos hallazgos e interpretaciones sobre el accionar político magisterial, tarea que retoma la investigación avanzada en el campo y aportará un análisis contextualizado de fuentes inexploradas.

Marco teórico-conceptual

Para la construcción de un modelo de interpretación que brinde sentido explicativo a las acciones, es necesaria cierta claridad conceptual. Por la extensión del período, se recurre a una propuesta sui generis, cuyo fin es lograr un abordaje adecuado del objeto de investigación. Para empezar la discusión en torno a la naturaleza de la organización se responde a la pregunta ¿Qué es ANDE? A partir del examen de los conceptos de grupos de presión, sindicatos y movimientos sociales. Luego, se intenta dilucidar ¿Qué se entiende por acción y por política? ¿Qué es el poder y cómo se relaciona con la política? Y ¿Qué se entiende por cultura política? Luego de estas reflexiones, acto seguido, se presenta una definición de acción política que será central para la tipología.

Grupos de presión, sindicatos y movimientos sociales

La naturaleza de ANDE como grupo y la de su accionar discurren entre los conceptos de grupos de presión, sindicatos y movimientos sociales. Examinar estos conceptos ayuda a entender mejor el funcionamiento interno de la organización magisterial, así como el motivo por el cual requiere entablar relaciones en las que, de una u otra forma, interactúa con las autoridades gubernamentales y otros actores, con el fin de cumplir con sus fines y objetivos. Algunas de estas interacciones, como se verá, requieren del ejercicio de diferentes mecanismos de presión.

La existencia de grupos en una sociedad se puede rastrear hasta la naturaleza de los intereses que los vieron surgir; siendo algunos de los motivos más comunes la especialización profesional, así como las demandas por mejoras en condiciones laborales y salariales. Juan Fernando Badía señala que los grupos organizan a individuos que comparten características o intereses comunes 35 . En las sociedades occidentales contemporáneas, muchas de las demandas deben ser articuladas y negociadas con los Estados. Al referirse a la formación de grupos de interés, David Truman argumenta que estos se forman cuando los intereses comunes a grupos de individuos no organizados son perturbados por cambios económicos, sociales, políticos o tecnológicos 36 . Conforme la sociedad se vuelve más compleja e interconectada, los individuos experimentan dificultades para resolver, por cuenta propia, sus diferencias y agravios. Los grupos intentan solventar estas necesidades.

John R. Wright apunta que el cambio no es suficiente para la formación de organizaciones pues, aun cuando se presenten condiciones favorables para su surgimiento, predomina la proclividad individual de evitar formar parte de un colectivo; a menos que la adhesión se traduzca en beneficios. Los incentivos hacen que la pertenencia cobre atractivo y contribuyen a amalgamar los esfuerzos colectivos. Este autor señala tres tipos. El primero es de orden material selectivo, compuesto por seguros, descuentos y subscripciones a revistas o productos afines; el segundo comprende incentivos solidarios que apelan al sentido de grupo, estatus de membresía o facilidades de recreación; y el tercero, es un incentivo expresivo, compuesto por expresiones de valores morales o ideológicos, que apelan a la identificación de sus miembros. La mayoría de las organizaciones provee una mezcla de estos incentivos, aunque, puedan decantarse en favor de alguno 37 .

Las asociaciones se diferencian de las agrupaciones espontáneas por tener un fin y una organización estable. La clave para alcanzar la estabilidad reside en mantener vinculados a sus miembros. Aunque existe una distinción entre asociaciones de tipo social y político; un tipo cabalga entre ambas: los grupos de presión. Para Wright, estos se componen de individuos vinculados por circunstancias profesionales, intereses políticos, económicos o sociales 38 .

Un grupo de presión se define como cualquier organización que, sin ser un partido político, trata de influir sobre el aparato gubernamental, en aras de defender o alcanzar los intereses de sus integrantes. Para Giovanni Sartori, el concepto es lo suficientemente preciso, pues subsume a los grupos que se hallan en condición de ejercer presión en un sentido específico del término 39 . En la definición reside un criterio de exterioridad, según el cual, para alcanzar las reivindicaciones, se ejerce influencia sobre autoridades gubernamentales, sin plantearse la posibilidad de sustituirlas.

El politólogo Gabriel A. Almond distinguió entre grupos de presión institucionales, no asociativos, anónimos y asociativos 40 . De esta distinción interesa la última, que incluye a los que se forman de manera voluntaria en aras de articular intereses y defenderlos ante las estructuras gubernamentales. Estos se subdividen en dos tipos, los que se forman para defender los intereses de los sectores del proceso económico y aquellos que defienden los intereses de una profesión. ANDE pertenece a este segundo grupo. Dentro de esta clasificación, se ubican las dos formas que han acompañado a la organización a través de su historia: las asociaciones de trabajadores y los sindicatos.

Desde su nacimiento, ANDE ostentó el estatus jurídico de asociación, hecho ratificado por la Ley Constitutiva del 28 de agosto de 1943. Conforme transcurrieron los años, su modus operandi se asemejó cada vez más al de un sindicato. Aunque la adopción formal de esta figura revistió interés en las décadas de 1950 y 1960, las gestiones para su entrada en rigor no se concretaron. Hubo de esperar un tiempo considerable para que el asunto fuese retomado. El 27 de agosto del 2011, los andinos aprobaron dar inicio al proceso de la transformación jurídica; acto que culminó en 2015, con la inscripción formal como sindicato. Además, en 2019 ANDE adoptó la figura de sindicato industrial, para cobijar a todas las personas trabajadoras del sector educativo 41 .

Antonio Baylos define al sindicato como «una asociación voluntaria y permanente, es decir, basada en la adhesión individual y consciente de un trabajador con carácter estable a una organización que supone, por tanto, un sujeto colectivo que le representa para tutelar y defender los intereses del trabajador como parte del grupo» 42 . Entre sus características destacan poseer un carácter privado, financiarse con cuotas de su afiliación, establecer relaciones asociativas y regirse por principios democráticos de deliberación y mayoría. Las personas asociadas participan de las actividades, definen la estructura organizacional y sus órganos, debaten el programa y las estrategias de acción a seguir. Estos rasgos eran cumplidos por ANDE, desde sus primeros años de vida, motivo por el cual algunas personas dentro de la organización sostienen que se pasó de un sindicato de hecho a uno de derecho.

Los medios más importantes para que los sindicatos lleven a cabo la defensa de los intereses de sus agremiados son la negociación colectiva y la huelga. El primer instrumento procura evitar las arbitrariedades patronales, al tiempo que permite alcanzar mejoras en las condiciones salariales y laborales. El segundo, actúa como medida de presión para que, de ser requerido, la figura patronal acepte negociar demandas concretas.

Para cumplir sus fines y ser útil, el sindicato desborda el ámbito de representación más allá de sus adherentes y se despliega en tres esferas: la del mercado laboral (salario y tiempo de trabajo), la de producción de bienes y servicios (condiciones de trabajo) y la esfera político-social (condiciones de existencia y seguridad social) 43 . Es oportuno recordar que la educación pública es mayoritaria en Costa Rica, razón por la cual el principal empleador de los trabajadores del sector es el propio Estado, con quién ANDE ha entrado en relaciones de negociación o conflicto a lo largo de ocho décadas.

ANDE se ha caracterizado por mantener canales de comunicación con las autoridades de gobierno, en aras de mejorar las condiciones de su afiliación y de otros sectores. Esto implica ejercer presión y tratar de influir sobre el comportamiento de los gobernantes. Los grupos de presión pueden cumplir funciones de representación de intereses generales y, cuando lo hacen, apelan a alianzas con otras organizaciones o intentan posicionar sus postulados en la esfera de la opinión pública 44 .

Los sistemas democráticos contemporáneos tienen como práctica común integrar a los grupos de presión en el proceso deliberativo. El gobierno suele consultar y ser consultado sobre proyectos que se discuten en la esfera legislativa, lo que requiere del establecimiento de contactos formales en el seno de algunas comisiones. Si estas instancias resultan infructuosas, entran a escena los mecanismos de presión 45 .

Los grupos de presión recurren a campos pagados y presencia en medios masivos, en aras de alcanzar una audiencia mayor. Si bien es cierto, las organizaciones desarrollan sus propios canales de difusión –periódicos, programas radiales y medios digitales–, el acceso y consumo de estos se circunscribe a su afiliación. Por este motivo, es de vital importancia que las demandas o propuestas se proyecten en espacios de alcance nacional.

Por su relevancia, es necesario advertir que los medios –privados en muchas ocasiones– poseen una visión y agenda política, no son neutros, sino que representan los intereses de sectores concretos. Por este motivo, es posible identificar ocasiones en que las líneas editoriales se enfrentan a grupos concretos, en tanto sus visiones e intereses no son coincidentes 46 .

ANDE es un grupo de presión asociativo que defiende los intereses de las personas trabajadoras del sector educativo; sin embargo, también ha brindado apoyo a causas distintas al ámbito de sus intereses inmediatos. Algunas de estas demandas se han expresado a través de movimientos sociales; de ahí la importancia de definir el concepto, determinar sus propiedades y etapas.

Para Alain Touraine, los movimientos sociales resaltan como el tipo de lucha más importante. El autor los define como «la conducta colectiva organizada de un actor luchando contra su adversario por la dirección social de la historicidad en una colectividad concreta» 47 . La acción de los movimientos sociales no persigue la conquista del poder o la transformación radical del Estado, sino que está dirigida contra un adversario propiamente social. Un movimiento social no puede ser el creador de una sociedad más avanzada que aquella que combate, sino que defiende una alternativa dentro del campo cultural e histórico dado. Por tanto, se sitúa al interior del sistema al que cuestiona, para tratar de redireccionar el orden de fuerzas 48 .

Touraine identifica cuatro condiciones a las que responde todo movimiento social. Primero, estos son conducidos en nombre de una población particular. Luego, están organizados y no existen solo a nivel de la opinión. En un tercer momento, combaten a un adversario que puede estar representado por un grupo social y, por último, el conflicto debe ser un problema que concierna al conjunto de la sociedad 49 .

Para Sidney Tarrow, la acción colectiva contenciosa es la base del concepto. A esta recurren quienes carecen de acceso regular a las instituciones o actúen por reivindicaciones nuevas o no aceptadas. Tarrow define los movimientos sociales como «desafíos colectivos planteados por personas que comparten objetivos comunes y solidaridad en una interacción mantenida con las elites, los oponentes y las autoridades» 50 . Su concepto comprende cuatro propiedades básicas: el desafío colectivo, un objetivo común, la solidaridad y el mantenimiento de la acción colectiva.

Al carecer de recursos y representación para posicionar sus demandas –contrario a los grupos de presión o partidos políticos–, los movimientos sociales plantean desafíos colectivos a través de acciones directas y disruptivas. El objetivo común implica que, en la base de las acciones se reúnan intereses y valores compartidos. La solidaridad conlleva el reconocimiento de una comunidad de intereses, en donde las acciones explotan sentimientos e identidades. La magnitud y duración dependerá de la movilización a través de redes y en torno a símbolos identificables de marcos culturales de significado 51 .

Charles Tilly concibe a los movimientos sociales como una forma de contienda política, por cuanto plantean reivindicaciones que chocan con intereses de otras personas y porque los gobiernos figuran en la palestra de tales reivindicaciones; ya sea como autores, objeto de las reivindicaciones, aliados o árbitros de la disputa 52 . Entre finales del siglo XIX e inicios del XX, en los países capitalistas se alcanzaron derechos como la huelga y la libertad de reunión, gracias al impulso de los movimientos sociales; mientras que otros grupos de interés lograron derechos políticos, a través de negociaciones con los gobiernos 53 . Valga señalar que algunas de las organizaciones que participan de los movimientos sociales pueden dar un salto hacia formas organizativas permanentes, como los sindicatos, o bien, fundar partidos políticos o sectas religiosas.

A modo de paréntesis, es interesante destacar que las jornadas de protesta contra la dictadura de los Tinoco (junio de 1919), constituyen un movimiento social que contó con la participación de docentes no articulados bajo una organización –aunque durante esa coyuntura intentaban edificar una instancia de este tipo–. Años después, el proyecto de Maestros Unidos, activo entre 1936 y 1939, no gozó de apoyo gubernamental; caso contrario al del surgimiento de ANDE.

Ahora bien, existen elementos comunes en Tarrow, Tilly y Touraine, como la presencia de actores colectivos y adversarios, la omnipresencia de la política y la disputa por espacios de poder. El núcleo de las concepciones del fenómeno es el mismo y los autores coinciden en la noción de acciones colectivas o contenciosas, impulsadas por individuos que comparten valores y presionan a sus oponentes, en aras de posicionar reivindicaciones no resueltas.

Las reflexiones de este apartado enmarcan el quehacer andino y su naturaleza organizacional, al tiempo que sientan las bases de un andamiaje teórico-conceptual para entender su accionar político. Pero antes de pasar al apartado metodológico es necesario definir qué se va a entender por acción política y cómo esta se inserta en una serie de actividades humanas que conllevan la existencia de diversas relaciones de fuerzas e intereses. Esta discusión, de naturaleza teórica, es necesaria para enmarcar tanto la tipología como el análisis contextualizado del accionar magisterial que se lleva a cabo en el libro de historia y que propone una periodización. Esta última distingue cuatro momentos en la historia de ANDE y su accionar, los cuales implican una transformación en el comportamiento político, a partir de los cambios propiciados por el contexto político, socioeconómico y los cambios de naturaleza jurídica e institucional.

Política, poder y cultura política

Entre los fines de ANDE, se destaca la lucha por el mejoramiento económico, social, cultural, profesional y educativo de las personas trabajadoras, con énfasis en las del sector educativo. La organización procura apoyar el progreso educativo de la Nación y velar por una educación pública gratuita; al tiempo que busca desarrollar el espíritu sindical y fortalecer la solidaridad con otras organizaciones sociales, civiles y movimientos populares. ANDE se encuentra inmersa en dinámicas donde la política y el poder están presentes en su accionar cotidiano, motivo por el cual es necesario analizar los conceptos de política, poder y cultura política que, dicho sea de paso, se plasman en el carácter de las acciones registradas en la tipología.

En Economía y sociedad, Max Weber esbozó conceptos sociológicos fundamentales y propuso que se debe entender la acción como «una conducta humana (bien consista en un hacer externo o interno, ya en un omitir o permitir) siempre que el sujeto o los sujetos de la acción enlacen a ella un sentido subjetivo» 54 . Para Weber, la acción social dirige su sentido a la conducta de otros seres humanos y se orienta por las acciones de estos. A su vez, puede ser racional con arreglo a fines, racional con arreglo a valores, afectiva o tradicional 55 . En un grupo de personas que comparten características profesionales, las primeras dos formas serían las más recurrentes, sin embargo, existe tal multiplicidad de posibilidades que resulta complejo coligarlas con el objeto de investigación.

El tipo de acción requerido se decanta por un matiz distinto, circunscrito al reino de la política. Las discusiones en torno a dicho concepto coinciden en reconocerla como una actividad que, de una u otra manera, es cruzada por el poder.

Adrian Leftwich identifica elementos comunes en las definiciones del concepto política. Ese terreno está dado por la preocupación del análisis de los orígenes, formas, distribución y control del poder. En este entendido, la define como «todas las actividades de cooperación, negociación y conflicto, dentro y entre sociedades, a través de las cuales la gente organiza el uso, producción o distribución de recursos humanos, naturales u otros, en el curso de la producción y reproducción de su vida biológica y social» 56 .

James Alexander entiende la política como una actividad, aunque califica la definición de Leftwich como desordenada, al considerar que tira todo en un mismo saco. Por este motivo, unifica el pensamiento de cinco autores del siglo XX 57 . Su propuesta, parte de una dialéctica en tres etapas, según la cual, la política sería la actividad que existe:

  • a. objetivamente, idealmente o en abstracto (cuando no tiene ninguna relación con un orden jerárquico de gobernar y ser gobernado) como conversación;

    b. objetivamente, de hecho, o en lo concreto (cuando está en tensión con un orden jerárquico de gobernar y ser gobernado) como conflicto de mando y comentario no resuelto; y

    c. absolutamente, o, como podríamos decir, «en la actualidad de la idea» (cuando se armoniza con el orden jerárquico de gobernar y ser gobernado), como coordinación. 58

Para Alexander, la política puede existir bajo tres estadios, según sea la naturaleza de la relación que se establezca con el orden jerárquico de gobernar y ser gobernado. Bajo este entendido, la política asumiría un carácter horizontal cuando los involucrados opten por la conversación (enunciado a). Tendría un carácter jerárquico, cuando exista tensión o disputa (enunciado b); o cuando se actúe en armonía con el orden jerárquico, al coordinar las acciones (enunciado c). Esta reflexión sobre el carácter vertical y horizontal que acompaña a la política, desde la antigüedad clásica, es común a otros estudiosos; sin embargo, no se posee el espacio para profundizar en ello 59 .

El politólogo italiano Norberto Bobbio plantea que la sociedad civil detenta un poder de legitimación que regula la aseguración de distintos bienes, a través del desarrollo de normas, el establecimiento de relaciones sociales o la asociación de individuos. Este es el escenario donde surgen conflictos que las instituciones estatales deben resolver vía mediación, prevención o represión 60 .

Michel Foucault convirtió al poder en el eje de sus estudios, al entenderlo como una red que permea, atraviesa y se extiende por los ámbitos del cuerpo social. Para este filósofo, el poder está comprendido por relaciones de fuerza que se ejercen en una o múltiples direcciones, así como por mecanismos de imposición y castigo. Esta red reprime, pero también produce. Por tanto, el poder político mantiene las relaciones de fuerza y lazos sociales a través de instituciones, desigualdades económicas y el lenguaje 61 . Esta reflexión plantea un escenario donde el equilibrio de las relaciones de fuerza entre actores no es la tónica, pues predominan distintos tipos y niveles de desigualdad. Por tanto, la política es uno de los campos en los que el poder alcanza su máxima expresión.

Bobbio considera que la ideología resuelve el conflicto entre gobernantes y gobernados, limitando el poder, vía regulación jurídica. La vinculación entre cultura política y democracia es vital para este proceso. La primera se entiende como «el conjunto de actitudes, normas y creencias, compartidas más o menos ampliamente por los miembros de una determinada unidad social y que tienen como objeto fenómenos políticos» 62 . Las culturas políticas están sujetas a la negociación y el conflicto, anclan en organizaciones, territorios, afectividades, imaginarios, identidades y memorias. Bajo este escenario, el poder constituye un sistema de actividades y relaciones, contextualizado en lugares y temporalidades concretas. Para que los actores entren en conflicto, resulta forzosa su remisión a un marco genérico compartido, dado por una cultura política determinada 63 .

La interrelación entre los conceptos analizados es clave para determinar las acciones a identificar. Por tanto, este trabajo entenderá por acción política las conductas o actividades humanas (hacer, omitir o permitir) que establezcan una relación con el orden jerárquico de gobernar y ser gobernado, y se expresen en las formas ideales de conversación, conflicto o coordinación entre dos o más partes, compuestas por actores individuales o colectivos.

Metodología

Este apartado expone las fuentes, así como los elementos que se tomaron en cuenta para la elaboración de la tipología de análisis. Dentro del corpus de fuentes consultadas previas al surgimiento de ANDE se incluyen discursos presidenciales y periódicos como La Información, La Hora, La Tribuna, La Prensa Libre, Diario de Costa Rica y La Gaceta. Además, se introdujo una fuente poco conocida hasta la fecha, los libros de actas de Maestros Unidos (1936-1939). Estas fuentes, junto a bibliografía sobre el período, permiten acercarse a los antecedentes organizacionales y vicisitudes que experimentaron las personas trabajadoras del sector educativo. El uso que se le brinda a estas fuentes se ubica en la parte de antecedentes del libro de historia. Esta parte comprende dos capítulos, el primero se centra en la protesta de las maestras contra la dictadura de los hermanos Tinoco y el segundo analiza la vida y el accionar de MU.

Con posterioridad al surgimiento de ANDE se consideraron otras fuentes, cuyos hallazgos se incluyen en la tipología y son utilizados para contextualizar el análisis que se lleva a cabo en los diferentes capítulos del libro. Entre los periódicos de circulación nacional se sumaron La República, La Nación, Diario Extra, Semanario Universidad y el medio digital CRHoy.com. Otro medio de gran importancia es La Voz de ANDE, al constituir el órgano oficial mediante el cual se divulga información a la afiliación 64 . Se ha recurrido a este periódico, en especial, a partir de la década de 1980, pues la mayoría de los números previos no han podido ser ubicados. Una fuente secundaria importante es la Memoria del 75 aniversario de la Asociación Nacional de Educadores y Educadoras (ANDE), elaborada por Sindy Mora 65 .

Para solventar el vacío previo a la década de 1980, se optó por la revisión de los libros de actas de Directiva Central de ANDE. Esta fuente, inexplorada hasta la fecha, posee un gran valor cualitativo. Las sesiones registran el quehacer dirigencial, así como discusiones, intercambios de criterios y la toma de decisiones sobre temas de diversa índole. En conjunto, estos libros suman poco más de 15 000 folios. Cabe anotar que algunas de las acciones identificadas a partir de esta fuente son contrastadas en el libro con la información que proveen los diversos diarios de circulación nacional.

Para el capítulo específico sobre la huelga magisterial de 1995 que desarrolla el libro, se acudió a la fuente oral. Se realizó una entrevista a quien fuese presidente de ANDE durante aquella coyuntura, José Antonio Castillo Araya. Además, se recurrió a una recopilación de entrevistas anónimas a docentes que participaron de la huelga, publicada en 1996 por el Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad de Costa Rica (IIS-UCR) 66 . Para el libro también se analizó legislación nacional y proyectos de ley sobre temas como aumentos salariales, pensiones del magisterio, el Servicio Civil y la incorporación del Título II sobre la Carrera Docente. Por demás, la consulta bibliográfica fue amplia y puede repasarse en el estado de la cuestión.

La revisión de fuentes también comprendió la consulta e incorporación de información disponible en dos bases de datos que se dedican de manera exclusiva a temas de protestas, acciones colectivas y movimientos sociales 67 . La primera lleva por nombre Base de datos sobre acciones colectivas en Costa Rica y fue elaborada de manera conjunta por el Programa del Estado de la Nación y el IIS-UCR. La segunda, Protestas, es un proyecto del IIS-UCR. Ambas guardan similitudes entre sí, pues toman como fuente la prensa de circulación nacional y su unidad de análisis es la acción colectiva. Mientras la base del Estado de la Nación y el IIS ubica acciones entre enero de 1992 y marzo de 2017, Protestas ubica registros a partir del 2013 y se actualiza de forma periódica hasta la actualidad 68 .

Una vez cubierto lo concerniente a las fuentes, es preciso señalar que la tipología parte del concepto de acción política explicitado en el apartado de la discusión teórica y conceptual. Las acciones políticas se definieron como las conductas o actividades humanas que establezcan relación con el orden jerárquico de gobernar y ser gobernado, y se expresen en las formas de conversación, conflicto o coordinación entre dos o más partes, compuestas por actores individuales o colectivos.

Los tipos que componen la tipología fueron determinados tras un análisis exhaustivo de las fuentes. No fueron preconcebidos o ajustados a algún modelo preexistente, sino que responden al abanico de acciones emprendidas por la organización a lo largo de su historia. La definición de los tipos fue surgiendo conforme se avanzaba en la lectura de la fuente, en especial durante la primera década de existencia de ANDE. De forma temprana se empezaron a notar patrones en el comportamiento y el accionar político, los temas priorizados, el modus operandi empleado para alcanzar los fines de la organización, así como para afrontar las principales demandas. A partir de la identificación de estos patrones se propusieron los seis tipos y se procedió a realizar el proceso de catalogación de las acciones relevantes, para que coincidieran con un único tipo.

A su vez, la fisonomía y elementos a los que refieren los tipos recayeron sobre la decisión del investigador, quien tomó en consideración la cantidad de acciones registradas, el período de estudio, así como la necesidad de mantener un número manejable de categorías. Los nombres de los seis tipos se ajustaron al lenguaje utilizado en las fuentes. Esta decisión procura respetar el vocabulario común al interior del magisterio, pese a que dichos usos no se ajusten a las definiciones reconocidas y aceptadas en ámbitos legales o académicos. A modo de ejemplo, se puede mencionar que el tipo paro de labores y huelgas recibió este nombre debido a que el magisterio solía identificar la suspensión de sus labores por un día (o un tiempo menor a la jornada) con el nombre de paro de labores. También es común encontrar referencias al vocablo huelga cuando esa suspensión superaba un día laboral. Si bien estas distinciones no sostienen un análisis jurídico, lo que interesa es profundizar cómo a lo interno del magisterio entienden y proyectan su propio accionar político.

El tipo manifestación, se separó del tipo paro de labores y huelgas, pues para las personas trabajadoras de la educación salir a marchar a las calles conlleva un significado simbólico especial. Al tratarse del gremio más numeroso del país, la decisión de organizarse de manera articulada para presentarse de forma pública, tiene la intencionalidad política de evidenciar el músculo o la capacidad de movilización del gremio. Por ende, esta acción presupone un carácter confrontativo que conlleva un impacto visual y busca exponer a la opinión pública el descontento o la voluntad de ejercer presión contra las autoridades gubernamentales, con el fin de alcanzar sus demandas.

El elemento central para la configuración del tipo propuesta y negociación es la interacción directa con las autoridades gubernamentales, mientras que el elemento clave para distinguir al tipo coordinación y organización gremial/sindical del tipo solidaridad y organización internacional radica en un elemento de territorialidad. Mientras el primero de los tipos conlleva acciones a lo interno del propio magisterio costarricense, el segundo remite a la presencia de relaciones de carácter internacional con actores ubicados en otros países. A continuación, la Tabla 1 incluye los seis tipos de acción y los elementos a los que refiere cada una.

Tabla 1 Tipos de acción y elementos a los que refiere 

Tipos de acción Elementos a los que refiere
Apoyo a otras causas Se consideran acciones realizadas para: combatir el alto costo de la vida y tarifas de servicios, mejorar la calidad y cobertura de la seguridad social y la salud. Apoyar otras causas, campañas o movimientos sociales que no pertenecen al ámbito educativo.
Coordinación y organización gremial/sindical Incluye el estudio, reuniones, denuncias y recursos legales presentados por temas que afectan a las personas que trabajan en el sector educativo. También comprende acciones de coordinación y acuerdos magisteriales; además de resoluciones, comunicados de prensa y manifiestos políticos.
Manifestación Hace referencia a marchas o concentraciones de manifestantes en las vías públicas, que toman las calles como medida de protesta o presión. Puede involucrar la participación y el apoyo de actores afines.
Paro de labores y huelgas Se refiere a un tipo de acción coordinada para suspender el trabajo y se realiza como medida de presión o protesta. Su duración puede ser menor a una jornada laboral o extenderse por días.
Propuesta y negociación Abarca acciones como entrevistas, reuniones y coordinación con autoridades gubernamentales, así como negociaciones con múltiples sectores. Incluye el trabajo en propuestas y proyectos de ley, de manera independiente o en coordinación con autoridades u otros grupos.
Solidaridad y organización internacional Considera el apoyo a trabajadores de la educación que sufren persecuciones políticas y problemas económicos o de otra índole en otros países. Incluye acciones de coordinación y organización gremial entre entidades de diferentes países, así como denuncias por violación a los derechos humanos.

Fuente: Elaboración propia a partir de las acciones registradas tras la revisión de las Actas de Directiva Central de ANDE, periódicos de circulación nacional, La Voz de ANDE y otras fuentes.

Los elementos a los que refiere cada tipo determinan la naturaleza de las acciones e inclinan la balanza para determinar en cuál de los tipos se clasifica cada registro. Los tipos están bien delimitados entre sí, para que una acción no pueda catalogarse en más de uno al mismo tiempo.

Una vez que se construyó la tipología, se procedió a la elaboración de una base de datos o tipología cronológica de acciones políticas. Este recurso registra, el tipo de acción, la fecha en que ocurrió y su fin; también incluye una breve descripción y resultado, especifica los actores, así como la fuente. A futuro se espera poner a disposición del público general la base de datos, en formato digital. Se procurará mantener este recurso actualizado y corregido, a fin de que su consulta pueda ser ágil para las personas interesadas en la temática. Además, se espera que esta recopilación funja como acervo de la memoria histórica e institucional de ANDE.

La Tabla 2 presenta dos ejemplos por cada tipo de acción política, ordenados de forma cronológica. Estos ejemplos se ubican entre el período 1946-2014.

Tabla 2 Ejemplos de los seis tipos presentes en la tipología cronológica de acciones políticas de ANDE, con detalle de fecha, fin, descripción y resultado, actores y fuente 

Fecha Tipo Fin Descripción y resultado Actores Fuente
16 de octubre de 1946 Manifestación Obtener un aumento salarial. Se contabilizó 5000 personas. Los manifestantes llevaron pancartas. La marcha inició a las 8:00 a.m. y se extendió hasta las 10:30 a.m., con un recorrido que inició en el Parque Morazán, pasó por Casa Presidencial, los diarios y culminó en el Parque Central. Luego hubo discursos y un grupo se dirigió al Congreso. ANDE Educadores Grupos sindicales Trabajadores Prensa Poder Ejecutivo Poder Legislativo Diario de Costa Rica, 17 de octubre de 1946, 4 y 8. La Tribuna, 17 de octubre de 1946. Acta de Directiva Central n.° 2, f. 60-82.
31 de mayo de 1947 Propuesta y negociación Resolver atrasos en pago de salarios. José Guerrero (presidente de ANDE) informa de su entrevista con el secretario de Hacienda, quien dijo que el lunes o martes próximo tendría el dinero para el pago. José Guerrero ANDE Secretario de Hacienda Acta de Directiva Central n.° 2, f. 131-132.
13 de setiembre de 1958 Apoyo a otras causas Campaña contra el alto costo de los servicios eléctricos. Se acuerda apoyar a FENAJUP con motivo de campaña contra alto costo de la electricidad. Se aprueba su publicación con los siguientes puntos: -Oposición al aumento de tarifas. - Nacionalizar la electricidad. - Apoyar manifestación organizada por FENAJUP. - Invitar a participar en el desfile/manifestación del 15 de setiembre. Federación Nacional de Juntas Progresistas (FENAJUP) ANDE Acta de Directiva Central n.° 7. f. 911-912
24 de mayo de 1969 Solidaridad y organización internacional Liberar a un docente preso por motivos políticos. Se informa de gestión exitosa del presidente de ANDE (Campos Sandí) ante la Junta Militar de Panamá para obtener la libertad del Prof. Clarence Beecher. ANDE Junta Militar de Panamá Acta de Directiva Central n.° 21. f. 240.
19 de junio de 1971 Coordinación y organización gremial/sindical Acuerdo para ir a un paro de labores. Se acuerda ir a paro nacional el 21 de junio, por atrasos en pagos y no haber recibido aumento salarial. ANDE Acta de Directiva Central n.° 24. f. 192-222.
21 de junio de 1971 Paro de labores y huelgas Resolver atrasos en salarios y aumento adeudado. Paro de labores de docentes a nivel nacional. Los alumnos no asistieron a clases. ANDE, docentes, padres de familia y estudiantes. La República, 22 de junio de 1971, 1 y 6.
10 de noviembre de 1973 Solidaridad y organización internacional Defender derechos humanos. Mensaje cablegráfico dirigido al General Augusto Pinochet Ugarte, presidente de la Junta Militar de Chile en el que ANDE, constituida por 18 000 afiliados, junto a CMOPE, instan a que se ordene detener las violaciones a los DD HH. ANDE Confederación Mundial de Organizaciones de Profesionales de la Enseñanza (CMOPE) Acta de Directiva Central n.° 26. f. 440-441.
28 de mayo de 1981 Propuesta y negociación Aprobar reformas al sistema educativo. Se alcanza un acuerdo para la entrada en vigencia de la semana laboral de cinco días, no disminuir lecciones en propiedad, ni suprimir plazas. Y se avanza en negociaciones sobre otros aspectos. Frente Magisterial MEP ANDE La República, 28 y 29 de mayo de 1981. La Nación, 29 de mayo de 1981. La Voz de ANDE, n.° 79, Junio de 1981, 4.
26 de julio de 1995 Manifestación Protestar contra medidas neoliberales y la reforma al régimen de pensiones del Magisterio Nacional. Según detalla La Voz de ANDE, en la manifestación participaron 45 mil educadores. ANDE, organizaciones magisteriales, Gobierno, ministro de Educación. La Voz de ANDE, n.° 220. Agosto de 1995, 3. La República y La Nación.
Febrero de 2007 Apoyo a otras causas Capacitar e informar sobre posibles efectos del TLC. Semanas previas a la manifestación del 26 de febrero de 2007, la Comisión del TLC y temas afines de ANDE capacitó a más de 2 mil personas en todo el país sobre los efectos que traería la aprobación del tratado. ANDE Ciudadanía La Voz de ANDE, n.° 331. Abril de 2007, 6.
5 de octubre de 2009 Coordinación y organización gremial/sindical Solicitar inversión en educación. Mediante un campo pagado en Diario Extra, ANDE solicitó al MEP que invirtiera en educación y en la formación de educadores y educadoras. ANDE MEP Diario Extra, 5 de octubre de 2009. La Voz de ANDE, n.° 358. Noviembre de 2009, 18.
5 de mayo al 2 de junio de 2014 Paro de labores y huelgas Exigir pago de salarios pendientes a docentes. La huelga se dio por atrasos en los pagos de salarios a más de 6 mil docentes, producto de problemas reiterados con el sistema de cómputo utilizado para realizar los pagos, el Integra 2. La acción se realizó en el contexto de cambio de administración, se extendió por cuatro semanas y concluyó con la firma de un acuerdo con las nuevas autoridades del Ejecutivo. ANDE, APSE, SEC, docentes, Poder Ejecutivo (administraciones Chinchilla Miranda y Solís Rivera) La Voz de ANDE, n.° 403. Junio de 2014, 2. La Nación Diario Extra Protestas.

Fuente: Con base en Actas de Directiva Central de ANDE, Diario de Costa Rica, La Tribuna, La Voz de ANDE, La República, La Nación, Diario Extra y Protestas.

Los 12 ejemplos presentados en la Tabla 2 facilitan la comprensión del funcionamiento de la tipología, por ende, deben ser leídos a la luz de lo anotado en la Tabla 1.

Como se apuntó, se incluyó dos ejemplos por cada tipo de acción política. Para el tipo Manifestación, el primer ejemplo remite a la primera acción de esta naturaleza en la historia de la organización. Esta ocurrió el 16 de octubre de 1946, en el marco de un proceso de negociación para solicitar un aumento salarial durante la administración de Teodoro Picado Michalski. El segundo ejemplo seleccionado se sitúa en el contexto de la huelga contra la reforma al régimen de pensiones del Magisterio Nacional, la cual se extendió por un mes, entre el 17 de julio y el 17 de agosto de 1995. Entre las demandas de esta protesta se encontraban la derogación de la Ley N° 7531 Reforma Integral de Sistema de Pensiones y Jubilaciones del Magisterio, impulsar medidas contra el alto costo de la vida, suspender las privatizaciones de instituciones públicas, detener los despidos de empleados públicos y la marginación del campesinado. En el transcurso de la huelga ocurrieron tres grandes marchas, cada una fue catalogada como una acción independiente, al igual que la huelga.

Para el tipo Propuesta y negociación, el primer ejemplo informa de una reunión entre el primer presidente de ANDE, José Guerrero Arguedas, y el secretario de Hacienda. Este encuentro ocurrió el 31 de mayo de 1947 y tuvo como fin resolver el atraso en el pago de salarios docentes, experimentado durante el primer semestre de dicho año. La acción se apega a la definición del tipo esbozada en la Tabla 1, pues remite a una reunión con una autoridad gubernamental. Esta misma lógica es seguida por el segundo ejemplo, correspondiente a un proceso de negociación que culminó con una serie de acuerdos entre el Frente Magisterial –al que ANDE perteneció– y el Ministerio de Educación Pública. La negociación promovió reformas al sistema educativo, entre las que destacaron la entrada en vigencia de la semana laboral de cinco días.

En relación con el tipo Apoyo a otras causas, la acción correspondiente al 13 de setiembre de 1958 tuvo por finalidad organizar una campaña contra el alto costo de los servicios eléctricos. ANDE ofreció su colaboración a la Federación Nacional de Juntas Progresistas (FENAJUP), que coordinaba las acciones. El apoyo se brindó a través de una publicación y por medio de una invitación a solidarizarse con la causa. La protesta se llevó a cabo durante los desfiles para conmemorar la independencia del 15 de setiembre, por lo que revistió un simbolismo adicional. La acción se apega a la definición del tipo, en el tanto pretendía combatir el alto costo de tarifas de servicios y apoyó una campaña ajena al ámbito educativo. El segundo ejemplo se ubica en el mes de febrero de 2007, previo a la manifestación multitudinaria del 26 de febrero, organizada por el movimiento de oposición al Tratado de Libre Comercio. En este sentido, la Comisión del TLC y temas afines de ANDE apoyó la capacitación y divulgación informativa sobre las consecuencias negativas que acarrearía la aprobación de dicho acuerdo comercial. Las capacitaciones se extendieron por todo el país, previo a la existencia de figuras organizativas como los Comités Patrióticos.

Los ejemplos del tipo Solidaridad y organización internacional, incluyen casos de violaciones a los derechos humanos. En el primero, ocurrido en mayo de 1969, se medió para solicitar la liberación de un profesor privado de libertad por motivos políticos en Panamá, gestión que resultó exitosa gracias a la intervención de la presidencia de ANDE. El segundo ejemplo se ubica en noviembre de 1973 y remite a un mensaje cablegráfico dirigido al General Augusto Pinochet Ugarte, presidente de la Junta Militar de Chile. Es preciso recordar que Pinochet había ascendido al poder tras el golpe de Estado contra Salvador Allende Gossens, perpetrado el 11 de setiembre de 1973. Tras el golpe hubo cruentas violaciones a los derechos humanos. Con el respaldo de CMOPE, ANDE abogó por detener estas acciones aunque, claro está, la petición no tuvo éxito.

En junio de 1971 dos tipos de acción distintos están ligados de forma estrecha. La primera acción corresponde al tipo Coordinación y organización gremial/sindical y remite a un acuerdo que emana de un órgano deliberativo de la estructura organizacional de ANDE; mientras la segunda pertenece al tipo Paro de labores y huelga, y ejecuta el acuerdo de ir a un paro de labores el 21 de junio. La acción buscaba resolver atrasos en el pago de salarios y que se honrase un aumento adeudado por la administración presidencial de José Figueres Ferrer.

La otra acción de Coordinación y organización gremial/sindical ocurrió el 5 de octubre de 2009 y consistió en la publicación de un campo pagado en un diario de circulación nacional. El contenido de la publicación solicitaba al MEP aumentar la inversión educativa. Por último, el segundo ejemplo correspondiente al tipo Paro de labores y huelga, discurrió entre el 5 de mayo y el 2 de junio de 2014. Esta huelga presionó al Poder Ejecutivo entrante para que se solucionaran atrasos en pagos de salarios al magisterio, producto de problemas en el sistema de cómputo utilizado para tal fin.

Resultados

Una vez que se construyó la tipología de acciones políticas de ANDE, se inició con el proceso de montar y depurar la base de datos. Cada entrada incluye las variables presentadas en la Tabla 2 y se ingresó un total de 746 acciones políticas. Los ejemplos presentaron un vistazo de la base, cuyo período inicia en 1942, con el surgimiento de ANDE y, de momento, concluye en 2017. A futuro se proyecta ingresar los datos más recientes y se aspira a que este recurso sea puesto a disposición para su consulta en medios oficiales de ANDE, como su página web.

Ahora bien, la Tabla 3 reúne los datos de los registros introducidos en la base de datos hasta el 2017. Estos se ordenan por tipos de acción política y décadas, al tiempo que se presentan en números nominales y porcentuales. Si se hace una lectura general de los datos, se evidencia que del total de acciones, la mayoría corresponde a la suma de dos tipos concretos, a saber: las acciones de coordinación y organización gremial/sindical, por un lado, y las de propuesta y negociación por el otro. En conjunto, la suma de ambos tipos alcanza un 73 % de las acciones y se corresponde con las formas ideales de coordinación y conversación. En este sentido, la palabra, escrita u oral, destaca como núcleo de la acción de ambos tipos e implica una relación de carácter dialógico, de cuyos intercambios se puede nutrir o ver interrumpida la interacción entre los actores.

A partir de mediados de la década de 1980, se identifica una adopción, cada vez más frecuente, de formas y repertorios de acciones confrontativas, que corresponden a los tipos manifestación, así como al de paro de labores y huelgas. Estas acciones remiten a la forma ideal de conflicto con el poder jerárquico. Por su naturaleza, estas acciones, de carácter confrontativo, apelan a la participación masiva, en aras de demostrar fuerza y voluntad para alcanzar sus objetivos. La suma de ambos tipos apenas alcanza el diez por ciento del total de acciones. Por motivos logísticos, estas acciones no se presentan con una regularidad similar a las de coordinación o negociación. Aunque ambas aproximaciones a la acción política no son, per se, excluyentes ni complementarias, es preciso apuntar que cada acción debe ser analizada de forma contextualizada, labor que se retoma en el libro de historia que complementa este trabajo.

El crecimiento porcentual de las acciones confrontativas se acompañó de la disminución de las acciones de propuesta y negociación. Durante las décadas de 1990, 2000 y 2010 estas últimas promediaron un 27,3 %, en comparación con el 35,7 % de las cinco décadas anteriores. Esta lectura indica que la frecuencia con que se entablaban acciones para llegar a acuerdos con los poderes gubernamentales disminuyó, en relación con las experiencias pasadas. Lo anterior se explica por una serie de cambios económicos y políticos que el contexto nacional e internacional presentó durante la década de 1980. Los disruptivos cambios de modelo de Estado, gestión de la economía y de la institucionalidad promovidos por la irrupción agresiva de políticas neoliberales, propiciaron un cambio en la cantidad de actores que se organizaron y empezaron a manifestar su oposición o resistencia a las consecuencias socioeconómicas del nuevo modelo.

Tabla 3 Tipología cronológica de 746 acciones políticas realizadas por ANDE y otros actores afines para el período 1942-2017, en números nominales y porcentuales, distribuidas por décadas 69  

Tipo de acción política Décadas Total
1940 1950 1960 1970 1980 1990 2000 2010
% % % % % % % % %
Apoyo a otras causas 5 10 18 9,9 9 13,8 11 12,6 13 13,1 12 15,6 18 21,4 6 5,9 92 12,3
Coordinación y organización gremial/sindical 28 56 79 43,4 29 44,6 24 27,6 35 35,4 29 37,7 25 29,8 39 38,2 288 38,6
Manifestación 1 2 2 1,1 1 1,5 0 0,0 4 4,0 7 9,1 13 15,5 20 19,6 48 6,4
Paro de labores y huelgas 0 0 1 0,5 1 1,5 5 5,7 4 4,0 7 9,1 5 6,0 5 4,9 28 3,8
Propuesta y negociación 14 28 70 38,5 22 33,8 33 37,9 40 40,4 21 27,3 23 27,4 28 27,5 251 33,6
Solidaridad y organización internacional 2 4 12 6,6 3 4,6 14 16,1 3 3,0 1 1,3 0 0 4 3,9 39 5,2
Total 50 100 182 100 65 100 87 100 99 100 77 100 84 100 102 100 746 100

Fuente: Con base en ANDE, Libros de Actas de Directiva Central, 1942-1982. Diario de Costa Rica, La Tribuna, La Nación, La Prensa Libre, La República, Diario Extra, Semanario Universidad, La Voz de ANDE y Sindy Mora.

Los otros tipos de acción se pueden considerar de forma independiente. El de apoyo a otras causas, que considera las acciones fuera de la esfera educativa y magisterial, alcanzó un 12 % del total; mientras que las acciones pertenecientes al tipo solidaridad y organización internacional se circunscriben a condiciones puntuales, que alcanzaron el 5 % del total.

Dicho esto, es importante indicar que las transformaciones en el accionar deben enmarcarse en el contexto de crisis política y económica que afectó a América Latina y supuso el punto de partida para los cambios de modelo de Estado, vía ajuste estructural. Para varios países estos cambios se combinaron con procesos de transición a la democracia, tras las dictaduras militares. La oposición al cambio de modelo económico, la agudización de las desigualdades estructurales y diversos problemas socioeconómicos asociados al neoliberalismo, supusieron un mayor grado de conflictividad social en la región en general y en Costa Rica en particular.

En este proceso es posible identificar una transformación gradual de la cultura política costarricense, pues las actitudes y normas aceptadas socialmente en torno al papel del diálogo para dirimir los desacuerdos comenzaron a tambalearse. Debido a la afectación de esa capacidad para resolver los problemas por la vía del diálogo, Costa Rica experimentó un aumento en la cantidad de actores sociales que se sumaron a las protestas. Si bien el diálogo no fue desterrado de plano del accionar político, su grado de efectividad y la disposición de los actores para recurrir a su uso sí se vieron afectados. A partir de entonces, y hasta la fecha, es más frecuente que una parte de la sociedad civil perciba que sus preocupaciones no son priorizadas por los grupos de poder y las altas esferas gubernamentales. Como lo muestran varias investigaciones, esta dinámica toma fuerza a partir de la crisis económica de 1980 y redundó en una mayor conflictividad social 70 .

El sector educativo no escapó a estas tendencias, pues el peso de las acciones correspondientes a los tipos paro de labores y huelgas, así como el de manifestación, creció de manera sostenida, hasta convertirse en un componente cada vez más significativo del repertorio de acciones políticas. Desde entonces, con diferentes ciclos e intensidad, la protesta llegó para quedarse. La huelga magisterial de 1995 constituyó un punto de quiebre fundamental en este devenir 71 . La forma en que se aprobó la reforma a las pensiones del magisterio, episodio al que se le dedica un capítulo específico en el libro, reflejó una voluntad cada vez más clara por parte de diversas administraciones gubernamentales de no entablar un diálogo sincero y constructivo. Los espacios de escucha y diálogo, así como la capacidad de llegar a acuerdos para atender las demandas de las personas trabajadoras, se fueron diluyendo con más fuerza desde entonces. En alguna medida, se podría decir que las mesas de diálogo se acompañan de otro escenario protagónico: las calles, que en ocasiones han sustituido el ámbito donde se dirimen las disputas 72 .

Una transformación adicional que ha sufrido la cultura política costarricense asociada al incremento de la conflictividad es la limitación y criminalización de la protesta social. Tras las protestas más destacadas a partir de los noventa, se han impulsado distintas acciones discursivas y legales en esta línea. Otra característica que se vislumbró a partir de la revisión de fuentes, es que, en las últimas tres décadas, ANDE presenta una tendencia, mayor que en el pasado, a realizar acciones políticas y de protesta en compañía de otros sindicatos u organizaciones sociales 73 .

Al revisar los datos por década, es posible encontrar que en la de 1980 se registraron ocho acciones de carácter confrontativo, para un 8 por ciento. Mientras que para las décadas siguientes los números nominales y porcentuales aumentaron. En la década de 1990 se contabilizaron 14 acciones, para un 18 por ciento, mientras que en la siguiente la suma subió a 18 acciones, para un 21 por ciento.

Por último, en el período que va del 2010 hasta el 2017, se registraron 25 acciones confrontativas, para un 25 por ciento de total de acciones registradas. Esto sin considerar los datos de 2018 a 2020 que aún no han sido integrados a la base de datos, pero que pertenecen a una coyuntura de gran movilización, producto de la huelga contra la reforma fiscal; la huelga más prolongada en la historia de Costa Rica.

Conclusiones

Este artículo indicó las condiciones de crecimiento del gremio docente en Costa Rica hacia finales del siglo XIX y principios del XX, así como las necesidades que lo llevaron a organizarse políticamente. En este sentido, se expuso las experiencias de la participación de las maestras durante la dictadura de los Tinoco, además de la organización Maestros Unidos (1936-1939) como antecedentes a la conformación de ANDE.

Una revisión sobre los estudios existentes en torno a las organizaciones magisteriales muestra que este no ha sido un tema predilecto en la academia. Por este motivo se requiere profundizar en su análisis, pues las personas trabajadoras de la educación han sido un grupo numeroso e influyente en la historia costarricense, al tiempo que han llevado a cabo múltiples acciones para mejorar sus condiciones laborales y socioeconómicas.

Desde su surgimiento, ANDE se constituyó en un grupo de presión asociativo que tenía entre sus fines la defensa de los intereses y derechos del personal docente, aspectos que condujeron a acciones con resultados concretos. Estas acciones se tradujeron en la obtención de aumentos salariales en múltiples momentos, el surgimiento de organizaciones socioeconómicas magisteriales para mejorar el acceso al crédito y al ahorro, así como en mejoras de las condiciones laborales, profesionales y en materia de pensiones, entre otros aspectos.

En la práctica, la organización ejerció funciones de un sindicato sin poseer dicha figura jurídica, la cual obtuvo hasta el 2015 y volvió a modificar en 2019, con el fin de incluir a todas las personas trabajadoras del sector educativo, ahora como sindicato industrial. Como se anotó en la introducción, en la actualidad ANDE es el sindicato más numeroso de Costa Rica y mantiene una importante capacidad de convocatoria. Tras examinar la constancia de su accionar y los logros alcanzados a lo largo de ocho décadas, se debe anotar que ANDE ha sido un actor influyente en la historia nacional.

La discusión de la naturaleza organizacional de ANDE la sitúa, desde sus inicios, como un actor que ha ejercido presión sobre los poderes gubernamentales en aras de procurar el bienestar de las personas trabajadoras del sector educativo. Así mismo, las reflexiones de carácter conceptual permitieron entender el apoyo a otras causas y movimientos sociales ajenos al ámbito magisterial. En este sentido, la organización ha procurado defender la institucionalidad pública, como parte de una visión política cimentada en la justicia social y el acceso a servicios fundamentales.

El apartado teórico-conceptual reflexionó sobre la política, el poder y la cultura política, aspectos íntimamente relacionados con el objeto de estudio. Las acciones adquirieron un carácter político, en el tanto relacionaron a ANDE con el orden jerárquico de gobernar o ser gobernado y presionaban a las autoridades gubernamentales con el fin de alcanzar su cometido. A su vez, las diferentes acciones se expresaron en las formas ideales de conversación, conflicto o coordinación, según las necesidades y condiciones impuestas por el contexto, los actores involucrados y las oportunidades surgidas en distintos momentos. Como se anotó en el apartado de resultados, el grado de presión ejercido es mayor cuando las acciones políticas adoptan un carácter confrontativo, como en el caso de las huelgas o manifestaciones.

La construcción de la tipología se alimentó de una profusa revisión de fuentes y dio pie a una base de datos que resulta útil para propiciar análisis contextualizados del accionar político magisterial en la historia costarricense. Los hallazgos y datos expuestos a partir de la formulación de la tipología y la base de datos reflejan una labor constante. El accionar político de ANDE constituye un ejercicio de trabajo cotidiano que tiende a invisibilizarse, pero que ha denotado una actitud proactiva y propositiva a través de los años. Este comportamiento le permitió entablar relaciones y alcanzar acuerdos con distintas administraciones gubernamentales, sin abandonar la posibilidad de acudir a la protesta social. Sin embargo, como se explicó en el apartado anterior, esta capacidad para llegar a acuerdos se ha ido perdiendo con más fuerza a partir de la huelga magisterial de 1995, lo que coincidió con cambios en la cultura política que habrían comenzado a aparecer en la década previa.

Junto a la transformación que despuntó a mediados de la década de 1980, se identificó una tendencia a protestar en compañía de otros sindicatos u organizaciones sociales. Este comportamiento se acentuó durante las últimas tres décadas. Las alianzas estratégicas aparecen reflejadas en las fuentes consultadas. Dichos patrones compaginan con la resistencia hacia la transformación del modelo de Estado, proceso que avanza bajo el matiz de la profundización del neoliberalismo.

La cantidad y sistematización de los hallazgos expuestos en este artículo constituye un aporte valioso para el avance de la investigación sobre el accionar de las organizaciones magisteriales en Costa Rica. Esto por cuanto se han logrado documentar de forma exhaustiva diferentes acciones, para luego catalogarlas según su tipo y la finalidad que pretendían. Al tomar como unidad de análisis las acciones políticas emprendidas por ANDE, se presentaron seis tipos distintos: apoyo a otras causas, coordinación y organización gremial/sindical, manifestación, paro de labores y huelgas, propuesta y negociación, y, por último, el tipo solidaridad y organización internacional.

A partir de los resultados obtenidos, tanto de manera global como para cada tipo, es posible identificar tendencias en el comportamiento a lo largo del período, además de relacionar las acciones con el contexto y momento en que se encuentran inmersas. Esto hizo posible construir una periodización de la historia de ANDE a partir de su accionar y el contexto político costarricense, aspecto que se desarrolla en el libro de historia que complementa al presente artículo.

La periodización que se explora y detalla en el libro comprende cinco momentos. El primero corresponde a los antecedentes (1919-1939), donde se destacan las acciones magisteriales en el marco de las protestas contra la dictadura de los Tinoco, algunos logros obtenidos en la década de 1920 y las acciones impulsadas por Maestros Unidos (1936-1939). El segundo momento de la periodización se ocupa del surgimiento y los primeros años de ANDE, por lo que comprende la mayoría de la década de 1940, destacando la llegada al poder de Rafael Ángel Calderón Guardia como una de las claves para propiciar el ambiente en el que surgió la asociación. El final de este período se caracteriza por el impacto de la Guerra Civil de 1948, que llevó a desestabilizar a la organización, al punto de poner en peligro su propia existencia.

El tercer momento que se determina tras el análisis de las acciones y la historia nacional corresponde a un período de consolidación de la organización y la estructura gremial, que se prolonga por tres décadas en las que ANDE logró afianzarse. En este período se alcanzó una estabilidad institucional, además del reconocimiento público de la organización como un actor social con prestigio y posicionamiento, tanto a nivel de su nombre como de sus acciones. El cuarto momento de esta periodización comprende la respuesta de ANDE ante la crisis económica de 1980 y la adopción del neoliberalismo que se profundizó en la década de 1990. Por último, el quinto período remite a las pugnas y transformaciones del siglo XXI, el cual inicia con el combo ICE en el 2000 y culmina con la huelga contra la reforma fiscal de 2018.

Como ya se ha apuntado, el libro que da pie a este texto se dedica a analizar de forma contextualizada las acciones más relevantes y profundiza el análisis apenas esbozado en este artículo, que funciona como su fundamento conceptual y metodológico. Encontrar un esfuerzo investigativo similar al emprendido en el ámbito de la historia de las organizaciones magisteriales costarricenses es poco usual, más aún si se considera lo prolongado del período de estudio. Por tanto, se espera que tanto este artículo como el libro centrado en el accionar político magisterial, que coloca a ANDE como actor protagónico, constituyan puntas de lanza para futuros aportes y discusiones.

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Notas

1La Gaceta. Diario Oficial, 16 de mayo de 1879, 1-2. La Gaceta. Diario Oficial, 9 de julio de 1880, 1-3.

2Iván Molina Jiménez, La educación en Costa Rica de la época colonial al presente (San José: EDUPUC, 2016), 199 y 246.

3Del «decenio de 1860 en adelante, la inversión educativa realizada por el Poder Ejecutivo creció de manera sostenida, proceso que únicamente fue interrumpido en la década de 1910, cuando coincidieron la Primera Guerra Mundial (1914-1918), que supuso el cierre de los mercados europeos para el café costarricense, con la dictadura de los Tinoco, durante el cual se ampliaron los fondos destinados a las fuerzas armadas. El compromiso financiero con la enseñanza se recuperó a partir de 1920», Ibíd., 129.

4En las primeras dos décadas del siglo XX la formación de docentes de primaria fue asumida por el Colegio Superior de Señoritas y el Liceo de Costa Rica. La Escuela Normal asumió esta tarea de manera exclusiva tras el cierre de la sección normalista del Colegio Superior de Señoritas, hacia la segunda mitad de la década de 1920. Ver: María Eugenia Dengo Obregón, «El desarrollo de la formación docente en Costa Rica», en Jorge Mario Salazar (editor), Historia de la educación costarricense (San José: EUNED, 2003), 193-265.

5Molina, La educación en…, 254-255.

6La Tribuna, 25 de octubre de 1942, 4. Diario de Costa Rica, 25 de octubre de 1942, 1, 8, 11, 12 y 13.

7Tras negociar con la administración Calderón Guardia, se obtuvo el primer aumento salarial en 1943. El segundo, obtenido en diciembre de 1946, incluyó la primera manifestación (16 de octubre de 1946) y se financió con la aprobación del Impuesto sobre la Renta. La Gaceta, 20 de octubre de 1943. La Tribuna, 17 de octubre de 1946. Diario de Costa Rica, 17 de octubre de 1946, 8. Gamaliel Cabezas Alpízar, Antecedentes y fundación de la Asociación Nacional de Educadores (San José: Litografía Artex, S.A., 1992), 53-56.

8David Díaz Arias, Historia de la Caja de Ahorros y Préstamos de la ANDE, 1944-2004 (San José: Caja de Ahorros y Préstamos de la ANDE, 2006). Carlos Alberto Abarca Vásquez, Historia de la Junta de Pensiones y Jubilaciones del Magisterio Nacional (San José: Editorama, 2008). La Ley de Carrera Docente, en 1970, introdujo el título II al Estatuto del Servicio Civil, Asociación Nacional de Educadores, ANDE siembra y cosecha: 50 años de lucha y logros (San José: Consejo Editorial de La Voz de ANDE, 1992).

9En setiembre, 171 sindicatos del sector público reunían a 289.356 personas afiliadas. La mayoría pertenecían al sector educativo, con un total de 145.079 personas, distribuidas en 23 sindicatos. MTSS, Anuario Estadístico 2023, https://sites.google.com/mtss.go.cr/anuarioestadistico2023/inicio?authuser=0 ANDE ronda las 55 mil personas en 2024. En 2014 un estudio detalló que ANDE contaba con 52.736 afiliados, el Sindicato de Trabajadoras y Trabajadores de la Educación Costarricense (SEC) con 31.341 y la Asociación de Profesores de Segunda Enseñanza (APSE) con 27.931. Ver: Gerardo Contreras Álvarez, «Las organizaciones gremiales en el sistema educativo costarricense: evolución reciente, tendencias y desafíos», Ponencia presentada como investigación base para el Informe Estado de la Educación 2015 (no. 5) (San José, Costa Rica: PEN, 2015), 4.

10Sorangela Miranda Beltrán y Jorge Alexander Ortiz Bernal, «Los paradigmas de la investigación: un acercamiento teórico para reflexionar desde el campo de la investigación educativa», RIDE. Revista Iberoamericana para la Investigación y el Desarrollo Educativo 11, n.° 21 (2020): 1-18, https://doi.org/10.23913/ride.v11i21.717 Steven J. Taylor y Robert C. Bogdan, Introducción a los métodos cualitativos de investigación (Barcelona: Paidós, 1989).

11De forma tentativa el libro se titula Un siglo de acción política magisterial en Costa Rica: La historia de ANDE y sus antecedentes (1919-2019) y junto a este artículo se inserta en un proyecto de investigación impulsado por la Escuela Sindical de ANDE. El libro se compone de cinco partes y diez capítulos. Este artículo presenta los fundamentos teóricos, conceptuales y metodológicos de la investigación.

12Max Weber, Economía y sociedad. Esbozo de sociología comprensiva (Madrid: Fondo de Cultura Económica, 2002), 16-18.

13Pedro López Roldán, «La construcción de tipologías: metodología de análisis», Papers. Revista de Sociología 48 (1996): 10-12, https://papers.uab.cat/article/view/v48-lopez

14López, «La construcción de…: 15.

15David Díaz Arias, La fiesta de la independencia en Costa Rica, 1821‒1921 (San José, Editorial de la Universidad de Costa Rica, 2007).

16Entre los intelectuales destacaron Joaquín García Monge, Omar Dengo Guerrero, Roberto Brenes Mesén, José María «Billo» Zeledón Brenes y María Isabel Carvajal Quesada. Iván Molina Jiménez, Costarricense por dicha: identidad nacional y cambio cultural en Costa Rica durante los siglos XIX y XX (San José: Editorial UCR, 2015), 29-30. Macarena Barahona Riera, Las sufragistas de Costa Rica (San José: Editorial Costa Rica; Editorial UCR, 2021). Eugenia Rodríguez Sáenz, ¿Por qué se aprobó el voto femenino en Costa Rica hasta 1949? (San José: Editorial Universidad de Costa Rica, 2003).

17El paréntesis autoritario discurrió entre 1917 y 1919, tras el golpe de Estado contra Alfredo González Flores, quien había impulsado una reforma tributaria contraria a los intereses de la Compañía Bananera y de los grandes cafetaleros. La dictadura restringió las libertades individuales y violentó los derechos fundamentales. El magisterio se opuso a una contribución que deduciría parte de los salarios para combatir a los opositores. Diario de Costa Rica, 13 de junio de 1920, 4-5. Eduardo Oconitrillo García, Los Tinoco, 1917-1919 (San José: Editorial Costa Rica, 2005). De las personas que laboraban en el magisterio y fueron separadas de sus puestos tras la semana de protestas, 111 fueron mujeres (92,5 %). Diario de Costa Rica, 20 de agosto 1919, 2.

18Carlos Alberto Abarca Vásquez, Historia de la Sociedad de Seguros de Vida del Magisterio Nacional (San José: Sociedad de Seguros de Vida del Magisterio Nacional, 2005), 43-45.

19Abarca, «Historia de la Sociedad de Seguros…, 45-48.»

20Esta organización surgió con 30 maestros en la Escuela Italia, procuró el progreso cultural y mejorar las condiciones de vida del maestro. Maestros Unidos, Primer Libro de Actas de la Asociación de Maestros Unidos de la República de Costa Rica. Sección de San José (7 de agosto de 1936 a 17 de marzo de 1937).

21Maestros Unidos, Último Libro de Actas de la Asociación de Maestros Unidos A.M.U. Traspasado al Comité del Circuito Primero de la Asociación Nacional de Educadores ANDE, folio 148.

22ANDE, Libro de Actas de Directiva Central n.° 1. Cabezas, Antecedentes y fundación de la Asociación Nacional de Educadores. Manuel Solís Avendaño, La institucionalidad ajena: los años cuarenta y el fin de siglo (San José: Editorial UCR, 2006). David Díaz Arias, Crisis social y memorias en lucha: guerra civil en Costa Rica, 1940-1948 (San José: Editorial de la Universidad de Costa Rica, 2015).

23Balances: Iván Molina Jiménez, «La historiografía educativa costarricense: un balance preliminar», Revista Estudios, n.° 34 (2017): 1-23. Ástrid Fischel Volio, «Historiografía y educación en Costa Rica: un aporte», en Escuela, historia y poder. Miradas desde América Latina, ed. por Alberto Martínez Boom y Mariano Narodowski (Buenos Aires: Ediciones Novedades Educativas, 2006), 37-53. Gabriela Ossenbach Sauter, «Research into the History of Education in Latin America: Balance of the Current Situation», Paedagogica Historica 36, n.° 3 (2000): 841-867. Algunas obras: Astrid Fischel Volio, Consenso y represión. Una interpretación sociopolítica de la educación costarricense (San José: Editorial Costa Rica, 1987). Juan Rafael Quesada Camacho, Educación en Costa Rica 1821-1940 (San José: Editorial Universidad Estatal a Distancia, 1991). María Eugenia Dengo Obregón, Educación costarricense (San José: Editorial Universidad Estatal a Distancia, 2002). Jorge Mario Salazar Mora (editor), Historia de la educación costarricense (San José: EUNED, 2003).

24Molina, La educación en…, Divide el texto en tres períodos: la formación del sistema educativo (1580-1892), el sistema educativo reformado (1893-1949) y la modernización insuficiente (1950-2014).

25Destacan los siguientes trabajos: Víctor Hugo Acuña Ortega, La huelga bananera de 1934 (San José, Costa Rica: CENAP-CEPAS, 1984). Víctor Hugo Acuña Ortega, «Vida cotidiana, condiciones de trabajo y organización sindical: el caso de los zapateros en Costa Rica, 1934-1955», Revista de Historia, n.° Especial (1988): 223-244. Vladimir de la Cruz de Lemos, Las luchas sociales en Costa Rica: 1870-1930 (San José: Editorial de la Universidad de Costa Rica, 2004). Marc Edelman, Campesinos contra la globalización: movimientos sociales rurales en Costa Rica (San José: Editorial de la Universidad de Costa Rica, 2005). Patricia Alvarenga Venutolo, De vecinos a ciudadanos: movimientos comunales y luchas cívicas en la historia contemporánea de Costa Rica (San José: Editorial de la Universidad de Costa Rica y Editorial de la Universidad Nacional, 2005). Mario Oliva Medina, Artesanos y obreros costarricenses 1880-1914 (San José: EUNED, 2006). Marielos Aguilar Hernández, Costa Rica en el siglo XX: luchas sociales y conquistas laborales (San José: Editorial de la Universidad de Costa Rica, 2009). Sindy Mora Solano, La política de la calle: organización y autonomía en la Costa Rica contemporánea (San José: Edit. UCR, 2016). Ciska Raventós Vorst, Mi corazón dice NO: el movimiento de oposición al TLC en Costa Rica (San José: Editorial UCR, 2018).

26Díaz, Historia de la …, 17. Molina, La educación en

27Gerardo Contreras Álvarez escribió la historia de las tres organizaciones. Apuntes para la Historia de la Asociación de Profesores de Segunda Enseñanza A.P.S.E. 1955-2005 (San José: Imprenta Nacional, 2005), Historia de la Asociación Nacional de Educadores (San José: Imprenta y Litografía PROLITSA S.A., 2013), Historia del Sindicato de Trabajadoras y Trabajadores de la Educación Costarricense: 1969-2019 50 años de luchas (San José: SEC), 2019. Otras organizaciones carecen de investigaciones rigurosas.

28Contreras, «Las organizaciones gremiales…

29Guillermo Vargas Salazar, «Los sindicatos y la educación pública en América Latina: el caso costarricense», en Sindicatos docentes y reformas educativas en América Latina, María Margarita López (Río de Janeiro, Brasil: Konrad Adenauer Stitung, 2008), 13-44.

30Abarca, Historia de la Sociedad de Seguros…, Díaz, Historia de la Caja de Ahorros…, Abarca, Historia de la Junta de Pensiones…, David Chavarría Camacho y Vinicio Calderón Blanco, Historia de la Sociedad de Seguros de Vida del Magisterio Nacional, 1920-2020 (San José: Editorial Costa Rica, 2023).

31Desde sus inicios, el término andino o andina es de uso común a lo interno de la organización y se utiliza para designar la afiliación o pertenencia de una persona. No debe confundirse con el gentilicio de los Andes.

32Cabezas, Antecedentes y fundación… ANDE, ANDE siembra y cosecha…

33Contreras, Historia de la…

34Sindy Mora Solano, Memoria del 75 aniversario de la Asociación Nacional de Educadores y Educadoras (ANDE) (San José: ANDE, 2017).

35Juan Ferrando Badía, «Grupos de interés, de promoción y de presión: institucionalización de los grupos de presión», Revista de estudios políticos, n.° 213-214 (1977): 20-21, https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=1427633

36David B. Truman, The Governmental Process: Political Interests and Public Opinion (New York: Knopf, 1951).

37John R. Wright, Interest groups and Congress: lobbying, contributions, and influence (Boston: Allyn and Bacon, 1996), 15-22.

38Ibíd., 22-23. Cumplen con requisitos como que su nombre no aparezca en urnas electorales, utilizar parte de sus recursos para influir sobre decisiones tomadas por los poderes legislativo, ejecutivo o judicial, y, que su organización sea externa a las instituciones que busca influenciar.

39Giovanni Sartori, «Gruppi di interesse o gruppi di pressione? (Una discussione sul neopluralismo)», Il Mulino, n.° 8 (1959): 7-42.

40Gabriel. A. Almond, «A functional approach to comparative politics», en The Politics of the Developing Areas (Princeton, N.J.: Princeton University Press, 1960).

41ANDE, Libro de Actas de Directiva Central de ANDE, n.° 7, folios 595-596. ANDE, Libro de Actas de Directiva Central n.° 18, folio 248. Mora, Memoria del 75 aniversario…, 193-195.

42Antonio Baylos, ¿Para qué sirve un sindicato? Instrucciones de uso (Madrid: Los Libros de la Catarata, 2012).

43Ibíd.

44Jean Meynaud, Nouvelles etudes sur les Groupes de Pression en France (Paris: Armand Colin, 1962).

45Badía, «Grupos de interés…: 27-36.

46Charles Tilly y Lesley J. Wood, Los movimientos sociales, 1768-2008: desde sus orígenes a Facebook (Barcelona: Crítica, 2010).

47Alain Touraine, «Los movimientos sociales», Revista Colombiana de Sociología, n.° 27 (2006): 255, https://revistas.unal.edu.co/index.php/recs/article/view/7982

48Ibíd., 258.

49Ibíd., 261-263.

50Sidney Tarrow, El poder en movimiento. Los movimientos sociales, la acción colectiva y la política (Madrid: Alianza Editorial, 1997), 21.

51Tarrow, «El poder en…: 22-25.

52Tilly y Wood, «Los movimientos sociales…: 21-22.

53Ibíd., 24-25.

54Weber, «Economía y sociedad…: 5.

55Ibíd., 20.

56Adrian Leftwich, What is Politics? The Activity and Its Study (Cambridge: Polity, 2004), 103.

57Analiza los trabajos de Hannah Arendt, Michael Oakeshott, Robin George Collingwood, Carl Schmitt y Jacques Rancière. James Alexander, «Notes Towards a Definition of Politics», Philosophy 89, n.° 348 (April 2014): 296, https://www.jstor.org/stable/24779080

58Ibíd., 300.

59Giovanni Sartori, «What is «Politics»», Political Theory 1, n.° 1 (February 1973): 5-26, https://www.jstor.org/stable/191073

60Norberto Bobbio, Liberalismo y democracia (México D.F.: Fondo de Cultura Económica, 1989), 48.

61Cuando el poder se oculta es simbólico, oscurece el origen de su procedencia y su objetivo es la dominación. Michel Foucault, Un diálogo sobre el poder y otras conversaciones (Madrid: Alianza Editorial, 2001), 31. Norberto Bobbio, Diccionario de Ciencias Políticas (México, D.F.: Fondo de Cultura Económica, 1981), 1217.

62Bobbio, Diccionario de Ciencias…, 470.

63La cultura política está definida por las formas de relacionarse utilizadas por los individuos para coordinar el trato mutuo; es decir, lo que se suscribe y espera en lo público. Javier de Diego Romero, «El concepto de ‘cultura política’ en ciencia política y sus implicaciones para la historia», Ayer, n.° 61 (2006): 260, https://www.revistasmarcialpons.es/revistaayer/article/view/diego-concepto-de-cultura-politica-en-ciencia-politica, Stephen Chilton, «Defining Political Culture», The Western Political Quarterly 41, n.° 3 (September, 1988): 427-432, https://www.jstor.org/stable/448596, Ronald P. Formisano, «The Concept of Political Culture», The Journal of Interdisciplinary History 31, n.° 3 (Winter, 2001): 407-421, https://www.jstor.org/stable/207089

64El periódico se distribuye de forma mensual e incluye los detalles sobre el accionar de la organización.

65Mora, Memoria del 75 aniversario... Este texto toma como base La Voz de ANDE del período 1983-2017.

66Entrevista realizada a José Antonio Castillo Araya, presidente de ANDE en 1995. Cartago, 30 de agosto de 2021. Ana Lucía Gutiérrez Espeleta, Ciska Raventós Vorst y Carlos Sandoval García, Voces de la huelga: testimonios de maestras(os) y profesoras(es) sobre el movimiento magisterial de julio a setiembre de 1995 (San José: IIS-SINDEU, 1996).

67Programa Estado de la Nación, Manual metodológico, Base de datos sobre acciones colectivas en Costa Rica (San José: Instituto de Investigaciones Sociales-Universidad de Costa Rica/Programa Estado de la Nación, 2015), https://estadonacion.or.cr/?basedatos=acciones-colectivas, Alejandro Alvarado Alcázar, «Protestas. Una contribución del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS-UCR) a la investigación de los movimientos sociopolíticos en Costa Rica», Anuario de Estudios Centroamericanos 42 (2016): 565-570, https://revistas.ucr.ac.cr/index.php/anuario/article/view/26972, Comité de Seguimiento y Análisis de la Protesta Social y la Acción Colectiva en el Instituto de Investigaciones Sociales (IIS-UCR), Protestas. Base de datos de acciones colectivas. Guía de codificación (San José: IIS-UCR, 2019) https://protestas.iis.ucr.ac.cr/publicaciones/analisis PROTESTAS prioriza noticias publicadas en los sitios web de diarios de circulación nacional, en especial de La Nación, La Extra, crhoy.com y Semanario Universidad.

68Esta última base facilita identificar a ANDE como actor individual, pues posee etiquetas de búsqueda específicas. Entre 2013 y 2020 se ubicaron 220 registros que mencionan a ANDE. En 38 de esas menciones, la entidad aparece como único actor de la acción registrada, con 20 acciones de declaración pública.

69Los datos de la década de 1940 inician en 1942 con la creación de ANDE. La década de 2010 llega hasta el 2017.

70Ciska Raventós Vorst, «De la imposición de los organismos internacionales al «ajuste a la tica». Nacionalización de las políticas de ajuste en Costa Rica en la década de los años ochenta», Revista de Ciencias Sociales, n.° 76 (1997): 115-126. Jorge Rovira Mas, Costa Rica en los años 80 (San José: Editorial Porvenir, 1989). Manuel Rojas Bolaños, Los años ochenta y el futuro incierto (San José: EUNED, 1997). Alvarenga, De vecinos a

71Mora, «La política de…

72Ibíd.

73Estas alianzas estratégicas incluyen a actores como la Asociación Nacional de Empleados Públicos (ANEP), APSE, el Bloque Unitario Sindical y Social Costarricense (BUSSCO), JUPEMA, SEC, la Unión Nacional de Empleados de la Caja y la Seguridad Social (UNDECA), trabajadores del sector público o la generalidad de los trabajadores de la educación pública.

Recibido: 19 de Marzo de 2024; Aprobado: 13 de Noviembre de 2024

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